Mi compañera Begoña (II)
El secreto del trabajo se desmorona entre las cortinas de un probador y el frío del baño público. Begoña no solo busca placer, sino el riesgo de ser vista; y esta vez, el centro comercial es su cama.
Teníamos ya varias semanas de relación en la que la pasión y la lujuria estaban en todo su apogeo. No había día en el que no hiciéramos el amor un par de veces. En el trabajo decidimos de momento no decir nada hasta ver donde llegaba la relación.
Un día Begoña me pidió que la acompañara al centro comercial ya necesitaba comprar algo de ropa, le dije que primero tenía que hacer unos recados pero que me reuniría con ella allí. Cuando llegue a la tienda allí estaba preciosa con un vestido por encima de las rodillas, sin mangas que hacia resaltar el moreno de su piel y su belleza. Cuando me vio me besó y me dijo que fuera al probador con ella que tenía una sorpresa. Así fue cuando pasamos y cerro la cortina y se quitó el vestido quedo totalmente desnuda. Como pudo se fue probando la ropa que llevaba ya que yo no dejaba de sobarla y besarla sin descanso.Cuando salimos del Zara fuimos a los baños que estaban al fondo del Centro Comercial, nos metimos en el de señoras y nos desnudamos mutuamente, como no llevábamos ropa interior nos resultó fácil, Bego se agacho me dio unas cuantas lamidas para terminar de ponérmela dura me sentó en la taza del váter clavándose mi polla que entro como cuchillo en mantequilla en su coño. Nos habíamos vuelto unos exhibicionistas ya que no nos importaba nada el que nos pudiesen mirar. Erar algo tarde el centro comercial estaba casi sin gente cuando pasamos por delante de una zapatería y vimos que el que atendía era un chico joven y Bego decidió jugar un poquito con él. Cogió un par de zapatos se sentó en unas sillas y llamo al dependiente para que le ayudara, cuando este se acercó Bego se abrió de piernas y le enseño su coño que rezumaba todavía mi corrida de minutos antes, después de casi media hora probándose zapatos y calentando al chico le dijo que le gustaban unos pero el precio le parecía caro, el chico se los regaló.
Ya devuelta esta vez a su casa fuimos todo el trayecto calentándonos así que cuando llegamos oímos ruidos en el dormitorio de Ainhoa que indicaban claramente que estaban follando allí. Nosotros pasamos al dormitorio de Bego y comenzamos también nuestra batalla sexual hasta quedar dormidos.
continuará
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