Allí donde te halles, te volveré a encontrar. 5
Tania siempre fue inalcanzable, pero cuando la verdad sale a la luz, la vergüenza se transforma en furia. Esta noche, el silencio se rompe y la venganza se vive en la piel, desnuda y sin piedad.
Agosto de 2013
Repasaba la habitación tratando de no olvidarme nada. Era el momento de volver y encarar las cosas de una vez, Ramón había sido claro, la estaban pasando mal y no me podía escabullir. No me explicó por qué, ni le quise preguntar, se los debía. Pero me hubiera gustado no tener que volver solo. O por lo menos sin el regusto amargo que tenía en la boca. Los estudios se me habían dado bien. Había cumplido mi promesa y justificado de sobra cada centavo que invirtieron en mí.
Cuando me ofrecieron financiar mi carrera universitaria por mis méritos en el instituto y como una forma de compensar tantos años de olvido y miseria, no me explicaron que la vida que me esperaba podía ser peor que la que conocía. Ser pobre en el campo es una forma de vida llena de privaciones pero abundante en solidaridad, nunca falta un vecino que le alcance un pedazo de pan al que tiene hambre o que le ofrezca abrigo en una noche destemplada.
También están los otros, si, pero todos sabemos quienes son y nadie espera nada bueno de ellos. Los pobres tenemos la miseria y la humildad de sobrevivirla, ellos tienen sus miserias y se revuelcan en ellas.
Al llegar, tuve la suerte de ser ignorado por ser distinto. Ni para humillarme servía, no les daba puntos. Acostumbrado a la soledad de las largas tardes de mi pueblo no sentí el rechazo y me pude dedicar de lleno a los estudios en el pequeño departamento donde vivía. Las necesidades del cuerpo las cubría en un coqueto puticlub de cercanías. Dinero no me faltaba.
Cuatro años exitosos y un año de vivir en pareja arruinados en una noche. Si bien lo ocurrido, me había facilitado la decisión de volver, me había roto por dentro.
Me sentía usado, humillado y pisoteado por la única persona que perforó mi coraza y para colmo de males, mi reacción había sido lamentable. ¿Pero quien lo prepara a uno para algo así? ¿Dónde se estudia esa asignatura? No pretendía justificar mi reacción animal, a pura adrenalina. Lo hecho, hecho estaba, pero me sentía sucio, yo no era así y no quería cambiar.
Si esas eran las reglas del juego, prefería no participar. Solo me quedaban los amigos del pueblo y mis sueños locos, pero eran suficientes para comenzar de nuevo.
Había logrado sacar las carreras en tiempo record utilizando todos los cursos de verano para adelantar materias y finalmente llegué al último semestre debiendo solo un par de asignaturas formales, entre ellas Administración Agraria. Una materia que exigía mucha lectura y dedicación, a la que había que dedicarle muchas horas y que era posible enfocar desde diferentes posiciones políticas y sociales. Uno de los problemas con la misma, era dar con un profesor lo suficientemente amplio de criterio para evaluar las diferentes posturas de los alumnos sin importar su enfoque político o sociológico. Algo bastante difícil de encontrar en una universidad privada de ese nivel.
Mis compañeros eran todos mayores que yo y sin embargo su comportamiento podría emparentarse con lo peor de los adolescentes. Provenientes de familias adineradas, vivían en continua competencia entre ellos, tanto hombres como mujeres daban todo por destacar. Estaban divididos en dos grandes grupos aglutinados alrededor de las estrellas de los dos deportes más populares del momento, rugby y hockey. Cada uno con su cohorte de bellas animadoras, las populares. El fútbol era solo para los descartados, frikis, nerds o simplemente gordos o feos.
Las estrellas de hockey eran sin duda Toni y Tania, rubios naturales de belleza indiscutida y novios desde el instituto. Dos personas que presumían de su porte elegante y parecían despreciar a los que los rodeaban.
En cambio Juanjo, el apertura del equipo de rugby, un gigante de pelo negro y ojos verdes de un metro noventa de altura, vivía para humillar a los demás. Él y su grupo de forwards eran el terror de la universidad, sobre todo su lugarteniente José, el tercera línea. Ante tanta fiereza se contraponía su novia Juana, una voluptuosa morena de ojos claros, jefa del equipo de animadoras, que era la única que lograba controlarlo.
Ambos grupos presumían de ser muy unidos y de una fidelidad inquebrantable entre ellos, cosa que el verano anterior, pude constatar que era pura hipocresía.
Un domingo de Febrero volvía en mi vieja moto de la visita sexual del mes y decidí tomar unas copas en un bar de moda cercano a mi facultad. Luego de dejarla aparcada en el estacionamiento y mientras caminaba rumbo al garito, divisé el ostentoso coche rojo de Juanjo, y apoyado de espaldas sobre el capot, estaba él morreándose en forma desesperada con una rubia de infarto, que con el ajustado vestido subido hasta la cintura, frotaba su pubis contra el vientre del macarra. Mientras tanto, el macho la amasaba las nalgas apenas cubiertas por un hilo dental.
La sorpresa fue ver salir del asiento del copiloto a José, desnudo de cintura para abajo y colocarse tras la muchacha, mientras uno de sus serviles, un delgaducho que los seguía a todos lados, salía por la puerta de atrás para filmar todo con su celular.
Nada más sentir el cuerpo del macarra tras de sí, que mientras le estrujaba las tetas buscaba empalarla tras haberle bajado la tanga, la muchacha se empezó a remover desesperada buscando evitarlo.
¿Qué hacen, están locos? Déjenme por favor
Calla puta que te va a gustar, le va a encantar a Toni saber la novia que tiene.
Al comprender de golpe que se trataba de Tania y que la estaban forzando, no me pude contener, mis viejos códigos no me lo permitìan. Me acerqué al grupo y aproveché el momento en que José reculó para tratar de ensartarla, para clavarle el empeine de mi bota derecha en los huevos.
Al ver a su lugarteniente retorciéndose en el piso, Juanjo levantó la cabeza extrañado, solo para encontrarse con mi puño derecho que lo derrumbó como a una pila de naipes, arrastrando a la muchacha consigo.
Después de sacarle el móvil al flacucho que estaba filmando y dejarlo que se escapara, acomodé las ropas de la muchacha y la tomé en mis brazos. Al intentar hablar con ella, descubrí que estaba muy tomada o drogada, ya que le costaba hilvanar palabras, la llevé hasta mi moto y la senté cruzada sobre el tanque de combustible, la obligué a abrazarme, cosa que la aterrada muchacha hizo sin dudar y la llevé a su casa.
Nuestra llegada coincidió con la de su prima Tere, que casualmente arribaba en un taxi. Tere cursaba Administración Agraria conmigo, vivía con su prima y su dirección figuraba en el grupo de whatsapp del curso, por eso supe donde llevarla.
Decir que se quedó helada cuando nos vió llegar, es decir poco, ver a su endiosada prima bajar de la moto en brazos del marginado del curso debe haber sido muy fuerte para ella. Para colmo, coloqué a Tania de pie junto a ella y al ver que se sostenía bien, me marché sin decir una palabra. Si quería contar lo sucedido o no a su prima, era cosa de ella. Por mi no lo sabría.
Tampoco tenía temor a la posible represalia de los impresentables, sabían que el movil con la filmación de la posible violación estaba en mi poder y eso los detendría. Además no tenía amigos con los que se me pudiera ir la lengua. Ser becado de origen humilde y familia incierta, me había privado del placer de disfrutar de tan preciosas amistades. A pesar de tener buena planta y un físico bien desarrollado por mis años de trabajo en el campo, las féminas huían de mi compañía como si estuviera apestado.
Lo mismo sucedía con los trabajos en grupo, los míos eran siempre unipersonales y así siguieron hasta la fiesta de fin del primer semestre. Un baile con desmadre y bebidas al que era invitado solo para demostrar compromiso social con los desfavorecidos. Fiesta a las que concurría para simular agradecimiento y de la que me solía pirar en cuanto empezaba el desfase.
La ceremonia era repetida, los guaperas al acecho de las novatas, las populares luciendo palmito y el resto de la fauna buscando pasar desapercibida y disfrutar del momento. Al promediar el evento y empezar el desmadre, alcancé a divisar a Tere, mi compañera de curso, intentando resistirse a la invitación de Toni, el novio de su prima, para salir a bailar.
Incapaz de asimilar el no de la muchacha, la tomó de una muñeca, la levantó de su silla y la estaba llevando a la rastra al centro de la pista. No pensaba entrometerme, cada secta tiene sus códigos e inmiscuirse suele salir caro, pero cuando la chica me miró con ojos suplicantes no me pude resistir.
Me crucé en su camino y sin decir una palabra, lo tomé del trapecio del brazo con que arrastraba a Tere y empecé a apretar. Su alcoholizado cerebro no entendió lo que pasaba, hasta que las primeras ráfagas de dolor lo golpearon sin piedad obligándolo a soltar a su presa. Momento en que la tomé de la mano y la saqué de la fiesta antes de que los amigotes del galán frustrado reaccionaran.
Una vez afuera y pasada la adrenalina, Mi compañera se puso a llorar compulsivamente. Intenté calmarla pero no hubo forma, aunque no había sido tan grave la cosa. Si hubiera sabido el por qué del llanto, me hubiera ahorrado muchos disgustos, pero no hubo forma de que me lo dijera.
Le ofrecí llevarla a su casa en mi moto y aceptó. Nos despedimos sin mayores comentarios y no nos volvimos a ver hasta el comienzo de clases, una semana más tarde.
Como era costumbre, el primer día de clase se formaron las comisiones para los trabajos del segundo semestre y se presentó la lista de temas a presentar. Ni me molesté en preguntar a mis compañeros y me dirigí a uno de los mesones de trabajo para repasar las opciones. Minutos más tarde, mientras los demás se ponían de acuerdo para formar los grupos, yo ya había elegido y dejado marcados en la pizarra, los cuatro temas para mí comisión unipersonal que mejor se acomodaban a mi forma de pensar.
Para mi sorpresa, al volver a la mesa me estaba esperando Tere acompañada de sus dos mejores amigas Carmen y Sonia, dos hembras presuntuosas que no me habían dirigido la palabra en todo el curso. Ante mi asombro y con la mejor de las sonrisas me pidieron formar parte de mi grupo. Luego de inscribir el grupo en la asignatura y el orden de los trabajos a presentar, nos pusimos de acuerdo en el día y la hora de la primera reunión, el material a aportar por cada uno y el lugar, que no era otro que la casa de Tania el sábado siguiente a las diez de la mañana.
Nos reunimos en un mesón del gran parque, nos dividimos la tarea y pronto quedó evidente que la tarea sería toda mía. No me molestó, necesitaba una buena nota y no confiaba en mis compañeras. Lo que sí noté es que Sonia y Carmen me miraban con cierta intensidad asombradas por mi desempeño, lo que pareció molestar a Tere. En un momento de la tarde pasó a saludar Tania. Bella como siempre pero con la mirada entristecida. Quizás fuera por temor a que hable de más o por vergüenza, pero pasó de mí.
A esa reunión siguieron varias en las distintas casas del grupo, reuniones a las que extrañamente Tere se negaba a concurrir si no la pasaba a buscar con mi moto. Pensé que era una especie de capricho de niña consentida, hasta que me pareció notarla en guardia, como vigilando si nos seguían. La convivencia trajo el roce, el roce la intimidad y en una reunión en mi casa en las que sus confabuladas compañeras no aparecieron, tuvimos nuestra primera experiencia sexual. Una experiencia extraña, de pasión desatada, donde me pedía a gritos que nunca la dejara, que a mi lado se sentía segura.
Cumplí con creces, acepté todas sus demandas y la de su familia.¿Y todo para qué? ¿Para terminar humillado en medio de la peor inmundicia que hubiera imaginado? No, no, esto no era para mí. Tenía que volver a mi gente. Sólo allí podría curar.
Agosto de 2013
Tania.
Dos noches antes de partir, sonó la campanilla de mi humilde departamento. Extrañado, ya que no esperaba a nadie, acudí a abrir vestido solo con una remera y un corto pijama y me encontré con Tania parada frente a la puerta. Con un ajustado vestido negro y sin mas aditamentos que su cartera negra y zapatos de taco haciendo juego, lucía hermosa como siempre y seria como nunca.
Asombrado la dejé pasar y le ofrecí un trago.
¿A qué debo el honor de esta visita? ¿Vienes a abogar por tu prima?
Nada más lejos de eso, vengo a pedirte perdón.
¿Perdón? ¿Y eso porque sería?
Porque lo vi venir y lo dejé pasar. No debí haberlo hecho, te lo debía. Tony jamás te perdonó que le birlaras a Tere.
¿Cómo?...¿Birlarle a Tere?
Lo que oyes, hace poco me enteré que llevaban mucho tiempo liados a mis espaldas antes del día del famoso baile.
Pero si esa noche Tere lo rechazaba.
Solo porque Tony estaba borracho y tenía miedo que la expusiera frente a mis amigas. Al verlo tan violento se asustó y al ver que estabas cerca te pidió ayuda. Después de eso solo te usó de barrera de protección.
¿Te olvidas del tiempo que llevamos juntos? Estamos comprometidos. Eso que dices es imposible, nadie puede fingir tanto.
Mira. Toni nunca aceptó un no en su vida y no iba a ser la primera vez. Tere le temía y la única forma de tenerlo controlado era tenerte a su lado. Después quizás, se encariño contigo, pero Toni nunca la dejó de acosar. Cuando resignada al no encontrar trabajo, aceptó trabajar para sus padres, él vió la oportunidad. Y yo debí darme cuenta de lo que iba a pasar. Por alguna extraña razón pensé que mi prima nunca te iba a engañar.
Pero si el que la rondaba era Raúl.
Raúl fue solo su herramienta, estando yo de por medio, Toni no se podía exponer abiertamente. Operaron con tu empresa para que tu trabajo te mantuviera lejos y a través de sus amigas la convencieron de salir entre semana a paliar su aburrimiento. Poco a poco introdujeron a Raúl y entonces ellas se abrieron y la dejaron expuesta.
¿Y donde entra Toni en esa ecuación?
La semana del incidente me enviaron a acompañar a su hermana a una misión comercial, esa noche iba a terminar en una fiesta privada después de la cual Tere no iba a poder escapar.
Pero las cosas salieron mal.
Ja ja ja. O bien según lo mires, te salvaste de una buena. Cuando Tere avisó que tú ibas decidieron que te iban a humillar. Confiados en lo que les contaba de tu fe ciega en ella, se la pensaban follar en tus narices sin que te dieras cuenta. La convencieron de aceptar, so pena de ponerte al tanto de sus escapadas.
No se la veía muy a disgusto cuando se morreaba con Raúl.
No te extrañe, con la motivación adecuada, Tere es más puta que ninguna y eso lo sabes, en el baile no se pudo controlar y subestimó tu reacción. Pero basta de hablar de ella. He Venido a otra cosa
A qué exactamente
Ya te lo dije, a agradecer tu ayuda, con ese video me has abierto los ojos y por fin me saqué de encima a ese monstruo.
Tania se levantó en toda su exuberante belleza y se abrazó fuerte a mi pecho dándome un pequeño mordisco en el cuello, que era hasta donde ella alcanzaba. Mi reacción no fué inmediata, pero correspondí a su abrazo reteniéndola contra mi pecho mientras ella maniobraba con un brazo a su espalda bajando el cierre trasero de su vestido.
Cuando aflojamos un poco el abrazo y el vestido se deslizó a sus pies dejándola completamente desnuda, me sacó la remera y volvimos a apretar nuestros cuerpos frotando ahora sí nuestras pieles con ansias descontroladas. De alguna forma Tania se liberó de mi corto pijama, asió mi pene con furia desmedida y haciendo palanca con el mismo me arrastró de espaldas hacia una silla.
Sin soltar el abrazo y sin hablar una palabra, acomodó su hambrienta intimidad, se empaló en mi violenta virilidad y tomada de mi cuello, con la cara aplastada sobre mi pecho, empezó a botar.
Un polvo furioso, un polvo de revancha, un polvo violento de liberación y desagravio, que nos llevó a un éxtasis conjunto que nos dejó derrengados. Sin darnos cuenta, al acabar, teníamos lágrimas en los ojos. Aflojando su presión, pero sin separarse de mi piel, ni desacoplarse de mi menguante erección volvió a hablar.
¿Cómo conseguiste esos videos?
Cuando el viernes me enteré de casualidad de que vivía una mentira, presentí que en esa fiesta pasaría algo raro. Llamé a los técnicos de campo de tu empresa con los que tengo una gran amistad, les conté todo el entripado y se ofrecieron a ayudarme. Estando Raúl de por medio y con el odio que le tienen, no se hicieron rogar. Se anotaron a la reunión y se desplegaron por la fiesta vigilando a todos los posibles involucrados.
Pero supongo que vieron mucho más.
Mucho más de lo que te imaginas, esa reunión fue un desmadre en el que se cuidaron poco de ocultar lo que ocurría. De todo lo que me mandaron separé el video de Carmen haciéndole una mamada a su jefe en un cubículo del baño de hombres. Video que envié a su marido y a la esposa de su jefe. Lo mismo hice con el de Sonia morreándose con un compañero en el jardín. La frutilla del postre fué encontrar a Toni dándole por el culo a una becaria en un salón privado con la puerta abierta. Por el llanto de la chica parecía una violación en toda la regla.
Yo sentí lo mismo cuando me lo mandaste y me aterró comprobar con la clase de monstruo que vivía, me fuí a casa de mis padres en ese mismo momento y les conté todo. No me dejaron volver.
Me alegro por eso, pero por lo demás me arrepiento. Estaba tan furioso esa noche que no me reconocía, junté todo el material y se lo envié a tus tíos, tus suegros y a los socios de la empresa. Después me arrepentí.
¿Por qué? Estabas en todo tu derecho.
Porque la venganza te desgarra el alma. Yo no me crié así, debí marcharme sin reaccionar y que se sigan revolcando en su mundo de mierda. Ahora ya es tarde. El daño está hecho.
Tania se separó de mí y me miró a los ojos. Me acarició la mejilla y por primera vez en esa noche nos besamos con dulzura, mientras sus caderas volvieron a oscilar en mi recuperada erección. Al despertar por la mañana ya no estaba.
Setiembre de 2013
Decidí volver en tren tal como salí. Dejé la moto en una agencia para que la vendieran y me giraran el dinero y con mi título bajo el brazo, tomé mis viejas valijas y partí. Al llegar y en contra de toda la alegría de reencuentro con mi familia que pensaba encontrar, solo hallé a un adusto Ramón que me esperaba en el andén junto al notario del pueblo.
El gran patrón había fallecido y necesitaban hablar a solas conmigo. Cosa que no acepté, temiendo tempestades, necesitaba a mi hermano a mi lado
Dos horas más tarde
Sentados en el bar del pueblo no terminábamos de encajar la inmensidad de la información que acababa de recibir. Y a pesar de la dura realidad de su familia, Ramón estaba eufórico. Me habían legado todas las subparcelas arrendadas, me habían dejado una para mi explotación personal y era propietario exclusivo del paraíso de La saladita.
Dios mío Toño, eres el puto amo.
Quizás sí, quizás no. Nadie debe saberlo. No sabemos donde estamos parados ni qué intereses oscuros hay detrás de todo esto. Haremos saber que por mis estudios me han nombrado administrador de la estancia y nada más. Mi desconocido padre ha hecho un gran trabajo y yo lo pienso completar. Pero lo primero es lo primero, la parcela que me dejaron esta lista para ser habitada y explotada. Ve a buscar el camión del viejo Claudio y mañana en la madrugada pasamos a buscar a nuestra familia y los instalamos en la granja. No les digas que llegué.
Cuando me vieron aparecer en medio de la polvareda manejando el viejo camión, el griterío fue infernal. Los besos de mi madre, los achuchones de mis hermanas y su apariencia de fragilidad me conmovieron el alma. Pero nada comparable con la emoción de mi padre cuando llegamos a la chacra y se enteró de la novedad. Su apretón de manos con lágrimas en los ojos lo llevaré grabado en mi corazón para todo lo que me quede de vida.
Un nuevo día comenzó y todo era esperanza y novedad, pero debía estar atento. Las alas negras de la codicia y el desprecio por la dignidad estaban al acecho. Prueba de ello, mi familia, el sufrimiento de mi verdadera madre y el martirio de mi hermana. No pensaba dejar que volviera a pasar.
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