El voyeur Parte 1( Novela)
La nueva casa era perfecta, hasta que notaron la ventana de enfrente. Ahora Andrés no puede distinguir entre la privacidad de su matrimonio y los ojos ávidos de un vecino que parece saber más de lo que debería.
EL VOYEUR Parte 1
El plan era simple, tendría que pasar un año en el país vasco, por trabajo, podía hacerlo solo o con Paula, cierto es que éramos recién casados y ella hacía apenas dos años que había sacado su título de médica.
_No quiero estar un año lejos de ti, cari_ me dijo haciendo un mohín con esa carita perfecta que tenía.
El problema con Paula es que era demasiado perfecta físicamente y en todo, tenía un carácter, dulce, ingenuo casi, era como una niña grande.
Y físicamente es que era perfecta y no estoy exagerando, nada de eso.
Tenía una carita que era como un dibujo, un ovalo perfecto donde todo estaba puesto a mano, como una muñeca, todas esas pequeñeces, su boquita, sus pómulos, sus cejas finamente delineadas y delicadas, las pequeñas orejas, su pequeña y respingada nariz, lo único un poco más grande en esa carita eran los ojos, dos ojazos negros, que parecía casi un animé japonés, pero perfecto y real. La piel muy blanca y la melena oscura, negra y levemente rizada y muy exuberante, una mujer de 27 años que ya digo parecía dibujada y luego convertida en realidad.
Y su cuerpo era de una exuberancia imposible, unas piernas largas, torneadas y llenas, toda ella era llena de carne firme y tersa, la pequeña cintura, los pechos grandes exagerados para ese torso delicado, las nalgas de su culazo, blancas, redondas, tiernas y llena toda ella, plena, como una bomba de crema repartida en esas sinuosidades y curvas de su cuerpazo escultural. Tal vez no era tan alta como para haber sido más espectacular si eso cabe, 1,70 y con taconazos, bordeando el 1,80.
Y un carácter que era una delicia, una personalidad fresca, dulce, con sentido del humor, con empatía por todo lo humano, un sentido de la piedad por los más débiles muy consolidado en ella.
Entonces ella decidió cogerse un año sabático y acompañarme en esa aventura que era construir una planta fabril desde cero, un desafió para un ingeniero industrial de treinta años como era yo en aquel momento.
Decidimos alquilar un piso en una urbanización que estaba cerca de mi trabajo, Laura estaba pensando en hacer algún tipo de voluntariado para seguir desarrollando su profesión de algún modo, durante ese año.
Ya nos habíamos contactado con una inmobiliaria que trabajaba con la empresa que me había contratado.
Llegamos allí después del mediodía, habíamos pasado esa primera noche en un hotel.
El tío de la inmobiliaria era un hombre bastante alto, calvo y con una barba espesa, un sujeto corpulento, con evidentes kilos de más y el rostro siempre rojizo, como si bebiera demasiado.
Se llamaba Markel.
_Encantado, Paula y Andrés ¿verdad? Tengo el piso ideal para vosotros_ dijo él, sonriendo con unos dientes amarillentos detrás de su barba espesa.
_Podéis seguirme en el coche, es muy cerca de aquí_ dijo
Paula llevaba unos vaqueros bastante ajustados y una cazadora corta, con las manos en los bolsillos y el bolso colgado del hombro.
El piso era amplio, barato por lo grande que era, A Laura le encantó, me daba cuenta por su mirada.
_Que bueno, es muy grande ¿Quién vivía aquí antes?_ dijo ella
_Una parejilla de recién casados como vosotros_ dijo Markel
La sala y la habitación tenían amplios ventanales que ocupaban toda la pared hasta el suelo.
_Tenéis una muy buena vista desde aquí_ dijo Markel
_ ¿El piso de enfrente está ocupado también?_ dije, pues veía que los ventanales y la terraza daban a otro piso igual, con su terraza y sus ventanales, solo que un poco elevado, pero el ventanal correspondiente estaba con los visillos bajados.
_Si, una persona sola, muy tranquila, no os molestará para nada_ dijo el tío de la inmobiliaria.
_Tiene lavavajillas, está bien equipado_ dijo Laura
_Tu puedes cocinar allí y estar juntos con Andrés aquí en la sala_
_También puede estar cocinando él y yo mirando la tele en la sala_ dijo Paula, quien no era feminista pero tampoco le gustaba que la encasillaran en un papel muy tradicional de mujer que cocina y hace todo en la casa.
_Claro, ahora con estos ambientes integrados podéis hacer lo que queráis_ dijo Markel.
La habitación tenía una gran cama y sus armarios empotrados y su correspondiente ventanal, otra vez miré al piso de enfrente con algo de aprensión, parecía deshabitado, pues los visillos de las persianas estaban bajos, pero guardaban un espacio entre ellos.
_ ¿A qué se dedica el vecino de enfrente?_ dije
Markel pareció sorprenderse de mi interés.
_Era fotógrafo_ dijo
_ ¿Era?_ dijo Paula.
_Bueno tu sabes ahora que todo dios tiene una cámara de fotos en su móvil, el trabajo de fotógrafo, ya sabéis, de todos modos está jubilado ya_
_Le conoces bien entonces_ dije
_Si, le conozco es un tío de mi edad, es un buen tío Iker, ya le conoceréis_ dijo
_Es bonito el piso, lo cogemos ¿no?_ dijo Paula
_Si está muy bien_ dije
_Bien volvamos a la oficina a hacer el papeleo y hoy mismo os podéis mudar_ dijo Markel
Cuando llegamos a la planta abajo, nos encontramos con una pareja joven que estaba a punto de marcharse. Ella era rubia y guapa, no demasiado alta, de ojos claros, se le quedaron mirando a Markel con expresión compungida.
_Ah, parejilla ¿Qué hacéis por aquí?_
_Hemos venido a despedirnos de los vecinos_ dijo el hombre, tendría unos treinta años.
_Ellos son los que ocupaban vuestro piso_ dijo Markel.
La pareja intercambió una mirada.
_Ya nos marchamos_ dijo ella, como disculpándose con Markel.
_Vale, tranquila, hija_ dijo él y ella apartó la mirada.
Salimos todos juntos de allí, Markel, le hablaba a Paula y la chica caminaba detrás de ellos, el hombre de la pareja se acercó a mí.
_Oye, si vais a vivir en el piso, tened cuidado con el vecino de enfrente_ dijo por lo bajo
_ ¿Si?_ Joder, el hombre tenía una cara de temor que me impresionó.
_Es un mirón, tiene unos telecosp….._
_Edu lo sabe bien ¿verdad?_ dijo Markel, girándose de pronto hacía nosotros.
_ ¿El que….Markel?_ dijo él con miedo y ella también, el temor ensombreció su bonito rostro.
_Que se vive muy tranquilo en esta urbanización_ dijo el de la inmobiliaria.
_Si….si…es un bonito sitio para vivir_ dijo el hombre.
Fuimos a la inmobiliaria e hicimos el papeleo, el piso sería nuestro durante un año por lo menos.
_Oye esta noche la pasamos allí ¿vale?_ dijo Paula, y luego ya estábamos en el hotel preparando nuestras maletas.
_ ¿No te ha parecido rara la actitud de esa pareja?_ dije
_Si, Markel me dijo que ella había tenido problemas mentales, depresión, no me pareció, la verdad_ dijo Paula
Estuve a punto de decirle lo que me había dicho el hombre, pero tampoco quería preocupar a Paula inútilmente.
Un mirón y la palabra que no había acabado de decir era telescopio, eso estaba claro.
Lo que un mirón tiene es un telescopio, un voyeur.
El telescopio la herramienta del voyeur.
Llegamos a nuestro nuevo piso, de paso compramos una pizza congelada.
Paula comenzó a desempacar, canturreaba algo entre dientes, veía su magnífico culo ir y venir, desde la habitación a la cocina.
Me senté en el sofá a mirar el móvil, éramos recién casados, iniciábamos la vida, juntos, ella era muy joven todavía, los dos lo éramos.
Ella vino hasta mí, se había quitado los vaqueros e iba descalza, se sentó a horcajadas sobre mí, solo con el tanga y la camisa abierta.
_ ¿Qué pretendes?_
_Esto no es un hotel, es nuestra casa, me gusta_ dijo ella
_ ¿No extrañas nuestro piso en Madrid?_ dije
_No….todavía no….me gustan las nuevas experiencias…- dijo ella pícaramente.
¿Sería verdad que había un voyeur observándonos? miré el ventanal ¿estaría mirando a Paula a horcajadas sobre mí? ¿Se estaría tocando la polla?
Levanté la camisa de ella y acaricié sus nalgas desnudas y redondas y firmes, el pequeño tanga que llevaba clavado en el culo no era impedimento para que mis manos tocaran la suave piel.
_ ¿Y tú que pretendes? ¿Estrenar el piso?_ dijo ella
_ ¿Te refieres a si quiero follar?_ dije
_Joder……… ¿eso es lo que usted pretende de su joven esposa, señor?_
_No tan joven_ dije
_Cabrón que eres…..bobo…._ dijo ella y me besó, sentí su boca fresca, frutal y tibia.
Por la camisa entre abierta vi sus tetazas blancas moverse, con ese gran pezonazo de color de fresa y la gran areola rosada.
_ ¿Por qué no bajas la persiana? A ver si hay alguien mirando…_ dije
Vi como ella grácilmente se acercaba a la ventana, si alguien estaba mirando estaría viendo ya el triángulo de tela abultado que cubría el coño depilado y jugoso y la camisa entreabierta y esa gran melena oscura y un poco rizada.
La persiana fue bajada.
Al otro día desayunamos juntos, había sido una noche muy agradable.
_ ¿Qué haces hoy?_ dije
_Voy a hacer un poco de ejercicio_ dijo ella, comiendo una tostada con jalea, ella no se cuidaba demasiado con las comidas, tenía un físico privilegiado, era un cuerpo potente y lleno.
_ ¿Aquí?_ dije
_Si, sobre la esterilla, con los videos de Patry_ dijo ella
Ella seguía los videos de Patry Jordan por épocas, prefería eso a ir al gimnasio.
Entonces caí en la cuenta que si había un voyeur enfrente, se pondría las botas mirando el cuerpazo de Laura enfundado en esos leggins que llevaba para hacer ejercicio, en el suelo, sobre la esterilla, con sus pesas y mancuernas.
_Luego te puedes apuntar a un gimnasio_ dije
_Me gusta estar en casa_ dijo ella y cogió mi mano
Una vez más me pregunté si no sería necesario advertirle que podía haber alguien mirando ¿Con un telescopio? No llegaba a creérmelo.
_ ¿Ya has llamado a tu madre?_ dije
_Lo haré luego de los ejercicios, a ella sí que la extraño y a los sobrinitos…._dijo
Era una chica muy apegada a su familia y me sentí culpable de haberla apartado así de su ambiente, de su familia y de su profesión.
_Te va a ir bien en el curro Estás pensando en ello ¿verdad?_ dijo
_Si…_ dije, pero no estaba pensando en ello.
_ ¿Quieres comer algo en particular? Ahora soy una esposa y ama de casa a la antigua, esperando al marido por las noches…-
_Joder, me siento culpable, que hayas tenido que dejar tu trabajo_
_No te preocupes, ya retomaré el voluntariado aquí, he estado averiguando_ dijo ella
_Te amo, Paula, eres la hostia_ dijo
_No….tú eres la hostia…_ dijo ella, nos besamos, ella llevaba la camiseta de dormir y un pantalón pijama, que se adhería a su cuerpo.
Esta vez tuve toda la sensación de que alguien nos estaba mirando, por primera vez sentí que realmente podía ser así, un par de ojos ávidos sobre nosotros.
Me despedí de Paula.
Salí al lúgubre pasillo y cogí el ascensor, el coche descansaba mansamente en el parking descubierto.
Miré hacía la ventana de enfrente de nuestro edificio, era una persiana un poco extraña, de esas antiguas, plegables me pareció, más propia de una oficina que de una casa particular, no parecía haber nadie allí, de pronto me pareció ver un brillo ¿El brillo de un espejo o del lente de un telescopio?
Me fui a trabajar, la actividad me absorbió.
Regresé a cas bastante cansado, dejé el coche en el parking. Fui hasta el hall de entrada, no le escuché llegar, era muy silencioso el cabrón, simplemente miré a mi costado y estaba allí.
Era muy bajo de estatura, casi un enano, mediría menos de 1,60 y tenía los ojos saltones, muy grandes y se les veía el blanco del ojo y una pupila dilatada pero pequeña en relación al blanco del ojo, era calvo, con unos mechones colgándole a los costados, parecía inerte, sin vida y entonces sonrió, era una cara flaca, alargada y macilenta y al sonreír fue totalmente artificial, como un muñeco al que se acciona con un dispositivo para que lo haga.
_Buenas tardes, vecino_ dijo, su voz era asmática, con un leve jadeo como si ese cuerpo pequeño no tuviera la suficiente fuerza para hablar.
_Buenas tardes_ dije
_Sois los nuevos ¿verdad?_
_Si….hace solo un día que estamos aquí…._ las puertas del ascensor se abrieron con un zumbido, entramos casi juntos, yo mido casi 1,80 y le llevaba tres cabezas.
_Mi nombre es Iker, mi piso queda frente al vuestro_ dijo y me extendió una mano, flaca, nudosa, una mano mucho más grande que el brazo en comparación, como si le hubiesen injertado la mano de otra persona.
_Ah, Andrés, mucho gusto…._ dije, nos estrechamos la mano, me dio un fuerte apretón, con una fuerza extraña para ese cuerpo esmirriado.
_Y tu mujer se llama Paula ¿verdad?_ dijo con ese jadeo característico suyo.
Me chocó escuchar el nombre de mi mujer dicho por él, como si no tuviera derecho a pronunciarlo.
_Si…las noticias corren de prisa aquí…._ dije
_Somos un comunidad muy unida…._ dijo con timidez y descaro al mismo tiempo, cuando sonreía tenía algo siniestro y desvalido a la vez, parecía que le habían dejado abandonado allí, tenía algo de niño también, como no fuera realmente un adulto.
_Usted es fotógrafo_ dije
_Lo era, pero puedes tutearme Andrés, cierto es que tengo edad para ser tu padre, pero no lo soy ¿eh?.......no lo soy ¿verdad?_ y me dio un pequeño pellizco en el brazo.
El contacto físico me pareció repulsivo, era húmedo, tenía la sensación de que ese hombre estaba mojado, de que venía de un medio líquido, como una rana, como un reptil.
_Ya no se da bien lo de la fotografía…._
Negó con la cabeza, mirándome a los ojos, con sus ojos saltones desde abajo, su calva era cruzada por mechones de pelo, deshojados, desordenados y pajosos.
_Bueno, hemos llegado…._ dije
_Yo sigo hasta la terraza_ dijo.
Ya tenía yo un pie fuera del ascensor.
_Muy guapa tu mujer_ dijo y sonrió, los dientes era grandes y torcidos y luego ya cuando la puerta del ascensor le ocultaba, la sonrisa desapareció de su rostro.
Llegué a casa con una vaga sensación de inquietud, que se disipó en cuanto abrí la puerta y escuché u poco de música y la voz de Paula que hablaba por teléfono con su madre seguramente.
_Buena, ma, te dejo, cariño, besitos….- dijo.
_Hola cari, que tal tú día, ingeniero_ viniendo hasta mí, llevaba esos leggins de hacer ejercicio y estaba descalza y llevaba un top como si hubiese estado ejercitándose también hasta ahora.
_Bien, ya les he enseñado quien manda_ dije Se abrazó a mí, sentí los tetones contra mi pecho y rodeé su pequeña cintura con una mano, estaba tan buena que sentía su piel tirante, como electrificada.
_ ¿Te has encontrado con alguien?_ dije
_No…..bueno, con una señora, hemos estado conversando un poco y luego he hecho unas compras_
_No has conocido a Iker entonces…- dije
_ ¿Quién es Iker? _ dijo ella sonriendo, por dios que guapa era, su carita era un ovalo perfecto, parecía dibujada, esos ojos negros y profundos que tenía, pensé que el rostro de ella y el de Iker nuestro vecino, eran iguales, estaban dominados por los ojos, eran rostros que tú dices son puro ojo, pero los de ella eran hermosos y cálidos y los de él eran una deformidad.
_Nuestro vecino de enfrente, el que era fotógrafo…_
_Ah si el que dijo Markel, pues no, no le he visto_ dijo
_Yo sí, me he encontrado con él en el ascensor_ dije
_ ¿Si? ¿Y qué tal?_
_Un personaje….un enano viejo y deforme…- _Joder, ¿Un gnomo?_ dijo ella
_No…..un personaje patético…- dije.
Muy guapa tu mujer, había dicho, la había estado viendo, no cabía duda, si no se habían conocido, o bien alguien le había comentado lo guapa que era Paula o la había estado espiando con su telescopio.
_Es que hay mucha gente sola, en España, gente que se queda sola, sin familia_ dijo ella
_No sé si es el caso_ dije
_Podría llevarle algo de comer y presentarme como buenos vecinos, he cocinado para nosotros dos_ dijo ella
_No, mejor no, ya te lo cruzarás…_ dije
_Bueno, como quieras, cariño_ dijo
_ ¿Qué has cocinado?_
_Ensaladilla y cintas de lomo ibérico que te gustan y una tortilla_ dijo ella y fue hasta la cocina que estaba integrada con la sala en un mismo ambiente.
¿El voyeur nos estaría espiando ahora? ¿En este preciso momento? ¿Estaba todo el día allí?
_Voy a ducharme ¿Y tú? ¿Qué has hecho?_
_Hice los ejercicios, no sé, he hablado con mi madre, me he duchado…..-
El baño estaba en nuestro cuarto, imaginé a Paula saliendo del baño, envuelta en una toalla ¿o en pelotas?
_ ¿No has bajado las persiana en ningún momento?_ dije
_ ¿De la sala o de la habitación? No…. ¿Qué? ¿Tú crees qué…….?_
_ ¿El vecino?...no….me dijo que se pasa todo el día fuera……que va a un club de ajedrez o algo así…._ dije.
Nunca entendí el por qué de esa mentira, me salió tan natural, por un lado no quería que ella se avergonzara si es que efectivamente había andado en pelotas desde el baño hasta la cama y luego……….no lo sé, era como que no quería quebrar un hechizo, un delgado espejo que se había formado, un frágil espejo a través del cual alguien nos miraba, volví a mirar el ventanal y luego pegué mi cara al cristal y miré en dirección a los ventanales de enfrente, arriba, si alguien estaba allí, ¿y si sacaba la lengua o saludaba? Que absurdo.
_Ve a ducharte, melón….luego me ducho yo otra vez, he vuelto a hacer ejercicio_
_ ¿Te aburrías?_ dije
_Un poco, pero no se lo digas a mi marido ¿vale?_
_Una esposa recién casada que se aburre es peligroso_ dije
_Joder, pereces del siglo pasado, que bobo eres…- dijo, volví a abrazarla y toqué su culo sin pensar y luego si, ya a conciencia, la giré hacía la ventana y volví a tocar su culo, redondo, grande, pleno, toda ella era tan llenita y compacta.
No lograba explicarme como es que hacía eso, para darle le gusto o para castigarle ¿así que quieres mirar? Pues mira este pedazo de culo que nunca podrás tener ni tocar, renacuajo asqueroso.
Pero joder, si era justo lo que él quería ¿Qué coño estaba haciendo?
_ ¿Quieres que nos duchemos juntos, cari?_ dijo ella, dulcemente, como un arrullo era su vocecita.
Y luego follamos bajo la ducha, yo estaba bastante cansado, pero lo hicimos, un polvo rápido, pues debíamos cenar y dormir.
Pena que no nos esté viendo ese puto mirón, pensé, bajo la ducha, se lo pierde.
Y luego salí, cubriéndome con la toalla y esperé a que ella saliera del baño y lo hizo, salió del baño, con una toalla en el pelo y completamente desnuda, las tetazas rebotaban y danzaban sobre su torso exquisito y esbelto y se secaba con otra toalla y subió una pierna poderosa y torneada sobre la cama y entreví su coño de vello oscuro y recortado.
E imaginé a Iker, mirando por su telescopio con esos ojos saltones que tenía.
_Joder, ya estás….empalmado de nuevo, cariño…_ dijo Paula, sonriendo, mientras se secaba el coño.
_ ¿Qué?...._ dije, era verdad estaba empalmado de nuevo y era por pensar en lo que estaba pensando, sin poder evitarlo.
Luego cenamos.
Luego cenamos tranquilamente sobre la barra desayunador que unía la sala con la cocina.
_ ¿Cómo te ha ido en el trabajo? ¿Bien?_ Me dijo Paula. Ella comía con apetito, ya tenía puesto el pijama, la camiseta de dormir y el pantalón pijama para la noche.
Estaba descalza, como siempre que andaba por la casa, así de esa manera.
_Bien, le dije, sí, todo muy bien, los compañeros de trabajo me han aceptado muy bien y creo que no tendré problemas con ellos_
_ Qué bueno cariño, me alegro por ti_ dijo ella.
_ ¿Y tú vas a ir mañana al centro ese del voluntariado?_ dije
_ Sí, ya he estado hablando con el director, que una médica les ayude siempre les viene bien_ dijo Paula, mientras comía y pinchaba un poco de ensalada. Otra vez mi mente se fue al mirón que estaba del otro lado de las terrazas, seguramente también comiendo junto con nosotros. Haría todo al mismo tiempo que nosotros, comería mientras miraba por el telescopio.
Desde su oscuro hueco de reptil, desde su cueva ponzoñosa, como imaginaba que sería su piso, estaría mirándonos. Pero ahora solo tenía el primer plano de mi espalda y apenas podía mirar la carita de Paula mientras comía y conversaba conmigo.
_Estás muy cansado, ¿verdad cariño? No quieres mirar una serie, ¿no?_ dijo ella
_ No, prefiero que no_ dije
_Prefiero que nos acostemos temprano hoy_ dije.
_Claro, como tú digas, el currante eres tú_ dijo ella, y llevó los platos sucios al fregadero.
_Por suerte hay lavavajillas aquí_ dijo ella, mientras acomodaba los platos sucios en la máquina.
_Sí, está muy bien equipado el piso, la verdad que hemos tenido suerte de encontrarle_ dije yo.
_Sí, el tío de la inmobiliaria Markel, ha sido muy amable, ¿verdad?_ dijo ella.
_Sí, ha sido muy amable, aunque qué rara la parejilla que hemos visto ayer, ¿no?_ dije
_ Sí, parecían asustados realmente, como si estuvieran huyendo de algo. A ver si todavía el piso este tiene una maldición y somos nosotros los próximos que hemos de sufrirla_ dijo ella riendo. _No, si es como te digo, hemos visto demasiadas películas, ¿y tú todavía quieres mirar una serie hoy a la noche? No, venga, mejor nos vamos a dormir_ dije yo. Luego tomamos un café y conversamos otro poco.
Ella envió unos mensajes a su madre desde el móvil y luego fuimos a la habitación. Paula se quitó el pantalón-pijama, pude mirar otra vez las hermosas nalgas blancas, redondas y firmes de su culazo y el diminuto tanga clavado en medio de su culo. Luego ella se giró, sonriendo.
_Veo que sigues empalmado_ dijo. ¿Qué te pasa? ¿Te pone a estar en el nuevo piso con tu mujercita?_ dijo ella.
_Claro, tú eres mi mujercita_ dije yo. Ella vino hasta a mí, yo estaba recostado en la cama.
_ Espera, dije, apaguemos la luz._
Apagamos la luz y pensé, el cabrón de Iker esta vez se quedará con las ganas y mirará la ventana oscura y pensará que estamos follando. Está bien, que se joda, pensé. Mientras Paula botaba sobre mí, extendí una de mis manos y acaricié sus tetazas redondas y blancas, esponjosas al tacto.
Creo que no me sorprendí esa mañana cuando al bajar del ascensor me encontré con Iker. Él parecía apurado por regresar a su piso.
_ Hola Andrés, ¿qué pasa? ¿Ya te vas para el trabajo?_ dijo. Su aspecto era igual de húmedo y ponzoñoso que el día anterior. Realmente daba pena y despertaba una súbita repugnancia difícil de refrenar. Tenía efectivamente algo de reptil, de humedad de renacuajo.
_Sí, le digo, ya debo marchar al trabajo_
_ ¿Y tú qué haces ahora?_ Le solté.
_Yo ahora tengo algo para ver_ dijo.
_ ¿Qué, ves algo en la tele? Un partido, no creo, porque es muy temprano, dije _
_ No, no es un partido. Miro a una chica que hace ejercicio, por internet_ dijo
_ ¿Qué?_ le digo.
_ Que miro unos videos de una chica que se llama Patry Jordán ¿La conoces?_
_ Sí, una que hace ejercicio_ dije, de mala gana
_Joder, qué buena que está, ¿no?_ me dice. _
Sí, le digo, está buena_ me sentía culpable y avergonzado sin saber por qué
_ Claro que con Paula, teniendo a Paula, a ti las otras mujeres no te parecen gran cosa, ¿no? _ me dijo con aire cabizbajo
_Bueno, tampoco es tan así, pero sí, de algún modo sí_ le dije.
_Igual esta Patry Jordán está muy buena, ¿eh? Cómo se le meten los leggins esos dentro del culo y dentro del chochete_ me dijo. Sonriendo nerviosamente y avergonzado casi de decirme lo que estaba diciéndome.
Entonces comprendí claramente que no se estaba refiriendo a Patry Jordán, sino a Paula.
Era a Paula la chica a la que iba a ver en este mismo momento. Y claro, cuando me decía lo de los leggins dentro del culo y del coño de Patry, en realidad me estaba hablando de Paula. Me estaba diciendo lo buena que estaba Paula y cómo se le metían los leggins dentro del culo.
Me estaba diciendo que era lo que iba a mirar y con lo que se iba a pajear, seguramente. Tuve una sensación muy fuerte de asco y pensé en golpearle. Nos miramos él y yo y por un momento me sostuvo la mirada desafiante. Me estudiaba el maldito reptil y me di cuenta que tenía él un poco de miedo, me miraba desde abajo y parecía calibrar mis intenciones.
_ ¿Qué? ¿Te vas o no al trabajo?_ Me dijo, como echándome de mi propia casa
_. Sí, claro_ le dije yo, mosqueado. Y fui hasta el coche.
Vi cómo el ascensor ascendía hasta su piso y luego me quedé mirando el ventanal, esperando el momento en que se viera algo, en que las persianas se levantaran un poco más, pero sabía que no era necesario. El telescopio seguramente se encajaría en los intersticios de esas persianas antiguas y desde allí el cabrón estaría mirando cómo Paula hacía sus ejercicios, enseñándole el culo, las piernas, las tetazas, todo su cuerpo escultural a este cabrón de Iker.
Tuve toda la mañana la extraña sensación de que Paula me llamaría de un momento al otro, para pedirme ayuda, para decirme que fuera inmediatamente al piso.
Tuve esa horrible sensación de que ella estaba en peligro durante toda la mañana.
Pero nada pasó, yo la llamé a ella y no cogió mi llamada de inmediato, pues estaba hablando con su madre, me explicó luego.
_ ¿Estás bien?_ le dije
_Claro, cariño_ ella parecía un poco agitada, de fondo se escuchaba la música de la Rosalía, que a Paula le gustaba mucho.
_Vale, nos vemos luego, debo seguir trabajando_
_Estoy bien, bobo, no te preocupes por mi_ dijo ella con su voz dulce y aniñada.
Regresé a casa con una absurda sensación, de opresión, no sabría cómo explicarlo, como si algo estuviera realmente mal y no sabía bien que era.
Me paré frente al ascensor y miré para los costados, creo que intuí su presencia antes de que apareciera, venía caminado hasta mí, como si flotara, un paso muy leve acorde a su tamaño y a su presencia fantasmal.
_Hola Andrés, ¿qué pasa tío, todo bien en el curro?_ dijo
_Si, todo bien ¿y tú? ¿Mucho trabajo con la fotografía? Dije
_Bueno, hago algunas fotos, pero para mí, estoy jubilado, ya sabes_ dijo sonriendo
_ ¿Si? ¿Qué fotos haces?_
_Fotografió la pantalla de internet, tías, ya sabes, tiro fotos de la Patry Jordan con los leggins clavados en el culo_ dijo
_Podrías hacer una captura de pantalla, más fácil ¿no?_ dije
_Pero es que a mí me gusta sacar fotos, mirar, con mis propios ojos_ dijo
_Ya veo_ dije, entramos en el ascensor.
_Y luego tire unas fotos de una chica en pelotas, salía de la ducha, no te puedes imaginar lo buena que está esta tía en pelotas, las tetazas exageradas que tiene_ dijo él y otra vez esa sensación de que me tenía un poco de miedo, se encogió todo cuando me lo dijo.
Me le quedé mirando ¿realmente me estaba contando que había visto a Paula desnuda, saliendo de la ducha?
_Luego se vistió con una camisa blanca y con unos pantalones azules, muy formalitos, pero ajustadillos al cuerpo, es que tiene un culazo esta tía_ dijo
_ ¿Que? ¿Es una actriz porno o algo así?_ dije
_Podría serlo, por el cuerpo que tiene…vaya tela, me cago en dios…._ dijo él
_Debe ser difícil mirar esos cuerpazos sabiendo que nunca podrás tener algo así_ dije, para herirlo.
_Bueno, nunca se sabe_ dijo él
Joder, que descaro, vaya que le echaba morro el tío.
_ ¿Qué? ¿Te has follado a muchas actrices porno tú?_ dije
_Actrices porno, no, pero hay vecinas que están muy buenas también…._dijo él, sosteniéndome la mirada.
Esta vez no dio ninguna explicación de porqué seguía en el ascensor cuando yo bajé.
Entré en la casa, Paula estaba mirando algo en el móvil, cruzada de piernas en el sofá, llevaba una camisa blanca y taconazos y unos pantalones azules, bastante ajustados a su cuerpo.
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