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Dominaciónjul 2022

Un encuentro inesperado y ansiado 9

La venda en los ojos elimina la vista, pero intensifica cada sonido y cada dolor. No es solo un juego; es el precio de pertenecer. Y cuando la máscara cae, la realidad de su nueva vida comienza.

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Se acercó a mi para colocarme una máscara en los ojos que me impidiera seguir mirando así como una mordaza de bola que impedía que pudiera emitir cualquier sonido.

A partir de ahora sólo sentirás. He de informarte que de superar esta prueba te convertirás en mi esclavo de por vida y por ende de Mónica. ¿Lo has entendido?

Había encendido un cigarrillo mientras me hablaba. Solo podía sentir su aroma y el humo de su boca cuando se acercaba y lo echaba sobre mi cara. Estaba muy excitado y a la vez nervioso por lo que podía haber ideado. Solo podía escuchar el repiqueteo de sus tacones. En un momento determinado me pareció escuchar otros tacones pero sabía que estaba ella sola y lo descarté. Su mano recogía el sonido de la fusta.

¿Te das cuenta que puedo hacer contigo lo que desee?

Si, mi señora Paula.

Me alegro. Después de esto pasarás a ser esclavo de mi propiedad y solo obedecerás y acatarás mis deseos y mis órdenes. Poco a poco iré haciendo de ti alguien que solo posee mis gustos, mis manías, mis caprichos y nada de él. Ya Luis dejará de ser el que fue. Solo serás algo de mi propiedad. Su fusta recorrió mi espalda dejando caer su dureza sobre mi culo. A partir de ahí los golpes de fusta se sucedieron uno tras otro haciéndose el dolor cada vez mayor al golpear las partes más doloridas. Tras un rato que se me hizo eterno cesaron sus golpes de fusta sintiendo el humo del cigarrillo nuevamente en mi cara.

¿Sabes que se me ha consumido mi cigarrillo?

No podía contestar a su pregunta, la mordaza me lo impedía. En ese instante sentí una quemazón en mi glúteo brutal. Había apagado su cigarrillo en mi culo que al estar dolorido la sensación fué aún mayor.

Te informó que has sido marcado como esclavo mío.

Dicho esto volvieron los golpes, ahora sobre todo mi cuerpo. Mi espalda, mis muslos, mi culo y mis brazos. Sin embargo ya no era la fusta sino un látigo de siete colas el que “acariciaba” sin parar mi piel. Estaba muy dolorido. Nunca creí poder resistir tanto dolor siendo azotado. Mientras intentaba apaciguar mi dolor con mi pensamiento de que era la última prueba a la que sería sometido en este período una bocanada de humo rodeó toda mi cara. Sin embargo al olerlo supe que no procedía de mi señora Paula, que gustaba del Marlboro. Esta vez olía a un tabaco rubio pero distinto, probablemente winston.

Sentí que su mano soltaba la correa de mi bocado.

-¿Estás mejor así, verdad esclavo?

Era la primera vez que se dirigía a mi como esclavo. Me sentí dichoso, afortunado y feliz. Ese calificativo significaba que mi período de prueba lo había superado de forma positiva para la que iba a ser mi Ama y Dueña. Su mano acariciaba mi cuerpo. Era un alivio para mi sentirla tan cerca de mi. Aún no podía ver a mi alrededor.

Gracias señora Paula por aceptarme como su esclavo. No la defraudaré se lo prometo.

Mientras su mano me acariciaba sentí unas uñas clavarse en la marca que me había hecho con el cigarrillo. Mi señora Paula no podía ser ya que estaba sentada junto a mi en el cabecero de la cama.

Voy a quitarte la máscara esclavo.

Cuando pude ver a mi alrededor confirmé que no había estado ella sola. Pude ver a la señora Mónica ataviada con un abrigo de piel negra sobre unas botas similares a las de mi Ama Paula.

Como estarás viendo no he sido yo sola quien te ha sometido a esta prueba. Yo he usado mi fusta y ella el látigo de siete colas. ¿Que te ha gustado más, esclavo?.

Las dos formas de acariciarme me han gustado, de verdad.

Que cumplido más bonito has dicho para contentarnos a las dos, dijo la señora Mónica.

Bien, ahora voy a desatarte y nos vas a servir en el porche un gim tonic.

Ellas bajaron y se sentaron a la espera de que les sirviera lo que me habían pedido. Yo lo hice desnudo. Les serví las bebidas y me postré de rodillas entre ambas.

Danos un cigarrillo, esclavo.

Fui a ofrecérselos y abrí mi boca a la espera de ser usada por ambas como cenicero.

¿Que está esperando, Paula, con la boca abierta?

Ya sabes de mi manía de que no me gusta ver un cenicero sucio. De esta manera siempre están como a mi me gusta. ¿Lo entiendes ahora?

Para demostrárselo depositó la ceniza en mi boca que de forma inmediata tragué.

Y cuando terminas de fumártelo, ¿Que haces con la colilla?

Esclavo muéstrale tus pezones.

¿Lo apagas en ellos? Esto es más de lo que nunca pude imaginar.

Pero hasta que logre que los tenga bien acostumbrados se los mojo con mi saliva previamente.

Yo seguí arrodillado hasta que mi señora Paula me mandó a preparar la cena.

¿Te quedarás a cenar, no?

Si claro, mañana no tengo que madrugar.

Está bien, prepáranos algo suave y un vino blanco fresquito, esclavo. Antes quiero que te pongas una de las camisetas ajustadas que tienes. Me gusta ver como están tus pezones a través de ella.

Me levanté y fui hacía la cocina. Mis pezones al ponerme la camiseta luchaban por evitar el rozarse con la tela. Los tenía muy doloridos. Cuando estuvo todo preparado me acerqué y les invité a pasar al porche donde ya estaba todo preparado. Les acomode en los sillones y les serví el vino permaneciendo durante toda la cena de pie y a su lado por si necesitaban algo.

Mónica, no te he dicho que en casa me dirijo a él como Luisa. De hecho quiero comprarle un uniforme de doncella completo, con sus zapatos de tacón y estando muy arreglada para mi..Sabes donde puedo encontrar ropa adecuada para el?

Si, conozco unas tiendas que hay en el barrio de la zona alta de la ciudad que se dedican a traer ropa femenina para hombres muy monas e incluso atrevidas. Es donde suelen ir los gays y transexuales. Tienen de todas las tallas. Podemos quedar para ir. Me gustaría elegirle alguna a mi gusto.

Claro que si, estaría encantada que nos acompañaras. Puede ser un día de compras muy divertido. ¿Que te parece, Luisa?

Me encantaría acompañarles, señoras. Todo sea por complacerles.

Está bien, podríamos ir mañana por la mañana.

Por mí de acuerdo - dijo Mónica. Tengo ganas de tenerle como una doncella, bien arregladita y muy guapa.

Cuando terminaron de cenar retiré la mesa y les encendí un cigarrillo a ambas.

Luisa, como supongo que tendrás hambre ya sabes lo que tienes que hacer.

Si mi señora.

Explícame eso que no lo he entendido - preguntó Mónica.

Como esclavo mío que es solo podrá compartir la mesa conmigo cuando yo se lo permita. Por eso cuando termino de tomar el desayuno, el almuerzo o la cena procuro siempre dejar mis sobras en el plato para que tras retirarlas pueda alimentarse.

Pero tanto tu plato como el mío no solo tenían sobras sino que había comida que hemos echado de la boca e incluso la ceniza y las colilla la hemos apagado sobre lo que hemos dejado.

¿Y?, se ha de acostumbrar a todo. Él ha de pensar que no merece más que lo que a mí me sobre y si las sobras contienen comida echada de mi boca tras masticarla o contiene saliva mía ha de considerarla como una exquisitez.

Me estás dejando sorprendida Paula. Sabía de tus gustos e inclinaciones pero no hasta qué punto disfrutas con determinadas prácticas.

Y lo que has de saber con el tiempo, ja, ja, ja.

Bueno Paula me voy a marchar que es tarde. Mañana nos llamamos para quedar e ir de compras con Luisa.

Luisa, acompaña a la señora Mónica que se marcha.

Lo dejé todo y la acompañé a la puerta.

Me has encantado Luisa. Date la vuelta que vea como tienes la marca en tu culo.

Me giré para que la viera dándome varios golpes con la mano justo donde me había marcado con el cigarrillo.

Está muy bien. Buenas noches Luisa.

Sus palabras fueron acompañadas de dos bofetones que dejaron sus dedos marcados en mi cara.

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