La urbanización del deseo (Capítulo 31)
La oficina se vacía, pero el deseo no. Con verduras y mucha imaginación, Alex descubre que el placer compartido puede ser más intenso que cualquier fantasía solitaria. ¿Podrá controlar su excitación ante la voracidad de sus compañeras?
La Urbanización del deseo
Sylke & Álvaro
Capítulo 31
Con ese pepino en mi mano me acerco a Isa y sosteniendo su mentón con mi mano le planto un beso en sus labios. Tras un buen morreo me separo de mi compañera y le digo meneando mi polla.
- “Tú lo que necesitas es otro pepino”
- “Oye, no seas malo y dame con ese” - dice señalando el de color verde.
- “Vaya por un momento pensé que se me iba a arreglar, jejeje...”
En ese momento me arrodillo en el suelo y le meto suavemente el pepino a Isa que enseguida empieza a gemir al sentirlo, pero me detengo en el momento culminante. Simplemente le dejo ese pepino metido y ella suspira.
Me incorporo para darle un buen morreo a Tamara, que recibe mi lengua y mis labios, envolviéndolos con los suyos y mientras tanto, mis manos juegan con sus bonitos pechos, haciéndola jadear un poco más. Mis dedos acarician sus pezones, los cuales muestran una increíble dureza, me doy cuenta de lo excitada que está. Al separarme de ella me giro en la dirección opuesta y mis ojos se encuentran con los de mi compañera, su brillo me asusta y me embriaga a partes iguales, se nota su excitación y su deseo. Mi forma de castigarla o de retarla es jugar con fuego, pero de alguna manera, en esa mirada noto como si me estuviera pidiendo con su mirada que sustituyera la hortaliza por mi polla, o al menos mi mente es lo que piensa o más bien lo que a mí me gustaría. Mi compañera coge la punta del pepino y es ella misma quien se lo mete y lo saca continuamente sin dejar de mirarme.
Me encantaría follarme a Isa allí mismo, mi mente empieza a fantasear y me quedo allí plantado rogando que Isa me lo pida, pero esto no sucede, aunque creo que lo estamos deseando los dos, no sé qué hubiera pasado si llegamos a estar solos…
Salgo del aturdimiento y lo primero que me apetece al ver así a mi compañera es besarla, me inclino hacía ella y le planto un suave beso en sus jugosos labios, Isa recibe el beso y se incorpora un poco hasta que estoy a su alcance y tras cogerme la nuca con su mano me besa apasionadamente, mientras con su mano libre acaricia mi polla haciéndome estremecer de placer. Se deshace de mi lengua y tras mordisquear mis labios me dice:
- “Venga compi, hazme gozar hasta que me corra de gusto”
Continúo moviendo el pepino dentro del sexo de Isa y lo hago cada vez a más velocidad y con cierta brusquedad, viendo que en cada movimiento de mi mano se mueve su cuerpo y sus preciosas tetas, a las que pego varias lamidas. Ella sigue estremeciéndose de placer.
- “Ufff Alex, deja que descanse, yo también tengo el coño ardiendo. Como folles así, no me extrañan los gritos de Tamara” - dice.
Así que, con cuidado extraigo el pepino de su interior y me quedo mirando a mi compañera y ante su cara de vicio y placer, me dan ganas de pedirle que cambie por mi polla y entonces verá lo que es bueno, pero de nuevo pienso que no quiero romper la magia del momento y se me ocurre pasar a otra cosa.
- “Isa,¿ te importaría darte la vuelta y ponerte a “cuatro patas”?
- “¿Qué tienes en mente? Alguna maldad….jjjjj. No se te ocurra meterme nada extraño, jjjj” - dice mi compañera riendo, pero obedeciendo.
Por un momento pienso ¿me está ofreciendo su coño para que la folle de una vez? Se coloca tal y como le pido y comienzo a frotar el pepino por su sexo con suavidad, es una pasada ver así a mi compañera, la siento temblar y no termino de acostumbrarme. Sin que Silvia se dé cuenta, le pido a Tamara con un gesto casi imperceptible, que me acerque la zanahoria cosa que hace sin dilación. Con mis manos ocupadas, y sin dejar de deslizar el pepino por su sexo, acerco mi lengua a su ano y empiezo a lamerlo intentando lubricarlo lo máximo posible. Sin volver su cara, Isa se arquea y su culo sobresale aún más, para facilitarme las cosas y mi lengua debe sentirla por entero. Entonces emite un sonoro gemido diciendo:
- “Ahhhh, diossss Alex, que gustoo, me estás matando… aaahh”
Ni qué decir tiene que yo sigo empalmado y llego a asustarme, pues no sé si puede ser bueno estar así tanto tiempo. Sin embargo, me centro en mi trabajo de lamer y no sólo quedarme centrado en su orificio, mi lengua recorre todo el perineo y en cuanto tengo la oportunidad, voy introduciendo poco a poco la lengua en su culo. Isa se tensa y comienza a bambolear su cuerpo síntoma de que el placer que está recibiendo, ella lo que no se espera es que sustituyera mi lengua por la zanahoria que había traído Tamara. Saco mi lengua cuando veo un poco dilatado ya su agujero y con un ágil movimiento introduzco la hortaliza naranja hasta un tercio de su longitud más o menos.
Isa se queda paralizada, deja de gemir y empieza a dar bocanadas, como si le faltase el aire. Yo en cambio no dejo que esto me influya y comienzo a meter y sacar el tubérculo de su cuerpo haciendo que mi compañera comience a gemir sonoramente a la vez que se gira para ver que está taladrando su culo.
- “Alex, ahhhhhh diossssss esto se avisa cabronazo……”
- “No creas que he acabado, esto no ha hecho más que empezar compi”
- “Ufffff, joderrrrr que gorda es, ahhhhh”
Viendo así de excitada a mi querida compañera y sin dejar de penetrar su culo con la verdura, cojo el pepino y se lo introduzco en su coño sin apenas dificultad. Está tan lubricada que me asusto al ver la longitud que desaparece en su interior. La cara de circunstancias de mis dos alumnas es digna de ver, están alucinando con la capacidad de Isa de alojar ambas hortalizas en su interior. Los gemidos que brotan de su garganta inundan la casa:
- “AAAhh joderr... Alexxx, eres un cabrónn, me vas a destrozarrrr”
- “Deja de quejarte, si lo estás disfrutando, no hay más que ver lo mojada que estás, ji,ji,ji” - respondo de inmediato.
Cuando me giro, tengo apoyadas tras de mí, una en cada hombro las respectivas tetas de Silvia y Tamara que no se pierden el espectáculo y es que Isa está gozando y el chapoteo tanto de su sexo como de su culo es evidente, cada penetración que realizo es acompañada de un sonido característico de su interior. Veo como mi compañera está disfrutando de lo lindo, la oigo gemir de placer y veo como mis alumnas no pierden detalle, incapaces de decir ni hacer nada y eso me motiva para continuar, eso sí, imprimiendo un ritmo a las verduras mucho más “cañero”. Mis manos se deslizan con un movimiento rectilíneo, cada una con una hortaliza y con un mismo fin, hacer gozar a Isa. Es tal la excitación de mi compañera, que percibo cómo está a punto de correrse, lo noto en su cara, en su respiración agitada, al límite de desfallecer, el movimiento de su cuerpo la delata y se nota llegada del orgasmo.
- “¡Uufffff, aaahh, me corrroo!!!! Ahhh, no paressssss Alex, yaaaa!”
Ante esa corrida de mi compañera, decido sacar el pepino de su coño y tras dejarlo en el sofá totalmente empapado, aprovecho para meterle dos o tres dedos y follarla con ellos. ¡Cómo me gustaría estar metiendo otra cosa!
Ni que decir tiene que Isa comienza a temblar de gusto, sobre todo cuando mi dedo pulgar encuentra su clítoris hinchado por la excitación. El orgasmo es brutal y es una delicia escucharla y verla temblar al mismo tiempo…
- “OOOhhhhhhh ssssíiiiiiiii, yaaaaa, ohhh dioosssssssss” - chilla Isa.
Un enorme torrente de flujo sale de su interior, como un potente chorro a presión, saliendo en tromba, que moja todo a su alrededor: sofá, suelo, nuestros cuerpos… en un espectacular squirt.
- “Uffff Isa menuda corrida, lo has empapado todo” - digo asombrado.
- “Guau, vaya pasada Isa, menuda forma de correrse, me has puesto cardiaca, menudo calentón llevo” - dice Silvia detrás de mí, que también se ha llevado una buena ducha
- “Pues yo estoy igual, ufff… nunca había visto a nadie correrse así, menudo chorro” - añade Tamara mientras frota su sexo con sus dedos debido a la excitación ya que también ha recibido ese regalo.
Por fin, mi compañera exhausta se tumba en el sofá de medio lado derrotada y se me queda mirando con los ojos brillantes
- “Diosssss, vaya gustazo compi…….uffffff me has destrozado, cabronazo”
Aprovecho ese momento para retirar la zanahoria de su culo y dejar descansar a mi compañera tumbada en el sofá. Miro a mi alrededor y las tres mujeres han quedado más que satisfechas, pero parece que las dos amigas se han recuperado ya que me giran y se quedan frente a mí.
- “Bueno, guapo, ahora es tu turno... que tienes esto que va a explotar” - dice Tamara acariciando mi verga dura.
Me invitan a sentarme en la otra parte del sofá y ellas, una a cada lado. Mientras una mece mi polla la otra acaricia mis huevos con suavidad. Tamara acaricia mi torso con una mano y mi rostro con la otra.
- “Vaya suerte que va a tener tu novia... tenerte por entero” - me dice.
A continuación, empieza a besarme con intensidad y Silvia ha empezado a acariciarme con sus dos manos, tanto mi polla, que sigue dura como una piedra, como los huevos que están muy hinchados también. Mientras saboreo los labios y la lengua de esa tremenda morena, su compañera se ha deslizado hasta quedar sentada en el suelo y saborea otra cosa. Ni corta ni perezosa, ya se ha puesto a chuparme la polla deslizando su lengua a través de toda su longitud, centrándose especialmente en el glande, cosa que me encanta.
- “Ummmm Silvia menuda boquita tienes, me encanta…lo bien que lo haces” - digo a duras penas entre beso y beso de la otra.
- “Gracias guapo, no me puedo resistir a una cosa tan bonita como ésta” - comenta Silvia lamiendo mi pene nuevamente.
- “No seas avariciosa, ¿eh?” - le advierte su amiga.
- “Para nada... Tami, ¿me ayudas con este caramelo? Está tan bueno…ummmmm, creo que hay para las dos” -
Tamara acaba, junto a su amiga, sentada a mis pies para acompañar a su amiga en la tarea y chuparme al unísono. Sentir como dos lenguas te recorren la polla y se la van introduciendo alternativamente en su boca incluso llegando a tocarse con sus labios es algo que me supera, es como una guerra de querer comérsela cada una de ellas. Mi excitación es tal viendo a esos dos bellezones que estoy a punto de correrme, sin embargo, sigo viendo que lo puedo controlar, no sé de qué forma, pero puede elegir el momento y creo que esas pastillas son mágicas de verdad. Tengo que echar mi cabeza hacia atrás y dejar de mirar a ese par de modelos, tan sólo cerrar los ojos y sentir cómo juegan sus labios y sus lenguas volviéndome loco. Creo que la intensidad de sus lamidas y chupeteos es máxima y esta vez estoy más cerca de explotar de nuevo y debo hacerlo, pues necesito ese momento de excitación acumulada.
Observo a mi lado, el cuerpo desnudo de mi compañera Isa a la que sigue reposando, acaricio su cadera y celebro la suerte de tenerla, luego miro hacia abajo y están dos “MILF” súper buenorras haciéndome a dúo, una mamada increíble. Sus cuerpos desnudos brillan, como el mío, perlados por el sudor y verlas moverse, jugar entre ellas con sus lenguas representa el máximo de emociones para un pobre mortal como yo.
- “Necesito esa polla dentro de mí otra vez” - es Silvia, que se levanta del suelo y se encarama sobre mí, agarrando mi pene dejándose caer en él.
- “Oh, síiii, joderrr” - jadeo al sentirme dentro de esa mujer.
- “Ahhhh síiiiii, diosssss como me encanta esta polla, Alex” - gime.
Tamara que ve interrumpida su tarea con la boca, se alza del suelo y se sienta a mi lado para comenzar a besarme con pasión mientras su amiga cabalga sobre mí de forma endiablada, haciendo botar sus enormes tetas al tiempo que apoya sus manos sobre mis muslos, para impulsarse con más fuerza y no dejar de subir y bajar su cuerpo haciéndome gemir de placer.
- “Diosssss, Silvia como te mueves……me estas matando de gusto, no paressss” - digo tras dejar de besar a Tamara por un instante.
Aunque lo que termina de alucinarme, es cuando Tamara, empuja mi cuerpo y me deja medio tumbado y se incorpora prácticamente sentada sobre mi cara, de frente a su amiga y haciendo coincidir su sexo con mi boca. Silvia sigue botando con energía y el coño de Tamara es devorado por mis labios.
- “Uum, dioss qué lengua, aaahhh” - jadea Tamara.
Mi cuerpo está al límite, Silvia no deja de follarme y tener el coño de mi querida Tamara a mi disposición, es algo difícil de olvidar. Mis manos alcanzan los pechos de Silvia mientras ésta sigue llevándome al límite y mi lengua no para de saborear cada pliegue del sexo de su amiga. A duras penas puedo respirar, pero me esfuerzo en complacer a mi morena favorita. La rubia chilla de placer y cada vez gime con más fuerza y noto como le van flaqueando las piernas hasta que un potente orgasmo le hace enloquecer:
- “Ahhhhhhh, joderrrrrrr me corrroooooooo, aaaahhhhhhhhh”
Tamara se queda quieta mientras su amiga cae derrotada sobre mi pecho tras haberse corrido de gusto. Pero estoy tan excitado… que no quiero parar, así que, suelto las manos del culo de Silvia y sujeto las piernas de Tamara, mientras logro penetrar con mi lengua en su interior poco a poco, hasta que logro el gran objetivo que no es otro que alcanzar su pequeño botón del placer……localizo su clítoris y comienzo a succionar y lamer sin descanso. Tamara está descontrolada y gime sin cesar:
- “Síiiiiiiii, asíiiiii, sigueeeeee no paressssss, ahora no paressssssss. Ahhhhh... Yaaaaa, aaahhhhhhh, sí, me ccorrrrooooooo joderrrrr”
Tras otro orgasmo brutal de la morena, esta se deja caer abatida sobre su compañera y amiga, por el placer recibido dejando su culo a mi disposición. Saco la lengua y comienzo a lamer la zona, la cual está húmeda debido al baño de flujo. El contacto con mi boca hace reaccionar a mi alumna, la cual gime de nuevo al sentir la humedad y firmeza de mi lengua.
- “Ummmm Alex, ¿Qué me hacessss?? Ufffffff me vas a volver absolutamente loca” - exclama con la voz temblorosa.
Y tras dedicarle unos minutos a su zona posterior, Tamara ocupa el sitio de Silvia y se deja caer arrastrando su cuerpo por mi pecho hasta que con ayuda de sus manos se empala con mi polla.
- “Ahhhhhhhh síiiiiiiiiiiiii, que gusto sentirla de nuevo dentro, aahhhh”
Silvia que se había descabalgado de mi polla, se queda frente a su amiga evitando que ésta se caiga hacía adelante, puesto que, empieza a follarme pero dándome la espalda, cosa que aprovecha Silvia para comerle la boca y acariciarle los pechos. Es muy morbosa la situación, no solamente por estar follando con mi querida morena, sino por cómo se comporta también la espectacular rubia, Silvia y Tamara, las dos milf más buenorras de la urbanización follando conmigo…
Tamara imprime más velocidad a sus embestidas, noto como mi polla entra en su interior hasta el fondo a una velocidad inverosímil……hasta que sucede lo inevitable, el orgasmo hace acto de presencia:
- “OOOhhh ssssíiiiii, yyaaaaa, yaaaa, yyyaaa, me corrroooooo yyaaa”
Tamara chilla de placer, a pesar de haberse corrido de gusto yo sigo follando su escultural cuerpo sin descanso, hasta que logro mi objetivo de volver a conseguir que se corra. Esta mujer es multiorgásmica al grado sumo.
Esta vez, la corrida es aún mayor y tras notar como Tamara contrae su cuerpo, hago que se desacople y quede tumbada de espaldas, apoyada en mi pecho, lo cual hace que su sexo apunte directamente a Silvia y tras un chillido de placer, Tamara comienza a correrse como una fuente:
- “Yaaaaaaaaa, aaaahhhhhhh síiiiiiiiiiiii” - chilla como una posesa mientras emana de su interior con otro tremendo squirt que empapa por completo la cara y el pecho de Silvia.
La cosa no puede ser más alucinante viendo la cara mojada de la rubia, que exclama:
- “UUUfffffff como me has puesto, serás zorra, que pedazo de corrida la tuya……y luego te quejas de Isa, ji, ji,ji”.
Cuando ambas se levantan del sofá, yo me estiro tumbado y con mi polla apuntando al techo, sigo sin correrme, aunque noto que empiezo a notar el dolor de no haber explotado todavía y creo que es el momento de hacerlo.
- “¿Has visto cómo está? - le dice Tamara a su amiga y la otra replica
- “No le ha bajado ni por un momento. Habrá que hacer algo ¿no?”
- “Sí, chicas, ufff.... me tenéis a tope, ayudadme a que me corra, diossssss no aguanto más” - digo yo mirando a las dos amigas.
Acto seguido, mis dos alumnas comienzan una mamada antológica como hicieran minutos antes. Se turnan para introducir mi polla en su boca, lamen mis huevos y mi tronco sin descanso. Cuando una se arrodilla, se acerca a mi boca, para darme un morreo y la otra me chupa, para luego intercambiarse. En un momento dado, también comparten sus babas en un beso lésbico alucinante, con una sensualidad asombrosa y eso me pone cardiaco….
Estoy tan excitado que quiero correrme cuanto antes, pero la dichosa pastilla sigue haciendo efecto y no sé si podré controlarme por más tiempo y quiero dejarme llevar de una vez.
- “Hazle una tragada de las tuyas, Silvi” - comenta Tamara - “con eso se corre seguro”
Silvia sonríe, se coloca arrodillada en el sofá entre mis piernas y agachando su cabeza, va introduciéndose lentamente mi polla hasta que consigue hacerla desaparecer dentro de su boca, viendo cómo mi pubis choca con sus labios
- “Ahhh.... joder....” - exclamo sintiéndome atrapado por su garganta.
Silvia se mantiene quieta durante unos segundos con toda mi erección dentro de su boca, pero apenas puede respirar por la nariz, su boca está dilatada al máximo y sus ojos bien abiertos y con lágrimas me indican que no va a aguantar por mucho tiempo, aun así, no deja de succionar y es que, además, alguna arcada le invita a soltarme, pero tampoco lo hace. Sin duda la rubia es una maestra de la garganta profunda.
Tamara se incorpora, hasta poner su cara frente a la mía, darme un beso tierno y decirme en un susurro:
- “Alex, cada día me gustas más… me tienes loquita, ya sé que tienes una novia afortunada, pero hoy quiero que te corras en mi boca, necesito saborear tu leche, estoy cachondísima”.
Junto a la garganta de Silvia que sigue atrapándome, estas palabras de su amiga van directas a mi cerebro y me hacen sentir un estremecimiento, cuando de pronto la rubia suelta su “presa” y oigo que coge aire entre toses, que inevitablemente le han llevado a soltarme.
Tamara ocupa el lugar de Silvia, aunque esta se dedica a acariciar todo mi cuerpo, al tiempo que la otra me la chupa, no tan profundamente pero sí con una habilidad suprema.
- “Uffff Tami, como me gusta esto, diossss que bien lo haces….” digo al sentir un juego de labios, lengua y hasta sus dientes.
Tamara se da cuenta de que la corrida es inminente y deja de jugar con mi glande para directamente metérsela en la boca, manteniendo la mitad de su largura apretada entre sus labios, dándome unos meneos suaves hasta que llega el momento de no retorno. Y así es como exploto inexorablemente.
- “YYYaaaaaa, me corrooooo yaaaaaaa, aaahhhhhhhhh, ssssíiiiiii” - exclamo agarrando la cabeza de esa morenaza.
Noto como sale el primer chorro en su garganta y es una sensación rara, es como si fuese un torrente saliendo por un pequeño orificio a la máxima presión, sin duda, la dichosa pastilla tiene mucho que ver, pero veo como un segundo latigazo inunda su garganta y ella traga sin rechistar. Desconozco si es mucha cantidad, pero Tamara no deja escapar ni una gota, aunque su cara y sus ojos brillantes apuntan a que es bastante……
Silvia aparta a su amiga y ocupa su lugar. Ahora es ella con mi polla totalmente en su boca la que traga el siguiente disparo. Ahí es cuando veo que la corrida no parece tener fin y otro espasmo lanza el siguiente de forma inaudita...mi polla sigue manando como una fuente y Silvia apenas puede tragar el contenido que brota, tiene la boca completamente llena y mi semen sale por la comisura de sus labios. Ambas con las bocas llenas, se arrodillan en el suelo y muestran lo que acabo de soltarles a cada una.
- “¡Joder, os ha llenado!, ¡Sí que iba cargado!” - dice Isa incorporándose y viendo la leche blanca sobre sus lenguas llenando sus bocas.
Quedo exhausto tumbado en el sofá viendo como mis alumnas aun en el suelo se miran entre ellas y es Isa la que se coloca entre las dos, para añadir.
- “Quiero una ducha de eso”
De repente, las otras dos, alternativamente, van abriendo sus bocas y dejan caer sobre el cuerpo de mi compañera el líquido blanquecino que atesoraban en el interior de sus respectivas bocas. Isa abre su propia boca para recibir el comienzo de ese trasvase blanquecino, cayendo el sobrante por su cuerpo, dibujando en largos ríos todas sus curvas de una forma súper erótica.
Si ya estaba alucinando con la visión de mis alumnas en esa situación, la llegada de mi querida Isa para recibir mi corrida fue algo sublime. Ver cómo abrían sus bocas para dejar caer sobre el cuerpo y boca de mi compañera mi semen, es algo que no olvidaré en la vida. Ver el cuerpazo de Isa lleno de mi leche blanquecina es algo difícil de olvidar.
Al final, terminamos todos en la ducha, enjabonándonos mutuamente, riendo, metiéndonos mano con sumo cuidado, pues todos estamos doloridos, recordando la locura de esa tarde.
Tanto Tamara como Silvia añaden que esto lo tendríamos que repetir más a menudo, pero mi mente vuelve a pensar en Mónica. ¿Seré capaz de aguantar esa presión?
Continuará...
Sylke & Álvaro
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