Sudada rosada
La tela fina de su sudadera no podía ocultar lo que sus ojos ya sabían. Cuando ella cruzó el umbral de su nuevo hogar, el orden perfecto de sus cajas se desmoronó ante el deseo descontrolado.
Debido a mi mudanza de a un nuevo sitio de vivienda, mi status va mejorando poco a poco, congregue a todos aquellos amigos a quienes había ayudado con sus mudanzas en el pasado, incluyéndose a ella, ella vino; llevaba una camiseta gris claro, podías notar sus sostén color piel bajo ella, un una pantalón de sudadera rosa, rosa claro, que dejaba vislumbrar claramente una pequeña y coqueta tanga negra bajo el, la luz, mi obsesión mirona o la tela del pantalón, permita delinear completamente su pantaleta, si por el frente y el entrometido y minúsculo triángulo en la espalda; que deja libre de movimientos sus redondas y nalgas, cada que paso cerca a mi, deje mis ojos disfrutar de su carnes, que gran dia, que de rendido y acaba al fin del dia.
El domingo dos días después, ella toca a mi puerta.
Yo estaba rendido del día anterior, dedicado solamente a organizar todo, ya estaba casi todo listo, menos un par de casas con documentos que no sabia que hacer con ella.
¿Puedo seguir? No te preocupes si yo comprendo un poco de desorden. - comentó después de saludarnos en la puerta
Claro que puedes seguir.
Cual no sería su sorpresa al ver lo arreglado y limpio que estaba todo, el sabado habia sido un día eterno sin descanso, de trabajo duro y arduo hasta pasada la madrugada, pero una gran recompensa al ver todo bien arreglado y en su sitio, con un gran orden como me gusta a mi tener todo.
Guauuu todo esta muy arreglado, te había llamado un par de veces hoy, para ver si necesitabas ayuda arreglando, pero veo que te defiendes bien solo.
Ella se dio un paseo por todo el piso, yo detrás de ella, mirando sus carnes moverse bajo la rosadita, que rico se ve, para darle un par de nalgadas y tenerla en cuatro en mi cama, mientras se la meto duro y fuerte, tomando sus caderas, para tener fuerza adentro.
Al salir de la habitación, ella volvió su cabeza sorpresivamente, atrapandome mirándole el culo, y sin una pizca de pudor, me acerque a ella,, mientras me pregunto:
¿Que ves?
- A ti, eres muy hermosa y sexy
- ¿Te parece?
- Te ves muy bien, con un culo espectacular
- No me gusta esta sudadera, me hace ver muy gorda.
- el culo se te mira, delicioso, para comérselo a mordiscos
Solo me acerque, levante su mentón con mi mano y al encontrarse nuestros ojos, procedí a besarla, ella no se negó y unimos nuestras lenguas, mis mano??
Bueno fueron directo a sus nalgas, amasajándolas, apretandolas, y rejuntando su pelvis contra mi, no solo quería disfrutar de ese culote, quería que ella sintiera como estaba mi polla de dura, y el deseo interno de hundirsela.
Sus manos bajaron a mi cola tambien, no besamos, y con las manos, pase a deslizar su pantalones rosados abajo, ahora, ya sentí la suavidad de su piel en mis manos, y ahora no la acariciaba sino que quería partir en dos ese culo, y lo separaba más y más, ella me separo y quito mi camisa, se arrodillo y bajo mis pantalones, para meterse el rabo entero a la boca, y chuparmelo, la saque de su boca, y se la pase por toda la cara mientras ella abría su boca; la meti para un último chupón, y la cargue en mis manos, para llevarla a mi cama.
Una vez desnudos en el cuarto, era hora de inaugurar el nuevo sitio, la acosté y la empecé a besar de pies a arriba, chupe sus dedos, y mordisquee su empeine, seguí por las rodillas, y ahora en medio de los muslos encontré el poso de la fortuna, allí un chochito peludito, humedo, calido y húmedo, que se retumbó con la metida del primer dedo, al meter el segundo, ella levantó sus labios, con sus manos abrió y separó los externos para exponer su clítoris, y mientras yo metia mi tercer dedo.
Chupamelo
Y así dedique, mi experticia oral a su granito de oro, precioso y sabroso, le moví la lengua arriba abajo y a sus alrededores, gracias, al continuo preludio con mamada, los besos pierna arriba, los dedos dentro de ella y la expresión oral, no demore mucho en sentir que el momento del trompilizo para entrar en acción en la caverna del placer había llegado.
Me levanté sobre ella y metí mi miembro fuerte y duro, nos besamos, ella puso sus manos en mis nalgas, para empujar más fuerte mientras yo. Tomaba la cabecera de la cama como apoyo e ir más fuerte, con la fuerza que tenía, solo deje sentir la unión de nuestros cuerpos bocas y genitales, di con toda mi fuerza, y ella solo respiraba fuerte y profundo en medio de nuestros apasionados besos, fue así como no me pude contener mas y me derrame todo, con una satisfaccion de la misión cumplida y cansancio que solo un orgasmo puede describir.
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