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Ana Leticia – Infiel por culpa del marido

Lleva 433 días sin sexo y su marido la humilla con una amante. Cuando el narrador la encuentra llorando, no ofrece consuelo, sino una alternativa prohibida. Esta noche, la ira se convierte en lujuria y el departamento se vuelve el escenario de una venganza carnal.

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Ana Leticia – Infiel por culpa del marido

Una llamada al celular anunciaría que Ana Leticia ya estaba ingresando al edificio, le indico donde estacionar, y que suba hasta mi departamento, espere unos momentos y al sonar el timbre, abrí la puerta, ufffff, Ana Leticia vestía un vestido negro, zapatos de tacón alto cubierta por un sacón que le llegaba hasta las rodillas, suavemente maquillada y un peinado acorde a su vestimenta, simplemente estaba preciosa, la ayude a quitarse el sacón para que se sienta más cómoda, no me pude contener y la tome por la cintura pegándola a mí, para oler su perfume que ya invadía mi sala, olfateando desde su hombro hasta la oreja, ella se dejó llevar, para girar entregándome sus labios y entrelazar nuestras lenguas, sentía como que el corazón se le salía del pecho, abrazándola sin dejar de besarla y llevándola hacia la pared, unos besos más y levante su brazo derecho para hacerla girar sobre su eje y poder apreciarla por completo, ufffff, que tal mujer, estaba radiante, hermosa y más que reluciente.

Aquí haré un paréntesis, ya que sigo sin entender cómo puede haber hombres tan tontos y/o estúpidos que no aprecian a sus mujeres, que no aprecian a la persona que camina a su lado, el ser pendejo no es tirarse a toda mujer que se atraviese en el camino y desatender a la tuya; el ser pendejo es dejar satisfecha a tu mujer y tirarte a todas las que se atraviesen en tu camino, claro está si se da la oportunidad.

Conocí a Ana Leticia porque es amiga de Melisa y me las encontré en Miraflores comprando de accesorios para mi laptop, desde ese día nos hemos frecuentado regularmente; para no hacerla larga, resulta que el marido de Ana Leticia tenía una amante, quien trabajaba con él, los fines de semana se ausentaba y no llegaba a dormir, la tenía desatendida y era frustrante para Ana Leticia que a veces ni la miraba, mientras ella se mantenía en forma, corría a diario, gimnasio 4 veces a la semana, dieta estricta, depilación, cremas y todo lo habido y por haber, sin lograr que su marido intime con ella, le preparaba cenas, lo esperaba en babydoll, se paseaba calata frente a él y el hombre ni se inmutaba.

Al consultarle cuando había sido su última vez que habían intimado, contesto que fue un día antes de que hable Vizcarra… y que llevaba 433 días sin tener sexo, los tenía marcados en el calendario. Con sorna y risa despectiva recordó su última atención, ese huevón ni siquiera me hizo llegar, se vino, se volteó y desde ese día nada, encima al mes regreso al proyecto y estuvo encerrado 6 meses sin salir.

Ana Leticia tiene poco más de 40 años, muy simpática, de buen cuerpo, piernas torneadas, cintura marcada, abdomen liso, tetas no muy grandes pero pecosas, ufffff, muero por las pecosas, cabello lacio y bien cuidado, de unos 1.65 m. Cada vez que la he visto siempre anda muy bien vestida debido a que es ejecutiva de una empresa de seguros.

Días vas días vienen me la encuentro por San Isidro caminando muy nerviosa, se le caían las cosas tratando de meterlas a su maletín, al acercarme para ayudarle note que estaba llorando, le pedí que se relaje, luego la invite a tomar un café. Ella me indico que mejor vayamos por un trago y algo para picar, departimos ella se relajó, plan de 21:00 horas y con varias copas encima le indique que ya debíamos retirarnos, lo cual acepto, contándome todos los por menores de su relación marital.

Salimos y me pidió que la lleve a su casa, ya que no venía en auto por un tema de estacionamiento, enrumbamos a su casa, ya en camino la llama su marido para decirle que tenía que viajar a obra a último momento y que la camioneta lo estaba recogiendo, lo que él no sabía era que estábamos en las inmediaciones, vimos que él no se subía a una camioneta sino a un auto y estaba acompañado de una mujer, esto la hizo enfurecer, ella hizo el ademán de querer bajarse, tuve que detenerla para evitar el escándalo.

- ¿Por qué me detienes?

No hagas algo de lo que después te puedes arrepentir.

- Ese huevón se está yendo con una mujer, acaso no ves.

Sí, tienes razón, ¿y tú con quién estas llegando?

- ¿Cómo? ¿qué dices?

Entiende, estas llegando con un hombre y con tragos encima. ¿Quién crees que va a salir beneficiado?

- Bueno, en parte tienes razón.

¿Quieres que los siga para ver a dónde se van?

- La verdad, no, mejor nos tomamos otra copa más.

Cuando reaccionó el auto ya se había perdido en el tráfico barranquino, Ana Leticia me indico dónde estacionar e ingresamos juntos a su departamento, en mi avance escudriñaba el entorno, lo interesante fue que nadie absolutamente nadie se asomó a ver quién entraba, eso es lo que me gusta de esta gente, te pueden estar robando y ellos ni enterados, ya en su departamento se dirigió directo a la cocina, saco una botella de vino y me dio para descorcharla, busco dos copas y nos sentamos en la sala a departir y beber, serví las copas y le pregunte un motivo para brindar, ¡por lo que pueda suceder! Y que venga lo que venga – acotó tomándosela de un solo golpe, le serví la segunda copa e hizo lo mismo, le pedí que se tranquilice, créeme que con un par de copas no me pasa nada – contesto.

Ella me indico que se pondría más cómoda, se dirigió a su cuarto, mientras yo observaba la decoración de la casa, sobria e interesante sin estar sobrecargada, ella regreso ahora vestía un buzo y una polera, bebió su tercera copa sin parar y extendió el brazo; acto seguido:

- ¿Lunatacas, te parezco atractiva?

Claro que sí, eres una mujer muy guapa.

- Va, lo dices por complacerme.

Para nada, ya quisieran muchos tener una mujer como tú, me incluyo en ese grupo.

- Me halagas, pero aun así no te creo.

No es un halago, es la verdad.

- Entonces, te parezco atractiva.

Sí, ya te lo he dicho.

Ana Leticia se sentó a mi lado, cruzo la pierna y mirándome desafiante.

- Llegado el caso, si te pidiera algo ¿lo harías por mi?

Eso va a depender de que es lo que pidas.

- Ya, en serio.

En serio, si me pides que me tire del puente, pues no lo haré.

- Jajajajaja, eres un loco.

Se acomodo en el sofá y su confusión fue más notoria, ella quería algo (lo intuía); pero no sabía cómo manifestarlo, bebió su copa de uno solo otra vez y me pidió que le sirva, en este momento me las jugué y la atraje hacia mí para besarla, esta acción la sorprendió, pero no rehuyó el beso, suavemente retiro el rostro, me miro y cerró los ojos, la volví a besar, tímidamente metió su lengua en mi boca, se envalentono y los besos fueron subiendo de tono. Acariciaba su rostro, sus ojos apagados de hace unos minutos atrás recuperaron el brillo, volví a besarla.

¡Esto está mal!

Va a depender de lo que está bien.

Ah, no te entiendo.

Si quieres que deje de besarte, sólo pídelo, besándola otra vez.

Esta vez ella volteo el rostro, comprendí que no estaba lista para dar el siguiente paso, la abrace y besé su frente, susurrándole: eres muy bonita y lo sabes, si fuera mi mujer por nada del mundo te cambiaria, acto seguido me dirigí hacia la puerta:

Por favor abres la reja.

- No, claro que no.

Discúlpame si te mal interprete.

- ¿No sé lo que estoy haciendo?, pero ese huevón me las paga hoy día.

¿De qué hablas?

- Quiero que me hagas sentir mujer, una mujer deseada y que ese huevón…

No la deje terminar, la jale para besarla, ella suspiro, mis manos recorrieron su figura, ella tímidamente reacciona igual, tranquila déjame a mi – le susurre al oído, Ana Leticia asintió con la cabeza, nuestras lenguas se unieron otra vez, ávidamente mi mano se introdujo en su polera, para acariciarle su espalda, suave, tersa, fui subiendo y no encontré el sujetador, sonreí por dentro, levanté su polera para encontrarme con sus pecosas y blancas tetas, me abalance sobre ellas, deleitándome con ambas, tetas firmes no muy grandes, pecas por todos lados, de pequeñas aureolas y también de pezones pequeños, al succionar el primero me regodeo con el líquido del mismo, agradable a mi gusto, ataque el otro pezón siendo recompensando por otro poco de su secreción, ahhhhhh, ahhhhhh, gemía Ana Leticia quien ahora me abrazaba y acariciaba el cabello, deleitado por sus tetas me entretuve largo rato, ahora Ana Leticia con cierta torpeza logro sacar mi ariete de su encierro, masajeándolo suavemente, miró hacia el sofá y apenas soltó mi correa y sin bajarme el pantalón por completo hizo que me siente, ufffff, no espero segundo aviso y se abalanzo sobre mí ariete, sus labios rodearon la cabeza, engullía con lascivia, como si fuera lo último que haría, ufffff, lengua prodigiosa y hábiles manos, hicieron de esta una inolvidable mamada, su cálida boca ayudaba mucho, ensalivando todo a su paso, sin dejar de pajearme subía y bajaba, succionaba la cabeza y volvía a tragársela por completo, ufffff, me percate que ella había levantado la cola, me recline para bajar el buzo y encontrarme con un diminuto calzón de encaje negro, haciéndolo de lado para poder palpar su vulva, tanteando sus labios mayores y delineándolos suavemente, mientras Ana Leticia seguía brindándome placer con cada pasada de lengua que iba desde arriba hacia abajo, ufffff, metí mis dedos en su coño, hurgando su interior, acción que hizo que corte su atención oral para ponerse de pie y quitarse el buzo y calzón, sonriendo coquetamente, con sus brazos en la cintura mostró su escultural cuerpo desnudo, contorneado, firme y cada cosa bien puesta, mientras yo trataba de bajarme el pantalón, sin dejar de mirarme se montó sobre mí, sobando sus labios vaginales sobre mi ariete, jugueteando con él, te gusta – pregunto, claro que si – respondí, sentándose de golpe, ahhhhhh, que duro que está, déjame disfrutarlo un momento, me cabalgo primero suave y luego fue subiendo el ritmo, ufffff, me ofreció sus tetas, atrape con mis labios una, la succione y chupetee, jugando con su pezón, luego atendí la otra, ella arqueaba su espalda en cada clavada, apenas gemía, me besaba por momentos, la tome por las nalgas y ella apresuro su movimiento de caderas, para quedarse estática de golpe y comenzar a temblar por completo, ufffff, oprimía y ajustaba las paredes de su coño, siiiiiii, siiiiiii – exclamo tenuemente. La hale hacia mí para besarla, resbale un poco en el sofá y tomándola por la cintura comencé a embestir con fuerza, ahhhhhh, Ana Leticia gemía tenuemente, mordiéndose los labios, sus manos atraparon sus tetas para amasárselas, ufffff, al cabo de un par de minutos ambos alcanzamos el orgasmo casi al mismo tiempo, llene con mi esencia el interior de su coño, y ella manchaba mi pantalón con sus jugos vaginales, para caer rendida sobre mí, ambos con la respiración entre cortada buscamos nuestros labios para besarnos.

Descansamos un rato, nuestras manos se juntaron y luego recorrieron nuestros cuerpos, ella estaba sonrojada, ahora sus ojos brillaban, su mano jugaba con mi ariete, al notar que tenía semen en su entorno, me miró con sorpresa y bajo su cara para limpiarlo y de paso prepararme para el segundo round, ufffff, logrando su objetivo, se incorporó para besarme y se colocó a cuatro patas sobre el mueble, al ver su arrugado ano hundí mi rostro en él, varios besos negros la hicieron tiritar, métemela ya, cáchame – reclamo Ana Leticia, coloque mi ariete en la entrada de su vulva, comenzando a penetrarla suavemente, sus redondas nalgas, no muy grandes, daban una visión hermosa de su pera, su espalda pecosa hizo que la mordisqueé por ratos, me agarre de sus caderas para empezar a taladrar, ahhhhhh, ahhhhhh, gemía en cada embiste, plof, plof sonaron sus nalgas al ser azotadas por mis manos y dejárselas marcadas, esa variante de perrito hizo que su coño sienta cm a cm el ingreso de mi ariete, los palmazos y mordisqueos contribuyeron a que consiga un nuevo orgasmo más, al ver como tensaba su espalda y sacudía sus piernas temblorosas, me salí de ella para terminar de desvestirme pero no tuvimos tiempo para más ya que sonó su celular, era su hermana indicándole que estaba llegando y que le abriera la reja, salto como resorte, haciéndome señas, vistiéndose como pudo, me acomode la ropa, nos dimos un beso de despedida y con señas me hizo saber que me llamaría, ni siquiera me dio tiempo de ir al baño, salí de su depa y me subí a mi carro y me fui a un grifo, al rato me llama:

- Lunatacas, disculpa que te haya cortado así, pero mi hermana es recontra jodida.

No te preocupes, entiendo la situación.

- Por cierto, me ha gustado mucho, pero la verdad que quería más.

Eso lo podemos solucionar cuando quieras.

- Mira, mañana tengo un compromiso de mi trabajo, salgo y nos vemos.

Claro, ¿a qué hora y dónde?

- El cocktail termina a eso de las 21:00 horas, pero no quiero venir acá.

No hay problema, te paso la ubicación de mi departamento.

- Sí, mejor no quiero que nos interrumpan.

Quedamos entonces, preciosa.

- Sueña conmigo.

Eso haré.

Volviendo al inicio de la historia…

Luego de su vuelta, Ana Leticia sonreía, y algo sonrojada, ¡Lunatacas espero que te guste!, vengo directo de un cocktail en el trabajo – exclamó sonriente, me parece muy bien que hayas venido así, estas hermosa y creo que no vamos a cenar, voy a comerme el postre primero – le respondí, besándola, sutilmente me separo para tomar su sacón y sacar algo del bolsillo, mira, mostrándome un diminuto calzón de encaje negro y un sujetador del mismo color, parece qué no me equivoque – respondió coquetamente, observe mejor notando los puntos marcados en su vestido por los endurecidos pezones, la alce en vilo y la lleve hasta la mesa de comedor, dónde la posicione, besándola para ir a sus lóbulos y cuello, ufffff, baje olfateando su busto y abdomen, levante su vestido hasta donde se pudo, metí mi mano a su entrepierna encontrando su vulva ya humedecida y lista para la acción, sin perder el tiempo, abrí mi cremallera para sacar mi ariete, que ya estaba más que listo, lo dirigí a su entrada y de un solo movimiento al fondo, ufffff, gimió fuerte al sentir el invasor abriéndose paso en su interior, ahhhhhh, ahhhhhh, baje las tiras de su vestido atendiendo una de sus blancas tetas, coronadas por una aureola oscura y el pitón endurecido, lo atrape para succionarlo con fuerza, sacándole algo de líquido, ella simplemente se estremeció ante el placer que le otorgaba, apoyo sus manos para evitar caer sobre la mesa, mientras sus piernas me abrazaban y sus talones se acomodaban para empujar mis nalgas, tratando de que la penetración sea más profunda, ufffff, Ana Leticia estaba mojadaza, su coño hervía y pareciera que no hubiese fricción entre nuestros cuerpos, la calidez de su interior, sus gemidos en mi oído, me motivaron más para taladrarla con mayor empuje; atendí su otra teta y por ende su pezón, también lo succione fui correspondido con ese líquido que emano del mismo al momento de la succión, luego mordisquee ambos pezones y chupetee sus tetas, por momentos la besaba y ella me mordía los labios en respuesta a cada envión que le daba, ambos estábamos conectados.

Continue penetrándola, buscando la posición adecuada con sus piernas, ufffff, hasta que dimos en el clavo y ella resistía mis embates, podía sentir como mi ariete abría el interior de su ardiente coño, sin dejar de taladrar recogí su vestido para sacárselo haciéndolo volar, por un lado, me retire y ella ayudo a caletearme; ambos desnudos, quise llevarla al sofá pero ello se volteó apoyándose sobre la mesa y levantando la cola, invitación que no ignore, la tome por la cintura dejando que mi ariete encuentre su vulva, ella se reclino para facilitar el encuentro. Ufffff, para dentro, a moverse como poseído, taladrando con fuerza, agarrando su cintura para penetrarla con más firmeza y que sienta la pegada de cada embiste, ahhhhhh, ahhhhhh, gemía tenuemente, me acerque para mordisquear su espalda haciendo que ella arquee la misma y comience a temblar y a sacudirse por lo espasmos producidos por el orgasmo que acababa de alcanzar, ¡que rico!, ohhhhhh, esta acción hizo que levante el cuerpo y que lo pegue al borde de la mesa, quedando ambos casi rectos, con la salvedad que aún estaba ensartada, hale su cabeza para besarla de costado y luego besar sus lóbulos y cuello, mi mano derecha ataco su clítoris para pajearla con fuerza, ¡nooooo!, ¡espera! – reclamo, hice caso omiso, y ella misma guio mi mano, al rato volvió a arquearse y los espasmos denotaban la llegada de un nuevo orgasmo, dejándose caer sobre la mesa.

Recupero el aire y me llevo hacia el sofá, se arrodillo sobre el piso tomando mi ariete para darle besos en toda su extensión, masturbándome suavemente se revoleo con mis testículos, ufffff, esa lengua vivaz lamía todo a su paso, succionó una a una mis bolas, me clavó la mirada para engullirla su mano impedía la garganta profunda, su lengua recorrió toda mi extensión al llegar a la cabeza comenzó a batirla, ufffff, para volver a engullirla, nadie me había hecho eso antes, en el cuarto intento, le aviso que se venía y no se detuvo, esta vez la trago por completo y sin dejar de mirarme la volvió a sacar y trabajarla con su lengua, esto ocasionó una serie de espasmos que terminaron con mi esencia en su boca, ávidamente se la trago, ufffff, succionaba mi ariete en búsqueda del último resquicio de semen, continuo mamando hasta dejarla lustrosa, luego se hecho en el mueble con las piernas recogidas, aun con el aliento entrecortado me acerque a ella para sopearla, que rica concha, labios finos y abiertos en su totalidad mostrando con imponencia su rosado botón, lamí, succioné y mordisquee a mi antojo, dos de mis dedos a manera de garfio invadieron su coño, palpé la zona rugosa y comencé a restregarla, mientras mi lengua lamía su clítoris, ahhhhhh, ahhhhhh, gemía Ana Leticia agarrándome los cabellos, dedique buen tiempo a su coño, luego me monte sobre ella, instintivamente me abrazo con sus piernas, tomando mi ariete para masturbarme suavemente, después de besarla atendí sus pecosas tetas, luego de unos minutos estaba listo para dar batalla.

Fornicamos el resto de la noche, ya en mi cama logre que ella alcance varios orgasmos más y ella em hizo venir dos veces más, por la mañana tuvimos sexo mañanero y quedamos en que nos iríamos a Ica el fin de semana, donde la pasamos de lo mejor, lamentablemente no ha dejado que la encule y eso lo tengo pendiente; ya se verá en el futuro si la convenzo.

Ana Leticia como buena amiga de Melisa, le conto su experiencia extramarital conmigo, con lujo de detalle, recibiendo su apoyo total, eso me puso en controversia con ella; pero entendió el contexto y tomo con tranquilidad que también me vea con su amiga, cuando teníamos nuestras sesiones amorosa, Melisa por joder ella me decía: así te lo hace Ana Leticia, dime es mejor que yo, he disfrutado de ambas (Melisa y Ana Leticia) por separado; Ana Leticia se separó de su marido y se fue a Miami, donde estudian sus hijos, seguimos en contacto y es probable que para agosto o setiembre del 2022 este de vuelta en Lima y espero que se acuerde de su servidor para poder revivir nuestras sesiones y porque no, encularla.