Xtories

El Conserje 9B

Bajo la túnica de la meditación, el silencio se rompe con el roce de una mano y un gemido ahogado por la tormenta. Lo que empieza como un juego de poder en la oscuridad se desborda cuando la luz falla, revelando deseos ocultos y promesas de noches sin límites.

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Capítulo 9

Al igual que su madre Irma y esta amiga suya Flor, quedaron asombradas al ver mi pene y mi cuerpo. Todo cambio cuando me puse la túnica, las demás ya conocían lo que se escondía en mi entrepierna, y solo sonrieron.

Tenía que permanecer al lado de Luna, como su compañero no asistía, de partenaire. Nos hizo sentar como Confucio. Esta posición se llama mudras, y expresan cualidades como la paz, la protección o la sabiduría. Transmite calma y sobre todo paz. Yo ya la conocía, y deje que la música sonara, era música oriental de relax.

Con los ojos cerrados todo el mundo. Ella de pie nos iría dirigiendo. Luna nos hizo que nos pusiéramos en la cabeza algún problema en la vida de cada cual y que nos concentráramos en ello. De pronto note como una mano de se deslizaba bajo la túnica. Luna estaba detrás de mí. La fue deslizando hasta mi polla. Empezó a magrearme os huevos, lo hacía todo suave, muy despacio. A la vez para la multitud iba repitiendo la palabra “on”. Advirtió que no abriéramos los ojos.

Mi polla se encabrito, la túnica era como una tienda de campaña. Luna empezó despacio, pero cada vez sus sacudidas eran más rápidas. Pude fijarme en los ojos de Lupe, no los tenía cerrados, los tenía entre cejas. De pronto me di cuenta que todas las tenían en entre cejas y estaban viendo como Luna me jalaba la polla, hasta su madre.

Después nos hizo tumbar en el suelo, colocados todos a espaldas de nuestra posición, debíamos mantener los ojos cerrados. La música oriental si cabe aún era más relajante, nos dijo que recordáramos todos nuestros recuerdos desde que éramos niños.

De golpe sonó un estruendo, se veían los relámpagos por la ventana causados por la lluvia, que sin cesar continuaba lloviendo a torrenciales y la luz se fue. Quedaron las luces de emergencia encendidas solo.

Yo tumbado, mi túnica era una tienda de campaña.

- No pasa nada, escuchando la tormenta, es toda aún más natural, permaneced en posición, tumbaos, los brazos abiertos y vamos a ir recordando cosas de nuestra niñez, hasta donde llegue nuestros recuerdos. – Dijo Luna.

La luz de emergencia continuaba encendida, pero era mísera para el salón. De golpe note como sentada de espaldas sobre mí, fue introduciéndose mi cipote, le costaba, y oí un pequeño gemido, aunque se los aguantaba para disimular. La lluvia ahogaba sus gemidos. Luna se fue metiendo toda la tranca dentro, hasta quedar rellena y mis huevos chocaban en su entrepierna.

Se escuchaba fuerte la tormenta, los relámpagos aparecían en idas y venidas por las ventanas, al igual que el coño de Luna sobre mi cipote. Mi trampera era atroz, pero nunca la toqué. Cuando ya se había corrido, se levantó, nos hizo volver a poner en “mudras” y que nos concentráramos, así estuvimos unos cinco minutos. Luna dio por terminado el curso de “meditación”.

Todos nos fuimos al refrigerio que Irma y Luna nos tenían preparado para la ocasión. Todos en la ventana mirábamos la tormenta que junto a los rayos sorprendían hasta la paz del descanso. Eran las once menos cuarto y no parecía que la lluvia terminara de apaciguar. Carmen estaba angustiada, tenía miedo a la tormenta, me pidió por favor si podía hoy hacerle compañía durante la noche. Le dije que sí, que juntos nos iríamos cuando esto terminara.

La tienda de campaña que se había formado en mi pito, era rascada por una y otra de las mujeres de mi harén. Alguna hasta disimuladamente escondida por la oscuridad se atrevía a magrearlo bien. Entre ellas la amiga de luna, Flor. Empezó su conversación en un asunto sin interés.

- ¿Te llamas Pedro, no?

- Sí, así es, y tu Flor

- Mis padres eran amantes de la naturaleza, por eso me pusieron este nombre.

- Y a ti ¿Te gusta la naturaleza?

- Sí, mucho, ¿pero sabes lo que me gusta más…?

- No.

- Tu polla, es increíble de grande y bonita.

- Vaya, no sabía que te gustase mi pene; pero la diferencia de edad entre tú y yo es de más de cuarenta años, seguro hay alguna de tu edad que te gusta más.

- Sabes he visto como a Luna te la jalaba, y somos de la misma edad.

- No le he dicho nada por no romperle el curso de “meditación”

- Acaso no te excito yo.

Flor empezó a jalarme disimuladamente el pito, me la agarraba por sobre de la túnica, lo cual aún la hacía más gruesa. En estos momentos se acercó Ingrid. Flor quedo maravillada de su hermosura, con el mismo disimulo le metió mano a su paquete.

- Vaya aquí todo el mundo la tiene grande. ¿Eres trans Ingrid?

- Diríamos que sí.

- Como se ha puesto solo con mi roce.

- Es Pedro lo que me la pone así.

Un potente rayo descubrió a los ojos de Luna lo que su amiga con sus dos manos nos estaba haciendo. Se acercó a nosotros.

- Hay que ver Ingrid lo guapo que eres. Nunca hemos intercambiado palabra, aunque sé que vives en el edificio

- Sí, he crecido en él, somos vecinos. Mis padres tienen en propiedad el ático. Son los arquitectos del mismo.

- Vaya; veo que Pedro ha elegido bien los asistentes del curso.

- Bien, digamos que me ha creado interés en conocer eso e la “Meditación”

- ¿Y te ha gustado?

- Pues sí, ha sido interesante y más cuando se ha ido la luz, aún ha sido más…digamos, romántico, ja, ja, ja…

En estos momentos Irma, la madre de Luna se acercó con una copa de cava, juntos brindamos. Terminaron de golpe los manoseos cuando ella se acercó, pero la tienda de campaña continuaba bajo la túnica. Todas estaban mirando los rayos y la tormenta caer.

- Pedro, acércate conmigo a la cocina.

- Como usted quiera Irma.

- ¿Adónde vais mama? – Dijo Luna.

- A enseñarle a Pedro una vía de agua que nos entra por la ventana.

- Vale, no tardéis.- Dijo Luna mientras departían con su amiga Flor y Ingrid.

- ¿Dónde está esta vía e agua Irma?

- Lo he dicho para disimular. Te he visto mientras Luna te jalaba la polla. ¿No me tienes que decir nada?

- Ha sido un error, pero hubiera echado la presentación al carajo si llego a decir algo.

- Me he quedado de piedra, no me lo podía creer.

- Lo lamento, no ocurrirá más, creo que no volveré a los cursos e “meditación”

- Todas estas mujeres que has traído ¿Te las follas a todas?

- Usted sabe que soy discreto, vamos a centrarnos en el asunto que nos trae, es el de Luna, tenga por seguro que no volverá a ocurrir, si la dejé que me jalara, fue por no echarle el curso al traste.

- No creo que Luna lo acepte, te pido que continúes igual, como si no hubiera ocurrido nada, ni que yo no me entérese. ¡Por favor!

- ¿Así la próxima vez que me jale el pito me tengo que dejar?

- Estoy seguro que sabrás como ponerle las normas, para que no te acose.

- Lo intentaré, además no la he tocado, hablare con ella.

- No es que me importe demasiado, solo la diferencia de edad, que si se encapricha contigo…; conozco a Luna, cuando se encapricha de algo… ¡Uf!

- Bien, vamos a dejarlo así, mejor nos vamos no vaya a ser que sospechen algo.

- Pedro, si necesitas alguna cosa de mí, no lo dudes.

- No lo dudes, pero no será necesario.

- Bueno me refiero a tu calentura.

- Tranquila que voy bien servido.

- Bueno, lo digo por si quieres darte un revolcón conmigo.

- No hace falta Irma, la verdad es que no me faltan amantes.

- Lo digo por si te decides.

- No me gustaría entrometerme en tu matrimonio, aprecio a tu marido, en cuanto a Luna, tranquila, sabré como llevarlo.

En estos momentos entró Luna para ver porque tardábamos tanto.

- Ya está arreglado Luna, la humedad se colaba por una rendija mal colocada.

- Sí, Pedro lo ha arreglado enseguida.

- Bien, me tendré que ir ya Luna, ha sido un éxito el curso y el refrigerio también.

- No te vayas aún Pedro.

- He de acostarme ya, estaré pendiente por si vuelve la luz y los automáticos no hayan saltado.

En el salón estaban todas, menos Fina que se tuvo que ir, Lupe y María Jesús me pidieron si podía ir a dormir con ellas. La misma excusa hice servir para ambas, problemas con el automático. Me fijé que Ingrid no se apartaba de Flor, y me dijo que se quedaría un rato más con ellas. Le giñe un ojo dándole mi aprobación, lo cual entendió y me sonrió. Isabel y Macarena también se fueron y por último Carmen y yo.

Tenía ganas de follarme y preñar a Carmen, sus pezones me traían por el camino de la amargura; desde este mediodía, su estrecha cintura y las ganas que me dijo que quería ser madre me motivaron. La lluvia continuaba.

Estuve un rato haciéndole compañía y follando, claro. No me quedé a dormir con ella, tal como era su deseo; pero le dije que mañana volvería para rellenarle el coño, había que aprovechar que estaba en días fértiles. Después de dos polvos con corridas interiores en su vagina; cuando se había quedado medio dormida, me fui. Salí de la casa. Eran las tres de la madrugada y bajé a la conserjería.

Aún llovía y tenía que regresar la luz, puse las cámaras. Luna y Flor se entretenían aún con la polla de Ingrid, eche en falta a su madre, a pesar de la poca luz que había no se la veía en ningún lado.

De golpe llamaron a la puerta. Era Irma, pero eso se encontraba ausente en el piso, la abrí.

- Hola Irma.

- Hola Pedro.

- Es muy tarde, ¿Qué se te ofrece?

- Bueno, te vi entrar en casa de Carmen y he esperado que salieras para hablar contigo.

- Es muy tarde ya ¿Qué pasa?

- No, nada, que me he quedado a medias, por lo de anoche…

- Irma, estate tranquila que no pasará más, además como te dije, me dejé hacer para no complicarle a Luna la presentación.

- Lo sé, pero no es Luna lo que me preocupa…

- ¿No? Pues…

- Mira mi marido y yo apenas tenemos sexo, esto se basa en hacerle una mamada de vez en cuando, pero yo me quedo a medias. Sí hay otras formas, por ejemplo los vibradores, pero no es lo mismo. Necesito alguien que me estruje entre sus brazos, vibrar, que me empotren; soy una mujer caliente. Y ahora teniendo a Luna ahí, no me atrevo a llevar amantes en casa.

- ¿Y yo que puedo hacer?

- ¡Joder Pedro! Me lo pones difícil… quiero hacer el amor contigo. ¿No te lo montas con Carmen? te he visto salir…

- Ven, entremos en mi casa.

- Sí.

- Desnúdate.

- Sí.

- Desnúdame a mí.

- ¡Oh, que polla!

Me desnudó, quería hacerla pagar el mal trago con Luna, era mi oportunidad, a pesar de que era una mujer que siempre me había atraído.

- Chúpamela

- ¡Oh sí! ¡Qué pacer! Churrups…churrups… ah, ah…

- Así de paso saboreas el coño de Carmen, no me he lavado ¿Te gusta su sabor?

Se quedó cortada al decir esto, pero no me soltaba la churra. Engulló algo y se me quedó mirando.

- No me trates mal, siento haber sido dura contigo, pero no me trates mal.

- No querías que te empotrasen, que necesitabas los brazos de un hombre para que te empotrasen ¿Es así no?

- Bueno sí

- Pues chúpamela.

La jodida estaba un rato largo de buena, tenía los pechos más firmes de lo que me imaginé. Su culo también estaba bien formado, pero lo que más me gustó era la boca de mamona que tenía. Casi entera se la tragaba, quizás de todas las mujeres, era la que más trozo tragaba. La levanté y le di un morreo apasionado; y como si de una pluma se tratara, la levante del suelo y le ensarte el cipote entero dentro del coño.

Sus piernas en mi cintura y agarrándome del cuello, la lleve, hasta la pared. Allí empecé mi mete saca eléctrico, hasta que se corrió. Yo aguanté, las últimas corridas que había vertido en el coño de Carmen ayudaron. La tumbé sobre la cama y a lo misionero empecé a follármela lentamente, para que notara todo mi cipote entrando y saliendo, empecé a decirle cosas al oído:

- ¿Es así como te gusta?

- Sí, huao, huao, sí, sí, sí…

- ¿Notas todo el rabo dentro zorra?

- Sí, huao…ah, ah, llámame zorra, esto me pone.

- Es lo que eres ¿Te gusta ponerle los cuernos a tu marido?

- Sí, soy una puta, huao, huao, huao, ah, ah, ah…

Empecé a martillearle el coño con escandalera, se corrió de nuevo, pero no dejé de metérsela, esta vez me volví loco, hasta que entro en una catarata de orgasmos. Mi pene funcionaba como un pistón mecánico, como una máquina de coser, fui metiéndole rabo, hasta que se la saque. Era una devastación, emitía aún orgasmos, temblaba. La giré. Le puse por compasión un poco de vaselina en el ojete, ella quería decirme que por ahí no, pero no le hice caso. Una vez mi capullo encontró su esfínter, fui introduciendo mi rabo dentro, fui cuidadoso, no quería lastimarla.

- Pocas pollas han entrado por aquí.

- No suelo hacerlo así nunca por este conducto, ah, ah, ah, me duele.

- Paciencia, esperemos que mi cipote encuentre acomodo en el culo.

- Ah, ah, ah, huao, ah, me duele, pero que placer, huao, huao…

- Te voy a rellenar el culo, cacho putón, pídeme que te folle el culo.

- Sí, sí, fóllame el culo, fóllame, ah, ah… ¡Por dios! Huao, ah ¡Que polla!

- Ves ahora está todo el cipote dentro, se ha acomodado bien, mira como mis huevos chocan en tu clítoris.

- SÍ, SÍ, SÍ…ah, ah, ah…

- Metete los huevos dentro del coño, venga.

- No sé si podré, huao, huao, sí, sí…

- Plas, plas, plas, plas – Le di cuatro cachetes en el culo.

- AHHHHH, AHHHHH, AHHHHH…

- Querías ser empotrada ¿Eh? Putón.

Dentro del culo me corrí, ella ya había perdido la cuenta de sus orgasmos, a esto le llamé “catarata de orgasmos” mientras mi polla empezó a aflojarse. Cuando se la saqué quedó tumbada en el suelo, aun gimiendo y con contracciones después de haberse corrido. Mi polla al salir sonó como una botella de cava “blof” y se escagarruzó. Le dije que la próxima vez que se escagarruzaba le daría con el cinturón. La levanté y rompiéndole los esquemas la bese y le di un morreo apasionado. Me besó y rodeo con sus brazos mi cuello.

- ¡Oh Pedro! Gracias, gracias ¡Que polvo! ¡Uf!.

- No tienes porqué agradecerme nada, yo también he disfrutado mucho.

- ¡Que polla, dios mío! Y que fuerte estás.

- Venga, vamos a lavarnos.

En la ducha los dos, aproveche que aún me quedaban fuerzas para meterle otra sacudida, no me corrí, pero ella sí. Continuábamos con besos de enamorados, ella se estremecía en cada embestida, hasta que di por terminado el polvo y la ducha.

Aún estaba lloviendo y la luz no había regresado.

Por la mañana emitieron un parte. La luz estaba arreglándose, fue por la caída de una torre en nuestro barrio. Parecía que amainaba un poco, pero aún continuaba lloviendo.

Bajó Lupe, estaba aburrida.

- Hay que ver ayer el curso de “meditación” ja, ja, ja, me tuve que pegar una panzada de reír cuando te desnudaste.

- Vaya, te reíste más ¿Cuándo me desnudé? O ¿Cuándo me puse la túnica? Ja, ja, ja…

- Sí, la túnica…ja, ja, ja, y lo bien que te magreo Luna, ¿Crees que no lo vi? A la muchacha la dejaste con el coño hecho aguas, ja, ja, ja…

En estos momentos entró una mujer en la conserjería. Era Rocío, la que le preste el paraguas. Entró contenta, su sonrisa le ocupaba casi la cara entera, era guapa. Lupe se quedó mirando la escena.

- Hola Pedro, ya ves te devuelvo el paraguas, ja, ja, ja, aunque de poco me sirvió, quedé empapada de arriba abajo, pero era urgente, gracias.

- No hay de qué, pero con la que estaba cayendo difícil no mojarse, y esto no para.

- El parte ha dicho que hasta mañana va a estar lloviendo, el agua ha hecho muchos destrozos, carreteras, puentes, todo inundado, a ver si me sale el tren.

- Pues aquí estamos sin luz, el barrio entero, se ve que se ha caído una torre. La están arreglando.

- Bien, gracias, me voy a ver si pillo en el tren, me he de ir, adiós.

- Adiós Rocío.

Lupe se miraba a la mujer, su elegancia y clase era inevitable.

- Vaya ¿De que la conoces?

- Ayer le preste un paraguas.

- Sí, paraguas, como si yo no te conociera ya, ja, ja, ja…

- Bien, un paraguas que me devuelve.

- Hoy voy a hacer cigalas que tengo congeladas con arroz ¿Te apetece?

- Pues sí, hace tiempo no las como.

- Yo también, pero la cigala que yo me comería ahora es la tuya, ja, ja, ja…

- Lo dejaremos para después. A ver si llega la corriente o no. María Jesús está bien.

- Sí, ahora está haciendo yoga, así se mantiene la cabrona, ja, ja, ja…

Me despedí de ella cuando entro un perito del ayuntamiento para comprobar la instalación. Hicieron bajar todos los automáticos de la electricidad, por miedo a que una subida de golpe estropeara los electrodomésticos.

Bajó Luna a la conserjería.

- Hola Pedro.

- Hola Luna ¿Qué te tae por aquí?

- Aún no tenemos luz ¡Es la ostia!

- Sí, ahora están arreglando una torre que se ha caído.

- Oye Pedro ¡Vaya polla que te gastas! Y ¡Vaya cuerpecito tienes! Ja, ja, ja…

- Oye, Luna, ayer no te dije nada para no cortarte la presentación, pero debemos comportarnos. Te he visto crecer y tu madre tiene razón.

- ¿Mi madre? Será que no te la cepillaste ayer; la vi cuando salía a tu encuentro, después de pasarte la noche en el piso de Carmen, ja, ja, ja, y ha regresado de madrugada, por la cara que traía, buena follada le pegaste.

- Oye te estas extralimitando un poco.

- ¿Un poco? Ja, ja, ja… ya he hablado con Flor y con Ingrid, esta noche tú nos das rabo, sí o sí.

- Bueno, no habéis contado conmigo, además le prometí a tu madre que no tendría nada contigo.

- Ja, ja, ja, esto no te lo crees ni tú ¿Mi madre? Déjame que me ría un poco; mi madre ni pincha ni corta nada en esto. Como te decía: He hablado con Flor y Ingrid, que por cierto, aunque sea trans no veas la polla que tiene también, además es tan ¡guapo!; pues como te decía esta noche hemos quedado en tu piso, vamos a montarnos una orgía ahí, los cuatro.

- En mi piso no ¿Oye es que acaso te he dicho yo que sí? Tú ya te lo montas todo a tu manera, primero deberías haberme consultado; y te digo que no.

- Oye Pedro, no seas aguafiestas ¿Eh? Sí te he de rogar te lo ruego, pero esta noche nos vamos a tu piso y ten por seguro que tu polla tampoco se escapa. Mira que me pusiste caliente; además tienes buen cuerpo, no parece los años que tienes, estas cachas cabrón; y ¡Joder! Anda que no estas bueno y la polla que te gastas.

- No, no y no…

- Sí, sí, sí, sí, sí, sí… ja, ja, ja, tú no te libras ¿A qué hora te va bien? Yo he pensado mientras cierras la conserjería que a las nueve ¿Te va bien? Nos prepararemos una cena romántica, yo me encargo de prepararla, si no hay luz, pues la pido por mensajería. Que te parece a ¿Las nueve?

- ¡Joder! Bueno, si queréis rabo lo tendrás pero en mi piso no.

- ¿Por qué?

- Porque no, en mi piso no se folla

- ¿Qué no se folla en tu piso? Ja, ja, ja… venga pues ni madre me dirás que no te la follaste, que estabas aquí mirando la tele, ja, ja, ja, en tu piso, ja, ja, ja… va Pedro, no, me seas cabezón, que para cabezona ya tienes la polla. Si te digo que esta noche nos la montamos en tu piso, nos lo montamos, cógelo como un regalo que te hace Luna, va, o ¿acaso no te gusta que haya vuelto a casa? Además como tú bien dices, “me has visto crecer”, pues nos hacemos un regalo mutuo, ahora soy mujer, y tu hombre, la relación entre personas en la tribu, es normal, además nos lo pasaremos de puta madre.

- Mira que eres dura, no se puede contigo…

- Las nueve en tu piso, traeremos mezcal y unas setas que son de puta madre, coges un colocón bestial, imagínate que Ingrid, ha marchado con la polla echa mistos, espero este recuperado para la noche, ja, ja, ja...

- Oye de drogas en casa no.

- No son drogas, solo te dan un paseo celestial, también traeremos una botella de tequila.

- ¡Joder Luna! Ya me estas liando…

- Tú déjame que yo organice la manada, nos lo pasaremos de puta madre, ya tengo ganas de que sean las nueve. A ver si vuelve la luz, preparare un pastel de cánnabis, nachos, tortas, hare una lista ¿Tienes u boli?

- Toma, y papel.

- Ahora voy, hago bajar a Flor y cogemos un taxi para ir a comprar ¡Joder, es gracias por la pasta de ayer en el curso! Y te lo debo a ti, por cierto ¿Te gustó o no?

- ¿Meditación? Si me estuviste pajeando toda la hora.

- ¡Vaya rabo! Me encanta, nos hacemos algo rápido aquí, vaya morbo, ja, ja, ja, ven que te saco la polla.

- Estate quieta, en la conserjería no. – Ya me tenía el rabo agarrado con las dos manos.

- Va, déjate, que huevos tienes, y ¡Que grande!

- Ven, entremos en el cuarto de los contadores

Nos metimos en el cuarto de los contadores. Luna era la ostia, solo hablaba y hablaba, ha sido consentida toda la vida, llena siempre de energía, era increíble.

¡La energía que tenía la muchacha! toda la vida ha sido así, ya de pequeña le daba chuches, y ahora se comía a una buena cuche, hasta los huevos me lamia, y además con devoción, la verdad es que me estaba haciendo una buena mamada. La chupaba bien.

Paseó su lengua en mi tórax, haciendo un camino de chupetones y pequeñas mamadas. Subió frotándose el chichi y empezó introduciendo la punta en el chumino. Se me subió ella misma, rodeándome con las piernas en mi cintura, me tenía el cuello agarrado y me dio un morreo; mientras iba introduciendo mi rabo, poco a poco, hasta que legó al fondo. Mis huevos ya chocaban en su ojete.

Se quedó por un momento quieta, respiraba fuerte y sus gemidos eran entrecortados por el morreo que nos estábamos dando. Mis manos en su culo buscaron el ojete, la agarré fuerte por las posaderas. Empecé con el mete saca eléctrico.

Descubrí que haciendo fuerza en los tendones del pie y contrayendo mis huevos, la polla se movía sola, a toda ostia y provocaba una vibración enorme. Tan enorme que al poco rato su coño era una fuente. Cuando se corrió, paré.

- Como adelanto ya está bien, he de volver a la conserjería.

- ¡Dios mío! ¡Qué pasada! Tu polla parece que tenga electricidad, joder, ya veo que esta noche será interesante ¡uf! Me has dejado alucinada ¿Cómo se puede follar así?

- No será tanto. Percibo que eres una mujer caliente.

- No lo sabes tú bien, ja, ja, ja… pero tú no te has corrido.

- Guardaré fuerzas para la noche.

- Ja, ja, ja… voy a llamar a Flor para que baje.

Bajó Flor. Ahora llovía poco, pero no me la imaginaba con este vestido, translucido, sin ropa interior y con estas transparencias con la lluvia que estaba cayendo, casi desnuda. He de reconocer de todas maneras, que bien buna que esta la chiquilla, me había fijado poco en ella, pero ahora con luz estaba increíblemente buena. Ambas riendo se fueron.

Llegó a la conserjería Matías.

- ¡Ei, Pedro!

- Hola Matías que te trae por aquí.

- Ja, ja, ja, con este tiempo poa cosa hay que hacer ¿Sabes? Tengo a Fernando sumiso y obediente ja, ja, ja…

- Que quieres decir

- Mira, cuando se separó de Lupe, le guarde las cosas en mi almacén. El tío flipaba con mi rabo, pero me dejé con la condición de pasta, hasta que se le terminó. Después vino medicando que ya me lo pagaría y todo lo demás; la deuda ha crecido y ya son unos cuantos polvos que me debe.

- Este Fernando siempre con chaperos, menos mal que Lupe se divorció de él.

- Le di un ultimátum, y como no me puede pagar lo tengo puteando a él, mi primo lo anuncia por internet, así me va devolviendo la pasta.

- Por internet, pero ¿Qué hace? Tampoco es que el hombre este muy...

- Ja, ja, ja, te harías cruces de todo lo que se pilla por ahí, cada vez hay cosas más raras.

- Hay que ver, el tío no deja a los chaperos.

- Se quedó sin curro, lo echaron, ahora duerme con mi primo y lo quiere hacer travestí, ahora ya lo está hormonando.

- Vaya.

En aquel momento, bajo Carmen. Me despedí de Matías.

- Hola Pedro.

- Hola Carmen ¿Has dormido bien?

- ¡Uf! Del tirón hasta ahora, estoy molida, jamás me habían follado así, la primera vez que tengo un orgasmo, estoy cargada de emoción ¡Joder Pedro! Eso lo tenemos que repetir, huao… estoy aún abierta, me parece que aún me estoy corriendo.

- Eso es bueno. Me parece extraño, que una mujer como usted, nunca hubiera tenido un orgasmo. Porque perdone que le diga está usted buenísima.

- ¡Oh Pedro! No me digas esto que ya me entran humedades en el coño.

- Lo que le digo, aparte de estar para mojar pan, los pechos que tiene, con esta areola, ya me están encabritando el pito.

- ¡Oh Pedro! Vamos a mi piso, tengo muchas gana de ti, encima llueve y no puedo ir al curro, no hay luz.

- No hace falta ir a su piso, además tampoco puedo dejar la conserjería, pero un rapidito; mire venga conmigo…

Me la lleve al cuarto de los contadores.

- Quítate las bragas, a partir de ahora no las llevarás nunca.

- Sí Pedro, yo obedezco.

- El sujetador tampoco te hace falta, con estos pechos y esta areola que tienes se tiene que lucir.

- Toma, chúpamela un poco, no te olvides de pajearme con los pechos.

- ¡Oh, sí, sí! Pedro haré lo que tú me digas.

Estuvo mamando unos minutos, sus pechos se movían de arriba a abajo por todo el cilindro; me gustaba cuando se entretenía con los huevos. Iba aprendiendo.

Le cogí la barbilla y la levante. Le di un morreo, mientras mi capullo empezaba a buscar su entrepierna. La abrí de piernas y la empotré en el cuadro de los contadores. Mi capullo iba entrando, despacio, hasta que tuve todo el rabo dentro, y ahí empecé a follármela. La subí las piernas a mi cintura y junto a un morreo empecé mi polvo eléctrico.

Después de varios gemidos que eran amortizaos por mi boca, se corrió con escandalera. Yo no me corrí, quería guardar para la noche mis corridas con Luna y Flor. La baje, y le mire a los ojos:

- Por hoy creo que ya estas satisfecha.

- No sé Pedro, la verdad es que has despertado en mi algo…no sé cómo decirlo, una calentura extrema; en mi vida había estado así, estaría todo el día apegada a tu polla.

- Tendrás polla, estas muy buena, como para decirte que no.

- He estado pensando en mi vida perdida, jamás había soñado con un orgasmo, ahora veo porque; la mini churra de mi marido me ha tenido cegada.

- Tú quieres un hijo, yo le daré un hijo a ti y a tu marido.

- Temo que cuando este preñada me olvides y no quieras saber nada de mí.

- Estate por seguro que esto no pasará, tendrás polla siempre que quieras y yo pueda. Ahora debemos salir, saldré yo primero.

- No me olvides por favor, ven a comer a casa.

- Hoy como con Lupe y María Jesús, quizás por la tarde, noche, me acerco a tu piso.

- Te esperare.

Salimos del habitáculo de los contadores, primero yo y después Carmen. ¡Uf! Como estaba la muchacha, sin sujetador y sin bragas estaba para comérsela ahí mismo, pero no podía, la conserjería me llamaba.

CONTINUARÁ.

NO OS OLVIDEIS DE UNA PUNTUACION Y ALGÚN COMETARIO.