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Historias del complejo turístico (12)

Silvia creía conocer a su esposo hasta que lo vio desnudo en la cama con otra mujer. Pero la traición no era solo emocional; era un plan sucio para arruinar su carrera. Ahora, Silvia no busca perdón, busca justicia.

jejen13K vistas9.7· 29 votos

La historia de Silvia

Tercera parte

Di cada paso en silencio, tragando saliva, la puerta estaba entreabierta, y al acercarme, todo mi mundo se vino abajo, en el reflejo del espejo en la pared, pude ver a Lucio desnudo, acostado en la cama y esa mujer, también desnuda, cabalgándolo lentamente, con sus manos apoyadas en el pecho de mi esposo.

Me temblaron las piernas, se me aceleró el corazón y me caían las lágrimas, quedé como petrificada, no sabía qué hacer, ¿entrar y armar un buen alboroto?, ¿darles con un palo en la cabeza a los dos?, mi matrimonio se estaba yendo a la mierda, mi flamante esposo me estaba siendo infiel y en mi propia casa.

Saqué el teléfono del bolsillo, y entre lágrimas, grabé un video.

El cuerpo de esa mujer subía y bajaba por la erección de Lucio.

Me quedé unos minutos observando, a mi esposo no lo veía muy participativo, conociéndolo como es en la cama, no se lo veía muy excitado, conmigo es mucho más activo, sus manos estaban al costado de su cuerpo, ni siquiera tocaban a esa mujer, pero su erección, enfundada en un preservativo, era más que evidente, y se perdía en el interior de esa mujer, en cada movimiento hacia abajo cuando su culo chocaba con el cuerpo de Lucio.

Paré la grabación, ya no podía seguir viendo aquello, me volví sobre mis pasos, guardé las compras en los muebles y salí de casa por donde había entrado.

Me fui en la bicicleta sin saber qué hacer, paré en una plaza y me senté en un banco a llorar.

¿Qué haría ahora? ¿Cómo enfrentaría a Lucio? ¿Qué me diría? ¿Qué se dejó llevar por la belleza de esa mujer? ¿Qué no se pudo contener? Nunca dudé de él, pero qué equivocada estaba! ¿Acaso no tenía un buen sexo conmigo?

No quería volver a casa, necesitaba hablar con alguien, y decidí llamar a Anita, sorprendida por el tono de mi voz, me dijo que fuera para su casa.

Cuándo abrió la puerta y vio mi cara y mis lágrimas me dijo:

-ANA: Pasá nena! ¿Qué pasó?

-SILVIA: Me fui de la escuela, llegué a casa y me encontré a Lucio, en la cama con otra mujer!

-ANA: Ay nena! ¿Y qué hiciste?

-SILVIA: Me quedé de piedra, no sabía qué hacer, no tuve reacción! Los grabé con el teléfono y me fui! Pero ahora no sé qué hacer, no quiero volver a casa!

-ANA: Qué situación! Pero no te pongas tan mal, la mayoría de los tipos nos meten los cuernos, supongo que se creerán más machos por eso!

-SILVIA: Pero Lucio no es así! Al menos siempre creí que no era así!

-ANA: ¿Conoces a la mujer?

-SILVIA: Sí, ya había estado en casa varias veces, por trabajo de la empresa de Lucio. Mirá!

Y sacando mi teléfono le mostré el video.

-ANA: Uff…! Terrible mujer nena! Qué tipo se podría resistir!

-SILVIA: No me importa que sea una tremenda mujer o una mujer fea, me duele en el alma lo que me hizo Lucio, no lo esperaba de él, esta mañana cuando nos despedimos, me dijo que me amaba con locura.

-ANA: Y así debe ser! Seguramente que te ama, pero los tipos son así, se creen que con la pija pueden dominar el mundo! Y es todo lo contrario, yo ya pasé por eso, y cuando lo descubrí tampoco lo entendía, pero después me di cuenta de muchas cosas, empecé a revisar el teléfono, controlar sus horarios y dónde estaba cuando no estaba conmigo, no sé si me ha vuelto a ser infiel, pero yo decidí cobrármela, y le estoy pagando con la misma moneda. Tendrías que hacer lo mismo.

-SILVIA: Yo no soy así, no me sale ser así! Pero ahora no sé qué hacer, no quiero volver a casa.

-ANA: Hace una cosa, invéntale algo, pero si no volvés a tu casa, ¿A dónde vas a ir?

-SILVIA: A mi antigua casa, dónde vivía de soltera!

-ANA: Está bien, le decís que yo me peleé con mi marido y que estoy muy mal, qué te quedas hoy conmigo, y te vas para tu casa. Y ahí pensás en lo que querés hacer, si yo estuviera en tu lugar, me haría la boluda, como que no sé nada y trataría de averiguar qué fue lo que pasó, después de todo, si se aman y fue la única vez, por ahí se pueda solucionar, si te reconoce que se equivocó y está arrepentido, quizás lo puedas perdonar.

-SILVIA: No sé, tengo que pensar cómo seguir, no sé si voy a poder hacer como que nada pasó, cómo que no sé nada, y menos que menos se si podría perdonarlo.

-ANA: Quédate en tu casa esta noche, mañana cuando lo veas, ves su reacción, quizás lo primero que haga sea confesarte lo que hizo, y sus razones, y ahí verás cómo seguir.

Cerca del mediodía, le mandé un mensaje a Lucio, diciéndole "Hola Lucio, a la una tengo una reunión de departamento, y después me voy para lo de Anita que se peleó con su marido y está muy mal"

A diferencia de otras veces, no me salió ninguna expresión de cariño.

Inmediatamente me llegó su respuesta.

"Bueno amor mío, te espero en casa, nunca te olvides todo lo que te amo"

Su respuesta me hizo saltar las lágrimas, si tanto me amaba, porque se cogió a otra mujer, y en nuestra propia casa!

De lo de Anita, me fui a la que había sido mi casa de soltera, que salvo algunas cosas que nos habíamos llevado, estaba igual que cuando vivía sola allí.

Me tiré en la cama a pensar cómo seguir, quizás Anita tuviera razón, y tendría que ver su reacción, su comportamiento conmigo después de lo que había pasado.

Decidí dormir que en mi casa esa noche, cerca de las ocho de la noche, le envié otro mensaje, "Anita está muy mal y no quiero dejarla sola, me quedo con ella esta noche"

"Bueno amor mío!, te voy a extrañar mucho esta noche, te amo, que descanses"

Esa fue su respuesta.

Hablé con Anita, para que estuviera al tanto de lo que le había dicho.

No tenía nada para comer, pero no me importó, no tenía hambre.

Al día siguiente fui a trabajar como todos los días, y al salir me fui para casa, sin saber si me encontraría con Lucio.

Al guardar la bicicleta, vi que su auto no estaba, llegaría seguramente por la tarde.

Entré a casa y lo primero que hice fue ir a ver el dormitorio de invitados, donde los había visto, estaba todo perfectamente arreglado como siempre.

Comí algo y me tiré en la cama.

Cuando lo escuché entrar, me hice la dormida, como para no tener que enfrentarlo de momento, aunque con lo poco que había dormido en la noche, y la mañana de trabajo, estaba molida.

Entró en nuestra habitación, lo escuché cambiarse sin hacer ruido, y momentos después, me dio un beso en la frente y salió de la habitación.

Con el corazón acelerado, se me salieron las lágrimas y un rato después, por el cansancio, me quedé dormida.

Cuando me desperté, ya entraba las luces de las lámparas de la calle por la ventana, desde la habitación, podía sentir el olor a carne al horno, estaba preparando la cena.

Ya no tenía más excusas, tenía que enfrentarlo y ver como resultaría todo.

Me levanté, pasé por el baño y fui para la cocina.

Al verme, su cara de alegría, cambió a una como de preocupación.

-LUCIO: Hola mi amor! Que carita! ¿Estás bien?

Se acercó a mí, me abrazó y me dio un beso.

-SILVIA: No me siento bien, anoche nos dormimos muy tarde, y para colmo, estoy con el período y ando con mucho dolor de ovarios.

Después de ese abrazo, siguió con los preparativos de la cena, mientras yo ponía la mesa.

Por momentos lo observaba, y tampoco lo notaba como siempre, lo veía con un gesto como de preocupación.

Nos sentamos a cenar, y estuvimos conversando sobre Anita, mi trabajo, el suyo y otros temas cotidianos.

-SILVIA: Te noto algo preocupado, ¿algún problema?

-LUCIO: En verdad, hay algunas complicaciones de último momento en la propuesta.

Intenté con esa pregunta, darle el pie a que me contara lo que había ocurrido, pero no pudo o no quiso, decidió ocultármelo.

Después de cenar, yo junté todo y lavé los platos, mientras Lucio se fue a dar un baño.

Sobre la mesa del comedor, había quedado su teléfono, y lo que nunca antes había hecho, tuve la necesidad de hacer, revisar su teléfono.

Entre sus contactos, estaba esa mujer, y también los chat con ella. No vi nada extraño en los mensajes, solo eran de trabajo, y me anoté su número de teléfono.

Y seguí revisando, para ver si encontraba alguna otra cosa, las fotos, los videos, y los correos electrónicos, nada raro, no encontré ningún correo sospechoso, pero se me dio por mirar la papelera, y encontré un mail borrado, cuyos destinatarios eran tres, la tal Marisa, y dos personas más.

Con mi teléfono le saqué una foto al contenido del mail, luego de leerlo, me parecía entender que no había sido Lucio quién lo había escrito. El mail decía, " Ya tengo todo, ni cuenta se dio, adjunto toda la info".

Me descargué también, el archivo adjunto de ese mail, presentía que algo no estaba bien con ese mail.

No tuve tiempo para nada más, Lucio ya salía del baño.

Después nos fuimos a dormir como todas las noches.

Al día siguiente, lo volví a ver preocupado, hasta nervioso diría, ¿sería por la infidelidad? ¿Por tener que confesarme lo que había ocurrido con esa mujer? ¿O había alguna otra cosa que lo tenía así?

Esa tarde decidí llamar a Yolanda para encontrarnos, necesitaba contarle lo que había pasado y contarle del mail que había encontrado.

Quedamos en encontrarnos fuera de la empresa, a la hora de su almuerzo.

-SILVIA: Hola Yoli, perdón que te llamara con urgencia, pero necesitaba verte sin que Lucio lo sepa, necesito contarte algo, pero apelo a tu discreción.

-YOLANDA: Tranquila, nadie sabrá de lo que hablemos.

-SILVIA: Hace unos días, volví a casa temprano porque no hubo clases, y me encontré a Lucio en la cama con Marisa Monteagudo.

-YOLANDA: No te puedo creer! Nunca creí que Lucio fuera capaz de algo así, con lo que te quiere!

-SILVIA: La verdad se me vino el mundo abajo, pero estoy segura de que hay algo más, le revisé su teléfono, y me encontré con un mail un poco raro, y quería mostrártelo. Creo que no fue él quien lo envío, supongo que esta mujer lo debe haber hecho desde su teléfono, en algún momento en qué Lucio no estaba con ella.

Le mostré el contenido del mail y el archivo adjunto.

-YOLANDA: Esto es raro Silvia, los destinatarios no trabajan en Milenia, y no creo que Lucio haga nada en favor de Corfen, como vos decís, debe haber sido esa mujer. Voy a tratar de averiguar quién son esas otras dos personas que recibieron el mail.

-SILVIA: Y desde hace días que no lo veo bien.

-YOLANDA: Por lo que escuché, la propuesta se postergó por algún problema, no sé cuál es.

-SILVIA: Necesitaría que me averigües por tu vecina, toda la información que puedas sobre esta mujer, y si esas otras dos personas también trabajan en Corfen. Ah, también, si podés, la dirección de la empresa.

-YOLANDA: Quédate tranquila, voy a averiguar todo lo que pueda, esto me parece muy raro, no lo veo a Lucio traicionando a Milenia, siempre fue un buen administrador, incluso la empresa mejoró mucho con sus propuestas.

Esa misma tarde, al llegar a casa con cara de preocupado, me contó que la presentación de la propuesta se había postergado, por algunos problemas.

No me dio más detalles, pero pude ver que algo no iba bien.

Yo seguí fingiendo que no me sentía bien, no quería que me buscara en la cama, después de lo que había visto no quería que me toque.

Cuando se fue a bañar, volví a husmear en su teléfono y encontré mensajes de whatsapp que no hubiera querido encontrar, un mensaje enviado por él que decía, “Esto no puede seguir, amo a mi esposa”

El mensaje no tenía respuesta, o la había borrado, pero, ¿por qué no borró también el suyo? Seguramente, porque suponía que yo no le vería, nunca ninguno de los dos había revisado el teléfono del otro.

También miré el registro de llamadas y encontré cinco llamadas de Lucio al teléfono de esa mujer que no habían sido contestadas.

Volví a llorar desconsoladamente, eso quería decir que ese día, no había sido la única vez.

Ya no podía soportar esta situación, ya no sabía con quien estaba viviendo, ya no podía seguir estando a su lado como si nada pasara.

Antes de que él saliera del baño, me fui a la cama, simulé estar dormida cuando él se acostó. Me dormí pensando en que ya no quería seguir viviendo con Lucio, ya no podía verlo como antes.

Al día siguiente, me fui a trabajar como todos los días, pero sin desayunar con él, le dije que tenía que llegar al colegio más temprano, lo único que le pregunté, fue si trabajaría desde casa o iría a la empresa.

Me contestó que tenía que ir a la empresa, lo saludé y me fui en la moto.

Al salir de la escuela, fui a mi antigua casa y dejé la moto. Volví en un taxi al departamento, junté mi ropa, mis materiales del colegio y algunas cosas personales y en un taxi fui hasta casa, en el mismo taxi volví a buscar la bicicleta.

Cuando volví a casa, decidí husmear en su computadora, para ver si encontraba algo raro.

Cuando entré en su notebook, en el escritorio había una carpeta llamada propuesta, la abrí y encontré un montón de documentos, busque entre todo aquello, el qué esa mujer había adjuntado en ese mail, y lo encontré. Sin dudas, esa mujer le había robado información a Lucio.

Antes de irme, decidí dejarle una carta sobre la mesa, ni siquiera quería mirarlo a los ojos, ni escuchar sus explicaciones. La carta decía:

“Lucio:

Desde que estamos juntos, nunca creí que llegaría este momento, siempre creí que nuestro amor era invencible, pero que equivocada estaba, me doy cuenta que sos como todos los hombres, no les importa las consecuencias ni el dolor que causan en las personas que dicen amar.

Siempre creí que vos eras diferente, que nunca harías algo que me provocara un dolor tal, que ya no me permitiera tenerte cerca, llegar a no querer que me toques.

Y nadie me vino con el cuento, nadie me lo dijo, para mi desgracia, tuve que verlo con mis propios ojos, y llevo desde ese día esta daga clavada en el pecho. Creí que tendrías el coraje de decírmelo, pero veo que me equivoqué con vos.

No me busques, no me llames, no me mandes mensajes, no te aparezcas por la escuela, no quiero verte, ni saber más nada de vos, ni siquiera quiero tus explicaciones, ni verte a la cara. Nunca más! Con hombres como vos, no quiero tener nada que ver.”

Dejé la carta, junto con mi juego de llaves y salí llorando del que fuera mi lugar de felicidad.

A pesar del dolor que me causa todo esto, no puedo dejar de amarlo, pero tampoco puedo seguir a su lado.

Esa tarde tuve varias llamadas suyas que no atendí, me envió mensajes y audios que no leí ni escuché, no me interesaban lo que tuviera para decirme ni sus explicaciones.

Al día siguiente me llamó Yolanda, confirmándome que las otras dos personas también trabajaban en Corfen. Además me pasó el correo electrónico de Monteagudo y la dirección de la empresa.

Ese mismo día, al salir de la escuela, me fui a esa empresa con las moto, quería intentar seguir a esa mujer hasta su casa y saber dónde vivía y con quién.

Más allá de mi situación con Lucio, sabía que esa mujer tenía mucho que ver, y estaba decidida a desenmascararla.

Me paré enfrente de la entrada y me dejé el casco puesto, si salía, no me podría reconocer.

Cerca de las cuatro la vi salir, camino hasta la cuadra siguiente, y se subió a un auto.

La seguí hasta que paró en una escuela, recogió a dos niñas y siguió camino.

Volvió a parar, bajaron las tres y entraron en un mercado. Diez minutos después, volvieron a subir al auto y la seguí hasta su casa.

Cuándo paró el auto, en el momento que bajaban las niñas, un hombre salió de la casa, agachándose, saludó a las niñas, y luego a ella con un beso en la boca, sin dudas era su marido. ¿Estaría su marido al tanto de lo que ella hace? El hombre abrió el portón de la cochera y ella entró el auto.

Por el momento ese era un buen dato, que estuviera casada y con hijos. Tenía que encontrar la forma de que las cosas se aclararan, no en mi matrimonio, eso se había roto después de lo que pasó, pero Lucio no merecía perder así su trabajo.

Además del dolor que sentía en el pecho por la infidelidad, estaba enojada, y esa mujer me iba a conocer enojada.

Al día siguiente llamé a Yolanda, para contarle que me había ido de casa y para saber si podía averiguarme algo más de esa mujer y del marido.

Me dijo que lamentaba mucho mi situación y que intentaría averiguar algo.

Dos horas más tarde, me llamó para decirme, que su vecina le había dicho que era abogado y socio de un estudio jurídico.

Me pedí un día en la escuela, salí de casa con la moto y me fui a la casa es esa mujer, para seguir al marido.

Pasadas las nueve de la mañana, lo vi salir de la casa y lo seguí hasta su trabajo, ya sabía dónde ubicarlo, en la chapa del frente del estudio, figuraba, “Estudio Jurídico Fermin Funes – Ramiro Vallejos” después de eso me volví para casa.

Lucio me había llamado varias veces, pero no lo había atendido, ni leído sus mensajes, ni escuchado sus audios.

Al día siguiente a eso de las dos de la tarde, me llamo Yolanda.

-YOLANDA: Hola Silvia!

Su tono era de preocupación, hasta de angustia diría yo.

-SILVIA: Hola Yoli, ¿pasa algo corazón?

-YOLANDA: Sí Silvia, va a pasar algo terrible! Escuché qué van a despedir a Lucio, por pasar información privada de Milenia a la empresa de Monteagudo, con la información que consiguió, su empresa compró la empresa que iban a comprar asociándose, y están tan mal las cosas que también escuché, que quieren iniciarle acciones legales a Lucio.

-SILVIA: Hija de puta! Ya sabía que lo estaba cagando a Lucio! Lo hizo pisar el palito, y le robó información.

-YOLANDA: Seguramente sea así, pero, ¿cómo se puede probar eso?

-SILVIA: Déjame a mí! Gracias por todo Yoli!

-YOLANDA: No hay por qué Sil! Cualquier cosa que precises me llamás!

Al día siguiente me presenté en el colegio y pedí habla con el director, le expliqué mi situación familiar y le pedí un par de semanas de licencia, para poder acomodarme en mi nueva vida.

El director fue muy considerado y amable ante mi situación y me otorgó la licencia, diciéndome que si necesitaba más días que le avisara y no habría problemas.

Ese día trabajé normalmente, si es que así se puede decir, estaba con la cabeza en otro lado.

A partir del día siguiente, me dediqué a seguir a esa hija de puta, para saber sus movimientos, tenía que buscar la forma de demostrar su sucia jugada, de intentar hacerme de su teléfono, y poder descubrir todos sus manejos.

Todos los días al llegar por la tarde a su casa, guardaba el auto en la cochera, y si volvía a salir, lo hacían con su marido y sus hijas en la camioneta del marido.

Al llegar a casa, empecé a buscar a su marido en el Facebook, lo encontré a su nombre y en su

Perfil decía que era abogado, socio del estudio, que tenía una relación con Marisa Monteagudo y un montón de fotos de su esposa, de sus hijas, en viajes, vacaciones y muchas más.

También busqué en el Facebook de esa mujer, ella, al igual que su marido, tenía fotos en familia y con su esposo, parecían una familia feliz, pero ella era una hija de puta y su marido un pobre cornudo.

El jueves de esa semana, la seguí como los días anteriores hasta su casa, pero esta vez no entró el auto, seguramente porque volvería a salir.

Y así fue, a eso de las nueve menos cuarto de la noche la vi salir arreglada, y subirse al auto y la seguí hasta que entró en un bar de Palermo.

Dejé la moto en un estacionamiento y fui al bar.

Entré en el momento que entraba un grupo de personas y en el momento que la vi, me fui a la barra para que no pueda verme, pero desde allí podía verla perfectamente. Estaba con dos mujeres más seguramente sus amigas.

Me pedí una cerveza y en ese rato, tuve que sacarme de encima a un par de hombres que me abordaron viéndome sola, no quería perderla de vista.

Casi dos horas después, una de las mujeres las saludó y se retiró del bar, quedando ella con una sola de sus amigas.

Un rato después, se acercaron un par de hombres a su mesa hablaron un momento y se sentaron con ellas.

Hablaban animadamente los cuatro y se reían, pidieron otras bebidas y cerca de las once de la noche, la otra mujer se fue con uno de ellos.

Marisa se quedó un rato más hablando con ese hombre y luego los vi salir juntos del bar.

Salí tras ellos, los vi subirse al auto de esa mujer y corriendo hasta mi moto, decidí seguirlos.

Recorrieron cerca de treinta cuadras, hasta que los vi entrar en un hotel alojamiento.

Decidí esperar a que saliera, si era un polvo de una noche, y tenía que volver a su casa, no demoraría más de una hora, quizás hora y media.

Una hora y veinte después de entrar, los vi salir, los grabé con mi teléfono, tomando el auto, la patente, ambas caras y la salida del hotel también, y sin cortar la grabación, grabé la vidriera de un kiosco donde se veía la fecha y la hora en el televisor encendido.

Después de eso, los volví a seguir hasta que dejó al hombre en el bar donde habían estado y volvió a su casa. Fue su propio marido el casi a las dos de la mañana, abrió el portón de la cochera, para que ella entrara el auto.

Que hija de puta! Viene de coger con otro y entra a su casa como si nada.

Después de eso, volví para casa. Ya la había pescado en otra infidelidad, o quizás se acostaba con otros hombres con permiso de su marido.

El sábado por la mañana, me sorprendió un llamado de Yolanda.

-YOLANDA: Hola Silvia,

-SILVIA: Hola Yoli, cómo estás?

-YOLANDA: Perdón que te moleste un sábado, pero necesitaba contarte algo, si es que aún no te has enterado.

-SILVIA: No pasa nada, ya estaba levantada, ¿pasó algo?

-YOLANDA: Lamentablemente sí, ayer despidieron a Lucio y con cargos, es decir, sin pagarle un centavo, lo acusaron de traicionar a la empresa dándole a Corfen, información confidencial.

-SILVIA: Todo por culpa de esa hija de puta! No creo poder seguir con Lucio, pero no sé merece que lo echen por lo que hizo esta guacha. Ya va a pagar lo que hizo, como que me llamo Silvia.

-YOLANDA: ¿Has visto o hablado con Lucio?

-SILVIA: No, no quiero verlo ni hablar con él!

-YOLANDA: Me da mucha pena por lo que le está pasando, de repente, se quedó sin esposa y sin trabajo. No sé lo merece, es una buena persona.

-SILVIA: Ya lo sé Yoli, no dudo de eso, pero lo tendría que haber pensado antes, y con la cabeza de arriba, no con la de abajo.

-YOLANDA: La verdad, fue un boludo que entró en el juego de esta mina, y se cagó la vida. ¿Y vos cómo estás?

-SILVIA: La verdad, como puedo, pensando de que manera seguir con mi vida y buscando la forma de hacer que esta mina pague por lo que hizo, que le vuelva todo el mal.

-YOLANDA: Si necesitás algo no dudes en llamarme, no importa la hora, si te hace falta alguien con quien hablar, o tan solo un abrazo me llamás.

-SILVIA: Gracias Yoli! Te quiero!

-YOLANDA: Yo también corazón! Cuidate!

En la semana siguiente, también estuve siguiendo a esa mujer, luego de que entraba el auto en su casa, pasé un par de veces por la puerta de la que fuera nuestra casa, las persianas estaban bajas y me imaginé que Lucio estaría destrozado, tanto como lo estaba yo, pero yo además, estaba enojada, muy enojada.

El jueves, al igual que la semana anterior, volvió a dejar el auto afuera, y mientras esperaba que volviera a salir, lo llamé por teléfono a Leandro.

-SILVIA: Hola Lea ¿Cómo estás?

-LEANDRO: Hola Sil, muy bien! ¿Vos? ¿Cómo va esa vida de casada?

-SILVIA: Todo mal Lea, pero si me podés hacer un favor, te cuento.

-LEANDRO: Sí, Sí! Decime en qué te puedo ayudar!

-SILVIA: ¿Tenés planes para esta noche?

-LEANDRO: Aún no! ¿Necesitás que nos veamos?

-SILVIA: Sí, y si te parece tipo nueve te digo dónde nos encontramos.

-LEANDRO: Qué intriga! ¿Estás bien?

-SILVIA: Más tarde te cuento!

-LEANDRO: Dale, mándame la ubicación y allí estaré!

Esperé hasta que saliera con el auto, y la seguí. Se volvió a encontrar con sus amigas en el mismo bar de la semana anterior, no pude darme cuenta si eran las mismas, aunque supuse que sí.

Antes de entrar le mande la ubicación a Leandro.

Como el jueves anterior, me senté en la barra, y ellas en la misma mesa.

Un rato después llegó Leandro y al verme se acercó.

-LEANDRO: Hola Sil, algo tiene que haber pasado para que me llames con esta urgencia, pero sabés que podés contar conmigo.

-SILVIA: Me fui de casa Lea!

-LEANDRO: ¿Qué pasó?

-SILVIA: Encontré a Lucio en la cama con aquella mujer de camisa negra y chalina roja, que está en la mesa junto a la ventana del patio, ¿la ves?

-LEANDRO: Sí sí!

-SILVIA: Esa mina no solo se acostó con Lucio, también lo cagó en el trabajo y lo terminaron echando! Le robó información y le arruinó el negocio a la empresa de Lucio, por eso lo echaron!

-LEANDRO: Qué hija de puta! ¿Y que necesitas que haga? No está nada mal! ¿Necesitas que me la levante y que me la lleve a un hotel?

-SILVIA: No te pido tanto, necesito distraerla de alguna manera y sacarle el teléfono, necesito probar que cagó a Lucio entregando información confidencial.

-LEANDRO: ¿Si te cagó por qué lo querés ayudar? Que se joda! Que se haga cargo de sus cagadas!

-SILVIA: Porque a pesar de lo que me hizo lo sigo amando, es un buen tipo y no se merece lo que le pasó.

-LEANDRO: ¿Y cómo te parece hacerlo? No tengo historia en encararla y tratar de cogérmela, pero no quisiera ser un ladrón sacándole el teléfono.

-SILVIA: Estuve observando y todo el tiempo su teléfono está sobre la mesa, incluso cuando va al baño. Quizás cuando vaya al baño, vos puedas distraer a su amiga yo lo agarro, en ese caso la ladrona sería yo.

-LEANDRO: Pero son dos las amigas, no sé si podré distraer a las dos.

-SILVIA: Esperamos un rato, una de ellas se va antes, seguramente con algún tipo.

Mientras nos tomábamos una cerveza, le fui contando como venían las cosas, y le conté con detalles, por qué estaba haciendo todo esto.

-LEANDRO: Las tres están buenas, pero la hija de puta, está más que buena!

Cómo le había dicho a Leandro, veinte minutos después una de las amigas se retiró.

-SILVIA: Esa le debe decir al marido que está con las amigas y se debe ir con algún tipo, seguro!

-LEANDRO: Ya sé qué podemos hacer, como hay tanta gente, yo me acerco para hablar con la amiga, con un trago en la mano, vos pasas por detrás de mí y me empujás, vuelco un poco sobre la mesa y en el revoleo, vos ves si podés agarras el teléfono y te vas del local, yo me quedo ahí, para que no piensen que tengo algo que ver con el robo, y si puedo me llevó a alguna de las dos al hotel.

-SILVIA: Dale, hacemos así, y si te llevas a la hija de puta esta, sacale alguna foto en el hotel, si podés obviamente.

-LEANDRO: Vos déjame a mí, cuándo vuelco el vaso, me inclino delante de la amiga y en ese momento vos lo agarras pero tenés que tratar de que nadie te vea, si te ven se va a armar flor de quilombo y vas a terminar en la comisaría.

Leonardo fue a la barra y pidió un trago, ni lo toco, esperamos un rato, hasta que Marisa se levantó para ir al baño, tal como le había dicho, dejó su teléfono sobre la mesa.

-LEANDRO: Vamos ahora, vos espera un momento, mientras hablo con ella, cuando veas gente alrededor, me empujas desde atrás, pero no me pidas perdón, para que no te vea.

Leandro camino hacia la mesa donde estaba la amiga, la mesa era de esas altas, y los bancos altos con apoya pies.

En el momento que varias personas se agolpaban yendo para el lado del baño, me paré detrás de Leandro, le toqué el hombro y luego lo empujé, su trago se volcó en partes sobre la mesa, y él se inclino apoyándose delante de la amiga, desde atrás estiré mi mano y tome el teléfono, en el revuelo, la amiga no se dio cuenta, luego de eso Leandro se sentó, frente a ella y siguieron conversando, la mujer parecía bastante animada con la compañía y no se había dado cuenta de la maniobra, y cuando estaba saliendo del local, vi a Marisa volver a la mesa, se saludaron con Leandro y ya no vi más.

Quedamos con Leandro, qué cuando pudiera, no importaba la hora, me contara que había pasado luego que me fui.

Llegué a casa, y para mí fortuna el teléfono no tenía clave, miré todas las conversaciones con Lucio, y con otras personas, supongo que con los compañeros de la empresa, armando el plan para robarle la información a Lucio.

Sabía que podía tener problemas, por haberle robado el teléfono, pero las cartas ya estaban echadas y no me importaba nada, al día siguiente iría a ver a Marisa, y si no entraba en razones, iría a ver a su marido al estudio.

No me podía dormir, pero por la hora, suponía que Leandro se habría ido con alguna de las dos.

Cerca de las dos y media de la mañana, me llamó Leandro.

-LEANDRO: Hola Sil, todo salió perfecto!

-SILVIA: Contame qué pasó cuando se dio cuenta que no estaba su teléfono!

-LEANDRO: Cuándo volvió del baño, se sentó a conversar con nosotros, le dije mi nombre, y al parecer estaba encantada con mi compañía, cuando su amiga dijo que ya se tenía que ir, se dio cuenta que no tenía el teléfono, pero la amiga le dijo que no lo había visto, que seguramente lo habría llevado al baño y se le habría caído allí, fue rápido al baño, y después se acercó a la barra a preguntar si alguien había devuelto su teléfono, pero sin éxito volvió a la mesa, diciendo que si se le había caído en el baño alguien se lo habría llevado.

Pareció no preocuparse demasiado, modestamente, creo que estaba más preocupada por irse conmigo que por el teléfono.

-SILVIA: ¿Y te fuiste con ella?

-LEANDRO: Nos fuimos en su auto a un hotel, le dije que no tenía auto. Pero si querés me ahorro los detalles.

-SILVIA: ¿Valió la pena al menos?

-LEANDRO: Está muy buena, pero un poco Insulza en la cama, tenía pinta de guarra, pero era la pinta nomás! Pero se puede decir que estuvo bien, fue servicio completo, y encima el hotel lo pagó ella, después me dejó en el centro, y me dijo que ella siempre va los jueves a ese bar, por si quería que nos volviéramos a ver. ¿Encontraste en su teléfono lo que necesitabas?

-SILVIA: Sí, tiene todos los mensajes, y mañana mismo, voy a hablar con ella, y si no me da pelota, voy a ir a ver al marido, esa hija de puta, no se la va a llevar de arriba!

-LEANDRO: Me olvidaba! Ahora te mando un par de fotos qué le saqué sin que se diera cuenta cuando la tenía en cuatro, no se le ve la cara, pero si necesitás que el marido la reconozca, por el tatuaje en la cintura y el lunar en una nalga no va a tener dudas.

-SILVIA: No sé cómo voy a hacer para agradecerte este favor!

-LEANDRO: No hace falta nena! Para que están los amigos, pero aceptaría una cerveza, para hablar tranquilos y que me cuentes como te fue.

-SILVIA: Prometido! Después de hablar con ella o con el tipo, te llamo y nos encontramos, y no solo una cerveza, también invito la cena.

-LEANDRO: Perfecto, nos vemos!

Corte con Leandro y respire tranquila, aunque no sabía qué pasaría con ella o con el marido, quizás sean de esos matrimonios abiertos en qué al tipo no le importe que su mujer se acueste con otros hombres, y a ella que él se acueste con otras mujeres. Pero eso ya se vería mañana.

Aunque era tarde, esa noche dormí tranquila, no estaba con Lucio, pero por lo menos, trataría de que lo volvieran a contratar en la empresa.

Puse la alarma del teléfono por si me quedaba dormida, me levanté antes de las ocho de la mañana, me bañé, me cambié y me fui a la empresa de esa mujer.

La esperé en la puerta, cuando la vi acercarse, me paré frente a ella.

-SILVIA: Marisa, supongo que recordarás quién soy.

-MARISA: Sí claro, la mujer de Lucio, ¿qué te trae por acá?

-SILVIA: Quería darte la oportunidad de hacer las cosas bien, sabes muy bien a que me refiero.

-MARISA: No sé de qué hablas!

-SILVIA: No te hagas la boluda! Sabes muy bien de que estoy hablando, te doy el día de hoy, para qué vayas a la empresa de Lucio y les digas que vos robaste esa información.

-MARISA: Vos estás loca! Yo no tengo que ir a ningún lado, ni decirle nada a nadie.

-SILVIA: Yo creo que sí, y sabes muy bien la jugada sucia qué hiciste, vos y tus compañeros, ¿Ramiro sabe como conseguiste esa información?

-MARISA: No te metas con mi familia! Te lo advierto!

-SILVIA: Vos te metiste con la mía, te acostaste con Lucio y le robaste información!

-MARISA: Estás loca! No sabes lo que decís! Andate de acá, antes de que me caliente.

-SILVIA: Quería darte la oportunidad de que entres en razón, y que hicieras las cosas bien, pero veo que no tenés escrúpulos, qué no te importa nada, pero recordá qué el mal siempre vuelve, yo te avisé! Pero si lo querés así, así será!

-MARISA: Andate de acá loca de mierda! Ni se te ocurra volver a aparecer por acá!

-SILVIA: Eso dalo por hecho! No quiero volver a mirar a una hija de puta a la cara! Ya tendrás noticias mías!

Ella se lo buscó, no quiso entrar en razón, fue tan engreída que lo que le pase, se lo tendrá merecido.

Decidí entonces, hablar con su marido, que si no estaba al tanto de lo que hace su esposa, también era una víctima.

Llegué al estudio pasada las nueve de la mañana, entré y pregunté por el doctor Vallejos, la secretaria me dijo que aún no había llegado, y si quería esperarlo. Le dije que lo esperaría y me preguntó mi nombre y lo anotó en su agenda.

Casi media hora después, lo vi entrar con un impecable traje azul oscuro, camisa blanca, corbata celeste y un maletín en la mano. Saludó a su secretaria y entró en el despacho.

Un momento después salió y se acercó para hablar con la chica.

Luego me miró y muy amablemente y con una sonrisa, me dijo:

-RAMIRO: Señora Barragán?

-SILVIA: Sí doctor!

-RAMIRO: Pase usted por favor, ¿gusta un café?

-SILVIA: Sí gracias!

Antes de entrar le pidió los café a su secretaria.

Entramos al despacho y cerró la puerta.

-RAMIRO: Disculpe usted, ¿señora o señorita?

-SILVIA: Por el momento señora!

-RAMIRO: Usted dirá señora Barragán, ¿en qué puedo ayudarla?

-SILVIA: Mi situación es la siguiente, mi marido me ha sido infiel y lo he descubierto.

-RAMIRO: Lamento oír eso, imagino cómo se debe sentir.

En ese momento golpearon la puerta, y entró la secretaria con los dos café, los apoyó sobre el escritorio, y se retiró cerrando la puerta.

-RAMIRO: Usted me dirá, ¿necesita un letrado que la represente en el proceso de divorcio?

-SILVIA: Por el momento no, ¿usted está casado?

-RAMIRO: Felizmente casado, y con dos hermosas hijas.

Y girando el portarretratos que tenía sobre el escritorio, me mostró una foto de su familia.

-SILVIA: Perdón por esta pregunta doctor, en verdad me siento fatal, ¿le ha sido infiel su esposa?

-RAMIRO: Claro que no, estamos felizmente casado, nos queremos mucho y tenemos una hermosa familia.

-SILVIA: Hasta hace unos días, yo creía lo mismo, aunque aún no tenemos hijos, pero en un abrir y cerrar de ojos, encontré a mi marido con otra mujer en la cama.

-RAMIRO: Cuánto lamento escuchar eso!

-SILVIA: Imagínese que llega usted a su casa y encuentra a su mujer en la cama con otro hombre, ¿cuál sería su reacción?

-RAMIRO: Siendo abogado, intentaría controlar mis impulsos, y tratar de no hacer algo que luego me pueda perjudicar, es decir, intentaría no romperles la cabeza.

-SILVIA: Algo así fue mi reacción al verlos, lo único que pude hacer, fue grabarlos con mi teléfono.

-RAMIRO: Eso fue algo inteligente, puede llegar a servirle en caso de un litigio judicial, si se distingue la cara de su esposo.

-SILVIA: Si claro, se ve la cara de los dos!

-RAMIRO: Perfecto!

-SILVIA: Pero más allá de la infidelidad, y lo que ocurra en mi matrimonio, me dolió que como consecuencia de eso, mi hasta ahora esposo, fue despedido de su trabajo, es decir, está solo y sin trabajo.

-RAMIRO: ¿Y te preocupa que no tenga patrimonio para responder en el juicio de divorcio?

-SILVIA: En realidad, lo que menos me preocupa es el lado económico, lo que me jode es la traición, es haber confiado y sentirme engañada. Pero tengo que decirle que esto no me afecta solo a mí.

-RAMIRO: Claro, supongo que también a su familia, a los amigos, a todo su entorno.

-SILVIA: Y lamentablemente, también a usted.

-RAMIRO: No entiendo por qué me afectaría a mí...

-SILVIA: Porque encontré a mi esposo en la cama con su esposa.

-RAMIRO: Creo que esta conversación se está una dirección que no corresponde.

-SILVIA: Es posible doctor, en verdad no me hace ninguna gracia tener esta conversación con usted, pero su esposa es la culpable de que mi marido haya sido despedido del trabajo.

-RAMIRO: La verdad es que sus aseveraciones son bastante comprometedoras y de muy mal gusto y estaría perdiendo la paciencia con usted.

-SILVIA: Lo entiendo doctor, no es fácil enterarse de un momento para el otro, de que nos van creciendo los cuernos.

Y elevando el tono de voz, poniéndose algo nervioso y cambiando su gesto amable por una mirada encolerizada.

-RAMIRO: Entiendo que usted haya descubierto a su marido con otra, pero no entiendo porque dice que esa mujer es mi esposa.

-SILVIA: Porque tengo grabada a Marisa en la cama con mi esposo.

Su cara se transfiguró, de la ira, se tornó en angustia.

-RAMIRO: ¿Es verdad lo que me está diciendo?

-SILVIA: Tengo el video, sí lo querés ver, no tengo problema en mostrártelo.

-RAMIRO: Por favor!

Saqué mi teléfono de la cartera, busque el video y le entregué el teléfono.

-SILVIA: Dale play por favor!

Tomó el teléfono y con su vista puesta en él, le dio play al video.

La grabación no duraba más de seis minutos, suficientes como para corroborar que la mujer desnuda que cabalgaba a mi marido era su esposa.

A los pocos segundos de comenzado el video, las lágrimas brotaron de sus ojos, y ni siquiera términó de verlo.

-RAMIRO: Es verdad, es mi esposa!

-SILVIA: Lamento que tengas que enterarte de esta manera, vengo de hablar con ella, y darle la oportunidad de hacer las cosas bien, pero no quiso entrar en razones, y más allá de lo que pase con mi matrimonio, mi esposo no se merece que lo hayan echado como un perro de su empresa por culpa de Marisa.

-RAMIRO: Que me haya sido infiel acostándose con tu marido, no tiene nada que ver con que lo hayan echado de su trabajo.

-SILVIA: En realidad sí, y mucho, ella se aprovechó de la bondad de Lucio, y le robó información confidencial de Milenia, la empresa donde trabajaba mi esposo, con la que consiguió que Confer cerrara un negocio.

-RAMIRO: Esa acusación es muy grave, ¿Qué pruebas tenés de eso?

-SILVIA: Todas, sé que lo que te voy a decir no está bien, pero, ¿Estás al tanto de que tu esposa anoche perdió el teléfono?

-RAMIRO: Me lo dijo esta mañana!

Saqué el teléfono de Marisa de mi cartera y se lo entregué.

-SILVIA: Sé que cometí un delito robándole el teléfono, pero no me importa, podrás ver en las conversaciones con sus compañeros de trabajo, como armaron el plan para robarle información a mi marido, lamento que te enteres de esta forma de la mujer con la que estás casado, no te conozco, pero supongo que no estás al tanto de lo que hace tu mujer a tus espaldas.

-RAMIRO: Veo que no conozco muchas cosas de mi mujer, pero, ¿cómo es que vos tenés su teléfono?

-SILVIA: Un amigo, y perdón que también tenga que decirte esto, anoche estuvo con ella en un hotel y antes de irse, tomé su teléfono de arriba de la mesa del bar, y realmente no se preocupó demasiado, igualmente se fueron juntos.

-RAMIRO: Con razón no me mandó mensaje para que le abriera el portón como cada vez que sale, pero, ¿cómo sabés que fue a un hotel con tu amigo?

-SILVIA: Porque también tengo fotos de anoche, y también del jueves pasado entrando a un hotel con otro hombre.

-RAMIRO: No lo puedo creer! ¿Me podrás mostrar las fotos de anoche?

-SILVIA: Si, claro!

Y buscándolas en mi teléfono, se las mostré. Al verlas su cara de odio realmente me asustó.

-RAMIRO: Es ella! Qué pedazo de hija de puta! ¿Y las de la semana pasada?

-SILVIA: La seguí hasta el hotel y casi dos horas después, los grabé al salir, el video es este.

Y entregándole nuevamente mi teléfono, miró el video, esta vez por completo.

-RAMIRO: Que hija de mil puta! La puta madre que la parió! ¿Me podés pasar todo esto!

-SILVIA: Si, claro! Perdón por todo esto, hubiera querido que recapacitara y dijera toda la verdad, pero no accedió a hacerlo y por eso es que estoy acá. No era intención arruinar tu matrimonio y tu familia, pero su jugada fue muy sucia y no me podía quedar de brazos cruzados.

-RAMIRO: Entiendo, pero comprenderás que todo esto me toma por sorpresa, nunca imaginé que estuviera casado con una mujer así! Nunca creí que fuera capaz de hacerme algo así! Me doy cuenta que no sé con quién estoy viviendo, nunca le fui infiel, y oportunidades no me han faltado.

-SILVIA: En eso estamos iguales, yo tampoco creí que mi esposo me sería infiel, pero aquí me tenés, me fui de mi casa, ya tendrá que hacerse cargo de sus actos y las consecuencias, pero a pesar de eso, es un buen tipo y no se merecía una jugada así de sucia.

-RAMIRO: Si no te importa, me voy a quedar con el teléfono de Marisa!

-SILVIA: Por supuesto, ya tengo bajada toda la información que necesitaba, quizás a vos te interese saber otras cosas de tu esposa.

-RAMIRO: A partir de hoy, ex esposa.

-SILVIA: Lamento todo esto!

-RAMIRO: En verdad tendría que agradecerte por abrirme los ojos, como suele decirse, el cornudo es el último en enterarse!

-SILVIA: En verdad lo lamento por vos, pero lo único que me importa es que mi esposo salga bien parado de esto, y de ser posible, lo vuelvan a contratar en su empresa.

-RAMIRO: No te puedo asegurarte eso, pero voy a revisar el teléfono de Marisa y si realmente hizo que por su culpa despidieran a tu esposo, voy a tratar de arreglarlo, de ser necesario, me voy a presentar en la empresa de tu esposo y tratar de aclarar su situación, que creo que nada tiene que ver con mis cuernos, eso es otro cantar, y también de eso me voy a ocupar.

Si te parece, dejame tu número y te tengo al tanto de lo que pueda hacer.

-SILVIA: Perfecto! Y te vuelvo a repetir, no era mi intención arruinar tu matrimonio ni tu familia, si Marisa hubiera decidido decir la verdad, sus infidelidades hubieran sido solo tema entre ustedes y no me hubiera visto en la necesidad de exponértelas.

-RAMIRO: No te preocupes, creo que más tarde que temprano, todo se hubiera sabido y el resultado hubiera sido el mismo, de todas formas te quiero pedir disculpas por el exabrupto, en general no suelo comportarme así, pero en verdad esto me sobrepasó!

-SILVIA: No tenés que disculparte, me pongo en tu lugar, y creo que tu situación ha sido peor que la mía. Cualquier otra cosa que necesites preguntarme, me podés llamar sin problemas!

-RAMIRO: Aunque no hayan sido buenas noticias te agradezco por haber venido!

Me despedí de Ramiro y me fui para casa, en el fondo me dio pena la situación en que lo había dejado, pero como el dijera, tarde o temprano se iba a enterar de las infidelidades de su esposa, y en cuanto a ella, no sentía el menor remordimiento por lo que había hecho, se lo tenía merecido, el que juega con fuego, sabe perfectamente que puede terminar quemándose.

Continuará…

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