La habitación oscura 9/15
La barrera entre jefe y empleado se desmorona tras una noche de placer prohibido, pero la verdadera sorpresa llega cuando la distancia no es un obstáculo, sino un escenario. ¿Qué pasa cuando la mujer que espera a casa no solo acepta, sino que exige ser parte del espectáculo?
Como empezaba a ser habitual, José volvió a este mundo cuando estaba a punto de llegar a su casa. Ya empezaba a acostumbrarse a esa sensación de irrealidad, pero la experiencia le decía que todo había pasado exactamente como lo recordaba, se puso a rememorar lo que acababa de suceder, esta había sido la experiencia más increíble de todas las que había vivido en esa habitación, no podía decir que fuese la más placentera porque en ese sentido todas habían sido de diez. Pensó que incluso era posible que a Edurne se le pasase el enfado que tenía con él después de lo ocurrido esa tarde, estaba seguro de que ella lo había disfrutado muchísimo y confiaba que eso hiciera que se ablandase.
Una vez en casa intentó concentrarse en descubrir quién era la Voz, sabía que más tarde o más temprano sería capaz de recordar a quien pertenecían ese sabor, esas tetas y esos ojos. Lo malo es que su mente le traía constantemente las imágenes de la increíble experiencia que había vivido con Edurne, no podía dejar de rememorar la forma en que ella le cabalgaba completamente desatada, o como se masturbaba frenéticamente mientras se mantenía empalada, o la visión de ese impresionante culo abriéndose para tragarse su polla. Seguía intentando recordar quién era la Voz cuando recibió un mensaje de Edurne.
'Tenemos que hablar, no estoy nada orgullosa de mi comportamiento de esta tarde y no paro de darle vueltas, creo que te lo puedo explicar aunque va a ser difícil que te quite de la cabeza la imagen de ninfómana que debes tener de mí en este momento'
A José le dio la sensación de que se le había pasado el enfado, por lo menos en el mensaje no dejaba entrever que siguiese molesta con él, parecía que lo único que la preocupaba era la impresión que él se podía haber llevado de ella, así que intento tranquilizarla a ese respecto y ser majo. Con un poco de suerte el enfado que tenía su jefa con él podría quedar olvidado ese fin de semana. No es que fuera una obra digna de un novel de literatura pero José se quedó bastante satisfecho con el texto que le envió de vuelta.
'No tienes ningún motivo para preocuparte por la imagen que yo pueda tener de ti, me sigues pareciendo una mujer maravillosa en todos los sentidos. Entiendo perfectamente que la Voz tiene una habilidad innata para llevarnos hasta nuestros límites e incluso más allá, jamás se me ocurriría juzgarte por nada de lo que pueda pasar en esa habitación. Por otro lado, si quieres hablar estoy a tu completa disposición, yo también creo que es importante que tratemos con calma lo que ha pasado, seguro que cuando hablemos todo lo que tengamos que hablar podremos reírnos de esto juntos'
Cuando Edurne regresó a este mundo se encontraba sentada en el mismo banco que en la última ocasión. Está vez le había resultado más brutalmente increíble que la otra, todo había sido sorprendente, había llegado a nuevas cotas de placer si eso era posible después de lo vivido la otra vez; había perdido los papeles presa de la excitación como nunca antes en su vida, aunque en su defensa tenía que decir que también había llegado a estar más excitada de lo que había estado jamás; había gozado tremendamente con el sexo anal y eso que siempre le había tenido un miedo tremendo, hasta ese día como mucho había permitido que le metiesen un dedo por detrás y solo cuando estaba muy muy caliente; la Voz se había metido con ellos en la habitación y la había visto follar con José de una forma tan salvaje que era difícil sospechar que fuese posible antes de verlo con sus propios ojos, además había descubierto de lo que era capaz su subalterno en cuanto a ser bestia en el sexo y finalmente ahora sabía que detrás de la Voz no había una, sino dos enfermas mentales.
Se levantó para irse a su casa y le fallaron las piernas, tuvo que volver a sentarse y concienciarse de que los orgasmos tan brutales que había tenido le iban a impedir caminar con normalidad durante un tiempo porque las piernas le temblaban como si fueran dos flanes. Dejó pasar un ratito y volvió a intentar levantarse, esa vez sí que consiguió, a duras penas, llegar hasta su casa. Cuando se encontró dentro de la seguridad de su hogar empezaron a venirle las imágenes de lo que había hecho con José, no había excusa posible, se había comportado como una auténtica ninfómana, se había masturbado delante de su empleado varias veces, una de ellas a escondidas, aunque él se había acabado enterando de que lo había hecho porque la Voz no perdía ocasión de humillarla, le había cabalgado como si estuviera poseída y para colmo, le había terminado gritando que se corriera dentro de su culo, en fin, se había comportado peor que una ninfómana.
Edurne sintió una necesidad acuciante de darle algún tipo de explicación a su subalterno aunque era consciente de que lo que había hecho no tenía remedio, así que le escribió un mensaje. Cuando leyó la respuesta de él se quedó más tranquila, por lo menos no parecía que pensase que era una ninfómana y además se había sentido muy comprendida, por mucho que se hubiese enfadado con él la semana anterior, tenía que reconocer que era un tipo excepcional, si tuviera diez años menos haría lo que pudiese por arrebatárselo a su novia ahora que ella estaba lejos, le parecía que era imposible que esa mujer supiese la suerte que tenía, le estaba dando mucha envidia, aunque solo fuera por como follaba, ella no se alejaría de él ni una semana.
José notó que Edurne estaba un poco agobiada y necesitaba hablar cuanto antes así que el sábado quedaron pronto por la mañana y ambos se reunieron en una terracita cercana a la casa de José entorno a un par de cafés. Como era de esperar, después de saludarse, Edurne fue directa al grano.
- No me voy a andar con medias tintas, soy perfectamente consciente de que mi comportamiento de ayer fue bochornoso y eso ya no tiene remedio.
- Ya te dije en el mensaje que no te preocupases por eso, los dos hemos hecho cosas de las que no estamos orgullosos y...
- Déjame terminar José, quiero ser muy franca contigo. Yo sé que cuando me excito mucho pierdo los papeles y ayer la Voz consiguió que me excitase muchísimo. No es nada habitual en mí que me pase eso, y no me refiero a lo de ayer, a ese grado no había llegado nunca, me refiero a excitarme, hasta hace una semana yo creía que me había vuelto asexual, llevaba años sin practicar sexo y sin echarlo de menos siquiera. Con esto quiero decir que la Edurne que tú has visto es prácticamente una completa desconocida para mí, sabía que perdía los papeles pero no hasta el punto al que llegue ayer, vamos que no soy una ninfómana, en realidad soy lo opuesto, pero perdí la cabeza.
- A ver Edurne, que no tienes que excusarte por nada, que soy consciente de que lo que pasa en esa habitación es como si pasase en otra realidad, no tiene nada que ver con nuestras vidas, ni con como somos.
- Eso no es cierto del todo, tú te has comportado como un caballero en todo momento, bueno eso conmigo, porque con la Voz te convertiste en un animal salvaje. Me sorprendió mucho verte así.
- Ves, yo también tengo cosas de las que avergonzarme, como excusa diré que tenía mucha rabia guardada y la solté de esa manera tan bestia, no pienses que soy así, esa vena me ha salido muy pocas veces en mi vida. Hablando de ese momento ¿Sabes que tenías razón? Conozco a la Voz.
- ¡Has descubierto quién es!
- No, a ver como te digo esto, cada mujer tiene un sabor distinto y el de la Voz sé que ya lo había probado, pero no consigo recordar a quien pertenece.
- Joder, ya me parecía a mí que tal y como te hablaba te tenía que conocer ¿Crees que conseguirás recordar quién es?
- Si, confío en que en algún momento se me encienda la bombilla y consiga saber de quién era ese sabor.
- Me encantaría que esa loca acabe entre rejas.
- Oye ¿Tú no crees que debemos denunciar?
- Si claro que creo que deberíamos denunciar, esa loca es un peligro público, a saber a cuánta gente le está haciendo lo mismo.
- ¿Pues por qué no vamos ya? Si lo dejamos ahora puede que nos pase como la semana pasada, al final llega el viernes y acabamos otra vez en la habitación oscura sin haber denunciado.
Edurne sintió un escalofrío recorrerla, no podía negar que la posibilidad de acabar otra vez en la habitación oscura con José no le desagradaba especialmente aunque tuviese que soportar de nuevo la vejaciones de la Voz, sus irritantes comentarios y la vergüenza que conseguía hacerla pasar.
- Venga vamos, hay una comisaría aquí cerca, eso sí, no digas nada de que creo que conozco a la Voz, no querría que se pusieran a interrogar a todas las mujeres con las que he estado, cuando recuerde quién es, iré yo mismo a decírselo a la policía.
Los dos se fueron a la comisaría dispuestos a cumplir su deber de buenos ciudadanos y denunciar para que no le pasase lo mismo a nadie más. Por el camino Edurne recordó lo de Valeria y trató de hablarlo con José.
- Oye una cosa, la otra mujer con la que estuviste en esa habitación antes que conmigo fue Valeria ¿Verdad?
José había pasado por alto que la Voz lo había dicho la última vez que estuvieron bajo sus órdenes y se quedó asombrado de que Edurne lo hubiera descubierto, trató de hacerse un poco el loco por si lo estaba diciendo al tuntún.
- ¿Por qué piensas eso?
- Joder José, porque lo dijo la Voz.
- Pues no me di cuenta.
- Debías estar muy ocupado metiéndome la polla por el culo.
José enrojeció súbitamente y Edurne comprendió que se había pasado.
- Perdona José, no lo he dicho a malas, lo hiciste con sumo cuidado y no sabes cuánto te lo agradezco. Pero dime ¿Ha afectado a vuestro trabajo?
- Pues la verdad es que Valeria es muy profesional y hemos intentado que nuestro trabajo no se viera afectado, aunque nuestra relación personal si que se ha resentido un poco, pero creo que ya lo hemos superado.
- Me imagino que es muy difícil que eso no afecte a la relación personal ¿Habéis hablado de ello?
- Un poco, pero Valeria no quiere hablarlo y desde mi punto de vista eso lo hace todo más difícil.
Edurne pensó que si Valeria había probado la polla de José era muy difícil que no tuviese tentaciones de volver a probarla.
- ¿Y os habéis vuelto a liar después de eso?
- No te puedo decir nada más sobre Valeria, si quieres saber más, pregúntale a ella, si lo necesitas puedes decirle que tiene mi permiso para contarte lo que crea conveniente.
En ese punto llegaron hasta la comisaría, una vez dentro vieron que había mucha gente y decidieron no hablar más sobre el tema, cualquiera que les escuchase iba a alucinar. Tuvieron que esperar un buen rato hasta que pudieron declarar y poner la denuncia, fue un poco raro tener que contar lo que había pasado a un desconocido pero evitaron dar muchos detalles. Les dijeron que esperasen, que los hechos que estaban denunciando eran muy graves y le iban a pasar su caso a algún inspector para que lo analizara, querían que esperasen por si necesitaba alguna aclaración y si estaban allí los dos sería todo mucho más ágil.
Otra vez tuvieron que esperar un buen rato, cuando empezaban a desesperarse les llamaron y no apareció un inspector, aparecieron dos, una mujer y un hombre. Les dijeron que pasasen cada uno de ellos con uno de los policías a un cuarto distinto para que les aclarasen algunas cosas. José se fue con la mujer y Edurne con el hombre.
A José le pareció que la mujer policía tenía muy buen cuerpo, pero eso quedó rápidamente en un segundo plano, llegó a cabrearse mucho con ella, no solo le pidió que le contase detalladamente todo lo que había hecho desde antes de tener el primer encuentro con Edurne en la habitación oscura, es que le exigió una cantidad de detalles que terminaron por exasperar a José. Entendía que tuviera que contar lo que había pasado en aquella habitación, pero tener que relatarle con pelos y señales a una desconocida los últimos días de su vida le pareció exagerado. Además, tal y como le hacía las preguntas, parecía que, o bien no se creía su historia, o pensaba que el culpable de todo era él. José terminó el interrogatorio pensando que haber ido a la policía había sido un error o, en el mejor de los casos, una perdida de tiempo.
Edurne también acabó tremendamente cabreada con el policía que le había tocado, a ella también le hicieron contar todo lo que había hecho los últimos días con pelos y señales, pero lo que le enfado fue que el policía no parase de pedirle detalles de lo que había pasado en la habitación, a ella le parecía que eso no aportaba nada a la investigación y que aquel hombre le hacía esas preguntas solo por puro morbo, se sintió realmente humillada teniendo que relatar todo lo que habían hecho José y ella en aquella habitación.
Cuando terminaron no les dejaron hablar entre ellos y tuvieron que volver a declarar pero está vez con el otro policía, José con el hombre y Edurne con la mujer.
José se sintió un poco mejor con aquel hombre, casi pierde la paciencia cuando tuvo que volver a contar la misma historia que le había dicho a su compañera entera otra vez, pero por lo menos no tuvo la sensación de que el policía pensase que era él el culpable de todo, en cambio sí que le volvió a parecer que ese hombre no se creía una palabra de lo que le estaba contando.
Edurne se sintió mucho más a gusto con la mujer, por lo menos no pensó que le estuviera pidiendo detalles para luego ir a masturbarse recordándolos, además le pareció que esa mujer la entendía y eso hizo que se explayara mucho más relatando todo lo que había pasado, incluso se animó a confesarle algunas de las sensaciones que había sentido con la polla de José para que entendiese mejor el estado al que había llegado.
Una vez que hubieron terminado de declarar por tercera vez, les dejaron salir con una copia de la denuncia que ocupaba varios folios. El hombre y la mujer policía se reunieron entre ellos para poner en común lo que les habían contado ambos, a los dos les había parecido una historia tan rocambolesca que era difícil que fuese verdad y a la vez difícil que se la hubieran inventado, pero a pesar de la cantidad de detalles que les habían pedido no encontraron ninguna incongruencia entre las cinco declaraciones que tenían en total. A la mujer le había dado la sensación de que José estaba más preocupado de presumir de sus presuntas habilidades sexuales que de aportar algo a la investigación, pero según lo que le contó Edurne daba la impresión de que había sido incluso modesto, vamos que tenía la sensación de que se habían puesto de acuerdo para vacilarla. El hombre en cambio pensaba que Edurne tenía algo que ocultar, le pareció que estaba terriblemente incómoda declarando y encima había que sonsacarle todo porque se negaba a dar detalles, en cambio José le pareció un tipo de lo más colaborador, bastante cuentista en lo que respecta al sexo, pero por lo demás, un joven de lo más normal, hasta el hecho de que se tirara el pisto con el sexo era normal, pero el grado superlativo en que lo hacía sí que le pareció demasiado. Ambos quedaron en repasar todas las declaraciones e ir viendo como actuar aunque ninguno de los dos se lo tomó muy en serio.
Habían perdido tantísimo tiempo en la comisaría que empezaba a ser tarde para ir a comer, José le propuso a Edurne que comiesen juntos en un restaurante que había a unas manzanas de su casa, estaba muy bien y no era caro. Así podrían hablar de su experiencia en comisaría y de lo que había pasado en la habitación oscura porque al final casi no habían podido comentar nada. A Edurne le pareció fenomenal, ella estaba pensando en proponerle lo mismo, pero no se había atrevido a decírselo para que no pensase que era un truco para acabar follándoselo otra vez, a pesar de lo que le había dicho José, no estaba convencida del todo de que él no pensase que era una ninfómana.
En el restaurante estuvieron muy a gusto los dos, José estaba muy contento, no solo había recuperado la relación con su jefa, es que había mejorado un montón. Hablaron muy sinceramente de todo, hicieron miles de teorías sobre la Voz y su amiga, José le contó la parte que se había perdido por estar medio inconsciente... Vamos que fue una sobremesa muy larga y agradable, puede que el vino de la comida influyese, pero eso no quitaba que se sintieran muy comprendidos mutuamente. A los dos les pareció que la barrera jefa-empleado había desaparecido, hablaron tan tranquilamente de todo que Edurne llegó a sacar temas que podrían ser muy escabrosos.
- Pues cuando tuviste que comerme las tetas recordé la conversación que tuvimos y pensé que si era verdad que te gustaban, ibas a poder demostrarlo.
- ¿Pero como pudiste dudar de que me gustan tus tetas?
- Hombre, saliste corriendo, si te hubiesen gustado de verdad te hubieras quedado por lo menos hasta ver como iba la cosa.
- Joder Edurne ¿Cómo te tengo que decir que tienes unas tetas estupendas?
- Pues con la boca, jajaja, es broma, es broma, perdona ¿Entonces todavía piensas que están 'para comérselas'?
José se avergonzó un poco recordando la frase que le había soltado a su jefa, pero ya que tenían tan buen rollo decidió ser valiente.
- Pues claro, te las comería ahora mismo sin dudarlo.
Joder, otra vez le había vuelto a soltar una burrada a su jefa, confiaba en que no se la tomase a mal de todas formas.
Edurne se había calentado contándole todo lo que había hecho con José a la mujer policía y además durante la comida le habían estado viendo imágenes a la cabeza, así que seguía con cierta calentura que la llevó a ser osada.
- ¿Siii? ¿Y estarías dispuesto a respaldar tus palabras con hechos, o saldrías corriendo como la otra vez?
- No salí corriendo, tenía un compromiso ineludible.
- Eso no responde a mi pregunta.
- Te lo demuestro cuando quieras y donde quieras.
José estaba asombrado por el giro que estaba dando la conversación pero él también se había calentado durante la comida, hablando del tema era imposible que no apareciesen imágenes en su cabeza de lo más excitantes. Está vez tenía un montón de tiempo libre así que podía llegar hasta donde hiciera falta. Edurne sintió como se le volvían a mojar las bragas al pensar en la posibilidad de acabar en la cama con José.
- Pues si quieres demostrármelo dime sitio y hora, a ver si es verdad que te comerías unas tetas caídas sin que te obliguen.
José no se lo podía creer, su jefa le estaba retando a comerle las tetas, su polla dio un pequeño brinco y decidió ir con todo, no podía evitar sospechar que no era verdad que ella estaba dispuesta a dejar que le comiera las tetas sin que la obligasen.
- Ahora mismo, en mi casa si quieres, está aquí al lado ¿Qué? ¿Ahora eres tú la que va a salir corriendo, ehhh?
- Eso es lo que tú esperas, vas de farol y crees que soy yo la que se va a achantar, pues nada de eso, vamos a tu casa ahora mismo, a ver cuánto tardas en rajarte.
Los dos se miraron desafiantes y se fueron hacia casa de José, durante el corto camino los dos acusaban al otro de querer rajarse pero ambos tenían la esperanza de que aquello terminase con ellos metidos entre las sábanas.
En cuanto José cerró la puerta de su piso tras de sí, Edurne continuó con su actitud desafiante.
- Venga aquí me tienes ¿Vas a cumplir tu palabra o te vas a rajar en el último momento?
- Quítate la camiseta y lo comprobamos.
- Soy una dama, la ropa me la tienes que quitar tú.
Edurne llevaba una camiseta y unas mallas cortas totalmente informales, era sábado y no se había parado a pensar en estar guapa, solo en estar cómoda, no estaba entre sus planes acabar así.
José le agarró la camiseta y se la sacó por la cabeza a Edurne con su colaboración. Ella se arrepintió de haber dedicado tan poco tiempo a escoger su ropa esa mañana, tenía la cabeza completamente ocupada con lo que le iba a decir a José y se había puesto las primeras prendas cómodas que había pillado, así que estaba delante de José con un sujetador tan poco favorecedor que estaba deseando que José se lo quitase para que no la viera con el puesto.
José se acercó a Edurne, le pasó las manos por la espalda y lo desabrochó. Ese momento les recordó a ambos cuando ella estaba amarrada a la pared y José había tenido que hacer algo parecido para llegar hasta el cierre, José se separó un poco de ella mientras le sacaba la prenda por los brazos y se quedó mirándole las tetas.
- ¿Qué? ¿Ya no te parece que estén para comérselas?
- Buff, no sé ni como puedes pensar eso. Se me está poniendo dura solo con vértelas, no te digo más.
En realidad Edurne confiaba en que José no se echaría para atrás, pero ver el bulto que se le había formado en el pantalón, y que seguía creciendo, le había dado una grata sorpresa, aunque ya había comprobado el efecto de sus pechos sobre José, no esperaba que le gustasen tanto como para lucir semejante erección tan rápido. Además pensó que estaba muy cerca de poder revolcarse con José sin que nadie les dijese lo que podían y no podían hacer, así que, mirando descaradamente hacia la entrepierna de José, le dejó muy claro lo que quería.
- Eso sí que está para comérselo.
José le respondió en tono de broma.
- Yo primero que me lo he pedido antes.
José cogió ambas tetas desde abajo haciendo que sobresaliesen los pezones y se puso a darles alternativamente pequeños lametoncitos en la punta a ambos mientras la miraba a la cara. Tras estar un ratito así, sin dejar de mirarla, comenzó a succionar suavemente uno de ellos al tiempo que jugaba con el otro con su dedo pulgar.
- Podrías estar haciendo esto por quedar bien solo porque soy tu jefa, voy a tener que cerciorarme de que te gustan para estar segura.
Edurne puso la mano sobre su bulto y se lo frotó.
- Ummm, no parece que me estés engañando.
José retiró la boca del pecho de Edurne, y mientras le agarraba las tetas dejando los pezones entre sus dedos para irlos pellizcando suavemente, le respondió.
- Para estar segura del todo puedes bajarme los pantalones, podría haberme escondido un salchichón en los calzoncillos.
A Edurne le hizo gracia la ocurrencia y le sonrió.
- Yo también estaba pensando que podía haber gato encerrado, no es normal que se te ponga así por unas simples tetas, efectivamente voy a tener que asegurarme del todo.
José le devolvió la sonrisa y volvió a pegar la boca a uno de sus pezones, pero está vez se lo comió con bastante más energía. Edurne se puso a desabrocharle el pantalón y luego lo dejó caer al suelo descubriendo unos boxer incapaces de contener todo el miembro de José, ya empezaba a asomar el glande por una de las perneras.
- Creo que puedo asegurar que eso no es un salchichón, aunque podría ser una salchicha bratwurst de esas, desde aquí no lo puedo ver bien.
Edurne se arrodilló lentamente delante de José haciendo que tuviese que soltar sus pechos. Una vez que tenía la cabeza a la altura de su cadera empezó a mover su mano sobre la tela del calzoncillo por todo el miembro de José haciendo que con el roce la tela se fuese retirando dejando cada vez más trozo de la polla a la vista.
- Sigo sin poder estar segura, la única forma de comprobarlo, sin dejar lugar a dudas, es probándola.
Sin quitarle el calzoncillos, le agarró la polla terminando de retirar la tela en el mismo movimiento, le lanzó una mirada a los ojos y se la metió en la boca. Mientras le hacía una sosegada mamada, Edurne pensaba en lo mucho que le gustaba tener esa polla en la boca, nunca le había desagradado hacerlo y algunas veces lo había disfrutado, pero hacerlo con la de José le encantaba.
- Yo creo que ya has tenido tiempo de asegurarte ¿No?
Edurne se sacó la polla de la boca para responder a José aunque siguió masturbándole lentamente.
- Si, ya estoy segura, ahora simplemente estoy disfrutándola, ya te he dicho que está para comérsela.
José cogió una mano de Edurne invitándola a ponerse de pie.
- Anda vamos a mi cuarto que allí estaremos más cómodos, hay varias cosas que tú tienes que también están para comérselas y me gustaría disfrutarlas.
Edurne se incorporó y siguió con el juego.
- ¿Si? ¿Y cuáles son esas cosas?
- En mi cuarto te lo digo, las damas primero.
Edurne le sonrió y se dirigió al cuarto de José, él al verla caminar por delante suya, se fijó en su culo y le dieron ganas de amasárselo, en un primer momento se cortó de hacerlo por pura costumbre, mil veces le había apetecido tocárselo y mil veces se había contenido, pero luego pensó que ella acababa de comerle la polla, era difícil que le sentase mal que la sobase un poco el culo por muy jefa suya que fuese, así que le agarró descaradamente una nalga mientras acercaba la boca a su oreja para hablarla.
- Me encanta como te quedan estas mallas.
Ella se giró para sonreírle y le respondió.
- Pues yo estaba pensando en quitármelas porque, por lo que sea, me está entrando un poco de calor, pero si quieres me las dejo puestas.
- La comodidad de mis invitados es lo primero, además puede que lo que lleves debajo también te quede muy bien.
Entraron en la habitación de José y Edurne se giró para quedar de frente a José.
- ¿Entonces me ayudas a quitármelas? Ya sabes que las damas no se desvisten delante de un hombre.
José le bajó las mallas despacio, le pareció oportuno darle un poco de misterio, además le estaba gustando el ritmo tranquilo con el que estaba discurriendo todo, ya tendrían tiempo de que les entrasen las urgencias. Edurne pensó que por lo menos las bragas que llevaba si que eran bastante aceptables. José no opinaba igual, a él le pareció que le quedaban maravillosamente, le encantó que la tela fuese como de seda, además eran algo pequeñas, lo que le daba esperanzas de que la raja del culo sobresaliese por la parte superior, le atraía mucho eso. Por lo demás eran bastante normales, con la tela lisa, sin encajes ni bordados, vamos que le parecieron atractivas y elegantes igual que su portadora.
- Vaya, me parece que estoy viendo una de esas cosas que tienes que están para comérselas.
- ¿Y cuál es?
José puso la mano delicadamente sobre el sexo de su jefa y acariciando la tela de sus bragas le contestó.
- Esto.
- No sé yo si debería dejar que un empleado meta ahí su boca.
- A lo mejor encuentro la forma de despejar tus dudas.
Con un gesto suave empujó a Edurne sobre su cama, se puso sobre ella y volvió a meterse uno de sus pechos en la boca mientras restregaba la polla por el sexo de su jefa sin hacer mucha presión, le estaba gustando mucho sentir la suavidad de la tela de las bragas acariciarle la piel de su miembro.
- Ummm, tengo que admitir que tus argumentos son muy convincentes.
José aprovecho para responderla mientras cambiaba su boca de un pecho a otro.
- Pues tengo más, pero primero déjame que termine de desarrollar este.
A Edurne la estaba cautivando la suavidad con la que la estaba tratando y le divertía el pequeño jueguecito verbal en el que se habían metido.
- Soy una mujer difícil de convencer, así que igual tienes que esforzarte en desarrollar tu argumento.
A José le estaba gustando mucho poder disfrutar con calma del cuerpo de su jefa y se tomó todo el tiempo del mundo para saciarse con sus tetas mientras le iba restregando la polla por la suave tela de sus bragas cada vez con más intensidad según se iba calentando. Edurne también se fue excitando con el frotamiento de la polla de José sobre su sexo hasta el punto de que empezó a echar de menos algo más fuerte, pero le estaba encantando que José no se cansase nunca de comerle las tetas, no solo por el placer físico que le provocaba, también porque le estaba sorprendiendo cuanto le gustaban a José.
- Pues si que parece que tenías ganas de comérmelas.
José pensó que igual Edurne se estaba cansando de que estuviera pegado a sus pechos, si por él fuera, estaría así eternamente, pero tampoco quería ser pesado.
- No te imaginas cuántas, pero también tengo ganas de hacerte otras cosas.
- A ver, sorpréndeme.
- No sé si un empleado debería hacerle lo que tengo en mente a su jefa.
- Estás consiguiendo que cada vez me importe menos ese detalle.
José bajó hasta el sexo de Edurne, le quitó las bragas y comenzó a darle sutiles lengüetazos.
Viendo como iba la cosa, Edurne decidió que iba dejar que José hiciese con ella lo que quisiera, al ritmo que quisiera, estaba descubriendo el sexo lento y le estaba encantado esa forma de disfrutar sin ansias.
José se volvió a tomar su tiempo para saborear el sexo de su jefa, no sabía si tendría otra oportunidad como esa y quería disfrutar todo lo que pudiera de ese momento. Pasó su lengua por cada parte de la entrepierna de Edurne recreándose en todas ellas, después de haber hecho un repaso general, empezó por los labios mayores, de ahí paso a los menores y finalmente se centró en el clítoris, tardo un buen rato en empezar a succionárselo pero cuando se puso a ello había conseguido excitar tanto a Edurne que ella sintió como si le inyectasen placer en las venas y se extendiese por su cuerpo.
- Ummm, esto es lo que necesito los días de stress en la oficina.
A José le dio un morbo tremendo pensar en comerle el coño a su jefa en su despacho y tuvo que parar un momento para responderla, eso sí, puso a sus dedos de suplentes mientras tanto.
- Me encantaría hacerte esto en el despacho.
Mientras volvía a sentir como los labios de José hacían el vacío sobre su clítoris, Edurne se quedó pensando en lo bien que le vendría un tratamiento relajante como este después de discutir con los energúmenos que había por jefes en algunos departamentos.
Tras un buen rato trabajando sosegadamente el clítoris de su jefa con la lengua, José comenzó a meterle los dedos con parsimonia. Edurne lo estaba disfrutando muchísimo e intentaba mantenerse calmada a pesar de que ya había llegado a unos niveles de excitación que la hacían temer que pudiera perder la cabeza en cualquier momento.
José siguió usando la lengua y los dedos en el sexo de su jefa con tranquilidad y Edurne comenzó a impacientarse, primero se estrujó los pezones ella misma, pero no fue suficiente, necesitaba urgentemente que José aumentase la intensidad, Edurne estaba deseando que le succionará el clítoris con energía y le clavase los dedos con furia pero él seguía disfrutando cada instante sin prisa.
Edurne estaba a punto de descontrolarse y tumbar a José para cabalgarle a lo bestia cuando José se detuvo y se irguió para mirarla, ella vio su pene completamente erecto apuntándole y lo deseó con todas sus fuerzas.
- José, por favor, métemela, métemela por donde tú quieras, pero fóllame de una vez.
José la sonrió con un poco de maldad, le encantaba ver a su jefa desesperada por sentir su polla y decidió dejarla con las ganas un poquito más, tenía que estar muy excitada para pedirle que se la follase y encima insinuarle que podía usar su culo, pero José quería verla perder los papeles como en la habitación oscura. Se puso a horcajadas al lado de su cabeza y acercó la polla hasta sus labios.
A Edurne le pareció el manjar más apetecible del mundo pero eso no era lo que ella necesitaba.
- José, necesito que me folles ya, sino voy a entrar en combustión.
- Me has dicho que te la metiese donde yo quisiera y me apetece follarte un poco la boca.
Edurne, resignada, separó sus labios y comenzó a comérsela, enseguida la estaba devorando con furia pero José no quería eso.
- No, no, no ¿No querías que te follase? Pues te voy a follar la boca, pero a mi ritmo.
José comenzó a mover la cadera despacio, Edurne sintió que la polla se movía lentamente en su boca pero se la metía muy profundo, así que tuvo que pegar su cabeza al colchón y dejarla quieta para que no le entrase hasta más allá de lo que podía soportar. Solo se movía José, la estaba follando la boca literalmente, la excitó sentirse un objeto de placer para él, pero su sexo ardía y tenía que hacer algo, llevó una mano hasta su clítoris y se puso a masturbarse, de nuevo dejó que el ansia se apoderase de ella y en menos de un minuto estaba frotándoselo frenéticamente mientras sentía como la polla de José entraba hasta lo más profundo de su boca una y otra vez, imprimía un ritmo tan lento que podía notar cada vena con los labios, a José le daba un morbo tremendo verla así y quería alargar aquello.
- Espera un poco más, relájate y disfruta el momento.
José le apartó suavemente la mano de su sexo y la sustituyó por la suya para acariciarle el clítoris al mismo compás con el que le penetraba la boca.
Edurne intentó controlarse y confiar en que José premiaría su paciencia en algún momento pero ya había superado su punto de no retorno y estaba desesperada por sentir como la reventaba el coño aunque le estuviera encantado notar como esa polla la llenaba la boca sin prisas y su clítoris no parase de hacerla sentir placer.
Edurne llegó a tales cotas de excitación que pensó que iba a ser capaz de correrse solo con las suaves caricias que estaba recibiendo su sexo, pero antes de que ese momento llegase José la sacó de su boca y se colocó entre sus piernas dispuesto a penetrarla por fin. Antes de decidirse a metérsela se le antojó comerle un poco más las tetas y eso hizo, se inclinó sobre el cuerpo de su jefa y volvió a chuparle los pezones con parsimonia. Ella no podía resistir más, le hubiera atado a la cama y se lo habría follado hasta caer exhausta, pero usando toda la capacidad que tenía de autocontrol, se limitó a agarrarle la polla y dirigirla hacia la entrada de su vagina. José respondió moviendo su cadera suavemente para empezar a penetrarla mientras le comía las tetas un poco más intensamente.
Edurne sintió un placer enorme en cuanto notó como se abrían las paredes de su vagina para permitir que la polla de José comenzase a entrar en ella. José siguió tomándoselo con calma y fue aumentando la profundidad de sus penetraciones muy despacio mientras se la sacaba y se la metía lentamente. Edurne notaba cada centímetro deslizar por su sexo, la inundaba de placer pero también de ansiedad, la quería toda y la quería ya.
- Por favor, fóllame como tú sabes, clávamela hasta el fondo de una vez, no lo aguanto más.
José no se dejó convencer y continuó con su ritmo exasperantemente lento. Edurne no pudo resistirlo más, abriendo las piernas todo lo que podía apoyo los pies en el colchón y empezó a mover las caderas para tratar de que esa polla entrase todo lo posible en su interior, José lo notó y retiró un poquito su pelvis para seguir siendo él el que marcase el ritmo. A pesar de eso, la excitación de Edurne era tal, que se empezó a correr cuando José apenas le había metido la mitad, era un orgasmo un poco extraño para ella, era más tranquilo, no tan intenso como normalmente, era un orgasmo muy suave. José no se inmutó y continuó igual. A Edurne le dio tiempo a terminar su pequeño orgasmo y José seguía sin habérsela metido entera, él seguía profundizando lentamente y ella, sin tiempo para recuperarse, notaba como la polla de José se seguía abriendo paso a través de su vagina provocándole placer. No tardó en sentir un nuevo orgasmo, casi se podría decir que los había encadenado, volvió a ser un orgasmo suave pero está vez sí que notó que José, por fin, se la clavaba hasta el fondo antes de que terminase y eso provocó que su orgasmo subiese de intensidad antes de acabar.
A José le encantaba verla correrse, el gesto de placer que ponía le volvía loco pero quería seguir así mientras pudiese y no se dejó llevar por el ansia de empotrarla sin piedad que sentía, simplemente aumento un poco el ritmo y la fuerza con la que la penetraba. Edurne no se lo podía creer, apenas había terminado de correrse y volvía a notar como su placer iba aumentando hasta llegar a un nuevo orgasmo. José repitió una y otra vez la misma secuencia, cada vez que ella se corría él aumentaba un poco la fuerza y la intensidad de las penetraciones y al poco rato ella tenía un orgasmo más fuerte que el anterior. Estuvo así hasta que llegó a embestirla con toda su energía mientras ella gemía escandalosamente. Tras el último y demoledor orgasmo que tuvo Edurne, José se la sacó para pajearse frenéticamente sobre ella y eyacular sobre su cuerpo, Edurne levantó la cabeza para mirar hacia su sexo cuando sintió que la polla de José lo abandonaba.
- Rápido, córrete en mi boca.
El primer chorro de lefa cayó sobre el sexo de Edurne pero José, ante tal invitación, se apresuró a cogerla por la cabeza y conducirla hasta su polla mientras seguía pajeándose. El segundo chorro de lefa le pringo las tetas mientras José intentaba llevar su miembro hasta su objetivo, el tercero salió disparado hacia su cara y finalmente consiguió introducirla entre los labios de su jefa para terminar de correrse follándole la boca.
Ambos se quedaron tumbados en la cama extasiados, pero al poco rato José se levantó de un brinco.
- ¿Qué te pasa?
- ¡Casi se me pasa! Es la hora de mi charla semanal con Mila.
José encendió el ordenador que había sobre su mesa, Edurne estaba medio ida por la increíble sucesión de orgasmos crecientes y no llegaba a comprender lo que José estaba haciendo.
- ¿Pero que haces?
- Enciendo el ordenador para hablar con ella, hablamos por videollamada.
Las piezas se juntaron en el cerebro de Edurne y entró en pánico, José iba a tener una videollamada con su novia y ella estaba desnuda tirada en su cama pringada con su semen. Se levantó lo más rápido que pudo pero sus piernas eran incapaces de sostenerla en pie.
- Tú no te preocupes, no hace falta que te levantes.
- ¿Pero estás loco o qué? No me voy a quedar mientras tú hablas con tu novia, y mucho menos metida en tu cama desnuda.
Edurne trataba de vestirse lo más rápido que podía para salir de allí corriendo.
- No hace falta que te vayas, seguro que os caéis muy bien.
Edurne no entendía nada, encima pretendía que se quedase a hablar con ella.
- No voy a hablar con tu novia mientras todavía tengo el sabor de tu semen en la boca.
Justo cuando Edurne había conseguido ponerse la camiseta, las bragas y los pantalones oyó la voz de Mila salir del ordenador.
- Holaaa, ya pensaba que te habías olvidado de mí.
- Se me ha ido la hora perdona, pero tengo una sorpresa para ti.
- ¿Si? ¿Cuál es?
- Mira con quién estoy.
Edurne maldijo a José para sus adentros, se limpió lo mejor que pudo los restos de semen de la cara con el dorso de la mano y sacó la cabeza para entrar en el ángulo de visión de la cámara con su mejor sonrisa.
- Hola Mila ¿Qué tal por Estados Unidos?
- ¡Anda, que sorpresa más buena! Hola Edurne, espero que peor que tú en casa de José, jajaja. Supongo que ya se te habrá pasado el enfado con él.
Edurne pensó que en esos momentos le estaba odiando con todas sus fuerzas pero efectivamente ya no estaba enfadada con él.
- Ehhhh, bueno, no estaba enfadada con él, en todo caso un poco decepcionada.
- Me contó José lo que os obligaron a hacer en la habitación esa ¿Qué tal lo llevaste tú?
A Edurne le estaba resultando de lo más extraño hablar con Mila en esa situación y que encima le hablase tranquilamente de la habitación oscura en la que había tenido que hacer de todo con su novio le resultaba surrealista.
- Ehhh, bueno, fue todo muy raro.
- Tengo tantas cosas que contarte Mila, está semana ha sido muy movidita ¿Sabes que nos volvieron a meter a Edurne y mí en la habitación ayer?
- No fastidies, y aún así os quedasteis con ganas de más por lo que veo.
- Ya sabes cómo son estas cosas, por la mañana hemos quedado para hablar y al final... Pues aquí estamos.
- Me alegro un montón José, eso quiere decir que ya no está enfadada contigo, sé lo mucho que te preocupaba eso.
Edurne estaba alucinando, la novia de José estaba diciendo que se alegraba mucho de que acabase de follar con él. No sabía como huir de ahí e intentó escaquearse como pudo.
- Bueno yo os dejo que tendréis muchas cosas que contaros y no quiero molestar.
- Espera un momento, es que la última vez que hablamos José y yo, intenté que entendiera lo especial que es follar con él y no me cree ¿Se lo puedes decir tú? A ver si a ti te hace caso.
Cuando ya pensaba que la situación no podía ser más rara una nueva vuelta de tuerca la volvía a asombrar.
- ¿Pero que quieres que le diga?
- Pues cuanto disfrutas con él y la diferencia con otros hombres que hayas probado.
- Es que Mila me mira con muy buenos ojos y se cree que soy el tío que mejor folla del mundo. A mí me parece bien tener una opinión imparcial y poder terminar con este tema de una vez, se completamente honesta Edurne, no me voy a enfadar.
- Ehhh, es verdad que follas muy bien José.
- Me gustaría que fueras un poquito más explícita ¿Qué opinas de cómo come los coños? ¿Alguna vez te lo habían comido así de bien?
Edurne pensó que eso no podía estar pasando, la novia de José quería que les dijese a los dos cuanto le gustaba que su novio le comiera el coño.
- Venga, no te cortes, se totalmente sincera, a ver si así deja de creer que su novio es el mejor, es que Mila cree que si una mujer tiene sexo conmigo va a querer más para siempre.
Edurne entendió perfectamente a Mila, pero le parecía muy fuerte decirle a José en la cara que quería seguir follando con él hasta el fin de sus días.
- Ehhh, al respecto de tus habilidades con la lengua tengo que darle la razón a Mila, es la mejor que he probado con diferencia.
- Ja, lo sabía, todas las tías con las que he podido hablar que lo hayan probado me han dicho lo mismo, y además creo que está siendo muy comedida. Edurne no tengas vergüenza, me gustaría que le dijeses a José lo bien que lo hace, es que seguro que está pensando que lo dices solo para quedar bien.
- Pero si ya os he dicho que es el mejor que he probado.
- ¿Te gustaría que te lo comiera todos los días?
Edurne pensó que no podía mentir, para ella era evidente la respuesta pero no pudo evitar sonrojarse un poco al reconocerlo.
- Sí, la verdad es que sí, es que es difícil cansarse de eso.
- Ves cabezón. Y su polla ¿Qué opinas de su polla?
- Pues que está muy bien.
- No seas tan escueta, que luego se inventará cualquier excusa para decir que no es para tanto ¿Cuánto te gusta que te llene la boca con ella?
Edurne volvió a saborear el semen de José y tragó saliva antes de responder, estaba claro que iba a ser sometida a un interrogatorio peor que el de esa mañana con la policía. Pensó que lo mejor era ser sincera y explayarse un poquito a ver si así Mila se quedaba contenta y podía terminar con esa absurda situación.
- Mucho, me encanta como me llena la boca y cuando palpita dentro es increíble, me hace sentir la mujer más deseada del mundo.
- ¿A que también te gustaría poder comérsela todos los días?
- Buff, sí.
- ¿Te convences ahora? Tú jefa te ha reconocido que quiere que le comas el coño y comértela todos los días ¿Qué más quieres?
- A ver, tampoco le va a decir a mí novia que soy un desastre en la cama.
- Joder, lo tuyo es increíble. Perdóname Edurne, pero es que es la cosa más cabezona que he visto, te voy a hacer unas preguntitas más ¿Alguna vez te habías corrido como con José?
- Nunca en la vida.
- Pero cuéntale cuánto te gusta que te la meta ¿A qué es increíble lo bien que folla? ¿A que le da mil vueltas al siguiente? Yo es que perdí la virginidad con él y no podía saber que acababa de encontrar al tío que mejor folla del planeta, no te imaginas el tremendo chasco que me llevé cuando probé otras pollas.
- Ehhh, si, yo me quedé alucinada la primera vez, la verdad es que no me podía imaginar que se pudiera disfrutar tanto del sexo, vamos que sí, que los demás tíos me parecen unos gañanes comparados contigo.
José se puso un poco rojo, le dio un poco de vergüenza recibir tantos piropos.
- Bueno vale, vamos a dejarlo aquí que al final me voy a sonrojar.
- No, no, ahora te aguantas, todas las mujeres con las que he hablado me han dicho exactamente lo mismo y no me has creído nunca ¿A qué una vez que pruebas su polla ya no puedes dejar de desear que te la vuelva a meter?
Edurne pensó que Mila se estaba pasando un poco, no es que no tuviera razón, es que era muy fuerte reconocerle eso a su subalterno.
- José tiene razón, vamos a dejarlo ya, que creo que le ha quedado claro.
- Perdóname Edurne, es que ahora que le tengo acorralado no puedo dejarle escapar, es que es muy cabezón, de verdad, seguro que la próxima vez me vuelve a decir que soy una exagerada. Pero bueno, contarme que os hizo hacer ayer la Voz, que me muero de ganas de saberlo y encima así puedo tener las dos versiones.
- Si, mejor, vamos a dejar el tema de una vez y te lo cuento. En esta ocasión la dejo a ella amarrada y me hizo quitarle la blusa y tocarla por todas partes, vamos lo normal. Luego la soltó y le hizo comerme la polla.
A Edurne le pareció que la forma de contarlo de José no era la adecuada, sonaba hasta aburrido.
- José, creo que así Mila no va a entender por lo que hemos pasado. Cuando José me desabrochó la blusa, la Voz me hizo escoger si quería que me quitase el sujetador o enseñarle las bragas, escogí las bragas.
- Eso me sorprendió un poco ¿Fue por el complejo que tienes con tus tetas?
- No, me las estabas mirando con una cara de deseo tal que se me quitaron todos lo complejos, jajaja. Lo hice porque sabía que te iban a gustar mucho las bragas que llevaba.
Edurne se acabó soltando y hasta le gustó poder ir comentando como habían visto cada uno las distintas situaciones en las que les metía la Voz. Después de haber follado con él sin que nadie les obligara y de que Mila le hubiese hecho reconocer cuánto le gustaba tener sexo con José, ya no tenía mucho que ocultar. Además lo estaban tratando todo con absoluta normalidad y acabo sintiéndose muy a gusto, al final no tuvo ningún problema en ir dando su punto de vista, eso si, según iba avanzando la conversación se estaba calentando al recordar cada cosa y también le parecía interesante la visión de José, no se había hecho una idea de cuanto se excitaba con ella. De lo que sí se estaba dando cuenta es de que José también se calentaba, iban por la mitad de la historia y ya estaba completamente empalmado, para colmo seguía desnudo y no había nada que ocultarse semejante polla a su vista. No podía evitar echarle discretas miraditas mientras pensaba en volver a revolcarse con él en la cama en cuanto terminasen de hablar con su novia.
- Bufff, chicos me estoy calentando mucho con vuestra historia, empiezo a desear que la Voz me secuestre a mí también.
- Yo también me estoy calentando, mira como la tengo.
José se levantó y mostró a la cámara cuanto le había afectado la conversación. Cuando Edurne había visto que la videollamada iba para largo, había cogido otra silla y se había sentado al lado de José, así que en el momento en que él se levantó para mostrarle la erección que tenía a su novia, le dejó la polla muy cerca de su cara.
- Joder José, voy a tener que tocarme un poquito, como me gustaría estar ahí para disfrutarla.
- Siempre te ha vuelto loca mi polla ¿Ehhhh?
- Pues claro, ya lo sabes, y por como te la mira, yo diría que a Edurne también.
Esas palabras sacaron a Edurne de su ensimismamiento, estaba hipnotizada mirando la polla de José mientras babeaba pensando en metérsela en la boca delante de su novia, vale que ya no había sitio para vergüenzas entre ellos pero aún así le pareció una falta de respeto hacia Mila quedarse ensimismada mirando la polla de su novio.
- Edurne, tú que puedes... ¿Te importaría tocársela un poquito? Es que me da mucho morbo ver como lo haces.
Edurne alucinó con la petición, pero entre las ganas que tenía de hacerlo y que se acababa de follar a su novio, le pareció mal negarle nada. Cogió la polla de José y le pajeó lentamente.
- Bufff, que envidia me estás dando ahora mismo, tiene que estar como una piedra ¿No quieres chupársela un poco?
Edurne se lo pensó un instante pero no vio ningún motivo para no hacerlo. Se la metió en la boca y disfrutó del morbo que le estaba dando que Mila se estuviese tocando mientras les miraba. Estuvieron un rato así, Edurne sentía sus bragas empapadas y no veía el momento de follarse a José de nuevo.
- Edurne como sigas así voy a tener que follarte otra vez.
- Ummmm, me encantaría ver como folláis, estoy segura de que vas a hacer que me sienta orgullosa de ti amor.
A Edurne le pareció demasiado fuerte follarse a José delante de su novia, miró la pantalla y vio que Mila se había separado de la cámara hasta hacer que casi todo su cuerpo entrase en la imagen, estaba sentada, con una mano metida dentro de sus mallas y la otra estrujándose un pecho por encima de la camiseta, se notaba que no llevaba sujetador y se estaba pellizcando un pezón con muchas ganas. Le dio hasta un poco de pena, ella allí, sola, mientras veía como otra mujer disfrutaba de su hombre, además sentía que tenía que agradecerle que fuera tan generosa y dejase a José libertad, si no fuera por eso estaba segura de que él nunca le habría sido infiel y muchas mujeres se habrían quedado sin conocer cuanto se podía disfrutar con el sexo. Vamos que la calentura que tenía hizo que se autoconvenciese de que dejar que Mila les viese follar era un generoso acto de caridad y una muestra de agradecimiento. Soltó la polla de José, colocó la silla en la que estaba sentada de lado a la mesa del ordenador, se quitó las mallas y las bragas, se puso de rodillas sobre el asiento de su silla, apoyo un poco el pecho sobre el respaldo y sacó el culo para que José la penetrase.
José no se lo pensó dos veces y la agarró por las caderas para metérsela. Edurne había tenido el detalle de colocarse de tal forma que le daba a Mila una visión perfecta de lo que estaban haciendo mientras que ellos podían seguir viviendo la pantalla solo con girar un poco la cabeza.
Está vez José no se anduvo con tonterías y comenzó a penetrarla con energía, Edurne ya estaba perfectamente lubricada y además todavía tenía la vagina dilatada, así que pudo metérsela hasta el fondo en unas pocas acometidas. Mila viendo que comenzaba la acción, se desnudo completamente y se volvió a sentar para contemplar el espectáculo mientras dejaba que la cámara mostrase como se masturbaba.
Edurne empezó a gemir casi desde la primera estocada, descubrió que le daba un morbo tremendo poder ver como Mila se masturbaba mirándoles y parecía que a José le pasaba lo mismo por las ganas con que se la estaba follando desde el principio.
Efectivamente a José le encantaba ver como su novia se tocaba viéndoles y quería darle el mejor espectáculo posible. Le quitó a Edurne la camiseta para poder tocar sus pechos sin impedimentos y la embistió con fuerza para que Mila viese como se le bamboleaban las tetas. Edurne estaba gozando de lo lindo y cuando volvió a girar la cabeza para mirar lo que hacía Mila se sorprendió al ver que había dejado de frotarse el clítoris para meterse un dildo de gran tamaño en su vagina, se quedó mirándola hipnotizada.
- Es un regalo de José, antes de que yo me viniera hizo un molde de su polla y lo envió para que hicieran este dildo con él, así puedo imaginarme que me folla aunque esté lejos.
A Edurne le pareció un regalo magnífico, estuvo por preguntarle si era posible encargar otro, pero le pareció que no era plan ponerse a charlar mientras José se la follaba delante de su novia.
- Vamos amor mío, dale fuerte, me encantan las caras de placer que pone.
José miraba alternativamente la pantalla y el culo de Edurne y no podría decir que le excitaba más de las dos cosas. Lo sobó con ganas mientras seguía embistiéndola salvajemente y comenzó a oír como los gemidos de Mila se mezclaban con los de Edurne, bufff, le estaban poniendo muchísimo. Miró la cara de Edurne y vio que tenía la vista clavada en la pantalla, miró a su novia y se dio cuenta de que estaba mirando fijamente la cara de Edurne, las dos mujeres se estaban sosteniendo la mirada mientras no paraban de gemir. Para Edurne ver como Mila se clavaba una réplica de la polla que tenía ella ensartada en la vagina le estaba resultando de lo más morboso.
- ¡Ahhhh! José me voy a correr ¡Ahhhhh! Haz que se corra ella también ¡Ahhhhh!
José ya estaba dándole una buena follada a su jefa, no podía hacer mucho más, normalmente Edurne se hubiera corrido hace rato pero el polvo de antes la debía haber dejado muy satisfecha. Se acordó de cuánto había disfrutado con un dedo dentro del culo y pensó que así podría acelerar su orgasmo. Presionó con el dedo el esfínter de su jefa y lo metió, rápidamente se puso a follarle también el culo con él.
- ¡Ahhhh! Mi culo ¡Ahhhhhh! Siiiii, me corroooo ¡Ahhhhhh!
- ¡Ahhhhhhh! Yo también ¡Ahhhhhhh! Reviéntala José ¡Ahhhhhhh!
Las dos estallaron en un orgasmo casi simultáneo y a José le faltaban ojos para verlas a las dos, era una auténtica pasada contemplar aquello.
Cuando ambas terminaron de correrse José tenía la polla a punto de reventar, pero a nadie pareció importarle mucho ese detalle.
- Gracias por el espectáculo que me habéis dado, ha sido la mejor sesión de sexo virtual que hemos tenido, ha sido casi como estar ahí.
- Gracias a ti por prestarme a tu novio, me ha encantado compartir esto con vosotros, sois una pareja genial, raros de narices, pero absolutamente geniales.
- Pero yo todavía no me he corrido, mirar como estoy.
- Buff, si estuviera ahí te aseguro que no paraba hasta que se te bajase, pero estoy convencida de que Edurne sabrá que hacer con eso.
- Creo que sé como solucionar tú problema rapidito ¿No te quieres quedar a verlo Mila?
- Ummm, es una oferta que no puedo rechazar.
- José ¿Tienes lubricante?
A José se le iluminó la cara al escuchar eso, fue corriendo a su mesilla a por un bote de lubricante que debía estar a punto de caducar del tiempo que llevaba sin usarlo, se untó bien la polla y fue directo a por el culo de su jefa. Edurne seguía con las rodillas sobre el asiento de la silla y el pecho apoyado en el respaldo mientras movía sensualmente su trasero para incitarle.
- Mira la cara de ilusión que pone, si es que parece un niño la mañana del seis de enero, está claro que le vuelven loco tus nalgas.
Edurne se llenó de orgullo al oír eso y se separó los glúteos para darle la mejor perspectiva posible a José. Él le echo un chorrito de lubricante sobre su esfínter y presionó la polla contra él.
- Ten cuidado José, no te dejes llevar por la emoción que le vas a hacer daño.
José aumento la presión y enseguida notó como cedía.
- ¡Ahhhhh! Está enorme ¡Ahhhh!
José fue todo lo cuidadoso que pudo pero poder volver a disfrutar de ese increíble trasero era demasiado para él, además saber que su jefa se lo estaba entregando voluntariamente le volvía loco. Ella seguía abriéndose las nalgas y él no podía parar de sobárselas mientras iba enterrando cada vez un trozo mayor de polla en su trasero.
- Buff, que envidia me estás dando, tenías que ver la cara que pone mi novio mientras te revienta el culo. Pero José, ten más cuidado, deja que se acostumbre.
- ¡Ahhhh! No ¡Ahhhhhhh! Dale ¡Ahhhhh! Llénamelo de leche ¡Ahhhhhh! Quiero que ¡Ahhhhh! Tu novia ¡Ahhhhhh! Lo vea ¡Ahhhhh!
José consiguió metérsela entera y se puso a bombear frenéticamente mientras Edurne se metía la mano entre sus piernas y se ponía a masturbarse compulsivamente.
- ¡Ahhhhhh! Reviéntame ¡Ahhhhhh! Me voy a correr otra vez ¡Ahhhhhh! Dame fuerte ¡Ahhhhh!
José no pudo aguantar más, se la clavó hasta el fondo y comenzó a eyacular dentro de su culo con la polla quieta. En cuanto hubo soltando las primeras descargas volvió a empotrarla con frenesí.
- ¡Ahhhhhh! Me corroooooo ¡Ahhhhhhh!
José siguió bombeando como si le fuese la vida en ello hasta que terminó de eyacular pero vio que Edurne seguía masturbándose con furia y decidió darle unas pocas estocadas más hasta que ella finalmente acabó de correrse.
- Me encanta como cuidas de mi novio, no me imagino una jefa mejor que tú, me quedo muy tranquila viendo en las manos en las que está.
- Te quiero con locura amor, eres la mejor novia del mundo, cuento los días para que llegue el verano y poder verte.
- Yo también estoy deseando estar allí contigo.
Después de una despedida de lo más cariñosa mientras Edurne seguía tirada sobre la silla, con el culo abierto y rebosando esperma, terminaron la llamada.
- A que es una mujer increíble.
- Desde luego, los dos sois increíbles.
- ¿Quieres que te ayude a levantarte?
- No, no, estoy bien, solo dame un ratito, luego me voy que, entre unas cosas y otras, se me ha hecho super tarde, he salido está mañana a hablar contigo y tomarnos un café, y ya es de noche.
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