Clases Particulares 2
Isabel creía que las clases particulares eran solo para aprobar el examen, pero la verdadera lección comienza cuando la profesora decide que su cuerpo también necesita un refuerzo. Ahora, la puerta de la habitación superior está cerrada y la sumisión es el único requisito para pasar.
Continuábamos en el sillón, Isabel en la mitad de mi bella y dominante esposa y yo al otro lado, extasiados por el momento de placer vividos hace poco, aunque Isabel fue la primera en reaccionar y quiso ponerse de pie diciendo que era hora de irse. A lo que con voz entre autoritaria y sarcástica le digo que con lo poco que ha hecho no era muy probable que pasara la materia, que si quería realmente no tener problemas seria nuestra sumisa por toda la tarde.
La reacción de Isabel no fue la mejor alegando con voz algo elevada que no la había pasado mal, pero que casi nosotros aviamos abusado de ella, que comprendiéramos que ella solo había tenido relaciones sexuales con dos jóvenes de su edad, en donde sus encuentros eran muy suaves y románticos, y que por el contrario lo que había vivido con nosotros era muy diferente. Que realmente quería irse, que de pronto mejor lo dejáramos para luego, incluso que le permitirá pensar si valía la pena perder la materia o por el contrario permitirnos que la usáramos a su antojo.
Inmediatamente mi esposa la cogió con firmeza del brazo, obligándola a sentarse y le dijo... “mira zorrita, esta no es una opción, mi esposo me ha contado como te vaneabas y te mostrabas en clase delante de él y de tus compañeros mostrando esas preciosas tetas con escotes muy profundos, pantalones ajustados o incluso con faldas muy cortas dejando ver más de la cuenta a todos, así que no vengas a dártelas de mosquita muerta, podrás aprender el gozar del sexo separando los sentimientos, los cuales solo hacen el perder oportunidades de disfrutar la vida de una forma mas tranquila y emocionante.”
Inmediatamente termino mi esposa de hablar y sin dejar que Isabel contestara algo la coje desde la nuca y la besa de una forma brusca, pero muy caliente, penetrándole la boca con la lengua. Yo solo miraba como ese par de bellas mujeres se besaban, o mejor dicho, como mi esposa besaba a Isabel, dejándose hacer y besar aun con algo de resistencia. A Mi esposa se le veía muy excitada, tanto que sus pezones se pusieron duros adornando las bellas tetas que posee.
Supongo que Isabel se resigno o entendió que no podía escaparse de nosotros, por lo que se dejó llevar, incluso alcance a percibir como respondía el beso de mi esposa succionando la legua de ella y e Isabel introduciéndosela a mi esposa, lo que comenzó a elevar poco a poco el ambiente.
Yo por mi parte las ayude a ponerse de pie y sugerí irnos a un sitio más cómodo para seguir nuestras clases privadas y así mismo que elevara la nota que iba a recibir. Me encanto la mirada de complicidad que mi esposa me regalo, con esos ojos verdes que tanto me gusta, esbozando una sonrisa entre maliciosa y de excitación ya que entendía cuál era el real objetivo de mi invitación.
Cuando Isabel iba a comenzar a caminar, mi esposa la cogió de los hombros y le dijo… “en esta casa tu eres nuestra esclava, nuestra sumisa y nuestra perra, para el placer nuestro, así que solo nosotros somos lo que podemos caminar como amos. Cuando caminas a nuestro lado lo harás en cuatro, caminando como la perra que vas ser, obediente y sumisa, así que comienza ya”. Y así nos dirigimos a nuestra habitación, Isabel no con una cara tan convencida de su nuevo papel, pero si de resignación.
Nuestra casa y especialmente la habitación esta localizada en la parte superior de la casa, con paredes acondicionadas para que se minimicen los ruidos y poder “jugar” libremente a nuestro antojo cuando tenemos sesiones de sexo, bien sea entre nosotros o con alguno que otro invitado.
Al entrar Isabel quedo perpleja de la dimensión de la habitación en sí, con una cama grande de madera rustica que mostraba que era mas que resistente, muebles con formas algo elevadas y raras, que nunca ella había visto, así como un artilugio que colgaba del techo, ella lo miro rápidamente y asumió que era para hacer ejercicio, que era un tipo de TRX, estaba un poco alejada de la realidad y que pronto sabría que era. Incluso un televisor de 60 pulgadas que estaba en la pared al frente de la cama, solo pudo imaginar que era un tipo de teatro, pensando en lo bueno que sería ver una película en ese aparato. La juventud e inocencia de ella no adivinaba que todo estaba dispuesto en la habitación para el uso sexual y placer de las personas que entraran ahí.
Cogí el control remoto general, bajando un poco las luces y prendiendo el televisor, cambié el canal e Isabel inmediatamente se pudo ver reflejada en la pantalla. Me miro con cara de querer saber el porqué. Le explicamos que una de nuestras aficiones es el buen cine y lo conjugamos con el sexo, así que grabamos las sesiones especiales que tenemos con otras personas, por lo que teníamos instalado un circuito cerrado de televisión que nos permitió grabar desde varios ángulos de la habitación, incluyendo sonido y con la mejor calidad que se dispone en el mercado.
Isabel no estuvo muy acuerdo de ser grabada, pero ya no ponía mucha oposición, así que no musito palabra alguna.
Mi esposa rompió el momento ordenando a Isabel a subirse a la cama, luego los dos la comenzamos a besar por todos lados, besándola en la boca, incluso coincidiendo mi esposa y yo en la boca de Isabel por lo que teníamos un delicioso beso de a tres. Nuestras manos buscaban cada rincón del cuerpo juvenil que teníamos a nuestra disposición, chupándole los pezones ya erectos de la alumna.
Yo me ocupe de la inferior del cuerpo de Isabel, abriéndole las piernas con leves mordiscos en el interior, por lo que Isabel emitía entre gemidos de placer y de dolor, finalmente de algo fuerte le abrí las piernas y enterré mi boca en su coño que estaba ya húmedo, yo me encargaba de jugar con su clítoris, mordiéndolo y metiendo de ves en cuando uno o dos dedos en lo mas profundo que podía, al parecer Isabel comenzó a gustarle porque abrió mucho mas las piernas y levantaba su pelvis queriendo recibir mucho más.
MI esposa Mary al ver su reacción se puso sobre Isabel y le acerco su caliente coño ordenándole que se lo comiera.
Mary: “Es mejor que aprendas a comer un coño, mas un coño como el mío, madura y que ha gozado tanto, así que tienes que esmerarte para darme placer, de lo contrario pagaras el ser inexperta.”
Mary le jalaba el cabello a Isabel obligándola a comerle el coño. Se veía que era la primera ves que lo hacia porque usaba tímidamente la lengua, loque ocasiono que mi esposa le soltara el cabello y con una cachetada no tan dura le llamo la atención.
Mary: “Tienes que ser una buena sumisa y tienes que aprender a comer un coño, hazme lo mismo que te gustaría que te hicieran…. O es que no estas sintiendo a mi esposo como te como el coño… como te hace gozar como la puta que eres. ¡Así que esfuérzate y aprende… pero aprende rápido!”
Isabel puso todo su empeño y comenzó a sentir el gusto de comer un coño, incluso saco la lengua mucho mas penetrando de mi esposa mucho más, por lo que le causo un orgasmo muy placentero a Mary llenándole la boca a Isabel con su llegada, esta volteo la cara y quiso esquivar la cantidad de líquidos que emanaban del coño de mi esposa, pero con firmeza Mary cogió la cabeza y le ordeno a Isabel tragarse hasta la ultima gota de su corrida.
Mary: “Esclava tienes que tomarte toda mi corrida, ese será tu alimento el día de hoy, igual que cuando mi esposo termine tu incluso pedirás que te llene la boca con su lefa, saboreando hasta su última gota”
Isabel: “Si señora”
Mary rápidamente al escuchar esas palabras soltó una cachetada a la indefensa joven…
Mary: “Cuando te refieras a mi nos debes de decir Si amo o Si ama. ¿Entiendes?
Isabel: “Si ama”
Como Mary ya había terminado yo tome su puesto y coloque en la boca de Isabel mi verga para que me la mamara. No era la mejor comiendo verga pero lo entendía, por lo que ayude con mi moviendo de cadera sacando mi verga a mi placer, sacándola toda y volviéndola a meter, ocasionando algo de arcadas, pronto supo como recibir toda la intención de mi verga y que le llegara hasta la garganta, yo quería mucho más, por lo saque mi verga y le ofrecí mis huevos sudorosos para que me los chupara, ella no entendía que quería.
Yo: “Perra cómeme lo huevos, límpialos con tu lengua y chúpalos con cuidado, no querrás que te dé yo una bofetada. ¡Cuando le acerque algo es para que me des placer, no me importa si no te gusta!”
Isabel lo hizo sin mucho convencimiento, yo mientras me ajeaba sobre su cara.
La muy perra aprendía rápido.
Por lo que me dispuse a subirla de nivel, apoyándome sobre mis pies y ofreciéndole mi raja del culo para que me mamara el ojete, por lo las duras le ordene… “comete mi culo perra, mete tu lengua en mi trasero y hazme gozar”
Me encanto como desde arriba podía ver esa cara tan bella sacando la lengua y me la metía en mi culo, un bello paisaje que lo unico que me permito fue calentarme mucho más.
Volteé a mirar a Mary y ella ya tenía un strapon nuevamente colocado en su cintura. Me baje de Isabel, Mary se acostó y le indique que era mi turno de gozar del apretado culo de nuestra esclava.
Isabel: “noooo me vas a romper el culo con esa verga tan grande”
Plassss… sonó una cachetada aun mas duro sobre el rostro de Isabel, Mary le había advertido que ella no tenia opinión, solo decir “si” por lo que le descargo su mano con más fuerza.
Yo: “Súbete y clávate la verga plástica de Mary en tu coño perra”
Isabel se subió y comenzó a cabalgar a mi esposa, mientras Mary le comía la boca, las tetas y se veía el nivel alto de excitación en el que estaba.
Yo por mi parte quería cumplir mi promesa y era el partirle el culo a Isabel, pero en mi interior quería era que gozara y no sintiera dolor, así que abrí las nalgas de la joven y enterré mi lengua lo más que puede para deleitar ese culo apretado, Isabel se sobre salto, pero pienso que le gusto poque comenzó a moverse aun mucho mas rápido, estaba cabalgando como amazona. En ese momento Isabel se estaba entregando al placer sin límites que le estábamos ofreciendo.
Después de 5 minutos en el culo de Isabel, me incorpore para acercar mi verga a su culo, mi esposa obligo a detener la cabalgada de Isabel para que yo pudiera penetrar analmente y sin problemas.
El trabajo oral con mi lengua ayudo a que Isabel recibiera sin mucho problema mi verga por lo que junto con mi esposa comenzamos a penetrarla cada ves mas rápido, llego un momento donde yo le clavaba hasta los huevos a Isabel y mi esposa mordía los pezones de la joven mas de duro de lo normal. Isabel extraordinariamente comenzó a gemir y gozar, gritando cada vez más duro.
Al unisonó con Mary le decíamos “Perra goza comiendo verga, siendo enculada y tratada como la puta que eres, vas a gozar mucho mas si te vuelves nuestra esclava”
Yo no pude aguantar mucho mas y le llene de leche el culo a Isabel, en ese momento la excitación de ella fue tan grande que exploto en un orgasmo ruidoso, que la hizo temblar, por último, cayo rendida y exhausta, desmayándose.
Con mi esposa nos besábamos por la rica sesión de sexo que estábamos gozando, pero aun mucho mas pensando en todo lo que aun faltaba por gozarnos una joven tan bella y tan inocente. Pero esto será parte del siguiente capitulo.
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