El suegro de mi amiga Eugenia
Las llaves en el bolsillo pesaban más que el miedo. Sabía que no debía estar allí, pero la vista de Javier desnudo y vulnerable en su cama borró toda duda. No era solo una visita de cortesía; era la puerta abierta a un placer prohibido que ella no pensaba dejar escapar.
Hola a todos, para los que no me conocen mi nombre es Mimí. Y a los que ya leyeron alguno de mis relatos, como siempre les quiero agradecer muchísimo, los hermosos comentarios de mis relatos que me envían, ya no tengo palabras para decirles gracias por tanto cariño y por todas sus palabras hermosas. Este relato está muy relacionado con mi relato Mi sobrino Ricardito cap. 3, así que les recomiendo leerlo para que comprendan mejor, besitos a todos @dulcemimi065
A los dos días de la excelente tarde que pasamos Eugenia y yo con Ricardito recibí el llamado de Eugenia, después de saludarnos y hablar de todo en cinco minutos como siempre asemos cada vez que nos hablamos por teléfono coincidimos que las dos teníamos que ir al supermercado así que arreglamos que Eugenia me pasaría a buscar con su auto por mi casa para ir juntas. Una Hora y media después de que cortamos el teléfono escuche la bocina del auto de Eugenia llamándome, como ya estaba lista para salir tome mi cartera Y salí, me subí al auto y saludé a Eugenia con un beso de amiga en la mejilla Eugenia al recibir mi beso enseguida comento.
Eugenia - ¡Hay Amiga! Qué fía eres ¡Me congelas! Pensé que después de lo que paso la otra tarde mínimo me merezco un beso más lindo ¡Ja ja ja!
Yo - ¡Amiga! ¿En nuestra segunda cita ya me estas regañando? ¡Ja ja ja! ¡Pero tienes razón ¡disculpa! ¡Ja ja ja!
Y ambas nos dimos un pequeño besito en los labios y en el mismo momento le apreté una de sus tetitas toscamente con mi mano. Ambas reímos a carcajadas fuertes y Eugenia me dijo con cara de enojada.
Eugenia - ¡Que confianzuda! En nuestra segunda cita, ya me aprietas una teta ¡Ja ja ja!
Ambas volvimos a reír a carcajadas y Eugenia arranco el auto y fuimos al supermercado, durante el camino los temas de conversación iban variando, pero todos terminaba en un pequeño chiste de la tarde sexo con Ricardito. Llegamos al supermercado e hicimos nuestras compras, pagamos e iniciamos el camino de regreso llegamos a mi casa y Eugenia me ayudo a bajar mis bolsas del auto y entrarlas a casa. Le dije a Eugenia que ordenaba todas mis compras así nomás, más que nada los productos que necesitan que se guarden en la heladera y si me invitaba con un café la acompañaba a su casa y le daba una mano con sus compras que eran mucho más grande en cantidad de productos que las mías, A Eugenia le pareció una excelente idea, me hiso la invitación del café correspondiente y quedamos así. Acomodamos bastante bien mis compras entre las dos y salimos con dirección a casa de Eugenia, Llegamos ordenamos las compras y nos dedicamos ahora si a disfrutar de un rico cafecito calentito.
Las dos estábamos sentadas en la mesa de la cocina conversando y en un momento de charla Eugenia me comento seriamente.
Eugenia - ¡Mimí tengo que contarte algo Importante!
Yo - ¿Qué sucede Eugenia?, ¡no me asustes!
Eugenia - ¡Tranquila amiga! Es serio, pero no es para que te asustes.
Yo - ¡Que alivio amiga! ¿Cuéntame?
Eugenia - bueno viste, en estos meses que estuve media perdida y no pudimos vernos lo seguido que nos gusta vernos. No la pase nada bien amiga, Estuve a punto de separarme de Quique.
Yo - ¿Por qué? ¿Qué paso?
Eugenia - ¡No sé amiga! Se fue dando con el tiempo, ya no éramos como antes, yo veía que él estaba todo el tiempo muy metido en su trabajo, estaba distante frio conmigo. Se lo comente, lo hablamos, hasta le pregunte si tenía una amante y era por eso la distancia. Me contesto que no tiene a nadie que me quede tranquila. Que podía ser que este un poco preocupado en el trabajo pero que no tenía nada que ver con otra mujer. Y que yo podía tener un poco de razón y él me esté descuidando un poco. Le dimos un par de vueltas a la cosa salimos un poco más e hicimos el amor más seguido, pero yo me seguía sintiendo mal, descuidada igual o peor que antes de que lo habláramos y el día que nos encontramos en lo de Morena, yo estaba totalmente convencida que esa noche le pediría que nos separáramos. Pero después paso lo que paso en tu casa con vos y Ricardito y de repente toda esa sensación de soledad y angustia que sentía cambio, me sentí bien, más contenta ¿no se? Cuando salí de tu casa Mimí, todo el camino de regreso en el auto a la mía volví a replantearme todo. Y lo vi con otra mirada ¿Qué se Yo? ¿No se? Cuando Quique llego del trabajo le presté mucha atención a sus actitudes, a sus acciones y me di cuenta que no era Quique el distante conmigo, era yo la distante con él, pobrecito. Cuando entro y se me acercó para saludarme ni siquiera deje lo que estaba haciendo y ni le di un beso. Le había preparado de comer unos fideos de mierda, y el pobrecito se los comió sin quejarse y hasta me comento que están riquísimos y yo sabía bien que eran una mierda. Y lo entendí, era yo y no él, la que estaba cambiando y lo estaba descuidando, pero fui tan tonta que le eché toda la culpa a Quique de mis defectos y errores. Y Mimí, me puse a llorar como una nena tonta ahí en la mesa, Quique se paró sorprendido preguntándome que me pasaba y no me anime a decirle que me perdone que era una estúpida, solo le tome con mis dos manos la cara y lo bese en la boca profundamente, me pare de la silla sin dejar de besarlo y le empecé a sacar la ropa y le pedí que me cogiera ahí mismo en la mesa de la cocina, y lo disfruté muchísimo Mimí. Tanto lo disfrute que cuando el termino y acabo dentro de mi deliciosamente, lo agarre de la mano lo lleve corriendo al dormitorio, a los empujones lo tire en la cama y se la chupe hasta que se le paro de nuevo rapidísimo, me monte en su verga y no me lo cogí amiga, me lo viole como hacía años que no lo hacía, fue increíble cogimos casi toda la noche increíble. Estos dos últimos días no paramos cogemos todo el tiempo como cuando éramos novios.
Yo - ¡Ahí Eugenia! Por dios, amiga siempre fuiste atolondrada pero esta vez te superaste, tienes que pensar bien antes de tomar decisiones tan importantes.
Eugenia - ¡Si amiga! ¡Tienes toda la razón!
Yo - ¡Dame un abrazo, loquita!
Nos Paramos y nos dimos un hermoso abrazo y sin darme cuenta de lo que hacía le busque su boca con la mía y la bese fuertemente. Eugenia no solo recibió mi beso, sino aumento la intensidad del beso introduciendo su lengua en mi boca, nos besamos apasionada e intensamente por varis minutos y comenzamos a acariciarnos los cuerpos una a la otra y nos existamos totalmente y sin dejar de besarnos ni de acariciarnos nos dirigimos tropezando con todos los muebles a su curto.
Entre intensos beso y caricias apasionadas nos desnudamos y nos metimos en la cama las dos totalmente desnudas nos comimos la boca a besos intensamente y Eugenia detuvo los besos para lamer mis ya duros e hinchados pezones uno a uno mientras acariciaba mis tetas dulcemente, volvimos a los húmedos e intensos besos de lengua y baje mi boca para meterme uno a unos sus pezones en la boca, succionándolos y masajeándolos con mi lengua, Eugenia separo sus piernas y yo me acomode en la posición del misionero entre sus piernas la bese en la boca y fui bajando besando y lamiendo su cuello, sus pechos y su abdomen, la di vuelta colocándola medio de costado y un poco boca abajo en la posición de cucharita y bese y acaricie su cuello, su espalda y toda parte de su dulce cuerpo que pude, volvimos a besarnos apasionadamente en la boca, mientras yo no detenía mis manos acariciando todo su suave cuerpo y acomodándola otra vez boca a arriba le separe las piernas y unid mi boca en su perfumada y dulce vagina bese, lamí y succione tanto su clítoris como el total de su hermosa conchita, mientras que con una de mis manos masturbaba mi propio clítoris. El sabor de su vagina comenzó a hacerse más fuerte y los ricos jugos de excitación empezaron a brotar de su conchita tímidamente.
Me senté en la cama, apoyé mis codos en el colchón y separé muy bien mis piernas para ofrecerle mi conchita. Y Eugenia no se hiso rogar y comenzó a lamerme la conchita muy deliciosamente, sin dejar de lamer y besar mi conchita a esa altura totalmente húmeda, apoyo su mano bien en el medio de mis pechos y me empujo suavemente para acostarme totalmente en la cama dejo de lamerme la cocha me miro sonrió y en un delicado movimiento levanto su pierna montando su conchita en mi boca y volví a succionar su vagina húmeda de placer, la oía gemir y yo más dedicaba mi lengua a darle placer e inundó mi boca con un dulce orgasmos. Cambiamos de posición y nos acomodamos para no caernos de la cama, me acosté boca arriba separé mis piernas y Eugenia se acomodó para lamer mi clítoris e introducir su lengua en mi vagina tan profundo hasta hacerme acabar en dos terribles orgasmos uno detrás del otro consecutivamente. Volvimos a cambiar de posición colocando a Eugenia en cuatro patas, con mis manos le separé las nalgas de su culito y ella se acomodó bien para dejarme lamer su dulce ano hasta le metí mi lengüita en su culito todo lo profundo que pude mientras le metía mis dedos en la conchita hasta que la hice acabar tan intensamente que se orino en mi mano. Ambas nos desplomamos en la cama, quedamos las dos abrazadas un buen rato disfrutando el delicioso momento que pasamos juntas.
Besé en la boca a Eugenia y le comenté que me caería muy bien una duchita rápida, Eugenia me comento que a ella también le caería muy bien una ducha, pero que la deje bañarse a ella primero porque se le hacía tarde para hacer unas cosas que le quedaron pendientes de hacer, le conteste que no tenía problemas en eso. Se levantó de la cama y se metió en el baño, casi inmediatamente se me ocurrió que, para ahorrar tiempo, podríamos ducharnos al mismo tiempo, así que me levanté de la cama y la seguí al baño, al entrar al baño todavía Eugenia estaba preparándose para meterse bajo el agua probando la temperatura del agua con su mano, la sorprendí por detrás acariciando sus nalguitas y la invité a bañarnos juntas, las dos nos metimos en la ducha, el agua estaba deliciosa a la temperatura indicada, mientras Eugenia se lavaba el cabello yo acariciaba cada curva de su bonito cuerpito, enjabonándola y enjuagándola cuidadosamente, Cuando Eugenia estuvo lista me devolvió la cortesía dándome un baño acompañado de caricias en mi cuerpo tan deliciosas que si no hubiéramos de estar tan apuradas, le hubiera pedido que me lamiera la vagina hasta llegar a un orgasmo ahí mismo en la ducha. Nos secamos y vestimos y Eugenia me dijo.
Eugenia - Acompáñame a la casa de mi suegro, que queda de camino a tu casa Mimí, para dejarle parte de las compras que hice para él y después te alcanzo a tu casa.
Yo - ¡Dale amiga! Genial total yo no tengo ningún apuro.
Salimos, nos subimos al auto y en pocos minutos llegamos al edificio donde vivía Javier el suegro de Eugenia, entre las dos sacamos las bolsas del baúl del auto, entramos y subimos un piso por las escaleras y Eugenia toco el timbre en el 1º B. Cuando Javier abrió la puerta de entrada para recibir a Eugenia y me vio enseguida le dijo a mi amiga.
Javier - ¡Eugenia por favor! Avísame que vas a pasar acompañada. Que no estoy presentable.
Eugenia - ¡Perdón Papi! ¡No me di cuenta! Igual Mimí no se va a asustar por ver un viejito en calzones ¡Ja Ja Ja ¡
Todos reímos y entramos, Eugenia me presento con su suegro y yo no pude evitar posar mi vista en Javier que efectivamente traía puesto unos calzones grandes tipo bóxer color celestes y una camisa oscura totalmente desabrochada que no ocultaba su abdomen de hombre mayor y su pecho cubierto de esos pelitos canosos que tanto me calientan en un hombre, nosotras fuimos directo a la cocina y Javier a su habitación para vestirse, acomodamos las cosas y los tres nos encontramos en la sala.
Javier y Eugenia tuvieron una pequeña charla típica de nuera y suegro. Y Javier le dijo a Eugenia que no se olvide de que mañana alrededor de las once de la mañana recibiría la visita del técnico del aire acondicionado y que ella le avía prometido estar presente para cerciorarse que esta ves funcione perfecto cuando termine el servís. Eugenia le comento que se había olvidado y que no podría acompañarlo porque justo a esa hora tenía una cita muy importante que no podía postergar con el contador de Quique por un problema de impuestos no pagados. Que la disculpara, pero no podría ayudarlo esta vez. Javier puso cara de preocupación y le pidió a Eugenia si podía suspender la cita del técnico, porque él quería que estén presentes ella o su hijo porque él no entendía nada de cómo funcionaba el aire y le cobraban la visita del técnico y no le hacían nada y seguía sin funcionar correctamente. Eugenia con tono de resignada le contesto que si era totalmente necesario suspendería la visita, pero tendrían que volver esperar que el técnico tuviera otra vez tiempo para pasar a ver el aire. En ese momento les sugerí que yo estaría desocupada y que si estaban de acuerdo podría venir y acompañar a Javier, Ambos estuvieron de acuerdo con mi idea y Javier le dijo a Eugenia que me prestara su juego de llaves, así podría entrar sin problemas si él se quedaba dormido ya que tiene que tomar medicamentos para descansar bien por las noches por causa de su insomnio. Solucionado el pequeño inconveniente Eugenia y yo nos despedimos de Javier y nos fuimos. Llegamos a la puerta de mi casa y antes de bajarme del auto, Eugenia me dio las gracias por acompañar mañana a su suegro, me entrego las llaves y nos despedimos con un apasionado beso en la boca entrelazando nuestras lenguas fogosamente por largos segundos.
Al otro día me desperté y me levanté como siempre y como todos los días y mientras Alberto, Lucia y Ricardito desayunaban yo me preparaba para ir a lo del suegro de Eugenia para ayudarlo con el técnico del aire, Alberto se ofreció a alcanzarme con el auto y aunque era un poco temprano acepte para no tener que ir caminando o en taxi. Llegamos Alberto me dejo en la puerta del edificio y como tenía las llaves entre y subí al primer piso, abrí la puerta y entre sin anunciarme por si Javier no estaba levantado todavía, y así fue el departamento estaba en total silencio y a escuras, dejé mi cartera en un perchero que estaba seca de la puerta de entrada encendí la luz y me dirigí a la cocina encendí la luz y eché un breve vistazo y me dirigí a la habitación de Javier abrí la puerta muy despacio y observe a Javier durmiendo y como no quería despertarlo bruscamente levante la persiana de la ventana para que entrara la luz del sol, Javier sin despertarse hiso un movimiento resistiéndose a la entrada de los rayos solare de la ventana, me acerque y le toque los pies para despertarlo y solo tuve por respuesta unos quejidos de molestia que me causaron mucha gracia, me senté en la cama y le acaricie la pierna llamándolo pero mi intento de despertarlo fueron en vano y decidí dejarlo dormir un poco más, volví a la cocina y encontré la cafetera si tenía cafetera tendría que tener café en alguna alacena abrí un par de puertitas y rápidamente encontré un paquete de café y prepare para hacer una jarra, una vez listo el café me serví una taza y volví a la habitación a tratar de despertar a Javier.
Me volví a sentar a su lado en la cama encendí el velador y volví a tocarlo esta vez por el hombro para despertarlo, pero seguía siendo inútil, ya era hora de despertarlo si o si así que me pare y tiré de la fina sabana que lo cubría destapándolo y la sorpresa que me llevé al verlo dormir totalmente desnudo, me agrado mucho y hasta me calentó un poquito ver su cuerpo de hombre maduro tendido desnudo en la cama su abdomen redondo, su pecho cubierto de canas y su pene en total reposo y unos huevitos deliciosos y bastante grandes apoyados sobre el muslo de su pierna. Volví a tocarle el hombre suavemente para despertarlo, pero no tuve éxito alguno, miré el reloj en la mesita de luz y todavía era temprano para la visita del técnico y me dije a mi misma. Mimí cómele la verga al viejito y lo despierto tragándome su añeja lechita calentita, sonreí y me contesté yo solita, no puedo ser tan viciosa y calentarte tanto con los hombres maduros y me retiré apenas unos pasos de él, y sin dejar de mirarlo sentí mi conchita humedecerse instantáneamente y me metí la mano en el pantalón para alcanzar mi rayita y tocármela suavecito, sentí mi humedad y me existe mucho y muy rápido, di la vuelta a la cama y me recosté junto a él con mis unías le hice pequeñas cosquillas en su pancita hasta lograr que abriera sus ojitos me miro y creo yo sin despertar totalmente se acomodó en la cama y se entregó a mis dulces cosquillas con mi otra mano le acaricie su cabecita algo calva y canosa y Javier sonrió e inmediatamente lo bese en los labios dándoles los buenos días, abandone mis cosquillas para poner mi mano en su pecho y jugar con mis deditos con los pelitos canosos de sus tetillas si dejar de besarlo.
Me arrodille en la cama y me saque mis zapatos y los deje caer al costado de la cama me saque remera y mis pantalones le modele un poquito mi ropita intima negra y le pregunte ¿Me la quito también? Y Javier sonriendo hiso un gesto de aprobación a mi pregunta, lo bese en los labios y sin dejar de besarlo me desnude totalmente, lleve mi mano a su miembro para sentirlo endurecerse en mi mano y me acomode para observar su hermoso pene, se veía delicioso todo durito y paradito y lleve mi lengüita para lamerlo como a un helado delicioso, respire se lo admire y comencé a besarle en miembro dulcemente en toda su longitud, su liquido pre seminal comenzaba a salir de la puntita de su verga sin que su glande asomara de la pielcita que lo cubría y se me hiso agua la boca por semejante manjar y comencé a beberme ese delicioso liquido transparente y viscoso recogiéndolo con mi lengüita y saboreándolo en mi paladar hasta tragármelo todo y en ese momento me metí el pene en la boca cuando comencé a chupárselo, su glande se asomó de la piel dentro de mi boca dejándome saborear más delicioso liquido pre seminal me lo bebí disfrutando hasta la última gotita y saque su miembro de mi boca, saque mi lengüita y empecé a golpear esa rica verga en mi lengüita, Javier suspiraba y gemía mientras comenzaba a acariciar mi espalda. Sin dejar de mamarle la verga me fui acomodando para montarlo en un sesenta y nueve para que me lamiera mi caliente y húmeda conchita, Javier lamia mi clítoris deliciosamente y metió uno de sus dedos casi entero en mi culito para inmediatamente provocarme un orgasmo hermoso, me incorpore y me di vuelta para montarlo, deslice su hermosa pija en el interior de mi conchita, ¡por favor! como entro esa verga dentro de mi tan suave y delicadamente que mi vagina sentía cada milímetro de penetración haciéndome gemir como loca, subía y bajaba sobre esa verga lo más despacio que podía tratando de que no se salga de mi conchita para disfrutarla en cada movimiento mientras las manos de Javier me pellizcaban los pezón haciéndome estremecer de placer, yo no quería bajarme nunca de su pija pero Javier me pidió que me pusiera en cuatro patitas sobre la cama y así volvió a penetrarme tan suave como la vez anterior yo volví a gemir pesada y ahogadamente mientras sentía sus peludos huevos rosar mi clítoris y comencé a suplicar por mas pidiéndole que no se detuviera y diciéndole todo lo que me gustaba como me estaba cogiendo, pidiéndole ¡Cógeme Javier cógeme toda! ¡Como me gusta tu verga Javier! Mientras me desasía en orgasmos. Javier con sus manaos sostenía mi culo para con sus movimientos lentos pero constante de vaivén me metiera su pija hasta lo profundo de mi ser, Javier gemía y resoplaba mientras me cogía de una forma deliciosa y yo mordía las sabanas mientras acababa una y otra vez intensamente, me hizo gozar tanto que no pude más sostenerme en posición de perrito y caí desplomada en la cama Javier tironeo de mis piernas para darme vuelta dejándome boca arriba, separo mis piernas y me penetro en la posición del misionero enterró su miembro en mí y dejo caer su cuerpo pesado sobre el mío, y volvió a cogerme mientras me besaba en la boca, mis piernas temblaban mi conchita soltaba abundantes jugos de placer y mi boca recibía su lengua tan profundo que me costaba respirar, hasta que tuve que empujarlo y gritar para soltar otro orgasmo gigantesco e interminable. Javier se bajó de la cama camino hasta dejar su pija a la altura de mi boca y me la ofreció para que se la chupe, comencé a meterme y sacarme su verga de la boca haciéndole una hermosa paja con mis labios, Javier manoseaba y apretaba mis grandes tetas y mis duros pezones hasta que saco su pija de mi boca y el mismo se empezó hacer la paja, yo abrí grande mi boca y saque mi lengua todo lo que pude esperando mi lechita calentita y un abundante cantidad de esperma caliente lleno mi boquita sedienta de semen. ¡Por dios lo delicioso que savia esa leche! Su sabor inundaba mis papilas gustativas deslizándose por mi garganta ¡Que delicia por dios! Me trague toda su lechita quedándome totalmente satisfecha de placer.
Nos vestimos y así los dos sudados despeinados y con ese delicioso olor a sexo en cuerpo nos quedamos en la cocina tomando café esperando al técnico del aire acondicionado. El técnico llego hiso su trabajo y se retiró, yo me asegure que el aire funcionara perfecto y le pregunte.
Yo - ¿Te gusto cogerme así Javier?
Javier - ¡Mimí como me preguntas eso! Ya no me acordaba cuanto hacia que no despertaba y tenía sexo de calidad como el de hoy. ¿A vos te gusto?
Yo - ¡Me encanto Javier! Y me gustó tanto que espero que podamos repetirlo pronto.
Javier - ¡Por supuesto Mimí! Cuando quieras puedes venir a visitarme. Es más, si quieres antes de devolverle las llaves a Eugenia hazte un juego duplicado, así me sorprendes como me sorprendiste hoy.
Yo - ¡Así lo hare Javier!
Nos despedimos con Javier y al salir con rumbo a mi casa, pase por una ferretería que hacían copias de llaves para hacer las copias. Llegue a casa me bañe y prepare el almuerzo para esperar a mi hermoso príncipe Ricardito que ya estaba llegando de su escuela. Pero lo que paso esa tarde con Ricardito lo dejare para otro de mis relatos exclusivo a solas con él.
Besitos @dulcemimi065.
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