La urbanización del deseo (Capítulo 32)
La puerta se abre y entran dos desconocidas que prometen más de lo que pueden dar. Mientras una pareja se consume en el salón, la otra prepara una tormenta en la cocina, donde el hielo y la crema no son los únicos ingredientes que se derriten.
La Urbanización del deseo
Sylke & Álvaro
Capítulo 32
Tras haber descansado un rato en casa de nuestras vecinas, Isa y yo regresamos a nuestra casa, charlando sobre los momentos vividos y observamos desde lejos que en la puerta de casa se encuentra Helena junto a otra chica. Ambas nos sonríen al llegar. La indiscutible belleza de la pelirroja, ya la conocíamos mi compañera y yo, pero la otra no le va a la zaga, igual de joven que Helena, con ojos verdes también, aunque su pelo es negro y de largas trenzas lo que le da un aspecto de tímida y traviesa a la vez, por no hablar de unos labios gruesos, carnosos que piden a gritos ser devorados.
Mi compañera parece que lee mis pensamientos y me dice en un susurro:
- “¡Vaya dos bomboncitos!”
- “Hola Helena” - saludo a la preciosa dependienta y miro a su compañera con esa carita de niña buena.
- “Hola, Alex... hola Isa” - nos dice ella con su inconfundible sonrisa y dándonos dos besos. - “mira, os presento a Lía, es mi compañera en la tienda y tenía muchísima curiosidad por conoceros”
Es curioso, pero noto que vuelvo a estar empalmado bajo el pantalón y ya no sé si por la pastilla o por imaginar lo que esa boquita de Lía es capaz de hacer. A la joven no se le pasa desapercibido el detalle y veo que se relame, mientras le doy los dos besos, algo que hace que note la propia tensión de mi polla. ¿Podré aguantar esta tortura?
- “Mira, he traído a mi compañera, porque ella se va a probar uno de los conjuntos, para que lo compares y des la aprobación.
Me quedo un poco en shock, pero acabo diciendo con mi voz temblorosa pues me da un poco de miedo lo que me viene encima.
- “Bueno, ya te los vi puestos a ti... no creo que haga falta”
- “De eso nada... no te quedes con las ganas de que nos lo enseñe” - esta vez la que habla es Isa, que parece dispuesta a no perderse el desfile de lencería de esa chica tan mona.
La hermosa chica me sonríe y añado:
- “Muy bien, pues pasad dentro, veamos cómo le queda el conjunto”.
Admiro el cuerpazo de las dependientas al pasar frente a mí. Las dos son muy jóvenes y con unos cuerpos similares, altas y delgadas, pero con curvas impresionantes, de culos respingones no muy grandes y cinturas estrechas, aunque lo sorprendente son los voluminosos pechos en ambos casos. Los de Helena ya los conozco bastante bien, por no decir sentir como folla la criatura... pero, aunque la camiseta que lleva su amiga puesta no deja mucho a la imaginación, sus tetas se marcan perfectamente y me temo que voy a alucinar.
Entramos en casa y nos dirigimos al salón. Isa haciendo de anfitriona invita a las chicas a colocarse en el sofá y se sienta entre ellas.
- “Así que las dos sois dependientas en la misma tienda...” comenta Isa, poniendo su mano en cada una de las rodillas de las chicas.
- “Sí” - contestan a la vez.
- “Bueno, chicas, voy a preparar algo de beber... ¿Os apetece algo?”
- “Lo que nos pongas está bien, Alex” - comenta Helena.
Lo cierto es que soy un experto preparando cócteles o combinados de todo tipo y la verdad es que me salen bastante bien, resultan frescos, vistosos, con un punto importante de alcohol, aunque no se note.
Desde la cocina oigo las risas de las chicas en la lejanía. A saber, de qué se ríen… miedo me da, pero estando mi perversa compañera entre ellas, se puede esperar cualquier cosa. Lo cierto es que estoy un pelín nervioso con la presencia de las dos amiguitas, creo que han venido buscando “guerra”, después de lo sucedido en la tienda cuando fui a comprar con mi vecina y después de follar con Helena en casa junto a Isa. No sé si acabaré en el hospital, pero... ¿quién se opone a divertirse con esas chavalas tan llamativas?
Las risas continúan al fondo y yo toco mi polla sobre el pantalón comprobando que sigue durísima y eso empieza a preocupar más de la cuenta. La dichosa pastilla me mantiene así, está claro, aunque no sé si eso es normal, nunca había tomado nada y el caso es que llevo así demasiado tiempo. Después de estar follando sin parar durante horas con nuestras vecinas maduritas, noto que sigo muy excitado y eso que tras salir de la ducha de Tamara vi que tenía el glande rojo y súper irritado… uffff al final, lo dicho, voy a terminar en Urgencias. Bebo un trago de uno de los cócteles para intentar serenarme, porque creo que me espera más “folleteo desenfrenado” y no sé si estaré a la altura. Preparo bebidas para ellas y me dirijo al salón. Las chicas aplauden mi llegada jaleadas por Isa, con la que parece han ido cogiendo confianza. Otra cosa no, pero mi compañera es una artista a la hora de conocer gente, porque además de preciosa, es simpática y muy abierta.
Mis ojos no pueden apartarse de las dependientas tras dejar las bebidas en la mesa y servirle un coctel a cada una de ellas. Helena lleva una minifalda cortísima que deja a la vista sus largas piernas y lleva una camisa cuyos botones, a punto de estallar, apenas pueden sujetar unos tremendos pechos. La mirada que me echa mientras le acerco la bebida es hipnótica, sus ojos brillan de deseo y sus dedos acarician mi mano mientras le tiendo la copa. Esa mirada lo dice todo... y siento que voy a volver a disfrutar de su endiablado cuerpo y de su forma de follar.
Me fijo en su amiga Lía cuando le sirvo la copa y ella no parece tan lanzada como Helena. La verdad es que es preciosa también, ahora que está tan cerca puedo admirar los preciosos ojos, sus carnosos labios y su nariz respingona, que, junto a esas trenzas de niña buena, hacen que sea realmente irresistible, por no hablar de su cuerpo, claro, con su camiseta ceñida apenas disimula unas tetas impresionantes, redondas y con unos pezones gordos según puedo vislumbrar a través de la tela. Los debe de tener durísimos, sino no me lo explico, parecen querer atravesar la tela de un momento a otro. Acompaña su look con un mini short que deja a la vista sus torneadas piernas… “¡madre mía qué buenas están estas dos chicas!”. Luego miro a Isa entre ellas, que me mira con ojos juguetones, algo que me pone todavía más cardiaco, así que no sé lo que me espera. Charlamos animadamente mientras nos tomamos las bebidas que he preparado y que ellas me halagan, pues incluso quieren repetir. También, el calor aprieta y apetece ingerir algo fresco, así que, vuelvo a la cocina a preparar más cantidad. Estoy ensimismado cortando fresas y mango para el coctel cuando aparece en la cocina Helena.
- “Alex, ¿Necesitas ayuda?” - melosa, lo dice con sus tetas en mi espalda.
- “Ey, gracias, pero ya estoy acabando, ¿qué tal todo?” - digo nervioso al notar de nuevo sus tetas y su boca jugando junto a mi oreja.
Veo que Helena se asoma por encima de mi hombro viendo lo que hago y jugando con su naricilla en mi cuello dice:
- “¿Sabes? Te he echado de menos…espero verte por la tienda de nuevo”
- “Sí, espero ir pronto…. Y yo también te eché de menos” - digo girando mi cara y viendo esos ojos verdes tan brillantes, que me miran.
- “Bueno esta vez tendrás que venir solo, te haré una oferta irresistible” dice ella guiñando su ojo.
Para intentar aparentar normalidad, le pido que me acerque el azúcar y la canela y ella me dice que Isa es un encanto y que a su amiga le ha caído genial.
- “Oye Alex, por cierto, ¿qué te parece mi compañera Lía?”
- “Es muy guapa, menudos ojazos tiene… está muy bien físicamente, tiene un cuerpazo” - digo con sinceridad.
- “Sí, he notado cómo la mirabas... no sé si me voy a poner celosa”
- “Jajaja... no mujer... tranquila, pero sí que me ha impresionado”
- “Lo sé, aunque me haga competencia, es una tía increíble y además es inteligente y simpática, aunque hoy está un poco más cortada contigo”.
- “Espero que le hayas dicho que no muerdo”
- “Le he dicho que partes culitos como nadie”
Me vuelvo a mirar a Helena y ella se ríe graciosamente.
- “Con ella no tengo secretos, Alex, le he contado todo y claro, se quedó más que intrigada, por no hablar de tu polla que ni se cree que sea tan gorda...” - añade apretando mi miembro por encima del pantalón - “Guau, Alex... sí que te pone la morenita, seguro que alucinas cuando la veas con el conjunto”.
Ella me mira detenidamente y pregunto:
- “¿Qué?”
- “Espero que guardes un poco de eso para mí y no se lo des todo a Lía” - añade de forma traviesa acariciando mi polla de nuevo con su mano y pasando la otra por mi torso.
- “UUffff Helena, no sigas que exploto” - respondo excitadísimo.
- “Yo sí que voy a explotar…..desde que me follaste no hago otra cosa que pensar en ti, estoy deseando que vuelvas a hacerlo, necesito esta polla dentro de mí y va a suceder hoy, ¿lo sabes verdad?
Cierro los ojos un instante sintiendo los dedos de Helena dibujando la forma de mi miembro y le explico cómo puedo, que he conocido a una chica muy especial, con la que quiero formalizar una relación y que vamos a tener que dejar de hacer este tipo de cosas, pero ella no parece escucharme cuando se agacha frente a mí y me baja los pantalones y los boxers de golpe.
- “¡¡¡mmmm pero qué cosa más bonita!!!”.
- “Helena...”
- “MMmm... y deliciosa” - añade lamiendo desde la base hasta la punta.
- “Uhhh... Helena, no.... no.... nos van a pillar” - digo entrecortadamente y cómo si a alguno de nosotros nos importase lo más mínimo.
- “No te preocupes por Lía, debe estar ocupada calentando a Isa, cuando está súper cachonda hace locuras, seguro que esta noche se lo monta con tu compañera a tope” - añade riendo y meneando mi polla a la que pega otra lametada.
Esa pelirroja, sabe cómo ponerme a tope y aunque miro a la puerta un instante, luego no puedo dejar de ver cómo se ha tragado una buena porción de mi miembro al tiempo que acaricia mis huevos con sus uñas.
- “¡Diossss!” -exclamo.
Ella parece contenta de haberme puesto así y sin tiempo a reaccionar se lanza a mi cuello, sujeta mi cabeza y me da un morreo de película, juega con su lengua y recorre cada rincón de mi cavidad bucal, casi con desesperación, es un beso apasionado pero salvaje, se nota que tiene muchas ganas de hacerlo, supongo que tantas como yo, que atrapo esa lengua con la mía y la succiono.
Acaricia mi cuerpo sin descanso, metiendo las manos por mi camiseta, acaricia mi torso y dibuja mi abdomen. Al notar el contacto de sus bonitas y jóvenes tetas en mi pecho hace que mi resistencia sea vencida sin posibilidad de rendición. Cuando más enfrascado me encuentro, ella traviesamente, desaparece y se va corriendo, dando saltitos a la puerta de la cocina, se asoma y regresa del mismo modo. Me abraza y aprieta mi culo,
- “Puedes estar tranquilo, Alex... esas están comiéndose la boca mutuamente” - dice relamiéndose.
Estoy alucinado ante eso y luego miro a mi polla que sigue en ristre ante mi juguetona dependienta. Agarro su cintura y de golpe la subo a la encimera de la isla que tenemos en la cocina. Deslizo su minifalda hacía arriba dejando a la vista su rasurado coño, que se asoma una fina y casi transparente tela de encaje de un precioso tanga blanco.
- “No es de la colección de mi tienda, pero espero que te guste” - me dice cuando me maravillado ante su sexo.
Aparto la tela del tanga a un lado y me lanzo a comerlo con todas mis ganas, es delicioso el sabor y el olor que desprende... a hembra excitada. Mi lengua no descansa y lame cada centímetro de su sexo con esmero, haciendo que Helena se retuerza de placer. Sin levantar la vista y por supuesto sin siquiera dejar de succionar el coño de la dependienta, acerco mis manos a sus tetas y comienzo a desatar los botones de su camisa, los cuales se van soltando sin casi oposición. Con la camisa desatada queda a la vista un precioso sujetador blanco a juego con el tanga, confeccionado con encaje y transparencias, sus pezones se marcan perfectamente a través de la fina tela, mis dedos se lanzan a tocarlos y tras acariciarlos noto la dureza en ellos. Helena gime sin cesar, mi lengua está haciendo estragos, su cuerpo se retuerce de placer y cuando logro hacerme con su clítoris con mis labios, estalla en un intenso orgasmo.
- “AAhhhhhh me corrooooo Alexxxx, uffffff, ssssíiiiiiii” chilla Helena al notar como un poderoso orgasmo hace acto de presencia.
Últimamente estoy cogiendo práctica a la hora de hacer un cunnilingus, por eso que creo que ha mejorado mi técnica y logro que se corran enseguida. Su cuerpo se arquea, intenta cerrar sus piernas, pero mis brazos y mi cabeza se lo impiden, su sexo estalla y un potente chorro de flujo sale disparado hacía mi cabeza, inundando mi boca irremediablemente…….
- “UUUfffff que gusto diossssssssss, me matas con esa lengua” - exclama.
- “Que bien sabes Helena, mmmm, el sabor de tu coño al correrte es delicioso”
Me incorporo y me abalanzo sobre los pechos de la dependienta que saboreo con mi lengua en total entrega, apretujándolos al mismo tiempo, son enormes pero muy bien puestos, dios mío qué buena está la pelirroja……después de darme un buen festín con semejantes tetas y tras recorrer cada centímetro de su contorno con mi lengua, me saco los pantalones del todo para que no me molesten y acerco a Helena al borde de la isla de la cocina.
Sujeto sus piernas con mis brazos y ayudado por su mano acerco mi polla a la entrada de su sexo y de un empujón se la clavo hasta el fondo sin miramientos:
- “AAhhhhh sssíiii que gustazo diosssssss” - exclama Helena que se aferra a mis posaderas sintiéndome totalmente dentro de ella.
Me parece mentira que venga de correrme varias veces y de tener sexo a raudales con mis vecinas, sin embargo, sigo con la misma fuerza, la misma energía y creo que hasta más excitación. Noto las paredes de su vagina aprisionando mi vástago grueso y largo, es deliciosa esa sensación.
Oigo risas en la lejanía, acompañadas de lo que parece a todas luces un azote en un culo desnudo, para luego oírse varios más. Estoy convencido de que mi compañera y la dependienta nueva se están conociendo y haciendo buenas migas, seguro que ellas también han oído chillar a Helena cuando se corría de gusto, pero no me importa, ahora mismo estoy concentrado en follarme a esta mujer tan espectacular, sintiendo mi cuerpo chocar con el suyo.
- “Sigue, sigue…mmmmmm no pares…dios que gusto Alex, uuffffff”
- “¡Qué placer follarte... Helena!”
- “Me vas a partirrr, aaahhhhh, oohhhhh me voy a correr otra vezzz, ahhhhh sssiiiiii” - grita Helena y esta vez sí que tengo claro que se ha oído en toda la casa y hasta en parte del vecindario.
Yo sigo embistiendo, mientras la joven se sujeta más fuerte, sus manos se agarran a la encimera a la vez que convulsiona por la nueva ola de placer…el orgasmo llega como un ciclón y Helena pone los ojos en blanco.
Estoy muy cómodo en esta posición, ella está a una altura ideal para mí, no tengo que adoptar malas posturas y puedo seguir embistiendo sin descanso. Ella gime sin cesar, nuestros cuerpos chocan en cada embestida y ella parece gozarlo. De repente se me ocurre un juego y me separo de Helena para dirigirme al frigorífico. Helena se queja:
- “Eyyy, ¿por qué paras? ¿dónde vas??? No me dejes así… ¡Alex!!!”
- “Ahora voy, no seas impaciente” digo tras coger de la nevera un bote de nata montada en spray y un par de cubitos de hielo del congelador.
Helena me mira inquietante, la verdad es que debo de parecer algo……medio desnudo, con la polla tiesa y en las manos, hielo y nata. Dejo la nata en la encimera al lado de Helena junto con un cubito de hielo y cojo el otro con mis dedos. Con delicadeza comienzo a pasar el cubito por el contorno de los pechos de la chica, la cual reacciona de inmediato al contacto con el frío.
-“Ufff, que frío está……” dice ella.
- “Ya veo, se te han puesto los pezones durísimos.
Yo sigo pasando el cubito por todo su cuerpo con suavidad, intentando hacerlo por cada rincón de su piel. Helena reacciona con cada pasada del helado líquido dejando salir un pequeño suspiro, pero lo más sugerente es cuando con mucho cuidado comienzo a deslizar el cubito a lo largo de sus labios vaginales, ella se estremece y comienza a gemir:
- “Ufff diossss que frío está….aahhh pero que sensación más placentera…..joderrrr Alex esto es maravilloso, aaahhh” - gime Helena.
El punto álgido es cuando con el cubito localizo su clítoris y lo deslizo hasta que hacen contacto. Helena arquea su espalda e intenta cerrar las piernas, cosa imposible, puesto que, mi cuerpo se lo impide. Juego con el cubito mientras gime sonoramente. Intento que el frío deje sin sensibilidad su botón del placer y después de un buen rato jugando con él, dejo el hielo y mi lengua toma el testigo. Comienzo a lamer su botón y veo como la chica está fuera de sí:
- “AAhhhhh diossssss esto es nuevo, ahhhhh que sensación, no paresssss”
Parece que la cosa le gusta... debe ser una sensación rara, entre el frío y su propia excitación, entonces, cojo el bote de nata y con cuidado le suelto un pequeño chorretón en su sexo y comienzo a lamerlo a continuación como si me lo estuviera comiendo. Voy a saco, dejando la delicadeza a un lado y suelto lamidas bruscas y rápidas, incluso usando mis dientes…. quiero que Helena se corra de nuevo y vaya si lo consigo… no tarda nada en hacerlo, contrae su cuerpo y un involuntario movimiento me confirma que su sexo va a estallar en un orgasmo como así sucede.
- “AAAAAhhhhhhh ssssiiiiiiii meeee ccoorrrrrroooooo!!!!!!”
Un intenso orgasmo fluye de su interior mojando todo a su paso, nata, encimera, mi boca. Todo queda mojado por el torrente de flujo.
- “Diosssss que corrida, aahhhh contigo es una pasada el sexo Alex, aahhhh sssiiii que gustazo!!!” - dice ella suspirando.
- “Ummmm que bien sabes Helena, me encanta ver cómo te corres” - digo tras lamer de nuevo su sexo totalmente empapado.
- “UUUfff Alexxxx, para porfa, estoy muy sensible ahora…..” - ella trata de separar mi lengua cogiendo mi cabeza con sus manos.
Entiendo que debe de estar súper sensible, así que, dejo que su sexo se recupere y cojo nuevamente el bote de nata para esta vez centrarme en sus tetas, llenándolas de nata montada para posteriormente ponerme a lamerlas sin descanso, es delicioso el sabor de la nata mezclado con el sabor de la piel de Helena, ummmmm estaría todo el día lamiendo esos preciosos pechos. Sus pezones aun siendo pequeños están muy duros y por lo que veo muy sensibles también ya que, la chica al notar el contacto de mi lengua con ellos no hace más que gemir de placer…. Me encanta escucharla, esos sonidos guturales y sus ojos cerrados indican que lo está pasando divinamente.
- “Ummmmm Alex, diossss contigo es un no parar…..” gime Helena.
Termino de quitar toda la nata del contorno de sus tetas y Helena se incorpora en la isla y baja de ella, para acto seguido coger el bote de nata y echarme un buen chorretón en mi polla. Ni que decir tiene que tras ello se agacha y comienza a lamer mi pene con delicadeza y sin apartar su vista de mis ojos… díosssss es una pasada sentir esa lengua mientras esos ojazos me comen de deseo.
Tras unos interminables minutos Helena me deja la polla reluciente y sin rastro alguno de nata montada pero lejos de parar, continúa lamiendo y tragando hasta que desaparece en su boca, diosss, siento como mi glande hace tope con su garganta. ¡Qué forma de chupar tiene la chavala!
Es tal el gustazo que estoy sintiendo que mi cuerpo lanza mensajes de la llegada de un orgasmo, un ligero escalofrío recorre mi espalda, mi glande dolorido y sensible con todo lo que está sucediendo está a punto de reventar y así se lo hago saber a la chica:
- “Helena si sigues así voy a correrme, uuuffffff... UUmmmm me encanta, que bien lo haces…aahahhh”
Helena no deja de succionar y sus ojos brillan de satisfacción sabiéndose poderosa, dominando la técnica a la perfección. Su boca está dilatada, pero ella sigue sin parar de meter y sacar mi polla de sus labios, lo mejor llega cuando con la lengua comienza a juguetear con mi glande, ahí es cuando me doy cuenta de que la corrida va a llegar de inmediato, siento que el momento de no retorno está muy cerca.
- “Yaaaa, Helena, me corrooooo yaaaaaa!!!!!”.
Helena no afloja y me corro de gusto irremediablemente, su boca aprisiona aún más mi polla para no dejar escapar ni una gota…. Y así es como me descargo incesantemente dentro de su garganta. Pensaba que después de tanta corrida no saldría nada, pero no sé si por la pastilla o por la propia Helena, la realidad es otra y es que Helena tiene que abrir su boca para no ahogarse, incapaz de tragar todo de una sola vez y ríos de leche recorren su barbilla cayendo sobre sus tetas. Me asombra ver la cantidad de leche que brota de mi polla después de tantos orgasmos seguidos. Ver la cara de satisfacción de la dependienta es de lo más morboso. Esta chica es una pasada, tan joven y tan jodidamente experta en mamar pollas.
Se levanta, con las yemas de sus dedos recoge los restos de semen de su barbilla y se los mete en la boca con un gesto súper sensual. Luego recoge los que han bañado sus pechos y actúa de la misma manera dejándome loco allí viendo el espectáculo. Cuando ya no hay más que recoger, me muestra la cavidad bucal para que pueda comprobar que se lo ha tragado todo sin dejar ni una gota……no puedo más que acercarme a esa preciosidad de mujer y darle un morreo en toda regla, es puro fuego…
- “Gracias Alex, me haces muy feliz cada vez que follamos, es una pasada y me tratas como una reina” - dice Helena tras dejar de besarnos.
- “Gracias guapa, eso es porque lo eres... y me encanta follar contigo”
- “Vamos a vestirnos….que estarán echándonos de menos esas dos, jjjj”
Entre risas nos vestimos y tras limpiar un poco el estropicio de la cocina, nos dirigimos al salón donde están las chicas, al entrar en él vemos algo que nos deja impactados tanto a Helena como a mí.
Continuará...
Sylke & Álvaro
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