Mis Días con Saul
Después de años explorando su propio cuerpo, finalmente encuentra a quien canalizar todas sus fantasías. Lo que comienza como un coqueteo en el parque se transforma en una sesión de sexo explícito al volante, donde el riesgo y el placer se mezclan hasta llegar a su casa.
Después de algún tiempo leyéndolos, me animo a mi primer relato, espero poder seguir contando mis experiencias por este medio.
Si bien he gozado del sexo desde mi adolescencia, no lo hice en su plenitud como hasta ahora.
Me dediqué a investigar mi cuerpo, me animé a mirar sola y en mis ratos libres películas de pornografía y… a comprarme algún que otro juguete para mí.
Esto comenzó cuando lo conocí a Saúl, quería experimentarlo todo con el, quería entregarle todo lo que había en mí, quería que fuera él quien cumpliera mis fantasías y cumplírselas yo.
Un día de paseo por el parque, yo le coqueteaba mas de lo habitual, le caminaba delante meneando mis caderas por demás, para que él las observara, lo miraba directo a los ojos o lo acariciaba mientras hablábamos, yo misma acariciaba mi cuello y mi cabello cuando el me miraba, sabía que era una forma infantil de encenderlo.
Ya de regreso a su casa, tomamos la avenida y mientras el manejaba, le acariciaba su muslo, en principio suave, despacio, murmurándole cosas al oído, hasta ir tomando mas fuerza y acercándome a su entrepierna, cuando el tránsito lo permitió el comenzó a hacer lo mismo, nuestras temperaturas y mi humedad fueron en aumento, busqué su cremallera, y me percaté que su pene estaba en notable crecimiento, mientras él ya conducía con una sola mano y la otra la utilizaba para hurgar en mi intimidad, bajé su cremallera desabroche el botón de su jeans, y di lugar a través de la cintura de su boxer para que su verga salga por allí, el tacto se le hacía molesto por la falta de lubricación, me recosté sobre él y comencé a besársela y lubricarla con mi saliva, él aprovechó mi cambio de posición para asaltarme por la parte trasera de mi pantalón, yo me acomodé para que su mano entrara sin dificultad, penetro mi vagina con un dedo, luego con dos, los introducía, los humedecía, los sacaba y lubricaba mi orificio anal, yo estaba entregadísima, no dejaba de chupar su verga, succionar su capullo, introducir la punta de mi lengua en su meato, el por su parte seguía conduciendo, y jugaba con mi ano, hasta que dilató y pudo penetrar su dedo, mientras el otro seguía jugando en mi vagina y humedeciéndose con mis jugos.
Cuando estábamos a punto de explotar, paramos, esa era la parte que mas me gustaba, llegar a la excitación total y frenar ahí, sabía que después vendría mas y el orgasmo sería descomunal.
Llegando a la puerta de su casa nos incorporamos, nos besamos, y enjuagué sus dedos con mi saliva.
Estacionamos el auto, y entramos de prisa a la casa, nos besamos hambrientos de sexo, nos bajamos mutuamente los pantalones y me sentó sobre la mesa del comedor, mis piernas quedaron apoyadas sobre la mesada, con él en el medio, sin mas miramientos, me penetró, su ritmo era frenético, lo sentía taladrar hasta el fondo, su verga, dura como una barra de hierro, paramos para terminar de desvestirnos, notamos nuestros latidos y respiraciones aceleradas, me colocó con un pie en el suelo, y la otra pierna recostada sobre la mesa, quedé colocada de canto, él se agachó detrás mío y comenzó a lamerme mi sexo, desde el clítoris hasta mi ano, mientras yo estrujaba mis pechos y pellizcaba mis pezones, volvió a penetrarme mientras lubricaba con su saliva mi orificio anal y lo dilataba con sus dedos, cuando su verga estuvo bien lubricada, la sacó, apoyó firmemente su glande sobre aquel orificio ya dilatado y comenzó a penetrarlo, al principio sentí una leve molestia, tomé mis nalgas con las manos y las separé lo mas posible para facilitarle la penetración, mas lubricación y otro movimiento seguro, y ya lo tenía todo dentro, primero fueron movimientos circulares, mas tarde un meta y saca lento, acompasado, para ir creciendo el ritmo, los dos juntos masturbábamos mi clítoris y pechos, habíamos entrado ya en un ritmo frenético, estábamos los dos por estallar, mi orgasmo llego primero, sintió mis convulsiones en su cuerpo, y en sus manos sintió mis jugos, su cuerpo se puso tenso, estaba llegando el suyo, sentí como su leche caliente llenaba mi culo y lo rebalsaba. Cambiamos de postura, el se irguió y yo me arrodillé delante suyo para limpiar su verga con mi lengua hasta la última gota de sus fluidos.
Nos miramos, nos abrazamos y nos dirigimos al living, allí llegamos a un acuerdo, en cada encuentro experimentaríamos una fantasía nueva, o algo que verdaderamente tuviéramos ganas…
Espero que mi primer relato les haya gustado, fue light pero es solo el principio…
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