Xtories

El cambio atrae… mujeres “malas”

Cristina no pidió permiso, pidió un puesto. Y para demostrar su valía, ofreció su cuerpo con una claridad que dejó a Pelayo sin aliento. Pero el verdadero juego comienza cuando Joan, el hombre que lo conoció mejor, le regala a su propia esposa en la noche de su boda.

Valenciano19K vistas8.7· 24 votos

Acabado los momentos tensos de estos meses, me pongo a trabajar como si no hubiera un mañana y también pienso seguir siendo como soy, incluso más cabroncete, que ya es decir. En mi nuevo camino me salta la primera sorpresa. Una llamada de Joan, que trabajaba conmigo en mi anterior trabajo. No diría que amigo, pero tampoco lo contrario, estaba en un limbo. Quería que nos encontráramos sin falta y de manera urgente, quedé con él para ir a tomar unos vinos, porque era más de vinos que de cervezas.

— Pelayo quiero decirte que estoy muy dolido y muy jodido contigo.

— Por qué? Porque no te he hecho nada malo que yo sepa.

— Has ofrecido a mucha gente irse contigo y a mí ni una insinuación. Puedo saber por qué?

— No es que tenga nada en tu contra. Es que solo le he hecho la oferta a quienes seleccione personalmente, a los que estabais allí ya, a unos por desconfianza y a otros porque llevan mucho y no quiero meterles en esa disyuntiva, pues no os he dicho nada.

— Sé que hay quien te ha traicionado y que puedas pensar que alguno se te quiere clavar como espía. Pero yo soy de absoluta confianza y te lo puedo demostrar.

— Es cierto que me gusta rodearme de gente de confianza, pero… ahora mismo no sé qué decirte, pensaba que iba a ser una comida normal, nada de trabajo.

— Quieres que te demuestre mi confianza?

— Joan déjalo, ya lo veremos.

— No, te lo quiero demostrar.

— Joan de verdad, sigamos con los vinos con tranquilidad.

— Sé hasta dónde puedo llegar, sé que trabajo bien, sé que no sería buen jefe porque no se mandar, sé que soy más capaz de hacer lo que me manden.

— Joan que eres un tío de puta madre y muy bien preparado, que eso lo he visto desde que te conocí. Como que cuando se te manda algo lo haces a la perfección, pero…

— Ningún pero, te voy a dar la mejor prueba de que puedes confiar al 1000x1000 conmigo. Se que Nuria (su pareja, que ya tenían un niño) te gusta, porque he visto como la desnudabas con la mirada, si tú quieres podemos hacer un trío con ella.

— JODER JOAN, que no es necesario eso.

— Te gusta o no te gusta?

— Sí claro que sí, pero…

— No se hable mas, eso si nos lo tenemos que trabajar, porque ella aunque le gustas, no está por hacer nada de eso, aunque lo fantaseamos desde hace mucho tiempo. Te ves capaz?

— Recapacitemos y no nos dejemos llevar, que luego llegan los enfados, los malentendidos.

Tuve que cortar en seco la conversación. La verdad que me puso cachondo, porque Nuria su novia, que llevaban viviendo juntos seis años, estaba de puta madre, mediría 1.67-1.69, estaría en los 40 o cerca. Calculo que Joan era cuatro años mayor que ella. Físicamente se cuidaba bastante, por lo menos lo que se podía ver, como era en el sexo no tenía ni la más remota idea, porque nunca había hecho ningún comentario. Nos despedimos quedando en que hablaríamos el fin de semana, con más tranquilidad. Me dejó descolocado totalmente porque sabía que se casaban ya mismo si es que no se habían casado ya. Porque lo habían aplazado por la pandemia. Joan no era un fuera de serie trabajando, pero era verdad, su lealtad era total. Cuando llegué al otro trabajo él ya estaba allí y fue un gran apoyo. Estaba en el área de administración y era un administrativo eficaz, en el sentido que lo que le mandabas lo hacía perfectamente, aunque tenía poco iniciativa. Pero tenía razón, había sido leal y le diría que sí, sin necesidad de tener que follarme a su novia o mujer.

Joan sería el primer contratado, le llame y se lo dije —Joan tenías razón, quiero que te vengas conmigo, pero ten algo claro, no tienes que ofrecerme a tu novia o mujer que para mí es lo mismo— se alegró y se le noto —todavía novia pero en una semana mujer, que nos casamos por lo civil, en una ceremonia muy light, los familiares justos y algún amigo, pero espero que tú también vengas y no se admiten negativas— no me quedo otra que decirle que si y quedamos para firmar en cuanto pudiera. De Madrid me habían mandado personal para ayudarme en todo, quienes vinieron contentos, buenas dietas y en el mediterráneo. De nuevo tocaban entrevistas, pero solo de los que iban a tener un puesto de mayor relevancia. Íbamos a hacer tres filtros, el último el mío.

Y en estas entrevistas me paso algo muy curioso. Ya estaba cansado de tanta entrevista y una mujer muy seria que había venido de Madrid, que tenía cara de mala leche todo el día, no sonreía ni haciéndole cosquillas. Para cada puesto me elegia a varias personas, no era un número fijo, en el caso al que me voy a referir había elegido a cinco mujeres. Tenía un teoría que me explico con detalle pero que resumo —veras que no son niñas jóvenes, es preferible mujeres con responsabilidad, que no estén pensando todo el día en chicos. Las cinco son casadas y con familia, la que selecciones será perfecta, porque todas tienen un currículum envidiable y están cotejados— era muy solemne y los repasamos juntos, era cierto lo que me había dicho.

La selección iba a ser cómoda, la que hiciera mejor la entrevista. Por la tarde a las cuatro en punto había citado a las cinco, eso ya no me pareció bien, porque no quería condicionarme los tiempos y me sabia mal que tuvieran que estar esperando, pero ya estaba y no había solución. Como todas tenían hijos por lo que me dijo esta mujer, en cuanto llegue las salude a las cinco y les dije que se pusieran de acuerdo en el orden que iban a pasar que a mí me daba igual. Diciéndoles que si alguna tenía prisa, pues que pasaran las primeras o que lo echaran a suertes. Algo que me parecía poco serio. Lo que si me di cuenta al primer vistazo que estaban todas muy bien, pero en ese momento era lo menos importante.

Iba a ser rápido, porque si en los primeros diez minutos no me trasmitían algo, pasaría a la siguiente. Eso paso con la primera, diez minutos le di las gracias y pase a la siguiente. 36’ me tire con ella, me gustó mucho, ideas claras, predisposición, soltura y me agrado mucho. Si no hubieran estado las otras esperando, la hubiera elegido en ese momento y no hubiera continuado. Pero por respeto entrevistaría a las tres siguientes. La tercera y la cuarta pasaron rápido, las vi demasiado paradas, lo mismo los nervios y con la última supuse que sería rápido también. Cristina (41) morena, color de ojos marrones, 1.70, melena larga con un recogido con su propio pelo. Entro en el despacho con un movimiento seductor y una mirada “cachonda” esa fue mi primera impresión. Como antes de entrar revise de nuevo sus datos profesionales, mi primera pregunta se centró en una empresa en la que estuvo trabajando.

Lo hice porque conocía bien esa empresa, me detallo su periodo de trabajo, fue una sustitución por un permiso de maternidad. También me explico lo bueno y lo malo de esa empresa, que coincidía con mi recuerdo. Cuando le iba a preguntar otra cosa me dijo —ya ha leído todos mis datos, no creo muy necesario que me pregunte más cosas. Lo importante es si puedo ser de confianza y si puedo desarrollar bien mi trabajo y estoy segura de que lo hare muy bien— me gustan las mujeres y las personas en general con las ideas claras y esta mujer las tenía muy claras, pero nunca imaginé que tan claras, porque a mi pregunta porque estaba tan segura me respondió —por eso he dejado a las demás pasar delante. Nada más verte he dicho, menudo jefe voy a tener. Además de mi labor habitual y voy a ser clara, según mi marido hago unas mamadas fuera de lo normal y cuando tenga usted estrés, se cómo relajarle, quiere que le haga una demostración?—

Estuve a punto de sacarme el rabo, que me lo había puesto muy duro y que me hiciera la demostración. Tuve un momento de lucidez que me hizo frenarme, porque me vinieron unos flash y si es una trampa, si lo está grabando, si es una pirada y por eso rechace la propuesta, que me dio “miedo” sí. Lo único que tampoco me cerré del todo. —No creo que sea una buena idea, viniendo a solicitar un puesto de trabajo, me entiendes?— se sonríe se muerde el labio inferior, —te entiendo perfectamente, lo mismo es que te acojona que una mujer te aborde de esta manera y no ser tú el que abordas. También puede ser que te de miedo que te denuncie por algo, etc. Pero no, te he visto, me has gustado de entrada y tengo necesidades que cubrir, porque mi marido que es el mejor hombre del mundo, “metiendo” es un desastre, me entiendes tu a mí?—

Primero Joan y ahora esta mujer, dos mujeres de puta madre, que puedo follarme, por lo menos a esta, porque lo de Nuria es solo cosa de Joan. Me dice que si quiero podemos quedar en un hotel, en mi casa, donde yo quisiera y que me demostraría que no hay ninguna trampa. Pienso algo y quedo con ella para la tarde siguiente y para que no quede constancia de nada, en vez de decírselo de palabra, lo escribo en mi móvil y ella toma nota de mi dirección. Cuando me quedo solo llamó a un amigo que sigue trabajando en la empresa de la que hablamos, le pregunto por ella con la excusa de que em ha solicitado un trabajo y me responde —es una mujer muy trabajadora, no se pilla los dedos por nadie y va a su puta bola, es muy independiente y no tolera tonterías de nadie— hasta ahí bien y luego le pregunte como era en el trato personal, con sus compañeros, con sus jefes, etc. —nunca la pille el punto, ya te digo que no tolera tonterías, mantiene distancias tanto con sus compañeros como con los jefes, pero lo mismo era porque su marido trabaja aquí—

Esa información me llamó la atención y por eso le pregunte, que puesto tenía su marido y si no pudo lograr que su mujer siguiera trabajando allí. —Es el gerente y si su mujer no sigue es porque el no quiso. Todos suponemos que para que no le hiciera sombra, porque ella es mucho mejor que él, le haría sombra, él es mas “delicado” “tierno”— le pregunte que quería decir con eso, —jajajajajaja, que te voy a querer decir, que su mujer es demasiado mujer para él, aunque ella no lo diga— no me resolvió muchas dudas, porque eran solo opiniones. No lo puedo evitar, me las mujeres “decididas” me ponen muy cachondo. Bueno y también los hombres decididos que “entregan” a su mujeres para hacer que lleguen a los mas alto en el sexo, marcándose ellos su moral propia y no la que les pone el vecino.

El tiempo no acompaña estos días y al llegar a mi casa lo primero que hago es caldear todo, que no sienta frio. Cristina es muy puntual porque unos minutos antes llega, la veo por el viseo portero y ni pregunto, abro y espero en la puerta de casa. Le he estado dando vueltas a como empezar y cómo hacer para saber si viene con alguna intención rara. Viene con unos botines con mucho tacón, porque es prácticamente lo único que se le ve, porque lleva una gabardina hasta el borde de la rodilla. Nos damos esta vez dos besos. En el recibidor hay un armario empotrado para guardar los abrigos de las visitas y ella me pregunto si era para ese uso, al decirle que sí, me dio el bolso para que lo guardara allí y me quedara más tranquilo. Fuimos para el salón, donde tenía preparada varias bebidas para elegir y una cubitera con hielo que acaba de sacar. Le pregunto qué quiere beber y me dice —quiero que te quedes tranquilo, que no estes pensando si te la quiero jugar y para que veas que no llevo ningún micrófono ni nada por el estilo…—

Se desabrocha la gabardina que lleva y viene solo con la ropa interior. Sujetador, bragas y medias con ligueros negros. Me deja si palabras. Se da la vuelta apoya las manos estirando los brazos sobre la mesa de comer, abre las piernas diciéndome, —no me vas a “cachear” porque si llevo algo para espiar?— y claro, quien se iba a contener con ese culo pidiendo a gritos guerra. Me fui hacia ella, acaricie su culo, porque las bragas que llevaba dejaban las cachas al aire y después de acariciarlas un poco, “abofetee” sus nalgas, me animaba a seguir con mi registro y entre tortazo y tortazo, acaricie su coño que estaba calado, venia con ganas y seguía con su provocación, —como veras por ahí no tengo nada, pero lo mismo lo llevo por dentro, pero muy dentro— se quitó el sujetador y tenía muy buenas tetas, tenían toda la pinta de haber pasado por la cirugía pero se las habían dejado muy bien.

Apenas tenía corona en el pezón, pero lo que era el pezón, era muy abultado y puntiagudo. Era de color claro, tampoco me aguante y me puse a comérselos, Cristina respiraba fuerte y quería meterme mano, no la dejaba, se mosqueaba pero me daba igual. Hice que se apoyara de nuevo en la mesa, como se resistía, le pegue más fuerte en su culo y le fui quitando las bragas, que ella termino de sacarse, dejándolas caer. Me empecé a desnudar y ella se quería girar, la vuelvo a pegar bien fuerte en el culo y ya obedece sin rechistar. Mi empalme es brutal. Acerco mi rabo y se lo paso por toda la raja otra vez que se quiere girar y trata de meter una mano entre sus piernas le grito —SI ME VUELVES A DESOBEDECER, TE IRAS PARA TU CASA Y TE TOCARA HACERTE UNA PAJA, O INTENTAR QUE TU MARIDO TE FOLLE Y DEJE DE SER UN DESASTRE— se apoyó de nuevo —seré buena niña, pero espero que seas un hombre de verdad—

Coloqué mi rabo en la entrada de su coño y si quería un hombre, lo iba a sentir en toda su plenitud, no es que se la metiera de golpe, de forma brusca, pero algo muy parecido y mientras se lo metía le decía con fuerza —Y NO ME GUSTAN LAS NIÑAS BUENAS— después de decirle eso la empotraba con “violencia” contra la mesa, que se movió hasta hacer tope con la pared. Sonó el rechinar de la mesa, los gritos de Cristina y la violencia de mi respiración. Se corrió dos veces, la tumbe encima de la mesa y quería comerme su coño recién corrido. Sabia a gloria, un sabor estupendo, no decía mucho, era una mujer de muchos “AH, OH, UH” y expresiones similares. Su manera de follar era de ser una mujer muy cachonda, como las que me gustan, las que se entregan con todo.

Cristina se vuelve a correr y se incorpora quiere darme un beso con mi boca empapada y nos la comemos con furia. Me mira con voz ronca me dice —ahora ya verás como no mentía y me da igual que me contrates como que no— se bajó de la mesa y no dudo en ponerse a comerme el rabo. Desde el principio supe que iba a hacerme una mamada de las de 10, porque eso se sabe cuándo se ve a una mujer que disfruta haciéndola. Eso se trasmite y de verdad que la hacía sobresaliente. No hacía falta ni preguntarle si la avisaba cuando me iba a correr, porque es de las que te dejan seco y así fue, porque cuando estaba ya al borde de correrme, se metió más profundamente mi rabo y cuando empecé a correrme, note que me hacía algo raro con la boca, que hizo que mi corrida fuera algo de otro mundo.

Lo mejor vino cuando acabamos —de verdad no me preocupa nada si trabajo contigo o no, pero eso sí, tenemos que vernos de vez en cuando, que no me he equivocado, tienes pinta de empotrador y no has defraudado que me ha sentado no sabes cómo y me gustaría seguir más tiempo, pero es imposible— le pregunte que le iba a decir a su marido si cuando llegue la ve sin ropa debajo de la gabardina, con bastante sorna —pues si eso sucediera, lo único que puedo hacer es que me coma entera y que saboree lo que es un empotrador— lo dijo con sorna pero la veía muy capaz de hacerlo, si no es que ya no lo hubiera hecho. Lo primero que hice al llegar a mi trabajo la jornada siguiente, fue decirle a quien se estaba encargando de las llamadas de cortesía diciendo la decisión a las personas que venían a la entrevista. Seleccione a la que pensaba desde el principio, a Cristina ya la dije que no la iba seleccionar. Pero quedamos a comer para la semana siguiente.

A Joan cuando fue a comunicar que en unos días se marchaba, no quisieron que continuara y en ese momento se quedó sin trabajo. Me confeso que fue un mazazo porque pensaba que le iban a tratar de convencer. Trate de animarle y me sorprendió —que no pasa nada, han demostrado la poca categoría que tienen y que no me he equivocado al dejarles. Lo importante, este sábado es cuando me caso y eres uno de los invitados. No pongas esa cara, no valen disculpas— no se celebraba en Valencia era fuera y como no me iba a dar tiempo a reservar, quise excusarme por ese lado, pero me dijo —jajajajajaja, como te conozco, no te tienes que preocupar que ya me he encargado de todo— y tuve que cambiar un fabuloso fin de semana, porque iba a ser fabuloso, por una boda en la que no iba a conocer a nadie, salvo al novio y a la novia de vista.

Me había dicho que la boda iba a ser sin mucha gente y no mintió, los novios, los padres de ambos novios, un total de tres hermanos entre los dos, abuelos de una de las partes, la notaria que los casaba que era de la familia, seis personas mas que no sabía quiénes eran, pero con mas años que la tos y yo. 19 personas en total. Como me solía pasar el más joven yo, luego los novios y a distancia los hermanos. Los siguientes los padres y luego el resto. La notaria de edad indefinida, entre 42 y 48 lo mismo hasta mas y estaba muy buena. Estaba casada pero venia sin pareja, porque se encontraba de viaje y era una cachonda, lo digo en sentido simpático, porque fue divertido como lo hizo, muy graciosa, que no es lo mismo que hacerse la graciosa. Me puse a pensar cómo hacer un acercamiento, que al final fue más fácil de lo que pensé, incluso me lo facilito, porque me dijo —vamos a sentarnos juntos que por lo menos tendré con quien hablar y no dormirme—

La cena estuvo entretenida y casualmente, al estar un poco mas apretados, mi pierna rozaba con la de Marisa (notaria) y parecía que no se molestaba, aun así tenía que ser prudente por si la mujer no le daba la importancia que podía tener. Nuria que no lo he dicho iba imponente vestida de novia, llevaba un vestido de novia en toda regla, de color blanco, no sé muy bien como describirlo, la parte de arriba de encaje con un escote que le sentaba muy bien porque su pecho era grande y lo rellenaba muy bien. Espalda al aire y vestido largo con algo de cola, mas tupido que el resto del vestido. Le sentaba muy bien y menuda noche se iba a pasar Joan. Con la notaria iba todo muy bien, avanzaba o eso creía. Pensaba ir a muerte con ella y si me frenaba pues a pelármela solito. Todo se estaba celebrando en el mismo hotel que nos hospedamos. Luego nos bajamos a lo que llamaban la sala de fiesta, donde había otra celebración de boda, más numerosa que la nuestra.

No me equivocaba con Marisa iba todo cada vez mejor y me acerque a los novios y dije que quería bailar con la novia, no lo hice con ninguna intención rara, solo porque la conocía y nunca pensando en que Joan le hubiera dicho nada de nuestra conversación. De todas maneras bailando hablábamos y no hubo ninguna referencia por parte de ella sobre la conversación que tuvimos y tampoco nada extraño, actuó conmigo como siempre lo había hecho. Terminamos de bailar porque una tía suya quería hacerse una foto y me enganchó Joan. Me hablaba con consignas por si alguien escuchaba y la verdad que lo retorcía tanto que no me enteraba, hasta que cambio la forma de expresarse —te acuerdas de lo que hablamos de la sorpresa a Nuria?— claro que me acordaba y se lo dije y él me dijo con complicidad —pues el mejor momento es esta noche, si te parece y te atreves?— le respondí —me atrevo y no me importaría, pero tu estas seguro y Nuria te ha dicho que si?— hizo que nos apartáramos un poco y me dijo con mucha confidencia —si se lo dijera ya no sería una sorpresa y aunque no sabe nada de nuestra conversación, pero si de mis “apetencias” pues vamos a intentarlo— quise dejarle claro algo que seguro que no había caído, que lo mismo no le gustaba yo y me respondió —si yo fuera mujer, me gustarías—

Joan era de lo mas obstinado y no había manera de hacerle cambiar de opinión, me preocupaba el “plan” que tenía Joan porque veía muchas fisuras, la noche de su boda, que la mujer montara el pollo, esto de no salir y de salir, como actuar con él, con ella, porque si era verdad que iba a ser su primera vez, hasta donde estaban dispuestos a llegar. Era todo muy enrevesado, pero lo enrevesado lo hacía también más excitante. Si me gustaban las mujeres lanzadas, me gustaban también los maridos lanzados, los que no se acojonan a última hora y Joan estaba claro que era de los que tenían huevos, luego lo que pasara seria otra cosa. Le había dicho que me diera media hora para pensarlo. Mi planteamiento intento pasar la noche con la notaria o intento pasar la noche con los novios que ya lo tengo más avanzado y me decidí por los novios, que parecía que iba a ser más morboso. Me acerque al novio para decirle que sí, sacó con disimulo del bolsillo dos tarjetas de la puerta y me da una, me dice que ya me avisa.

Dan las tres de la mañana se acerca a mi para decirme —ves subiéndote ya, desnúdate y espéranos, te escondes en el baño y cuando oigas AHORA TE VOY A DAR MI REGALO, sales del baño— se va a ir y le agarro —espera porque quiero aclárate algo, si quieres que este esta noche, tu no vas a mandar ni vas a decir que hacemos, esperare como me salgan de los cojones y si aceptas, tratare a tu mujer como quiera y hare lo que quiera, no lo que tú quieras, eso si vas a participar si eres obediente, tú decides— termino de beber lo que tenía en el vaso —me da vergüenza, pero para que tener vergüenza, me has puesto solo con oírte a palo, en tus manos estoy, adelante— y me fui a su habitación.

Entro en la habitación, es una suite, en la mesa hay una cesta de frutas y una botella de champan puesta con hielo, que ya quedaba poco y dos copas. Saque un vaso y lo deje junto a las copas. Del mini bar saque una botella de whisky y me la bebía con tranquilidad, sentado y esperando a que subieran. Donde estaba sentado no me verían al entrar, oigo como abren la puerta ella que le dice a él, —te toca entrarme en brazos— oigo ruidos y ella que le dice —pues mal empezamos la noche, te has quedado de toro a torito, porque mira que no cogerme en brazos— y añade —llevas un mes que me has tenido a pan y agua, esta noche lo tienes que dar todo— el solo le dice —la noche de bodas no la olvidarás en lo que te quede de vida— ella da un gritito cachondo, de provocación. Ya entran en la zona donde está la cama y ella se queda inerte y tarda en reaccionar, mira a su marido y luego a mi preguntándome que hago allí —pues según tu marido, soy tu regalo de esta noche tan especial—

No veo enfado en su mirada, un poco de enojo tal vez, pero veo más excitación, me sorprende lo que dice —y ahora, en estos casos que se hace?— me acerco a ella y le digo que lo primero brindar por una buena noche, le digo a Joan que abra el champan y llena las dos copas y el vaso. Le pasa una copa a su mujer y a mí el vaso, —de eso nada, los que mandan con copa y el cornudo que va a mirar con el vaso, no te parece Nuria?— ella sonríe —todo esto es muy surrealista, pero tienes toda la razón, que lleva mucho detrás de esto— Brindamos hicimos sonar las copas y bebimos. Luego le dije a Nuria que no la había felicitado como era debido y le pego un morreo metiéndole la lengua hasta la garganta y ella responde efusivamente a mi beso. Estuvimos como cinco minutos morreándonos a un palmo de su marido.

No me hizo falta mucho para bajar la parte alta de su vestido, me resulto muy sencillo, dejando su gloriosas tetas libres. Me daba un gusto muy grande comerle los pezones que estaban muy excitados. Me pasaba la mano por la cabeza y su cuerpo mostraba signos de estar poniéndose muy cachonda. No me hizo falta decirle nada o insinuárselo, me empezó a tocar por encima del pantalón y cuando engancho bien mi rabo —Joan por lo que estoy tocando va a ser una noche memorable, te lo aseguro— y ella sola se agacho, desabrocho mi pantalón y de una sola vez me dejo desnudo. La chaqueta me la quite y la corbata muy rápido. Ella seguía lamiendo mi rabo y mis cojones. Joan no la veía porque estaba a su espalda. Fue ella quien llamó a su marido diciéndole —mira qué maravilla y sin un pelo, a ver si aprendes, aunque crecer la tuya no va a crecer más— se metía el rabo dentro dos o tres mamadas, la sacaba y le decía algo a su marido, cada vez lo que le decía era más fuerte.

Joan intento desabrochar el vestido de su mujer, en concreto soltarle la cintura, ella se dirige a él, —de eso nada, quiero que me folle con el traje y que se embadurne de su leche, para tener un recuerdo y si no ves te jodes— Joan se había desnudado y se lo debía de estar pasando bien porque tenía un buen empalme. Joan le decía muy nervioso a su mujer —entonces he elegido bien? Porque no sabía que tuviera ese trabuco— y ella le contestó algo que me dejo pensativo, —ves con esto me hubiera inseminado mas satisfactoriamente— la quite y la tumbe sobre la cama y le decía a su marido —este sí que es un toro, me ha cogido como si fuera una pluma y mira los huevos que tiene— levante como pude el vestido, aparte sus bragas blancas de encaje y me puse a comerle el coño y se corrió demasiado rápido.

Ella quería que me la follara y yo quería follármela pero no llevaba condones, porque no pensaba que esa noche fuera a pasar nada y el vestido era bastante incomodo por lo que hice que se lo quitara, se quedó en bragas de encaje blancas y un liguero que sujetaban sus medias blancas. Joan me dijo que donde llevaba los condones y le dije que no llevaba, entonces nos dijo —pues hay que dejarlo para mañana, bajar a comprarlos o seguir pero sin meter— Nuria colocándose encima de mi le dijo —si quieres miras o si no quieres no mires, pero no me voy a esperar— y se clavó el rabo de una sentada, grito de gusto y le decía a su marido —que impresión me ha dado, que gustazo, ahora solo falta que me llenes tu por detrás, quieres amor?— y se echó sobre mi pecho, dejándole a su marido el camino preparado para que se lo metiese por el culo. Una vez su marido le dio el puntazo en el culo, ella se puso a moverse y nos pedía mas energía, Joan que estaba bien enganchado por detrás, agarraba sus tetas para decirle —como sabía que te iba a gustar mi regalo de bodas, que eres muy puta—

Ella me miraba mientras su marido la llamaba puta y la follaba con frenesí, estaba encabritado y de esa manera no iba a tardar mucho en correrse, luego se dirigía a mi —Pelayo no te vayas a correr dentro de ella, que no quiero que preñes a esta puta— y lo decía corriéndose ya. Nuria no se cortaba porque le respondía —tu cornudo cállate, que se corra donde quiera y si me preña, pues nos ahorramos la inseminación, que mejor que me preñe tu amigo— a ella se le notaba que decir eso le ponía cachonda y a él aunque lo disimulaba tampoco le cabreaba. Joan se fue a la mini nevera y ella en voz baja me dijo —no te corras dentro por favor— y decidí salirme porque me podía correr en cualquier momento.

Al final me corrí en su boca con una mamada y una paja, porque mientras me hacia la paja me comía el culo y menuda puta, como lo comía y cuando le avise que me corría, se metió el rabo en la boca y me corrí dándome un gusto que iba a ser inolvidable. Seguimos follando los tres aunque Joan no nos seguía el ritmo. Ya siendo de día, ella se me te en el baño. Nosotros nos quedamos en pelotas sobre la cama y Joan queriendo saber si lo había pasado bien, se lo confirmo una y otra vez. Llaman inesperadamente a la puerta y son su padre con su suegro. Una visita inesperada. Querían hablar con ellos y no me quedo otra solución que meterme en el baño. Me senté en el wáter y le dije a Nuria lo que pasaba. Oíamos a Joan decir que Nuria se acababa de meter en la bañera y hablaban de una “incidencia” que tenían que resolver. Nuria sale del baño y se pone a escuchar detrás de la puerta, dejándome su culo como una invitación.

Me puse empalmado detrás de ella y no se quitó, todo lo contrario coloco su culo en mejor posición. Primero me puse a follarla y luego me fui a sentarme de nuevo al wáter y no fui nada fino —venga haz lo mismo que antes, fóllate tu misma el culo— y ella me da la espalda para hacerlo, le digo que no que lo haga de frente y me dice que nunca lo ha hecho así, la ayudo y de la misma forma que se follo su coño, lo hizo con su culo, aunque lo hizo más lentamente y con temor. Hasta que se lo metió todo mientras me comía sus tetas y me decía —si antes me pareció impresionante ahora me está pareciendo palpitante, porque noto como me palpita dentro— estuvimos follando bastante rato, no porque no lo necesitásemos ya, estábamos tratando de retrasar el momento, hasta que no podíamos mas y decidimos corrernos juntos, para que no se nos oyera, nos morreamos, tapándonos mutuamente nuestros gritos.

Cuando entro Joan nos vio relajándonos y nos dijo que éramos unos cerdo por no esperarle y os reímos los tres. No me iba a quedar a comer, porque creía que era mejor solo la familia, pero insistieron y me quede, hubo un momento en que algunos de la familia les decían que a ver si ahora llegaba la parejita y fue Joan el que contesto —quien sabe, pero mejor en la mini luna de miel que tendremos— que no es que se fueran de luna de miel, por lo que me dijeron la habían pospuesto a un poco más adelante, lo mismo en Semana Santa. Me marche y me cambio la imagen de Joan, que hasta entonces lo había visto, como frágil, mas bien timorato, sobre todo por cómo se desenvolvía con sus compañeros de trabajo, parecía el más débil y de débil nada, era un tío muy fuerte y era algo que él no quería demostrar, no era el típico fanfarrón, el que calla otorga y él era de esos.