Xtories

Mamá cuidará del bebé

La pared del edificio es fina y los gemidos no mienten. Mientras el bebé llora, tú te quedas pegado a la pared, escuchando cómo la suegra y el yerno se entregan a un placer que no deberían tener. ¿Te atreves a imaginar que podrías ser tú?

Caminante27K vistas7.8· 11 votos

Vivo en un bloque de pisos con un vecindario que, la verdad, es variopinto: tengo justo encima a una pareja que ha tenido un bebé hace unos meses, otros que son trabajadores y pasan más tiempo en fuera que en casa, otros que son una familia con padres de edad avanzada y uno de los hijos está al cargo, y algunos más, pero esto no interesa para la historia que voy a contar.

Precisamente los vecinos de arriba (los que han tenido al bebé) tienen que trabajar porque según han dicho alguna vez cuando nos hemos cruzado en la escalera, se lo absorve todo, así que hay que hay buscar dinero sin parar. Por cierto, son una pareja apañada, además de simpáticos y agradables, ella cuida su línea, al igual que él (en una ocasión me dijo que cuando puede le gusta hacer deporte) y s tuviera que destacar algo de ella, por ejemplo, serían sus ojos: son oscuros y bastante grandes; el chico, en cambio se marca más por la espalda: es grande y bien definida.

Pues el caso es que cuando los dos tenían que ir a trabajar y no poder atender al bebé, llamaban a la madre de ella y la señora, de unos 50 y tantos se ofrecía dado que tenía todo el tiempo del mundo (estaba jubilada por no se que historia y además tenían una paga por viudedad). En esta ocasión lo hizo de nuevo.

Esta señora, siempre iba arreglada y, de hecho, tenía unas líneas corporales parecidas a las de su hija: esbelta, no muy rellenita y con una forma de vestir que tendía a la comodidad pero también con ciertos aires de picaresca: siemre la veía con vestidos cortos y sueltos cuya falda se movía casi como las olas y con escotes que dejaban espacio a la imaginación (aunque los pechos no eran excesivamente grandes). Confieso que alguna vez coincidí con ella mientras subía la escalera y yo salía de mi casa y, con disimulo miraba hacia arriba para intentar ver algo por debajo de la falda que, lentamente onludaba en los pasos lentos que la señora marcaba para subir. Nunca llegué a ver nada...

Volviendo al tema. Aquel día, la mujer llegó al edificio y pude escuchar como dialogaban sobre lo que tenía que hacer con el bebé: los biberones, la ropia, las toallitas... en fin, las advertencias correspondientes. Yo, que estaba viendo un documental en la televisión no presté atención porque, lógicamente, la tenía puesta en mi cometido. Escuché cerrar la puerta y después la pareja bajó la escalera y desapareció. De nuevo, todo quedo en silencio.

Una media hora después escuché al bebé llorar, y de hecho no paraba. Esta vez el llanto era fuerte (le estarían saliendo los dientes? habría ocurrido algo? tendría hambre?...) y tras unos minutos de no cesar el llanto volví a escuchar la puerta de la casa. Había llamado al yerno y a la hija para que acudiera en su ayuda dado que no podía parar el llanto del bebé. Como seguía sin prestar atención lo único que percibí fueron murmullos de tres personas y un bebé llorando, así que seguí con mi documental pero esta vez un poco en alerta por si aquello iba a más dado que aunque los lloros ya no eran tan constantes si que paraban y arrancaban de nuevo.

De nuevo se abrió la puerta del piso del vecino y la madre del bebé salía diciendo "lo llevo al médico y ahora vuelvo. Supongo que no será mucho". Entendí que no lo vieron claro y optaron por la vía sanitaria. Cuando ella se fue en el piso se quedó el marido y la suegra. En ese instante algo me llamó la atención: comencé a escuchar ruidos como de muebles que se movían o algo así. ¿Estarían moviendo sillas o mesas por algún motivo? Me picó la curiosidad y pegué la oreja a la pared para escuchar mejor. Gemidos! Estaba escuchando gemidos!

Aunque no daba crédito, rápidamente imaginé que los ruidos vendrían seguramente de un arranque de desenfreno o algo parecido porque los gemidos se mezclaban con exclamaciones del tipo "ahhh" con voz femenina. Dios! el yerno se estaba enrollando con su suegra!

¿Has cerrado bien la puerta? dijo ella.

- Si.

"Si nos pilla mi hija me da algo" volvió a replicar con voz claramente excitada y nerviosa.

De nuevo vino el silencio de voces y apareció en de golpes o algo similar. Yo, que aún no me lo creía no hacía más que apretar la oreja a la pared para escuchar más detalles. En el silencio se escuchó una arcada. Efectivamente, le estaba haciendo una mamada.

- Como se te ha puesto esto, niño!- dijo la suegra. Me cuesta metérmela entera, y mira que tengo la boca grande!-

- Es que estoy muy cachondo, le respondió. Entre el calor que hace y el vestido que llevas... anda levanta y súbete aquí que ahora te lo voy a comer yo".

No se por qué pero pensé que estarían en la cocina (por lo de "súbete aquí") aunque podrían estar en cualquier otro sitio. Pero siempre me han dado mucho morbo las cocinas para el sexo. La suegra obedeció porque se escucharon unos golpes distintos que indicaban un cambio de acto.

-Ahh, eso es. Saca la lengua un poco más que vea como lames el clítoris. Eeeeso es. Me encanta verlo todo así que no te quejes si te tiro del pelo para conducirte la cabeza"- añadió la señora con un tono nervioso y contenido.

- Méteme los dedos, que estoy a punto de correrme ya.

-¿Tan pronto? le contestó el yerno.

- Si, hace mucho que no me toca un hombre y estoy chorreando. No lo ves?. Venga, mete los dedos!

Dios mío, se me levantó un pedazo de polla que me hacía daño en el pantalón. ¿Cómo podía ser tan morboso aquello? Pues mirad lo que pasó después...

-Mete otro más.

-Estás hecha una moto: ya van tres dedos! - le contestó el chico de nuevo.

- Tú sigue. Y además, espera que te voy a ayudar.

-"Wow, Esto si que es flipante! -dijo el yerno.

No se que era pero obviamente tenía que ser muuuy diferente a lo que habitualmente hacía él.

- Eso es. ¿Ves como entra toda? Ahora muévela despacio a los lados y prepárate porque quiero que cuando me vaya a correr saques la mano y pongas la boca en mi coño para beberte lo que salga".

Le había metido toda la mano!

Lo que antes eran gemidos ahora eran casi gritos, y acabaron en "sácala ya, sácala ya".

-Eso es, abre la boca cabrón y trraga. "ufff que gusto".

En un segundo volvió a producirse el silencio aunque podía escuchar restos de respiración profunda y, de forma algo lejana "madre mía, si parece que me he meado!. Tú lo has notado?"

- ¿Que si lo he notado? Has tirado dos chorritos al principio que casi me dan una arcada. Luego ha sido líquido sin fuerza. Pero mucho, eso te lo aseguro- respondió el chico.

-Bueno, y tú qué? volvió a decir la suegra. "No vas a descargar?" "Tendremos que hacer algo con eso, no?"

En ese momento se escucharon unos tacones subir las escaleras. No iban muy rápidos, y además se escuchaba una especie de conversación del tipo "venga, ves que bien estás ya? ahora te vas a quedar un rato con la abuela"- Era la hija (madre y esposa) que volvía.

Arriba lo escucharon porque percibí de nuevo rudios de muebles y de pasos rápidos. También pude escuchar "voy al baño y aprovecho para limpiarme".

La hija llamó a la puerta y abrió su marido.

-¡Qué tal ha ido?

-Bueno, bien. Solo era un poco de dolor porque le están saliendo las muelas (acerté!). Le ha mandado una medicación y ya está. ¿Mi madre está aquí?

- Si. Está en el baño - respondió el chico.

-Vale. Pues entonces te dejo al niño y vuelvo al trabajo. Cuando ella salga del baño le dices que todo está bien. Tú vuelves al trabajo también, no?

-Si, ya que está todo ok vuelvo a lo mío.

- Bien. Pues nos vemos después.

Se escuchó un beso y volvió a despedirse la chica.

Yo ya quité la oreja de la pared porque aquello me cortó el rollo. De hecho hasta perdí la erección que tenía. Pero eso sí, estaba segurísimo que antes de que acabara el día me haría una paja en condiciones recreando ese momento como si fuera yo el que hubiera estado con la señora.