Xtories

Vendiendo Placas Solares

Solo quería venderle un catálogo, pero la luz del sol y la mirada de él hicieron que la camisa se volviera transparente. Lo que empezó como una visita comercial se transformó en una sesión de fotos que me dejó sin aliento, sin ropa y sin ganas de irme.

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Ahí estaba yo, con mis recien cumplidos 23. Embutida en una falda de tubo hasta debajo de las rodillas con la que casi no podía caminar, una camisa blanca semi-transparente de mi amiga Patri que me estaba dos tallas grande, una chaqueta a juego con la falda que abrigaba demasiado para los 22ºC que había a las 10am y unos zapatos planos porque eran más cómodos para pasar el día pateando las calles, pero me dejaban con aspecto de muñequita porque soy más bien bajita. Para poder conducir el auto me tenía que subir la falda a medio muslo e iba enseñado las bragas, menos mal que iba sola. Era mi primer trabajo “serio”, comercial puerta a puerta para una empresa de placas solares. A los 23 años y con unos estudios medios es lo mejor que encontré y que no requiriera fregar.

Tengo buena presencia, “monina” me dicen. Por más que me pese, tienen razón, rozo los 155cms de altura, 42kgs de peso, piel blanquita, alguna pequita, media melena de pelo rubio rizado que me da un aspecto rebelde. Buena figura en general sin destacar en nada, quizá mis pechos duros y bien puestos, de tamaño medios para mi altura,culo redondo con cachetes marcados y duros (me gusta hacer deporte). Nada de novios, los chicos con los que me he enrollado solo han sido eso, para pasar el rato. Mi vida sexual es casi inexistente y mayormente insatisfactoria, pero no me importa. Cuando tengo ganas me toco y me quedo tan agusto, aunque reconozco que me gustaria comerme una polla más a menudo. Soy un poco tímida y el sexo que he tenido ha sido siempre esporádico con desconocidos de una noche de discoteca después de un par de copas. Como tampoco me gusta salir por la noche, pues eso, que follo menos que una monja.

El verano se acercaba y aunque el Sol era mi negocio ahora, me estaba sentado regular, hacía calor, tanto como para quitarme la chaqueta y dejar que mi cuerpo se refrescara por la camisa blanca de tela fina que transparentaba un sujetador blanco normalito de encaje y que no sujetaba demasiado porque notaba como mis pechos botaban a cada paso que daba. Ahí estaba yo, pateando las calles, llamando a las casas que tenían posibilidades de instalar placas solares, solo obtenia silbidos y guarrerías de albañiles y hombres ociosos. Lo de siempre, vamos.

Por fin llamé al timbre de un adosado de un barrio residencial bien. Eran las 12am y no parecía que hubiera nadie. Cuando me iba pude oír voces y al cabo de un minuto se abrió la puerta. Era un hombre de entre treinta y muchos y cuarenta y pocos años, llevaba unas bermudas y una camiseta deportiva. En la cabeza unos auriculares con micrófono, parecía que estaba en una conferencia, una especia de reunión. Me hizo gestos para que entrara. En los cursos de comercial a pie de calle nos han advertido de no entrar nunca en las casas o como máximo no pasar del recibidor y dejar la puerta abierta siempre, así lo hice. Además al sol hacía calor y estaba sudando. El hombre parecía de fiar, o no parecía un bicho al menos. Enfrascado en su llamada, se le veía en forma y aseado, no me comió con la mirada ni se me quedó mirándo los pechos, que no son grandes, pero están ahí y los tios siempre van a las tetas, al chocho y al culo. Este no, o no de momento.

Entré en la casa y al instante noté el fresquito, qué gusto. Me quedé en el recibidor y miré las fotos que tenía colgadas, todas de momentos con amigos y familia, paisajes, deportes de aventura, una de un grupo de moteros, etc. Todas muy naturales y alegres,

El hombre por fin terminó su llamada y se dirigió a mi.

- Buenos días, perdona que te haya hecho esperar, estaba en una reunión. Has venido a por el equipo? Eres Raquel, verdad?

- Eh, no. Perdone, me llamo Isabel y soy de la empresa de placas solares. Llamé a su puerta porque veo que su casa tiene una orientación perfecta para poder instalar unas placas y así reducir el consumo eléctrico y ahorrar en la factura de la luz.

- No eres Raquel? Qué día es hoy, no es miércoles?

- Es martes. Le respondí

- Vaya, te he confundido con otra persona. Perdona.

- No se preocupe, le gustaría que le enseñase nuestro catálogo de soluciones fotovoltaicas? Tengo dos propuestas que seguro le gustarán.

- No sé…

Y en ese momento, posó su mirada en mis pechos, mis pequeños pezones con unas aureolas tambíen pequeñas y de color clarito estaban totalmente erizados debido al fresquito de la casa. Pezones y aureolas se marcaban claramente a través de la fina telilla del sujetador y se dejaban entrever a través de la camisa. Él se había quedado embelesado por dos segundos pero enseguida apartó la mirada he hizo un gesto como de “quita, quita”. Yo debí cambiar la cara porque me dijo como para compensar que le hubiera pillado:

- Uy, perdona! Sí, sí, vale enséñame las propuestas aunque ya te adelanto que no estoy nada seguro de estar interesado.

Típico de los tíos. Me molesta que me miren las tetas, pero comprendí que había sido sin verdadera mala intención, yo también habría mirado a los pechos de una mujer si hubieran estado como los míos ahora. Además, aunque no son grandes tengo unas tetas preciosas, duras, mirando hacia arriba y muy sensibles. Cuando me entra el complejo de estar plana me digo a mi misma: “teta que mano con cubre, no es teta es ubre” y las mías no caben en mis manos!

- Genia! Dije y le seguí al salón donde nos sentamos algo separados, él en una butaca y yo en un sofá al lado de la ventana.

- No me llames de Ud. por favor, me llamo Paco.

- Me puedes llamar Isa. Encantada!

Nos dimos la mano. La suya era suave y cálida, una mano grande que envolvió facilmente la mía aniñada. Apretó lo justo para no hacerme daño ni dejarla flácida. Nos sonreímos y miramos a los ojos. Tenía una mirada limpia y unas sonrisa amplia y agradable. Conectamos. Me sentí cómoda.

Saqué los catálogos y le expliqué las diferentes opciones. Entre el calor del sol que entraba por la ventana y lo que hablaba, empecé a sentirme fatigada y se debió dar cuenta.

- Te apetece beber algo? Una cervecita bien fresquita? Creo que tengo 0,0.

- No gracias, no querría molestar.

- No te preocupes, no es molestia. Hace calor y hablas mucho. Además ya es casi la 1pm.

- Vale, sí muchas gracias, una 0,0 me vendría fenomenal.

Paco se levantó y fue a la cocina. La verdad es que tenía un buen tipo. Piernas fuertes, hombros y brazos bien formados, un buen culo y solo un poquito de tripa, como yo. Mientras él estaba con las bebidas, desde el sofá recorrí el salón con la mirada. Tenía más fotos de paisajes, retratos, artísticas muchas de ellas súper bonitas. Yo no sé mucho de fotografía pero esas me gustaban.

Paco tardó un poco, al final volvió al salón con las bebidas.

- Lo siento Isa, no encuentro las 0,0. Te traigo una normal y agua. El agua es del grifo y bueno, no está muy fría.

Su cara era de verdadera frustración.

- No te preocupes puedo beber un poco de cerveza, me vendrá bien para reponer sales (como si yo supiera de lo que estaba hablando)

- Traigo también algo para picar y que no se nos suba.

- Muy bien. Le dije mientras me servía la cerveza en un vaso.

Bebimos un poco y picamos unas chips, le hice unas cuantas preguntas de rigor y me puse a hacer los cálculos de potencia, placas, coste y amortización. Todo eso está predefinido en los documentos, pero a mi me gustaba hacerme la interesante, como que estaba calculando cosas muy complicadas. Creía que me daba un aspecto más profesional y que controlaba del tema.

Cuando terminé, giré mi cara para hablarle y le vi mirándome embelesado.

- Ejem, Paco? Hola? Estás bien? Te noto un poco “distraído”.

- Sí, sí, perdona. Me he quedado… en fin… maravillado al verte mientras estabas con los cálculos.

- Uy, por qué? Le dije mientras notaba que me ruborizaba un poco.

- Verás, los rayos del sol que entran por la ventana hacen que… jo, perdona es que es un poco embarazoso.

- Por? Qué pasa con el Sol? Dime! - Le dije sonriendo y miré por la ventana. Estaba curiosa por tanto misterio con el Sol.

- Uff, no, no es nada.

- Sí, sí es algo, venga dale, dime. Y yo seguia mirando al cielo azul a través de la ventana, hacía arriba con la boca un poco abierta,.

-… es que... la luz del sol que entra por la ventana... hace que... que se te transparente la camisa y se crea una escena… muy bonita, especial y también, ejem… muy sensual.

En ese instante caí en la cuenta de mi camisa, y me puse roja como un tomate. Si se transparentaba en condiciones normales, en esa situación debía ser como si no llevara nada. No sabía dónde meterme. Empecé a recoger todo precipitadamente, incluso se me cayó el boli al suelo.

- Isa, por favor no te asustes. Es que me gusta la fotografía. Siempre estoy buscando esa imagen especial, ese efecto de luz, esa composición curiosa… no quería ponerte en una posición violenta. Te pido perdón por haberte hecho sentir mal, no era mi intención.

Dejé de intentar agrupar todos los papeles. Sus palabras me tranquilizaron mucho. A ver, estaba en la casa de un extraño, había bebido una cerveza y el tipo poco más o menos me había dicho que me había visto los pechos. Yo aunque no tenía muchísima experiencia con chicos, sabía de sobra lo que era una polla y había tenido sexo, casi siempre precipitado y frustante para mi, normalmente tenía que terminar haciéndome un dedo en el coche o en casa. Paco era un hombre de verdad, no un veintañero. Me debía sacar 15 años o más. Le miré a los ojos, él estaba tranquilo mirándome, con las manos sobre la mesa, como queriendome decir “me perdonas?”. Respiré más tranquila, dejé los catalogos en la mesa y me levanté del sofá. Me di una vuelta por el salón mirando las fotos. Algunas eran excelentes y súper bonitas. Joder, noté que el choco se me despertaba por haber exibido mis tetas ante un extraño. Paco me seguía con la mirada, seguramente evaluaba mi trasero y viendo como se marcaban los elásticos de las bragas... qué horror!, eso si que no era nada sexy.

- Estas fotos son todas tuyas? Le pregunté

- Si

- Son muy bonitas, me gustan las de paisajes y las de bichos, pero aquí tienes unas increíbles de personas y algunas son un poco raras..

- Son artísticas. Gracias, son las que más me gustan a mí y que puedo poner a la vista de todos.

- Ah? Por qué? Hay fotos que no puedes enseñar?

- Bueno, son fotos más íntimas de personas, algunas muy cercanas. Esas fotos, aunque artísticas, prefiero que no estén a la vista.

- Jajaja, fotos porno!

- No, para nada. Son todas fotos especiales, con efectos de luz y sí, hay algún desnudo también, como esa que estabas mirando antes.

Se referia a una llena de triángulos de colores, una planta y..., es verdad!! había una mujer y su par de tetas en todo ese batiburrillo de colores.

- Entiendo, por eso te has quedado atontado antes. Con lo de la luz y mi camisa. Le dije.

- Si, lo siento. Vivo aquí desde hace unos meses y no me había dado cuenta de ese efecto de la luz del Sol. Ha sido una imagen increíble, has sido un pequeño shock para mi.

- No lo digas más, me voy a sonrojar. Ya lo estaba,a demás que notaba que hablar de eso, la cerveza y descubrir algunos desnudos en las fotos me estaba poniendo nerviosa.

- Te lo digo de verdad, esa luz y tú ahí, era increíble. Si quieres puedo hacerte la foto y así verías lo que yo he visto.

- No, gracias. A saber por dónde van a circular esas fotos luego.

- Las hago con tu móvil y tú decides qué hacer.

Eso me hizo pensar, realmente tenía que ser una imagen especial y yo me estaba sitiendo también especial, siendo el foco de la mirada de un hombre que aunque tenía cierta connotación sexual no me hacía sentir mal, Paco no parecia un depravado y yo no me sentía acosada.

- Vale, con mi móvil vale.

Así que allá fuimos. Me senté otra vez en el sofá y dejé que los rayos del sol transpasaran mi camisa para mostrar el contorno de mis pechos cubiertos por el sujetador de encaje un poco cutre.

Paco hizo unas cuantas fotos, en vertical y horizontal. Me pidió que levantara o bajara más o menos un brazo, que me girara un poco, que levantara la frente, la mirada, etc. me sentía como una modelo profesional. Un sueño imposible por mis 155cms y un cuerpo de 23 años tonificado pero sin mucho aliciente. Al cabo de un rato, Paco me enseño lo que había hecho.

- Mira Isa, esto es lo que yo he visto. Esta eres tú. Bueno, más o menos porque los móviles no hacen buenas fotos a contraluz.

Cuando vi las fotos, no me lo podía creer. Mis pechos estaban ahí pero no eran el centro de la foto. Toda la foto mostraba algo. La ventana, los rayos de luz, mi camisa como si fuera de seda, el relieve del encaje del suje parecía de marca, también se apreciaba mi abdomen plano, mi tripita, mis manos, mi cara, mi mirada como nunca la había visto antes. Casi no me reconocía. Por primera vez me veía adulta, interesante y muy atractiva.

- Pero, Paco son unas fotos increíbles!

Y entonces le abracé de lo contenta que estaba. Aplasté mis tetas contra su pecho y sé que se dio cuenta porque no se esperaba mi reacción y se quedó petrificado. No me devolvió el abrazo.

- Vale, vale, tranquila. Ya te dije que eran unas fotos especiales. Me dijo mientras se separaba de mi y se daba la vuelta para tapar una erección que yo había sentido al pegar mi cuerpo contra el suyo durante el abrazo.

- Es que no me lo puedo creer. Son las mejores fotos que me han hecho nunca!

- Y eso que las he hecho con un móvil, con la cámara réflex serían mucho mejores. Dijo él.

- Mejores?, en serio?

- Sin duda. Aunque sea una cámara semi-profesional, es mucho mejor que un movil que no tiene filtro polarizado ni profunidad de campo, ajuste de grano.. (ni muchos otros tecnicismos que no entendí) Si quieres, puedo sacar la cámara “de verdad” y probamos.

- No te quiero molestar, seguro que tienes mucho que hacer. Le dije, aunque la verdad es que estaba súper animada..

- No es molestia, hay algo en ti que me gusta mucho, eres muy fotogénica.

- Qué vergüenza, no me digas eso. Conteste roja como un tomate y cerrando fuertemente las piernas para apretar mis labios... me estaba poniendo muy nerviosa.

- Pero es la verdad.

- Bueno, venga vale… me va a gustar posar para ti. Que sepas que no lo he hecho nunca, no tengo ni idea de qué tengo que hacer.

- No te preocupes, yo te voy indicando. Ahora vengo. Y se fue a por su camara “de verdad” y quizás a hacerse una paja porque marcaba un buen bulto en su entrepierna.

Yo estaba entusiasmada, no hacía más que mirar y remirar las fotos que me había hecho con mi móvil. Me excitaba yo sola viendo mi propio cuerpo.

- Ya estoy aquí. - Me dijo. Sí, seguramente se había mastubado porque ya no marcaba tanto.

- Si te parece repetimos las fotos de antes y así ves la increible diferencia.

- Vale. Dije yo.

Repetimos las fotos, Paco me volvia a pedir las mismas poses que antes. Al rato, me enseño las fotos en el monitor que tenía enlazado con la cámara. Jolín, tenía razón eran aún más increíbles que las anteriores.

- Vamos a hace un par más, quieres?

- Sí, sí! Exclamé tan feliz de verme así

Paco me pidió que posara así y asá. Me pidió que me sacara la camisa fuera de la falda. Yo lo hice y entonces dijo:

- Qué camisa más larga!, casi te llega a las rodillas.

- Sí. Dije avergonzada. - Me la ha dejado una amiga que es mucho más grande que yo, en todo. - Dije esto haciendo el gesto de unos super pechos. Paco se rió.

- Pero la falda no es de ella, verdad? Casi no te puedes mover.

- No, falda y chaqueta son mías, no sé cómo pude comprarme algo así, creí que era la forma de vestir para este trabajo.

- Quizá en los años 50. Dijo él, y acontinuación me preguntó: Isa, te quitarías la falda? Casi no te puedes mover y la camisa te llega a los muslos.

- No sé Paco? Me da cosa. No me esperaba esa pregunta. Me vino a la mente las bragas que llevaba puestas y me avergoncé. Con la cantidad de braguitas y tangas sexy que tengo, para ese día había elegido unas “normales” de las de estar por casa. Además, estaba cachonda y sabía que se podría estar marcando la humedad en ellas.

- Cariño, no te preocupes por mi, con la camisa casi no se verá nada, será como si llevaras un bikini. Me había llamado “cariño”, lo cual me gustó y me tranquilizó mucho.

- Ok, me la quito.

Paco se dió la vuelta como para darme intimidad. Como en el gine, y luego te abres de piernas y te urga ahí. El caso es que me bajé la cremallera de la falda y deje que cayera al suelo. Por fin! Qué libertad en las piernas. El conjunto de braguitas y suje no pegaban ni con cola pero con la camisa no se notaba mucho.

Comenzamos otra ronda de fotos. Paco me pidió más poses. En las primeras estaba muy cortada e intentaba que no vieran las bragas. En un par de poses fue imposible no enseñarlas, en fin... desde ese momento ya no me importaba que me las viera. Me pidió que me desabrochara la camisa, pero que no me la quitara y yo lo hice.

Me iba enseñando algunas fotos. Eran unas todas increíbles, algunas un poco subidas de tono. Entonces me dijo.

- Mira Isa, el conjunto de tu ropa interior no pega mucho y bueno, también creo que tienes un pecho muy bonito y que quedarían estupendas unas fotos de transparencias sin el sujetador. Pero entiendo que te de reparo.

Yo estaba muy cómoda con Paco, cuando me estaba diciendo eso yo estaba con las piernas un poco abiertas dejandole ver mis braguitas que se me habían metido un poco por la rajita. Yo lo notaba, sabía que Paco lo veía y no me importaba.

- ok, fueeeeera suje! Dije medio gritando. Estaba muy deshinibida.

Paco se dio la vuelta y yo me quité el suje sin quitarme la camisa. Aah, que frescor en las tetas. Me las masajeé un poco para borrar las marcas de los aros y me pellizque los pezones para que se despertaran y se pusieran duros. Avisé a Paco que se dio la vuelta y empezó a hacerme fotos. Las transparencias eran súper eroticas. Cuando Paco me enseñó las fotos, había una de un primer plano de mís pezones totalmente marcados en la camisa, en otra se veía un pecho entero por el escote de la camisa, en otra a traves de la manga se podian ver mi axila (menos mal que la llevo siempre rasurada) y se veían también uno pezón todo erecto. Otra foto tomada desde atrás mostraba la mitad de mi trasero, las bragitas medio metidas en mis cachetes, el bulto de mi vulva era evidente así como lo mojadas que estaban las bragas. Esas fotos me hicieron subir mi temperatura corporal y pude notar que Paco estaba totalmente empalmado aunque no dije nada. Me puse aún más cachonda.

- Uff, Paco, que fotos más.. golfas. Ni me creo que sea yo. Le dije mirando las fotos y hechando miradas furtivas a su paquete.

- Tienes un cuerpo fantástico y esa melenita rubia rizada hace que las fotos tengan mucha fuerza.

- Si, Jajajaja te creo, lo puedo ver. Le dije mientras señalaba a su pene que se adivinaba totalmente duro bajo el pantalóncito de deporte que llevaba.

- Ah! Si, eso... no te asustes, es la prueba de que las fotos transmiten sensaciones. Soy un hombre y tu una mujer muy bella. Verte es muy excitante. Es posible que tú tambien te sientas algo excitada. - lo dijo sabiendo que era así, pero como si no hubiera visto la humedad en mis bragas. - No te preocupes es totalmente natural y pasa siempre. Es muy normal. - Dijo él como si nada.

- Normal para ti, yo me estoy poniendo como una moto.

- Tranquila, mira qué bien están quedando las fotos.

Joder, Paco era un autentico profesional. Las dos veces que le dije aun chico que estaba cachonda, tuvimos sexo al instante. Nunca nadie me había dicho nada así y me sentí muy halagada, también notaba que mi chocho iba por libre y segregaba fluidos a discreción que mojaban las bragas de manera evidente. Sentía un cosquilleo en mi coño que solo podía aplacar de una manera, corriéndome. En eso estaba pensando cuando Paco me preguntó.

- Dime Isa, cómo te arreglas el bello púbico?

- Jajaja, qué pregunta es esa Paco?

Le decía esto mientras mi camisa estaba abierta con uno de mis pechos asomado, enseñando el pezón y mis bragas casi no podían contener todo lo que salía de mi chocho.

- Con esa camisa transparente ya has visto como se ve tu cuerpo en las fotos, como una diosa.

- Entiendo, y las bragas le quitan “fuerza” verdad?

- Esas braguitas que llevas, quitan glamour.

- Es verdad, hoy me he puesto las primeras que he cogido del cajón.

- Entonces?

- Es que, mi vello pubico está ahí. Quiero decir que no estoy rasurada. A decir verdad hace tiempo que solo toco los laterales para que no asomen los pelillos cuando voy a la piscina. Tampoco tengo un novio fijo, así que no tengo que preocuparme por eso. Mi vida sexual es escasa. - Por no decir terrible. Aun no sé por qué le dije todo eso. La expresión de su cara no cambió.

- Es verdad que ahora se lleva sin pelo, sin embargo esto es fotografía artística. Tu chichi, tus pechos, tus hombros o piernas no son los protagonistas individuales de la foto. Todos ellos, conjuamente componen una escena que le dice algo al espectador. Tener vello púbico, incluso en las axilas no es el tema de la foto. Sin embargo, el tener algo de vello hace que las transparencias queden mas “interesantes”, porque dibuja y situa partes de tu cuerpo en la composición artística. No sé si me he explocado bien. - Me dijo.

Como si me hubiera hablado en chino. Yo lo pense unos segundos, me había quedado eclipsada con su explicación. Yo no entendia nada de arte, solo si me gustaba o no. Por mi mente pasaba la idea de “claro, claro, ya lo entiendo..” y movia la cabeza como afirmando la explicacion de Paco, aunque no entendia ni papa. Entonces mi boca se abrió sola y dije para mi propia sorpresa:

- Vale, solo si promotes no asustarte ni poner cara rara...

- Jajajaja! Asustarme? Pero qué tienes ahí?

Los dos nos reímos, yo mezcla de nerviosismo y más caliente que una perra en celo.

Él otra vez se dio la vuelta mientras mis manos se dirigian a las bragas. Las enganché por el elastico a la altura de las caderas y me las bajé un poco, solo para sentir cómo salían de mi rajita y cómo se despegaban los fluidos. Joder qué sensación. Luego, del tirón las bajé hasta los tobillos. Las hice una bola, reconozco que las oli, joder olian mucho a sexo. Para secarme un poco el chichi, me las pasé por los labiós, los pelillos de alrededor, el pubis y las ingles. De buena gana las habría seguido restregando por la raja, pero me contuve y avisé a Paco. Mientras se daba la vuelta yo no sabía que hacer con las bragas, entonces me las cogió de la mano. Claramente notó lo calientes y mojadas que estabán. Yo creo que se moría de ganas de olerlas aunque no lo hizo. Las dejó en una silla y ya no volvieron a aparecer nunca más.

- Vale, ya veo lo que me querias decir. - Me dijo mientras observaba sin reparos mi recortadita mata de pelo pubico. - Pero, yo te veo muy bien. Tienes vello, sí pero al ser castaño clarito no se nota mucho y además lo llevas arreglado.

Yo estaba roja como un tomate e hice ademán de taparme, pero ante la indifencia de Paco, que hablaba de mi chocho como si estuviera hablando del brócoli y no le daba la menor importancia a ver mi raja con mi pelos y los labios hinchados y brillantes por mis fluidos, ya no me sentí incómoda e incluso separé un poco las piernas para que se abrieran un poco los labios. Paco hacia como si nada pero la erección de su polla hablaba por él, casi se le sale por el elástico de los pantalones.

- Vamos a hacer unas fotos de composición de escena.- Me dijo y yo no entendía nada..

Me empezó a dar indicaciones para posar. Me iba enseñando algunas fotos: se podía apreciar todo mi cuerpo en las transparencias de la camisa. Pechos, pubis, la raja del culo cuando me pidio que me pusiera en 4 y yo creía/suspiraba que me la iba a meter, pero no. En alguna fotos se veía mi rajita, pero todo muy sexy, sin ser obsceo ni porno. Yo ya no tenía reparos en que me viera desnuda.

Al cabo de esa ronda de fotos, me dijo.

- Me gustaria hacerte ahora unas fotos más cerca. Serán un poco mas explícitas pero tranquila que quedarán bien.

- Me fio de ti, estoy encanta con las fotos que has hecho hasta ahora.

Así que me hizo tumbar sobre la mesa del comedor, con la camisa desabrochada pero tapando los pechos y medio pubis. Se me veia toda la linea ventral desde el pubis hasta el cuello pasando por el ombligo. Me arregló el pelo, el cuello de la camisa, me hizo flexionar un poco una pierna. Un brazo estaba por encima de mi cabeza y el otro sujetaba la camisa a la altura del pubis para que no mostrara más de lo que ya se veía. Despues de unas fotos me dijo:

No te muevas porque estás perfecta. Tienes una pelusa en el ombligo. No te asustes, te la voz a quitar.

Yo me dejaba hacer. Noté como sus dedos se posaban al lado de mi ombligo. Estaban calientes y suaves. Di un respingo y no puede evitar soltar un gemidito “aaaaaah”, inteté que no se oyera, pero era imposible. Paco hacian como que barrian muy lentamente algo fuera de mi piel, me acariciaba y yo hundía mi tripa involuntareamente. Fue como sentir una corriente de electricidad, se me puso la piel de gallina, se me erizaron los pezones y noté como se me abrió la entrada de la vagina que a estas altura estaba mas que lubricada, preparada y pidiendo la polla de Paco dentro. Fue bajando un poco hasta rozarme los primeros pelillos del chichi, pero desvió la mano hacia mi pierna izquierda pasando por la la ingle y rozandome el labio. Yo suspire sin querer y apunto estuve de correrme, qué cachonda estaba! Quitó la mano con un “Ya, está! Ahora está perfecto”. Yo solo quería que me siguiera acariciando más y por todas partes.

Me hizo más fotos y entonces me pidio que separa las piernas. Lo hice y le deleité mostrándole todo mi chocho con los labios abierto muy hinchados, chorreantes, brillantes, palpitantes y dejando ver toda mi anatomia de labios, pliegues y clítoris. Entonces me dijo.

- Tienes una vulva preciosa. Me gustaría poner un poco de orden en esos pelillos, apartarlos de los labios y peinarlos a los lados. Puedo? - me preguntó. Yo solo pude articular una “Ajá” y entonces noté como su pulgar e índice se posaban cada uno en cada labio y empezaban a apartar los pelitos, moviéndolos arriba y abajo, separaban un poco los labios dejando ver perfectamente los labios menores y cada pliegue y cada brillo fruto de mis fuidos. Yo deseaba que uno de esos dedos se resbalara y se metiera dentro de mi o que hicieran pinza en el clitoris. Me moría de placer y empecé a gemir con cada roce. Paco solo decía “ya casi está, un pelillo más”. Mi clitoris tenía que estar como una perla en el centro de la almeja: bien grande, brillante y visible. De mi vagina salian fluidos que escurrian hacia mi ano. No podía más, cada roce de los dedos de Paco me sacaban un gemido. Paró de tocarme el chocho y se separó un poco de mi para hacer un par de fotos. Yo empecé a juntar y frotar mis piernas para que mis labios se rozaran y me dieran placer, mientras me tocaba las tetas dejando que la camisa escurriera a los lado de mi cuerpo exhibiendo mi desnudez ante el hombre que tanto me torturaba sin casi tocarme. Paco me flexionaba una rodilla y me separaba las piernas, abriendo mis labios otra vez, la atmosfera olia a sexo. Yo estaba en un medio trance cuando me dijo:

- Eres preciosa y estás muy excitada. Voy a intentar que los pelillos se queden en un sitio, porque tiene cierta tendencia a volver a su posición orginal y afean un poco.

Yo solo pude decir en un hilillo de voz “siiiiiii”.

Entonces, note como su cara se acercaba a mi coño, me olió y suspiró. Note su aliento y me volvió loca. “A ver si con un poco de saliva” dijo muy bajito, de manera íntima y empezo a lamer mis labio mayores muy despacio, haciendo movimientos ascendentes y a los lados. “Qué mojada estás y qué bien sabes”. Realmente estaba peinando mis pelillos, pero separaba mis labios y recorría con la lengua cada uno de mis pliegues, cada rincon, rodeo el clitoris con sus labios y lo subcionó suavemente, luego metió un poco la lenguna en la vagina mientras me acariciaba el clítoris con los dedos, yo solo podía gemir, me retorcia y medio decía “aaaaaay!!!, siiiiiii!!!!, asiiiiiii!!, oooooooh!.... aaaaaaaah!....ay!, ay!, ay!... para!...para!... paraaaaaaaa” y entonces me callé de golpe, el tiempo se detuvo, mi alma salió de mi cuerpo por medio segundo. Llegó el orgasmo mas potente que hubiera tenido nunca... noté como si un volcan y una gran descarga de electricidad explotaran en mi coño a la vez. Mi clitoris era la zona cero del placer. Mi cuerpo, el clito, sus alrededores y en especial mi vajina empezaron a combulsionar y a descargar mi corrida que me parecía salía a borbotones. Me brazos se tensaron, mi espalda se arqueó y todo mi ser estaba concentrado en un unico punto de mi cuerpo, mi coño palpitante y fuera de si. Mis manos asieron la cabeza de Paco y le empujaron contra mi coño como si quisiera que me lo sujetara y evitara que saltara por los aires, cerré los muslos atrapando su cabeza en medio, abrí la boca y con una voz totalmente gutural grite a pleno pulmón:

“Aaaaaah, joder qué bueno. AH!, AAAAAAH!, AAAAAAAH” SIIIIIIIIII!!!!!”..

Aun me estaba corriendo, empapando la cara de Paco que con la lengua se la estaba comiendo. Pasaron 15 segundos, 30?, 300? no sé cuánto tiempo paso, solo sé que fué el orgasmo más fuerte que he tenido nunca y que aun hoy rememoro ese momento cuando me masturbo o cuando el tio con el que estoy no me satisface del todo. Escribiendo este relato he tenido que parar para hacerme un dedo y correrme un par de veces.El orgasmo se iba atenuando y mi cuerpo se tranquilizaba, aun temblaba, yo respiraba muy fuerte y muy profundo, reia y lloraba, decía bajito “joder, joder, joder...”, todo mi cuerpo se relajó. Paco, con la cara empapada de mi corrida,liberado del abrazo de mis muslos que calleron inmóviles a los lados dejando todo mi coño expuesto, me hacia fotos. Yo estaba con los ojos cerrados, centrada en el momento de bienestar y le dije con total sinceridad:

- Graaaacias, ha sido increibleeeeee, uuuuuuuuuf!... nunca me había corrido así ni tan fuerte. No sabía que podía haber orgasmos de este calibre. No puedo describirlo, ha sido lo mejor que me ha pasado nunca. - Ciertamente había sido así

El se me acercó, acarició lo que quiso de mi cuerpo y me dijo:

- Si, lo he notado. Me ha encantado darte ese momento de placer. Tienes un cuerpo divino y sabes marvillosamente bien.

- Jo Paco, es que... iba a decir algo, pero en ese momento desee como nunca comerme su polla, una polla que aun no había catado. Quería devolverle el placer que me había regalado. Baje de la mesa, sujete su cara con mis manitas y le di un besé humedo. Sin tiempo a que reaccionara me agaché frente a él, le bajé los pantalones dejando libre una polla super dura, húmeda y de buen tamaño. La miré, a duras penas me cabría en la boca. La agarré fuerte con mi manita, parecía que era más grande aun, el tacto era fenomenal, podía sentir su dureza, como latía en mi mano y el relieve de sus venas. La engullí sin dudarlo. Sabía fenomenal, a semen. Todo ese tiempo, Paco también había estado soltando fluidos que habían escurrido por la polla hasta los huevos. Me deleité chupándolo todo, desde los huevos hasta la punta del glande. Le masturbaba con la mano, me encantaba envolver esa polla tan dura con mi mano, también le tocaba los huevos. Pasaron unos minutos cuando Paco me puso las manos en los hombros y me paró. “No sigas cariño que me corro”. Yo no le hice caso y aceleré la mano arriba y abajo, le tocaba los huevos mientras me metía el glande en la boca, lo recorría con los labios, lo subcionaba, me la metía hasta la garganta, la sacaba y jugaba con mi lengua a su alrededor. “Eres una autentica guarra, qué bien la comeeeeeees” me decía y me ponía a mil, me sentía muy puta. Quería tragarme todo lo que saliera de ahí. Al poco, tensó los músculos del culo, se le puso la polla aun más dura, y empezo a soltar chorros de semen que aterrizaban en mi boca y garganta. Joder qué bien sabía. Paco gemía de placer y me sujetaba la cabeza como para asegurarse que no pararía y me tragaría toda su corrida. Yo tenía claro que no dejaría escapar ni una sola gota. Mientras tragaba, me tocaba el chocho por el placer que me estaba dando la mamada que le estaba haciendo. Era también la primera vez que quería que el tío tuviera el orgasmo de su vida y me llenara de leche.

Tras unos segundos tragando leche y notando como palpitaba, me la saque de la boca y seguí lamiéndola hasta dejarla super limpia y brillante hasta que empezó a perder entereza. Nunca le había hecho eso a un chico antes.Deseaba beberme todo y no soltar esa polla.

Paco me levantó muy despacio y nos besamos. Al principio muy suavemente, salvo el pico de antes, nuestas bocas aun no se conocian. Su lengua recorrió mi boca y jugaba con la mía. Yo no sabía muy bien qué hacer o cómo hacerlo. Sus manos recorrieron mi espalda hasta mi culo, amasó mis gluteos, subieron, me envolvieron las tetas, pellizcaron mis pezones, una bajó por mi vientre hasta llegar a mi coño que empezó a acariciar y a explorar. Su boca bajo por mi cuello a mis pechos e hizo lo que quiso con ellos: los lamió, los subcionó, mordisqueó los pezones, rozaba los puntitos de mis aureolas. Me separó las piernas y mientras dos de sus dedos entraban en mi vajina, el pulgar hacía circulos sobre mi clítoris y otro dedo empezó a tocar mi ano. Entró un poquito en él, yo ya estaba otra vez súper súper cachonda. Bajó su boca, yo separé un poco las piernas, ofreciéndole mi coño, sabía lo que venía. Me empezó a comer el coño mientras sus dedos no paraban de entrar y salir de mi vagina, o de abrirme los labios para dejarlo todo expuesto. Lamió y subcionó mi inflamado clítoris. Yo estaba en el cielo. Cuando me iba a volver a correr y para mi sorpresa, Paco se incorporó y me beso. Su boca sabía a mi sexo, a mi coño. Mi mano fue a agarrar su polla, estaba dura otra vez. Se tumbó bocaarriba, me puse a horcajadas sobre él, flexione las rodillas, dirigí su polla a mi coño y me la metí muy despacio, sintiendo cada centrimetro entrando en mis entrañas. Soy pequeña, mi coño estrecho. Paco tiene unos 18cms de polla tiesa y un calibre que me saca un “ahhhh qué bueno, cómo te siento dentro de mi” le dije. “Si puedo sentir como envuelves mi polla con tus paredes. Sigue así, cómetela con el coño como una puta”. Me ponía a mil oirle hablar así. Empecé a cabalgarle, mientas mis labios se abrian y envolvían su polla, mi clitoris se rozaba con su pubis. Yo no podía evitar soltar grititios cada vez que me clava su polla hasta los huevos. Mis tetas rebotaban y mis pezones pedian su lengua, sus dientes, sus dedos. Así lo hizo, mientras yo me lo follaba, él me daba todo el placer que podía recibir mi piel. Acariciándome las espalda y las piernas, tocándome las tetas y maltratando mis pezones. Bajó una mano a mi culo y me metió un dedo. Me lo metió hasta dentro, yo podía notar como su polla, empujada por su dedo en mi culo, me presionaba aun más mi punto G.. empecé a gemir muy fuerte, “AH, AH, AAAAAAH, no pares jodeeeeer, oooooh siiiii, jodeeeeeeeeeeer me corrooooooooo” y así me llegó el segundo orgasmo más intenso de mi vida. Otra vez mi vagina enloqueció mientras yo seguía cabalgando esa polla y gritaba “iiiiiiiiiiiiiiiih!!!!.... aaaaaaaaaaaaaah!!!!!, jodeeeeeeeeeeeeer!!!, siiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!, joder, ostias!” y todo el repertorio de tacos y obsecinadades que me vino a la mente. El orgasmos recorrio todo mi cuerpo y me tuvo flotando hasta que me tranquilicé un poco con la Polla de paco aun dura como una pieda y ensartada en mi coño hasta los huevos, notaba como mis labios abrazaban la base de su iniesta polla.

Paco no me dejó respirar, me puso en cuatro y me la metio hasta el fondo sin miramientos mientras me agarraba las tetas. Me las soltó para sujetarme por las caderas y hacer un mete-saca brutal, como una ametralladora. Notaba sus huevos chocando contra mis labios, la sacaba casi entera y me la volvia a meter hasta el fondo, oia el plas-plas de su cuerpo contra mis nalgas, sentia como mi vagina lo abrazaba y lo intentaba retener dentro. Así estuvo unos minutos. Me dió un par de palmadas en los gluteos que se pusieron rojos. Cuando me sujeto del pelo y tiró de él echando mi cabeza hacía artrás me llego un tercer orgasmo sin avisar. Solo pude decir un “jodeeeer.. otra vez... me corro otra veeeeeeeeeez ahhhhhhhhh”. Me corrí, pero aun con el cuerpo en completo espasmo y mi vagina vibrando como loca, Paco no paró. El tio era una maquina de follar. Me seguía dando por detrás y empezó a jugar con sus dedos en mi ano. Me metía un dedo, dos, incluso embocó un tercero. Yo estaba en trance, me estaba corriendo y sentía su polla, sus dedos, mis tetas y pezones.. todas esas sensaciones no me dejaban reaccionar. Él decía “qué culo más increible tienes”. “Es todo para ti, nadie lo ha tocado antes, es todo tuyo” dije casi susurrando y de manera automática, sin pensarlo dos veces. Solo quería que hiciera conmigo lo que quisiera. Él gemia y me daba bien fuerte. Me encantaba. A veces miraba hacia a bajo y veía como se me balanceaban las tetas con cada embestida, podia ver sus huevos chocando contra mi coño, que estaba en plena tormenta electrica. De repente Paco paró y salió de mi, oí como se pajeaba.. pero en lugar de correrse, escupió en mi ano un par de veces, metió dos dedos muy profundamente, los sacó, puso su glande en su lugar y presiono muy despacio. Ahí abrí los ojos y me asusté un poco “ahhhh.. nunca lo he hecho por ahí” le dije casi suplicando que no lo hiciera, pero por otro lado ese hombre me tenia a su mercé, yo estaba totalmente entregada. Me la iba metiendo muy despacio. Esa polla, con ese grosor no iba a entrar en mi culito virgen y estrecho, pensaba. Me dolia y ardía, “ahhhh, me dueleeeee!” unas lagrimas salieron de mis ojos. Él no paró, notaba cada milimetro de su candente falo abriéndo muy lentamente mis entrañas. Cuando habria metido la mitad de su polla, paró. Por un momento, no pasó nada. Paco se quedo quieto y me acariciaba la espalda. “todo está bien, tranquila, relájate, deja que tu culo se adapte” yo no podía dejar de intentar cerrar mi ano, estaba empalada. De repente, mi culo se relajó solo y yo empecé a sentir placer.. mucho placer, tanto que llevé mi mano a mi chorreante chocho para pajearme mientras Paco me la terminaba de clavar hasta el fondo y me daba por el culo con un mete saca que me puso los ojos en blanco del placer que sentía, “aaaaaaaaaaaaaaaah” en dos minutos me volví a correr apretando tanto mi culo que él tambien se corrió, fué como si le ordeñara. Mi cuarto orgasmo del día, primero anal fue increible y único. Nunca había sentido algo ni remotamente parecido. Paco descargó todo su semen dentro de mi culo. Pude sentir unas tres o cuatro descargas de su polla. Qué sensación más buena, me setía realiza por haber estrenado mi culo, haberme corrido y poder dar tanto placer a alquien.

Recuperamos el aliento, estuvimos un ratito tumbados, no podía dejar de tocarlo, acariciar su pecho que se subía y bajaba con respiraciones muy profundas para intentar recuperar la normalidad, su corazón latía fuerte y agitado. Cuando recuperó el habla me besó y me propuso que nos ducharamos juntos. Al levantarme ¡, mis piernas casi no me podían sostener. A duras penas podía caminar ni juntar las piermas, además notaba como escurría por mis muslos una buena cantidad de fluidos que salían de mi cuerpo. Pero estaba muy feliz, estupidamente feliz. Mi cara debía ser una caricatura, con una sonrisa de oreja a oreja, no pudiendo enfocar la mirada, no sabía donde iba. Pacó me sujetó por la cintura y me llevó al cuarto de baño. Nunca me había duchado con un hombre. Él se encargó de asearme y de paso se quedó a gusto tocándome. Sentir esas manos grandes enjabonar todo mi cuerpo, sin vergüenza ninguna, explorándome sin tapujos. Mientras él recorría todo mi cuerpo, yo me empecé a despertar y le acaricié el pecho, piernas, huevos y su polla que estaba flácida. Me agaché, la cogí con dos dedos, le descapullé el glande y la metí otra vez en la boca, como me gustaba esa polla. Le acariciaba los huevos y exploré su culo. Se le volvió a poner dura, me encató sentir como crecía en mi boca. No se corrió. No fue una verdadera mamada, yo aun estaba en trance y mientras caía el agua caliente de la ducha, solo quería sentir su polla en mi boca y en mi cara, le tocaba y chupaba muy lentamente, deleitándome con la responsable de haberme puesto en órbita.

Nos secamos y bueno, era inevitable, me dolia el culo de la follada que me había regalado antes. Me lo puso en pompa para darme una cremita con aloe-vera que me untó inclusó hasta medio dedo dentro de mi culo. Funcionó muy bien. Aprovechó para tocarme por todas partes y masturbarme, “no sigas por favor,... ohhh.. joder... no puedo... “, casí no podía moverme. Le pedí que parara, aunque podría haber continuado porque tenía el coño super receptivo y Paco me volvía loca, pero estaba agotada, felizmente agotada. Me venía a la mente todo lo que había pasado, lo que había hecho, lo que me había hecho y no me arrepentí de nada, al contrario me pareció increible que el sexo pudier ser así, tan gloriosamente diferente a toda mi excasa experiencia previa de polvos insatisfactorios de 5 minutos y mamadas de 3.

Cuando a eso de las 7pm me iba de su casa, iba sin bragas ni sujetador. A través de la camisa transparente mis tetas se averiguaban y mis pezones se marcaban claramente. Me dio igual. Al sentarme en el coche, subi la falda de tubo para poder pisar los pedales. Ahi estaba mi chocho, bien a la vista de todo aquel que quisiera verlo, aunque no habia nadie en la calle. Los labios mayores hinchados, y un poco rojos, los labios menores rositas y un poco flacidos. Mi coño olía a Aloe-Vera. Al tocarlo me dio un escalofrío, estaba muy inchado y humedo, pasé un dedo por los labios y rocé mi clítoris, en un acto reflejo mi otra mano agarró una teta y jugó con el pezón... ufff. No llegué a arrancar el coche, salí de él y volvi a casa de Paco a pasar el resto del día y la noche.

Ese día tuve la mejor sesión de sexo que haya tenido nunca. No le costó mucho convencerme para hacerme más fotos, esta vez rasurada.

Y todo esto sin firmar un solo pedido de Placas Solares. Me encanta el Sol