De rodillas 2
El arenero espera. Él no pide permiso, él impone. Y tú, temblando entre la vergüenza y el deseo, sabes que esta vez no podrás resistirte a tu propia degradación.
De rodillas 2
Sé una buena chica y hazme disfrutar de tu castigo.
Me encuentro por segunda vez atada,después de terminar el "desayuno".Mi Amo me llevó a rastras hasta el cuarto gris para volver a atarme pero está vez estoy tumbada en la cama,lo que supone un alivio inmenso a mi espalda maltratada.Con los brazos y las piernas extendidas y tumbada mi visión es limitada,no puedo ver lo que está haciendo.Levanto mi cabeza varias veces sin éxito,sólo logró ver su espalda y sus manos buscando en el armario de enfrente. Siento pánico y nervios por el siguiente paso,ese armario lleno de instrumentos de tortura no augura nada bueno.
Se acerca a mí con las manos detrás de la espalda,con semblante serio me mira,yo no puedo dejar de mirarlo con los ojos suplicantes,me arrepiento de no haberme controlado aunque él sabe tan bien como yo que eso forma parte de mí,que esa parte impulsiva y contestona es incontrolable no puedo reprimirla de la noche a la mañana aunque esta sensación de malestar me acompañe durante días.
De pronto,siento ganas de orinar,vamos lo que faltaba a esta maldita tortura.Le miro y humedezco los labios un poco antes de pedirle permiso.
Señor,solicito permiso para ir al baño- mi voz se escucha a duras penas,miro para otro lado roja de vergüenza,tengo total confianza con mi Amo pero estas acciones,es decir el pedir permiso para ir al baño, que es una necesidad tan personal me sigue pareciendo vergonzoso y un poco injusto.
Hazlo,puedes hacerlo en esa esquina de allí,ves el arenero.Te voy a desatar y te pondrás ahí con la patita levantada como las perritas.
Pero…eso es no puede ser,no puedo hacerlo,por favor no - intento desesperadamente desatarme y levantarme,no me lo puedo creer,no puede ser que me ordene esto.Es tan cabron que en estas situaciones me sonríe con suficiencia,sabiendo que no me quedará más opción que obedecer.
Deliberadamente ignora mis súplicas,me desata y me levanta con cuidado,tengo el decuerpo entumecido de pasar tantas horas en una misma posición. Un empujoncito hace que me caiga al suelo,me pongo a cuatro patas y cierro los ojos humillada.
Por su parte,sé que lo está disfrutando muchísimo, le encanta humillarme y más sino tiene que obligarme a hacerlo sino que lo haga yo por propia voluntad,por complacer y satisfacer su maldito ego.A veces, cuestiono hasta dónde podría llegar mi obediencia y sumisión.Mi Amo me reta a superar mis límites y la mayoría de los veces lo disfruto tanto que me sorprende hasta a mí.Esta no es una de ellas precisamente,o al menos por ahora,la humillación y la vergüenza me congela en mi sitio por varios minutos,luego despacio subo mi pierna y relajo la vejiga. Cierro mis ojos mientras que le escucho reírse suavemente,está a mi lado acariciando mi espalda suavemente,quizás sabiendo lo difícil que es para mí,como una perrita, me intenta calmar.
Al terminar,me coge del pelo para llevarme a la cama y volver a atarme,lo miro resignada y me pongo nerviosa otra vez cuando se dirige al armario para acto seguido traer varios artilugios en sus manos.Lo primero que veo son pinzas para pezones,me los coloca después de pellizcar mis pezones con saña,primero uno y luego el otro lentamente y con el látigo empieza a azotar mis tetas. Me duelen las tetas,líneas rojas las atraviesa y cada vez que toca las pinzas siento como mi alrededor da vueltas.Y a pesar de todo este sufrimiento estoy cachonda,caliente y mi Amo me lo hace saber deslizando el látigo por mi coño.
Chupa y calla,que bien que lo disfrutas puta.-termina su orden dándome de lleno en el pezón
Gracias Amo, gracias por castigar a su niñata.- se lo agradezco casi chillando y lanzando besos al aire.
Acto seguido tira el látigo y se pone encima de mí para follarme,me azota las tetas,me las pelliza con saña centrándose en su propio placer,yo estoy sumida en una burbuja de dolor y placer que me enloquece hasta llegar al orgasmo que arruina sacando su polla de mi chochito y azotarlo con fuerza,pone sus muslos a la altura de mi estómago y en un momento su leche se estrella en mis maltratadas tetas.
Por fin ha terminado mi castigo, siento una sensación rara, agridulce.No puedo negar lo obvio,he disfrutado.Sin embargo,he disfrutado sufriendo y he disfrutado humillandome.No sé que es peor si volver a castigarme o darme cuenta de que, como siempre no puedo controlar mi cuerpo,no puedo controlar a la niñata salida,al juguete que soy cuando mi Amo toma el mando.
Mi Amo me desata,me abraza y me mima pero no puedo dejar de pensar en la evolución de aquella niña que leía relatos en su cama, masturbándose con el temor a ser descubierta a la niñata pervertida en la que me he convertido,que tira por la borda todos sus principios para disfrutar a manos de su Amo.
Fin.
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