El gitano del mercadillo (VI)
Con el marido a pocos metros y el corazón latiendo en la garganta, Felicia cruzó la línea en una furgoneta cerrada. Ahora, el deseo no le basta con recordarlo: quiere volver a vivirlo, y esta vez, no estará sola.
Quedé con Clotilde en la cafetería de siempre, la que hace esquina junto a la farmacia. Era media mañana y el local estaba medio vacío. La luz entraba oblicua por los ventanales y dibujaba reflejos sobre las tazas. Clotilde llegó con su paso decidido, su melena corta perfectamente colocada y esa mirada inquisitiva que siempre parece saber más de lo que le cuentan.
—Tens cara de no haver dormit gaire —me dijo apenas sentarse, empleando el catalán como a veces prefería—. ¿Qué has hecho?
Sonreí sin querer. No podía engañarla. Pedimos café. Esperé a que el camarero se alejara. Noté el cosquilleo en el estómago antes de empezar.
—El viernes… en el mercadillo… pasó algo.
Clotilde dejó la cucharilla en el plato con un leve tintineo.
— Ja m'imaginava alguna cosa —murmuró—. Explica.
Y lo hice. No con todos los detalles físicos, pero sí con la verdad suficiente: la furgoneta, la puerta entornada, la cercanía de Rafael, el encaje rojo, el cruce de miradas al salir.
Clotilde abrió mucho los ojos.
—Amb el gitano? —preguntó en catalán, casi en un susurro divertido—. I amb el teu marit allà mateix?
Asentí.
—Con mi marido a pocos metros. Tan cerca que podía oír las voces del puesto.
Clotilde se llevó la mano a la boca, conteniendo una risa incrédula.
—Felicia… això és fort. Ets una cotxina.
—Lo sé —sonreí.
—¿Y él? ¿Rafael?
—Lo sabe —respondí—. No lo hemos dicho con palabras, pero lo sabe.
Clotilde me miró con una mezcla de fascinación y picardía.
—Y tú… ¿qué sientes?
Me quedé unos segundos en silencio.
—Que he despertado algo que llevaba dormido. Y que no sé si quiero volver a dormirlo.
Ella se inclinó hacia delante.
—No me digas que estás pensando en volver.
La miré directamente.
—Sí, me estoy planteándo volver al mercadillo.
Clotilde dejó escapar una carcajada breve.
—Ets boja.
—Puede.
—¿Para qué? ¿Para repetir?
—Creo que sí.
Clotilde me sostuvo la mirada. Su sonrisa cambió. Se volvió más lenta, más cómplice.
—Si hi vas… vull venir amb tu.
No lo dijo en broma. Lo dijo con brillo en los ojos. Aún así le pregunté.
—Parles de debò?—Totalment.
La observé un instante. Pensé en la furgoneta. En Abelardo. En Rafael. En Carlota. En la tensión espesa de aquel espacio reducido.
—Como quieras —respondí finalmente—. Pero no vas a ir solo de espectadora.
Clotilde arqueó una ceja.
—Ah, ¿no?
—Voy a comprobar algo que es totalmente alucinante.
—¿El qué?
Sonreí, sintiendo de nuevo ese pulso bajo el ombligo.
—Hasta dónde llega el deseo cuando deja de dar miedo.
Clotilde levantó la taza, divertida.
—Això ho vull veure.
Y mientras el café se enfriaba entre nuestras manos, supe que lo que había empezado como un acto impulsivo en una furgoneta ya no era solo una aventura. Era un experimento. Y estaba a punto de tener testigos.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Alina se va de marcha
Sabe que su novio la espera en la cama y que su hija duerme al lado. Pero la noche es joven, el alcohol corre y Sergio tiene una mirada que promete…
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo accidentalTrio fff
- Hetero: Infidelidad
La acampada de mi amiga Eva
La acampada prometía descanso, pero el reencuentro con Pedro encendió una llama que no podía apagarse.
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo accidentalTrio fff
- Hetero: Infidelidad
El socio de mi marido
El viaje a Miami estaba destinado a cerrar un negocio, pero la verdadera reunión sería con Roberto.
Comparte:Infidelidad consentidaTrio fffDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
Gran trasero infiel el comienzo parte 1
Bernardo no quiere el dulce que le preparó; quiere verla desnuda. Y Ana, que creía haber olvidado quién era, empieza a descubrir que le encanta ser…
Comparte:Exhibicionismo accidentalTrio fffDeseo reprimido
- Hetero: Infidelidad
Por debajo de la mesa
La cena era una fachada, pero lo que ocurría bajo la mesa no tenía nada de discreto. Mientras su marido sonreía ajeno, una mano desconocida desataba…
Comparte:Infidelidad consentidaTrio fffExhibicionismo accidental
- Hetero: Infidelidad
Al regresar mi esposa de fiesta V
Jorge siempre soñó con verla gozar en brazos de otro, pero nunca imaginó que el deseo de su esposa fuera tan intenso como para entregarla a un…
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo accidentalTrio fff