Xtories
Dominaciónmar 2026

En la oficina 1

El mensaje de Pablo fue claro: llega a la oficina con solo bragas de encaje y prepárate para la vergüenza. Pero nada te prepara para ver a tu ex follando con el jefe mientras te obligan a limpiarla con la lengua. Esta noche, tu dignidad se queda en la puerta del garaje.

Juanjocriado19654.7K vistas
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Dos días después, el móvil vibró mientras cenaba solo en casa. Mensaje de Pablo, con una foto adjunta: unas bragas negras de encaje y provocativas.

«Mañana a las 21:30 en la oficina. Entra por el garaje subterráneo. Ponte estas bragas debajo del abrigo y nada más. Quiero verte con el culo embutido en encaje cuando llegues. No me falles, putita.»

Al día siguiente llegué puntual, muerto de vergüenza. El abrigo me rozaba la piel desnuda y las bragas se me clavaban entre las nalgas, marcándome el paquete de forma ridícula. Subí en el ascensor privado hasta la planta de dirección. La puerta del gran despacho de Ricardo estaba entreabierta. Antes de poder asomarme, Pablo apareció por detrás, me agarró del brazo y me metió dentro sin decir nada.

Dentro, la escena ya estaba en pleno apogeo.

Sonia estaba inclinada sobre el enorme escritorio de caoba, falda subida hasta la cintura, bragas bajadas hasta los tobillos. Ricardo la follaba desde detrás con embestidas fuertes y profundas, su barriga prominente golpeando contra el culo de ella. Sonia gemía sin vergüenza, empujando hacia atrás para recibirlo mejor.

—Joder, Don Ricardo… así… —suplicaba ella con voz entrecortada.

Pablo me quitó el abrigo de un tirón, dejándome solo con las bragas negras de encaje. Mi polla, ya medio fláccida, se marcaba obscenamente contra la tela fina.

En ese momento se abrió la puerta de la sala de juntas contigua y entro Don Antonio al verme y soltó una carcajada.

—Hostia… mirad cómo viene el cornudo —rio Don Antonio—. Con bragas y todo. Qué nivel.

Pablo me empujó hacia delante para que vieran bien.

—Le ordené que se pusiera esto. Quería que su ex lo viera convertido en la putita que es ahora. Sonia, mira quién ha venido a recoger sobras.

Sonia giró la cabeza, todavía empalada en la polla de Ricardo, y al verme con las bragas negras se le escapó una sonrisa mezcla de sorpresa y excitación. Sus ojos brillaron.

—Juanjo… ¿en bragas? —soltó una risita ahogada que se convirtió en gemido cuando Ricardo le dio una embestida fuerte—. Joder… qué ridículo estás… y qué cachonda me pone verte así.

Ricardo aceleró el ritmo, gruñendo. Sonia empezó a correrse con gemidos altos y descarados, sin apartar la mirada de mí.

—Dios… me corro…

Ricardo soltó un rugido bajo y se corrió dentro de ella, empujando hasta el fondo. Cuando salió, un chorro espeso de semen blanco comenzó a resbalar por los muslos de Sonia.

Ricardo se subió los pantalones con calma y se sentó en su sillón de jefe, encendiendo un cigarro.

—Pablo, trae a la zorra. Juanjo, de rodillas. Vas a limpiar el coño de tu ex como la perra sumisa que eres.

Pablo me empujó hacia Sonia. Ella seguía inclinada sobre el escritorio, culo en pompa, el semen de Ricardo goteando abundantemente.

—Vamos, putita —dijo Pablo dándome un fuerte cachete en el culo—. Lame. Recoge toda la leche que Don Ricardo le ha metido. Y hazlo bien, que tu ex quiere verte.

Me arrodillé detrás de Sonia. En cuanto mi lengua tocó su coño empapado, ella soltó un gemido largo y placentero.

—Mmm… sí… lame, Juanjo… limpia la corrida del jefe… joder, qué bien se siente tu lengua sabiendo que estás tragando lo que él me ha dejado…

Pablo me agarró de la cabeza y me presionó más fuerte contra ella.

—Traga todo, cabrón. Sonia, cuéntale cómo te gusta que te folle Don Ricardo.

Sonia jadeaba, moviendo las caderas contra mi cara.

—Me encanta… su polla es mucho más gruesa que la tuya… me llena de verdad… y ahora verte así, de rodillas con bragas… me está poniendo supercachonda. Sigue lamiendo, cornudo… trágatelo todo.

Don Antonio ya se había desabrochado los pantalones, sacando su polla gruesa y babosa

—Mira cómo disfruta la secretaria viendo humillar a su ex —comentó riéndose—. Esta zorra está empapada.

Sonia soltó una risita entre gemidos.

—Es que me excita muchísimo. Juanjo, mete más la lengua… quiero que te tragues hasta la última gota mientras estos señores te preparan el culo.

Pablo me bajó las bragas hasta los muslos, dejando mi culo al aire. Escupió en mi agujero y metió dos dedos de golpe.

—Está ya medio abierto… pero vamos a prepararlo para los socios. Sonia, ¿quieres ver cómo follamos a tu ex mientras limpias su semen?

Sonia giró un poco más la cabeza, con los ojos brillantes de lujuria.

—Sí… quiero verlo todo. Quiero ver cómo le meten polla de verdad… cómo lo convierten en la puta de la oficina. Fóllalo fuerte, Pablo… que gima como yo gimo cuando me folla el jefe.

Pablo alineó su polla y me la metió de a una, despacio pero presionando y avanzando cada cm. Gemí contra el coño de Sonia, el sonido ahogado. Ella soltó un gemido de placer al oírlo.

—Joder… qué rico suena… sigue, Pablo… rómpelo… mientras yo me corro otra vez en su cara.

Continuará....

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