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Las aventuras de Marta. Vecino de vacaciones III

La venda en los ojos no ocultaba el miedo, solo amplificaba el deseo. Mientras David la preparaba para su vecino, Marta descubrió que el verdadero placer no estaba en ser vista, sino en ser usada. Esta vez, la fiesta no terminaba en la cama de Roberto.

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Por la tarde bajamos a la playa y después salimos a cenar todos juntos. Ya a la vuelta tocaba fiesta de pijamas. Esa noche sería en nuestra casa y nosotros teníamos planeado ir después a la de Roberto. La verdad que estaba un poco nerviosa, ya había practicado el sexo anal varias veces, normalmente sólo la punta o un poquito más, pero sólo en un par de ellas David me la había clavado hasta el fondo y estaba segura que esa noche iba a ser la tercera. Cuando por fin los niños estuvieron dormidos, nos fuimos para casa de Roberto. Esta vez no fuimos directamente al dormitorio, si no que nos quedamos tomando unas copas en el salón. David me había pedido que me pusiera de nuevo la lencería que me había regalado nuestro vecino, así que la llevaba puesta bajo una fina bata. Después de la segunda copa nos fuimos para el dormitorio y esa noche David decidió llevar el mando. Me quitó la bata y me puso una venda en los ojos, me sujeto las 2 manos con un pañuelo y me tumbó con mi espalda sobre el colchón y las piernas ligeramente separadas. En esa posición me estuvo acariciando y besando por todo el cuerpo, primero por mi cuello, después por mis pechos, parándose a lamer mis pezones, que se pusieron duros y erectos como piedras, y por último me beso y lamió alrededor de mi coño, sin llegar a tocarlo en ningún momento. Estoy casi segura que era David, pero el tener los ojos vendados hizo que tuviera alguna duda por momentos, lo cuál no hacía sino que excitarme aún más. Por fin empezó a comerme el coño y masturbarme lentamente, de vez en cuando paraba y me acercaba su pene a mi boca, para que lo chupará un rato. Yo estaba ya muy caliente e intentaba metérmelo entero y chuparlo con fuerza, pero él lo retiraba y me decía que más despacio. Imagino que no se quería calentar más de la cuenta para alargar la situación.

Al cabo de unos minutos me dio la vuelta y me coloco una almohada en mi abdomen, de forma que mi culo quedo un poco levantado. Entonces note algo frío que caía sobre mi culo, él lo extendió con sus dedos causándome una sensación refrescante e intensa. El gel además de frescor me produjo una leve sensación de cosquilleo. Después de extenderlo comenzó a pasar su lengua por mi piel, el contraste del calor de su aliento con el frescor era una sensación muy placentera. Mientras pasaba su lengua empezó a masajear mi agujero con uno de sus dedos, de arriba abajo sin llegar a introducirlo. Aplicó un poco más de gel y de pronto note como su lengua se deslizaba por mi agujero. La sensación era increíble, el gel refrescaba mi piel y después su lengua hacía que ese frescor se convirtiera en fuego. Después de trabajar la zona un buen rato acercó su polla, yo creía que me la iba a meter directamente por detrás, pero la introdujo en mi coño, deslizándose sin la menor resistencia, debido a los flujos que salían de mi interior. Me dio cuatro o cinco embestidas y la volvió a sacar, entonces me quitó la venda de los ojos, pero me dejo con las manos todavía atadas. Se coloco de nuevo detrás y comenzó una pequeña serie, me daba 4 o 5 embestidas en mi coño y después 2 o 3 lametones con su lengua en mi culo. Me tuvo en así unos minutos interminables, hasta que paro y me desato las manos. Me había olvidado totalmente de Roberto, y allí estaba, en el borde de la cama a menos de un metro, veía como su pecho latía con tanta fuerza que parecía que se le iba a salir el corazón y como su polla palpitaba sola.

David.- Bueno, hora de la diversión.

Marta.- ¿Y hasta ahora que estaba siendo?

David.- Un pequeño prologo.

David.- Roberto, te puedes tumbar en la cama debajo de Marta. Un 69 como esta tarde, pero tú debajo.

Antes de que pudiera decir nada Roberto ya me había quitado la almohada y se había colocado debajo de mi. Entonces David le pidió que empezará a comerme el coño. Paso un par de veces su lengua por mis labios y yo baje para chupar su polla. Pero David me retuvo. Me dijo que me incorporara un poco. Quede de rodillas en la cama pero con la espalda semi-arqueada y con la cabeza de Roberto entre mis piernas. Note entonces como David acercaba la punta de su polla a mi culo y me pidió que me la metiera poco a poco. Eché mi culo hacia atrás hasta que note como la punta presionaba mi ano, entonces empuje un poquito más, mi culo estaba tan preparado que toda la punta se deslizó suavemente hacia el interior sin ofrecer apenas resistencia. David me pidió que estuviera así un rato, sin moverme, solo con la punta dentro, mientras Roberto seguía comiéndome el coño. A cada lametón que me proporcionaba Roberto notaba como mi culo se echaba un poquito hacia atrás y la polla de David se deslizaba más y más en mi interior, hasta que fui consciente de que la tenía totalmente dentro. David me pidió entonces que empezara a moverme y yo como buena chica empujaba mi culo más y más fuerte contra él, mientras mi coño se frotaba con la cara de Roberto. Entonces David me cogió de la cintura y levanto un poco mi culo haciendo que mi cuerpo se echará hacia delante y volviera a tener la polla de Roberto al alcance de mi boca. David comenzó entonces a follarme el culo con más fuerza, metiendo su polla hasta el fondo, podía notar como sus huevos me golpeaban a cada embestida. Yo estaba totalmente ya encima de Roberto, que estaba "follando" mi coño con su lengua, así que me metí su polla en la boca para devolverle el favor. La escena no podía ser más morbosa. David taladrándome literalmente el culo, mientras yo frotaba mi sexo por la boca de Roberto y mientras engullía totalmente su rabo.

Se sucedió entonces una reacción en cadena, David comenzó a descargar toda su leche dentro de mi culo, esto hizo que mi cuerpo se estremeciera, me froté un par de veces contra la cara de Roberto y me corrí yo también, notando como salían mis flujos hacia la cara de Roberto, que al notar mi excitación también se unió a la fiesta, eyaculando varios chorros. El primero de ellos dio de lleno dentro de mi boca, pero esta vez me retiré y el resto salieron disparados al aire. Nos dejamos caer los tres sobre la cama durante unos instantes y después David y yo nos retiramos a nuestra casa. Nos fuimos directos a la ducha para quitarnos el sudor y estábamos tan calientes que lo hicimos nuevamente y otra vez más en la cama al despertar.

El viernes lo pasamos bastante tranquilos y por la tarde nuestros vecinos tuvieron visita. Había venido su hermana a pasar el fin de semana con sus sobrinos. Así que no tuvimos oportunidad de nuevos encuentros. El lunes a primera hora de la mañana se fue su familia, pero lamentablemente me bajo la regla y durante la semana no se dio ninguna otra aventura. De hecho apenas hablamos de lo que había pasado el último día, aunque Roberto me miraba con ojos de deseo.

Ya estábamos a jueves cuando Roberto me envió un mensaje después de comer. Me pedía si podía repasarle con la máquina como la semana anterior.

David.- Nuestro vecino vuelve a la carga. Quizás esta noche me toca culo de nuevo.

Marta.- No creo que quiera hacer hoy un 69.

David.- Quizás un 68 y te debe una.

Marta.- Que gracioso. Bueno, ahora vuelvo, no creo que tarde mucho.

David.- Eso dijiste la última vez.

Me asome a ver que estaban haciendo los niños y para mi sorpresa estaban con las vecinas. Roberto las había mandado hacía un rato. Total, me fui para la casa de al lado. Después de pasarle la maquinilla nos fuimos a la cocina a tomarnos un helado. No recuerdo de que estábamos hablando pero de repente....

Roberto.- La otra noche fue impresionante.

Marta.- ¿El qué exactamente?

Roberto.- Todo. La situación, el morbo.

Marta.- ¿Algo más?

Roberto.- No puedo quitarme de la cabeza como David te dio por detrás. Pero sobre todo como te fue preparando. Llevo una semana soñando con tú culo.

Marta.- Muchas gracias. Pero sigue soñando.

Roberto.- No, no me malinterpretes. Quiero decir que fue alucinante. He visto muchos videos, pero verlo en directo es una pasada.

Marta.- Ah, ¿entonces no quiere follarme el culo?

Roberto.- Si, claro. Pero realmente me gustaría lamerlo.

Justo en ese momento aparecieron los chicos y yo me volví a casa. David se extraño de que volviera tan pronto, de hecho estaba con el móvil en la mano esperando para ver si le escribía. Le conté la conversación y le hizo gracia, pero me dijo que mi culito era sólo suyo y que si me había quedado con ganas me lo volvía a hacer en ese mismo momento. Yo venía tan caliente de mi conversación con Roberto, que le baje el bañador y empecé a chuparle la polla. David me hubiera follado ahí mismo, pero todavía tendría que esperar un día más. Le dije que se lo tomará como un pequeño adelanto y le di seguramente una de las mejores mamadas que recuerda. Le chupe la polla durante un buen rato, primero de arriba abajo mientras le masajeaba los huevos, después chupándole los huevos mientras le pajeaba suavemente. Me la metía hasta el fondo para después lamer sólo la punta. Después de unos minutos note como su polla se dilataba y sus huevos se contraían. Sabía que le faltaba poco así que...

Marta.- Cuando vayas a terminar métemela hasta el fondo de la garganta y córrete.

David no dijo nada, sólo sujeto mi cabeza con firmeza, la metió y saco varias veces rápidamente y finalmente la introdujo hasta el fondo para empezar a correrse de forma abundante. Al sentir el primer chorro, David soltó instintivamente mi cabeza y se echó un poco hacia atrás, pero le sujete de las caderas y le atraje nuevamente. El segundo y tercer chorro fueron de lleno a mi garganta y esta vez fui yo la que se retiró un poco. El resto de su semen fue cayendo en mi boca mientras yo seguía chupando hasta dejarla seca. Cuando me cerciore que no le quedaba ni una gota más, le solté y abrí mi boca para que viera todo lo que había echado. Y cerrando de nuevo la boca me lo trague todo.

Marta.- Bueno, ya estarás contento. Vuelves a ser el primero.:D