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Una cougar y su yerno

Ishtar Veronica10K vistas
<p>Una Cougar y su yerno</p> <p>Hola soy Verónica conocida por mi nombre artístico Ishtar Flores (asi me encuentras en mis redes sociales; facebook e instagram), soy una MILF ardiente, que nunca he tenido prejuicios para gozar su sexualidad, con un matrimonio de más de 25 años, aunque esto no ha sido impedimento para gozar de mis amantes, por lo que tengo infinidad de experiencias sexuales que quiero contarte a través de un rico relato.</p> <p>Aquella tarde regresaba a mi casa temprano, segura de que no habría nadie en la casa, cual fue mi sorpresa que abriendo la puerta de la calle y entrando a la sala, un olor a cigarro y alcohol, se combinaba con gemidos –mmm, si Eduardo—mi hija estaba siendo penetrada por un joven, -Gabriela grite—y mi hija asombrada corrió hacia atrás del sillón y dijo -¿qué hace aquí mamá? -le dije, ¿Cómo puedes faltarle al respeto a tu casa? Mientras decía esto el joven quedo paralizado lo que me permitió ver su enorme miembro peludo.</p> <p>Aquel joven apresuro a vestirse y salir -disculpe señora-, no es que me asuste que mi hija tenga sexo, pero en la sala de su casa y con un joven que hasta ese momento no conocía, me parecía algo arriesgado porque su padre podía verla y entonces si podía regañarla e incluso golpearla. -Mi hija visiblemente bajo los efectos del alcohol -dijo- mamá tu me comprendes y me dio un beso y se dirigió a su cuarto y a los pocos minutos que subi se encontraba durmiendo.</p> <p>Entre a su cuarto para verificar que respiraba, pues una persona bajo los efectos del alcohol es mas propensa a un ahogamiento por su vomito, en ese momento escuché varias notificaciones en su lap top, me di cuenta que era su whatsapp y quien le mandaba mensajes era Eduardo. Aquel joven vigoroso, mi lujuria despertó y anote su número.</p> <p>Después de unos momentos decidí mandarle mensaje desde mi numero -Hola Eduardo, soy Verónica, madre de Ana Gbariela, te escribo porque me parece una falta de respeto lo que paso hoy- al instante Eduardo, me estaba marcando, le respondí -señora Veronica le ofrezco una disculpa, se que estuvo mal mi actuar- -le dije si eres hombrecito ofrece una disculpa en persona y colgué.</p> <p>No me volvió a marcar ni a mandar mensaje, paso el tiempo y borre su número.  Una noche de jueves, me entro una llamada de un numero desconocido y no respondí, y a la siguiente semana otra vez me llamaron, conteste, -buenas noches, quien habla- y dijeron- buenas noches señora Veronica, soy Eduardo, ¿me recuerda? solamente le digo que mañana iré a pedirle una disculpa a usted y a su esposo a las 8am, y colgó.</p> <p>Aquella respuesta me dejo atónita, estaba pensando si comentarle a mi hija y esposo, pero si le decía a mi marido esto podría traer más problemas incluso golpes, asi que no dije nada, esperando que mi hija lo convenciera que no fuera, en ese momento pensaba que iría con mi hija estaba enterada e iría con él, mis hijas rentan un departamento cerca de la universidad por lo que a veces se quedan en el departamento o a veces vienen a mi casa.</p> <p>Después de hablar con él, recordé aquel miembro erecto, velludo como penetraba a mi hija y como está gemía, pero decidí apartar aquella imagen por respeto a mi hija, si soy lujuriosa pero no con mis hijas así que decidí dormir.</p> <p>La mañana de aquel viernes, mientras me bañaba como de costumbre me masturbaba con el chorro de agua sobre mi vagina debido al placer olvide rasurarme, ya me sentía muy velluda. Sali de bañarme y comencé a vestirme elegí un mini vestido de color plateado, pegado a mi cuerpo, que resaltaba mi figura, mi vientre plano, mis largas piernas, cubiertas con unas medias color piel, que le daban un toque exquisito acompañada con unos tacones de color grises, mis hombros iban descubiertos, elegí una mini tanga negra semi transparente que dejaba ver mi peluda vagina.</p> <p>MI marido mientras se disponía para ir al trabajo me observaba y entre dientes alcanzo a decir, —¿A dónde iras? —Voy de compras con Valeria —le respondí. Y agregué -por favor súbeme el cierre del vestido y ponme este collar- mi marido coloco el collar, di un beso en el hombro y subió el cierre del mini vestido, sin saber que ese cierre seria bajado en unos minutos por un joven amante.</p> <p>Finalmente, mi cornudo salió a trabajar y en punto de las 8am sonó el timbre, baje abrir y era Eduardo, -buenos días señora, puedo pasar- adelante dije mientras me colocaba mis aretes, y pregunte donde estaba m hija, -aquel joven respondió no vino señora. - ¿Pero por qué? -Eduardo, contesto, vine solo porque quiero fue mi culpa y quiero dar la cara.</p> <p>Se presento dijo soy Eduardo, tengo 20 años estoy en el 4to semestre de historia soy novio de su hija desde hace 5 meses (mi hija no me había hablado de su nuevo novio por eso no lo conocía) lamento la situación que sucedió y le doy mi palabra que no volverá a ocurrir. y acordó, -me retiro señora- nos levantamos del sillón y justo dio unos pasos hacia atrás y de repente sentí su pene restregándose en mis nalgas y sus manos largas manoseando mi cuerpo -¿Qué haces dije? Vamos señora no se haga la santa, también le encanta la verga.</p> <p>Me comenzó a besar el cuello, y le dije -ok- pero suéltame y soltó mis brazos pero en un breve instante me jalo fuerte del cabello, -no perra, quiero cogerte ya, no me vas a engañar para salir a pedir ayuda- esto en vez de molestarme me excito, -tranquilo- mira vamos a la habitación, me cargo, pero me llevo al dormitorio de mi hija, -aquí quiero hacerte mía, aquí donde tu hija me estreno, ella es la única mujer que he conocido- quede sorprendida.</p> <p>Me aventó a la cama y fue subiendo mi vestido, cuando llego a mi entre pierna vio toda mi vagina ya que mi tanga no dejaba nada a la imaginación -wow- estas bien peluda -le respondí- también tu miembro es muy peludo. Retiro la tanga, se masturbo con ella y escupió en su miembro y en mi vagina.</p> <p>Yo que me encontraba, tumbada boca arriba, sobre mi espalda, con mis largas piernas ligeramente abiertas y flexionadas. Eduardo se acostó sobre mí y apoyo sus brazos, para poder realizar la penetración. Con la famosa postura del misionero, comencé a gemir -mmm- morderme los labios de placer.</p> <p>¡no la saques¡-grite extasiada, mientras me besaba, nuestros labios se mordían,  me agarraba de mi cintura y empujaba, y eso me hacía sentir el pene en lo más profundo de mi vagina, inmediatamente me dijo que bonitas zapatillas para tenerlas de aretes, por lo que subió mis largar piernas a sus hombros y me penetraba, despacio y luego de un solo empujón me metía todo su miembro</p> <p>- ¡Ay, Eduardo! Que rico, con razón mi hija te ama. Así continuamos por unos minutos, hasta que cruce mis piernas formando una especie de tijeras, -que ricos tener tus zapatillas de aretes- dijo con cierta burla Eduardo. -</p> <p>Me dejaba caer todo el peso de su cuerpo, y hasta brincaba y empujaba para metérmela más, para partirme en pedazos: ¡lo sentía delicioso! Me levantaba las piernas, me las separaba, con fuerza, hasta causarme un dolor, ¡delicioso!, y luego se acomodaba y me la dejaba ir, hasta el fondo, con fuerza, con saña, con mucho ardor y placer. </p> <p>Me sacaba su verga; la frotaba contra de mi clítoris, me la paseaba por encima de mis labios, los recorría sin meterla y luego, de repente, ¡me la clavaba de nuevo! ¡Qué verga!, ¡que rica manera de coger! ¡Lo disfrutaba…, de a mares…!  posteriormente nos pusimos de pie y comenzó penetrarme y después de unos minutos mi vagina estaba llena de una enorme cantidad de semen, era muy espero y oloroso.</p> <p>Nos acostamos a descansar en la cama de mi hija y Eduardo se levanto y de un cajón saco un batidor manual, sorprendida pregunte -¿qué hace eso aquí? Me dijo- amor, tu hija y yo queríamos intentar algo con el batidor introducirlo en su vagina, ¿Qué estás loco, mi hija ha hecho eso? -respondió- no, aun no ha querido pero tu si lo harás, tienes más experiencia.</p> <p>Me sentí retada, y lo tomé, y con mucha cautela lo fui introduciendo, vi como mi vagina se abría y como la parte ancha del batidor se introducía dejando solamente el mango (parte superior), wow señora, no lo puedo creer, decía el joven. En eso lo comencé a mover lentamente, pero Eduardo, tomo con fuerza el mango y realizo algunos giros bruscamente, me lastimas grite, pero no entendió y tuve un squirt espectacular mis jugos internos escurrían en la cama de mi hija.</p> <p>A pesar de mi experiencia sexual, jamás me había pasado por mi cabeza introducir un batidor, había introducido el clásico pepino y plátanos, pero un batidor no estaba en mi lista, insisto debe ser con mucho cuidado. Esto que realice debe ser con mucha cautela, hay videos xxx que muestran cómo hacerlo a partir de ese día el batidor se volvió una herramienta para masturbarme)</p> <p>Mire como tenía su erección firme y le dije ahora tu haz un reto y le dije mete tu miembro en esta botella térmica, Eduardo, sonrió, pero lo hizo y justo tome venganza, jale duro y sintió dolor, y me soltó una bofetada. A gatas me acerca y comencé una felación mordiendo su prepucio e introduciendo mi lengua en dicho prepucio, -mmm que rico sigue- posteriormente Eduardo se sentó en la silla del cuarto y continuaba succionando.</p> <p>Aquel miembro apenas cabía en mi boca sentía ahogarme, y sucedió lo inevitable se vino en mi cara, el semen cubrió todo un ojo y no me dejaba ver, hasta que lo retire con mi mano para tragármelo, Eduardo, nuevamente tomo el batidor y comenzó a introducirlo esta vez si fue prudente y asi seguimos hasta que tuve otra explocion de orgasmo.</p> <p>Gracias a su juventud y fuerza de Eduardo, su pene estaba fuerte y listo para otro round, me dijo -quiero metértelo en tu ano- Mi joven semental retiro mi vestido por completo, quede con mis medias y tacones, Eduardo, se sentó en la esquina de la cama y sus piernas quedaron flexionadas, y se inclino hacia atrás para apoyar su cuerpo. Yo me senté sobre su pene de espaldas a él. Levantando mis piernas de puntillas y colocando las palmas de mis manos en la cara interna del muslo de mi pareja. Asi le entregué mi ano y comencé a saltar a moverme en círculos.</p> <p>Después le dije cambiemos de posición, me acosté boca abajo en la cama, sujetando la parte superior de mi cuerpo con los brazos extendidos colocados en el suelo. Quedando mis caderas y piernas encima de la cama. Mi semental se tumbo encima, sus brazos también se apoyaban en el suelo y sus piernas quedaron entrelazadas con las mías. Él me penetra analmente muy rico. Lo sacaba poco y lo volvía a introducir parecía una daga de fuego.</p> <p>Después de unos minutos nos levantamos, le limpie el miembro y coloque lubricante en mi ano, porque ya me estaba doliendo demasiado, cuando sonó su celular era mi hija, le respondió con todo el cinismo del mundo y le dijo estoy en el gym, paso por ti a la misma hora, tranquila corazón, sabes que te amo y deseo.</p> <p>Lo vi con cierto enojo, colgó y dijo -amor, mi vida, ahora tu serás mi diosa, me encantas, tu hija fue la primera mujer en mi vida pero tu serás la que me hizo hombre, la que me graduó con honores. Sonreí y le di un beso en su miembro.</p> <p>Posteriormente me puse de rodillas, puse mi cabeza tocando la cama. Mis piernas están fuertemente apretadas. Levante mis nalgas y mi semental se puso en cuclillas encima mí y comenzó a penetrarme golpeando mis nalgas y jalándome del cabello, estaba montado en mí, así lo hicimos por un tiempo, hasta que eyaculo en mi ano y cayó sobre mí.</p> <p>Extasiados y agotados caímos rendidos en la cama y el sueño nos venció, hasta que unas llamadas en el celular nos despertaron era mi hija quien estaba esperando a Eduardo afuera de la universidad, mi yerno se levantó rápido y se cambió, me dio un beso y me dijo esto es solo el inicio, no me importa terminar con Ana Gabriela, te amo a ti, estoy loco, obsesionado.</p> <p>Si bien como lo he confesado no es la primera vez que me acuesto con los novios de mis hijas, siempre es especial y tiene ese morbo de que son hombres prohibidos de que mis hijas y yo compartamos el mismo hombre, el mismo pene y semen, es algo que me condena, pero me excita.</p>