July y yo 12
Violeta nunca imaginó que su vida cambiaría tanto en una sola tarde. Desde el primer momento, se encuentra rodeada de hombres que buscan su cuerpo, pero es la llegada de Mamadou lo que desata una experiencia que la lleva al límite del placer y la humillación. Ahora, en la intimidad de su hogar, el narrador la invita a repetir la experiencia, pero esta vez, con un giro aún más oscuro y personal.
CAPITULO XIII
INICIACION DE VIOLETA
"Eso en cualquier descanso le llamas. Mientras le voy a decir a mi mujer que ya ha llegado, que te arregle un poco el coño. Al menos la zona de los labios que te la rasure. Es cuestión de higiene", le dije.
"Todo no, por favor, a ver que le digo a mi marido", suplicó Violeta.
"Tranquila, solo por abajo. Piensa que vas a tener mucho trajín por ahí, y tiene que estar limpio", le tranquilice.
"Vale, vale", dijo ella.
La di un morreo para tranquilizarla mientras me salía para explicar un poco el tema.
Le dije a July quien era, y lo que quería que hiciera. Le dio morbo que fuera la dueña y entró a hablar con ella y tranquilizarla.
Luego salió y ya conseguimos que Raúl se separase de su culo.
July había adquirido una gran habilidad en arreglar coños, y en un momento la dejó desde el clítoris para abajo totalmente rasurado. Luego la dio una buena mano de aceite por toda la zona. Violeta respondía con continuos suspiros y jadeos lo que le dio a July la oportunidad de emplearse a fondo con su coño. Empezó a lamerla el clítoris a la vez que le iba metiendo dedos en el coño. De verme July había aprendido a provocar corridas salvajes, aunque ella quiso ir algo más lejos. Ya empezaban a entrar los primeros clientes y pudieron presenciar en directo el show de July haciéndole un fisting en toda regla a Violeta. Esta, daba unos alaridos mezcla placer y dolor. July, con la mano metida casi hasta la mitad del brazo lo movía dentro de ella sin miramientos. Luego me confirmó que la había buscado el cérvix, y que se lo había estado follando con dos dedos.
La corrida de Violeta fue de las más salvajes que he visto hasta la fecha. Estuvo más de un minuto echando líquido como si de una meada se tratara gritando y en tensión, como una posesa.
July esperó a qué se calmara un poco y le fue sacando lentamente la mano del coño, dejándola libre a los clientes para que la follaran lo que quisieran.
Imaginé que le haría falta un vaso de agua, y seguro que también unas gotas de la pócima de Abdou. Me lo agradeció mucho, sobre todo el agua, ya que las gotas no sabía que las llevaba. Me dijo que en la vida hubiera imaginado que pudiera correrse así, y menos en manos de una mujer.
A las ocho, le dije que descansará un rato y así podía llamar al marido. Me dijo que le habían follado 15 tíos y coño y culo. Que, si alguien por la mañana me dice esto, le mando a un psiquiátrico.
"Voy a esperar un poco para llamar a mi marido, porque de todo lo que he chillando, gritado, gemido, casi no tengo voz. Yo creo que me he corrido 10 veces joder", me dijo.
"Me parece bien. ¿Y dime a cuantos te gustaría follarte hoy?", le pregunté.
"Tengo que contestarte a eso?", me preguntó.
"Bueno, mejor después de que hables con tu marido", le dije.
"Joder no sé dónde tengo la cabeza. No me acordaba que hoy mi marido no duerme en casa. Le toca dormir en casa de su madre, que es muy mayor, está muy delicada, y se turnan para dormir con ella los hermanos", me dijo al volver de hablar.
"Y tus hijos?", le pregunté.
"El menor tiene 15 años. Se meten en su cuarto y no se enteran, aunque se les caiga la casa encima. Les llamaré para decirles que ceno con unas amigas, que se pidan una pizza", me dijo.
"Genial. Contéstame entonces. ¿A cuántos?", le insistí.
"Pues conforme estoy ahora mismo, los que sean, piensa que en toda mi vida me han follado tres hombres, y en dos horas 15, y encima el culo también, que pensé que no me la metería nadie nunca. Así es que, si son 50 genial son 100, ya tengo para los restos”, me dijo.
"O sea, que a saco, ¿no?" le pregunté.
"A saco", contestó.
"Vale, pues te vuelvo a colocar, pero lubrícate bien antes",
Mientras Violeta ocupaba otra vez su puesto, fui a hablar con Ousmane,
"Oye hermano, ¿cuantos colegas me puedes conseguir para follarse gratis a la nueva?", le pregunté.
"Gratis, puedo traerte 50, 60, ¿cuantos quieres?, me preguntó.
"Tráeme 60, en grupos de 10, espaciados media hora, a partir de las 11", le dije.
Así, para las dos habríamos terminado.
En esas dos horas y media que faltaban, Violeta se hizo otros 17 tíos. Seguía sin parar de gritar, de correrse, y no sabía lo que se le venía encima.
A las once, llegaron los 10 primeros. Descolgué a Violeta, y la dije,
"No has llegado a los 50 solo 32, pero vamos a solucionar eso”.
La deje en la zona del diván, diciéndole que se lubricara otra vez bien. La di otro caso de agua con pócima, y me fui a buscar a los primero diez.
"Hola chicos, tenéis treinta minutos para follarla los diez. Quiero que todos se la metáis en los tres agujeros, luego os correos donde queráis. Venga, a por ella", les arengue. Entraron en tromba. Violeta solo pudo exclamar un "Dios Mío", antes se tener la boca llena con una polla negra.
Los chicos sabían que hacer sus servicios eran cada vez más demandados por blancas que buscaban el morbo de ser poseída por machos de color.
Hicieron una ruleta en torno a Violeta, y todos fueron pasando por su boca, coño y culo. Era increíble aquel culo virgen de primeras horas de la tarde, como se abría ahora a cualquier polla, y había alguna bastante gorda. Todos se fueron corriendo. Alguno en el coño y la boca, pero la mayoría en su culo.
Cuando todos se corrieron, salieron y entró la segunda tanda. Al cabo de las dos horas Violeta me pidió un descanso.
"Por favor, Rafael, un descanso. Estoy agotada", me dijo.
Mandé esperar al quinto grupo. Ya llevaba 72 pollas.
"Oye, que, si quieres parar, llevas 72 pollas. Tu verás", le dije.
"Guau, había perdido la cuenta, aunque muchas de estas pollas valen por dos", me dijo.
"Quedan 20 y alcanzarás la no despreciable cifra de 92 pollas nuevas en tus agujeros", le dije.
"Buff, y no hay forma de conseguir ocho más para llegar a cien?", pregunto.
"Me has contado a mí y al otro que te follo al principio?", le pregunté.
"No, solo los clientes", me dijo.
"Pues ya serían 94, más los dos de seguridad que seguro se apuntan 96, solo faltarían cuatro. No será difícil conseguirlos”, le dije.
"Pues vamos a por ellos", me dijo.
Le di un poco más de agua, Lógicamente con pócima y la eché bien de lubricante en el coño y el culo.
"Tienes el culete irritado. La falta de uso. Tendrás que echarte crema unos días", le dije.
"Y yo que pensaba que solo servía para hacer caca...", me dijo ella.
Bueno ya estaba lista así es que mande pasar a la quinta tanda. Hablé con Moussa y con Ousmane para que ellos también la usarán, y me localizaran a cuatro más. Me dijeron que había seis de reserva por si fallaba alguno. Les dije que entrarán con ellos en la última tanda.
En la quinta tanda transcurrió sin novedad. Todos con la tendencia a correrse en su culo, aunque también su coño y boca recibían leche. Y ella no paraba de correrse. Parecía que estaba en un orgasmo continuo.
Entraron los 16 que quedaban, y oh sorpresa, entre ellos estaba Mamadou. Me saludo y me preguntó por July. Le dije que se había ido a casa. Que yo estaba en un "servicio especial". Le conté la historia por encima y le pedí que se quedara el último para follarla y que cuando lo hiciera intentará metérsela entera en todos lados. Vamos un mini show.
La fueron dando todos y como casi siempre corriéndose en su culo. Estaban preparando un buen chocolate para dar de desayunar a sus hijos por la mañana.
Y le tocó a Mamadou. Como siempre empezó con un gran morreo. Yo creo que pretendía con el morreo era tranquilizarla, aunque cuando se sacó la polla la cara de Violeta era de todo menos de tranquilidad. La cogió con las dos manos y no paraba de mirarla sin salir de su asombro.
Él le puso la punta en la boca y ella empezó a mamarla como había mamado tantas otras esa tarde, pero Mamadou la cogió de la cabeza por la nuca y la otra mano se la puso en la garganta como queriendo anticipar el camino que debía recorrer su polla.
Empezó a empujar y la cara de Violeta fue un poema. Noto aquello entrando en su garganta, y se puso roja, azulada, de todos los colores. Dio dos arcadas tremendas, y medio vomitó.
Mamadou me miró y le dije que no con la cabeza. No era cuestión de que pasara más mal rato.
La volvió a morrear, para volver a tranquilizarla. La tumbó en el diván, se colocó delante de ella le puso la polla en el ano, y se la metió. Empezó a follarla el culo, pero se veía que cada vez le metía más la polla. En un momento toda la polla estaba dentro del culo de Violeta. Ella no se había dado cuenta, pero Mamadou se encargó de que lo supiera. La levantó del diván, para que sus muslos chocarán con el cuerpo de Mamadou, y se diera cuenta de que tenía toda la polla dentro.
"Pero como me has metido todo eso", le dijo.
"Poco a poco", le dijo Mamadou que no paraba de moverla para que su polla hiciera su función en su ano. Violeta cerraba los ojos y jadeaba como una perra en celo.
"Te gusta, puta, como macho negro empala tu culo", le dijo.
"UFFFF", exclamó violeta, "Me has llamado puta, Bufff".
"Lo eres, ¿verdad puta? Díselo a tu macho negro", le dijo Mamadou.
"Bufff, soy tu puta, la puta de mi macho negro", dijo Violeta entre dientes.
"¿Te gusta cómo te encula tu macho, puta?, le dijo Mamadou.
"Me gusta, mi macho, como enculas a tu puta", dijo Violeta.
Yo alucinaba como participaba Violeta.
"Dime lo que eres, y muévete para dar gusto a tu macho", le dijo Mamadou.
"Soy tu puta, mi macho", dijo Violeta mientras agarrada al cuello de Mamadou subía y bajaba para encularse ella misma...
"Soy tu puta, soy tu puta, soy tu puta, no paraba de decir mientras se movía cada vez más rápidamente sobre la polla de su macho, hasta que al final dio un gran grito y un líquido que descendía por los muslos de Mamadou. Me indicó que acababa de tener otra impresionante corrida.
Mamadou la volvió a morrear, y la fue dejando en el diván a la vez que le iba sacando la polla.
Mamadou se fue al baño, seguro que a limpiarse la polla que seguro había salido bastante manchada del culo de Violeta.
Al volver le dijo,
"Puta, ahora tu macho va a follarte el coño. Te voy a meter también toda la polla en él, así es que relájate, puta".
"Hazle lo que quieras a tu puta, macho mío", le dijo Violeta.
Mamadou se sentó en el diván, y se la colocó a ella encima de él. No hacía falta que se agachara para tener la polla en la entrada de la vagina.
"Ahora, puta, métela y vete bajando para follar bien a tu macho", le dijo Mamadou.
Violeta, obediente, cogió la polla se la metió en el coño, y empezó a descender lentamente, a sabiendas de que pronto llegaría al final de la vagina. Y así fue y violeta empezó a moverse sobre ella.
"No, mi puta, no. Así no das placer a tu macho. Espera", le dijo Mamadou.
Se cogió él la polla, la estuvo moviendo un poco y cuando encontró lo que buscaba dio un empujón y Violeta empezó a caer sobre su polla con un Diossss prolongado.
"Así, puta, así. La polla de tu macho está más cómoda dentro de tu útero. Ahora fóllame, puta", le dijo Mamadou.
Violeta empezó a moverse arriba y a abajo. Aquellas sensaciones también eran nuevas para ella ya que la polla de Mamadou recorría su útero, antes inexpugnable.
"De quién es este coño que follo, puta?" le preguntó Mamadou.
"Tuyo, mi macho", respondió Violeta.
"Y estás tetas, ¿puta?", le preguntó Mamadou mientras le cogía un pezón con los dientes y estiraba de él.
"De mi macho. Toda esta puta entera es de mi macho", contestó Violeta.
Ja, ja, me hacía gracia ver lo entregada que estaba Violeta. Esta Iba a ser o había sido una cana al aire, que no olvidaría nunca.
Mamadou le dijo,
"Ahora, puta me voy a correr en tu matriz. Si sueltas un solo óvulo los espermatozoides de tu macho entrarán en él y te preñarán de un macho negrito, como yo".
"Uffffff", dijo Violeta poniendo sus ojos en blanco y con claros síntomas de estar a punto de correrse otra vez.
A mí ya me había puesto suficientemente cachondo todo aquel espectáculo, así es que aprovechando la situación llegué por detrás y se la metí en el culo.
"El jefe también quiere el culo de la puta. Eres una puta afortunada", le dijo Mamadou.
El cogiéndole de la cadera y yo de las nalgas empezamos a darla a tope. No tardamos mucho en corrernos los tres.
Cuando terminamos los tres la corrida, Mamadou se incorporó y en un gesto cortés, la cogió y la beso la mano, diciéndole,
"Ha sido un placer, señora". Se vistió se despidió de mí y se fue.
"Vístete que te llevo a tu casa", le dije a Violeta.
Se vistió y salimos. Eran casi las tres de la mañana.
En el coche me dijo,
"Vaya tardecita. ¿Cuantos al final?".
"102", le contesté.
"Buahh, parece mentira en una tarde", dijo ella.
"Han sido casi 10 horas",
"Madre de dios, 10 horas follando, " dijo ella.
"Si, pero si lo miras fríamente, son 10 tíos por hora, pero bueno está muy bien. Espero que la experiencia te haya merecido la pena", le dije.
"Me da hasta pena que se haya terminado, pero la verdad es que me duele todo", me dijo.
"Es normal, ha sido mucho ajetreo", le dije.
"Y este último, que pasada, yo pensé que me reventaba por dentro", me dijo.
Le conté que eso lo hace en un show con mi mujer. Se quedó blanca al oírlo.
"Y a ti no te importa?", preguntó.
Le conté como habíamos llegado hasta ahí. Lo entendió.
Y que ahora ella se ponía en los puestos como una más y follaba como loca. También le conté los casos en que realmente se prostituía y que con todo ganaba una gran cantidad de dinero.
Le conté también las Blacknight, y que en la última habían llegado a meterle dos pollas como las de Mamadou por el coño y otras dos por el culo.
Le dije,
"Y tu si quieres un día repetir, podemos buscar el morbo en la calidad, no la cantidad".
"A que te refieres?", preguntó.
"Imagina que repites y yo me las apaño para traer a tu hermano", le dije.
"No jodas, me muero de la vergüenza", contestó.
"Porqué?, ¿si no sabría qué eres tú?", le dije.
"Ya eso si, pero aun así me parece muy fuerte", me dijo.
"Y eso que no te he dicho de traer a algún hijo que tengas mayor de 18”, le dije.
"Sí, y ya de paso traigo también a mi hija que tiene 22", dijo ella de guasa.
"Oye pues no estaría mal. En el nuevo local voy a necesitar más chicas. Aunque sea de camarera, le pagaría 800 euros al mes. Si, ya se, lejos de los 20.000 que se sacan las que están en los puestos, pero algo es algo", le dije.
"Perdona? 20.000 euros al mes?, ¿estás de coña no?, me preguntó.
"No, para nada. Fíjate tu hoy. El rato que has estado, te han follado 32 tíos. Si hubieras estado toda la jornada podrías haber llegado a 50. Supongamos que te hubieran follado todos los que han entrado serían 5.000 euros de recaudación. Que ya te digo yo que se hace más. Pero bueno partamos de eso. Las chicas se llevan un 15%, serían 750 euros diarios. Multiplicarlo por 25. Serían 18.750 euros", le expliqué.
"Joder, joder", exclamó ella.
"Por el show que has hecho tú con Mamadou, mi mujer se saca 3.000 euros, y a veces la salen clientes. Bueno tu tendrías que aprender a tragártela por la boca, pero lo demás lo haces genial", le dije.
"Fóllame", me dijo.
"Cómo?, ¿vamos a un descampado y follamos como quinceañeros?, le dije.
"No, en mi casa", dijo Violeta.
"Ah, claro e invitamos a tus hijos a que lo vean y cuando vuelva tu marido a que participe", le dije con sorna.
"Mi marido espera a que llegue la chica que cuida a su madre y luego se va directo a trabajar. Mis hijos, no entran en nuestro cuarto nunca", me dijo.
"Ja, pues vale, le dije, es morboso”.
Llegamos a su casa. Yo mandé un wasap a July de que no dormía en casa.
Subimos y me dijo que no hiciera ruido.
La dije que vale, pero que tenía que ir al baño. Me dijo que ella también, así es que nos metimos los dos. Solo encendimos la luz al estar dentro. Hice un pis, y luego lo hizo ella. Mientras lo hacía, vi la cesta de la ropa usada. La abrí y saqué un tanga. Se lo enseñé,
"Es tuyo?", le pregunté susurrando.
"Nunca he usado tanga", me respondió de igual forma
"Entonces es de tu hija. Vamos a ver cómo le huele el coño", le dije oliendo el tanga.
"No hagas el tonto y vamos al cuarto que nos van a pillar", dijo ella terminando de hacer pis.
Abrió la puerta para asegurarse de que todo estaba en calma. Me hizo una señal de que la siguiera, y salimos del baño apagando la luz.
Ya en su cuarto, y con la puerta cerrada, se quitó el vestido. No tenía más que quitarse. No sé que pasaría con sus bragas y sujetador. Alguno se los llevaría de recuerdo.
Me desnude yo también, y delante de la cama nos estuvimos morreando. Violeta parecía una quinceañera. Besaba con total pasión. Como no me puedo estar quieto, según morreábamos la fui sobando tetas, pezones, coño. La cogí de los pelos del pubis, tiré de ellos, lo que la hizo gritar bajito, y la dije,
"Esto tiene que desaparecer".
"Ya me las apañaré para que desaparezcan", me contestó.
Del manoseo pasamos a agacharse ella y meterse mi polla en la boca. Estuvo mamándola un rato, hasta que la incorpore, la senté en la cama, la tumbe y empecé a comerla el coño. No sé lo había lavado, así es que había una mezcla de pis, polla de negro, semen, etc., de difícil calificación. Me centre por tanto más en su clítoris hasta que empezó a jadear.
En ese momento, se la metí, no sin antes coger del pantalón el tanga de la hija que había cogido del baño. Ella no se dio cuenta. La fui follando, procurando que no gimiera muy fuerte para que no se despertaran los hijos. Pero era una guerra perdida. En ese momento saqué el tanga a relucir y se lo puse en la cara.
"Vamos puta, huélelo", le dije.
"Buff, no, eso no lo voy a hacer", me dijo.
"No? Voy a ir habitación por habitación hasta que encuentre la suya y la traeré de los pelos para que se lo huelas al natural", le dije.
"Ja, ja, no, no, que tú eres capaz", me dijo.
Se lo volví a acercar a la cara y ahora si lo olio mientras que la iba follando más fuerte.
"A que huele puta?", le pregunté.
"Uhmm, a chochito de chica de 22", me dijo quedándose tan ancha.
"A ver, Mami puti, dime a que sabe el chocho de tu hija, que cuando se lo coma antes de follarla, quiero saber lo que me encontraré", le dije sin parar de follarla.
"UFFFF, pues a pis, un poco a sudor, no sé decirte", me dijo.
"Y te gusta como huele el coño de tu hija", le pregunté.
Cada vez jadeaba más fuerte y más rápido. Era cuestión de tiempo que la oyeran, así es que decidí amordazarla. Cogí el tanga y se lo metí en la boca.
"Entretente en chuparlo bien y sacar todos sus jugos, porque si no van a terminar los tres a los pies de la cama, haciéndonos la ola", le dije.
Pareció que lo entendió, porque no protestó.
Seguí follándola un buen rato. Decidí no usar su culo, ya que lo tenía realmente castigado.
Cuando entendí que debía correrse le apliqué mi técnica de masturbación y en nada puso toda la cama empapada.
Ahí ya si escupió el tanga de la hija y termino el orgasmo a pelo, como digo yo.
Me dio tiempo justo a tirarme de la cama y esconderme en un lado de la misma antes de que llamaran a la puerta. Era uno de los hijos que preguntaba a la madre si estaba bien que le había parecido oírla chillar. Violeta le dijo que se acostara que estaba bien que habría sido un sueño.
En cuanto le oímos meterse en su habitación, le dije a Violeta que lo más prudente es que yo me fuera. Que ahora el chico iba a estar pendiente.
Ella lo confirmó, me vestí y detrás de ella fui hasta la puerta y salí. La verdad es que fue un alivio. Aquello era muy morboso, pero no necesitábamos.
Quedamos en llamarnos. Y yo, de recuerdo, me llevé el tanga de la hija.
CONTINUARA
Continúa en
- Relato #186255— title-regex: contiguous parts (11 -> 12)
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Por fin lo hice
Siempre dijo que nunca le sería infiel. Pero el viaje de trabajo, las copas en la discoteca y la mirada de un extraño cambiaron todo.
Comparte:Erotismo romanticoTransgresion moralSumision como liberacion
- Hetero: Infidelidad
Cumplí mi fantasía con un negro
A sus cincuenta años, el deseo la consume más que nunca. En el Caribe, lejos de la mirada de su familia, solo piensa en una cosa: encontrar al hombre…
Comparte:Erotismo romanticoSumision como liberacionFantasia cumplida
- Hetero: Infidelidad
El rizos
Llevaba años idealizándolo desde la distancia, creyendo que era un sueño imposible. Pero cuando sus miradas se cruzan de nuevo, la rutina de su…
Comparte:Erotismo romanticoSumision como liberacionFantasia cumplida
- Hetero: Infidelidad
Carol, todo menos follar
Carol pensaba que solo iba a cenar con un compañero de trabajo, pero su marido tenía otros planes: encender la imaginación de un joven seductor sin…
Comparte:Erotismo romanticoSumision como liberacionFantasia cumplida
- Hetero: General
Manos mágicas
Las manos de Luis estaban acostumbradas a curar, pero no a sentir el calor de una clienta excitada.
Comparte:Erotismo romanticoTransgresion moralSumision como liberacion
- Interracial
La Joven Esposa y el Viejo Negro 3
Frank se va y deja la casa vacía, pero no el deseo. Melissa sabe que Jack está al otro lado de la pared, esperando la oportunidad perfecta.
Comparte:Erotismo romanticoSumision como liberacionFantasia cumplida