Cornudo consentido Nº1 Soy consciente
La puerta estaba abierta y el sonido de dos cuerpos chocando llenaba la casa. En lugar de la rabia que esperaba, Carlos sintió una descarga eléctrica: su fantasía más oscura se había hecho realidad. Ahora, la pregunta no es si lo perdonará, sino cuánto tiempo podrá resistirse a verla otra vez.
Muy buenas, soy Carlos, os hago una pequeña descripción mía, tengo 33 años y mido 1,78 95 kilos moreno, y voy a contar la historia de cómo descubrí que era cornudo y mi evolución dentro de la pareja.
Antes de nada detallare a mi pareja, la llamaremos Jesica, tiene 32 años es morena y mide 1,64, 60 kilos y lo que más atrae las miradas son sus grandes y hermosas tetas, usa una talla 100 y aunque al principio usaba ropa que las ocultaba, ahora las muestra sin pudor. No tiene un gran culo pero se defiende.
Nosotros tenemos una relación de hace ya 8 años, y todo empezó hace cinco, pero yo desde el principio siempre he fantaseado con verla con otro hombre. Y con tal fantasía solía ver videos y relatos del tema pasa masturbarme.
Nos tenemos que remontar cinco años, nosotros llevábamos tres de pareja y era verano. Jesica llevaba ya una semana de vacaciones pero a mi aun me faltaba terminar esta para poder empezarlas. Al ser verano mi horario de trabajo y de actividades se revoluciono un poco haciendo que algunos días saliera más tarde o más temprano de trabajar y que algunas de las actividades que tenía fueran modificadas o incluso que no se pudieran llevar a cabo por falta de gente.
Era martes y había podido salir antes del trabajo y me dirigía hacia el polideportivo para jugar un partido con los colegas, estando ya allí comiendo cualquier cosa en el bar, algunos avisaron que no podrían quedar a jugar así que después de unas discusiones, el partido se anuló y me dirigí a mi casa.
No tarde mucho en llegar y aparcar fuera de casa. Mi casa es un pareado de dos plantas. Abrí la puerta de entrada al jardín delantero, como esperaba ver a Jesica refrescándose en la piscina, me dirigí al jardín trasero por el pasillo lateral, allí encontré la tumbona que usa para tomar el sol, y encima de ella la parte de arriba del bikini, ahí me emocione por que en aquella época nunca hacia topless y mucho menos en nuestro jardín desde el que le pueden ver los vecinos. Mire a la piscina porque algo que flotaba me llamo la atención, era la parte de abajo del bikini. Ahí me puse nervioso, entre excitación y miedo por si le había pasado algo.
Entre rápido pero sin hacer ruido a casa, entre al comedor y allí oí ruidos que venían de arriba. Subí las escaleras y me dirigí a nuestro cuarto, la puerta estaba abierta y se oía perfectamente el ruido de dos cuerpos chocando los gemidos de Jesica y de otro hombre. Eso me hizo pararme y antes de que me diera cuenta una de mis manos acariciaba mi pene por encima del pantalón, en vez de sentir celos o rabia, sentía excitación. Era mi fantasía hecha realidad. Me asome poco a poco y los vi, primero vi sus pies juntos, luego sus rodillas en un ángulo de noventa grados, y el culo de el bombeando su polla dentro del coño de mi novia, con las manos le cogía la cadera para impulsarse, ella tenía sus manos apretando la almohada, y sus tetas balanceándose en cada envestida, sus gemidos eran una mezcla de placer y dolor. En un momento él le cogió y apretó los pezones desde atrás y los estiro obligándola a levantar el pecho y el torso y pegarlos a al suyo, una vez así, con una mano le obligo a girar la cara para besarla y con la otra le acariciaba el clítoris mientras seguía bombeando. Fue en ese momento en que me di cuenta de que no sabía quién era el.
Me quede escondido, unos minutos intentando asimilar que estaba pasando, reaccione cuando un grito de placer anuncio el orgasmo de Jesica, pero el amante no paro de embestirla.
Me dirigí otra vez a la calle para irme de casa, cogí el coche y conduje sin saber dónde ir, al final llegue a una descampado, aparque el coche y me puse a pensar, me venían una y otra vez las imágenes de Jesica siendo follada por su amante, no me sonaba de nada y no sabía quién era y como había conseguido que se desnudara en la piscina, que consiguiera follarla asi. Me desabroche el pantalón y saque mi pene ya erecto, me empecé a masturbar con los ojos cerrados, a los pocos minutos me corrí sobre mi mano y abrí los ojos y allí estaban, dos chicas de entre 17 y 18 años riéndose y haciendo el gesto de que la tenía pequeña. Enseguida arranque el coche y me fui rápido avergonzado. Aun oía las risas cuando llegue a casa.
Esta vez entre por la puerta principal y ahí estaba ella, en la cocina preparando la cena y con el bikini. Me acerque y la abrace por detrás como hacia unas horas había visto a su amante hacerlo. Le cogí un pecho y con la otra me dirigí a su coño, pero ella me lo impidió y me dijo que fuera a poner la mesa.
Cenando le comente que tal la tarde, me contó que había estado en la piscina y tomando el sol sin mucho más que hacer. Yo le conté que el partido había ido muy bien pero que nos habían ganado por que se llevaban todos los revotes.
No hace falta decir que esa noche no dormí, me la pase mirando a mi novia dormir y haciéndome pajas.
Cuando me fui a trabajar, la deje allí en la cama, en el trabajo no pude concentrarme nada y el tiempo pasaba lentamente. Por fin sobre las 5 deje atrás la oficina y me dirigí a mi casa, estaba nervioso por saber que me iba a encontrar. Llegue a casa y volví a entrar por la puerta y recorrer el pasillo lateral, me asome al jardín, y allí estaba la hamaca pero esta vez Jesica estaba en ella, con el mismo bikini que ayer había visto por el suelo pero esta vez bien puesto, me saludo con un beso y me dijo que me pusiera el bañador y me refrescara en la piscina. Allí mismo me desnude para coger un bañador que tenía en el tendedero, ella al verme desnudo me dijo:
J: anda tú siempre sacando tu cosita a pasear.
C: Ya sabes que no me importa y tendrías que probarlo, ya sabes que me encantaría que hicieras topless.
J: calla calla que vergüenza y que me vea alguien. He de admitir que ahí si me dio una punzada de celos, porque él podía verla desnuda y exhibiéndose pero yo no.
C: algún día seguro que lo harás.
J: Ya veremos, a lo mejor este verano.
Me puse el bañador y me tire al agua refrescante, cuando salí vi como ella se metía en casa moviendo el culo de forma hipnotizante. Salí y la seguí solo para comprobar cómo se metía en el baño, y como se empezaba a masturbar por encima del bikini. Me fui a la piscina otra vez dándole vueltas a la cabeza. La semana paso rápido, estuve muy distante con ella y se dio cuenta pero es que cada vez que me acercaba a ella me empalmaba y casi me corría sin tocarme, y no sabía qué hacer. Llego el fin de semana y empezaba mi mes de vacaciones. Teníamos un viaje a las playas del sur de España el lunes. El fin de semana lo pasamos haciendo las maletas y aprovechamos para ir a la playa el sábado por la mañana, allí volví a pedirle que hiciera topless. Pero se negó diciendo que ahí podía encontrarse a gente conocida, que cuando nos fuéramos de Valencia se lo pensaría.
Esa misma noche, en casa, Jesica me abordo con lo que estaba distante.
J: Carlos te pasas algo, esta última semana estas distante y no me has tocado y eso que me paso el día en bikini.
C: no me pasa nada, es solo el trabajo que ha sido duro.
J: No es eso, a ti te pasa algo conmigo, te alejas cada vez que me acerco, dímelo.
C: no tengo nada que decir.
J: ¿Seguro? Dijo esto mientras acercaba su mano a mi pene, y me sobaba por encima del bañador.
C: Quita. Dije apartándola. Ella sorprendida me dio un guantazo.
J: ¡Que te pasa!
La cogí de las muñecas para que no me pegara y mirándole a los ojos se lo dije.
C: ¡Te vi el otro día con tu amante!
CONTINUARA...
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