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Dominaciónjun 2022

TU MADRE, LA PUTA DE TODOS III Temporada Cap. 3

Alba siempre fue la hermana menor, pero esta vez no viene a jugar. Con el pretexto de un desfile de lencería, Javier la introduce en un mundo donde la visibilidad es el juego y el secreto, la regla. ¿Hasta dónde estará dispuesta a llegar para no ser solo una espectadora?

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CAPITULO III

CREACION DE LA PATRULLA POLLINA – INCORPORACION DE SKYE

” Que, ¿follones con otra mama?”, la cabrona de Alba lo había estado oyendo.

“Pues la verdad es que no sabemos. Tal vez si, o tal vez no”, le dije.

“Me encantan vuestros follones. ¿Me dejáis participar?”, me dijo.

“Alba, somos la Patrulla pollina”, tu no encajas muy bien”, le dije, frustrando sus pretensiones.

Acababa de inventármelo, pero bueno quedaba bien.

“Como que no, yo puedo ser Skye, y lo de la pollina, no tengo, pero la recibo que para el caso…”, me dijo muy mordaz ella.

“A volar se ha dicho”, ¿no?”, le dije.

“Eso, eso”, dijo ella.

“Vale te dejo que participes, pero siempre que estés en nuestras reuniones, tienes que estar en bolas”, le dije, sabiendo que con eso daba por zanjado el tema.

“Pero Skye no está en bolas, lleva su body”, me dijo ella.

“También tiene alas, y tu no las tienes”, le dije.

“Anda porfa, déjame, me pongo sexy, ¿te vale?”, me dijo.

“A que llamas sexy?”, le pregunté.

“Que te parece en tanga y top?”, me dijo.

“¿Sin suje?”, le dije.

“Sin suje”, dijo ella.

“Vale, pero el juramento será hacernos una mamada a los cinco”, le dije.

“Javier….”, me dijo ella.

“Bueno solo a mí, jajaja”, le dije.

Ni corta ni perezosa, se vino hacia mí me bajo los pantalones del pijama, me agarró la polla que ya la tenía como un mástil, y empezó a mamármela.

Cogí el móvil, y empecé a grabarlo.

“No grabes”, dijo ella sacándosela de la boca.

“Si, que estos vean que has cumplido con el juramento”, le dije.

Siguió mamando. No se le daba mal a la tata.

Alba seguía comiéndome la polla glotonamente. Yo ya había deslizado una mano por el escote de la camiseta del pijama, y la tocaba una teta.

Tenía el pezón como una roca de duro.

No hizo nada por impedirlo. Seguía mamándome la polla, convencida de que tenía que ganarse el puesto de Skye. Yo ya estaba a reventar, y aunque hubiera esperado a ver si la follaba, pero no había lugar, así es que cuando note que me corría la sujete la cabeza con las dos manos y le folle la boca un instante, hasta que le solté toda la corrida dentro de la boca.

Ahora si hizo intención de escupirlo, pero con un "Traga Skye, Traga", se lo trago de una.

Llamaron al telefonillo era Pablo que quería saber si podía subir a desayunar.

Aunque claro el no traía el desayuno. Lo ponía yo.

Le dije a Alba que se vistiera como habíamos quedado y que viniera cuando llamará a Skye.

Me adecenté un poco y le abrí.

Nos sentamos los dos, y le prepare otro vaso de leche como el mío y unas magdalenas.

Le dije,

"Antes de nada, me he inventado un rollo con Alba, de que somos la Patrulla pollina. Así es que sígueme el rollo. Tu eres RYDER, yo Marshall, y te voy a presentar a Skye.

“Skye, ven", dije en alto.

Al momento apareció Alba, con su top y tanga. Casi tuve que ir a por una fregona para recoger las babas de Pablo, y toda la leche que se le había caído al caérsele el trozo de magdalena de la boca a la taza.

"Skye, te presento a RYDER. Yo soy Marshall", le dije.

"A volar se ha dicho", dijo uniéndose a nosotros.

"Patrulla pollina, todos a una", les dije yo extendiendo la mano y chocándola los tres a la vez.

"Pablo, Skye, ha hecho su juramento", le dije enseñándole el video.

"Ostiaaaaa, yo quiero también un juramento así", decía Pablo.

Alba reía.

"Oye y ¿vosotros también habéis hecho el juramento? ", nos preguntó divertida.

“Pues no”, dijo Ryder/Pablo, “pero podemos sustituirlo por una comida de coño”.

“Mas quisieras tu”, le dijo Alba.

“Bueno chicos dejemos el folleteo para otro momento, y vamos al grano. Pongo en antecedentes a Alba, de lo que hay”, le dije.

Le conté la follada a Fátima, y como nos había dado la impresión de que ocultaba algo.

“¿Que pasa con las mamis?”, preguntó Alba.

“Pues no lo sé, debe ser como un virus”, dijo pablo.

“Vosotros entendéis algo?”, preguntó Alba.

“Yo creo que cuando se llega a cierta edad, las mujeres pierden el pudor que les ha acompañado toda la vida, o al menos es más fácil que lo pierdan”, dije yo.

“¿Y tú que opinas, Ryder?”, preguntó Alba.

“Pues yo creo que deberías ponerte de pie, y darte una vuelta para poder ver otra vez ese culazo”, le dijo Pablo.

“Ja, ja, vale te daré ese gusto”, dijo Alba haciéndolo.

“Aquí será necesario una colaboración muy estricta de Fernando, y por lo que apuntó ayer no parece muy dispuesto”, les dije.

“¿Para que?”, preguntó Alba.

“Pues habrá que fisgar un poco en su móvil, en su ordenador, entre sus cosas… Es la forma en que sacamos por ejemplo lo de Marisa”, le dije.

“Ah, vale, lo pillo, y él lo puede hacer más fácil que nadie”, dijo Alba.

“Así es”, dijo Pablo, “o al menos, facilitarnos el acceso a nosotros”.

“Bueno, Skye, creo que es hora de que te cambies el uniforme por ropa normal, que, si viene tu madre y la mía no te vea tan descocada”, le dije a Alba.

Alba se fue a su cuarto, a cambiarse, Pablo se fue y al momento llegó mi madre.

Me llamó a la cocina.

“Oye, Javier, ¿no vamos a volver al sex shop?”, me preguntó.

“Eh, si claro, ¿quieres ir ya?”, le pregunté.

“Sí, cuanto antes mejor”, me dijo.

“Vale pues vamos esta tarde, voy a llamar al encargado, para avisarle”, le dije.

De vuelta a mi cuarto, pasé por el de Alba.

“Me acaba de decir mama, que quiere ir ya al sex shop”, le dije.

“Eso es que le ha dado el apretón”, me dijo.

“Si, voy a organizarlo para esta tarde. ¿Te apuntas?”, le dije.

“¿Que?, ¿eh?, nono, no creo que la sentara muy bien que fuera yo también”, me dijo ella.

“A ver que la que tiene que querer ir eres tú. Ella no tiene ni porque enterarse de que estas allí, simplemente, yendo un poco antes, o un poco después que ella”, le dije.

“Joder, me estas picando. Pero no, si quieres a lo máximo voy, pero de mirona”, me dijo.

“Vale pues llamaré al encargado del sex shop para decirle que me guarde un puesto para esta tarde. Voy a avisar a los mismos de la otra vez, por si quieren darla un buen repaso”, le dije.

Llamé a Angel, y me dijo que no había problema, que sí tenía hueco, pero que, si no, lo hacía.

También mandé un wasap al grupo que estuvo la otra vez.

“Hola chicos, que tal todos. Deciros que esta tarde hay otra quedada en el sitio de la otra vez. ¡A las 6 de la tarde, que, en vez de hora torera, era hora folladera!”.

No tardaron en contestar. Luis, Fernando y Oscar, que si y que donde quedábamos.

Rubén, que no estaba en Madrid, pero que gracias, y que le avisáramos para la siguiente. Julián que no faltaría, y el último fue Juan Manuel que me dijo que si, aunque le íbamos a matar, y que Pedro también se apuntaba.

Nosotros éramos ocho, más los que entraran de la calle. No estaba nada mal.

A Oscar y Luis, les dije que había que llevar dos coches porque nosotros éramos siete. Este comentario dio lugar a todo tipo de cávalas, pero no les resolví ninguna. Ya lo verían.

A las 17:30 estábamos todos en la calle para coger los coches. Como Alba no iba a participar no había problema en que mi madre la viera. Cogimos los coches y nos fuimos para el sex shop.

Cuando llegamos saludamos a Angel, ya nos conocía a todos menos a Alba.

“Esta ricura también se va a poner en un puesto?” me preguntó.

“No, solo Cristina. La ricura viene de miranda. Es pequeñita aun para estas cosas”, le dije.

“Y tu eres un gilipollas”, contestó ella como accionada por un resorte.

“Jajajaja, tiene carácter la muchacha”, dijo Angel.

“A mí me lo vas a decir, que llevo 22 años aguantando ese carácter”, le dije.

“No me digas que es tu hermana”, me dijo Angel.

“Lo es, lo es”, le dije yo.

“Joder, bueno voy a colocar a Cristina, ¿te quedas en el mostrador?”, me dijo.

“Si, claro, ve tranquilo”, le dije.

Alba no paraba de mirar todo lo que había por allí. Y los tíos que estaban en la tienda, no paraban de mirarla a ella. Volvió Angel,

“Ya está lista”, nos dijo.

Todos habían subido con ellos, por lo que ya estarían dándole.

A mí en este momento, me ponía mucho más hacer algo con Alba.

“Angel, tienes probador?”, le pregunté.

“Si, está en la zona de la lencería”, me dijo.

“Vale ahora te digo”, le dije, yéndome a hablar con Alba.

“Has visto cómo te miran los tíos?”, le pregunté.

“Claro, no te van a mirar a ti”, me respondió.

“Ya, oye, ¿que te parece si les damos un poco de morbo?”, le pregunté.

“Que quieres que te la vuelva a chupar en mitad del sex shop?”, me preguntó un poco ya molesta.

“No estaría mal, pero sería demasiado explícito. ¿Que te parece si te pruebas modelitos?

“Y ¿que modelitos?”, preguntó ella.

“Pues no sé, hablamos con Angel y que nos recomiende algunos, empezando muy tapada, y poco a poco ir a menos tapada. Vamos si te apetece”, le dije.

“Jajajaja, no sé, si estáis al quite, por si alguno de estos intenta sobrepasarse, puede ser divertido”, me dijo.

“Voy a hablar con Angel”, le dije.

Le conté lo que había hablado con Alba y me dijo,

“Oye, pues no solo lo veo divertido, sino que además lo veo también interesante. Si me dais media hora, organizo un desfile. Siempre he querido hacer uno, pero nunca he tenido la ocasión, y tu hermana, seguro que es una modelo perfecta”, me dijo.

“Vale, yo mientras me la subo que vea cómo es eso. Avísame cuando estés listo”, le dije.

Se lo dije y subimos los dos al fuck hole, entramos, y la coloqué detrás de mí para que no llamara mucho la atención. Allí estaban el resto de la patrulla pollina, más el padre de Oscar, los dos guardiaciviles follando sin parar.

“Cual es mama?”, preguntó.

Conocía su coño de sobra.

“La del medio”, le dije.

En ese momento la estaba follando Pablo.

“Mira que cara de cerdo tiene mientras la folla”, me dijo.

“No hables así de RAIDER, o te castigara sin dejarte volar”, le dije yo.

Me fije de reojo, como cruzaba las piernas, señal inequívoca de que todo lo que veía la estaba poniendo mucho.

Alguno hizo intención de acercarse a Alba, y yo muy cortésmente, le expliqué que ella era una modelo, que luego haría un desfile abajo, y que habíamos subido para que conociera todo el local.

Decidí que lo mejor era bajar.

“Muy bien hermanito, has estado bien al quite, porque si estoy un rato más,…….”, me dijo ella.

“Si, echas a mama y te pones tú, jajajaja”, le dije.

“No te digo yo que no. He visto que efectivamente no se les ve la cara, y que todos usan gomas. ¿Quién no se harta a follar así?”, me dijo Alba.

“Pues eso digo yo. Será mejor esto que hacerse un dedo, ¿no?”, le dije.

“Supongo que tiene que ser bastante mejor, y que conste que lo del dedo, no está nada mal, jajaja”, se reía mientras lo decía.

CONTINUARA

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