July y yo 11
Violeta creía que solo venía a firmar papeles, pero Rafa tenía otros planes para su curiosidad. En la oscuridad de la cabina, el trato de negocios se transformó en un juego de dos hombres y una mujer que nadie esperaba.
CAPITULO XII
EL LOCAL EN VENTA
GESTIONES PARA LA COMPRA
El lunes a primera hora me llamo Raúl, me informo que el dueño del local había fallecido el fin de semana, y que los herederos querían hablar conmigo, que si me podía pasar por el local. Le dije que si, claro. La noticia me había dejado de piedra. Aunque el contrato que tenía era por dos años, estos seguro que querían rascar lo que pudieran. Pero bueno iría a ver que querían.
De la reunión de algo más de una hora, salí bastante preocupado. Aquella pareja estaba, lógicamente dispuesta a respetar los contratos de su difunto padre, pero en cuanto cumpliera lo rescindían porque querían vender. Como yo tenía alquilado parte del local me daban tres opciones, comprar ahora mi parte por 60.000 euros. Comprar todo el local por 450.000 euros, o rescindir el contrato a su finalización.
Les dije que me lo pensaría y que ya les diría algo.
Se lo conté a July.
"No podemos comprar todo el local, si acaso el nuestro", me dijo.
"Bueno yo creo que no tardando mucho se nos quedará pequeño, y tendremos que buscar otro local. Por otro lado, imagínate la que podríamos liar con todo el local para nosotros. Todo enfocado al mundo del sexo. Una pasada", le dije.
"Ya, ¿y de donde sacamos el dinero?", me preguntó.
"Siempre se pueden buscar socios o socias capitalistas", le dije.
"Pues búscate todos los socios que te hagan falta, pero yo no me empeño ni en un euro", me dijo.
"Es lógico, pero bueno yo lanzaré unos globos sonda por ahí, a ver que pasa", le dije.
"Si, pero tenme al tanto", me contestó.
La verdad es que había tiempo para ver las posibilidades, incluso para buscar un local más grande que el que tenemos ahora. Pero para hacerme una idea de lo que podía suponer todo, llamé a Diego y quedamos una mañana para hablar tranquilos.
Al día siguiente por la mañana quedó con Diego en el local.
"Hola Rafa, me saluda.
"Hola Diego", le saludo.
Le conté las novedades, y le añadí,
"Quiero tener una idea de lo que costaría una reforma, porque seguramente lo haríamos todo abajo y haríamos una nueva distribución. Pero bueno, eso habría que verlo despacio. Yo solo quiero que me hagas una estimación de cuánto podría salir", le dije.
"Hombre, es complicadísimo hasta hacer una estimación, pero prepara por lo menos 60.000 euros", me dijo.
"Nada imposible. Aunque les regatee el precio y lo dejen en 400.000 con la reforma se pone casi en 500.000 y a ver de dónde los saco. July ya me ha dicho que no quiere empeñarse ni un euro, con créditos o cosas así", le dije.
"Ya, es lógico. ¿Has pensado en hacer una sociedad comanditaria?, me dijo.
"Pues la verdad es que no, y tampoco te creas que sé muy bien cómo funciona", le dije con sinceridad.
"Pues si todos los socios son comanditarios no participan en la gestión de la empresa y no responden de pérdidas nada más que con el capital aportado. Además, el reparto de beneficios es un porcentaje mínimo", me aclaró.
"Oye, pues puede ser una salida", le dije.
"Claro. A ver, ¿cuánto se levantan las chicas al mes?", me preguntó.
"Pues como media, 20.000 euros", le contesté.
"Tienes seis fijas por 20.000 son 120.000 euros", me dijo.
"Ya eso suponiendo que todas quieran", les dije.
"Seamos realistas, ellas no pierden nada. Su dinero está en la sociedad, y saben que el mes siguiente, volverán a ganar lo mismo. ¿Tu cuanto podrás poner?", me dijo.
"Estirando, estirando, 100.000 euros", le dije.
"Pues ya tienes casi la mitad. Te hacen falta 25 inversores de 10.000 euros cada uno”, me dijo.
"Ya, ¿y de donde los saco?", le dije.
"Tienes a Raúl, tienes a Ernesto, me tienes a mí, al Ramírez el de las muñecas...", me contestó Diego.
"Está bien, lo hablaré con ellas a ver si están de acuerdo, y cuanto aporta cada una, y luego podemos hablar con más fundamento", le dije.
"Perfecto, pero ya que estoy aquí, voy a medir todo el local para hacerme una idea", me dijo sacando un aparato que según me dijo era un medidor de superficie por ultrasonido. Quedamos en hablar en los próximos días. Al día siguiente, organice una comida con todas las chicas.
Les conté las novedades en cuanto a lo que había con el local que podía ser para poco tiempo. Les expliqué las opciones que había, y que incluso estábamos planteándonos quedarnos con todo y lo que eso implicaba. Para poder responder a muchas dudas y preguntas que sin duda me iban a hacer, hice venir al gestor que sin duda sabía más que yo del tema. Les explicó con pelos y señales, cuáles eran los pros y los contras de una sociedad comanditarios. Resumiendo, les dijo que tenían el dinero invertido en una sociedad viva, no en un banco que lo que hacía era enriquecer a los ricos.
Aquel último argumento, terminó de convencer a las más reticentes. Les dije que la aportación ideal serían 20.000 euros pero que, si alguna daba más genial y si alguna menos, pues no pasaba nada.
Amparo dijo que ella ponía 40.000 que tenía mucho dinero en el banco y que mejor invertido.
Silvia dijo que ella los 20.000, igual que Gloria y Vero. Laura dijo que ella 30.000 y July dijo que nosotros 100.000. En total 230.000 euros. Aún faltaban 270.000 euros.
Con Isabel, Rocío y Maca, no podía contar en los mismos términos, ya que sus apariciones eran esporádicas. No obstante, las llamé y se lo dije, por si acaso. Isabel me dijo, que me estaban súper agradecidas por haberlas hecho vivir las experiencias que habían vivido, pero que claro los maridos no sabían nada, y no podían disponer de ese dinero sin dar explicaciones. No obstante, me dijo que pensaba que hablaba en nombre de las tres si se ofrecía para ir tardes gratis al local. Bueno, era otra opción.
Llamé por la tarde a Diego y le dije el resultado de mi conversación con las chicas. Me dijo que él había visto en cuanto podía aportar y que podía llegar a los 25.000 euros, pero que a cambio tenía que tener acceso gratis al local siempre, y exclusividad en las obras que hiciera ahora y en el futuro. Lógicamente le dije que sin problemas. Ya quedaba menos. Tenía 255.000 €, un poco más de la mitad.
Llamé a Ramírez,
"Hola, Ramírez, ¿que tal?", le dije.
"Hola Rafa, supongo que me llamas por la muñeca de Irene. Esta tarde te la pensaba llevar al local. Para que avisaras a Irene", me dijo.
Perfecto, la llamo, y a ti te quiero comentar otra cosa, pero ya lo hablamos cuando vengas,", le contesté.
"Muy bien pues sobre las seis estoy allí", me dijo cortando.
Llamé a Irene para que estuviera por la tarde a las siete en el local. Me dijo que si, pero que no había aun hablado con Oscar. La dije que era para ver su muñeca y colgamos.
Está tarde teníamos otra despedida de soltero, aunque en esta ocasión sólo tíos. Se estaba poniendo de moda las despedidas, y también reuniones de amigos que en la mayoría de los casos eran ejecutivos que hasta dejaban propina a las chicas cuando se iban. Es de suponer que con todo el local y más servicios aquello fuera un bombazo.
A las cinco como todas las tardes, estábamos en el local y empezamos como todas las tardes, por limpiar, ventilar reponer la máquina de condones y la de vending, y perfumar y ambientar todo el local. Si había algún evento o tema especial yo aprovechaba esos momentos para contárselo. Así, les dije que hoy había despedida o sea que mucho follón y poco follar, los tíos solían venir ya pasados de alcohol y Moussa y Ousmane tenían que emplearse a fondo.
A las seis menos cinco llegó Ramírez con Irene, bueno con la muñeca Irene. La habían puesto un mono de yoga muy similar al que llevaba Irene el día que visitamos la fábrica. Estaba genial. A simple vista parecía que realmente era la de carne y hueso. Todas las chicas elogiaron como había quedado, aunque July aprovechó para reclamar "su culo".
Llevamos a la muñeca a la parte de atrás de las cabinas. Al diván, la sentamos para que cuando la viera Irene nos dijera como la veía. Mientras, yo aproveché para hablar con Ramírez. Le conté la situación y le pregunté,
"Te digo esto, porque no sé si a ti, a modo personal o a nivel de empresa os puede interesar participar".
"Pues la verdad, es que esto tenías que ha hablarlo con mis jefes, pero si te adelanto, que estábamos y estamos buscando un distribuidor en la ciudad. Por regla general son sex shop, pero no terminan de convencernos porque el público es limitado. En cambio, en un local como el que tu planeas vendría gente mucho más diversa. Déjame hablarlo con mis jefes", me dijo.
"Perfecto, pues cuando lo hables me dices algo".
Así, hablando dieron las siete y apareció Irene con sus dos casi inseparables amigas. Me llevé a Irene lejos de las amigas, la escondí detrás de una cabina, e hice pasar a las amigas. Quería ver su reacción. Y fue épica. Se dirigieron a ella preguntándole que para que se había cambiado de ropa y como lo había hecho tan rápido. Hasta que no estuvieron encima no vieron que era la muñeca.
Las tres dijeron que estaba genial. Que estaba clavada. Pero a todo esto, faltaba Ramírez, el artífice de todo aquello, había desaparecido.
Pero no tardó en volver.
"He estado hablando con uno de los dueños y en media hora se pasa por aquí. Ya le he apuntado algo, y la idea le parece interesante. ¿Y que Irene, que te parece tu replica?, le preguntó Ramírez.
"Impresionante, ha quedado genial", contestó Irene sin dejar de mirar la muñeca.
"Como recordarás te tome unas muestras de flujo y unas mediciones de olores, para intentar imitar lo más posible tu coño. Ahora necesitamos alguien para comparar. Supongo que tus amigas no querrán hacerlo", preguntó Ramírez.
"No, éstas lo que quieren es que las coman el coño, no comerlo ellas. Mejor un cliente", dijo Irene.
"Si, será lo mejor. Voy a buscar uno de confianza", les dije.
"Vale, yo mientras preparó la degustación, ja ja", dijo Ramírez.
No me costó localizar a uno, Raúl, había entrado a comentarme algo, y aproveché. De camino le conté de que se trataba.
Entró y se encontró a las dos Irenes tumbadas, desnudas y espatarradas.
"Vaya espectáculo", dijo.
Se acercó a la Muñeca y la olio el coño, luego olio el de Irene.
"Pues no encuentro diferencia de olores. Para mi huelen los dos igual", dijo dirigiéndose de nuevo a la muñeca para lamérselo. Lo hizo un rato, y luego pasó al de Irene.
"A ver la base del sabor es la misma, aunque el de la chica sabe algo más salado", dijo Raúl.
"Claro el sabor del flujo puede cambiar incluso con la comida", aclaró Ramírez.
"Que ha estado, ¿frotándose el coño con la muñeca?", preguntó Raúl.
"No", le dijo Ramírez mostrándole un bote de spray en el que figuraba como nombre, "Esencia de Irene", "hemos intentado reproducir su flujo, al menos su olor y sabor", le explicó Ramírez.
"Joder, pues lo han conseguido. Los dos coños son iguales, y el olor y sabor diría que también", a puntillo Raúl.
Ramírez le agradeció su aportación a la prueba, y yo me salí con él a la calle para que me contará lo que había venido a decirme.
"Rafa los empleados del club, entre los que me incluyo, estamos muy preocupados por el futuro del mismo. Tememos por nuestros trabajos. Queríamos saber si has tomado alguna decisión", me dijo.
"Pues mira Raúl, estoy en ello, pensaba hablar contigo en estos días, pero te me has adelantado. Lógicamente no tengo el dinero para comprar todo el local, y mi mujer no quiere meterse en préstamos, por lo que estoy intentando montar una sociedad comanditarios. De momento todas las chicas habituales y Diego, el albañil participan. Con ellos y lógicamente conmigo, hemos juntado ya 225.000 euros, y el compromiso de tres más que viene alguna vez, a venir y trabajar sin cobrar. Me faltarían en torno a los 275.000 euros y en ello estoy ", le expliqué.
"Vaya, se me antoja mucho dinero, ¿no?, dijo Raúl.
"Lo es, pero es lo que hay", le dije.
"A ver, si los nuevos dueños venden, a nosotros tendrán que indemnizarnos. Quizás podíamos aportar nosotros la indemnización y formar parte de la sociedad", me dijo.
"Me parece una buena idea. Como tendréis una gestora, preguntar cuanto os corresponde de indemnización, y así sabremos de lo que estamos hablando", le dije.
"Vale, lo hablo con la gente y si están de acuerdo lo preguntamos y te digo", me dijo Raúl.
"Espero tus noticias", le dije.
En ese momento, apareció un tío trajeado preguntando por Ramírez,
"Usted debe ser su jefe, soy Rafael, el dueño del local", le dije.
"Encantado, Rafael, soy Arturo Gómez, copropietario de la fábrica de muñecas", me dijo.
"Mucho gusto Arturo. Ramírez está dentro con la muñeca y la original. Vamos si quiere para allí", le dije.
Entramos y nos dirigimos hacia la parte trasera de las cabinas, no sin que Arturo echara antes un buen vistazo a la actividad del local.
"Hola buenas tardes", dijo al llegar.
"Buenas señor Gómez, le presento a Irene la modelo de nuestra nueva muñeca", dijo Ramírez.
"Es un auténtico placer conocerla señorita Irene. El parecido de la muñeca con usted es asombroso", le dijo Gómez.
"Muchas gracias. Si que se parece, si", contestó ella.
"Sí, y más asombroso es el olor y sabor de su flujo, bestial", le dije yo. Y eso que yo no lo había probado, pero me fiaba de Raúl.
"Permite probar"? ", le dijo a Irene.
Esta se abrió de piernas y Gómez le olio y le lamio el coño un rato. Yo veía que el tal Gómez se lanzaba y le dije que, que le parecía si charlábamos antes. Un poco a regañadientes accedió. Y empecé a contarle los planes que tenía.
"Al local, acudirán parejas liberales, parejas normales buscando morbo y nuevas experiencias, y por supuesto hombres y mujeres solos y solas. También habrá shows y en algunos casos estarán protagonizados por chicas de las que hay muñecas, como el caso de July. Hace un show con un chico de color Mamadou que tiene una polla de 40 cm. Me pregunto cuántos querrán tener a la pareja en casa para montar sus shows privados. La idea sería que una de las secciones del nuevo "Fantasía Place", estuviera dedicada a sus muñecas, y quien dice muñecas dice reproducciones de pollas o coños de la gente que están acostumbrados a ver ", le dije.
"Supongo que ya le ha dicho Ramírez que buscamos un sistema de distribución novedoso. Estamos un poco cansados de los sex shops, porque allí entre tanto producto, pasan prácticamente desapercibidas nuestras muñecas. Su propuesta me parece interesante. ¿Y ha pensado en el sistema de colaboración? ", me preguntó Gómez.
"Realmente yo lo veo o bien como una participación de su empresa en la mía, o bien como una mera distribución, sin más", le dije
"La participación como sería?", me preguntó Gómez.
"Pues imagine un espacio como este, más o menos, donde no sólo pudieran exponer y vender las muñecas/cos, o las réplicas que fueran, sino que, además, se pudiera ofrecer la posibilidad de hacer la réplica de su pareja en látex. Hacer aquí mismo el molde y cobrarlo, todo o parte", le dije.
"La verdad es que no suena mal. ¿Y en qué tipo de participación económica había pensado?, pregunto Gómez.
"Yo voy a hacer una sociedad comanditaria para comprar y acondicionar todo el local. Cifro el coste en 500.000 euros. Ya tengo varios socios para la sociedad que aportan 225.000 euros. En su caso si participan van a obtener un beneficio y estimo que una aportación de 100.000 euros sería adecuada", le dije lanzando un órdago.
"Es mucho dinero. Tengo que hablar con mi socio. La idea es buena, pero no prometo nada", me dijo.
"Por supuesto, yo no pretendo hacer negocio con esto, simplemente arrimar el hombro entre todos para sacar este proyecto adelante. Yo también aporto esa cantidad", le dije.
"Queda entendido. Yo mañana se lo comento a mi socio y le comunicamos la decisión, ya que supongo que querrá hacerlo cuanto antes", me dijo.
"Si, claro, cuanto antes mejor. Bueno, le invitaría a un café, pero lo mismo prefiere conocer a alguna de nuestras chicas", le dije.
"Podría ser la de antes?, Irene, ¿no?", preguntó.
"Si no se ha ido no creo que haya problema", le dije.
Mas de una hora se pasó el bueno de Gómez con Irene. Cuando salió me dijo,
"Madre mía vaya hembra. Mañana hablamos".
Le debía de haber ordeñado como no lo habían hecho en su vida.
Ramírez también estuvo dando un recorrido por los diferentes puestos.
Bueno mañana se presentaba un día interesante. Si Gómez decía que si prácticamente estaba hecho serían 325.000 euros que sumándole las indemnizaciones de los trabajadores del club se llegaría a los 500.
Al día siguiente llamé a Raúl a ver si había hablado con sus compañeros. Me dijo que si y que había quedado ahora por la mañana con el gestor para ver cuánto le correspondía a cada uno. Quedó en llamarme en cuanto lo supiera.
Así pues, me quedé a expensas de dos llamadas, que podían dar vía libre al proyecto, o ralentizarlo o pararlo para siempre.
July me dijo que iba a llamar a Azucena, que quería saber que tal le había ido la inseminación. Bueno más que la inseminación el proceso y su invento del mini tampón.
Azucena le dijo que quedó encantada con el servicio, y al margen de que la inseminaran o no, pero que lo primero para morirse y luego el gangbang con los 10 tíos supremo. Le dijo a July que me dijera que tenía ya muy avanzado el llevar una tarde a las seis necesarias para ocupar todos los puestos. Cuando me lo contó July, la llamé yo.
"Hola Azucena. Me ha contado mi mujer vuestra conversación y me ha dicho que ya casi tienes a las seis para ocupar todos los puestos", le dije.
"Si, así es, la verdad es que hay más interesadas, pero hay que buscar las que menos problemas tengan en casa con pasar la tarde fuera", me dijo.
"Ya claro lo entiendo. Te lo comento porque entra dentro de lo posible que haya cambios importantes en el Fantasy Place", le dije.
"Y eso", preguntó Azucena.
Le expliqué todo lo del local y el club de al lado, y que incluso estaba pendiente de financiación para comprarlo y adaptarlo a nuestro gusto.
"Y cuanto hace falta?", preguntó.
Le explique lo de la sociedad que estábamos pensando crear y que ya podíamos tener 3/4 del importe. Faltarían unos 100.000 euros", le dije.
"Bueno, si te hace falta dímelo. Nosotras solemos tener unas buenas cuentas corrientes que nos ponen los maridos para que no nos aburramos y vayamos de compras. No sé si los 100.000, pero un buen pellizco podemos aportar", me dijo Azucena.
" Vale, muchas gracias, lo tendré en cuenta", y colgamos.
No, si al final iba a tener dinero de sobra.
Esperé la llamada de Gómez. No se produjo hasta la hora de la comida.
Me dijo que su socio había sido bastante resistente a participar, pero que al final lo había conseguido convencer. El poder de Irene, pensé para mí. Pero que teníamos que hablar detenidamente de la forma de participación.
Le dije que ok que hablábamos lo que quisiera, pero que había que formalizar la sociedad ya para pillar a todos en caliente.
Me dijo que si, que ahora los pillaba a todos en caliente. Otra vez el poder de Irene.
Bueno pues ya solo faltaba Raúl. Como él no me llamaba, le llamé yo.
Me dijo que perdonara, pero que de paso había llamado a los herederos para comentarles el tema de la indemnización. Entre los seis que eran sumaban 160.000 euros. Los hijos del difunto le dijeron que si el que comprara el local se quedaba con ellos descontarían la indemnización del precio de la venta. Además, al no aportar ellos dinero no tenían que pertenecer a la sociedad.
Pues ya estaba.
Llamé al gestor y le dije lo que había. Se sorprendió al saber que había reunido el dinero en tan poco tiempo y quedamos dos días después en el local para hacer las escrituras de constitución de la sociedad. Ya tenía un poco más de los 500.000 €.
Llame a Gómez y Diego y les comunique la cita. Íbamos a redactar las escrituras de constitución de la sociedad y que luego se legalizaría ante notario.
Estaba bastante nervioso. Aquel proyecto superaba con creces todas mis expectativas. Tenía que centrarme para llevarlo a buen puerto.
Dos días después hicimos la reunión. Hasta ese momento, no podíamos inscribir la sociedad, y, por lo tanto, tampoco se podían abrir cuentas en bancos. Y lo que yo quería es que todo el mundo soltara el dinero, para poder hablar con los dueños.
Afortunadamente el gestor era un tipo muy hábil y agilizo todos los trámites al máximo, y en una semana teníamos la sociedad constituida y por lo tanto pudimos hacer los respectivos ingresos en la cuenta. Así la cuenta subió hasta los 355.000 euros.
Ahora ya podía tener la reunión con los dueños.
Los cité en el despacho del gestor a media mañana, y estuvimos charlando sobre el tema. Yo les dije que pagaría al contado, pero que debían al menos bajar el precio hasta los 400.000 euros. Tuvimos un tira y afloja, pero entre el gestor y yo, les hicimos ver que no iban a encontrar una oferta igual y menos en tan poco tiempo. Se ve que ellos también habían estado haciendo sus indagaciones, y asintieron con la cabeza, así es que aceptaron la oferta.
Pasamos entonces a hablar del personal que había en el club. Al haber un cambio de empresa, ellos tenían que Indemnizarlos. El hermano se salió a hablar con su abogado, y la hermana se quedó con nosotros. Estuvimos charlando amigablemente. Me preguntó sobre el uso que le iba a dar al local le dije que a tendría su actual actividad, pero ampliada y renovada. Me preguntó ahora mismo a que se dedicaba mi parte de local, y le dije que era un fuckhole.
"Si traducimos literalmente, ¿un agujero para follar?", preguntó.
"Si algo así, pero si está interesada en saberlo bien pásese un día y se lo enseño", le dije queriendo demostrar ingenuidad.
"Uhy! Me muero de vergüenza solo de pensarlo", me dijo.
"El sitio, tiene la peculiaridad que ni las mujeres saben quién las folla, ni los hombres a quien folla", le dije.
"Ah, ¿sí?, no se ven las caras?, preguntó con cierto interés.
"No, pero ya le digo, eso es mejor que lo vea para que realmente sepa lo que es", le dije haciéndola ya una invitación en firme.
"Cuando quiera ir, me lo dice y la recojo en la puerta para que no tenga que entrar sola", le dije.
"Vaya, pues la verdad es que tengo curiosidad. ¿Podría ir esta tarde?", me preguntó.
"Bueno supongo que cuando terminemos las negociaciones iremos a comer. Podemos ir luego los tres", le dije.
"No, no, con mi hermano no, que vergüenza", me dijo.
Vaya parecía que la buena mujer tenía algún plan más que el ir a mirar. En ese momento, entró el hermano. Nos dijo que el abogado, efectivamente, le había confirmado que tenían que indemnizar. Le dije que teníamos dos opciones, o indemnizaban ellos, o descontábamos el coste del precio de la venta, porque yo tenía la intención de quedarme con ellos, ya que conocían el negocio.
El gestor nos dijo que fuera cual fuera el camino que tomáramos, los papeles de la indemnización había que hacerlos ya que se los exigirán a los empresarios para el cese de actividad.
Acordamos el pago en tres veces a medida que fueran completándose los papeleos.
Efectivamente nos fuimos a comer. Durante la comida que resultó agradable me fui enterando de que los dos habían estado ajenos al negocio del padre, por eso ahora solo podían venderlo, ya que no conocían lo más mínimo de su funcionamiento.
Me enteré de que Violeta que así se llamaba la buena mujer, estaba casada tenía tres hijos y 52 años.
Al finalizar la comida Violeta dijo a su hermano mirándome con cara cómplice que, ya que estaba por ahí, iba a ver si hacía alguna compra. El hermano lanzó un "Las mujeres y sus compras" se despidió y se fue.
Yo la pregunté, si había traído coche y me dijo que no, que luego cogería un taxi para volver a casa.
Llegamos pronto al local. Eran aún las 16:30 por lo que tenía tiempo de sobra de enseñarle todo antes de abrir. La enseñé los dos puestos que yo llamaba de calentamiento, la dije que en el nuevo local habría tres en vez de dos, y que hay dos chicas se la mamaban a los hombres.
Ella adoptó la posición,
"Pero aquí se te ve la cara", me dijo.
"Sí, efectivamente, no son los puestos más discretos. Estos son los del folleteo. Se entra por detrás a una cabina. La mujer se tumba en la camilla, saca por aquí las piernas se le sujetan aquí arriba y bueno, el resto es evidente" le dije.
"Ya, jaja. ¿Y aquí no se ve la cara??", preguntó.
"Compruébelo usted misma", le dije invitándole a mirar por el agujero.
Lo hizo,
"Parece que no, aunque esto habría que verlo desde dentro", me dijo.
"Pues si quiere la acompaño a una cabina y prueba", me dije.
"Vale, tengo curiosidad", me dijo.
La llevé hasta la cabina del centro, la abrí la puerta y le dije,
"Pues túmbese en la camilla", le dije.
De subió a la camilla y efectivamente se tumbó. Yo me salí hacia adelante.
"Ahora saque los pies por aquí", le dije.
Saco los dos pies que le quedaron colgando.
"Que?, ¿se ve algo?, le pregunté.
"Yo, desde luego no veo nada a través del agujero. ¿Usted me ve la cara?", preguntó.
"Me agaché hasta la altura del agujero.
"No veo más allá de su estómago o sus pechos. Bueno, en este caso su vestido", le dije.
"OK. ¿Cuál sería el siguiente paso?, pregunto Violeta.
"Pues sujetarla las piernas", le dije.
"Me las puede sujetar?, quiero saber que se siente", me dijo.
"Puedo, pero lleva usted falda, la voy a ver todo", le dije.
"Ah, claro. Es verdad. ¿Y Le importa?", no claro por mi encantado, aunque para hacerlo más real haré algo antes", le dije levantándole el vestido cogiendo el elástico de su braga y tirando de ellas hacía abajo hasta sacárselas por los pies.
"Ohhh!!", fue todo el comentario que hizo.
La sujete los pies como hacia habitualmente.
"Ya casi está. Solo quedaría un poco de lubricante", le dije yendo a por uno de los sprays.
Le rocié bien el coño y le di un buen masaje metiéndole un par de dedos en el coño para lubricarlo. Por cierto, le hacía falta un buen depilado. Luego le eche el spray en el ano, y cuando noto mi dedo en él, me dijo,
"Nooooo es virgen".
"Violeta, estoy siguiendo el protocolo. Esto es lo que hago todos los días con las chicas. Bueno pues esto sería la preparación. Mejor voy a soltarla las piernas", le dije.
"Y que sería lo siguiente?", preguntó.
"Pues lo siguiente sería que entrarán los clientes y que la follaran", le dije.
"Le importa hacer de cliente?", me dijo.
"Está segura?", le dije.
"Por favor", dijo ella.
Por mí no iba a quedar. La cogí de las caderas y la saque un poco más fuera de como se había puesto. Me saqué la polla, se la metí. Solo emitió otro "Ohhh"
Aproveché para enviarle un wasap a Raúl.
"Estoy dando polla a Violeta, tu nueva jefa. ¿Te apuntas?"
"Claro, me contestó al momento".
"Vente sin hacer ruido. La puerta está abierta".
Empecé a darla con más ganas. Y ella a jadear con más intensidad y continuidad. Al momento, vi entrar a Raúl.
Le hice una seña y se acercó a verla el coño de cerca.
Seguí follándola un rato, y decidí "desvirgar", su culo. Aquí podía llegar la mayor reacción adversa de Violeta. Pero mi experiencia ya en encular de forma incruenta a las novatas me permitían hacerlo con garantías de éxito.
Le puse la polla en el ano, acariciándole los muslos, y diciéndole,
"Tranquila, relájate. No te va a doler si te relajas".
Empecé a empujar lentamente. No tardó en abrirse el ano y absorber mi polla.
"Lo ves?, le dije.
Seguí empujando despacio hasta que mi polla estuvo totalmente dentro de su culo. La mantuve así un rato mientras la tocaba el clítoris. Cuando vi que volvía a jadear empecé a follarla el culo cada vez más rápido.
Raúl, que estaba muy salido, trajo una banqueta, la puso debajo de Violeta y se subió en ella, pasando una pierna sobre ella. Ja, ja, se la iba a meter también en el coño. Yo tuve que inclinar e hacía atrás para dejarle espacio. En cuánto estuvo acoplado, se la metió en el coño.
"Ohhh, dos?", dijo Violeta.
Empezamos a follarla a ritmo. No tardó mucho en empezar a jadear continuamente, terminando con una gran corrida.
Yo me salí de su culo, dejando a Raúl en su coño.
Me metí en la cabina y le giré la cabeza metiéndole la polla en la boca. Empezó a chuparla con ganas. Yo la tocaba las tetas por encima del vestido. Aquello no estaba bien. La incorpore un poco y la baje la cremallera del vestido en la espalda, aprovechando también para soltarla el sujetador.
"Se te va a arrugar mucho el vestido. Espera que te lo quito", le dije.
Tire de él hacia arriba, sacándoselo por la cabeza junto al sujetador.
Lo colgué en una percha.
Le volví a meter la polla en la boca, mientras Raúl la seguía follando. Mientras me la mamaba y le tocaba las tetas me fije en su cuerpo. Era el cuerpo típico de una mujer de su edad, que había tenido tres embarazos y que no se había cuidado en exceso. Las típicas bolsas en la tripa, tetas flácidas y caídas. Pero bueno para lo que nos ocupaba ahora su coño y su culo, estaban muy operativos.
Me miró un par de veces con cara de ternera degollada, la saqué la polla de la boca y la morreé. Quise ver su grado de implicación, y la separaba la boca con la punta de la lengua fuera, y subía la cabeza con ansia para seguir comiéndome la boca.
Ya eran las cinco y media y la gente empezó a llegar. Raúl ya se había corrido en el coño de Violeta, y ahora estaba con su culo.
"Quieres quedarte esta tarde aquí?, la pregunté.
"Cómo? ¿Aquí para que todos me follen?, me decía muy bajito.
"Si quieres, si no, nada", le dije
"Pero tendré que avisar a mi marido de que me retraso", me dijo.
NOTA DEL AUTOR:
ANTELA FALTA DE INTERES SUSCITADA POR EL RELATO, DEJO DE PUBLICAR EL MISMO. GRACIAS
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- Relato #186175— title-regex: contiguous parts (10 -> 11)
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