Xtories
Interracialago 2022

De vacaciones, calientes, follados e insaciables.

El olor a sexo en su camisa delataba lo que acababa de ocurrir en el baño, pero Ana tenía un plan mucho más ambicioso. Subir a la habitación de esa pareja desconocida prometía caos, y cuando la camarera apareció con los vasos, la noche apenas comenzaba.

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Necesitaba un trago. Acababa de salir del lavabo de caballeros, aún estaba recomponiendome la camisa mientras me senté en la barra. Al hacerlo noté el roce del capullo y cómo las últimas gotitas de lefa seguían saliendo de mi polla. Cómo sabreis, acabava de follarme a la MILF del hotel. Al acercárse Ana era impensable que la conversación fuera por esos derroteros.

- Hola Machote, cómo estas? - dijo dándome dos beso que casi eran picos.

He olvidado contaros que Ana es una amiga mia. Follamos de vez en cuando. A mi me van más las maduritas, pero Ana es de origen cubano, y si algo me pone más que las maduras es un buen culo (ya si es un culo de madura...mmmmh). Debe medir 1.75, alta, peinado afro que le da un rollazo atractivo, senos bien puestos sin ser exageradamente grandes. Mención aparte merece su culo. Muchas veces en broma le hemos dejado un vaso encima y os juro que con ella de pie, se aguanta. Respingón, apretadisimo (entre las nalgas, porque dentro es bien tragón) y unas piernas interminables.

Hablamos de cosas generales cuando en un momento dado me dijo:

- Me han hecho una propuesta que tal vez te interese. A juzgar por el olor a sexo y perfume que llevas creo que ya sabes de que te hablo.

- No tengo ni idea, pero ya sabes que me animo rápido. El olor y esto (le mostré la mancha que empezaba a dibujarse en mi pantalón) son cosa de esa gata madura, la que te conté que me pajeo. Nos hemos follado en el lavabo. Me he quedado con ganas de más. Le hubiera follado el culito, lo tenia bien dilatado y te juro que goteaba semen... Sólo de recordarlo me excito de nuevo.

Ana llevo una mano a mi paquete y me susurró:

- Un tio que me ha contado que se estaban follando a su amorcito en el baño me acaba de proponer subir con su mujer y tu a su habitación...

Aquello me encendió de repente. El marido quería mirar? participar? follarse a Ana? lo mismo me daba, pues todos los planes me parecían excitantes. Hicimos un par de chupitos rápidos de tequila, pedimos una botella de Ron Añejo al barman (a estas alturas de las vacaciones ya casi nos consideraba parroquianos) y fuimos para su habitación. De sobras sabía cual era. Tenía aún algo de pringue seca en la puerta, aunque alguien con esmero la habia lamido bien. Justo en el momento de picar a la puerta, paso la camarera. No la tenía vista, pues deben ocuparse cada una de una planta del hotel. Era algo gordita, joven, bien mulata y con cara de vicio. Muy amable nos dijo:

- No necesitareis vasos para esa botella? - con una mirada que desmontaba y un accento dominicano muy seductor.

- Por supuesto, si eres tan amable...

Ana pillo mi idea rápido y antes de que la camarera se retirara se le acercó y le susurro algo al oido. No pude oir el contenido pero sí la reacción de la chica. Se fué raúda y veloz a por los vasos.

Apenas llamamos a la puerta, ésta se abrió de par en par.

- Bienvenidos, pasar, os estamos esperando. - La voz de la madura era de esas voces que excitan, que a cada palabra que emana provoca un pequeño escalofrio en alguna parte del subconsciente. Estremece y excita hasta con una frase tan simple.

Al pasar notamos un olor a marihuana y alcohol muy intenso. Aquellos dos no habían podido ambientarse mejor para lo que les esperaba. Hacía calor, o era la situación lo que hacía que la temperatura subiera. Al pasar delante nuestro y dirijirnos hasta la terraza de la habitación, pude ver cómo le colgaba algo de ese lindo coño. DIgo que pude ver porque nos recibió tan sólo en un minusculo tanga a juego con el sujetador, de encaje verde que no dejaba lugar a la imaginación. ¿ que edad tendría? 55 tal vez, y estaba más buena que la mayoria de tias de menos de 30 que me he follado en mi vida. Con permiso de Ana claro. Aunque debo decir que Ana parecía dispuesta a no perder tiempo pues ya estaba haciendo su númerito de beber a morro de la botella que había encima de la mesa, asegurandose que la pareja viera los tremendos labios que tiene. El Marido sonreía y enseguida parecia ejercer de maestro de ceremonias. La madura era una buena puta, pues obedecía y calentaba a partes iguales. Nos pidieron que nos sentaramos en los sofas de fuera y nos relajaramos. Esto último me pareció difícil pues estabamos los dos ya a tope. La atmosfera creada no podía invitar más: tensión sexual, calorcito, alcohol y humo...

Nos sentamos obedientes y de manera intercalada. Así pues, quedé lejos de Ana, a un cuerpo de distancia. No os preocupeis que lo fuimos solucionando a medida que avanzó la noche. De todas maneras yo sólo tenía ojos para mi MILF favorita. No podía creérme que podriamos tener un rato sin prisas, sin escondernos y dándo rienda suelta a nuestra lujuria semi-contenida.

-¿ qué tal habeis pasado la noche? - acerté a preguntar para romper el hielo.

- La noche recién comienza bebito. - contestó, y con un movimiento felino se sentó a horcajadas mías.

Acercamos las bocas y nos fundimos en un beso suave que se tornó rápidamente en lujurioso. Aprovechamos para pegar los cuerpos, levantando yo el culo y ella apretando las caderas. Joder, me estaba mojando el pantaĺón con el roce de su tanga. El hilito que asomaba tambien estaba pringado. Lo toque y me lleve los dedos a nuestras bocas. Tenia un sabor a flujo tremendo. ME gustaba su sabor.

- No corras tanto, que tú no eres el plato principal chaval - me dijo el marido poniéndome la mano en la pierna.

La madura entonces se levantó cómo un autómata, no sin antes llevarse parte de mi saliva en su sujetador y un buen cachete en ese culazo que se gastaba.

Entonces entendí lo que pretendían. El marido subió la música de fondo y mi madura favorita sacó a Ana a bailar. Más bien la levantó para rozarse. No se puede considerar baile. Era sexo sin apenas contacto. Se contoneaba rozando a Ana, con dedos sabios, con susurros y con roces de cadera, de pierna, de pechos... LA visión era tremendamente excitante. Ana para entonces ya estaba igual o más caliente que la Gata madura, así que el juego duró lo que tardaron en encontrarse las dos bocas. Pero Ana es pura pasión y la carne es débil. Así que sutílmente empujo a nuestra amiga al sofá y se tiró cual pantera a lamerle la concha. El marido, mientras grabava con el móbil, apartó el tanga y le ofreció el coño de su puta a Ana. LA boca de mi mulata se enterró y entregó a succionar, lamer, besar ese pedazo de coño rasurado y goteante. Retiró con sus dientes y mucho arte las bolitas chinas que asomaban casi ya. Al hacerlo, Ana se dió cuenta de que aquello no era sólo flujo.

- Sabe a tu semen cabron!

Aquello pareció gustarle a la pareja, pues la madura soltó un suspiro y el marido apretó más la cabeza de Ana contra la entrepierna de su esposa. Entonces decidí que no aguantaba más.

- Mire señor, con su permiso yo me voy a unir a la fiesta...

Ni corto ni perezoso, y con el rabo duro como una puta piedra, me acerqué a las dos mujeres en celo y pasando literalmente por encima del marido, que seguía móbil en mano, decidí follarle la boca a la madura. Lo hice desde detras del sofá, pues no queria perderme a Ana comiendole el coño. la madura arqueo obediente el cuello y me dejo follarle la boca viciosa. De vez en cuando le daba descanso y le ponía delicadamente los huevos en la boca. Pero ella estaba tan caliente que los mordia, para que le volviera a dar biberón. MEnudo placer esos mordiscos. Ana no perdia cuenta y nos mirabamos con cara de vicio, teniendo a esa madura para nuestro goce absoluto. Aguantamos así un rato hasta que la mujer empezó a gemir, y lleno la boca de Ana de flujo. Ésta se levantó y se acercó al marido, plantandole un beso inesperado y dejandole la cara pringada de corrida de su mujer. La Milf se reotrcía de placer aún en el sofá cuando Ana me dijo:

-Fóllame un poco anda, quiero que nos vean follar.

Por una vez decidí no ser yo el que llevara la iniciativa y me dirijí a ella, que apoyada en la mesa me ofrecía su culo. Aparté el tanga y casi sin previos (tenía la polla bien mojada de la boca de la gatita) se la metí dura. Os he hablado de su culo, pero su vagina era un placer. Tal vez ahora que habia provado la de semejante yegua, no me parecía tanto, pero la verdad apretaba lo justo para sentir placer y Ana sabia manejarla. Justo en ese momento, sabiendonos observados, noté unas manos recorriendo mi abdomen. Era la Milf. Apenas la habia oido acercarse, concentrado en la follada cómo estaba.

-No no no, tu vienes a follarme a mí.

Me retiró con fuerza y cogiendome de la polla me arrastró hasta la habitación.

- Y tu, chupacoños, vente con nosotros.

Lejos de ofenderse, y jodida por haber quedado medio follada, Ana nos siguió por el pasillo. El marido iba delante comandando la operación.

La madurita se tumbó, y sin soltarme el rabo, se lo metió dentro mientras nos comiamos la boca como amantes que ya, a falta de oficialidad, lo eramos. Dios, ese coño era el paraíso. Caliente, notaba la polla ardiendo y a ratos, con su maestría, diria que me succionaba el alma. Ana no perdió el tiempo y acomodó su coño entre nuestras caras, para luego hacerle un buen face sitting a nuestra milf. cuanto mas apretaba su coño de negra contra la boca, más subia las caderas la muy puta, para que le clavara bien. Asi lo hicimos un buen rato, cambiando de posición pero siempre la Madurita asegurandose ser ella la que era follada... No aguantamos más y a su segundo orgasmo le acompaño el primero de Ana y mi corrida dentro de su vagina de nuevo. Al incorporarme la vi inundada por el placer. Se llevo una mano al coño goteante, mientras tenía la cara llena de flujo y corrida de Ana, y el sudor de los tres. Su maridito obediente la estuvo lamiendo un rato mientras nos tumbamos a descansar unos cuerpos encima de otros.

En ésas, llamaron a la puerta. El marido calentorro se levantó y regresó con compañia.

- La camarera dice nose qué de unos vasos. La he hecho pasar...

Detrás de él, y con cara de hambre de sexo, la gordita nos miraba sonriendo mientras se desabrochaba el uniforme. Mi madura favorita nos miró con cara de perra en celo (o gata) y se relamió.

Pero esta parte amig@s, no me corresponde contarla a mi...

Espero lo disfruteis.

@gatacolorada..... tarde pero aqui estoy. Lametón y agradecimiento por tu juego.