Fuimos a la casa de una pareja amiga a cenar
La noche comenzó con una cena tranquila, pero el alcohol y la provocación de un amigo desataron una tensión prohibida. Mientras su esposa se entregaba a otro hombre frente a sus ojos, el narrador descubrió que su propia inhibición era solo una barrera más para cruzar.
Fuimos a la casa de una pareja amiga a cenar, pero más que una cena era algo informal, un poco de comida y mucho trago. Nuestros amigos, Alvaro y Sonia, son de una edad parecida a la nuestra. Además son una pareja bastante atlética, por lo que ambos tienen buena figura.
La velada estaba bien amena y después de un buen rato todos estábamos bastante pasados de tragos, especialmente mi mujer. Para ese momento nos invitó a pasar a la sala de TV, para que viéramos su nueva adquisición: un televisor LCD de un buen tamaño. Entonces dijo que viéramos una película para que apreciáramos la calidad de imagen, mientras seguíamos tomando, lo cual nos desinhibió bastante.
Estábamos viendo una película cursi, de esas de playa, donde aparecen muchas mujeres en bikini y a Alvaro le dio por decir que mi esposa tenía el mismo cuerpo de la protagonista. Es cierto que mi esposa tiene buena figura, pero para ser sincero la protagonista de la película estaba mucho mejor.
El siguió con esa necedad y cada vez que aparecía la protagonista volvía a repetir lo mismo y sinceramente ya cansaba. En un momento que apareció la actriz en bikini se volvió y le dijo a mi esposa que él estaba seguro que ella tenia las nalgas tan buenas como la mujer de la película y a partir de ese instante ahora era la necedad con el culo de mi mujer.
En cierto momento todos le dijimos que ya cansaba con ese tema y nos dijo que se calmaba si le dejaban tocar el culo de mi esposa, yo le respondía que si mi mujer se dejaba para mí estaría bien, con tal que se callara. Mi esposa consintió con la cabeza y ambos se levantaron, colocándose Alvaro detrás de ella.
Entonces Alvaro empezó a tocar el culo a mi esposa, primero tímidamente y luego con más confianza:
- de verdad que yo tenía razón, tienes unas nalgas bien apretadas, – y seguía acariciando con sus dos manos todo el culo de mi mujer, sin que ella se molestara. No paraba de hablar de lo bien que estaba, ni dejaba de acariciarla.
- de verdad que tienes un culo bien rico, tu marido debe disfrutar mucho – en eso subió una mano mientras que la otra seguía con el culo de mi esposa, pero ahora le apretaba las nalgas con ganas.
- que cintura tienes, de verdad que es un cuerpazo, - para ese momento mi mujer tenía una expresión de indicaba que le gustaban las caricias que le daban.
- déjame tocarte las tetas, pienso que están tan buenas como tu culo, se buena y deja que te las toqué, - mi esposa me volvió a ver y pienso que por lo tomado que estábamos todos y con tal de que siguiera callado, simplemente levanté mis cejas en un gesto de desgano y aprobación, entonces ella le respondió que sí. El pedido de mi amigo molestó a su esposa Sonia y ella se levantó y se fue, pero a mi esposa y a mi amigo no les importó. En mi caso, sí me molestaba lo que estaba pasando, pero a la vez me excitaba, por lo que no dije nada, me quedé callado, observando.
Alvaro, ni lento ni perezoso empezó a acariciar las tetas a mi mujer, realmente lo hacía sensualmente, noté como sus pezones se ponían duros. Mi amigo lo sintió y continuó con su manoseo pero concentrándose en los pezones, logrando excitar cada vez más a mi esposa.
Para entonces mi esposa estaba con los ojos cerrados, la cabeza un poco levantada y la boca semiabierta, con una respiración acelerada, obviamente disfrutando. Ella hizo su culo para atrás, buscando la entrepierna de Alvaro y él se apretó hacia ella.
Vi como ella lentamente le restregaba su culo sobre el bulto de mi amigo. Alvaro metió sus manos bajo la blusa de mi esposa y le levantó el sostén, liberando sus tetas, cuyos pezones querían reventar de lo duro que estaban. Mi esposa empezó a gemir suavemente, mientras él no dejaba de tocarla.
Alvaro empezó a bajar su mano lentamente y la metió dentro del pantalón de ella, buscando su sexo. Cuando por fin lo alcanzó simplemente dijo: - "si estás empapada, eres una zorrita", - mi esposa respondiendo con un gemido.
Vi como los dedos de mi amigo jugaban dentro del pantalón, vi a mi mujer moviendo el cuerpo al ritmo de su mano, la cual se perdía cada vez más dentro del sexo de mi esposa. Le abrió la cremallera del pantalón de ella para tener más libertad. Vi como hundía sus dedos en su sexo, mientras le seguía acariciando las tetas. El cuerpo de ella no dejaba de sacudirse, su placer aumentaba cada vez más.
- ya no aguanto más!, te voy a coger, te voy a coger!, - decía Alvaro mientras le bajaba el pantalón a mi esposa y se sacaba su verga, que estaba toda brillante y dura.
- no lo hagas, por favor no lo hagas!, - decía mi esposa.
- lo siento, tengo que hacerlo ya no aguanto más, - respondía Alvaro.
Siguieron con ese juego de frases mientras Alvaro le seguía acariciando su empapado sexo y le ponía la verga entre las nalgas. Pasó lo que tenía que pasar, mi amigo la inclinó hacia delante, le corrió el calzón y se la metió de golpe. Empezó un mete y saca salvaje, sus huevos se estrellaban contra sus nalgas.
- dame más, dame más!!, - gritaba ella.
- eso quería oír, eres una zorra!, - él le decía, haciendo que mi esposa gimiera más.
- eres una putita que le hacía falta otra verga… cierto?
- sí, soy una putita!, me encanta tu verga, quiero sentirla bien adentro!, - mientras él la complacía.
Entonces ella se acordó de que yo estaba ahí y me miró diciéndome: "sácate tu verga, quiero que te masturbes mientras se cogen a la puta de tu esposa". Le hice caso y saqué mi verga, que estaba bien dura.
- eso es!, veo que te gusta que me coja otro!. Alvaro seguí, seguí que me quiero venir!!!, - decía ella, y me volvió a ver: "mastúrbate, mastúrbate!", me dijo, lo cual empecé a hacer.
Me empecé a masturbar viéndolos a ellos coger como locos y no pasó mucho rato cuando me vine echando grandes chorros de semen que no paraban.
- te gustó, te gustó!!, - dijo ella mirándome.
- eres una puta!, dijo Alvaro.
- si, decidlo, me gusta que me digan puta!!, dijo ella.
- eres una gran zorra, eres una puta,
- quiero tu leche, quiero tu leche adentro mío!
- sentí esta verga, puta, siéntela putita!!
- me vengo, me vengoooo!!!, explotando ella en un gran orgasmo, para luego Alvaro venirse.
Los dos cayeron exhaustos en el sillón, mientras yo sentía como mi verga agarraba fuerzas otra vez…
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