Mi Experiencia con Vicky
La casa está vacía y la excusa de la tarea escolar es solo un pretexto. Cuando la puerta se cierra, la tensión entre ambos se rompe y la curiosidad por lo prohibido toma el control de la noche.
Mi Experiencia con Vicky
Vicky era mi dulce novia, un día su familia salió de viaje, y ella me dijo que quería que la ayudara con una tarea, así que fui a su casa con la intención de que ese mismo día me diera a probar su delicioso y tan deseado orificio anal. Debo decir que cuando estábamos solos no la penetraba porque quería seguir siendo virgen, así que nos limitábamos a una buena masturbación mutua y a veces algo de sexo oral.
Pero una vez empecé a acariciar sus nalgas buscando con mi dedo su ano, y cuando lo encontré intenté metérselo, al principio no entró, pero después sentí la presión y el calor de su culito, y le pedí que me dejara hacérselo por ahí. Ella al principio dijo que sí, pero después se negó diciendo que le dolería mucho, así que ya no insistí, pero el hecho de haber traspasado su estrecho orificio con mi dedo me calentó a más no poder.
Ese día terminamos la tarea, así que sin decirle más la abracé y la besé apasionadamente, y la ropa comenzó a volar. Cuando la tuve desnuda le pedí que se volteara, y la recargué en la cama de modo que sus magníficas nalgas quedaron a mi alcance. La excitación era impresionante, pues al verla ofreciéndome su trasero sentí que me venía ahí mismo, más me contuve para disfrutar ese anhelado culito de mi novia.
- ¿qué me vas a hacer?- preguntó ella. - Nada amor, solo quiero tenerte así- le respondí.
Fui besando su espalda hasta llegar a sus nalgas, las besé y lamí hasta que empecé a abrirlas poco a poco, hasta que mi lengua tocó su agujerito y casi grito de la emoción; era pequeño, de color oscuro, caliente y con el delicioso aroma del perfume de Victoria. No pude más y comencé a lamerlo hasta meter mi lengua lo más dentro que pude, nadie podía pararme, ni siquiera Vicky con sus débiles protestas de que no siguiera.
Recorrí su delicioso ano hasta que intenté meter mi dedo medio, con trabajo entró, pero me di cuenta de que Vicky lo estaba disfrutando, así que metí otro hasta que sentí que estaba relajada. Ella al fin reaccionó y me pidió que por ahí no, que la lastimaría, pero no le hice caso y tomando mi endurecido pene lo empecé a tallar en su culito y que delicia era tenerla así, con sus nalgas abiertas y su pequeño orificio anal a mi disposición.
Empecé a empujar y por fortuna entró rápido la cabeza de mi pene, ella intentó gritar pero no lo hizo, sólo bajo la cabeza y se dispuso a esperar a que su esfínter se acostumbrara, me quedé en esa posición para que así fuera, y luego ella de sorpresa se fue enterrando todo hasta que mis testículos tocaron sus nalgas. Era perfecto, yo no sabía que hacer hasta que ella empezó a moverse.
Se sentía cálido y delicioso ese culito que por fin era mío, y sorprendentemente no me vine luego, aguanté hasta que sintió ella su orgasmo y apretaba mi pene con mucha fuerza, para luego seguir moviéndose hasta que me dijo que deseaba que me viniera dentro de ella, lo que hice con gran placer hasta llenar su ano de mi semen. No lo saqué hasta que me vine por segunda vez.
Al final la besé y le di las gracias por ese regalo tan grande que me dio, y seguimos haciéndolo así descubriendo que a Victoria le encantaba. Desafortunadamente en poco tiempo terminamos, pero no dejo de recordar ese apretado y delicioso culito que tanto placer me dio. En fin, ya regresara.....
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