July y yo 13
Miguel nunca imaginó que su primera visita al 'Fuck Hole' terminaría follando a su propia hermana. Rafa, el dueño, orquesta el encuentro con una crueldad calculada: esconder la identidad del amante para que Violeta disfrute sin culpa, mientras descubre la verdad sobre el marido que la engaña. La línea entre el placer y la traición se borra en la penumbra de la cabina.
CAPITULO XIV
SIGUEN LAS OBRAS
SORPRESA PARA VIOLETA
Durante los días siguientes, el gestor, fue formalizando los trámites necesarios para la venta del local. Mientras yo estuve con Diego, viendo sobre los planos del local, como podíamos hacer la distribución de los diferentes ambientes que habría en el nuevo Fantasy Place.
El sótano, sería la parte más explícita. Allí estaría del Fuck hole, una barra, la mazmorra, La sala de los deseos, un pequeño almacén, y aprovechando que teníamos que hacer una nueva puerta en la fachada trasera para bajar al sótano sin pasar por el club, le propuse también hacer una pequeña plaza de garaje, por lo menos para un coche.
Diego me dijo que no había problema pero que tenía que tener una comunicación entre el sótano y la planta superior, por dos motivos, uno como salida de emergencia, y otro por si había gente del club que quería bajar a alguna de las salas de abajo, no le íbamos a hacer salir a la calle. Una vez más tenía razón.
En cuanto a la planta superior, tendría el club swinger, la recepción, que si íbamos a poner comunicación con el sótano, podría ser una sola recepción para todo, una barra, la tienda de las muñecas y otra barra de bar.
Diego me dijo que ya con esas especificaciones, podía hacer un reparto de las superficies de cada sala, y que en cuanto tuviera algo digno de mostrar, lo veíamos juntos.
Era una ventaja contar con Diego, y más ahora dentro de la sociedad. Así su involucración estaba garantizada, así como su diligencia al hacer las cosas.
Esa tarde, me llamó Tomas, el hermano de Violeta, y me dijo que sentía curiosidad por ver y participar en el fuck hole, que si había posibilidad.
Le dije que por supuesto, y que cuando llegara, dijera en la puerta que me avisaran para no tener que pagar. Se ve que le había estado dando vueltas al tema, y que al final quería probar. Seguramente el día de la venta, no vino por la hermana.
Haciéndome el inocente, llamé a Violeta.
“Hola Violeta, soy Rafa, ¿que tal?”, le pregunté.
“Hola, que sorpresa, iba a llamarte un día de estos, a ver cuando me podías atender”, me dijo.
“Algún problema con la venta?”, le pregunté un poco asustado.
“No, no, para nada. El problema es con…. Bueno, ya sabes, que echo en falta lo de la otra tarde noche”, me dijo.
“¡Ahhh!, entonces es un problema de coño”, le dije.
“Jo, pues sí. Tengo la sensación de pollas entrando y saliendo sin parar de mi coño y de mi culo, y no vivo pensando en repetirlo”, me dijo.
“Bueno pues si quieres un tratamiento rápido, puedes venirte esta tarde, siempre y cuando te hayas depilado ya el coño como te dije”, le dije.
“Como el de una bebe. Y si, puedo ir esta tarde”, me contestó.
“Me viene genial porque me faltan chicas”, le dije.
“Vale pues a las cinco estoy por allí”, me dijo Violeta colgando.
Pues había salido redondo. Sin duda seria morboso ver a los hermanitos follando, y sin que al menos él lo supiera, porque a ella ya me iba a encargar yo de que lo supiera.
A las cinco menos diez, apareció Violeta. Hoy compartiría agujeros con Vero, y Amparo. Laura y Gloria en el calentamiento.
Lo primero que quise es comprobar cómo le había quedado el coño después de la depilación.
La acompañe a su cabina y la dije,
“Desnúdate, vamos a ver como ha quedado esa rajita”
No tardó nada en quitarse el vestido, suje y tanga que traía, y subirse a la camilla.
“A ver abre bien las piernas...”, le dije.
“Uhmm”, respondió ella.
“Si, muy bien. Te han hecho un buen trabajo”, la decía mientras se lo sobaba con ganas.
“Te gusta como ha quedado?”, me preguntó.
“Me encanta, y ya verás como así también sientes más”, le dije.
“Uhmm”, dijo Violeta, “Sabes lo que me ha dicho mi hija esta mañana cuando me ha visto en el baño?”.
“Ni idea”, le dije.
“Genial mama, te has depilado el chochete. Ahora solo falta que lo uses a tope”. Yo me he sonreído, la he llamado desvergonzada y le he dicho que no van a ser solo las jóvenes las que se arreglan ahí.
“Esta niña… casi se merece que la devuelva el tanga, aunque para eso, me lo tendría que pedir ella, jajaja”, le dije.
“Supuse que lo tenías tú. Lo estuve buscando y no lo encontré por ninguna parte. Aparentemente ella no lo ha echado en falta”, dijo Violeta.
“Estará acostumbrada a perderlos por ahí. Bueno colócate, que abrimos ya”, le dije, dándole un morreo para tranquilizarla.
Abrimos a las cinco en punto, y empezaron a entrar clientes.
Ousmane me llamo a la media hora, diciendo que en la puerta preguntaban por mí.
Salí, era Miguel, el hermano de Violeta.
“Hola Miguel, ¿que tal todo bien?”, le pregunté.
“Hola Rafael, si, genial, aquí a ver a que te dedicas”, me contestó el.
Entró y se quedó perplejo con el espectáculo.
“Joder, que pasada. Lo había visto en algún video checo, pero no creía que existiera ninguno en España”, me dijo.
“Pues ya ves que sí. Supongo que somos pioneros, pero funcionamos bien, que es lo que importa”, le dije.
“Y dime, supongamos que soy un cliente. ¿Que debería hacer ahora?”, me preguntó.
“Pues desnudarte, dejar la ropa en una de las taquillas, comprar unos condones, y esperar tu turno”, le dije.
“Te importa si lo hago?, no he pagado nada”, me dijo.
“Claro hombre, ahí tienes seis agujeros que puedes disfrutar a tope”, le dije.
“Perfecto, gracias, pues voy a desnudarme”, me dijo el yéndose hacia las taquillas.
Ahora yo tenía que buscar la forma de que se follara a Violeta sin condón, y que no lo vieran los demás.
No tardó mucho en venir ya desnudo y con los condones en la mano.
“Se ven muy apetecibles las tres”, me dijo.
“Si quieres puedes empezar por el calentamiento”, vamos porque te la mamen”, le dije.
“Sí, empezaré por ahí a ver si dejan estos algún coño libre”, me dijo él.
Después del calentamiento, Miguel se fue a por Amparo que había quedado libre. La estuvo follando coño y culo un rato. Luego paso a Vero. Estaba feliz de poder disfrutar de las tías gratis. Cuando le vi en el culo de Vero, llamé a Ousmane y Moussa para que hicieran una pantalla delante de Violeta, para que el resto no viera que Miguel a indicación mía, se quitaba el condón y follaba a Violeta a pelo.
"A esta puedes follarla sin condón, está sana y no hay peligro de preñarla", le dije.
No tuve que repetírselo, se quitó el condón y se aferró con ganas a las caderas de Violeta metiéndole la polla y follándola con ganas.
"Que Miguel, ¿te gusta el fuck hole? ", le pregunté ya en voz alta para que me oyera Violeta.
"Joder, si tío, esta genial, y está putita, pese a ser ya una milf, tiene el coño cerradito y muy húmedo", me contestó.
Una especie de gruñido salió de la cabina, sin duda al reconocer Violeta la voz de su hermano.
"Tengo que decírselo a mi cuñado Tomás, que es muy puntero", me dijo.
"El marido de Violeta?", le pregunté.
"Si, menudo pinta está hecho. Ahora se ha inventado que su madre está enferma y que tiene que ir a cuidarla por la noche, cuando realmente lo que hace es irse de putas, y dormir con alguna", me dijo.
"Vaya, pobre Violeta, yo la vi una mujer maja", le dije.
Los gruñidos se sucedían dentro de la cabina.
"Y lo es, pero muy chapada a la antigua, y se ve que Tomás requiere más actividad sexual de la que ella es capaz de darle", me siguió diciendo.
"Ya, entiendo, tendré que invitarla un día a venir a ver si se anima a ponerse en un puesto", le dije para seguir picando.
"Ja, ja, ja, te excomulga, aunque sería un punto follarla sin que ella lo supiera. Si la engañas, avísame, ja, ja", me dijo.
"Ja, ja, descuida lo haría. Bueno te dejo que disfrutes de este coño y este culo. Córrete dentro si quieres. A esta chica le encanta", le dije dejándole ya que la follaran a sus anchas.
Me metí en la cabina de Violeta, me saqué la polla y se la di a mamar, cosa que hizo sin rechistar y así, acallaba también los gruñidos. Le vi cómo le follaba un rato el coño, luego pasó al culo, y finalmente volvió al coño corriéndose en él. Casi gritó Miguel al hacerlo. Definitivamente le gustaba el coño de su hermana. Le saqué la polla de la boca a Violeta haciéndola un gesto de que no dijera nada y salí a despedirme.
Y eso hice. Miguel ya se estaba vistiendo.
"Brutal tío. Tienes unas tías perfectas, vendré más veces y traeré amigos, pero eso sí, pagando religiosamente", me dijo.
Salió del local. Ya había otro follando a Violeta por lo que no era momento de recoger sus impresiones, aunque si hemos de fiarnos de su estado, era más que excitado. Yo diría que se había corrido con la corrida de su hermano en el coño.
Esperé a que ese terminara, y la cambié. Puse a Laura en su lugar, y July se puso a mamar en el puesto de calentamiento.
Cuando salió, fuimos a la zona del diván.
“Eres un poco cabrón, ¿no?”, me dijo.
“Pues sí, pero mira ha sido una buena forma de enterarnos de los devaneos de tu marido. ¿Te imaginabas algo así?, le dije.
“Menudo hijo puta. La verdad es que no. Si es cierto que nunca se hablaba el tema cuando estábamos en familia, pero yo entendía que todo el mundo lo daba por asumido, y no había mucho más que hablar. Pero vamos que sepas que me voy a dedicar a ti y al Fuckhole, en cuerpo y alma, y si tiene huevos que me diga algo que se los corto”, me dijo Violeta muy segura.
“¿Ves como merecía la pena que viniera Miguel?, y por cierto le has encantado. Lo que os habéis perdido de follar todos estos años”, le dije.
“Si, ya me imagino a mis padres en noche buena o navidad, ¿Dónde están los chicos? Follando, ahora vienen. Hubiera quedado muy heavy”, dijo ella.
“Ya claro, pero dime, que has sentido cuando has sabido que era tu hermano?”, le pregunte.
“Pues olvidando quien era, uno más”, dijo Violeta.
“Bueno, descansa un poco y luego te vuelvo a poner”, le dije.
En los descansos, ellas aprovechaban el tiempo para refrescarse, acicalarse un poco, mirar el móvil, lo típico.
Cuando salió, fuimos a la zona del diván.
“Eres un poco cabrón, ¿no?”, me dijo.
“Pues sí, pero mira ha sido una buena forma de enterarnos de los devaneos de tu marido. ¿Te imaginabas algo así?, le dije.
“Menudo hijo puta. La verdad es que no. Si es cierto que nunca se hablaba el tema cuando estábamos en familia, pero yo entendía que todo el mundo lo daba por asumido, y no había mucho más que hablar. Pero vamos que sepas que me voy a dedicar a ti y al Fuckhole, en cuerpo y alma, y si tiene huevos que me diga algo que se los corto”, me dijo Violeta muy segura.
“¿Ves como merecía la pena que viniera Miguel?, y por cierto le has encantado. Lo que os habéis perdido de follar todos estos años”, le dije.
“Si, ya me imagino a mis padres en noche buena o navidad, ¿Dónde están los chicos? Follando, ahora vienen. Hubiera quedado muy heavy”, dijo ella.
“Ya claro, pero dime, que has sentido cuando has sabido que era tu hermano?”, le pregunte.
“Pues olvidando quien era, uno más”, dijo Violeta.
“Bueno, descansa un poco y luego te vuelvo a poner”, le dije.
En los descansos, ellas aprovechaban el tiempo para refrescarse, acicalarse un poco, mirar el móvil, lo típico.
Me llamó Azucena,
“Rafa?, oye soy Azucena, nada, decirte que pasado mañana vamos seis. ¿Te viene bien?”, preguntó.
“Hola guapa. Perfecto. Habilitare un puesto más y así podéis estar todas a la vez. Ir pensando quien mama, y no estaría mal que se trajeran unas mascaras para que no las vean las caras”, le dije.
“Sí, buena idea. A las cinco menos cuarto estamos allí”, dijo Azucena.
“Perfecto”, le dije.
Hablé con las chicas y les dije que pasado mañana descanso para todas.
CONTINUARA
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