Xtories

Campus Cornudo PARTE 2 (Cap. 21)

La doctora no le dio esperanzas: nunca sería comparable a ellos. Mientras Laura admitía su adicción a la nueva experiencia, Carlos se veía obligado a aceptar que su lugar ya no era el centro de su placer, sino el espectador de su propia degradación.

Lapica9.5K vistas7.7· 19 votos

NOTA DEL AUTOR:

Puedes encontrar la novela completa en Amazon:

https://www.amazon.es/dp/B0FMYHRVN5

CAPÍTULO 21

Antes de salir corriendo de casa, Laura, me llamó:

–Cariño, recuerda que hoy a las siete tenemos hora con la doctora Álvarez– y se fue cerrando la puerta de un golpe.

Vaya, era nuestra primera visita con la doctora Álvarez después de regresar del Campus y no tenía muy claro que es lo que me deparaba la próxima reunión. Nada bueno, de eso estaba seguro.

* * * * *

–Buenos días pareja– dijo la doctora Álvarez alargándonos la mano y dándonos indicaciones para que tomáramos asiento.

–Ya me han pasado informes sobre vuestros progresos en la terapia... no está nada mal, pero nada mal.

–En el informe– continuó – me indican que Laura mantuvo cuatro sesiones de sexo intensas y en todas, menos una Carlos respondió satisfactoriamente.

–Pero...– intenté interrumpir, pero, con un gesto imperativo, la doctora me ordenó callar.

–También me indican que a parte de la insignia de esposa caliente también fueron capaces de obtener las insignias de esposa zorra, garganta profunda, esposa anal y esposa prostituta. Y poco faltó para obtener alguna más.

Vaya, que extraño se me hacía oír los nombres de las insignias en castellano. Hasta ahora hotwife o slutwife sólo eran nombres. Naturalmente conocía su significado, pero oírlos en castellano “esposa zorra” o “esposa puta” tenían una connotación distinta.

–De hecho, la insignia de “esposa prostituta” no la gané– corrigió Laura.

–Por lo que indican mis informes acordaron un precio y pagaron antes de empezar la sesión de sexo; además ambos fuisteis testigos de la negociación, del pago y al final os llevasteis vuestra parte, de modo que a efectos prácticos te ganaste la insignia por méritos propios.

Aquella forma de ver lo acontecido el día de la graduación no dejaba de ser completamente correcta de modo que Laura, resignada, aceptó su insignia “esposa prostituta”.

–Y tú, Carlos, ¿cómo te sientes? – me preguntó pillándome desprevenido.

–Bueno... pues... pues no sé... un poco superado diría, tengo la sensación de que se nos ha ido de las manos. Y tengo unas ganas enormes de poder quitarme ese cinturón de castidad y recuperar mi vida normal.

–Vaya, vaya, vaya… a ver Carlos– dijo ahora con un tono pedagógico –visto lo visto, ¿tú crees que algún día serás capaz de darle a Laura el placer que ha obtenido con José?

–Pues no lo sé, supongo que no. Pero tal vez pueda acercarme y si lograra darle un orgasmo de vez en cuando ya me sentiría feliz. Ayer mismo, Laura se corrió mientras la masturbaba– argumenté.

–Carlos– me dijo mirándome fijamente a los ojos, –no negaré que es posible que puedas lograr que Laura alcance el orgasmo mediante estimulación manual o incluso con un arnés, pero nunca será equiparable a los orgasmos que se obtienen con la penetración de un pene de carne y hueso. – Y sonrió tras esa expresión tan poco correcta.

–No tienes ni la más mínima posibilidad de lograrlo; es como cuando una persona normal aspira a ser una estrella del futbol... lo siento, pero no es posible. No tienes la genética necesaria.

–Pero un buen deportista con esfuerzo, entrenamiento y un poco de suerte puede llegar a lo más alto. – intenté argumentar– La práctica hace al maestro.

–Es cierto, sin entreno ni siquiera los más dotados pueden alcanzar la maestría, pero cuando dos deportistas se enfrentan, siempre gana el que tiene la mejor genética. Por mucho que entrenes jamás ganarás una carrera contra Usain Bolt, ni evitarás que Lionel Mesi te regatee, ni lograrás hacerle un tapón a LeBron James, ni le aguantarás un round a Muhammad Ali; no tienes la velocidad, ni la habilidad, ni la altura, ni la fuerza necesaria para enfrentarte a ellos.

–Lo mismo sucede con José, Washington, Adriel y los otros... son superdotados. No sólo tienen penes de 25 centímetros, también son musculosos, fuertes, altos, tienen un carácter dominante y entrenan sin descanso. Jamás podrás competir con ellos y jamás lograrás lo que ellos logran; debes asumir tu papel.

–Y por lo que hace al cinturón de castidad– eso depende de Laura, –aunque nuestra recomendación es que conserve el control de tus erecciones.

Si la silla en la que estaba sentado no hubiera sido de madera, creo que me hubiera hundido en ella hasta desaparecer.

Ciertamente, no había puesto muchas ilusiones en las conclusiones de la doctora, pero siempre quedaba aquella pequeña esperanza en recibir alguna buena noticia. Pero mi gozo en un pozo. Las palabras de la doctora dieron de lleno en mi línea de flotación... tocado y hundido.

–Y tu Laura, ¿cómo te sientes? – continuó la doctora.

–Extraña. Tengo la sensación de haber perdido el control. Jamás me creí capaz de hacer lo que hice, pero desde que probé aquel pen... no, no, aquello no era un pene... era un pollón. Desde que lo probé... quedé enganchada... quería más y más... nunca tenía suficiente.

–¿Y ahora? Ya ha pasado una semana. ¿Aún te sientes enganchada? –preguntó

–No. Por suerte esta semana ha sido como una sesión de desintoxicación; los primeros días no podía parar de pensar en ello, todas las noches me masturbaba... pero ya está. Creo que ya estoy lista para volver a hacer vida normal.

Las palabras de Laura me dieron una pequeña esperanza, tal vez no estaba todo perdido.

–Eso está bien– respondió la doctora –pero no va a ser tan fácil. En términos psicológicos ahora estás en un proceso de desinflamación, eso significa que has vivido una experiencia muy intensa y el cuerpo necesita recuperarse. Este periodo puede durar unos días, tal vez unas semanas, pero tarde o temprano tu cuerpo te pedirá de nuevo esas sensaciones y cuanto más intentes resistirte peor será.

–Laura, Ahora eres como el león que ha probado sangre humana y quiere más. – dijo lapidariamente.

–Además os recomiendo que no abandonéis la terapia, estáis en el buen camino y ya habéis superado la parte más difícil.

–Bueno pareja, vamos a hacer una cosa, os programo visita para dentro de un mes. Durante este tiempo os recomiendo tener más sesiones de sexo en pareja ya que pueden ser una vía de escape efectiva, pero por si en algún momento Laura necesita liberar sus instintos sexuales os ofrezco dos opciones a valorar; contactar con un corneador o visitar un club swinger.

Y dirigiéndose a Laura le entregó dos panfletos.

–Aquí tienes información que te puede ser útil. Bueno pareja, felicidades, nos vemos en cuatro semanas.

* * * * *

–Lo siento, cariño– me dijo Laura apenas salimos –sé que no es lo que esperabas oír.

–Pues no– confirmé – ¿Tú también crees que nunca voy a estar a la altura?

–Si amor, en eso la doctora lleva razón. Tú mismo lo viste. El tamaño, la fuerza, la actitud... joder... me mojo sólo con recordarlo.

–¿Me dejas? – le dije a Laura alargando la mano para que me entregara los panfletos.

CUCKOLDING - La nueva fantasía para parejas modernas

“Se ofrece corneador, madrileño, 27 años, buena presencia, 23cm, 1'80m, musculoso y dominante. Total discreción”

Vaya, un panfleto de publicidad de una página web para contactar con machos alfa.

CLUB SLUTWIFE

Disfruta de tus fantasías más íntimas.

El club swinger más exclusivo. Sólo para parejas liberales.

Y el otro un panfleto de un club de intercambio de parejas. Le devolví los panfletos a Laura y agarrados de la mano regresamos a casa.