TU MADRE, LA PUTA DE TODOS III Temporada Cap. 4
El pasillo se ilumina y el silencio se corta por la megafonía. Alba no es solo una amiga, es ahora el centro de todas las miradas hambrientas. Cada prenda que se quita es una moneda de cambio, y el riesgo de ser vista lo hace todo más intenso.
CAPITULO IV
LOS DESFILES DE ALBA
Bajamos. Ángel había puesto unos postes separadores con cinca roja, marcando el pasillo del desfile.
También había puesto el evento en dos carteles Led, uno dentro del establecimiento y el otro en el escaparate, anunciando,
A LAS 19 HORAS Y A LAS 20 HORAS - GRAN DESFILE DE LENCERÍA SEXY, CON LA MODELO DE MODA DE ROPA SEXY.
Mientras, Alba estaba devorando en el móvil tutoriales de cómo caminar como una modelo profesional.
El pasillo empezaba en una puerta que utilizaría como vestuario, y avanzaba por lo largo del local.
"¿Puedes tu estar en el vestuario para ayudarla a cambiarse de modelo rápido?", me preguntó Angel.
"Si, claro, sin problemas", le contesté ya viendo a la Albita en cueros delante mía.
"La he preparado cinco conjuntos de más a menos ropa. Un salto de cama con medias, ligero, Tanga sujetador y una bata de raso del mismo color. Luego un conjunto de ropa interior, luego un body rojo que solo cubre los pezones y la raja del coño, y luego un arnés de BDSM, que lleva las tetas y el coño al aire, pero que en su caso la pondrás unos cubre pezones y Tanga adhesivos color carne, y por último hará el desfile solo con el cubre pezones y el Tanga adhesivo. ¿Que te parece?, me preguntó.
"Por mi genial, lo que más te interese a ti promocionar", le dije.
"Te parece que se lo cuente a ella?", me preguntó.
"Si, claro. Alba", la llamé para que viniera.
Angel le contó lo mismo que a mí y le añadió que toda la ropa que utilizará era para ella, ya que, por razones de higiene, no se podía vender.
Alba estaba feliz como una perdiz. Sobre todo, le había hiper motivado lo de modelo de moda.
También le dijo que yo me encargaría de ayudarla en los cambios de modelos, ya que el estaría anunciando el modelo siguiente por megafonía.
Alba me miró con cara de pilla.
Ya casi eran las 19 horas. Ángel la dijo,
"Con el primer modelo, cuando gires para volver te quitas la bata y la traes colgada de la mano en el hombro", le dijo haciendo el gesto, "bueno es hora de cambiarse, la gente está empezando a entrar".
Así era, empezaba a entrar gente colocándose a lo largo del pasillo formado para la ocasión.
Había de todo, hombres solos, mujeres solas, parejas y de diferentes edades.
Me metí con Alba en el cuartito para que se pusiera el primer modelo.
Ni corta ni perezosa, se quitó toda la ropa que traía dejándola en una silla.
Y empezó a ponerse el primer modelo. Yo me la comía con los ojos.
"Estás aquí para ayudarme o para follarme con los ojos", me dijo.
"Perdón, perdón”, le dije, empezando a ayudarla a quitar etiquetas y ver que todo estaba en su sitio, sobre todo que no había tiras retorcidas, etc.
La ayude a ponerse las medias, bueno más concretamente se las puse yo quedando todo su chochete a escasos 20 cms de mi boca. Pero bueno, estábamos a lo que estábamos.
Oímos a Angel dar la bienvenida y decir que en seguida empezaba el desfile, cosa que como Alba no se pusiera rápido el tanga no iba a pasar porque me la follaba.
Entró a ver si estaba lista, le dijimos que sí. Nos preguntó el nombre y volvió a salir diciéndole que cuando oyera su nombre saliera.
"Tranquila", le dije, "contornéate bien, sonríe siempre y deja que te miren".
Angel la nombró y Alba salió decidida. Afortunadamente iba descalza porque con los pasos que daba cruzando los pies, no sé cómo hubiera acabado con tacones. Puso los juegos de luces que había antes en el pephole, y quedaba muy vistoso.
Cuando el resto de la patrulla pollina oyó nombrar a Alba, les faltó el tiempo para bajar a verla.
Alba ya había llegado al final del pasillo. Se giró y se quitó la bata. Una mano en la cadera, y la otra en el hombro sujetando la bata. Volvió contorneándose como una posesa. Al entrar en el cuarto, la gente la aplaudió a rabiar. Lo que la motivó aún más. Parecía que lo había hecho toda la vida.
La ayudé a desnudarse y a ponerse el conjunto que tocaba. Un conjunto morado de raso, que dejaba ver casi todo.
Me tocó ponerla el sube y me entretuve en colocarle las tetas de forma que parecieran más grandes de lo que las tenía.
Todo aquello me ponía malísimo, pero no había tiempo para tontear. En seguida Angel la volvió a nombrar y ella a salir a dar el paseo. Imponente, estaba realmente imponente.
Tocó luego el body rojo, que no era otra cosa que unas cintas de raso rojo de unos 5cms de ancho que tapaban sus pezones y la raja, como dijo Angel.
Hizo el paseo, la gente comentaba a su paso y los tíos se tenían que recoger la baba. Alguno había intentado hacerla fotos o video con el móvil, pero Angel, cortésmente, les recordó que estaba totalmente prohibido.
Volvió, ahora le tocaba al Body de BDSM, me había estado pegando con él para que se lo pudiera poner más fácilmente.
Había que ponerla antes los cubre pezones y el Tanga adhesivo. Eran color carne, y de lejos parecería que no llevaba nada. Y ahí me veías a mí, tocándole el coño por encima del tanga, asegurándome que quedaba bien pegado. Aquello no había polla que lo resistiera.
La coloque el arnés que ya pre colocado, era más fácil. Cogió un látigo que le había dejado Angel, y esperó su anuncio para salir.
“Ahora no te rías, pon cara de malota según caminas”, le dije.
Angel anuncio el conjunto, y salió.
De espaldas, solo llevaba la mini tirita del tanga, y su imponente culo, se movía rítmicamente sin una gota de celulitis.
A la vuelta, la vi la cara de mala leche que traía. Alguno que echo la mano para tocarla, recibió un latigazo, recogido con risas por los asistentes.
Se metió otra vez en el cuartito.
“Ahora sonrisa”, la dije mientras la ayudaba a quitarse el Body.
“Jeje, ahora iré casi en pelotas”, me dijo.
“Si, ya verás el resto de la Patrulla Pollina, como te quiere a partir de ahora, jajaja”, le dije.
La repase tanto los cubre pezones como el tanga para asegurarnos que permanecían bien pegados.
“Lista, ya puedes salir en cuanto lo diga Angel”, le dije.
Después de decir a los asistentes, que todos aquellos conjuntos podían encontrarlos en la tienda, volvió a pedir la comparecencia de Alba con el último conjunto, que lo titulo, casi no llevo nada.
Salió Alba decidida, y la reacción de la gente que veía el desfile, fue espectacular, la dijeron todo tipo de piropos. Realmente ella enseñaba poco más de lo que enseñaba en la piscina o la playa, y mucho menos tiempo, y a muchas menos personas.
En la puerta, Alba se volvió y aplaudió a los asistentes, que fue correspondida con una sonora ovación.
Se vistió y salió para afuera, con su bolsa con todos los modelos que como le había dicho Angel, eran suyos.
Aún estaban muchos de los que había presenciado el desfile, y en cuanto la reconocieron, vinieron a felicitarla, por su gracia, su cuerpo, etc.
Alba estaba que no cabía en sí de gozo, por todo lo que la dijeron, y aún le quedaba otro pase.
Me fui con ella a una cafetería que había cerca, y nos tomamos unas coca cola.
“Hoy te he jodío el folleteo”, me dijo.
“No pasa nada, ya me lo compensaras”, le dije.
“¿Si?, y ¿cómo te lo compenso?”, preguntó haciéndose la tonta.
“Seguro que encontramos alguna forma”, le dije.
“En serio tu estarías dispuesto a follar conmigo?”, me preguntó.
“Claro, ¿y porque no?”, le pregunte.
“Porque somos hermanos????”, me dijo con musiquita.
“También soy hijo y follo con mama”, le dije muy cargado de razón.
“Ya, pero eso es terapéutico”, dijo ella.
“Todo lo es. Si tú y yo folláramos, sería porque necesitamos follar, ¿o porque nos da morbo ser hermanos?”, le pregunté.
“Supongo que, porque lo necesitaríamos”, dijo ella.
“Pues ahí lo tienes. Piensa además que, en la antigüedad, no existían estos tabúes sociales, Y cada uno follaba con el que estaba al lado, sin importarle quien era”, le dije.
“Ya, y además eso está documentado”, dijo ella.
“Pues por eso. Otra cosa, sería follar con ánimo de procrear. Ahí si se ha demostrado que la coincidencia de genes puede ser muy perjudicial para él bebe, pero mientras sea sexo,…. A follar, a follar, que el mundo se va acabar”, le dije.
“Jaja, que clarito lo tienes”, me dijo.
“Pues sí. Venga vamos a terminar la bebida que hay que volver, en nada empieza el segundo pase. De esta vas a la Pasarela Cibeles”, le dije.
“No me gusta el mundo de las modelos, pero como una ayuda, y un rato de diversión, no está mal.”, dijo ella.
Volvimos al Sex shop.
Angel se me acercó y me dijo,
“Oye, ¿hay forma de follársela?”.
“Pues hombre como a todas, metiéndole la polla en el coño”, le contesté sembrado como siempre.
“No, joder, ya me entiendes”, dijo él.
“Angel….. Ponte a la cola”, le dije metiéndome en el cuarto donde ya se cambiaba Alba.
El segundo desfile, fue mucho más fluido, tras la experiencia del anterior. También había más gente, pero Alba salió igual de airosa.
Cuando terminó y salimos ya con la ropa de calle, Angel la dijo,
“Oye, Alba, ¿hay posibilidades de contratarte para que hagas estos desfiles periódicamente?”.
Alba se quedó en cuadro,
“Pues no sé, esto ha sido como un juego. No tengo ni idea de desfilar”, le dijo.
“Lo has hecho genial, has gustado mucho a la gente y a mí me has dejado un buen dinero en caja. Piénsatelo. Sería una vez al mes, a menos que la demanda obligara a hacer más, dos pases igual que hoy, y te llevarías 600 euros cada día”, le dijo Angel.
“Vale, si, me lo pienso”, le dijo Alba.
“Javier te quedas un rato en el mostrador y yo subo a follar un poco?”, me dijo Angel.
“Claro hombre, lo que quieras”, le dije yo.
Se subió yo creo que sacándose ya la polla por el camino.
“Que, ¿vas a hacer los desfiles?”, le pregunté a Alba.
“No sé, ¿tú que crees?”, me preguntó ella.
“Pues que hay mucha gente que no gana 600 euros en un día·, le dije.
“Ya, que debería aceptar, pero yo creo que dos al mes, con 1200 pavos al mes yo alucino. Voy a darme una vuelta por el local a ver los tipos de ropa que hay a ver si da para dos desfiles, y se lo digo a Angel”, me dijo.
Estuvo un rato por ahí mirando y yo la veía que hacía algo con el móvil. Cuando volvió me dijo,
“Hay material para hacer un desfile al día, bueno, al menos a la semana”, me dijo.
“Jaja, ya decía yo que uno al día era demasiado. Ahora cuando vuelva Angel se lo decimos”, le dije.
Mientras me entretuve en ver lo que hacían en el fuckhole. Lo esperado, todos follando como locos.
Al rato bajó Angel.
Alba según le vio, se fue a por él.
“Oye Angel, que, en principio, podría interesarme tu oferta, pero he estado echando un vistazo a todo el material que tienes aquí, con el que se podría desfilar, y tienes para hacer un montón de desfiles al mes, no solo uno”, le dijo.
“A que te refieres?”, le preguntó.
“Pues a hacer desfiles temáticos. Supongo que no a todo el mundo le interesara todo tipo de ropa. Por ejemplo, yo hoy he desfilado, con un conjunto sexy, pero serio, valido para cualquier casada o mujer que desee lucir sexy ante su amante.
El segundo, similar, pero sin bata.
El tercero, de putón perdida.
El cuarto de BDSM
Y el quinto pues no sé muy bien de que, el caso es que yo me atrevería a decir que con cada uno se podría hacer un desfile independiente, o mejor dicho, el primero y segundo, un desfile, el tercero otro, el cuarto y el quinto, otro desfile. Hay material de sobra para hacerlo”, le dijo Alba muy segura de lo que decía.
“A ver te voy siguiendo, y no me disgusta tu idea. Podrían ser tres, a primeros, mediados y finales de mes, así los clientes, tendrían tiempo de ahorrar. Sin duda, anunciándolo más, y poniendo más pasillo, habría más gente, que serían más ventas. Vamos a trabajar en la idea, Alba”, le dijo Angel.
“Vale, cuando pienses algo se lo dices a Javier”, le dijo Alba.
Nos quedamos hasta que cerró el sex shop, a las 12 de la noche.
Como resumen final, todos se habían hinchado a follar, menos Alba y yo. Circunstancias de la vida.
Nos despedimos de todos afectuosamente y nos fuimos para casa, Cristina, mi madre, iba con la satisfacción de haber cubiertos sus necesidades sexuales, durante unos días.
Pablo, Fernando, Luis y Oscar, seguramente habían vaciado el depósito para unas cuantas fechas también.
Cristina le preguntó a Alba, si ella también había estado en una cabina, y Alba le dijo, que no, y le explico lo que había hecho.
A mi madre, le pareció genial la idea, y le dijo que, si hacía más, ella iría a verlo, bueno a verlo y lo que se terciara, jajaja.
Cuando llegamos a casa, mi madre y Alba se subieron a casa. Yo me quedé con estos, comentando la tarde, el desfile, y lo de la tarde anterior con Fátima.
CONTINUARA
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