Huelga en el Metro
El vagón está abarrotado y el aire es espeso. Cuando el tren frena, ella cae contra ti y el roce es eléctrico. No se aleja; al contrario, sus manos buscan tu calor bajo la tela. ¿Te atreves a seguir el juego cuando las puertas se abran?
Huelga en el Metro
La huelga programada por lo conductores de metro continuaba y eran varios los días que llevaba en pie, lo peor de todo es que no había atisbo de que fuera a remitir. Como los retrasos en los horarios eran considerables debía ir a trabajar media hora antes para poder llegar a tiempo. Lo peor de todo no era esto, lo peor era la gran cantidad de gente que se hacinaba en los vagones.
Una de las mañanas, durante la huelga, logre montar al vagón sin apreturas. En la siguiente parada fue bastante la gente que subió, llenándose en pocos segundos los escasos metros que quedaban libres. Cual fue mi sorpresa cuando comprobé que delante de mi se había situado una joven de aproximadamente mi edad, 25 años, de muy buen ver y mejor oler, pues lo primero que me atrajo de ella era su pelo limpio y el suave perfume que emanaba de su cuerpo. Aproveche para mirarla detenidamente de arriba a abajo y cual fue mi sorpresa al ver que la chica tenia un trasero grande y muy sensual. Esa visión me excito levemente.
No podía quitar los ojos a esa belleza que estaba delante mía, ni podía parar de aspirar el agradable olor que emanaba. El hacinamiento que sufríamos en el vagón y la escasa pericia del conductor provocó que en un frenazo viera como la chica se abalanzara sobre mi. En décimas de segundo pase de mirarle, olerla y ansiar su monumental culo a tenerlo al lado de mi bragueta. El brusco frenazo me hizo sentir unas musculosas y carnales nalgas sobre mi pene. No podía creer lo que estaba pasando. La joven ruborizada se dio la vuelta y disculpándose, esbozo una sonrisa, probablemente por lo que sucedido, inclusive por lo que había sentido, ya que mi erección previa fue con toda seguridad sondeada por la chica.
Después de ese encontronazo mi excitación se incremento, y si ello no fuera poco, en las siguientes paradas subió mas gente, por lo que el rozamiento entre el trasero de la chica y mi erecto miembro aumento. Por un lado, estaba disfrutando de ese gran momento, a pesar de que mi excitación me impidiera pensar en lo que pasaba. Por otro lado me moría de la vergüenza, ya que esta mujer que debía de asistir a un gimnasio para mantenerse en forma, habría sentido mi erección en sus glúteos. Al ser verano y todo el mundo ir muy ligero de ropa agravaba mas aun la situación. Los pantalones de la chica eran muy finitos, claros y a través de ellos se podía vislumbrar un tanga de color negro.
La cosa se complico mas cuando los golpecitos entre pene y trasero disminuyeron en beneficio de quedarse posado definitivamente. Lo mas curioso es que a pesar de estar en contacto, sentía como la desconocida hacia presión sobre mi miembro, lo que me escamaba demasiado. ¿Estaría probando la dureza de mi pene o por el contrario se habría percatado de que con el roce la erección iba incrementándose?
Para salir de dudas me arriesgue a empujar suavemente hacia ella cada vez que esta presionara hacia mi. Tras unos intento, la chica no decía nada, es mas parecía que respondía a mi llamada ofreciéndome su trasero. Decidí arriesgarme un poco mas, ello podía costarme un bofetón o una bronca. Coloque mi mano a la altura de su trasero, disimulando que estaba colocándome el cinturón, así podría acariciarla comodamente con mis manos. La muchacha continuo frotándose contra mi mano y mi pene. Por lo que decidí, ya sin miramientos, acariciarle su imponente culo. Suavemente y en movimientos verticales, de abajo a arriba. Para los lectores que quieran hacerse una idea del trasero, podría comparar este precioso culo con el que posee Jennifer Lopez: grande, duro, bien cuidado con largas sesiones de gimnasio.
Durante unos minutos ambos continuamos con nuestros masajes, yo incluso comenzaba a estar tan excitado que por momentos pensaba que podría eyacular. Ella aprovecho para bajarme la cremallera y meter la mano dentro de mi pantalón. En su prospección, profundizo hasta mi dura polla, la palpo y comprobó que estaba a pleno rendimiento, para después pasar a palpar mis testículos, lo que me llevo al éxtasis total.
En la siguiente parada, el tren abrió sus puertas y la chica, tiro suavemente de mi polla al mismo tiempo que ella comenzaba a andar lentamente. Yo le seguí rodeado de una gran multitud de pasajeros, que debido a la prisa que llevaban no se percataron de lo que pasaba entre nosotros.
Continuara...
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