Xtories

Una grata sorpresa

Ella cree que tiene el control total con las esposas y sus reglas estrictas. Pero cuando él recupera la libertad, el juego cambia de dirección y ella descubrirá que obedecer también puede ser un placer prohibido.

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Estoy en mi piso, me he puesto sexy porque te quiero hacer un regalo así que también he preparado una cena romántica con velas y todo... llevo puesta una camiseta de tirantes con mucho escote, unas gafas de bibliotecaria sexy, una falda de tablas, parecida a la de las colegialas y tacón. Cuando llegas a casa después de un duro día de trabajo y me ves así te quedas todo sorprendido, te gusta lo que ves y me quieres meter mano rápidamente pero yo te digo:

- No no, todavía no...

Así que nos ponemos a cenar tranquilamente. Cuando terminamos, preguntas por el postre y te digo...

- El postre es en la habitación...

Llegamos a la habitación besándonos pero no dejo que me toques y te tiro sobre la cama... voy avanzando sobre ti, hacia arriba, y ves que cojo algo de la mesita. A continuación te cojo una mano y te pongo una esposa, la paso por un barrote del cabecero, y te agarro la otra mano con la esposa. Ya estás atrapado y a mi merced...

Comienzo a abrirte la camisa botón a botón, dándote besitos en cada parte del pecho que va quedando al descubierto y sigo bajando hasta que te desabrocho la camisa entera... después sigo por el pantalón, soltándote el cinturón, luego el botón y luego bajo lentamente la cremallera, todo esto muy tranquilo, con mucho esmero... y entonces te bajo los pantalones por completo y los tiro por ahí. Ahora voy a por el calzoncillo, agarro por la cintura, te voy dando besitos por la parte que va quedando al descubierto, con mucho cuidado voy bajando los calzoncillos y con especial cuidado de no rozar tu carne. Tú haces algún movimiento o ademán de acercármela a la cara o a la boca pero yo te miro con sonrisa pícara y niego con la cabeza.

Ya te tengo desnudo sobre la cama, pongo música y comienzo a bailar de forma sexy...

Primero me quito la blusa, lentamente, dejando ver el sujetador de encaje granate que llevo debajo, luego me quito la falda poco a poco, de espaldas a ti, para que puedas ver bien mis curvas, y dejándola caer al suelo cuando pasa la zona de las caderas... ahora puedes ver el tanga que llevo a juego con el sujetador... Empiezo a quitarme el sujetador, dejando las tetitas al aire y ya por último me quito el tanga, lentamente... quedando completamente desnuda..

Mientras tanto, he observado cómo tu polla se ponía cada vez más dura y te veo con cara de sufrimiento por no poder tocarte ni tocarme.

Entonces me acerco y te digo:

- ¿Te gustaría que te la chupara?

- Sí...

- Pues para que te la chupe... primero tienes que hacer que me corra con tu lengüita...

Así que me siento encima de tu boca para que me comas bien el coñito, estilo 69 pero no me inclino hacia delante para comerte la carne porque todavía no te lo has ganado.

Empiezas a lamerme suavemente... y me das besitos, poco a poco vas aumentando la intensidad de los lametones. Vas provocando que se me escapen tímidos gemidos... Muevo mis caderas para ayudarte en la tarea...

Cuando ves que estoy muy mojada metes la puntita de la lengua en el coñito, eso hace que gima más fuerte... además, te das cuenta de que he empezado a acariciarme las tetas, a rozarme los pezones...

Metes un poquito más la lengua y la sacas y luego otro poquito más...

Como me gusta me empiezo a mover para clavarme tu lengua en el coñito, de hecho, te ayudo abriéndome el coñito con las manos y me clavo un poco más hondo tu lengua... Empiezo a tocarme el clítoris, ya que estás atado y no te puedes mover...

Y poco a poco me voy moviendo más rápido, gimiendo más fuerte y cuando estoy a punto de correrme, me inclino hacia delante y me meto toda tu carne, que está muy dura, en la boca. Me la dejo ahí, y me corro con tu carne en la boquita...

Cuando mi cuerpo se recupera un poco de la explosión de placer, me saco tu polla de la boca, muy despacito, apretándola con mis labios y jugueteando con mi lengua en tu cabecita. Entonces me cambio de postura, me pongo de lado para que así puedas verme mejor mientras te la mamo y también veas mejor mi culo…

Sigo jugueteando con la lengua, me la vuelvo a meter despacito en la boca, toda entera, y cuando la voy sacando, voy acariciando con mi lengua la parte del cuello de tu polla... Tiro suavemente de la piel hacia abajo, para que quede tensa la carne y te sigo lamiendo el cuello. No paras de gemir de placer…

Luego, empiezo a darte bocaditos, y tú te pones más duro aún... en ese momento, para que te relajes un poco, me meto la polla en la boca y entonces me dices entre gemidos:

- Me gustaría tocarte...

- ¿Quieres que te desate?

- Sí...

- Vale… pero te lo tienes que ganar. Tienes que hacer que yo me corra con tu polla, pero sin tú correrte... porque eso también te lo tienes que ganar.

- Bueno…

Así que me meto otra vez la polla en la boca para empapártela bien y me siento encima de ti, clavándome la polla hasta lo más hondo... tú gimes de placer... yo empiezo a moverme de arriba abajo… tú te ayudas con tus caderas... Me inclino sobre ti y hago que me lamas las tetitas mientras me follas…

Poco a poco me voy poniendo más caliente y me clavo más hondo tu polla hasta que incluso te ordeno:

- ¡Fóllame más fuerte!

Obedeces, mueves más rápido tus caderas, aún con el sufrimiento de saber que todavía no te puedes correr...

Te meto prácticamente toda una teta en la boca, para que me la lamas bien, y me empiezo a tocar…

Sigo botando encima de ti más fuerte y gimiendo cada vez más alto hasta que finalmente me corro, clavándome tu carne lo más hondo posible y apretándotela con mi coñito con cada espasmo de mi cuerpo…

En ese momento, sin sacarme la polla, cojo la llave de un cajón, y te libero. Al quedar libre, me agarras las caderas, me dices:

- Quiero correrme en tu coñito.

- Eso también te lo tienes que ganar...

- ¿Y cómo?

- Haciendo que yo me corra a cuatro patas.

Entonces, sin pensarlo dos veces, te sales de mí y rápidamente cambias de postura, me manejas como a una muñeca. Me pones a cuatro patas y sin darme cuenta, coges rápidamente las esposas, y me atas las manos a la cama, cogiéndome totalmente desprevenida y me dices:

- Ahora voy a ser yo el que me mande…

Me clavas fuerte tu polla hasta lo más hondo y sigues metiéndomela con firmeza, haciéndome sentir tu deseo en cada impacto de tu cuerpo contra el mío, agarrándome fuerte las caderas mientras me zarandeas… Cada vez gimo fuerte... notando lo dura y gorda que está tu polla, después del sufrimiento que te he hecho pasar…

Me encanta notártela así... además, aprieto un poco el coñito para notarla aún más…

Cuando ves que estoy muy caliente, te mojas un dedo, y me empiezas a acariciar la entrada del culo... metiéndome un poco el dedito y haciéndome gemir aún más de placer al notarlo… Según me voy calentando más, el culo se abre más y metes más profundo el dedo... Gimo aún más fuerte y ya estoy tan caliente, que consigues meter el dedo entero en mi culo…

Así que ahora me follas por los dos lados a la vez y yo empiezo a gemir más fuerte y a moverme más rápido e incluso muevo tus caderas para clavarme tu carne aún más… Cada vez me muevo más rápido hasta que finalmente me clavo tu polla y tu dedo profundamente y me corro apretando las dos cosas… Tú, que estás ya que no puedes más, sacas el dedo, me agarras fuerte de las caderas y me empiezas a dar bien fuerte hasta que no aguantas más, me tiras hacia ti, clavándomela en lo más hondo y llenándome de leche…

Caemos rendidos sobre la cama, tú sobre mí y todavía dentro de mí. Te siento palpitar, siento cómo tu corazón acelerado va recuperando la tranquilidad y,e dices:

- Buena idea la de las esposas, creo que te las voy a dejar puestas un ratito más...