Blablacar
Fran solo buscaba ahorrar en gasolina, pero la pasajera que subió a su coche tenía otras intenciones. Entre risas y miradas furtivas, el viaje de cuatro horas se convirtió en la antesala de una noche que ninguno de los dos olvidará.
Mi nombre es Fran, y por motivos laborales, suelo viajar entre semana, volviendo a casa los findes. Para minimizar gastos de diésel, pongo anuncios en blablacar.
Un domingo por la noche, antes de ir a dormir, revise la aplicación y vi que me había confirmado el viaje una persona.
Al día siguiente, a la hora y en el sitio acordado, recogí a mi acompañante.
He de decir que soy un tío de 47 años de 1,65 y con algún kilo de más. Se que no tengo el mejor de los físicos, pero no me considero feo y además tengo bastante labia, simpatía y conversación.
La persona que me acompaño en el trayecto Madrid a Badajoz, era una chica morena, de 1.70, complexión fuerte, con un gran pecho y un culito respingon. Después de presentarnos, nos subimos al coche y la verdad que los 400 km y las 3 horas, dieron para conversar y reír bastante.
Angie, resulto ser colombiana. Trabajaba cuidando personas mayores y limpiando algunas casas. La conversación fue muy amena y en algún momento, charlamos sobre el café colombiano. Le dije que me encantaba y al llegar a su destino, me invitó a subir al piso e invitarme a ese café de su tierra. Evidentemente, acepté.
Subimos al piso y me dijo que me pusiese cómodo mientras ponía el café en el fuego. Así lo hice y me senté en el sofá. Ella me dijo, que iba a cambiarse y ponerse cómoda. A los 10 minutos llego con el café y se sentó en un taburete enfrente mía. Llevaba puesto un short azul y una camiseta por encima del ombligo. Vi que sus pezones estaban o eran grandes. Eso fue lo primero que me excito.
Nos tomamos el café y me dijo que si quería más, acepté. Se levantó y al hacerlo vi unas nalgas redondas y bien puestas. Un tremendo culazo color canela. Ummmmm
Al regresar no pude dejar de mirar sus tetas grandes. Imaginarlas me excito. Pero ella se percató y me preguntó que que miraba y un poco cortado le dije que miraba lo que ponía su camiseta. No se lo creyó, y sonrió.
El café quemaba y sople, ella me preguntó si lo prefería más frío, a lo que le contesté que el mi tierra, el café y las mujeres, mientras más caliente mejor. Ella sonrió y al mismo tiempo, miró mi entrepierna, que ya marcaba una buena excitación. Ahora fui yo quien le preguntó que que miraba. Ella no se corto y me dijo que miraba mi polla.
En segundos estábamos besándonos, comiendonos con nuestras lenguas. Me mordió el labio y se separó un poco. Lo justo para poder quitarse la camiseta y quedarse con su sujetador. No tarde en quitárselo, me moría de ganas de verle sus pezones. Resulto ser lo que esperaba. Unos pezonacos oscuros dentro de unas aureolas café con leche. Empecé a chuparselos mientras ella desarrollaba mi pantalón y metía su mano bajo mis calzoncillos. Los succione hasta ponerlos gordos gordos. Después fue ella quien me devolvió la chupada y se arrodilló y empezó a mamarme la verga. La metía entera, me la escupia y le imprimía un ritmo y una presion que jamás había sentido.
Uffff, me corro. Y siguió chupando hasta tratarse mi leche. Me miró y me preguntó si me había gustado, le dije que sí.
Pero se levantó, se bajo su pantaloncito y me dijo que le correspondiese como se merecía. No lo dude y la tumbe en el sofá comiendo su coño como si no hubiese otro día. Le lamia entera, desde su clitoris hasta su culo y viceversa. Ella arqueaba la espalda y así en esa posición y agarrando su culo, se corrió en mi boca.
Me invitó a darme una ducha y le dije que sí. Me entre a duchar y llego ella, con las mismas intenciones de meterse en la ducha conmigo.
Empezamos a enjabonarnos el uno al otro y en una de las veces que pase por su culo, me pare en su agujero. Lo limpie y sin más, le di la vuelta y apunte mi capullo a su culo. Ese culo pedía polla y no tuve problemas en meterla de un viaje. Me dijo, " no seas bruto", pero la excitacion era tanta que la folle sin contemplaciones. Tirándole del pelo y azotando sus nalgas.
Ella gozaba y se le notaba, le agarre sus ubres y se volvió a correr, chorreando pierna abajo un líquido caliente. Yo tampoco tarde en correr me dentro de su ano.
Acabe de ducharme, le di las gracias por el café y me fui.
En la valoración del blablacar, me puso de 10. Apuntó sobre mí que era un buen conductor y que no dudaría en volver a viajar conmigo.
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