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Lucía cornea a su marido en su aniversario (4) cor

El autobús se vacía a las nueve, pero esta vez ella no piensa irse sola. Con un plan orquestado por un joven descarado, su viaje de aniversario se transforma en una trampa de placer prohibido donde el riesgo y la lujuria se mezclan en cada parada.

Loviano6.7K vistas8.8· 5 votos

La experiencia con Hugo había sido increíble. Al despedirnos nos intercambiamos los móviles. Quizás compartieramos alguna cosilla más en esos días o en el futuro. Él estaba muy dispuesto; había venido con unos amigos en furgoneta y estaban recorriendo parajes del mediterráneo y ese camping les había encantado porque había mucho ambiente por las noches.

Aunque estuviera acompañado, me dijo que podría escaparse sin problema... Le tomé la palabra.

Jamás pensé que tendría sexo con un muchacho tan joven y mucho menos que sería tan increíblemente excitante y morboso.

Este viaje de aniversario sería inolvidable y el grosor de la polla de Hugo, también. A la mañana siguiente montamos en el autobús y nos dirigimos hacia una zona montañosa verde y llena de árboles donde íbamos a realizar una ruta andando.

En el autobús, iba mirando por la ventanilla y pensando en todos los momentos que había vivido recientemente cuando me sonó el móvil.

Era Jon: "Cuando comencemos la ruta espera un par de kilómetros y di que se te ha torcido el tobillo, yo te acompañaré de vuelta al autobús. Sólo asegúrate de que tu marido no te acompañe de vuelta... te espera una sorpresa inolvidable".

Le respondí simplemente poniendo una manita arriba seguida de un símbolo de corazón. Era increíble como un simple mensaje hacía que mi coño empezara a latir y mojarse.

Cuando llegamos al pueblo donde comenzaba la ruta y bajamos del autobús Jon me miró y sonrió; yo intenté disimular pero sin querer le correspondí. Iba a ser una ruta larga e íbamos a parar a comer por el camino en un precioso paraje; nos acompañaban dos monitores rurales.

Comenzamos a andar y Jon me mandó un mensaje diciendo que me avisaría cuando yo debería fingir que me había torcido el tobillo. Mientras pensaba en que habría planeado nuestro querido guía para mí, Pedro me agarró de la mano y acercándose me dijo al oído "te imaginas follar entre estos árboles."

Yo simplemente le sonreí y le apreté la mano. La pista era muy irregular y estaba llena de piedras por lo que fingir que me había retorcido el tobillo sería sencillo, lo difícil sería que Pedro no quisiera acompañarme de vuelta al bus.

"me encanta que estemos haciendo esta ruta y sé que a ti te encanta caminar por el monte y que donde vivimos se nos hace difícil" -le dije.

Llevaríamos unos veinte minutos andando cuando me vibró el móvil; lo saqué ligeramente del bolsillo y vi que era Jon, era la señal! caminé unos pasos y, aprovechando que había una zona pedregosa, hice el ademán de caerme. Pedro me sujeto y me llevé la mano al tobillo quejándome.

-¡ay! -exclamé- qué daño me he hecho! intenté pisar e hice el gesto de que me dolía... -No puedo seguir caminando Pedro, esto me duele... ¿que hago? -pregunté.

Él me dijo que lo más sensato sería volver al autobús y yo le dije que sí. Entonces, Jon se acercó corriendo como preocupado.

-¿Qué que ha ocurrido? -preguntó. -Me he torcido el tobillo. -Ah! Pobre! mira siéntate en esa piedra de ahí -dijo señalando una roca plana que había cerca de un árbol. Me dirigí cojeando hacia ella y me senté; se acercó y sujetándome el tobillo por el talón levantó mi pierna y comenzó a tocarmela.

Con sus manos tocaba la parte posterior de mi tobillo e iba subiendo por el gemelo. Pedro al lado miraba en silencio.

Parecía que Jon sabía lo que hacía, pero realmente estaba sobandome delante de Pedro. Yo no le quitaba ojo y veía como sus manos recorrían mi gemelo arriba y abajo apretando.

De vez en cuando, levantaba mi mirada hacia la cara de Pedro quien miraba a Jon pensando que sabía lo que hacía.

Al cabo de un rato, Jon me dijo que pisara en el suelo y yo confirmé que me seguía doliendo entonces me dijo que lo mejor sería ir a un consultorio que había en el pueblo y que siendo él el responsable del grupo, tenía que acompañarme para el tema del seguro. Pedro me dijo que nos acompañaría él también, pero yo le insistí en que se quedara haciendo la ruta, no sería nada grave, pero por si acaso y para no sobrecargar volvería al pueblo y e iría al consultorio.

-Por favor, sigue haciendo la ruta, si no me sentiré fatal, por favor, yo voy al consultorio y te espero por el pueblo. Aunque se mostró reticente, al final lo convencí y tras darme un beso nos despedimos y comenzamos a caminar de vuelta Jon y yo hacia el supuesto consultorio; hasta que los perdimos de vista me aseguré de cojear ligeramente.

-Ha sido mucho más fácil de lo que pensé, este marido tuyo es por demás de confiado, o eso o le gusta mucho la naturaleza - me dijo Jon riéndose.

Cuando habia pasado ya suficiente tiempo, Jon se detuvo y dijo que se hacía pis y metiéndose detrás de unos árboles, desabrochó su pantalón, sacó su polla y comenzó a orinar.

Yo, a pocos metros de él me quedé mirando su polla sin ningún reparo, aunque por pena, no se sacó sus enormes e inolvidables huevos... él me miró y sonrió y entre bromas me dijo -no me dejas nada de intimidad, será que la echas de menos. Los dos nos reímos. Cuando terminó me miró y me dijo:

¿Te vas a quedar ahí? Yo no supe a qué se refería ni que quería y cuando vio mi cara de desconcierto me dijo: -Tendrás que acercarte a sacudirmela, ¿no te parece?

Entonces me acerqué y sujetándole la base de la polla comencé a moverla vigorosamente viendo como algunas gotitas salían de él contra el árbol.

-Está bien, ahora apriétame un poquito la punta. Yo obedecí y apretando un poquito la punta, salió una gotita diferente a las demás.

-Esto no es pis, ¿quieres comprobarlo? - me preguntó. Llevé mi mano hasta la punta de su polla y toqué esa gotita y efectivamente, no era pis, era mucho más viscoso... separé mi dedo y un hilillo se desprendió de la punta de su pene hasta mi dedo.

Eché un vistazo a nuestro alrededor y sin mediar palabra me puse de rodillas y girándole ligeramente hacia mí comencé a succionarle la polla, con la otra mano rebusqué en su pantalón y agarré sus enormes huevos, que tantas ganas tenia de comer.

Estuve mamándole la polla un ratito hasta que se le puso dura, entonces con un pequeño esfuerzo saqué fuera su escroto y empecé a comerme esas dos joyas mirándole fijamente la cara de placer que gastaba...

-¡Qué ganas tenía de encontrarme con tus huevos de nuevo! Le comía los huevos desesperadamente mientras le masturbaba.

Estaba disfrutando muchisimo, tanto o mas que el propio Jon, quien puso su mano en mi cogote y me apretó contra su escroto... estuve un tiempo comiendo huevos mientras le masturbaba.

Después me enfrasqué otra vez con su polla y empecé a mamársela con más fuerza pensando que querría correrse en mi boca, ahí en medio de ese paraje precioso, pero me paró en seco y me dijo: aquí no volvamos al autobús que te espera mi regalo. Me levanté desconcertada, me agarró de la mano y reanudamos la marcha, esta vez a mayor velocidad.

Ni me miraba a la cara solamente tiraba de mí con fuerza y notaba las ganas que tenía de llegar al autobús. Yo también tenía muchas ganas de ser penetrada, teniendo su polla en la boca, un chorro de su semen me hubiera sentado muy bien, pero me tocaba esperar, así tendría aún más ganas, sicabían, de tragarme toda su leche o quizás él tuviera otros planes y su objetivo fuera llenarme el coño... fuera lo que fuera, esperar un poquito más sólo aumentaba mi deseo.

Por fin llegamos a la puerta del autobús que estaba en el parking del pueblo y el golpeó con su dedo el cristal. Esto no me lo esperaba, Lucas el conductor, nos esperaba dentro.

La puerta se abrió y John me puso la mano en la espalda y con un pequeño empujón me dijo: "entra cariño" Yo subí las escaleras del bus mientras Lucas no me quitaba ojo de encima. John subió y comenzó a caminar por el pasillo del autobús hacia el fondo, haciéndome una señal para que le siguiera.

Caminaba detrás de él y noté como Lucas se levantó e iba cerrando todas las cortinas de las ventanillas del bus. Cuando llegamos al fondo del bus John se giró y mirándome me dijo: -llevo años eherciendo de guía turístico y siempre he fantaseado con esto: follarme a la tía buena del grupo en el autobús.

Entonces, se desabrochó el pantalón y bajándoselo hasta los tobillos se sentó en el asiento central de la última fila. Lucas de fondo y entre risas dijo: -Me has copiado la fantasía.

Lucas se sentó en uno de los asientos del pasillo como observador y con un gesto en la mano me indicó que atendiera a John Giré la cabeza y ahí estaba esperándome, con las piernas separadas, los huevos colgando y la polla descansando sobre su huevo derecho.

No dudé y me puse de rodillas en el pasillo; el espectáculo de ese escroto enorme era inigualable... Lo observaba mientras esperaba y mis ganas de acercar mi boca a esa piel aumentaban por momentos; entonces, muy lentamente, miré a Jon y fui acercando mi boca hacia su enorme bolsa donde dos gordos bultos se intuía fácilmente.

-Hagamos realidad tu fantasía.

Saqué la punta de mi lengua y empecé a hacer dibujos sobre su piel mientras le oía emitir pequeños gemidos; su polla comenzaba a latir y crecer; llevé la yema de mis dedos hasta ella y comencé a acariciarla lentamente para hacerla llegar mas sangre.

Jon no me dejaba de mirar y yo no le retiraba la mirada... ahora mis dibujos con la lengua se alternaban con pequeños besos en esos bultos, primero en uno, después en el otro... una y otra vez. Su polla levantaba la cabeza y desde debajo, busqué su prepucio para acariciarlo con suavidad haciendo pequeños círculos. Era algo que a Pedro le volvía loco y como pude apreciar, a John también.

Tocando repetidamente en esa zona, no tardó en salir de nuevo una gotita de líquido preseminal. Aunque estaba disfrutando de lleno de sus huevos, que ya estaba saboreando dentro de mí boca, no pude resistir chupar esa gotita y, teniendo su capullo entre mis labios comencé a mamarle... sus gemidos aumentaron de intensidad.

Lucas se cambió de asiento poniéndose justo al lado mío para poder ver mejor el espectáculo y de paso, llevó su mano hasta mi teta; yo me giré ligeramente hacia él y retiré mi mano hacia atrás para dejarle mejor acceso a ella.

A Jon no pareció gustarle la idea: "Espera tu turno, coño ya te aviso yo" "Solo la estoy tocando una teta, joder"

Tuve que intervenir:

-Jon, concentrate en lo que te estoy haciendo y no te preocupes, tengo para los dos.

Jon rio sonoramente... "Ya puedes tener para los dos, con lo que te espera "

No entendí muy bien a qué se refería y seguí mamándole la polla que ya tenía absolutamente tiesa... qué placer comerle la polla mientras manoseaba esos huevos enormes...

No aguanté mucho, me levanté, me bajé lentamente mis shorts, dejándome solo el tanga.

Lucas aprovechó, e inmediatamente llevó su mano hasta mi gluteo y comenzó a tocarlo y a darme pequeños azotes para ver cómo vibraba.

Parada de frente a Jon, me retiré ligeramente el tanga y me moje los dedos. Comencé a tocarme, primero solo el clítoris y después también introduciéndome los dedos. Jon miraba fijamente mis dedos haciendo círculos sobre mí sexo. Al poco, con la mano libre, me subí la camiseta y saqué mis tetas por encima del sujetador.

Jon no soportó tanto espectáculo: ¡No aguanto más! -dijo agarrándome de la cintura y tirándome hacia él. Me moría de ganas de follármelo así que no ofrecí resistencia ninguna.

Separé las piernas, lo monté a horcajadas y comencé a mover mi pelvis ligeramente mientras me introducía su miembro. Mis pezones apuntaban directamente hacia su boca:

-¿Me los chupas un poco? -le pedí con voz dulce. No dudó y se lanzó contra ellos mientras me apretaba el culo clavándome sus dedos.

Aumenté mi movimiento sobre su polla; me gustaba lo inmensamente cachondo que le veía... no daba abasto con mis tetas, comiéndome una y otra alternativamente.

La excitación me llevaba a moverme más y más rápido. Vi a Jon qué movió la cabeza en hizo un guiño a Lucas. Lucas se puso de pie detrás de mí y me metió un dedo en la boca.

-Lubrica este dedito, zorra. Cerré mis labios contra él y lo mojé como pude. Noté como lo bajaba hasta la entrada de mi culo en busca de mi ano.

Empezó a hacer círculos alrededor de mi agujerito y sin preguntar, me introdujo su dedo.

- ¿Te gusta estar llenita? -me preguntó mientras metía más y más su dedo dentro de mí culo. Mi excitante era tal que apenas podía articular palabra y me dejé caer más sobre Jon abrazándome a su cuello. De esta manera podía sacar un poquito el culo hacia fuera para que Lucas me urgara mejor.

-Ahora estos dos -dijo Lucas mientras me metía el corazón y el índice en la boca Los chupé intensamente y esperé a sentirlos dentro otra vez.

Mientras me estaba follando a Jon, Lucas me penetraba con sus dedos y mis agujeros cedían al placer. Mi cabeza pegada a la de Jon marcaba un compás de gemidos alternos.

-Yo creo que ya está lista Jon -dijo Lucas sacando sus dedos. Entonces John me levantó tirándome de mi cintura hacia arriba y, sujetando su polla por abajo, la sacó de mi coño y la puso en la entrada de mi ano. -Siéntate encima despacito, cariño.

El cabrón quería follarme el culo y su amigo se lo había preparado, y la verdad me moría de ganas de que me lo follara... Me senté despacito.

El dolor me hizo abrazarme mas fuerte a él.

-Tranquila amor, ahora se te pasa -me dijo Jon mientras me daba besos en el cuello. Cuando la tuve dentro comence de nuevo mis movimientos, ahora más lentos y sinuosos.

Jon estaba gozando enormemente.

-¡Qué prieto tienes el culo! ¿Pedro no te lo folla?

-No -dije jadeando -casi nunca le dejo.

-Pues que siga así, que lo quiero prieto para mi. Poco a poco, mi culo se abría más y más y el dolor inicial dejaba paso a un placer maravilloso en las profundidades de mis entrañas.

Mientras gozaba de aquella polla en mi culo, descubrí a Lucas masturbándose desde el asiento de detrás. Sin dejar de moverme, acerqué la boca al oído de Jon y susurrando le dije:

-¿Me dejas que atienda un poco a tu amigo también? -Claro que sí; no solo te dejo, ¡debes hacerlo!

Haciéndole una seña se puso en el asiento de al lado nuestro.

Sin dejar de cabalgar sobre Jon, me incliné hacia él y, cogiéndole comencé a mamarle la polla.

Nunca había estado con dos hombres a la vez y me moría del morbo. Lucas puso su mano en mi cabeza y solo le oía gemir de placer por la mamada que estaba recibiendo.

Mientras, Jon me apretaba el culo contra su polla para perforarme más y más el ano... Tener la boca y el culo llenos hizo que un primer orgasmo se iniciara en mi coño y terminará dentro de mí culo

¡Qué sensación tan extraordinaria ese orgasmo en lo profundo de mi ano! Aunque me había corrido no podía dejar de moverme, era como que, al tener el coño vacío, este reclamara su dosis de penetración y orgasmo.

-Follame el coño, necesito tener tu polla dentro de mí coño.

Jon se detuvo y levantándome hacia arriba, me la clavó de vuelta en el coño.

Entonces vi que Jon le hacía una señal a Lucas y este se levantó y se colocó detrás de mi.

-¿Por qué te quitas Lucas? -pregunté inocente. Justo al terminar de preguntar, noté su polla dura a la entrada de mi ano.

-Aquí tienes tu sorpresa, cariño. Según entendía lo que significaba, noté cómo la polla de Lucas se abría paso en mi culo.

Al tener la polla de Jon dentro, apretaba aún más el agujero de mi culo y Lucas estaba teniendo dificultades.

-Pero, ¿qué me vais a hacer?

-Llenarte, cariño, llenarte como te mereces -respondió Jon.

-Joder, no puedo penetrarla el culo; tiene el agujero muy cerrado. Yo me moría de ganas de sentir una doble penetración, qué fantasía mas grande.

Tenía que poner todo de mi parte para poder sentirlo.

-Lucas, inténtalo otra vez, por favor -dije mientras ensalibaba mi ano de nuevo con mi mano.

-¡Qué zorra eres, coño!

-dijo Lucas mientras realizaba otro intento. Esta vez el dolor en el culo fue más intenso, puesto que mi ano estaba muy prieto, pero sentirme follada por esos dos hombres compensaba enormemente el dolor.

-Dame sin miedo Lucas, no me duele -le indiqué al notarlo demasiado lento. Aunque no era verdad, no quería que se desanimara en el intento...

a saber cuándo podría tener otra oportunidad. Entonces, apretó con más fuerza su capullo contra mi ano y pudo perforarlo introduciendo su capullo hasta dentro de mi.

-Ya casi está. Yo me movía ligeramente para que la polla de Jon no perdiera tono y el me acariciaba el pelo y me daba pequeños besos por las mejillas...

-En nada nos tendrás a los dos dentro, cariño -me decía Jon volviéndome loca con su atención.

Lucas metía y sacaba lentamente su polla; de vez en cuando le oía escupir y sus manos en mi cintura me apretaban contra él.

Tras unos momentos de trabajo en equipo, por fin logré tener las dos pollas dentro de mí; Lucas se acercó a mi cabeza por detrás:

-Ya está, joder, qué prieto lo tienes... bufff no sé si voy a aguantar mucho; muévete con cuidado. Obedecí, y comencé a realizar unos lentos movimientos, hacia delante y hacia atrás, despacio y rítmico.

Lucas llevó su mano a una de mis tetas y dejó la otra en la cintura. Jon me seguía acariciando y besando.

-¿Te gusta cariño? -me preguntó entre besos.

-Mucho, mucho... -¿Te gusta mi regalo? -volvió a preguntarme. Respondí afirmando con la cabeza; me costaba articular palabra... y cada vez me costaba más controlar mi velocidad.

-Joder Lucía, como sigas así me vas a hacer correr en tu culito. Hice oídos sordos.

La intensidad de lo que estaba empezando a sentir no me permitía controlarme y me dejé llevar... justo en ese momento en el que mis caderabas ganaban velocidad, Lucas subió sus manos hasta mis hombros y, sujetándome con fuerza, comenzó a endiñarme su polla con más y más fuerza en mi culo; mientras, los suaves besos de Jon se habían convertido en lametazos por mi cuello y mi cara... los tres estábamos poseídos.

Aceleramos nuestros movimientos y un brutal orgasmo comenzó a crecer en un lugar de mi interior desconocido, como en las profundidades de mi ano. Como una especie de ola, iba creciendo una sensación indescriptible dentro de mis entrañas, que se incrementó con la llegada del semen de los dos en mis agujeros.

-Me voy a correr -gritó Lucas clavandome sus dedos en mis hombros.

-Yo también -respondió John Lucas comenzó a gemir como un poseso:

-Joder, joder, qué agujero más prieto, me vengo, me vengo... te lo voy a llenar de leche zorra!!! -Sí por favor, llénamelo, llénamelo -le respondía mientras la cara de Jon no dejaba lugar a dudas:

-Cariño, cariño, te voy a llenar el coño! Voy, voy a llenártelo... me corro, te lo estoy llenando.

Oír gemir a los dos a la vez, con sus pollas dentro de mí y llenándome de leche al mismo tiempo fue una experiencia incomparable que me llevó a un orgasmo brutal que hizo que todo el interior de mi coño y mi ano sufrieron enormes espasmos de placer...

Tras tanta intensidad nos quedamos los tres relajados sin romper nuestra unión. Los dos me besaban a la vez, uno por delante y otro por detrás. Incluso Lucas parecía cariñoso...

Al cabo de unos minutos, Lucas salió despacio de mi culo y me dio un pequeño azote en el gluteo: -¡Cuánto gustó da ese culo! ¿Cuándo repetimos? Jon me miró sonriendo:

-¿Te gustó mi sorpresa? -Mucho, a ver cómo superamos esto.

-Venga, vamos al bar que hay que recuperar fuerzas. Cuándo llegaron los excursionistas Pedro corrió hacia mí.

-¿Qué tal cariño? ¿Te duele? -No amor, estoy ligeramente dolorida, pero muy bien. Ni siquiera fuimos al consultorio.

Mientras él pensaba en mi tobillo, yo pensaba en mi culo. Tendría que hacer algo al llegar al bungalow porque tenía las bragas empapadas de leche.

En el autobús, Pedro me dio detalles de la excursión que habían hecho mientras yo estaba abstraída en mis pensamientos.

Al llegar al Bungalow, Pedro dijo que estaba reventado y que quería descansar, pero yo quería ir a la piscina del recinto y decidió acompañarme.

-Venga, voy contigo a darme un baño, así me activo un poco y por la noche ya dormiré como un tronco. Me puse el bañador tan sexy con el que había vuelto loco a Julen en el mar y fuimos a la piscina.

Un campo verde perfectamente segado rodeaba una gran piscina. Entramos y, mientras buscábamos un sitio para poner las toallas, vi a Hugo con tres muchachos más de su edad; sería los amogos con los que viajaba.

Pasamos por delante de ellos y me miraron de arriba abajo los cuatro. Aunque llevaban gafas de sol, el gesto de su cara no dejaba dudas.

-Vaya repaso te han pegado los niños esos... parecía que no habían visto una mujer en su vida...

- Una mujer como yo, seguro que no -dije riéndome-

Aquí mismo, cariño, aquí mismo nos ponemos. Escogí aposta un lugar desde el que podía ver el espectáculo de cuerpo que gastaba Hugo y sus amigos, todos cortados por el mismo patrón.

Nos tumbamos y me aseguré de que Hugo me pudiera ver bien y le pedí a Pedro que me echara un poco de crema. Hugo no me quitaba ojo y sus amigos, aunque disimulaban más, hacían lo propio.

-Me voy a dar un chapuzón -dije a Pedro levantándome y caminando hacia el borde de la piscina.

-Ok, yo voy a leer un poco el periódico al chiringuito. Me aseguré de pasar por delante de los jovencitos y, sin vergüenza ninguna, le lancé una sonrisa a Hugo.

Me tiré al agua y al sacar la cabeza vi cómo Hugo se levantaba y se acercaba también al agua.

Me imaginé teniendo otra experiencia acuática como la que había tenido con Julen, pero aquí en la pisicina y con Pedro por aquí sería imposible... una pena. Entonces, vi a Hugo tirarse de cabeza y desaparecer bajo el agua... buceaba... ¿dónde estaba?

De repente, una sombra, como un tiburón, se acercaba a mí... era Hugo.

Cuando estuvo a un metro, sacó la cabeza, me miró, sonrió y cogiendo mucho aire se sumergió de nuevo. Rápidamente busqué con la mirada a Pedro y le vi a lo lejos enfrascado en el periódico.

Justo cuando lo localicé, noté que dos manos me sujetaban del culo y Hugo, sumergido, me empezaba a besar en el bañador, en la parte alta de mis muslos, entre la comisura que dejaba el bañador con mi piel. ¡Qué sensación!

Un hormigueo intenso recorría mis piernas. Entonces se alejó sacó la cabeza y tras una nueva sonrisa, cogió aire y se sumergió otra vez.

De nuevo, con sus manos en mi culo y mis muslos, me llenaba de besos y, esta vez también, me tocaba el pecho que mantenía sumergido en el agua. En su tercera incursión, una de sus manos abandonó mi culo y, dirigiéndose a mi coño, lo perforó.

Calambres recorrían toda mi vagina al son de su dedo...¡Qué descarado, pero qué gusto! Mi respiración se entrecortaba, mis manos iban a su cabeza y le apretaban contra mi pelvis. Me estaba poniendo malisima.

Cuando sacó la cabeza le increpé: -Me estás poniendo malísima, ¡para ya!

-Cómo tu nos has puesto, cabrona ‐¿os? A quién?

-Pues a todos mis colegas y a mí. Y les he dicho que venía a darte tu merecido y se estarán volviendo locos. Ostras, sus colegas, miré hacia donde estaban y los tres estaban riéndose y comentando la jugada.

¡Por Dios! Qué cagada. -Pero Hugo, ¿estás loco? Pero cómo me haces esto... -Es solo jugar un poquito, no pasa nada... Busque a Pedro y vi que se acercaba extrañado hacia mí y rápidamente me giré y nadé hasta la orilla.

-¿Qué te decía el muchacho ese?

-Nada cariño, que si sabía qué hora era y hasta que hora estaba abierta la piscina ¿Nos vamos?

-Sí, vamonos Pareció que se lo creyó sin más. El descaro de aquellos muchachos me había resultado muy llamativo, pero también muy excitante.

Estaba empezando a sentirme confundida porque estaba perdiendo todo norte, mi coño mandaba más que mi cabeza y eso me resultaba novedoso, y creo que me estaba empezando a gustar por demás.

Cuando llegamos al bungalow noté vibrar mi movil, era el Joven descarado que me mandaba una foto. Estaba sentado con las piernas separadas y todos sus genitales en primer plano y detrás, su torso musculado... el grosor de aquel pene era sobrehumano incluso fácido...

¡¡qué imagen!!

Pedro estaba en el baño y aunque había tenido un día muy completito necesitaba un poquito más.

Cogí el móvil, me lo puse entre las tetas y me puse a cuatro patas en la cama con el culo en pompa. Iba a sacar provecho de esa foto.

Cuando Pedro me vio, no se sorprendió: -Mi amor está necesitada. Se puso delante de mí y me metió la polla en la boca.

En pocos segundos la tenía dura. Se colocó detrás y empezó a darme duro en el coño.

Disimuladamente, saqué el móvil y puse la foto.

-Pedro méteme un dedo en el culo, cariño. -Joder cariño, qué fácil entra... Con su polla follándome y su dedo en mi culo, rememoré la mañana en el bus y de vez en cuando echaba un vistazo a esa espectacular foto disimuladamente. No tardamos en corrernos...

Al día siguiente, viernes, íbamos a hacer una ruta turística por varios pueblos de la zona y nos acostamos pronto para tener fuerzas.

Hizo un dia muy soleado y tranquilo e hice amistad con un pareja de chicas de nuestra excursión y charlamos mucho, por fin me sentía normal de nuevo... Todo iba "normal" hasta que por la tarde me llegó un mensaje... era Hugo.

"Mis colegas y yo vamos a tomar algo esta noche, ¿te vienes?"

¿Cómo iba a hacer eso? ¿Qué pintaba yo, de casi 40 con unos chavales de 20? Pero claro, mi coño lo deseaba y tenía que encontrar la manera; sería fácil convencer a Hugo para escaparnos a algún lugar un rato solos...

-Pedro, cariño, me dicen las chicas que si voy a tomar algo con ellos a la noche.

-Uy! ¿¿Con las tortilleras esas?? Cuidado que te lían, que tu estás muy buena y a ver si vas a acabar comiendo almejas!! Reí sonoramente.

Me puse un vestidito ideal para la ocasión. Me llegaba por encima de las rodillas y la parte de arriba tenia botones. Era de color verde oscuro.

Busqué mi ropa interior a juego, me pinté ligeramente y salí de casa.

-Adiós cariño, no llegues tarde y si cuando llegues estoy dormido despertiértame con una mamada como tú sabes que me gusta.

-Vale amor, así haré. Habíamos quedado en la salida del recinto para bajar al pueblo, que estaba justo al lado y se podía ir andando.

Cuando llegué, los chicos no estaban y de repente vi llegar una furgoneta negra. Paró a mi lado, era Hugo y sus amigos.

-Hola Lucía, sube por el otro lado atrás. Me dirigí a la otra puerta y un chico bajó abriéndome la puerta. Era muy alto, tenía el pelo castaño y rollo surfero.

-Hola, me llamo Carlos. Entra. Me asomé y otro chico me esperaba dentro, este era moreno y le recordaba de la piscina porque me resultó muy guapo y atractivo. Subí a la furgoneta y el chico se presentó lanzándose a darme dos besos:

-Hola, yo Diego, encantado.

-Te queda este -dijo Hugo dándole una colleja al chico que tenía al lado.

-Hola, yo Luis.

-Encantada chicos. ¿Dónde vamos?

-A dejar a este al otro lado del pueblo, que ha ligado con una golfa y le hacemos de chófer -dijo Diego señalando a Luís.

-Ah, eso esta bien -dije entre risas.

La furgoneta era enorme y tenía el techo muy alto. La habían alquilado para su viaje por europa y olía a nuevo. Cruzamos el pueblo y charlamos un poco sobre el sitio y lo bien que estaba.

Aunque mi objetivo era Hugo, estar sentada en aquella furgo con esos jovencitos detrás me estaba generando mucha excitación.

Ambos me miraban al hablarme y en sus ojos podía ver sus ganas de mujer... Además, estar sentado en medio de los dos y sentirme ligeramente atrapada, me daba mucho morbo.

Llegamos al lugar del encuentro y Luís se bajó. Carlos se pasó adelante y nos quedamos atrás Diego y yo.

-¿Te parece que vayamos a un pueblo a 10min de aquí? Hay una discoteca que está fenomenal.

-Lo que queráis. No tengo hora de llegada jaja.

La idea me pareció buenísima, cuanto mas lejos, mejor. Llegamos al pueblo, aparcamos y entramos en la sala. No era muy grande pero estaba muy bien por dentro.

Era bastante oscura y la música invitaba a bailar. Tras beberme la primera copa, me dejé llevar un poco y fui a la pista a bailar.

Hacía mucho que no bailaba en una discoteca pero descubrí que no había olvidado cómo hacerlo y visto la atención que despertaba, parecía que no lo hacía nada mal...

Los tres chicos me miraban desde la barra y no me quitaban ojo.

Esto hacía que mi baile se fuera volviendo cada vez un poco más sensual y sumado a que hace tiempo que no bebía, el alcohol en la cabeza me estaba quitando todas las vergüenzas.

Me encantaba jugar con mi falda, subiéndola de vez en cuando mientras me contorneaba y ver como sus ojos se clavaban en mi pierna. Constantemente se hacían comentarios y reían y yo me imaginaba que estaban hablando de mí.

¿Podría ser que una mami de casi 40 estuviera poniendo cachondo a esos muchachos tan majos de 20? Cada vez me quedaban menos dudas y la humedad en mis bragas crecía solo de pensarlo.

Entonces, Hugo dejó su copa y se acercó a mí. Empezamos a bailar. Se me pegaba muchísimo y yo disfrutaba enormemente de tanto contacto. Sus amigos no perdían ni un solo detalle.

De repente, Hugo se separó y Carlos se acercó. Era su turno. Pensé que al no conocernos tendría más pudor. Estaba equivocada, me cogía por la cintura con una soltura increíble y en más de una ocasión sus manos se pasaban en mi culo sin parecer que le importara.

El que faltaba, Diego, no se quedó atrás. También me agarraba sin ningún pudor y me acercaba una y otra vez pegando mis pechos contra su torso... me estaba poniendo malísima.

Al rato de estar con Diego, se acercaron Hugo y Carlos y empezamos a bailar los cuatro, me iban pasando de uno a otro y yo me dejaba encantada.

Parecía una coreografía preparada... bailaba con uno, sentía sus manos, me lanzaba hacia su amigo y notaba unas manos diferentes y un movimiento diferente... y luego otro...

¡qué bien lo estaba pasando! No sé cuánto rato estuvimos así, pero yo notaba que cada vez se me pegaban más, y sus manos eran más y más descaradas. Además, en medio de los movimientos, sus cabezas también se acercaba más a mi y me pegaban sus mejillas y yo, no hacia más que dejarme y poner más y más de mi parte.... mi coño palpitaba con cada roce e iba necesitando mas acción.

Justo mientras pensaba eso, los chicos se acercaron a la barra, Hugo les dijo algo y los tres rieron, después se me acercó y me propuso marcharnos a lo que accedí pensando que se refería a una escapada de los dos, pero enseguida me di cuenta de que Carlos y Diego venían con nosotros.

Subimos a la furgoneta, Hugo se puso al volante, Diego entró atrás y yo fui detrás con él, pero para mi sorpresa, Carlos también pasó atrás.

Hugo arrancó sin mediar palabra y cogió una carretera oscura que corría entre altos árboles. El silencio se apoderó del coche... todos estábamos callados mirando hacia delante hasta que de repente, noté la mano de Carlos sobre mí muslo derecho.

Simplemente, la posó sobre mí carne. Como signo de aprobación, le correspondí poniendo mí mano sobre la suya.

-¿Ya se puede? -preguntó Diego al percatarse. Le miré y, cogiendo su mano, la puse en mi muslo:

-Claro que se puede. Entonces me lancé a comerme sus labios mientras la mano de Carlos abandonaba mi muslo para subir hasta mi pecho derecho.

Me comía la boca de Diego y bajé mi mano hasta su paquete y empecé a sobarselo por encima de los vaqueros. Ya la tenía dura.

Con un rápido gesto me coloqué a horcajadas sobre él y empecé a fortrarme mis bragas contra su paquete duro. Carlos se acercó y empezó a tocarme el culo.

Hugo paró la furgo en un pequeño descampado a la entrada de una pista que daba al bosque. Cuando apagó el motor se giró a observar lo que sus amigos me estaban haciendo.

Yo seguía frotándome contra Diego, cada vez con mas intensidad y la mano de Carlos pasó de mi gluteo a buscar con sus dedos debajo de mi tanga.

Con facilidad llegó hasta mi coño y, mientras me frotaba contra Diego me introdujo un dedo en el coño.

-Joder qué mojada estás, mami. Lubricas más que las jovencitas que nos cepillamos. Deje de besar a Diego y girándome hacia Carlos le dije:

-Hago muchas más cosas de las que esas jovencitas saben hacer... soy una mami y las mamis tenemos superpoderes.

-Estoy ansioso de descubrir esos poderes,... Ya nos ha contado alguna cosilla Hugo -respondió Carlos mientras reían los tres- quiero ser tu bebé por esta noche.

-Ahora te enseño. Pero dame un momento antes. Entonces, volví a la boca de Diego y sin dejar de besarle y entrelazar nuestras lenguas le desabroché el pantalón, saqué su polla iniesta y, retirándome el tanga me introduje su polla.

En esta posición y con lo iniesta que estaba, me la clavó hasta el fondo con enorme facilidad.

Sentirme llena con esa asta de toro me produjo un profundo escalofrío.

Empecé a cabalgarle poseída y Diego llevó sus manos a mi culo para ayudarme con el movimiento. Lo estaba follando como una loca, le agarraba de los hombros, del cuello, le tiraba del pelo, le besaba, le lamía de arriba a abajo la mejilla, el cuello...

Me estaba viniendo un orgasmo brutal y relajé la marcha y entre jaleos le dije:

-Diego, me quiero correr, ¿te quieres venir conmigo? Quieres ser el primero en llenarme esta noche. -Sí, quiero llenarte con mi leche, dale, dale que nos vamos juntos. Bufff, qué necesidad tenía de correrme después del rato de discoteca y de frotarme contra él... me dejé llevar, mi cadera tenía vida propia y yo la dí rienda suelta, con subpolla iniesta en mí no tarde en sentir cómo el orgasmo me estaba subiendo.

-Diego, me voy a correr, ¿puedo? ¿Me dejas? Él lo confirmó aumentando su ayuda en mis gluteos.

-Vamonos, vamosnos juntos, vamos -me dijo mientras me pegaba más y más a él.

-Me corro, Diego, me corro... lléname con tu leche, llename el coño Diego dame... Diego gemía fuertemente, muy alto y me encantaba ver lo que le estaba produciendo.

El orgasmo fue tremendo y oírle gemir escandalosamente solo avivó mi pasión. Al acabar de corrernos, le di un beso muy largo y mirándole a los ojos le dije: -descansa que luego vuelvo.

Me levanté despacio y me saqué su polla del coño despacio, la cogí con la mano, me acerqué a su capullo y me presenté:

-Perdona que te haya fallado sin antes presentarme, soy Lucía. Le di un besito en la punta. Estaba salada, una mezcla entre su sabor y el de mi coño. Diego quedó en el asiento tirado y me giré hacia Carlos:

-Te toca mi bebé. ¿Qué necesitas? -Teta, que tengo hambre. Parecía que hablaba en serio. Me senté en el asiento del centro y me desabroché los botones del vestido. Saqué mis pechos fuera.

-Ven cariño, ven aquí, le dije mientras le pasaba la mano por el cuello y le abrazaba.

Le giré para que estuviera boca arriba y sújetándole la cabeza, le puse un pezón en la boca.

Carlos comenzó a succionarme con fuerza. Viendo como me succionaba el pecho, pensé que iba a sacar leche de verdad. Llevé mi mano libre hasta su paquete y empecé a tocárselo por encima.

Sin dejar de succionarme el pecho, se desabrochó la bragueta y se sacó la polla y comencé a masturbarlo. Mi paja le debió gustar mucho porque su succión, centrada hasta entonces en mi pezón como buen bebé, se tornó en lamentazos y chupadas por todo mi torso como buen cerdo.

Tenía su cabeza perdida entre mis pechos mientras su polla crecía en mis manos.

Me tenía completamente ensalibada. Entonces se incorporo y, agarrándome de las axilas y me colocó apoyado contra Diego que aún descansaba relajado.

Mi cabeza descansaba sobre sus muslos y si miraba hacía la derecha tenía todos sus genitales a mi disposición. Diego puso su mano suavemente al rededor de mi cabeza mientras Carlos me separaba las piernas y se preparaba para penetrarme.

Lo primero que tenía al alcance de mi boca era el escroto de Diego y comencé a besarlo suavemente... eran besos pequeños en los que mis labios rodeaban parte de su piel.

Alterné esos besos con dibujos con la punta de mi lengua cuando noté que Carlos comenzaba a penetearme...

-Esto parece un charcho... entre tu flujo y la corrida de este. Una de sus manos se apoyaba en el asiento de la furgo y la otra en uno de mis pechos.

Sus metidas fueron aumentando de intensidad y con ellas mi excitación que se sumaba a ver como la polla de Diego volvía a adquirir volumen solo con el trabajo que le estaba haciendo en los huevos.

Hugo miraba desde el asiento de delante con su gorda polla en la mano. Carlos se acercó a mi cara y comenzó a lamerme y besarme la mejilla mientras mi boca seguía enfrascada en el escroto de Diego.

De la mejilla bajaba al cuello y del cuello a la mejilla. Diego comenzó a acariciarme el pelo con una mano y con la otra comenzó a masajerase la polla.

-Me voy a correr -dijo Carlos aumentando su marcha y su boca sobre mí cuello.

Diego se incorporó un poco y empujando su polla hacia abajo me la introdujo en la boca. Su glande empujaba mi mejilla desde dentro hacia fuera y, mientras la corrida de Carlos me hacía correrme, me daba golpecitos sobre mí mejilla y me agarraba del pelo.

-Dios! Me corro, me corro -gritaba y gemía Carlos mientras me apretaba con fuerza una teta.

Mi orgasmo fue delicioso gracias a la polla de Diego en mi boca y sus azotitos sobre mí mejilla que solo hacían aumentar mi morbo y placer.

Cuando Carlos acabó de correrse me lamió el cuello y me lo besó mientras recuperaba el aliento y repetía... "qué rica, que rica estás...' Hugo habló:

-Me toca. Ponedla el culito hacia aquí. Entre los dos me ayudaron a colocarme de tal manera que mi coño quedaba apuntando a Hugo entre los dos asientos de delante mientras yo seguía en la parte de atrás de la furgoneta.

En un lado tenía a Carlos y en otra a Diego. Hugo se colocó entre los dos asientos de delante y me endiñó su polla gorda. Aunque ya habían pasado dos pollas por mi coño aquella noche, el grosor descomunal de la polla de Hugo me hizo gemir.

Sus embestidas no dejaban duda de que ver lo que sus amigos me habían hecho le había enloquecido.

Mi mejilla estaba contra el asiento de atrás y sentir cómo me empotraba contra ese asiento con esa fuerza me estaba resultando de lo más excitante. Diego me manoseaba una teta mientras se masturbaba.

Carlos, por su parte, se acercó a besarme la boca y tocarme la otra teta libre. Hugo ralentizo su marcha y comenzó a tocarme el agujero del culo.

Su dedo me lo acariciaba y frotaba. Después, noté que escupió y con su dedo gordo lo presionó como si se tratara de un botón. Me hizo daño y se me escapó un pequeño quejido.

Carlos, que seguia besándome por la mejilla, llevó sus manos hasta mi pelo y comenzó a acariciarme. Me moría de gusto con tanta atención.

Entonces Hugo terminó de meterme el dedo gordo en el culo y con los otros cuatro dedos agarrándome del gluteo aumentó su intensidad... cada vez más y mientras me empotraba contra el asiento, no dejaba de mover su dedo en mi culo. Las sensaciones se mezclaban en un mix maravilloso.... el grosor de su pene, su ímpetu empotrándome contra el asiento, su dedo rebuscando en mi ano, Diego sobándome las tetas, Carlos que no dejaba de besarme y acariciarme el pelo...

No aguantaba más, iba a explotar en un enorme orgasmo y mi jadeo lo anunciaba justo cuando la mano de Diego pasó de mis tetas a mi clítoris.

-Me vais a hacer correr -dije entre jadeos. Al oír eso, Hugo me apretó más fuerte contra él: -Y yo contigo.

-Vente conmigo Hugo.

Sus jadeos y los míos se sincronizaron y tuvimos un enorme orgasmo compartido...

Quedé exhausta contra los asientos de detrás, Hugo dejó caerse en el asiento del copiloto... Carlos estaba observándome con una ligera sonrisa y Diego...

Diego tenía la polla iniesta y estaba tocándosela despacio mirándome... aunque estaba reventada no podía dejar al muchacho así; me acerqué a él y le agarré la polla:

-¿Qué te apetece? Me miró en silencio unos instantes.

-¿Puedo pedir lo que quiera?

-Claro que sí cariño -le respondí mientras le maturbsba muy despacio su polla dura.

-Quiero hacer una cosa que nunca he hecho y me muero de ganas...

-¿Qué mi niño?

-Quiero probar un culo... y había pensado en el tuyo.

-¡Ay! ¿Quieres darme por culo, cariño?

-Sí nunca lo he hecho y tengo mucha curiosisdad por saber qué se siente... ¿me dejarías?

Guardé silencio, sonreí y, simplemente, bajé mi boca hasta su polla y comencé a mamársela. Seguro que así entendería mi disposción a que me follara el culo. Entonces me giré hacia Carlos:

-Ayúdanos un poquito -dije mientras me giraba y apuntaba con mi culo hacia él Carlos lo entendió perfectamente y me escupió en el agujero y continuo con la labor que había comenzado Hugo.

Me metió un dedo, después dos mientras yo seguía mamando la polla de Diego. De repente noté que sacaba los dedos y empezaba a perforarme con su lengua.

Ese jovencito estaba haciéndome un beso negro maravilloso para que mi culo estuviera preparado para que su amigo me lo follara... quién se iba a creer aquello.

Tras unos maravillosos minutos de mi boca llena de la polla de Diego y de la lengua de Carlos en mi culo, volví a sentir sus dedos, estaba vez, pasó de dos a tres rápidamente... me metía y me sacaba tres de sus dedos hasta el fondo de mi ano y yo estaba empezando a sentir un placer que me hacia sentir tan cerda...

-Yo creo que ya estás, cariño -me dijo sacando los dedos y dándome un azotito en el gluteo.

Me saqué la polla de la boca y la agarré con la mano; me incorporé ligeramente y acercándome a la cara de Diego le dije:

-Dime lo que quieres. -Quiero follarte el culo.

-¿Nunca antes lo has hecho?

-No.

-Y quieres follarme el culo? El culo de una mami?

-Sí. -Dímelo todo Diego

-Quiero follarme tu culo, quiero sentir qué se siente al tener la polla en un culo y quiero sentirlo con tu culo.

-¿Eso quieres?

-Sí.

-Esta bien.

Te voy a dejar que me folles el culo -Dije mientras le besaba la boca.

Me giré hacia Carlos y puse mis culo a disposición de Diego. -Penétrame el culo cuando quieras, Diego.

Colocó su capullo a la entrada de mi culo y apretó contra él pero no pudo abrirlo, tenía el capullo muy gordito. -Lubrícalo en mi coño.

Metió la polla en mi coño despacito, y la sacó llevando mi flujo hasta mi ano. Volvió a hacerlo varias veces. En la última ocasión, añadió también su saliba.

De nuevo, colocó su gordo capullo contra mi ano y empujó; en esta ocasión tuvo éxito y solté un pequeño quejido que rápidamente hizo a Carlos acercarse a mi cara y besarme una mejilla mientras me acariciaba la otra:

-Ya esta cariño, ya te ha metido el capullo, ahora, disfruta. Yo estoy aquí contigo.

Tanto cariño de uno mientras el otro me metía su polla en el culo era demasiado.

-Diego, métemela más dentro en el culo.

-¡Qué sensación! ¡Qué agujero mas prieto! Me encanta! -Dale sin miedo, no te cortes, mi culo es tuyo, disfrútalo.

Diego fue ganando confianza y aumentando sus embestidas mientras que me agarraba de la cintura con Fuerza. El dolor inicial dejó paso a un placer inmenso. Carlos no dejaba de besarme y acsriciarme y decirme que disfrutara... no pude por mas que dejarme caer sobre su polla y aplicarle el mismo cariño que estaba recibiendo de él mientras Diego me perforaba el ano.

-No voy a aguantar mucho mas rato follandome algo tan prieto... me voy a correr...

-Correte cuando gustes, cariño, mi culo es tuyo -Dije sacándome la polla de Carlos de la boca.

-Noté como sus manos me agarraban con mas fuerza y aumentaba su velocidad y jadeos... solo de pensar que me iba a llenar el culo con su leche me hizo nacer un orgasmo en el fondo de mi ano.

-Lléname con tu leche mi culo, Diego. Llénamelo, cariño. Empezó a gemir mas y mas fuerte:

-Voy, me voy, me voy, me voy en tu culo Mientras se corría, un enorme orgasmo me sacudió el interior de ano y no pude por mas que sacarme la polla de Carlos de la boca para poder gemir.

-Qué gusto, joder Lucía... qué maravilla follarte el culo. Yo le sonreía mientras le veía resoplar tirado en el asiento.

-Sí que le ha gustado tu culo -me dijo Carlos.

-¡Cómo no le va a gustar!

Ahora verás por qué. Sin decir más, me levanté y me puse a horcajadas sobre Carlos. Agarré su polla, la puse a la entrada de mi ano y me la introduje sin rodeos... entró con enorme facilidad...

-Te voy a devolver todo el cariño que me has dado, Carlos. Empecé a moverme sobre su polla como si bailará el baile del vientre, haciendo muchos círculos, subiendo y bajando una y otra vez...

no iba a parar de bailar sobre la polla de Carlos hasta hacerle correr... bastaron dos minutos y Carlos anunció su corrida...

entonces cambié mi movimiento solo arriba y abajo y cuando comenzó a correrse apreté mi culo con toda la fuerza que tuve mientras le introducia la lengua hasta el fondo de la boca y le sujetaba del pelo...

me enantaba tener la boca sobre la suya mientras emitía alaridos de placer...

-Dios mío, que corrida.

Le miraba con satisfacción y lentamente me levanté de encima de él y justo entonces, Hugo se manifestó. -Es mi turno no.

Le había perdido de vista pero se ve que el espectáculo le había encantado porque ya tenía su polla gorda preparada.

-¿Qué quieres hacerme? -le pregunté un poco asustada. -

Acabar de llenarte el culo.

-Hugo, cariño, eso no me a entrar en el culo -le dije mirando su polla.

-Con toda la leche que tienes esto entra sin ningún problema.

Entonces se bajó del coche y abrió la puerta de atrás. Carlos cogió su ropa y pasó adelante dejándonos hueco. Hugo me cogió de la cintura, me apoyó en el interior de la furgo dejándome las piernas fuera y los pies apoyados en el suelo.

-Separa las piernas. Las separé expectante de ver qué sentiría.

Hugo comenzó a pasarme su capullo por la entrada de mi ano y en una de esas comenzó a apretar. Mi ano se abría a su presión y sus paredes cedían ante el grosor de su polla.

Me relajé todo lo que pude mientras sentía cómo todo mi recto era llenado por tercera vez. Entonces, noté la cadera de Hugo chocando contra mis gluteos.

-Ya la tienes dentro Madre mía, me explotaba el culo, sentía una presión en mis entrañas que me vibrar la vagina por dentro...

-Voy a empezar -me informó Hugo.

Diego, que me miraba desde el fondo del cochera cobró fuerzas y se acercó hasta para sujetarme la cara por las mejillas y tocarme el pelo.

Hugo comenzó a darme muy despacio. Sacó si pene ligeramente lo volvió a introducir, cada vez la sacaba un poco más y la metía mas al fondo.

Yo simplemente gemía y me dejaba llevar por sus embestidas. Las manos de Diego no paraban de darme cariño en la cara y en rl pelo y yo levantaba la mirada para verle los ojos mientras el vaivén aumentaba de velocidad.

Pronto, a las metidas se sumaron unos azotes bastante intensos e inesperados sobre mis gluteos. Inesperado fue también cuando Diego agarró su polla desde la base y me la metió en la boca.

Quería correrse una tercera vez... yo simplemente le rodeé el miembro con mis labios y dejé que los empujones de Hugo hicieran el resto.

La cosa funcionó porque en breve tenía su polla dura. Hugo seguía follándome el culo violentamente, los azotes no paraban y ahora, Diego tenía su mano puesta en mi cogote y me estaba follando la boca.

Su coordinación era perfecta. Sentirme perforada por esos dos muchachos me hacia temblar por dentro.

-Te voy a llenar el culo de leche, mami. ¿Quieres?

Yo no podía responder con la boca tan llena y solo emití unos sonidos guturales.

-Dice que le encantaría -dijo Diego recolocándose en el asiento para follarme la boca mejor-.

Yo también estoy preparado para correrme, avísame y la llenamos juntos a la vez. Hugo colocó sus manos en mi cinturá y aceleró el movimiento.

Yo llevé una de mis manos a mi inflamado clitoris que apenas podía tocar. Diego me miró a los ojos y sacó su polla de mi boca.

-Dime qué quieres, qué deseas -me dijo mirándome a los ojos y con su capullo a dos cm de mi boca

-Quiero que me llenes la boca de leche, de tu leche, mientras Hugo se corre en mi culo. En ese momento, me volvió a tapar la boca con su miembro y me sujetó la mandíbula con sus enormes manos y con unos movimientos tremendos de cadera comenzó a follarme la boca a gran velocidad.

Hugo hizo lo mismo pero en la parte de atrás de mi cuerpo y comenzó la cuenta atrás.

-Me voy a correr, la voy a llenar el culo de leche... vámonos Diego. 5... 4... 3...

Antes de que terminara la cuenta atrás, un orgasmo brutal nació en el fondo de mi culo; mi mano apenas podía moverse sobre mí clítoris y ni vagina vibraba de placer.

En un momento dado, dos corrientes de placer, uno que nacía en mi culo y otro wn mi clítoris eclosionaron dentro de mi vagina.

2... 1... ya! Los dos jóvenes me lanzaban sus chorros en sendos agujeros de mi cuerpo mientras yo temblaba y sentía sacudidas por todos los sitios de mi cuerpo.

Mi ano estaba reventado y lleno de leche mientras mi lengua se sumergía en semen.. Esto no podía ser superado. Carlos desde delante y con la ropa puesta, comenzó a aplaudir lentamente...

-Esto ha sido impresionante -dijo mirándonos. Hugo me empujó dentro de la furgoneta y se metió dentro. Pásame la ropa Carlos.

No estoy para conducir. Llevemos a esta mujer con su marido. Nos vestimos. Diego y Hugo me pasaron las manos por detrás y se pegaron a mi y en el trayecto me iban besando las mejillas y acariciándome las piernas... mi culo estaba muy dolorido y los baches me recordaban lo cerda que era...