Xtories

La clínica 3

Tere siempre ha sido la clienta que más llama la atención, pero nunca imaginó que sus ganas de ser usada fueran tan profundas. Cuando le entrega una nota confesando su deseo más sucio, Jose sabe que la clínica ya no será solo un lugar de ejercicio. Esta vez, el entrenamiento será mucho más intenso, y ella está dispuesta a dejar su orgullo en el suelo.

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Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Desperté sobresaltado. Los recuerdos del día anterior se me agolpaban en la cabeza, y estaba como en una nube. Repasaba mentalmente como le había roto el culo a Chelo en la camilla. Parecía escuchar los cachetes golpeando contra mi cuerpo. La cara de perra viciosa que me pedía que la follara más fuerte.

Las imágenes iban volando por mi mente, y sin darme cuenta pase a Tere, la gorda madura que, en un par de horas, iba a empezar a entrenar. Me sentía raro pensando en aquella mole, pero esos sucios pensamientos, me estaba poniendo el cipote gordo. Notaba una erección enorme, me froté un poco y empecé el día eyaculando en las sábanas.

Me limpié, hice mi rutina mañanera de flexiones y abdominales, una la ducha y a desayunar.

Durante el desayuno, empecé a desarrollar, el plan de entrenamiento que iba a hacer con Tere. Tenía que hacer una tabla con ejercicios suaves, de principiante, para que fuera cogiendo tono muscular. Lo suficientemente fuertes para que se ejercitara, pero no demasiado para evitar lesión, o que tuviera demasiadas agujetas, y dejara de venir.

-Buenos días Marga. ¿¿Como estas??

-Buenos días, campeón. Tendrás hasta agujetas…

-Y dale la burra al trigo. Que te estas imaginando cosas.

-Si, si…Teresa, ya ha llegado. Te está esperando en la salita.

La señoraza ya estaba esperándome. Había llegado antes que yo incluso. Estaba de espaldas cuando entre y casi me caigo de culo. Culo era todo lo que veían mis ojos. Llevaba unas mallas, que marcaban un culo grande, muy muy grande. Se arremetía, la tela en la raja, y dejaba a los lados dos cachetes, que creo que ni con las manos sería capaz de cubrir uno de ellos. Las piernas no le iban a la zaga. Los muslos eran grandotes, la parte superior, justo debajo del pandero, se rozaban uno con otro. Que bien me lo iba a pasar, ejercitando a esta mujer.

-Bueno Tere, habrás venido con fuerzas para comenzar un cambio en tu vida

-Si, he desayunado fuerte, y venga a por todas. Vamos a comenzar ese cambio.

Comencé con un calentamiento suave, haciéndola saltar haciendo el gesto de la comba. Uno enfrente de otro. Vaya imagen. Las tetazas, subían y bajaban al ritmo del ejercicio. La barriga, seguía los mismos pasos. Toda ella era como un flan enorme, y vicioso.

Pasamos a unos jumpings Jack flash, que me dejaban verle perfectamente los muslos, y una marcada vagina. Tenia unos labios enormes a través de las mallas. De aquí pasamos a algo mas difícil, hacer planchas.

Ella se tumbo boca abajo en el suelo, la cogí de la cintura, y la ayudé a poner los codos en la colchoneta, y a coger la postura. Echándola mano por los michelines, conseguí que aguantara series de 30 segundos. Después de 4 de ellas, note el olor de su sudor. Era un olor fuerte, de hembra, de muy muy hembra. Pasamos a hacer una plancha, en forma de V invertida. Ella ponía las manos, en el suelo, juntaba las piernas y se ponía de pie. En la primera la eche una mano cogiéndola de la barriga, pero no calcule, y le restregué la polla por el cachete…Madre mía…encima estaba medio dura, medio morcillona. Qué vergüenza….

Y así terminamos la clase. Mirándola por el espejo, no se si eran imaginaciones mías, pero toda la zona vaginal, la tenia mojada. Igual había sido de la sudada que llevaba encima, o mi calenturienta mente, me hacia imaginar que estaba mojada,

Así fueron pasando varias semanas, Chelo no había vuelto a requerir un nuevo masaje, pero durante las clases, no hacíamos mas que buscarnos con la mirada. Lo raro, es que más que ella su amiga de faenas, Laurita es la que no me quitaba ojo. Durante la clase, me miraba fijamente, con ojos distintos. ¿¿¿Le habría contado Chelo nuestros masajes especiales???

Por otro lado, Tere no fallaba un solo día. Cada día me gustaban mas sus grandes curvas. Un día al terminar su entrenamiento, me quedé recogiendo la sala, y en un lateral encontré una nota. Ponía lo siguiente:

Querido Jose,

La verdad que no sé por dónde empezar. Después de varias sesiones, tengo que confesarte que cuando llego a casa, no dejo de pensar en ti. Soy una mujer casada, pero desde hace tiempo, mi marido y yo no tenemos relaciones. Yo soy de carácter sumiso. Me gusta que me usen, para los juegos más degenerados y sucios que se le ocurran a mi amante. El problema es que mi marido es igual que yo. Siempre le ha gustado, que yo le use, y claro ha llegado un momento en que, a ninguno de los dos, nos apetece tener sexo. Todo esto ha hecho, que llegue a casa después de una sesión contigo, cachonda como una perra.

Me excita pensar que las mismas ordenes que me das para hacer unas sentadillas, las utilices para follarme. Normalmente me tengo que masturbar en la ducha pensando en todas las cosas que podríamos hacer cuando vuelvo a casa. Me da vergüenza comentártelo en persona, y no he sido capaz, debido a mi carácter proponerte algo más. He notado que en clase me miras de una forma lasciva. Hasta he notado como restriegas tu polla, cuando me ayudas a hacer algún ejercicio. Y por lo que parece no la tienes precisamente blanda.

Creo que aun siendo 20 años mayor que tú, y que igual no sea el tipo de mujer que te gusta, podamos llegar a un acuerdo. Estaría dispuesta hasta a pagarte por un entrenamiento especial como el que te estoy proponiendo.

Me da vergüenza todo esto, pero tenía que hacerlo. Un beso. Tere

La verdad que no sabía dónde meterme. Me daba pudor que ella se hubiera notado mi cipote en sus cachas. Que los suspiros y movimientos de ella, no era imaginaciones mías. Que la mancha que había visto en su entrepierna efectivamente no era sudor. La verdad que no sabía que hacer, y decidí coger su teléfono

-Hola Tere

-Hola Jose como estas?

-Bien. Te llamaba, por la carta que me encontrado en la salita

-Ay dios mío que vergüenza. Debes pensar que esta vieja está loca.

-Jajaja...Para nada Tere. Si te parece, pásate esta tarde por la clínica, y hablamos tranquilamente

-Me muero de la vergüenza Jose…no sé porque hice esta locura. Pero si, a las 20 horas cuando hayáis cerrado paso por allí.

Mi mente estaba en las nubes. Esa mujer que tantas erecciones que había provocado, estaba interesada en mí. Interesada, en que la usara a mi antojo. La verdad que me ha gustado siempre llevar la batuta en cuanto a relaciones sexuales. Siempre enfocado en que la mujer que este conmigo disfrute tanto o más que yo. Espero estar a la altura me decía para mí mismo

Y llego la hora de la cita. Llamaron a la puerta, y salí a abrir. Allí estaba ella. Venía con los ojos pintados, con sombra de color rosácea. También sus gorditos labios de un rosa, un pelín más fuerte. La hacían un gesto muy sensual, a la par de cándido. Y ya llegaba el plato fuerte. Llevaba unos vaqueros muy justos, coronados por unas botas negras de estas que llegan hasta la rodilla. Parecían a punto de estallar, de lo apretadas que iban. Arriba llevaba una blusa ancha, semitransparente, que permitía ver los michelines, y como acababa la barriga. A la par de intuirse los sacos que tenía por pechos. Teresa había venido a matar, no había duda.

Pasamos y no sentamos tranquilamente. Me dijo que estaba muy nerviosa, y que si podía fumarse un cigarro. Yo nunca había fumado, pero el gesto en una mujer me resultaba muy vicioso. El ver como daban la calada, y como expiraban el humo, por mi experiencia me hacía saber lo guarras y sucia que podían ser. Las había recatadas, que daban una calada pequeña, y soltaba el humo como en un soplido. Estas normalmente eran un poco mojigatas. En cambio, cuando la calada era profunda, y la expiración prolongada, normalmente eran unas cerdas en la cama. Y este era el caso de Tere.

-Jose, pensaras que soy una loca, con esa carta que te mande. Pero no sabía cómo lanzarme.

-Al contrario, mujer. Me he sentido muy halagado con las palabras, y también un poco nervioso. (le decía mientras me agarraba el paquete apretándolo contra el chándal, y marcando la erección que tenía en ese momento).

-Jajaja…parece entonces que los dos pensábamos lo mismo. Me alegro de haber dado el paso.

-Bueno háblame un poco de que te gusta, que es todo ese tema de que te usen.

Tere, se puso un poco nerviosa. Se le entrecortaban las palabras. Me conto que, con el paso de los años, a veces le gustaba que su marido la poseyera con fuerza. Que la usara, como se le antojara, para disfrutar. Nada de dolor, ni cosas así. La excitaba más la sensación de sentirse, usada de la forma más sucia, depravada y pervertida que se le ocurriera a su amante. El problema era que su marido, también disfrutaba de ese modo, y ella no se excitaba haciéndolo. Así que, con los años, habían ido perdiendo poco a poco fuelle. Y ella necesitara algo más.

-Bueno a mí me gusta llevar la batuta en la cama Tere. Siempre enfocado en que mi pareja disfrute, y con ello yo también. Yo estoy dispuesto a dejarme llevar y hacerte disfrutar como necesitas y mereces. Tus curvas, desde que te conocí me han vuelto loco.

Según lo decía me levante, me acerque a ella, y comencé a besar esos labios rosas. Ella recibió con agrado mi lengua, que metí de golpe dentro de su boca. Ella se dejaba llevar, a los compases que le iba marcando. Tenía una saliva espesa, debido al tabaco y a los nervios de la situación. Me encantan esas bocas tan calientes, y húmedas. Seguimos un rato con la lucha de lenguas. Ella se dejaba hacer, y yo me deleitaba metiendo la lengua por todos los rincones de su boca.

Pare de besarla y la cogí de la papada, para verle bien la cara. Ella se mordía el labio, como esperando que iba a venir a continuación. Sus ojos, derramaban lujuria en estado puro. Estaba muy cachonda. Sujetándola la barbilla, acerque mi mano a su boca, y ella instintivamente se llevó un dedo a su boca. Comenzó a chuparlo sin dejar de mírame a los ojos, demostrando lo puta que podía ser. De un dedo paso a dos, y de ahí pase al tercero. Yo iba moviéndolos dentro de su boca, jugando con su lengua, mientras ella, iba relamiéndolos. Decidí probar algo que había visto en alguna peli porno, y decidí meterlos un poco más profundos.

Ella para nada se apartó, fue todo lo contrario. Me ayudo a meterlos más dentro. Al poco toque fondo. Había llegado al final de su boca, y a ella al haberle tocado la campanilla le dio una arcada, que aguanto, pero no hizo por sacar los dedos.

Yo seguí con los 3 dedos dentro, sacándolos un poco para que respirara, y volviendo a metérselos muy despacio, mirándola a los ojos hasta el fondo. Cuando llegaba al final, le provocada la arcada, y los volvía a separar. Por las comisuras de los labios, iba cayendo babas, muchas babas que resbalaban hasta la mano con la que la sujetaba por la barbilla. A ella se le iba corriendo el maquillaje, debido al juego que estábamos teniendo.

En un momento saque los dedos, la levante un poco la cara, y la pedí que abriera la boca. Me acerqué despacio y empecé a derramar toda la saliva tenía directamente a la suya. Esto la volvió a provocar una arcada. Le había dado asco la cantidad de saliva que había echado. Pero lejos de disgustarla, la vi echarse mano al coño y empezó a frotárselo por encima del vaquero. Parece que esto juegos fuertes, la estaban poniendo a 100 por hora.

Le solté la barbilla, y fui recogiendo toda la baba que había soltado, la junté y diciéndola “eres una buena perrita”, se la restregué por toda la cara. Esto hizo que se pusiera a flotarse la entrepierna, más rápido, y de repete allí mismo, y casi sin haberla tocado Tere se corrió con bragas y pantalones puestos.

Cuando por fin paro su orgasmo, la ayuda a levantarse, la abrece y nos fundimos en un apasionado beso. Ella estaba muy apretada contra mí, y sentía como restregaba su coño contra mi paquete.

-No se si te ha gustado, lo que hemos hecho Tere. No estoy acostumbrado a este tipo de cosas. Siempre he querido probar a hacer este tipo de guarrerías, pero nunca se ha dado el momento ni la situación.

-Jose, escúchame, no te preocupes por nada y déjate llevar. Como has visto, sin apenas tocarme, me he corrido. Esto es lo que vengo buscando. Alguien que me use con sus más perversos deseos….

No lo pensé más. La cogí de la mano y me la llevé a la sala de masajes. Entre, cerré la puerta y la empecé a chupar la boca, jugando con sus labios. Ella tímidamente sacaba la lengua, y las restregamos al unisonó.

Poco a poco la fui empujando, contra la pared. Por fin pude echar mano a aquellas tetas, que tanto me habían gustado dándole clase. Eran enormes. Enormes y blandas, por lo que debían estar muy caídas. Yo iba sobándola por todas las partes. Le apretaba los michelines, la magreaba el culo gordo, volvía a las tetas, mientras no parábamos de seguir chupándonos, las lenguas, y labios.

Le quite la blusa, y ella misma, se quito se el sujetados. Estaban muy caídas y blancas. Estaban atravesadas, por unas venitas azules, y coronadas, por unos pezones, grandes como todo en ella. No me lo pensé, y se los agarre con los dedos. Fui tirando del derecho hacia arriba hasta llevárselo a la boca. Tere no se quejó, y eso que se lo tuve que apretar fuerte para poder subirlo tan arriba. Tere cogió su saco, y ella misma se dedicó a mordisqueárselo, e ir dándole lengüetazos.

Yo la miré, y la escupí en la cara. Se que antes, había funcionado poniéndola muy a tono. Un poco de preparación y un segundo lapo impacto en su cara. Cogí la parte de debajo las tetazas, y se las fui subiendo hasta su cara. Empecé a restregárselas por toda la cara usando la saliva que la había echado. Este gesto hizo que de nuevo se llevara mano a su zona baja, y empezara a tocarse. Menudo vicio tenia la vieja.

Yo estaba fuera de mí, me quite el chándal y la camiseta que llevaba. A ella la ayuda a quitarse las botas, y también los pantalones. La mire, y la parte delantera del tanga, estaba completamente mojada. Tenia un manchurrón, enorme.

Lo siguiente que hice fue darla la vuelta. Menudo pandero. La tira del tanga se perdía entre kilos y kilos de un culo grande, y gordo. Ella apoyo las manos en la pared, y no se que me paso. Pero de repente, ZAS, se me escapo la mano, y la di un sonoro cachete. Pero Tere no se inmutaba. Así que en esas estaba, ella volvía a tener la mano esta vez por dentro del tanga, mientras yo me dedicaba a darle una fuerte azotaina.

Me estaba encantando ver, como con cada azote, se zarandeaba el enorme culo. Poco a poco los cachetes se fueron poniendo muy rojos, y decidí parar el nuevo juego. La quite el tanga, me eche un lapo en la mano, y lubrique la polla. Le sujeté las manos que tenías apoyadas en la pared, y poco a poco fui metiendo la polla entre los cachetes. Tere, no decía nada. Solo se iba dejando llevar. Probe a tocarla el coño, entre los apretados muslos. No tenia un pelo de tonta, y al estar tan depilado, eso parecía una piscina. Estaba totalmente encharcada. La metí varios dedos en aquella cálida cueva, hice como una chuchara intentado sacar el máximo flujo, y le metí los dedos en la boca. Regalo que no desperdicio y comenzó a lamer con gula.

Volví a sujetarla las manos contra la pared, me pegué más a ella, y la metí la punta de la polla en el ojete. Ella dio un respingo, seguida de un suspiro. Sin dudarlo, aprete todo lo que pude. Aprete lo que me dejaban los enormes cachetes y penetrándola todo lo profundo que pude.

Ella comenzó a revolverse, y a dar pequeños gemidos. Empecé a penetrarla, de forma seca y lenta. Sacaba lo que podía, y volvía metérsela sin contemplaciones hasta el fondo. Así estuvimos un rato hasta que la liberé las manos, la di la vuelta, y la hice ponerse de rodillas.

Quería hacer un culo-boca de campeonato, pero según les acerque la polla a los labios, le debió de venir el olor a ano, y le produjo una arcada. Así que aproveché, y empecé a restregarle el falo, por los mofletes, por la frente, y por toda la cara en general, hasta que se la volví a poner en los labios, y mientras que le daba una nueva arcada se la metía hasta la campanilla.

Tere por su parte, entre arcadas, no dejaba de mirarme fijamente a los ojos. Su cuerpo rechazaba mi miembro, pero su mente quería que la follara la boca. Y eso comencé a hacer. Se la sacaba, y se la metía de golpe hasta el fondo. Además, ella, puso la cabeza en la pared, y empecé a culear, como si fuera un coño y no una boca.

No paraban de caer babas por todas tetas, y su barriga ya brillaba. Decidí, cambiar de tercio, la ayuda a levantarse, y nos fundimos en un apasionado beso. La lleve a la camilla, la tumbe encima y me acerque por detrás. La separé con las manos los gordos cachetes, y volví a meterle la polla de un solo envite. Ahora si iba a ser capaz de metérsela bien profunda.

Ella según la noto toda dentro, volvió a echarse mano al coño, que con todos estos juegos la estaba empapando los mulsos. Empezó a masturbarse con rabia, mientras yo seguía percutiéndola el culo. No aguantamos más, y al mismo tiempo nos corrimos los dos entre espasmos y gritos sonoros. Gracias que tenía la clínica cerrada y Marga no estaba porque si no me hubiera caído una buena charla.

Le saque la polla del culo. Y la pedí que se pusiera de cuclillas. Le puse la mano en el ojete, y la pedí que apretara para sacar mi corrida. Me había corrido como una bestia la verdad. Fui recogiendo todo el semen con la mano, le pedí que abriera la boca, y poco a poco lo fui dejando que le cayera dentro.

Como era de esperar, esto le causo varias arcadas, pero no la hizo parar. Cuando ya se había tragado todo aquel néctar, comenzó a chuparme los dedos con ansia.

Me miro fijamente mientras se ponía de rodillas, y con voz de perra cachonda me dijo.

-Luis, quiero irme con tu olor. No te asustes, pero quiero que te mees encima mío.

No sabia que hacer. Nunca había echo lluvia dorada, pero con esa mirada que tenía no pude decirle que no. La verdad que tenia bastantes ganas, me había tomado una infusión hacia un par de horas, y ya pedía salir de mi cuerpo.

El chorro, comenzó poco a poco a salir, y ella lo buscaba con la boca. Hasta que, empezó a salir con fuerza. Tere, no era capaz de retener, ni de beber todo aquello que iba saliendo. Y se le estaba derramando por las tetas, y la barriga.

Cambien de objetivo y empecé a mearla la cara. Mientras el líquido que iba cayendo, ella se lo iba restregando por todo el cuerpo. Como si estuviera dándose crema, pues ella se daba pis. La meada fue larga, pero poco a poco fue terminando. Ella se incorporó, y siguió restregándose todo el pis por el cuerpo. Por la cara, por las tetas, por los hombros. Hasta juraría verla metérselo en los sobacos. Poco a poco así se fue secando.

-Jose, espero no haberte asustado.

-Tere, ha sido algo distinto. He hecho cosas que había pensado, pero no había echo nunca.

Ella fue recogiendo su ropa, y se vistió cuando el pis, se había secado en su cuerpo. La acompañe a la salida, y nos despedimos con total naturalidad. Yo cogí fregona para limpiar y desinfectar la sala de masajes. Que la había dejado perdida de orines, flujos y salivas…

Menudo profesional de la vida sana, y deportiva estaba echo….

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