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Triosmay 2020

Día a día 10

La luz del sol nos despertó sobre las siete de la mañana, yo había quedado a las diez con Felipe. Patricia aun dormía con su carita de ángel, su cara estaba preciosa y su boquita incitaba a pecar. Me levanté sin hacer ruido y fui hacia la…

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La luz del sol nos despertó sobre las siete de la mañana, yo había quedado a las diez con Felipe.

Patricia aun dormía con su carita de ángel, su cara estaba preciosa y su boquita incitaba a pecar.

Me levanté sin hacer ruido y fui hacia la ducha.

-Hummm ¿Por qué no me has despertado?

-Estabas preciosa ahí tumbada con esa boquita pidiendo guerra.

-Hummm he dormido como una reina hummm ayer me dejaste muy relaja jajajja

-Me alegra oírte decir eso, yo también lo disfrute mucho.

Mi polla ya estaba mirando al cielo y patricia la cogió entre sus manos se arrodillo y la metió en la boca como si estuviese adorando a un dios. La metió muy lento en su boca y el saco llena de babas para volver a meterla y sacarla, cada vez imprimía más velocidad a la boca. Yo agarraba su nuca para intentar detener tan tremenda mamada, no quería correrme en su boca.

La levante del suelo de la ducha y la puse de espaldas a la pared, metí mi polla en su coño y agarrándola de los brazos la follé muy fuerte buscando solamente mi corrida. Hummm siii, siii te voy a llenar entera hummm tomaaa, tomaaaa. Mi polla estallo con una gran cantidad de chorros que consiguieron su corrida y tuve que sujetarla, pues sus piernas perdieron fuerza y casi se cae. Joder tío humm menuda follada me has dado hummm casi me desmayo, hubo un momento que no veía nada.

Después de ducharnos desayunamos en la cafetería del hotel. Comentamos las reuniones de la mañana y nos despedimos con un beso. Pedí un taxi y me dirigí a nuestra oficina en Arrecife. Aún era `pronto, así que di un paseo por la ciudad sin ningún rumbo. Entre en una bonita cafetería y pedí un café solo, miré mis correos y leí la prensa. Mire mi reloj y salí en dirección a la oficina, llegue dos minutos antes de las 10. La puerta estaba cerrada, pero había gente dentro. A las 10 en punto la puerta se abrió.

Entre y vi a Felipe al fondo frente a una máquina de café.

-Buenos días Felipe.

-Buenos días don Pablo.

- ¿Qué tal va todo?

-Pues ya puede usted ver como tengo la mesa.

-Ya veo ya, es impresionante.

- ¿Si quiere que le presente a algún cliente y así de paso vemos un poco la isla?

-Perfecto, así podemos hablar por el camino.

Salimos rumbo a las bodegas Vega Yuco posiblemente la mejor bodega de la isla. En ella nos reunimos con el director y dimos una vuelta por la bodega probando alguno de sus excelentes vinos. Nos estuvo explicando cómo se plantaban las viñas, dentro de un cono de lava volcánica. Que a la vez le proporcionaba, nutrientes, humedad y calor. Una vez visitada la bodega, fuimos hacia el Timanfaya. Que casualmente también estaba en la lista de mi cliente. Tras dar un breve paseo por las instalaciones. mientras bajábamos hacia el golfo, sonó el teléfono. Hera Patricia que ya había terminado. Le pregunte a Felipe donde podíamos quedar y me dijo que en la Cocina del Colacho. Le dije a Patricia que alquilase un coche y que os encontrábamos e la Cocina del Colacho a comer. Nosotros aun teníamos un ratito también.

-Por lo que he visto, te desenvuelves muy bien y tienes unos excelentes clientes.

-La verdad que no se me da mal, por eso te comenté, ¡te puedo tutear?

-Por supuesto.

-Por eso te comenté lo de otra persona más, como mínimo una.

-Ahora mismo facturas tu solo más del doble que Las Palmas de Gran Canaria. Creo que no solo puedes contratar una persona más, sino además una secretaria que a la vez haga las funciones de comercial.

-yo tenía pensado contratar una persona para la oficina y dedicarme yo a las visitas.

-Tu manda, tienes libertad para hacer lo que quieras, la verdad es que confío en ti.

-¿Por cierto, tu amiga que es lo que necesita?

-Pues la verdad ella te dirá, pues yo tampoco sé muy bien lo que quiere, me pase el tiempo trabajando jajajja. La verdad es que además de ser preciosa, es una máquina.

-Pues mejor, todos somos liberales por lo que veo, así no tendremos problemas.

Entramos en el restaurante que era espectacular, compaginando lo clásico y lo moderno dentro de un toque de glamur. Nos sentamos y pedimos una botella de Malvasia seco Yaiza. De las bodegas Vega Yuco.

El propietario de La Cocina del Colacho, también era cliente de Felipe. El camarero nos comentó que estaba ocupado pero que más tarde pasaría a saludarnos. Patricia llego al restaurante y se la presente a Felipe que quedó prendado de sus encantos.

-Pablo me había dichos que eras preciosa, pero se había quedado muy corto.

-Valla jajá otro adulador.

- ¿Qué es lo que pasa con tu negocio?

-pues la verdad no sabemos, la situación inmobiliaria no está en su mejor momento, pero tampoco es que este tan mal. No sé, no nos cuadran las cuentas, por eso he venido desde Las Palmas.

-Si vienes desde Las Palmas, solo te podre aconsejar, es a nuestra sucursal allí a quien corresponde llevar tu cuenta.

-No, este negocio es independiente y, aunque los socios y el capital es el mismo, el negocio es de Lanzarote.

Mientras Felipe y Patricia discutían de sus asuntos, yo marche a dar una vuelta por el restaurante, la verdad es que el sitio era una maravilla. Volví a la mesa y el camarero ya traía los primeros platos.

-Me he permitido pedir algo para picar, luego si queréis pedimos un segundo.

-Muy bien perfeto, siempre es mejor que pida quien sabe.

La verdad es que la comida estaba espectacular, nos pedimos un café y unas copas y salimos a la terraza a tomarlas con la brisita.

-Tengo una casa cerca de faro de punta pechiguera. Hay unas preciosas puestas de sol y así conocéis otra parte de la isla.

-Perfecto, por mí no hay problema ¿y tú patricia?

-Pues la verdad es que no venía preparada.

-Podemos comprar algo en el pueblo, pero en casa no nos vera nadie, ¿cómo tú quieras?

-No, por mí no hay problema.

Tomamos la copa tranquilamente y ahora cogí yo el coche mientras Patricia iba con Felipe en el suyo. La verdad es que estábamos muy cerca y llegamos enseguida., la casa era muy grande y tenía una piscina casi olímpica, con unas preciosas vistas al mar. Una vez dentro, Felipe nos ofreció unas copas y nos sentamos en la piscina. Desnudaros si queréis que vais a sudar como pollos y nos dejó unos finos albornoces junto a las sillas. Nos desnudamos y nos colocamos los albornoces, ahí me pude fijar que patricia no tenía marcas. Felipe llego con las copas y estuvimos charlando amigablemente hasta que el mismo Felipe nos propuso ir al agua. Se despojo del albornoz, dejando a la vista un tremendo aparato de más de 25 cm y con un importante grosor. Ni Patricia ni yo podíamos apartar la vista de semejante instrumento.

-Venga todos al agua.

Y saltamos a la piscina cuya agua esta calentita. Felipe vino a por mí y me hizo una aguadilla, la verdad es que no soy muy buen nadador. Patricia fue su siguiente víctima, pero esta opuso más resistencia, por lo que las manos volaban por los cuerpos intentando hundir, al contrario. me acerque para ayudar a Patricia y entre los dos conseguimos hundir a Felipe. Así estuvimos un buen rato jugando mientras las manos buscaban los cuerpos y los apéndices y hendiduras de estos. Salimos del agua y nos dirigimos hacia las tumbonas y la mesa, la erección de ambos era patente y Patricia agarrando ambas pollas nos preguntó.

-¿Hummm esto es por mí?

-todo por ti preciosa, todo por ti.

Y agachándose en la hierba llevo la polla de Felipe a su boca, mientras agarraba la mía y la pajeaba dulcemente.

-Estaba deseando comerte la polla desde que te quitaste el albornoz. Tienes una polla preciosa humm y me la voy a tragar enterita.

Patricia mamaba con ganas la polla de Felipe y yo me fui hacia su coñito para metiendo mi cabeza debajo de sus piernas, recoger con mi boca su clítoris y empezar a acariciarlo con mi lengua.

-Hummm que bien la chupas hummm

-Da gracias a pablo que me está comiendo el coño como los ángeles. Hummmm

Patricia cada vez metía un poco más de polla en su boca, mientras se refregaba sobre mi cara y mi lengua, en busca ya de su orgasmo. Se sentó sobre mi cara y s trago la polla de Felipe hasta un poco más de la mitad, mojándome la cara con sus jugos en prueba de que se había corrido.

-Hummm follame, vamos te necesito dentro.

Felipe se sentó en la hierba, mientras Patricia agarrando la polla con una mano, se la fue metiendo lentamente.

-Hummm como la siento hummm me vuelve loca.

Yo me quede mirando la escena viendo como lentamente desaparecía toda la polla en el coñito, hasta que los huevo pegaron en su culo. Patricia subía y bajaba por esa polla cabalgándola lentamente.

-Humm cabrón que polla tienes hummm me llenas entera humm me llega hasta el útero hummm me estas matando.

La cabalgada empezo a ser cada vez más fuerte mientras patricia se sujetaba del cuello de Felipe y este bombeaba con fuerza desde el suelo del jardín.

-siii hummm siii me voy a correr hummm siii siii.

Y sujetándose al cuello de Felipe, Patricia alcanzo una brutal corrida que la tuvo más de un minuto temblando sobre las piernas de Felipe. Una vez recuperada un poco, empujé su espalda hacia delante y untando su culo con saliva, fui metiendo mi polla en su culito, muy lentamente hasta el final, patricia gemía de gusto y pedía más. Una vez mi polla dentro Felipe y yo empezamos a movernos hasta que encontramos el ritmo. Al haber otra polla dentro el agujero del culo se hacía aún más estrecho, lo que propiciaba mucho más gusto, tanto a Felipe como a mí. Nuestros movimientos iban ascendiendo en grado según la coordinación era mayo. Patricia era un mar de gritos, de orgasmos y de jugos.

-cabrones humm me vais a matar humm, me estáis volviendo loca hummm ya no puedo más, e corro otra veeez hummm siiii dadme más fuerte hummm más, más siii, así, siiiiiiii. No se os ocurra parar, nooo, ahora nooo, siiiiiiiii, así, siiiiiiiiiiime salí del culito de Patricia, mientras Felipe aceleraba las embestidas ya buscando su propio orgasmo, Patricia sujeta a su cuello seguía corriendo una y otra vez, hasta que Felipe la levanto en vuelo mientras llenaba su coño con su leche. Estuvieron tumbados un rato hasta que Felipe se salió de ella, tumbándola en la hierba. Me puse entre las piernas d patricia y cogiendo mi polla empecé a pasarla por su coñito, la reciente corrida me lo hacía más fácil. La pasaba la polla por la entrada del coño y golpeaba su clítoris así una y otra vez, hasta que sus jadeos fueron aumentando de ritmo y entonces pues su pierna en mi hombro, aprete su vientre con mi mano y empecé a pasar mi polla a toda velocidad por el canal de coño y su clítoris. Patricia abrió la boca y tomo aire mientras un chorro salía de coño y regaba el pecho y la cara.

-Hummmmmmmm siiiiiiiiiiiiiii

Así termino corriéndose mientras empapado en sus jugos me apretaba a ella para sentir como temblaba su cuerpo. Nos besamos con pasión y luego fue Felipe quien la beso.

Agarrados los tres, nos dispusimos a ver la puesta de sol.

Después de observar una preciosa puesta de sol, nos vestimos y nos despedimos de Felipe.

-Un placer Felipe, estaremos en contacto.

-Sii yo también estaré en contacto, mi empresa necita mucha ayuda.

-Montamos en el coche y pusimos rumbo al hotel. Comimos en el camino. Paramos en la ola, un precioso restaurante frente al mar en Puerto del Carmen.

-Ha sido una tarde perfecta, hummm me habéis dejado bien llenita.

-Fue todo un placer.

-Y esa última corrida con tu polla hummm aún me late el clítoris.

-Aun podemos repetirlo hoy. ¿por cierto, me parecido apreciar, que te gusta el dolor?

-siii me gustan unos buenos azotes y que me retuerzas los pezones y llegar a pedir que me folles, que me destroces el coño.

-Entonces te iras con el culo rojo.

-Hummmm. ¿ya has reservado vuelo?

-No aun no.

-¿Te lo pido para las dos y volvemos juntos?.

-Perfecto así te hare un dedito en el vuelo.

-hummm cabrón ya estoy chorreando.

Pues aún queda mucha noche, que mañana no hay que madrugar.

Terminamos la cena y tomamos una copa en la terraza, el sitio era una maravilla. Nos levantamos sobre las once y fuimos directos al hotel.

-Hoy toca en mi habitación.

--no hay ningún problema, mira qué bonita se ha puesto la noche, parece que va a llover. desnudémonos y salgamos a la terraza.

- ¿Estás loco?

-Por comerte el coño mientras llueve.

Nos desnudamos y salimos a la terraza. Tenía razón. Patricia estaba totalmente en celo. Bajo la cabeza como con resignación y salió a la terraza y se tumbó acurrucada en una tumbona, como queriendo taparse de posibles miradas ajenas. -no te preocupes, nadie nos puede ver! Desinhíbete y disfruta – Luego miré al cielo y añadí extendiendo los brazos – si no me equivoco, hoy vas a vivir algo único. Tumbé a Patricia en la tumbona y abrí sus piernas y sus brazos. Pasé mi mano frotando su sexo y me la volví a llevar a la boca. -Relájate y disfruta, preciosa! Ahora te voy a comer el chochito hasta que empiece a llover. Me agaché entre sus piernas y después de estar unos segundos observando su coñito, empecé a lamerlo haciéndote gozar con una mamada magistral. tu no acertabas a correrte porque no estabas completamente relajada. No lograbas quitarte de la cabeza la idea de que nos podían ver. Entonces sucedió. En pocos minutos el cielo se obscureció hasta hacerse casi de un negro total y empezaron a caer gotas de lluvia, pocas, pero grandes, que hacían que Patricia se estremeciese en un escalofrío cada vez que golpeaban en su cuerpo ardiente. No sé si fue porque la escasa luz que había la tranquilizó o porque se sentía protegida por la lluvia de miradas indiscretas, pero pareció relajarse y, por fin, mis maravillosas lamidas sobre su sexo empezaron a hacer efecto. Se estaba empezando a correr, sentía el orgasmo cercano. Pero pare en seco. - Ya te dije que te lo iba a comer hasta que empezara a llover – la dije con una sonrisa triunfal en la boca. Patricia estaba con los ojos entreabiertos en un estado entre el orgasmo y la consciencia, un estado en el que, por acto reflejo movía su pelvis, en un intento de alcanzar ese orgasmo que estaba ahí, tan cerca. Me separe de su cuerpo y ella cerro los ojos en un intento d orzar mi vuelta.

Entonces lo hice. La penetre bruscamente. mi polla estaba dentro de ella. Patricia abrió los ojos y me miro, mientras mi herramienta parecía querer desgarrarla. Patricia miro como mi tronco estaba totalmente enterrado en su interior. Pablo sonreía tiernamente. La lluvia nos golpeaba ya sin piedad, haciéndola sentir una serie de placenteros escalofríos que hacían que su orgasmo se acercara aún más. Patricia me agarro de la espalda y me clavo sus uñas, arañándome. En dos embestidas, comenzó su orgasmo, un orgasmo intenso y largo. Fue tan brutal que grito como una loca, coincidiendo su grito con un relámpago de la tormenta, que terminó con el trueno ensordecedor, que ni con su fuerza fue capaz de callar su grito. Patricia quedo exhausta después de ese prolongado orgasmo y de pronto me levante de encima de Patricia, sin apenas dejarla probar ese dulce éxtasis... Patricia no quería que me fuera, me necesitaba encima suyo... quería que la follase una y otra vez... sin embargo, quería hacerla rabiar... su coñito ardía y deseaba seguir teniendo esa cosa tan dura dentro de ella, tanto, tanto, que no le importaba nada más.... - Vuelve, por favor... métemela otra vez... – me suplicaba. Patricia estaba echada en la tumbona y Pablo permanecía de pie sonriendo y con esa polla balanceándose una y otra vez tan cerca de Patricia que no podía evitar seguirla hipnotizada, seguía erecta, dura, imponente... Luego le hice una seña con mi mano la invité a levantarse de la tumbona extendiendo mi mano: - Ven, te vas calar por fuera tanto como por dentro... Me dio la mano y los dos desnudos corrimos bajo la lluvia que caía con fuerza en aquella enorme terraza. la lleve hasta su habitación, la coloque frente a la cama y me coloque detrás de ella, muy pegado a ella, su piel mojada se pegaba a mi piel. - ¿Qué te ha parecido? – la preguntó. - Ha sido genial… - respondió. - Pues eso solo es el principio... Dándola un mordisco en su cuello, acerqué mis manos a sus pechos y apreté sus pezones, mientras mi polla se apretaba a su culo. Encima de la cama había un pañuelo de seda, lo cogí y até sus manos con él. Quería que me pidiese ser follada, que lo rogase. - ¿Te aprieta? - le pregunte. - No... pero.... ¿qué haces?... - No te preocupes, no te haré daño...

La coloque de rodillas frente a mi polla, patricia quería meterla en la boca y yo la sujetaba del pelo sin dejársela tocar. Patricia movía con rabia la cabeza intentando engullir mi polla y la sujetaba, en una de sus intentonas, solté su pelo y mi polla entro hasta su garganta, lo que la produjo una arcada y el juntar sus manos a mis piernas para poder separarse de mí. Busco el aire y tosió babeando, mi polla había atravesado su garganta y casi se ahoga.

- ¿te gusta?

-siii la quiero en mi boca, dámela.

Acercaba mi polla a sus mejillas y patricia intentaba tocarla con su lengua o con su boca.

Acerque mi polla a su frente y fui soltando su pelo para que pudiese comerse mis huevos completamente depilados. Primero me chupaba el uno y luego el otro intentando llegar a mi polla. No la deje y me separe de ella otro poco.

La miré con una sonrisa pícara en mi boca y fui acercando mi polla de nuevo hasta boca, muy lento, muy despacio. Con una mano sujetaba su pelo y con la otra mi polla con la que golpeaba sus labios mientras ella abría la boca todo lo que `podía intentando llegar a mi polla. Solté su pelo de nuevo y mi polla volvió a entrar hasta sui garganta, pero esta vez no la saco, se quedó chupándola de tal manera que sus chupadas se escuchaban en toda la habitación. La chupada me estaba volviendo loco, Patria chupaba mi polla con gran devoción y un ligero escalofrió recorría mi espalda. Tuve que sacarla de su boca o me correría.

-nooooo, grito Patricia, al separarla de su juguete, las manos atadas no la permitían agarrar mi polla, pero lanzaba su cabeza en busca de mi instrumento.

Dejándola de rodillas busque por la habitación y otro pañuelo de seda me sirvió para tapar sus ojos.

Patricia estaba desesperada, ahora no veía y con las manos atadas se sentía indefensa.

-No te preocupes, lo vas a disfruta.

Mientras buscaba por la habitación había llamado al servicio de habitaciones pidiendo un spray de nata.

Una camarera me lo ofreció y la convencí para que pasase. (Los billetes morados hacen maravillas).

Me rocié la polla con la nata y la fui pasando por la cara de Patricia que recogía con su lengua cuanto podía, yo la ayudaba lamiendo su cara hasta llegar a su boca y besarla con pasión. Se no taba en los besos su calentura. La camarera s fue desnudando y mirándonos con pasión, se relamía y juntaba sus piernas.

-hummm tenías hambre ehhhhh. Ahora me toca a mí.

La tumbe en la cama y ate sus pies al somier dejando sus piernas bien abiertas. Rocié el coñito de Patricia con la nata e hice una seña a la camarera, para que se pusiese de rodillas frente a ella y empezase a comer su coño. Patricia pareció darse cuenta del cambio, pues muy suave comento.

-Hummm has cambiado la forma de comerme el coñito.

Subí mis manos a sus pechos mientras la camarera seguía comiendo el chochito y aprete fuerte sus pezones, su pelvis subía y bajaba buscando su orgasmo que ya estaba próximo. Bajé mis manos hasta su coñito y metí, uno, dos, tres dedos y con mucha fuerza los metí y los saque del coño, cuando ya estaba a punto de tener el orgasmo, los saque.

-cabroooonnnnn

Introduje mi dedo gordo en el coño de patricia y el anular aprovechando sus fluidos en su coño mientras la camarera no dejaba de succiona su coñito y ahora si sin compasión los frote hasta que un fuerte orgasmo hizo que patricia temblase, pero mis dedos no pararon y la lengua de la camarera tampoco. El orgasmo había sido muy intenso, pero la continuación sin pausa, casi hacen que Patricia se desmaye.

La camarera subió por su cuerpo hasta su boca y poniéndose encima de ella empezó a besarla, mientras yo follaba su coñito, lo que transmitía a patricia mis movimientos.

- ¿qué haces cabrón, esa polla es mía?

-Pídela, pídela.

-Dámela por favor, follame, por favor.

La camarera se quitó de encima de Patricia y yo me coloque sobre su sexo entrando una sola vez y fallándola salvajemente, hasta hacer que su cabeza chocase contra el cabecero. Mis envestidas eran brutales y Patricia ya había perdido la cuenta de sus orgasmos. Ya no podía más y tensando mi espalda me corrí encima de ella llenando su coñito con mi leche.

Tumbé a la camarera y empecé a comerla el coñito, estaba muy caliente y su coño estaba inundado, metí un dedo en forma de gancho en su coñito y lo fui meneando lentamente. Patricia una vez recuperada, puso su coño en la boca de la camarera, que lo lamia con ansia mientras recibía mi lamida y mis dedos.

Sujeto las piernas de patricia y empezó a correrse, formando un charquito en la alfombra. Patricia restregaba su coño por la boca de la camarera mientras se corría otra vez, esta vez sobre su cara, la que lleno con su flujo y con mi corrida.

Nos duchamos, la camarera se marchó y nosotros nos tumbamos en la cama.

-Cabrón, me lo has hecho ganar ehhh, pero ha sido una pasada.

Amaneció un viernes nublado y nos dirigimos al aeropuerto para volver a Las Palmas.

El avión salió puntual y solo nos separaban tres cuartos de hora del aeropuerto de Gran Canaria. Echamos una mantita por encima de nuestros cuerpos y cerramos los ojos. Mi mano busco el coñito de patricia subiendo lentamente por su pierna y descubriendo que no llevaba nada debajo. Mi mano acaricio su sexo una y otra vez, haciendo que de este empezasen a salir gotitas de flujo que resbalaban por las piernas de Patricia que buscaba con ansia que mis dedos la penetrasen. Acercando su boca a mi oído me dijo:

-Vamos cabrón, acaba lo que has empezado.

-Chuuuss tranquila gatita, sigue ronroneando y tendrás tu premio.

Mis dedos recogían el flujo y lo pasaban por su clítoris, hasta que se pararon en él, haciendo círculos y buscando su placer. Patricia se retorcía en el asiento y gemía ya sin control. Mi boca tuvo que cerrar la suya para acallar los gritos, mientras mis dedos aceleraban el ritmo en su clítoris. Patricia se estiro en el asiento apretando mi mano contra su coño y gimiendo en mi boca, mientras un orgasmo recorría su cuerpo. Uno de mis dedos entro en su coño, mientras otro y gracias a sus propios flujos se adentraba en su culito y ambos empezaron a entrar y salir de sus orificios, casi con una lentitud desesperante. Patricia se retorcía en el asiento mientras cogiendo mi mano la daba más ritmo, se estaba follando muy duro con mi mano. Subió su mano a mi nuca y apretando muy fuerte tenso su cuerpo y se corrió esta vez lanzando un chorro que rego la parte baja del asiento y calo toda su falda.

-hummm y ¿ahora como salgo yo de aquí?.

-Tienes muchas opciones y todas muy excitantes. ¿tu veras?.

Valorando sus posibilidades, cogió la maleta y se dirigió al baño a cambiarse. Evidentemente para esto tenía que recorrer todo el avión, pero con mi jersey en la cintura, daba menos el cante. Volvió con unos vaqueros que parecían pegados y me devolvió el jersey.

-Esta empapada cerda.

-Ya ves que pena. Se me está metiendo el pantalón en el coño y tengo el clítoris al rojo vivo.

-Que bien, luego damos un paseo.

-No te lo crees ni tu.

Una vez llegados al aeropuerto nos dimos un beso y cogimos dos taxis que nos acercarían a nuestros destinos.

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