Un cambio de vida, sigue la historia (7)
Fernández no es solo un amante, es una red de seguridad que no pide explicaciones. Cuando la oficina se cierra y la puerta se abre, la realidad se desdibuja entre el deseo y la pérdida de control.
Un cambio de vida, sigue la historia VII
El miércoles lo llame a Fernández a su oficina, estaba desorientada y no sabía que hacer; me invitó a tomar un café. Le aclaré que no deseaba tenerlo cerca que prefería hablar telefónicamente. Me pidió que lo llamara después de las diez de la noche a su domicilio.
Lo llamé a su domicilio, Que desea Sra. tense, fue su respuesta. No se como manejar lo sucedido con mi marido, la situación ya no es la misma, estoy desesperada, no se que hacer y empecé a sollozar. Sra. franca es Ud. una mujer muy inteligente, olvídese de hablar del tema por el momento, han dado Uds. un paso muy difícil, realmente no se si su marido lo podrá superar. Por otra parte..., en media hora la quiero en mi casa...
Me sentí mojar con sus palabras, le dije a mi marido que me habían llamado de la clínica, cosa que solía suceder, me preparé muy discreta y tome un taxi hacia la casa de Fernández, mi corazón me latía fuertemente. Toque el timbre en su casa, la puerta se abrió y me sentí absorbida por esa casa. Vestía únicamente con una bata, pasamos y nos sentamos en el sillón del living. Se acercó a mi y nos besamos mientras sentía su mano subir por mi pierna hasta mi muslo. Abrió su bata y al verlo desnudo, me fui directo a comer su pija. Tomo un vaso que tenía servido en la mesita, tomo un trago y empezó a hablar. Sra. Tense este año voy a cumplir cincuenta años y jamás en mi vida me había sentido así, deseo que sea ud. la madre de mi hijo. Deje de chuparlo nos besamos y fuimos hacia la habitación mientras me guiaba tomándome de la cintura, hicimos el amor y nos dormimos abrazados. A la mañana siguiente me fui a casa, avise en el trabajo que no iría y pasé todo el día con mi hija, me sentía rara, necesitaba pensar. Lo había ido a buscar a Fernández pensando en solucionar el tema con mi marido y la situación había cambiado totalmente. Pensaba que no sabía nada de la vida de Fernández, que ni sabía como era, no lo conocía en lo más mínimo, era en alguna forma un perfecto desconocido. No estaba segura que me gustara el tipo de hombre que él era. A la vez sentía que era su hembra, lo demás eran sólo pensamientos. En los días siguientes pedí turno al médico y finalmente me saque el d.i.u. La relación con mi marido empezó a deteriorarse cada vez más, los dos empezamos a sentir cada vez más una profunda distancia. Sólo nos acercábamos en el momento de estar con nuestra hija.
Mi relación con Jorge había terminado por mi decisión de una forma cortante, sin darle muchas explicaciones. El miércoles quedé para ir a verlo a Fernández. Salí temprano del trabajo, fui a almorzar a mi restaurante favorito, camine un poco por la calle sin rumbo, y luego enfile hacia la oficina de Fernández, la secretaria me hizo pasar. Entre a su oficina cerré la puerta y me desnude lentamente quedando sólo con mi tanga, mis medias con liguero y mis zapatos de taco alto. Caminé a su encuentro nos besamos profundamente. Se sentó en su sillón, me acomodó encima de él. corrí sólo un poco mi tanga, le baje el cierre de su pantalón liberando a su hermoso falo, me lo fui metiendo lentamente hasta quedar bien clavada, mientras nos besábamos profundamente con mucho detenimiento. Nos quedamos un largo rato en esta posición besándonos y disfrutando plenamente de este momento, el tiempo estaba detenido. Cuando se reanudo, Fernández habló: Franca me encanta que haya aceptado ser la madre de mi hijo, pero las cosas siguen siendo como son. Tomó el teléfono y lo llamo a Cesar a la oficina. Me sentí morir, empecé a tener un orgasmo muy profundo, no se si era amor esto que sentía, pero estaba muy cerca de algo como la plenitud. Golpearon la puerta y me levanté a abrir. Cesar entro, cerró la puerta y se quedó parado en medio de la oficina, mientras que yo volví a mi posición sobre Fernández.
Cesar acérquese por favor que estamos de festejo. Vi de reojo como se desnudaba y acercándose me la acomodo a la entrada de mi culo, me la fue metiendo de a poco mientras lo besaba a Cesar. Una vez que termino de meterla empezó a bombearme duro, era él, el que nos marcaba el ritmo a los tres. El primero en explotar fue Fernández, nos besamos profundamente cuando sentí que me llenaba. Al rato sentí que Cesar explotaba y me la dejaba clavada en el culo. Su pija seguía dura aún después de haber acabado. Se salió de mi me tomo de la mano y me acomodó boca abajo sobre el escritorio, me la metió de nuevo y empezó a serrucharme bien duro gire mi cabeza y nos besamos metiendonos la lengua profundamente, me siguió dando duro un rato más hasta que lo sentí explotar nuevamente, me la saco un poco y termino de acabarme en la puerta de mi culo. Se alejo, se vistió lentamente y saludando con un gesto salió de la oficina. Fernández me tomó de la mano y me acomodó en su regazo, me acariciaba la cara y nos besábamos tiernamente. Seguimos besándonos y abrazándonos. Nos levantamos, nos vestimos y nos fuimos hacia su domicilio
Comentarios a [email protected]
PD: Me encanta publicar mis relatos con el mail de mi esposo, porque el recibe en su oficina montones de mail que me dedican y algunos muy subidos de tono. a veces los abrimos juntos. "No mando fotos a nadie." No insistan por favor, que trabaje vuestra imaginación.
Si alguno me quiere escribir sin que lo lea el cornudo mi dirección es: [email protected]
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