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Empiezo delante de su marido para acabar solo con

En la penumbra del local, la mirada de ella lo atrapa. Él sabe que está casada, pero el marido no parece oponerse; al contrario, parece disfrutar viendo cómo otro hombre la toca. La tensión crece cuando ella se separa de su pareja, no para huir, sino para invitarlo a cruzar la línea.

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EMPIEZO DELANTE DE SU MARIDO PARA ACABAR SOLO CON ELLA

Soy un chico de 45 años, soltero, y me gusta ligar y follar con chicas distintas. A veces quedo por Tinder con alguien o si no lo intento por los bares o cualquier otro sitio.. También suelo frecuentar de vez en cuando, locales de intercambio. Me mantengo muy bien mantengo bastante pelo, tengo cuerpo de deportista y un miembro de tamaño considerado, de 18cm con un ø3,5cm.

Soy consciente de lo que tengo, no busco pareja suelo buscar chicas para pasar bien unas horas, y a poder ser no repito con la misma. Y no me suele importar si la chica tiene pareja o no, ese es su problema.

Estaba en Sevilla por trabajo, soy tecnico de SAT, había acabado el trabajo y el jueves después de cenar, fui a un local de intercambio. No quería alargarme mucho, ya que el viernes tenía que volver a casa y son 7 horas de coche. Fui temprano, entre y me tomé una cerveza mientras miraba alrededor. Vi a una hermosa mujer de unos 35-40 años con su pareja. Parecían bastante nerviosos y mirando a todos, por lo que supuse que no eran muy habituales en el local.

Yo miraba si había algo más, pero esta mujer me estaba hechizando. Era hermosa, sin ser extravagante, no tenía ni tremendos pechos ni llamaba atención, pero tenía algo especial. Iba con una falda, más bien corta, pero no demasiado, y una blusa blanca, se le marcaban un poco los pezones, demostrando que no llevaba sujetador. Pelo más bien corto, ojos claros y una sonrisa nerviosa cautivadora. Tenía pinta de que si se desataba sería una loba.

Los vi hablar entre ellos y fueron hacia la zona de la habitación oscura. Yo entre, por la zona de los hombres hasta la habitación. La habitación oscura tiene una zona de barras, y los hombres estamos detrás de las barras y las mujeres o parejas en la habitación. Se acercan a las barras para ser tocadas si les apetece.

Llegue a las barras y mire hacia la puerta. En la puerta hay algo de luz y se ve si esta entrando gente o no, y más o menos como son. Se encontraban en la puerta hablando, parecía que dudaban en entrar o no. Al final se animaron a entrar. Empezaron a besarse lejos de las barras y poco a poco el chico le empujaba a su mujer hacia las barras, aunque no muy cerca de lo que estaba yo. Se acercaron a unos 20cm de las barras y ya llegaban manos a la mujer. Vi una mano entrar bajos su falda, pero parece que no le gusto mucho y se alejó. Estaba claro que no quería ir directo al grano. Después se volvieron a acercar a las barras y esta vez se estaban acercando adonde estaba yo. Esperé impaciente, sin tocarlos hasta tenerlos cerquita y puse la mano en la cintura de la mujer. Esta se movió un poco pero no se alejó. Yo le empecé a acariciar la cintura y el abdomen por encima de la blusa. Al principio estaba un poco tensa, pero parecía que se estaba relajando y dio un paso para atrás, apoyándose en las barras. Yo seguí sin prisa acariciando su cintura y abdomen. Me toco la mano del hombre y pare para ver su reacción, pero este me soltó un botón de la blusa de su mujer para que metiese la mano hacia su abdomen. Parecía que la cosa se estaba calentando. El hombre parecía querer compartir a su mujer y mi mente ya se estaba imaginando, follándome a esa magnifica mujer delante de su cornudo marido. No es la primera vez que lo hago, pero sigue siendo una situación morbosa. Yo seguía paciente, acariciando solo el vientre de la mujer, no quería estropearlo. Se me acerco otro hombre y metió la mano debajo de la falda de la mujer. Esta se aparto en seguida, le dijo algo a su marido y salieron de la habitación.

Me acerque al hombre y le dije que no volviese a meter la mano a una mujer que estaba a gusto con otros. Normas básicas, creo, no le jodas a los demás, vamos. No le sentó muy bien pero no me dijo nada.

Espere un rato, tenía esperanzas de que volviesen. Lo estábamos pasando bien, y estaba obsesionado con esa mujer. Tan normal y a la vez tan especial.

Cuando ya me estaba cansando de esperar, vi entrar a la mujer y, ¡no venía el marido! Esto mejoraba todas las expectativas. Se acerco a las barras y fue tocando con su mano distintas manos, cuando se acerco a mí, le agarre a su mano, ella también me agarro a mi mano y lo apretó contra su vientre y se apoyo en las barras. Quería seguir por donde habíamos dejado. Y yo estaba ansioso por hacerlo. Le empecé a acariciar el vientre con la mano derecha. El botón seguía suelto y le metí la mano hacia el ombligo. Ella levanto ambos brazos y agarro las barras por encima de cabeza echando la cabeza para atrás. Como una stripper. Me acerque a su oído le susurre, “sabía que vendrías, te estaba esperando” Ella no dijo nada. Yo seguía acariciandole el vientre, pero poco a poco estaba más cerca de sus pechos. Le fui soltando los botones mientras me acercaba a sus pechos, todo con una mano, con la me tocaba un poco mi miembro que cada vez estaba mas tieso. Cuando llegue a tocar sus pezones, note que se le acelero un poco la respiración, pero lejos de alejarse, empezó a mover su culo contra mi polla. Tenía que sentirla bien en el culo, por que ya estaba bastante erecta.

Viendo que ella se estaba calentado le solté el último botón que le quedaba en la blusa dejándole sus deliciosas tetas al aire, y le agarré con ambas manos a las tetas. Ella seguía igual, con la respiración un poco más agitada pero solo movía el culo contra mi polla, las manos arriba y dejándose llevar. Mi mano derecha empezó a descender hasta llegar a su muslo. Le empecé a acariciar el muslo derecho y abrió un poco las piernas. Esto me dio luz verde para acceder a su tanga. Le empecé a acariciar el coño por encima del tanga.

Sentí que alguien se acercaba por la entrada de la zona de los chicos. Me pareció su marido, y se paro a 1 metro de mi mirándonos y yo seguí como si no le hubiese visto. Estaba mirando como yo, un intruso le sobaba las tetas y le metía la mano bajo la falda a su mujer. Mi mano ya había esquivado el tanga y mis dedos jugueteaban con la entrada de su húmedo coño. Ella soltó una mano y me empezó a tocar mi miembro por encima del pantalón. Esto iba bien. Me soltó el botón y cayo el pantalón dejando mi miembro desnudo y erecto en su mano, ya que no llevaba calzoncillo. La agarro y empezó a pajear. Yo le agarre de la cintura le subí la falda y le apoye la polla contra su culo, ella seguía moviendo el culo contra mi polla. Le agarre con ambas manos a su cintura y me dispuse a follarla allí mismo, delante de su marido y sin condón. Le separé el tanga y le puse en la entrada de su coño, no entro a la primera y cuando iba volver a empujar se, giro y me dijo, “vamos a una habitación” y se fue hacia la puerta.

Me subí rápidamente los pantalones y salí rápidamente pasando por detrás de su marido. Me la encontré en la puerta, le agarre del brazo y me la lleve hacia las habitaciones, no me quería cruzar con su marido, no le váyase a frenar. Llegamos a una habitación vacía, entramos y cerré la puerta. Mientras, ella se sentó en la cama. Cuando me acerque, me agarro del pantalón, me soltó el botón, y saco mi polla y me empezó a chupar. Yo estaba de pie y ella sentada en la cama con mi polla en su boca. Le quite su blusa y me desnude mientras me la chupaba. Saco la polla de la boca, se puso de pie, y me hecho a la cama, me tumbe en la cama boca arriba, ella se acabo de desnudar se tumbo en cama, apoyo la cabeza en mi ombligo y se me puso a chupar mientras me acariciaba los huevos con una mano. La hermosa y tímida mujer, llevaba dentro una fogosa dominante mujer que me estaba fascinando. Ahora era ella la que había cogido las riendas de la situación y yo me estaba dejando llevar. Me estaba haciendo una de las mejores mamadas de mi vida. Se le sentía que disfrutaba chupando. Le alague diciendo que chupaba de maravilla, y eso le hizo chupar con más ganas aún. Se estaba metiendo mi polla de 18cm hasta dentro.

Después de una gran mamada, se la saco de la boca, sin decir nada, saco un preservativo del bolsillo de su falda, me la puso y se sentó encima metiéndola de golpe en su húmedo coño. Empezó a cabalgar entre gemidos, parecía que estaba a punto de correrse y así fue, se corrió bastante rápido. Se tumbo encima mío, y me dijo, “no puedo más, si quieres fóllame tu ahora” y se puso al lado a cuatro patas. Yo me puse detrás de su delicioso culo y se la metí de golpe, volvió a entrar fácil y me puse a bombear. Yo estaba caliente, pero ella no parecía, se estaba dejando hacer. Le estuve follando suabe y le acaricié las nalgas y un poco el clítoris y parecía que estaba volviendo a calentarse. Volvió a empezar a gemir y moverse. En ese culo había otro agujero, que habría tenido menos uso y parecía apetitoso. También quería probarlo. Segui bombeando hasta que me pareció que ella estaba muy caliente, y yo también estaba cerca de correrme, y le saque la polla. “Ahora no pares, sigue” me dijo. Le puse en la entrada de su ano, y empecé a empujar con suavidad, “Por ahí, suabe” me dijo. Empuje con suavidad hasta que entro y volví a empezar a bombear. Primero suabe y luego un poco más fuerte. “¿quieres más fuerte?” le pregunte “si, dame” me dijo. Estábamos los dos a punto de corrernos le folle con todas mis fuerzas, le agarre de los pelos y le di unos buenos culazos, dejándole el culo con las marcas de mi mano. Ella solo gemía. Cuando me iba correr, se corrió ella, y se tumbo molida. Mi polla salió de su ano. Me quite el condón, y agarre mi polla para rociarle de semen. El primer chorro salió cuando giro la cabeza y le lleno la cara y el pelo y el cuello de semen, el segundo chorro fue a parar en su espalda y las ultimas gotas las vacié en sus nalgas.

Me tumbé al lado y le dije. “gracias, uno de mis mejores polvos” y me contesto, “también el mío, gracias” me vestí y ella seguía inmóvil, desnuda, tumbada boca abajo con el cuerpo lleno de seme y el culo rojo de los manotazos recibidos.

“¿Te quedas aquí?” le dije, “yo me tengo que ir, mañana tengo que madrugar”

“O.K. sabes ¿quién es mi marido?

“Creo que Sí”

“Al salir dile que estoy aquí, que venga, gracias” me dijo.

Sali de la puerta dejándola abierta, y salí para afuera, vi a su marido en una mesa. Me miro, me acerqué y le dije:

“Tu mujer te espera en la segunda habitación. Gracias por compartirla” no dijo nada y

me marche.