Las aventuras de Benito y su perro “Husme” XVI
Joaquín creía que su relato era solo ficción, hasta que abrió la puerta y encontró a las mujeres de sus sueños esperando por él. Ahora, la línea entre la fantasía escrita y la realidad desnuda se desvanece, y él es el centro de una noche donde todo lo que imaginó se vuelve tangible.
Las aventuras de Benito y su perro “Husme” XVI
Capitulo 16.- Tras una espera que se les hizo eterna, volvieron Manuela y Ana Aurelia con la hermana mayor de esta y sus dos sobrinas. Que venían entusiasmadas por haber sido invitadas a la cena que el “novio” de Ana Aurelia había organizado.
Sábado 6 de junio de 2.026
Poco después de que Gracia, Marisol, Patricia y Emily, junto a Benito, se fueron, las otras mujeres se enteraron de que ya habían llegado de forma adelantada y por lo tanto sorpresiva las familiares de Ana Aurelia, y tal como Manuela les había indicado antes de irse, cuando acompaño a su amiga a recibir a su hasta ahora desconocida hermanastra y sus dos hijas gemelas, Matilde, Merche, Mariana, Fátima y Flor, se tumbaron desnudas a tomar el sol absolutamente relajadas y dispuestas a recibir a esas parientas de Ani, al igual que a Sandra y a su padre o bien a Sara, su hija y Bea, a medida que fuesen llegando. Se encontraban totalmente desinhibidas, completamente en cueros, y sin importarles nada las consecuencias que su desnudez pudiese causar, y siguieron divagando sobre cuál de las dieciocho mujeres que se iban a juntar con Benito y el padre de Sandra, Patricia y Emily, sería la candidata más indicada para ser la futura esposa del nuevo propietario de la última casa vendida de aquella recóndita urbanización.
Desde la misma hamaca en que Matilde se había tumbado, con su móvil llamo a un catering que en alguna ocasión Gracia había utilizado para celebrar cumpleaños y onomásticas de ella o sus hijas, y les encargo para las diez de la noche un menú gourmet variado y de degustación para veinte personas, y también una docena de botellas de cava de las que su amiga solía tener siempre en la nevera. Cuando termino y dirigiéndose a las demás, las dijo:
- Ya está encargada la cena, y espero que sea del gusto de todos. Lo que no se es como nos vamos a apañar para comer tantas personas.
- No hay problema en el cobertizo, que por cierto es enorme, donde está la depuradora de la piscina, hay unos tableros y sus correspondientes soportes para montar una gran mesa, en el jardín de esta piscina, aquí se han montado varias fiestas con bastante gente, pues incluso un par de veces la alquilamos solo para un evento puntual. – dijo Merche – Y en cuanto a sillas tampoco hay problema, pues si no recuerdo mal hay cuatro docenas de sillas plegables en ese mismo lugar. Tampoco hay problema en cuanto a cubiertos, copas o vasos, pues la cocina está equipada para dar comidas, ágapes y celebraciones, incluso hay manteles suficientes para cubrir los tableros, creo que incluso deben quedar algunos de papel.
- Pues cuando vengan Julia y Bea, que nos ayuden a mí y a mi hermana y preparamos la mesa y las sillas. – dijo Mariana brindándose a ser ella junto a las otras jóvenes las que preparasen todo – Incluso puede que las sobrinas de Ani también estén dispuestas a ayudar, pero aún queda tiempo, sobre las nueve lo montamos todo que ya hará menos calor.
- Lo que a mí me cuesta asimilar es que recibamos a todos en pelota picada. - dijo Fátima que parecía la más reticente a seguir desnudas – A la veterinaria, a su hija y a su amiga, no creo que las escandalice mucho si como parecer ser ya se han ventilado a Benito, incluso a la hermana y a las sobrinas de Ani puede que las incomode la situación, por mucho que Manuela las haya avisado de nuestro inexistente atuendo. Pero a mí lo que realmente me preocupa es que el padre de Patricia, con el comimos ayer y parece un hombre muy serio y formal, nos vea a todas con el potorro al aire, y espero que por lo menos él no se despelote.
- No creo que a él le moleste mucho tal como miraba a Gracia en la comida, y supongo que con las hijas que tiene estará acostumbrado a verlas, si no en cueros, si medio desnudas en más de una ocasión. – dijo su madre riendo – Además ninguna de nosotras esta para molestar a la vista, quizás todo lo contrario, y solo falta ver como son las parientas de la rubia, porque si también están igual de buenas que Ana, se le van a salir los ojos de las cuencas, lo mismo que a Benito. Lo que si debemos de cuidar es que no nos vean de esta guisa los empleados del catering que traigan la comida, alguna tendrá que vestirse para atenderlos.
- Que los atiendan Benito y Joaquín, y que dejen todo en la entrada, y luego nosotras ya lo colocaremos en la mesa. Pero yo le estoy dando vueltas y lo de Benito es algo digno de no tomárselo a broma, pues si consigue cepillarse a la compañera de Gracia a pesar de que la hemos dejado bastante satisfecha, va a ser que ya se ha ventilado a quince mujeres en solo seis días. – dijo Matilde que logro que las demás la mirasen y la escuchasen con atención – Y todo eso después de haber estado más de cinco años sin comerse una rosca, cosa que nos ha confesado a varias, y da la impresión que evidentemente debe ser cierto, pero la realidad es que el lunes, que era precisamente día uno de este caluroso mes de junio, termino de fascinarnos a cuatro de nosotras, las más veteranas, y creo que también impresiono a Sandra, la hija mayor de Joaquin bastante más joven que nosotras, y a pesar de que lo acababa de conocer cuando Merche le enseño la casa que han comprado.
- A mí ya me tenía bastante deslumbrada desde hacía años, con su amabilidad y su más que evidente y educada prudencia, pero sobre todo por la admiración que veía en sus ojos cuando me miraba y que demostraba que mi sola presencia le hacía sentirse a gusto, eso sí, jamás se propaso ni en sus modales ni en sus comentarios, manteniendo siempre una actitud educada y una cortesía exquisita. – siguió explicando ahora Merche, la hasta hacia solo unos días vendedora de las viviendas de aquella urbanización – Y lo mismo que a mi les pasaba a Gracia, que fue la que me comento que eso mismo les ocurría a Matilde e incluso a Sara, pero ninguna osamos nunca provocarle por no poner en peligro su puesto de trabajo.
- ¿Y el lunes que ocurrió para terminar de fascinaros a las cuatro y también a tu joven acompañante? – pregunto curiosa Mariana – Anda Merche, cuéntanos que paso.
- Pues que nos demostró a tu madre, a Gracia, a Sara y a mí, que a pesar de que le había tocado un premio de lotería cuantioso, seguía siendo un hombre humilde y sencillo que nos seguía mirando a las cuatro con la misma devoción y admiración que cuando era un simple asalariado. – dijo Merche – Pero la única que tuvo valor para decirle que estaba desesperada por que la echase un polvo fue Sara, e incluso antes de enterarse de que era rico, y el parece ser que se comportó con ella como un verdadero caballero, además de tierno, amable y muy cariñoso. Quizás esa valentía de Sara la sirvió para ser ella la privilegiada de disfrutar la primera del nuevo y renacido Benito, ese día uno de junio.
- Pero todo esto que os cuento, no lo sé por mis propias vivencias, nos hemos enterado porque Gracia, que es realmente la mejor amiga de Benito, se lo ha contado a Marisol delante de nosotras tres. – aclaro en ese momento Merche – A su vez ella es el nexo que nos une a todas las demás, pues como bien sabéis Gracia es una mujer con un carácter bondadoso y una extraordinaria persona con la que es fácil entablar amistad y que comparte con sus amigas sus más íntimos secretos.
- Y para abreviar, te diré que, al día siguiente, el martes día dos, fue tu madre la privilegiada de solazarse con nuestro amigo. – siguió explicando Merche a Mariana – Y con ella amaneció el miércoles día tres, y por lo que conto Gracia, parece ser que se dieron unos buenos días extraordinarios. Pero ahí no se acaba, pues ese mismo día Benito, cuando tu madre se fue más que contenta, el conecto con las dos bellísimas y muy cachondas hermanas, que esa misma mañana le obsequiaron con sus encantos para terminar el día en los brazos de nuestra amiga Gracia. Y precisamente con ella amaneció el jueves día cuatro, en el que Benito mejoro sus registros, pues tras Gracia, se benefició a la hija de la veterinaria, Julia, a su amiga Bea y por la noche repitió con esas dos jóvenes y con nuestra amiga Mun, aquí presente a la que además tuvo el privilegio de desvirgar.
- Y como veras ya llevo contabilizadas a Sara, Matilde, Sandra, Patricia, Gracia, Julia, Bea y Mun, ocho. – siguió explicando Merche cada vez más animada en su relato – Pero lo mejor estaba por llegar, pues ayer, viernes día cinco, tras amanecer junto a las tres jóvenes con las que cerro el jueves, tuvimos la comida con Joaquín, Benito y Gracia, y esa misma tarde mi hija Fátima, al igual que Mun, fue desvirgada por nuestro amigo Benito, y como es lógico yo participe encantada en semejante evento y cumpliendo por fin mi fantasía de follarme a mi vigilante favorito. Pero esa noche de nuevo termino con nosotras Gracia y en el yacusi acabamos los cuatro más que felices, aunque Benito, también hay que decirlo, algo exhausto.
- Pero parece que hoy sábado día seis, nuestro amigo se ha vuelto a desmelenar rompiendo su propio récord y cepillándose a Ana Aurelia, a Manuela, a Mariana y después a Emily, y hasta ha sido capaz de repetir con Patricia, la que parecía la más inabordable de todas nosotras, subiendo el número de amantes a catorce. – termino de explicar Merche – Por eso digo que, si ha conseguido que la compañera de reparto de Gracia le conceda el favor, como ha dejado entrever ella misma, se habrá ventilado a quince mujeres en menos de una semana.
- Pues veremos si puede también con la hermanastra de Ani y sus dos gemelas. – dijo riendo Mariana – Si ya era para mí un héroe por cómo ha rescatado a mi amiga Ani, si se ventila a su hermana y sus sobrinas será un super héroe, y yo voy a estar a su disposición en el momento que Benito quiera.
- Creo que nos hemos de mentalizar que eso puede ocurrir, y yo estoy dispuesta a colaborar para que mi predecesor llegue a las dieciocho en una semana. – dijo Mun riendo – Espero que la hermana de Ani no sea feílla, y las gemelas tampoco, aunque cepillarse a dos jóvenes iguales de solo diecinueve años, ya debería de ser suficiente motivación para que Benito se anime.
En ese momento entraban como una manada de cabras locas Bea y Julia que ni se habían preocupado de llamar al timbre de la puerta, y nada más ver a todas desnudas, ellas en un abrir y cerrar de ojos se quedaron como las demás, momento en que Julia dijo:
- Mi madre dice que viene en un rato, cuando cierre la clínica a las ocho. ¿Dónde está Benito? ¿Y Gracia? ¿Y Manuela?
- Tranquila, que ahora os lo explicamos despacio, que vamos a tener una cena inolvidable. – dijo riendo Mariana evidenciando su alegría de que la enorme pelirroja y su inseparable amiga Julia ya estuviesen allí – Veréis….
Y sin ningún tipo de filtro les conto lo que pensaba que estaban haciendo Emily y Patricia junto a las dos antiguas actrices, que se habían ido acompañadas por Benito, y como su gran amiga Ani había ido con Manuela a conocer a su hermanastra y sus dos hijas tras la inesperada llegada anticipada de estas, y termino de explicarlas:
- Y tal como ha dicho Mun, vamos todas a colaborar para que Benito llegue a cepillarse a docena y media de mujeres bellísimas, pues espero que tanto la hermana de Ani como sus sobrinas estén igual de buenas que todas nosotras, y todo eso en solo una semana, así que ya sabéis, tenemos que poner cachondisímas a las gemelas y a su madre, para que acepten colaborar para que Benito logre un récord histórico.
- Joder, a mi lo que me está poniendo es que parece que va a venir un maduro muy interesante. – dijo Bea muy animada – Es una de mis fantasías que tengo pendiente desde hace años, ventilarme a un abuelete, pero claro, que no esté decrepito, y por lo que has contado el tal Joaquín aun esta de muy buen ver. ¿Creéis que me hará caso?
- Joder chiquilla, si tú te lo propones consigues que el más acérrimo célibe, sea creyente o no, y a un corriendo el riesgo de condenarse eternamente, pierda la cordura. – dijo riendo Merche que no conocía hasta ese momento a la pelirroja – No he visto en mi vida a una criatura tan explosiva como tú, y encima con los pelillos del coño coloraditos, si hasta a mí me estas poniendo a mil.
- Pues si el viejo no me hace caso, ya sé con quien tener mi primer revolcón. – le contesto Bea también riendo y agitando sus bellísimas mamas – Porque tú, junto a la madre de mis amigas, si os apetece podemos montar un trio de la ostia, ya que también es una fantasía que tengo pendiente, montarme un trio con dos milf jamonas y hermosas, y vosotras dos estáis para comeros.
- Coño, mira por dónde resulta que yo también le gusto a Bea, lo mismo que mis dos hijas. – dijo riendo Matilde – Pero yo creo que a ti te gustamos todas sin excepción.
- Es que con los especímenes que hay en esta piscina, hasta la más hetero termina comiéndose una almeja. – volvió a decir con su gran desparpajo la enorme pelirroja – Estamos todas buenísimas.
- Pues espera a ver a Patricia y su hermana Emily. – dijo Mun que tras la noche que compartieron a Benito había cogido enorme confianza con Bea – Y no te digo nada Marisol, pues si te gustan las maduras esa es una diosa rubia que quita el hipo, y con la que por cierto voy a vivir a partir de ahora, pues me ha ofrecido una habitación en su casa, ya que desde hoy además de la vigilante de la urbanización, voy a ser su guardaespaldas personal.
- Pues aprovecha Bea, dile que a ti también te gustan las artes marciales y repartir ostias a diestro y siniestro. – dijo riendo su inseparable amiga Julia – A lo mejor también te contrata y te lleva a vivir a su mansión.
En ese momento el móvil de Mariana recibió una llamada que consiguió que todas quedasen pendientes de quien podría ser, y expectantes por si era su hermana con noticias negativas de las parientas de Ani, bien porque hubiesen instado a esta a dejar la casa, o bien por negarse a ir a la cena, pero al oír las palabras que pronunciaba Mariana, todas quedaron relativamente tranquilas y esperaron con curiosidad a que apareciesen las invitadas, pues está contesto al teléfono diciendo:
- No te preocupes Manuela, seguimos relajadas y esperando vuestra visita, y ya han llegado Bea y Julia, que también se han puesto igual de cómodas que las demás. ¿Las invitadas están avisadas de la indumentaria que usamos?
- Estupendo, mucho mejor, así no habrá problemas ni malos entendidos. – dijo tras escuchar la contestación de su hermana y tras colgar dijo a las presentes – Dice Manuela que a ellas no las importa que estemos todas en cueros, que les gusta el nudismo, y son grandes amantes de la naturaleza, por eso se van a quedar a vivir en la casa de Ani, pues dicen que esta zona les gusta. Vienen de camino y parece que ha ido todo muy bien con Ani.
Lógicamente todas quedaron expectantes y pendientes de la aparición de la hermanastra de Ana Aurelia y sus dos hijas gemelas, y ninguna fue capaz de decir nada ante la curiosidad que las embargaba a todas. Solo unos minutos más tarde escucharon la campanilla sonar, y sin que nadie tuviese tiempo de reaccionar, Bea salió disparada para recibir a las recién llegadas, evidentemente tal como estaba, completamente desnuda y luciendo su enorme y perfecta figura en todo su esplendor. Tras escuchar los gritos de Manuela y Bea saludándose de forma escandalosa fueron apareciendo por la esquina de la casa que daba a la piscina, la primera Manuela, seguida de una mujer de unos cuarenta años bellísima, casi un clon de Ana Aurelia que venía a su lado, y que aun siendo unos años más mayor que su hermanastra no tenía en absoluto nada que envidiarla, pues en estatura, color de pelo, figura y cara, eran prácticamente iguales, sobre todo en sus ojos. Tras ellas venían Bea y dos jóvenes que ni mucho menos eran gemelas, pues parecían la noche y el día, una muy similar a su madre y a su tía, y la otra morena, pelo negro largo y ensortijado, ojos azules como el mar, un cuerpo de infarto y una sonrisa que delataba su simpatía, y entre ellas Bea diciéndolas algo y haciéndolas reír, pues gesticulaba grotescamente haciendo que sus generosos melones rebotasen festivamente, y diciendo algo sobre ellos, consiguiendo que ninguna de las dos hermanas quitara la vista de semejantes tetas coronadas por unos pezones duros como el acero.
Tras las presentaciones, las recién llegadas que se llamaban Ivana la madre y Sol y Luna las dos hijas, fueron besando a todas las presentes sin dar importancia alguna a la desnudez de todas ellas, y fue Matilde la que pregunto con cierta curiosidad:
- Por lo que nos había comentado Ani, creíamos que las niñas eran gemelas, pero evidentemente no es así.
- Nacieron en el mismo parto, pero no son gemelas, son mellizas, y tal como podéis ver son la noche y el día, por eso quise ponerlas sus nombres, a la rubia Sol y a la morena Luna. – dijo Ivana que parecía una mujer encantadora, simpática y sobre todo muy habladora – Ya nos ha contado Manuela que mi hermana tenía cierto temor a que nosotras la quitásemos la casa, y no es ni mucho menos esa nuestra intención, todo lo contrario, queremos vivir con ella, amarla como deben de quererse los familiares, recuperar el tiempo perdido y aceptar de buen grado todo lo que ella nos aporte, incluidas por supuesto también sus amistades. Pero estoy muy nerviosa por conocer a su novio, al dueño de esta casa, ya que nos ha contado Manuela que hasta es posible que mi hermana este ya preñada hasta los ojos del tal Benito.
- Ya te he explicado que Manuela es muy exagerada. – dijo Ana Aurelia algo inquieta – Y también te he dicho que Benito no es mi novio, y si bien es el hombre más especial que he conocido, atento, amable, cariñoso, bondadoso, tierno y mil cosas más, lo que tiene conmigo es lo mismo que tiene con todas las demás, y lo mismo que puede tener contigo ahora que eres libre, solo tienes que dejarte querer por él, ¿verdad chicas?
- En eso tiene razón Ani, pues ella no es celosa y no le importa compartir a su chico con las demás. – intervino Manuela con su característica desenvoltura – Y si no tiene inconveniente que todas nosotras retocemos con su novio, mucho menos creo que tenga ningún inconveniente que su hermana o incluso sus sobrinas puedan disfrutar de las caricias y arrumacos de Benito, y si os quedáis con ganas ya os he dicho que yo estoy dispuesta a haceros subir al cielo, lo mismo que a Ani, a la que quiero muchísimo, también podéis contar con mi hermana y por supuesto tal como os ha comentado Bea nada más saludaros, ella está dispuesta a daros una bienvenida inolvidable pero no irrepetible.
- Esta chiquilla es un cielo, me alegro mucho que Sol y Luna puedan tener a partir de ahora una amiga tan simpática y de ideas tan avanzadas. – dijo Ivana que volvió a tomar la iniciativa en la conversación – Y supongo que su hermana y sus amigas Bea y Julia, también pueden ser para ellas unas buenas amigas y compañeras y las aconsejen bien, que mis niñas están un poco acomplejadas, pues su padre, que es un hijo de puta con toda la cuerda echada, se empeñó en internarlas en un colegio de monjas. Pero ahora que yo ya he solicitado el divorcio y mis hijas son mayores de edad y han decidido vivir conmigo, espero que espabilen y disfruten de la vida, no como yo que solo he conocido a mi ex, que posiblemente lo único que hizo bien conmigo es embarazarme de mis dos luceros.
- ¿Y tú que piensas hacer ahora? – pregunto con cierto cachondeo Matilde - ¿Vas a hacer caso a tu hermana y te vas a tirar a Benito, o tienes otros planes en mente?
- Me estoy planteando que lo primero que debo de hacer es conocer a Gracia, y que ella me asesore. – dijo con el mismo cachondeo Ivana al responderla – Según tu hija, esa mujer tan especial, es una experta en hacer felices a las divorciadas, y yo en unos días ya lo seré, siempre que eso no te moleste a ti, que parece que eres su favorita.
- No te preocupes, estamos unas cuantas maduras muy bien conservadas para no aburrirnos, hasta podemos montar un club de maduras cachondas. – dijo Merche riendo – Y tienes que conocer a Marisol, que además de estar igual de buenísima es aún mucho más experta que Gracia en hacer felices a las divorciadas, a las viudas o a las madres solteras, como es mi caso, e incluso a las solteras si le caen bien como le ha pasado con mi hija y la asiática, sobre todo esta última que la ha dejado sin habla.
- Y si no te convencen las maduras o Benito, siempre vas a tener mi atención, lo mismo que tus hijas. – dijo Bea volviendo a hacer que sus dos melones saltasen alegres al gesticular como en ella era habitual – Incluso, si estas dispuesta a experimentar nuevas emociones, hasta tienes la posibilidad de cepillarte a un caballero ya madurito, y que a pesar de sus años según parece tiene cierto encanto.
- Para encanto sus tres hijas. – dijo riendo Merche – Vaya tres monumentos que fue capaz de engendrar el tal Joaquín, y es verdad que es un caballero a la antigua usanza. El problema es que creo que su musa es Gracia, aunque quizás Marisol tampoco le deje insensible. Pero quien sabe, a lo mejor se fija en nosotras, las cuarentonas, porque no estamos ninguna nada mal, ya que incluso Sara, que es la más desaliñada de nosotras, pero porque no se preocupa en absoluto de su apariencia, esta para mojar pan.
- Coño, hablando del rey de Roma, por la puerta asoma. – dijo Julia mirando su móvil – Dice que alguien le abra la cancela de la entrada a la urbanización, que no está la preciosa asiática de bellos ojos rasgados.
- Yo la abro que me he encargado de poner un programa en mi móvil que funciona igual que los video porteros. – dijo Mun risueña que tecleo en su teléfono a la vez que murmuraba – Me hace gracia lo de “preciosa asiática de ojos rasgados”.
- Pues tiene razón la tal Sara. – dijo Ivana mirando a Mun – Y no solo son sus ojos rasgados, toda ella exhala una especie de sugestión que invita a mirarla, e incluso a algo más tal como está ataviada.
- Pues ya podíais tu y tus hijas imitar a tu hermanastra y a Manuela, que nada más llegar se han despelotado. – dijo Mun riendo – Y así podremos las demás también miraros a vosotras sugestionadas, y alguna como Bea de forma impúdica y lasciva, que la pelirroja tiene más peligro que un tigre de bengala.
- Pues ahora que lo dices, si parece una tigresa, pero por muy agresiva que se ponga, no araña ni muerde. – dijo riendo Manuela – Y ronronea y lame con una ternura que hace que tu piel se erice, y no precisamente por miedo a sus mordisquitos.
- Por cierto, por lo que nos ha contado Ana Aurelia de tu vida, más bien de lo poco que sabe de tu vida, tu esposo estaba casi siempre en el extranjero. – dijo Matilde – Si tus hijas estaban internas como has comentado, tu estarías muy sola ¿Qué hacías para pasar los días?
- Ya que parece que tenéis curiosidad por conocer mi vida y la de mis niñas, os la voy a contar de forma resumida….
En ese momento llegaba Sara, que fue presentada a Ivana y sus hijas, y saludo a las demás ya que incluso a Fátima no la conocía, y una vez ya presentada a todas, la veterinaria sin ningún reparo ni pudor procedió a desnudarse y quedarse como las demás, momento en que Ivana la imito y con un gesto invito a sus dos hijas a que hiciesen lo mismo, y una vez todas ya engalanadas con el bello e insustituible traje de Eva, volvió a hablar Ivana.
- Como estaba diciendo, voy a contaros nuestra vida, y empezare por mi padre que siempre fue un hombre chapado a la antigua, muy machista, pues a mi madre la puteo mucho, a pesar que él era de descendencia finlandesa y de una cultura mucho más abierta, motivo por cierto por el que posiblemente tanto mi hermana como yo tenemos rasgos nórdicos al igual que Sol. A mi madre, hasta que falleció bastante joven, por cierto, la trato siempre, al igual que a mí, como seres inferiores, llegando incluso a programar mi matrimonio con el cabronazo de mi ex marido. Y no es que Roberto, el padre de estas dos hermosas criaturas, - dijo señalando a Sol y Luna – le cayese bien a mi padre, es que era un joven que por su presencia y desparpajo prometía llegar lejos dentro del partido político al que ambos pertenecían, y como para mi padre el Partido era lo más importante en su vida, quizás lo único que le apasionaba de verdad, es por lo que decidió que yo me casase con semejante elemento.
- A mi desde los siete años hasta que me casé, también me tuvo interna en el mismo colegio de monjas de Suiza en donde han estado mis hijas, y solo volví a mi casa para casarme. – seguía explicando Ivana – La verdad si he de ser sincera, Roberto, que tengo que reconocer que es un hombre muy apuesto, los primeros días, sobre todo en la luna de miel, me hizo soñar con una vida maravillosa y con el descubrí el placer del sexo, pues tengo que reconocer que el muy cabrito sabe contentar a las mujeres, por lo menos a mí, y por las referencias que ahora tengo, también a las múltiples amantes que tiene. Pero lo cierto es que me dejo preñada en la misma luna de miel y luego se volvió a ir con mi padre a Bruselas, dejándome a mi embarazada y sola. Bueno sola no, conmigo se quedaron mi madre y Dolores, la mujer que estuvo a mi lado hasta que falleció hace un año, y que también atendió a mis mellizas hasta los nueve años, que fue cuando las internaron en el colegio de monjas en Suiza.
- Y ahora contestaré a la pregunta que me has hecho, - dijo dirigiéndose a Matilde – y supongo que es como me las apañaba yo sola sexualmente. Sobre ese tema te diré me hice con una enorme colección de consoladores de todos los tamaños y colores, y me dedicaba a ver películas porno casi todos los días como mínimo un par de horas. Os puedo garantizar que nunca le fui infiel a mi esposo, y no por ganas, pues las películas que veía me hacían desear a hombres con enormes vergas e incluso a mujeres voluptuosas y sensuales, pues en un punto de mi vida terminé aficionándome a películas del sexo lésbico. Pero temía a mi padre y a mi marido, ya que sabía que estaba vigilada constantemente, mediante cámaras instaladas en mi casa o por los guardaespaldas que ellos tenían asignados para sus familiares, y mis desahogos han sido siempre manuales, pero intensos y múltiples. Por eso ahora, que aún estoy en condiciones de disfrutar, estoy dispuesta a hacer las locuras que solo he hecho en mis oníricas fantasías, y creo que hemos venido al lugar indicado, ya que tal como nos ha recibido mi hermana y su amiga Manuela nos ha relajado, pues tenéis que saber que nosotras también teníamos miedo a que Ana Aurelia nos rechazase, pues nuestra intención era vivir a partir de ahora con ella, por supuesto si nos aceptaba.
- Por cierto, y antes de dar por terminada mi historia, quisiera decir que mi padre, y también el padre de mi querida hermana, antes de fallecer reconoció sus errores y en un escrito muy emotivo que me fue entregado tras su fallecimiento, me explicaba su romance con la madre de Ani a la que por lo visto si amo desesperadamente. En ese escrito me pedía perdón y me instaba a que disfrutase de la vida mientras mi cuerpo aguante, y me pedía que a mis hijas las enseñase a ser felices y que las animase a disfrutar de la vida desde el momento en que el faltase.
- Entonces por lo que acabas de decir, estas dispuesta a aceptar el ofrecimiento de tu hermana y cepillarte a Benito e incluso animar a tus hijas a que hagan lo mismo. – dijo riendo Merche – Pues debes de saber que si cuando vuelvan el bueno de Benito ya se ha trajinado a Marisol, en seis días se habrá beneficiado a quince hembras de una belleza sublime, y si vosotras estáis de acuerdo, en una semana habrá conseguido follarse a docena y media de exuberantes mujeres, porque tus niñas son realmente dos portentos que nada tienen que envidiar a las hijas de Joaquín.
En ese mismo momento sonó la campanilla que indicaba que alguien acababa de llamar al timbre, y lógicamente solo podían ser Sandra y su padre, ya que Benito no llamaría para entrar en su propia casa, y fue de nuevo Julia la que dijo:
- Algo de magia hay en esta casa, pues es nombrar a alguien y aparece, solo puede ser la hermana que falta con su padre, el abuelete al que se quiere trajinar Bea.
- Pues yo misma voy a abrirles, - dijo correteando la aludida y poniéndose una camiseta tan corta, que solo le tapaba lo justo – quiero ver la cara que pone el viejo al ver mi espectacular y nada despreciable palmito, pero sin exhibirme mucho de momento, y de paso le explico lo que se va a encontrar para que no se desmaye al veros.
- Joder palmito, - dijo riendo Manuela – si la puñetera Bea mide casi dos metros, a ver si al abuelete le da un telele al ver a semejante hembra con solo esa camiseta que no le tapa nada, y menos mal que no se le ha ocurrido abrirle al natural, porque habríamos tenido que llamar a una ambulancia, ja, ja, ja, ja.
- No me extraña que Bea os deslumbrase a ti y a tu hermana, la muchacha tiene un desparpajo extraordinario. – dijo también riendo su madre – Veremos qué cara trae el buen hombre cuando se entere de que estamos todas en bolas.
Sus risas se cortaron de golpe al ver asomar por la esquina de la casa a Bea y Sandra que traían casi en volandas a Joaquín, pues este se agarraba al cuello de ambas con sus brazos sobre los hombros de ellas y estas lo traían cogido por la cintura, casi sin que sus pies tocasen el suelo, pues parecía que realmente lo que Manuela había pronosticado había ocurrido, y que el buen hombre al ver a Bea semidesnuda le había dado un soponcio. Todas miraban aturdidas y algo asustadas como entre las dos mujeres sentaban al hombre en una de las sillas, pero se sintieron más tranquilas cuando su hija le dijo:
- Venga papa, ya ha pasado, ahora explícanos esa “maravillosa, extraordinaria y utópica coincidencia” – y Sandra volviéndose a las demás las dijo – Cuando nos ha abierto la pelirroja, mi padre la ha preguntado cómo se llamaba, y la ha mirado como si hubiese visto a un fantasma cuando ella le ha dicho Bea, y entonces ha dicho “¿Sera posible que sea cierta la maravillosa y utópica coincidencia de que mi relato llegue a convertirse en realidad?” Y casi se ha desmayado.
- Darme un poco de agua fresca y os contare algo que, aunque parece que pueda llegar a ser verdad, no puedo concebir que sea posible. – dijo el hombre mirando asombrado a todas las mujeres que lo rodeaban en pelota picada mirándole preocupadas – Pero viendo a las presentes mirándome con tanta ternura y preocupación, tan hermosas y desinhibidas, estoy convenciéndome que todo, por muy extraordinario que me parezca, puede llegar a ser posible.
Manuela y Mariana le trajeron rápidamente un vaso y una jarra con agua fresca y el hombre se bebió un vaso de tirón, las miro agradecido y a la vez aturdido ante su falta de vestimenta, y tras ser presentado por Merche a todas las que no conocía, y volver a dar otro largo sorbo de agua fresca, repaso a todas las mujeres que estaban rodeándole ataviadas con la misma exquisita e inexistente indumentaria que las hermanas, suspiro profundamente y dijo:
- Anda Sandra bonita, por mí no os cortéis ni tu ni Bea, ya podéis poneros como las demás, lo más cómodas posible, que estáis desentonando. Y ahora os contare algo que es inaudito, pero a pesar de que pueda pareceros a todas vosotras una invención mía, obnubilado por la visión de la enorme vestal que me ha recibido de forma tan afable y natural, y después deslumbrado por el recibimiento de todas vosotras de forma tan cordial y desinhibida, os demostrare que es cierto lo que voy a contaros. Aunque no sé si mi relato terminara haciéndose realidad a pesar de que no solo Bea aparece en mi relato, algunas de las demás invitadas de hoy también son protagonistas, por ejemplo, Mun la preciosa joven de rasgos asiáticos.
Tras señalar a la vigilante sustituta de Benito, siguió explicando:
- Veréis….
- “Hace ahora casi un año que escribí un relato erótico titulado “Bartolo el jardinero enamorado” y lo subí a una página de relatos eróticos, motivo por el que os he dicho que puedo demostrar que es cierto la que os voy a contar. Realmente ese relato, como casi todos los que he escrito, fue incentivado por mi musa Gracia y su película “La princesa insatisfecha”. Ese relato fue realmente un sueño, un sueño en el que mi mente calenturienta imaginaba situaciones realmente utópicas, tanto por lo inverosímiles que resultaban como por lo impúdicas, indecentes, inmorales, obscenas e incluso al final hasta incestuosas. Unos acontecimientos y situaciones que en la vida real sería incapaz de hacer, pero en esos sueños me aventure a suponer que tenía relaciones con un montón de mujeres bellísimas, entre las que casi al final del mismo, incluí a mis tres adorables y agraciadas hijas, que de alguna forma me recuerdan a mis dos grandes amores, y que a pesar de haberlas embarazado, creo que jamás llegue a complacerlas como me habría gustado, pues al igual que, o por lo menos así lo supongo, dos de mis hijas, eran descaradamente lesbianas”.
- “Bueno, lo cierto es que, en ese relato, más bien una especie de guion para una obra de teatro o una película de notable corte porno, esta contado en primera persona como si le ocurriese al protagonista, realmente mi avatar o quizás el ente pervertido que habita en mi mente peleándose constantemente con mi cordura y que es capaz de generar semejantes sueños eróticos. Mi avatar, el protagonista, Bartolo era el jardinero que atendía y cuidaba la mansión retirada en un remoto paraje desde hacía años, y donde iba de vacaciones con su hija un afamado y rico empresario de vez en cuando, y de la que el humilde jardinero estaba enamorado. Cuando ese hombre, que además de poderoso era un importante e influyente mecenas social, aspirante a gobernador y algo mafioso, se enteró de que su hija estaba enamorada de otra mujer, la había apartado de la vida social junto a su amante lesbiana, regalándole la finca donde Bartolo había vivido desde niño. Como veréis es una especie de plagio de la película que me cambio la vida “la princesa insatisfecha” donde el rey la había desterrado de su castillo junto a su esposo, cuando se percató de que el príncipe era realmente una mujer, por cierto, una mujer rubia preciosa, ya que tanto la princesa como su esposa son mis dos principales musas eróticas, aunque no las únicas. - siguió explicando Joaquín – Bien, pues a lo que iba, ese jardinero, que estaba locamente enamorado de la hija lo acabo estando también de su pareja, pero no tenía probabilidad alguna de que su amor fuese correspondido por ninguna de ellas, y mucho menos por ambas a la vez, que era su verdadero sueño. Pero un día arreglando los jardines de aquella enorme y antiquísima mansión, por casualidad se encontró enterrada una lampara de latón sucia y llena de tierra, y al intentar limpiarla con un paño para regalársela a sus amadas, de ella surgió un chorro de humo, que resultó ser un genio, más bien un geniecillo femenino, un tanto exótica pero bellísima, que le ofreció su ayuda desinteresada para que lograse sus más anheladas fantasías por haberla liberado. Tras el susto inicial, Bartolo que no acababa de creerse lo que le estaba ocurriendo, empezó a confiar en el genio, que le dijo que se llamaba “Flor eterna”, nombre que tenía desde siempre, pues era inmortal y capaz de conceder un único deseo a aquel que la liberase de su encierro.
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