<p>PARTE 5: RODRIGO mi novio</p>
<p>Al otro día decidí comprarme mi propia ropa, salí de mi casa y me quité la sudadera, mis tetas se veían hermosas con los pezones pequeños pero erguidos, me solté el pelo y la verdad ya me veía como una señorita, los hombres volteaban a ver mis tetas y las nalgas, eso me ponía muy contenta y caminaba haciendo movimientos de cadera y cintura, en el camión sentí varias manos rosar y palpar mis nalgas y yo no hacia ni decía nada, solo disfrutaba esos toqueteos, llegue al centro y la verdad no sabía en donde entrar eran muchas tiendas y había mucha ropa que me gustaba escogí varios vestidos de varios colores, uno estilo straple azul celeste, otro con tirantitos y descubierto de la espalda color rojo, otro con un escote que dejaba ver la mitad de mis tetas color negro, y uno completamente ceñido a mis formas en color blanco, pero el que me encantó fue uno que al medírmelo en los probadores quedé encantada ya que se untaba a mi piel como si fuera pintura y mis tetas lucían divinas, grandes en todo su esplendor, mis pezones se podían tocar como si no trajera nada, no me lo quería quitar, quería llevármelo puesto pero no se podía, lo peor es que solo les quedaba uno era azul rey y ya no lo solté, luego fui a el área de corsetería y me compré varios coordinados con brasíer copa 38 pues esa talla me quedo muy bien, tangas de hilo y salí encantada de la tienda y con trabajos acomodé todo en mi mochila, por ultimo me compré dos pares de zapatillas unas de correas que se atan al tobillo color oro, y unas transparentes con plataforma de 5 centímetros y tacos de 15 centímetros, ya quería llegar a mi casa y probarme todo, al llegar la verdad no quería que nadie me viera y abrí despacito y me dirigí a mi cuarto pero unos gemidos me hicieron ponerme alerta, los gemidos provenían del cuarto de SUSANA y se oían muy fuerte, de inmediato supuse que se la estaba cogiendo algún conocido y entré a mi cuarto y acomodé mis cosas en cajones y ganchos, los jadeos se escuchaban cada ves más fuerte y la vos de mi hermana diciendo, ¡así papitos que ricas vergas tienen!, la verdad me asombré muchísimo nunca imaginé que mi hermana metiera a gente extraña a la casa, fui despacio hacia su cuarto y la puerta estaba entreabierta por eso se oía muy claro y fuerte, al abrir encontré a mi hermana SUSANA que entre dos hombres la tenían cargada de sus nalgas y cada uno de ellos la tenía bien ensartada en su puchita y su culito, al ver eso mi corazón dio un vuelco no se si de excitación o de envidia, me latía a 1000 por segundo, creí que se me saldría por la boca o por el culo que comenzó a latir muy rico, ella brincaba sobre esas vergas que entraban y salían llenas de la miel de mi hermana y de semen al parecer ya tenían rato cogiendo y ya le habían llenado la pucha y el culo más de una vez, ahora si sentí cuando mi cuerito comenzó a arrojar un líquido transparente que iba resbalando poco a poco sobre mis piernas, me retiré de ahí y fui a mi cuarto y tomando el diamante me lo introduje en el culito el cual lo recibió gustoso porque hizo movimientos como si lo chupara, me salí de mi vivienda y salí a la calle pensando en lo putas que son mis hermanas y que tal vez yo iba por ese camino y se dibujó una sonrisa en mi rostro, caminé varias calles y en ocasiones los choferes de los autos tocaban su claxon pues ya era bastante notorio el volumen de mis tetas y mis nalgas llenaban el pantalón del pants, regresé a mi casa y mi hermana al verme llegar solo preguntó que en donde estaba a lo que le respondí que había salido un rato, entré a mi cuarto y me desnudé por completo la verdad en el espejo veía ya el cuerpo de una mujer y el de niño ya no existía, me medí uno por uno de los vestidos y con todos me veía muy bien, elegí para salir esa tarde el blanco, un coordinado color negro para que se trasluciera debajo del vestido y las zapatillas transparentes, metí las zapatillas a la mochila y me puse mi pants sobre el vestido, me puse mi cachucha y salí de casa ante la mirada de mi hermana SUSY, llegué a la planta baja y debajo de la escalera me quité el pants y me coloqué las zapatillas, alisé mi pelo y salí por primera vez vestida completamente de nena, sentía un nerviosismo en todo el cuerpo pero seguí a paso firme, por la hora quise darle una sorpresa a VERO y me dirigí a su consultorio, agarré el transporte público donde causé admiración en toda la gente tanto hombres como mujeres, sus miradas hacían que me ruborizara pero mantuve la cabeza erguida y enfrenté al mundo, me senté muy coqueta cruzando las piernas y más de uno trató de ver más de lo que enseñaba, llegué a donde me tenía que bajar y hasta me dieron la mano para descender del camión, caminé los metros que hacían falta para llegar con VERONICA y los halagos y piropos se oían por todas partes, cuando entré al consultorio VERO ni me conoció y me dice, ¡buenas tardes en que te puedo ayudar linda!, se me queda viendo y abriendo sus ojos al máximo me dice, ¡NICOLAS eres tú?, y sonriendo le contesto, hola VERO, ¡sí soy yo pero desde este momento soy NICOL!, corrí a abrazarla y ella a mí, me felicitó por haber seguido el tratamiento al pie de la letra y me dijo que realmente yo deseaba ser mujer y que ya estaba muy aventajada y los cambios ya eran muy notorios pero yo era la que le daba vida a la mujer que llevo dentro de mí, me aconsejó que ya era hora de dejar fluir las hormonas femeninas que había creado en mi cuerpo que ya necesitaba tener un hombre que me hiciera sentir el placer que solo los hombres les dan a las mujeres, que me dejara amar y amar a alguien, que eso ayudaría a reafirmar los cambios adquiridos y se acentuarían aún más, y me dice, ¡quiero que conozcas a NAHOMI! Es una chica que también se hizo cambios pero de otra manera pero que ella quedó encantada, me dio la dirección en donde poder verla y me dijo que ella la pondría al tanto, que siguiera sus consejos para que yo disfrutara al máximo e hiciera disfrutar al o a los hombres ya como toda una mujer y quedamos de vernos para la siguiente cita, estuvimos como 4 horas platicando que cuando Sali del local ya estaba obscuro, fui a la parada del camión para regresar a casa al subir al mismo este iba medio lleno y me paré junto a un chico que de inmediato me cedió el asiento, me senté y él se quedó junto a mí, lo vi a la cara y me pareció guapo, pero sus ojos estaban fijos en mis piernas ya que el vestido se subió un poco más de media pierna y también en mis tetas que desde donde estaba podía ver por el hueco que se hace entre ellas, un poco adelante la persona que estaba sentada conmigo se puso de pie y me corrí para que el chico se sentara, al hacerlo se presentó como RODRIGO y yo le di mi nuevo nombre NICOL, me dice que bonito nombre igual que toda tu, le di las gracias por el cumplido y nuestras miradas se encontraron, quiso poner su brazo detrás de mi cabeza y yo lo dejé, quería ver hasta donde llegaba, descansó su mano sobre mi hombro y me preguntó, ¿hasta dónde vas?, le dije mi destino y me dijo, ¡yo voy un poco más lejos!, fue acercando su cara a la mía cosa que me puso nerviosa pues no savia que hacer en una situación así, y sus labios rosaron los míos, yo cerré los ojos y él aprovechó para darme un beso muy tierno y muy rico, su lengua buscó entrar en mi boca y yo la abrí dejando que nuestras lenguas se juntaran, mientras su otra mano la puso sobre mis piernas tratando de que yo las abriera y no me hice del rogar y las abrí un poco, mi mano la puse en su nuca atrayéndolo para que el beso durara más, yo comencé a jadear, pues sus besos y su mano en mis piernas me estaban excitando muy rico, nos despegamos un poco para agarrar aire y me dijo, ¡eres muy hermosa NICOL me gustas mucho!, y le contesto, tú eres muy guapo RODRIGO también me gustas, me di cuenta de que ya íbamos a llegar a donde me tenía que bajar y se lo hice saber, él se bajó conmigo y quiso acompañarme hasta mi casa, caminamos unos metros y al llegar a una esquina vimos el quicio de una puerta donde todo estaba obscuro y ahí me llevó, me comenzó a besar con mucha pasión y ansias, me besó desde mis oídos, cuello, mejillas y boca, y con sus manos me fue bajando el vestido para liberar mis tetas, al lograrlo exclamó, ¡mamita qué lindas chiches tienes!, se puso a comerme las tetas saboreando cada milímetro de mis ahora grandes tetas, mis jadeos ya eran más fuertes de mi cuerito me escurría el semen bajando por mis piernas, pero recordé lo que me dijo VERO y deteniéndolo un poco le dije, ¡espera cariño tengo que decirte algo!, él se turbó un poco y esperó a que hablara, y le dije, ¡tengo que confesarte de que no soy mujer!, él abrió sus ojos al máximo y dijo, ¿eres hombre?, y poniendo cara de inocente le dije, ¡era pero estoy en tratamiento!, incrédulo metió su mano debajo de mi vestido y tocó mi entrepierna y se dio cuenta que tenía lo que quedaba de una verga y unos testículos, y dijo, ¡pero no se siente nada!, a lo que le contesté, ¡es por el tratamiento!, él volvió a besarme mientras sus manos agarraban mis dos nalgas apretándome a él, me volvió a besar mi cara, cuello, oídos, y mis tetas, yo jadeando le digo, “¡cógeme cariño!”, él encuentra el resorte de la tanga y lo comienza a bajar, cada vez me aprieta más las nalgas y un dedo busca el hoyito de mi culito, sin dejar de mamarme las tetas, yo le desabrocho el cinto del pantalón y le bajo el cierre para irlo bajando junto con su calzón, cuando lo tiene en las rodillas veo su verga como de 17 centímetros de largo y como 3.5 centímetros de gruesa, me suelto de él y voy descendiendo hasta la altura de su verga y me la llevo a la boca prodigándole una mamada de pura excitación, me la quería comer toda, le pasé la lengua por todo lo largo y le lamí los testículos llenos de pelos, al meterla a mi boca él emitió un gemido que me indicó que lo hacía bien y a él le gustaba, yo ya quería tenerla en mi culito y me levanté dándole la espalda e inclinándome un poco ofreciéndole mi culito virgen, giré la cabeza y le dije, ¡cariño, toma la virginidad de mi culito!, ¡tú serás el primer hombre en mi vida!, ¡cógeme amor!, RODRIGO acomodó su verga dura y caliente en la entrada de mi culito y dio un empujón haciendo que entrara la cabecita de su rica verga, cosa que me dolió un poco pero no me importó y le dije, ¡empuja mi amor!, ¡rómpeme el culo!, él me agarró de la cintura y yo abrí mis nalgas para que entrara más fácil y así fue, dio un empujón y me enterró la mitad de su verga caliente, que sentía como palpitaba, yo solo solté un haa, dio otro empujón y me la clavo toda, ¡que rico!, exclame con gusto, ¡dale empuja fuerte!, RODRIGO subió sus manos agarrándome las tetas y sus movimientos se incrementaron entrando y saliendo de mi culito una y otra y otra vez, yo le gritaba, cógeme papi, cógeme mi amor, que rica verga tienes mi amor, cógeme, cógeme, haa, haa, haa, haa, haa, haa, más, más, más, ¡cógeme mucho me encanta!, su verga en mi culo, sus manos en mis tetas y su boca besándome el cuello me tenían ardiendo de excitación, de mi cuerito donde alguna vez tuve una verguita me escurría semen que rodaba por mis piernas, las metidas y sacadas de su rica verga me estaban volviendo loca, yo quería más, no quería que parara de cogerme, y le decía, ¡mi amor que rica verga tienes!, ¡cógeme así rico!, ¡nunca pensé que sería así de rico!, ¡por favor no dejes de cogerme!, él me tenía bien agarrada de las tetas para poder empujar más a dentro su verga sus brazos fuertes parecían tenazas, su verga como un pistón bien engrasado resbalaba muy rico dentro de mi culito, me sentía desfallecer era mucho placer para un ratito, yo empujaba mis nalgas al encuentro de su cuerpo que chocaban y hacían un ruido que me excitaba aún más, me apretó muy fuerte y empujando su verga hasta el fondo me llenó mis intestinos con su semen, yo sentí cada chisguete que salió de su verga e inundó mi culito, se quedó quieto apretado a mi espalda, su respiración era muy agitada, mi culito me latía muy rico, yo quería que siguiera cogiéndome pero me sacó su verga y sentí un vacío en mi culito, me di la vuelta y lo besé con ansias con deseo y le dije, ¡te amo!, ¡me cogiste muy rico mi amor!, y él me agarró de las nalgas apretándome fuerte y me dice, ¿quieres ser mi novia?, yo me emocioné hasta las lágrimas y le dije casi gritando, sí mi amor, yo estaba desbordada, con la cogida que me dio me sentía en las nubes me sentía solo de él mi ser le pertenecía en ese momento, nos arreglamos las ropas y me despedí de él con un beso muy rico, quiso acompañarme a mi casa pero le dije que me tenía que quitar el vestido porque en mi casa no sabían que yo era así, el respetó mi petición y se fue, yo solo me puse mi pants, mis tenis y mi gorra y me fui feliz a mi casa.</p>
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