Terminus
Relatos
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Hetero: InfidelidadDije que sí y ahora soy un cornudo consentido y fe
Él creía estar cumpliendo un deseo secreto, pero ella ya llevaba años viviendo esa realidad. Ahora, la casa ya no es suya, y cada noche debe limpiar los rastros del placer que su esposa le niega, agradeciendo por ser el testigo silencioso de su propia degradación.
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Hetero: InfidelidadLa chica sumisa y el cornudo
Marta no busca un amante, busca un sirviente. Él creía conocer sus fantasías, pero ella le ofrece un abismo de sumisión donde el placer nace de la degradación y la traición. ¿Estás dispuesto a arrodillarte y servir a la mujer que ama a otro?
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Hetero: InfidelidadMasoca, cornudo y putita
El marido observa impotente cómo su esposa se entrega a un compañero de trabajo más joven en su propia cama. Entre el dolor y el placer, descubre que su sumisión es parte de su deseo más profundo. ¿Podrá soportar verla con otros?
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Hetero: InfidelidadSé que sabes que soy un cornudo sumiso
Ella te deja en la puerta con una frase que hiere más que un golpe: 'Voy a ser madre de otro'. Tú no gritas, no lloras. Cierras la puerta y enciendes el vídeo. Porque tu amor ya no es posesión, es voyeurismo.
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Hetero: InfidelidadSumiso, cornudo y feliz
Él sabía que nunca besaría sus labios, pero estaba dispuesto a sangrar por verla gozar. Ella no buscaba un esposo, buscaba un espectador atado y un juguete para sus caprichos más oscuros. ¿Podría él soportar ser el 'cornudo' necesario para que ella alcanzara su plenitud?
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Hetero: InfidelidadCornudo y feminizado
Él creía conocer sus fantasías, pero ella tenía otras mucho más oscuras. Cuando la puerta se abrió y entró el desconocido, Andrés comprendió que su vida de hombre ya había terminado. Ahora solo le queda esperar, vestida de doncella, a que lleguen a follar.
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Hetero: InfidelidadMis inicios como cornudo (sumiso)
Él siempre obedeció. Pero esta vez, la orden es clara: arrodillarse, desvestir al otro hombre y chupar su polla mientras ella lo folla. No es solo sexo, es la entrega total de su orgullo.
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Hetero: InfidelidadRuleta rusa para el cornudo
Ella te ha dado una oportunidad imposible: competir contra tres machos jóvenes por el derecho de ser padre. Deberás demostrar que eres un hombre en el momento más cruel, mientras ella se deja penetrar por todos ellos. ¿Podrás superar tu impotencia y tu edad, o aceptarás tu destino como el cuidador de un hijo que no es tuyo?
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Hetero: InfidelidadSandrita, la puta, y su esclavo cornudo
Te ofrecí ser tu marido, tu sirviente y tu cornudo. Aceptaste, pensando que podrías controlarme. Pero no sabías que mi sumisión era solo el precio para entrar en tu juego, y que tu verdadero amo no comparte lo que tiene conmigo.
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Hetero: InfidelidadDiario del cornudo sumiso yoli (domingo y final)
Yoli no busca el placer propio, sino la devoción absoluta a través del dolor y la exclusión. Cuando su esposa lo ata y lo azota, él no siente miedo, sino gratitud por ser poseído. Pero la verdadera prueba llega cuando debe servir el cuerpo de su amante mientras ella lo usa, transformando su vergüenza en la única religión que le importa.
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Hetero: InfidelidadDiario del sumiso cornudo yoli (sábado)
Yoli sabe que su placer no reside en el sexo, sino en la entrega total de su dignidad. Hoy, su esposa le ha preparado una lección de humildad que involucra a su suegra, un amante prohibido y la vergüenza pública de su propia masculinidad.
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Hetero: InfidelidadDiario del sumiso cornudo yoli (viernes)
Él no es su esposo, es su propiedad. Mientras ella sale a vivir su vida con otro hombre, él queda encadenado a los pies de la cama, vigilado por una cámara, esperando ser útil incluso cuando ella regrese. ¿Cuánto vale la libertad cuando la felicidad se encuentra en la cadena?
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Hetero: InfidelidadDiario del sumiso cornudo yoli (jueves)
Yoli sabe que desobedecer a su Ama tiene consecuencias, pero nunca imaginó que su castigo sería tan íntimo y vergonzoso. Cuando su amigo toca a la puerta, Yoli comete el error de abrir. Ahora, de rodillas y atado, debe revelar su verdadera naturaleza ante los ojos de quien creía ser su igual.
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Hetero: InfidelidadDiario del cornudo sumiso yoli (martes)
Mientras ella se viste para salir con su amante, él se coloca los cuernos y las bragas. No es castigo, es devoción. Cada golpe, cada humillación y cada momento en que la ve gozar con otro hombre es la prueba definitiva de su amor absoluto. Esta es la historia de un cornudo que no sufre, sino que celebra.
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Hetero: InfidelidadEl diario (II)
Él no es su marido, es su propiedad. Cada mañana despierta sabiendo que su cuerpo ya no le pertenece, que su placer depende de verla gozar con otros y que su única razón de ser es humillarse a sus pies. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar por el amor que le tiene?
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Hetero: InfidelidadEl diario (I)
Él siempre fue el amo, hasta que ella descubrió que su verdadera pasión no era dominar, sino ser dominado. Ahora, cada noche es una lección de humillación y cada día una confesión pública de su sumisión. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar por el placer de perder el control?
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Hetero: InfidelidadHogar, dulce hogar (V)
Él camina desnudo por la playa con un candado de metal entre sus piernas, mientras ella lo lleva de la mano como si fuera su perro más fiel. Los ojos de los desconocidos los juzgan, pero solo él sabe que esa vergüenza pública es el precio de su paz interior. Ella puede follar con quien quiera, y él solo puede mirar, lamer y suplicar, feliz de no ser nadie más que su instrumento.
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Hetero: InfidelidadHogar, dulce hogar (IV)
Para él, la humillación es la forma más pura de amor. Cada mañana renueva su voto de sumisión, aceptando ser el cornudo de su 'ama' con fervor y devoción. Pero este juego de poder tiene un precio: mientras él besa el suelo que ella pisa, ella se entrega a otros, y él debe celebrar cada traición como una bendición.
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Hetero: InfidelidadHogar, dulce hogar (III)
Carol no es solo su esposa; es su ama, su dueña y su única razón de existir. Mientras ella monta a otros hombres, él se arrodilla, no por obligación, sino por devoción. ¿Cuánto puedes entregar de ti mismo antes de desaparecer por completo?
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Hetero: InfidelidadHogar, dulce hogar (II)
Llegas a casa esperando verla, pero la encuentras follando con otro. En lugar de partirte, ella te ordena arrodillarte y mirar. Tu placer no está en poseerla, sino en sufrir por ella.