Xtories

La urbanización del deseo (Capítulo 26)

Mónica siempre supo que Alex era inalcanzable, hasta que decidió cruzar la línea. Ahora, desnuda y entregada, le confiesa que ha roto con todo para estar con él, pero con una condición: que no deje de desear a las otras mujeres que lo tienen loco.

Sylke and Friends9K vistas9.4· 39 votos

La Urbanización del deseo

Sylke & Álvaro

Capítulo 26

Ahí seguimos, sobre la camilla, mi cuerpo tumbado y Mónica en cuclillas con mi polla totalmente insertada en su estrecho culito. Ella parece estar sintiendo cómo se abren los músculos de su esfínter y hace una mueca mezcla de dolor y de placer.

- “¿Estás bien? - pregunto acariciando la forma suave de sus caderas.

- “Estoy mejor que nunca.... no quiero dejar de estar enganchada a ti”

Me quedo pensativo al ver esa carita dulce de Mónica, mirándome embelesada, con un brillo especial en sus ojos.

- “Uff... Mónica, esto es un sueño”

- “No, esto es real. Es lo que siempre he querido. ¿Sabes que me vine a vivir con mi tía desde que vi que tú eras su vecino?”

- “¿Qué?”

- “Sí... me he pajeado cada noche pensando en ti y ahora... ahora no quiero despegarme”

Sigue con sus manos apoyadas en mi pecho y noto los músculos de su ano aferrarse con espasmos acompasados.

- “¡Uhh! Yo he sentido lo mismo por ti” - digo cuando noto de nuevo la presión sobre mi polla en ese momento de unión total.

- “Ay, Alex, yo sí que parezco estar en un sueño. Contigo voy a donde me digas... contigo hago lo que me pidas...” - dice con voz temblorosa.

- “¿A tanto llegarías por mí?” - pregunto, pues ahora sé que esa chica no sólo está colada por mí, sino que está dispuesta a todo”.

- “Si tú eres feliz con algo, pídemelo y lo haré... además me gusta que me pongas retos y juegos”

- “¿Retos y juegos?”

- “Sí, como hiciste con el antifaz de mi tía”

- “Joder... veo que le has sacado información. Lo raro que no le sacaras lo de la lencería”

- “Bueno, esa es tu parte. Pero cuando mi tía me contó aquel juego del antifaz me puse cachonda perdida, queriendo ser yo la que jugara contigo”

- “Jugaremos a lo que tú quieras... Si te gustan los retos me harás el hombre más feliz del mundo”

- “¿Entonces ahora?, la afortunada que me tengo que comer es Isa, ¿no?”

- “Joder, Mónica” - digo asombrado pues esa chica además de preciosa es muy inteligente.

- “Te tiene loco también... lo sé”

- “¿Yo?”

- “Vamos, Alex, no hace falta que me ocultes algo así y estarías dispuesto a lo que fuera por follártela”

- “Pero eso es imposible, Isa es lesbiana.”

- “Nada es imposible. Pero creo que es tu asignatura pendiente” - añade para volver a apretar sus músculos haciendo una especie de vaivén que no sé de qué forma, pero si sumado al hecho de saber lo que ella insinúa y esa estrechez masajeándome hace que me vuelva a correr dentro de ella.

- “¡Uf... Mónica!, ¡Me corro!” - exclamo notando como los espasmos de mi corrida son intensos dentro de ese cálido abrigo de su estrecho ano.

- “Sí que te pone tu compañera... habrá que hacer algo y me estoy poniendo cachonda con la idea de tener sexo con ella” -añade terminando de moverse alcanzando un nuevo orgasmo para juntar su lengua a la mía, mientras se corre intensamente.

Voy de sorpresa en sorpresa, pues no ha resultado para nada complicado lo de liar a Mónica con ella, pero, es más, creo que le gusta demasiado también a ella. ¿Qué demonios está pasando?

Los músculos del esfínter de Mónica siguen amasando mi polla de una forma tan especial, que soy capaz de no sacarla nunca de ahí. Nunca me había sentido así tan especialmente entregado a una mujer como me está pasando con ella. Es cierto que he tenido la oportunidad de follarme a su impresionante tía, que he tenido tórridos momentos con las espectaculares Silvia y Tamara, por no hablar de la preciosa Helena o la misma Isa, a la que he tenido a punto de caramelo, pero no sé, Mónica es tan especial, con esa mezcla de inocencia, perversidad y belleza, todo ello mezclado, que más que una atracción sexual, está entrando en mí o mejor dicho yo en ella, de una forma que nunca he vivido.

Sin darme cuenta, incluso después de haberme corrido, sigo haciendo el vaivén de follarme ese agujerito y gracias a sus contracciones no se me ha bajado la erección. Esta situación se está desmadrando de una manera inverosímil y no puedo dejar pasar esta oportunidad, así que, me armo de valor y le confieso a Mónica:

– “Mira Mónica, ya me conoces y sabes que soy súper sincero, me importas mucho, es más..., no sé qué me está pasando contigo”

– “¿Que te gustaría repetirlo miles de veces?”

– “¿Cómo lo sabes?”

Ella no contesta, sólo se limita a volver su rostro y a sonreírme.

– “Mónica, creo que estoy totalmente enamorado de ti” - digo mirando a los ojos a esa extraordinaria mujer.

De pronto, ella logra sacar mi polla de su ano, del que salen ríos de mi leche a borbotones y a continuación me besa... nos quedamos mirando, con nuestros cuerpos pegados, en suaves caricias.

– “Guauuu, no tenía ni idea, pensaba que era atracción física” - contesta ella.

– “Bueno eso también, pero va más allá Mónica, estoy súper pillado por ti, me gusta todo de ti, no solamente este cuerpazo” - digo acariciando su cuerpo escultural, desde sus caderas a sus impresionantes pechos.

Nos fundimos en otro impresionante beso, cargado de pasión, creo que esta vez, mucho más que un beso lascivo es de entrega mutua, sincera y muy sentida.

– “Quizás estés confundido y veas cosas que no son” - añade ella poniendo el rostro más serio, pues no debe creerse lo que le digo.

Quizás Mónica, se sienta confusa, como lo estoy yo, como si quisiera quitarme de la cabeza cosas que parezcan y que no son, pero sí, lo que siento por ella es muy distinto a lo que pueda sentir de mujeres con las que he tenido sexo en estos días y en otras ocasiones anteriores. Sí, he conocido el amor, ese que se va fraguando en pareja, pero con Mónica es algo que no conocía y no es confuso, es demasiado claro. Es posible también que mi mente me esté jugando malas pasadas y vea enamoramiento en un puro enganche sexual de esa mujer... no lo sé, pero siento que mi corazón palpita, más allá de querer follar de nuevo con ella.

– “Te aseguro que no estoy confundido. Te deseo como mujer, porque no sólo eres una belleza única y follas como un ángel, sino que siento que contigo entro en otra dimensión, que necesito volver a estar dentro de ti de una forma imperiosa”

– “Uf, joder, Alex... así es exactamente como me siento yo...”

– “Pero tu novio...” - digo cortando su frase.

– “Ah sí” - suelta con desdén.

Ella guarda silencio, meditando unos segundos y luego añade:

– “Lo de mi novio es agua pasada... pero nunca he sentido lo que siento contigo y te aseguro que no estoy confundida, te deseo desde hace tiempo y envidiaba a Isa, pero ahora, es casi, al contrario, estoy deseando incluso que tengas sexo con ella, casi como si con ella yo misma tuviera sexo y una parte de ti estuviera con ella…”

Estoy flipando con esa mujer, no sólo por lo que siento, sino que ella está dispuesta a tanto por mí... Nos besamos de nuevo, tiernamente, haciendo que nuestros labios y lenguas jueguen a cámara lenta, en un sentimiento mutuo tan intenso como placentero. Cuando nos separamos nuestros ojos se miran mutuamente.

– “No sé qué decirte Mónica, Yo creía estar confundido con todo esto que me está pasando últimamente”

– “¿Qué te está pasando?”

– “Lo de mi compañera, tu tía, en fin, es algo sobrevenido, algo inesperado que estos últimos días me está pasando. No entiendo el motivo, pero hace una semana no me pasaba nada extraordinario y ahora mismo, estoy inmerso en una vorágine de sexo y lujuria” - digo sinceramente.

– “¿Nunca has vivido experiencias así?”

– “Tantas y tan seguidas, te aseguro que no”

– “Yo pensaba que te follabas a todas tus pacientes desde siempre”

– “En absoluto”

– “Pues por eso siempre he pensado que no tenía nada que hacer contigo, Alex, solo soñarte y pajearme imaginándote... estar cerca de ti y creer que algún día llamarías a mi puerta para decirme que me deseabas”

Me abrazo a esa mujer y nos besamos de nuevo, con ternura.

– “Creo que a mí me ha pasado algo muy parecido. Desde que te vi en casa de tu tía me fijé en ti, claro que pensaba que una chica joven, tan atractiva y con novio, era un objetivo totalmente alejado de mí, pero eso no quitaba que tenerte cerca me hiciera ponerme nervioso”

– “¿Puede ser el destino?”

De nuevo las cartas vienen a mi mente, tal y como me había dicho Bea, todo se estaba dibujando y ahora cumpliéndose mucho más de lo esperado. Beso su frente y le digo, acariciando esas suaves tetas.

– “Ahora te tengo y sigo sin creérmelo, Mónica, que seas esa mujer soñada y que yo lo sea para ti y estés dispuesta a todo... ¿por mí?”

– “Absolutamente. ¡Lo que sea!” - responde con firmeza.

– “Mónica, eres muy especial y me gustas demasiado, sé que igual te parece una locura, pero creo que podríamos formar una excelente pareja, si tú quieres claro está” - digo con miedo sólo por pronunciarlo.

Ella se me queda mirando y me vuelve a besar con todas las ganas. Sé que entre nosotros hay cierta diferencia de años, no demasiados, pero además Mónica no es una cría, como otras mujeres de su edad, es muy madura, a pesar de su juventud y he compactado tanto con ella en tan poco tiempo que es algo increíble. Es posible que ya estuviera colado por ella, pero como algo lejano, casi cómo un amor platónico... pero ahora estoy convencido de que es mucho más que eso.

– “¿Me estás pidiendo salir contigo?” - dice ella de nuevo mirándome a los ojos con ese brillo mágico.

– “Sí, llámalo como quieras, me gustaría salir contigo, pero mucho más que eso, quiero que seas esa mujer especial que he estado buscando tanto y que no sabía que tenía tan cerca... “

– “Guau, Alex, es que ni me lo creo” - me dice acariciando mi cabello con la yema de sus dedos.

– “Creo que eres una gran mujer y persona, estoy muy enamorado de ti y me gustaría demostrártelo de la misma forma que tú me lo demuestras a mí, continuamente y todo lo que estas dispuesta a hacer por mi” - confieso yo.

Nos quedamos en silencio, yo aturdido con esa belleza de Mónica, abrazada a mí, sintiendo su desnudez pegada a la mía, casi como estar flotando en una nube.

– “Sí, es una locura, lo sé... Mónica, tienes novio...” - le digo con sinceridad.

– “¿Estás loco? Pues yo más... además ya no es mi novio “- suelta rotunda.

– “¿Qué?” - pregunto ante esa respuesta.

Ella no dice nada, simplemente nos abrazamos juntando nuestros cuerpos, sintiendo en ese abrazo, la unión que la vida, el azar o las dichosas cartas me han enviado desde el más allá.

– “¿Entonces? ¿Aceptarías mi propuesta?” - digo con miedo.

– “Acepto tu propuesta, ¿sabes...? Tengo que confesarte algo, antes de venir aquí, rompí con mi él, con mi chico.”

– “¿Cómo? ¿Has roto con él?”

– “Sí, no sé ni por qué lo hice... pero había algo dentro de mí, que me decía que debía hacerlo y no quise engañarle estando contigo.”

– “Entonces, ¿sabías que entre tú yo...?”

– “Para nada, al contrario, creía que tú eras inalcanzable, un amor imposible, Alex”

La miro sin entender y es que ni yo mismo puedo poner orden en mi cabeza. Ella agarra mis manos y las acaricia con las suyas hasta que nuestros dedos se entrecruzan. Luego me dice:

– “Mira, Alex, antes de venir aquí no tenía claro lo que iba a suceder. En principio venía a por un masaje, pero intuía que podría haber algo más, aunque ha sido mucho más de lo que hubiese imaginado.”

– “Y yo, jeje...”

– “Pero hace unos días sentí la necesidad de romper con mi chico, desde que lo dejé con él, solamente he tenido ojitos para ti, me he dado cuenta de que te necesitaba demasiado. No sabía de qué modo, pero sentía la imperiosa necesidad de estar más cerca de ti, buscar cualquier excusa y el masaje era la mejor... luego hablé con mi tía y lo que había sucedido entre vosotros...”

– “Ya, supongo que eso te hizo sentirte mal...”

– “Al contrario, Alex. Me encantó, no sé por qué, pero supe que eso me acercaría a ti y de algún modo ya estábamos conectados, porque fue comprando mi lencería como lograste tener a mi tía Bea”

– “Joder, visto así...”

– “Ella me dijo cuanto la hiciste sentir mujer, deseada, cómo la llevaste al cielo, desde mucho antes de entrar en el probador y verla feliz me hizo ver que eres un gran hombre, que quería para mí, sabiendo lo bueno que eres, de lo atento y cariñoso que te muestras siempre con todo el mundo y también conmigo y ahora también puedo decir que follas de maravilla...jjjjjj” - me dice entre risas nerviosas.

– “Estoy en shock” - digo sintiendo esos pechos firmes contra mi torso.

– “Ven anda, dame un beso.....novio mío” - dice a carcajada limpia ella y morreándonos de nuevo.

Nos fundimos en ese apasionado beso al que no quería poner fin, estaba besando con entrega total a una mujer de bandera y acababa de mostrar mis sentimientos hacía ella, que salían por mi boca a borbotones, casi del mismo modo que había hecho al correrme dentro de ella.

Todo lo dicho es cierto, Mónica me gusta muchísimo, más allá que sus impresionantes curvas, sus ojos, su boca, sus tetas, su forma de transportarme al paroxismo... y desde que he sabido que yo a ella también.... siento que esa conexión ha venido de vete a saber dónde para quedarse conmigo, para vivir el resto de mis días junto a esa preciosa joven. ¿Qué me está pasando?

Unos minutos después, estamos sentados en la mesa de la cocina, desnudos y recuperando fuerzas con un par de sándwiches. Estoy junto a ella y me siento feliz, pletórico, afortunado... De vez en cuando me sonríe con una dulzura que hace que mi vello se erice. Charlamos un poco de todo, comemos, bebemos, nos reímos... adoro a esa mujer.

He de confesar que lo acaecido últimamente me tiene desconcertado, demasiadas sensaciones en muy poco tiempo y es posible que parezca que soy un don Juan que me las llevo de calle... nada más lejos yo no nunca he sido un semental, precisamente. Mi vida, hasta ahora, ha sido de lo más normalita, de parecer casi aburrida, con algún ligue esporádico, no digo que no, pero que muchas veces acababa en cita frustrada, hasta que un buen día, mi vecina me echó las dichosas cartas. Desde ese momento mi vida ha dado un cambio brutal, radical... y follo a todas horas, varias veces, con mujeres impresionantes, inaccesibles a priori y parece que para colmo les gusto a todas y saco lo mejor de cada una de ellas, con un sexo que nunca parecen haber conocido con otros y quieren repetir en breve. ¿Será que soy un semental y no lo he sabido hasta ahora?

A todo eso hay que sumarle lo que por dentro siento con Mónica, pensando en mucho más allá de follar con ella, que ya de por si es grandioso, pero incluso poder tener futuro juntos, es una mujer excepcional en todos los sentidos y merece la pena dar el paso, con una oportunidad así, sabiendo que ese amor es correspondido, no puedo negar la suerte que tengo.

- “Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo” - le digo, dándole un beso en esos labios perfectos.

Su sonrisa es la mejor respuesta y el hecho de ver cómo se endurecen sus pezones, me vuelve totalmente loco.

Ahora, mientras observo tu cálida mirada, tengo en mente otras cosas, como, por ejemplo, las citas que me ha concertado Isa. ¿Cómo se lo va a tomar Mónica? O incluso, hablando de la propia Isa......últimamente ha habido tanto entre nosotros con una tensión sexual que no sé cómo voy a poder gestionar al volver a verla. Necesito confesarle eso a Mónica y a pesar de que ella lo aprueba y está dispuesta a todo por mí.

- “Mónica, creo que he sido muy egoísta contigo. Te has ofrecido entera, en cuerpo y alma y yo sólo pienso en mí, me aprovecho de la situación para que...” - empiezo a decir.

- “¿Te refieres a lo de Isa?” - dice ella al instante sin dejarme acabar.

- “Sí, me estás confesando tu amor y yo... “

- “Quieres que le coma el coño” - vuelve a adelantarse riendo y contagiándome la risa.

- “Sí. Creo que no debí hacerlo. Entiendo que lo haces por mí... que me quieres satisfacer en todo, pero eso es demasiado, no me parece justo”

De pronto, ella tirando de mi mano, me invita a que me siente sobre la mesa, justo frente a ella que permanece sentada en su silla. Su mano alcanza mi polla y rápidamente se va poniendo “alegre”

- “Guau, Mónica” - digo al sentir esos dedos enredados en mi miembro y esa mirada de admiración o cómo se muerde el labio, como si estuviera manejando un juguete.

- “Mira, te lo voy a explicar, Alex.” - añade levantando la vista, para empezar a masturbarme lentamente, logrando que esos deditos me la pongan totalmente tiesa.

No soy capaz de contestar, tan sólo soltar un largo suspiro cuando esos labios rodean mi glande y lo succionan lentamente.

- “Uff...” - exclamo.

- “Alex, sé que tienes asuntos pendientes con varias mujeres de la urbanización, incluyendo a mi tía. Sé que estás confundido y ahora, todo esto te agobia, ¿estoy equivocada?”

Tras añadir eso se traga la mitad de mi miembro y lo llena de babas, logrando sacarme un largo gemido.

- “¡Mónica!” - exclamo.

Ella sonríe, no sólo porque me está matando de gusto, sino porque sabe que ha acertado en todo.

- “Mira, no sólo quiero que sigas disfrutando de todo esto, es más, quiero que me lo cuentes, que lo disfrutes y si puedo ayudarte, lo haré con todas las ganas” - añade y vuelve a mamarme varias veces, notando el sonido gutural de su garganta tratando de llegar al máximo.

- “Pero ¿no te molesta?” - digo jadeante.

- “Recuerda que estoy dispuesta a todo, ¿Y sabes? Me encanta ser tu novia... bueno o llamémoslo como sea, pero estoy feliz de estar contigo y tengo mucha suerte, porque creo que mereces mucho la pena y sé que me vas a hacer muy feliz. Es posible que me lleves más de diez años y que mucha gente no lo entienda, pero me da igual, ahora hemos descubierto lo que ambos sentimos mutuamente y lo demás no importa”

- “Eso mismo pienso yo” - contesto mientras veo sus labios volviendo a hacer desaparecer una buena porción de mi tronco en su boca.

Ella coge aire para añadir:

- “Pero no quiero formalizar la relación hasta la celebración de mi cumpleaños, ese será un buen momento para hacerlo oficial entre nuestros amigos y familiares.”

Mi polla es succionada con arte al tiempo que sus dedos acarician mis huevos.

– “Cuando tú decidas, Mónica... como si quieres llevarlo en secreto... con tal de tenerte, haré lo que me pidas” - digo entre hipidos, pues esa boca se aferra con fuerza.

– “No, al contrario, Alex, estoy deseando contarlo, pero antes, creo que tienes cosas pendientes y no quiero que nadie se sienta mal, ni tú ni ninguna de tus... chicas”

Me quedo alucinando, no sólo por el afán de Mónica por tragar, sino de todo lo que me está confesando. Ella deja de mamar, para pajearme suavemente y añadir:

– “Sí, no me mires así, lo primero de todo es que vuelvas a quedar con mi tía, lo pasó genial contigo y creo que quiere repetir muchas veces contigo, la pobre está muy necesitada de cariño. A ver, mi tío no es mala persona, al contrario, pero la tiene muy desatendida sexualmente hablando.”

– “¿Te lo ha dicho ella?” - pregunto mientras sus dos manos pajean mi polla lentamente.

– “Si, pero bueno, no hace falta que me diga que le has vuelto loca y por cierto, sé que tienes su culito pendiente” - añade sonriente y dándole una lamida a mi glande.

– “¡Uf!”

– “Pero para eso estoy aquí, para conseguirlo. Yo sé que mi tía está asustada con eso, creyendo que no le va a entrar este pollón... pero ya has visto que es posible en mi culito, es por eso que yo te ayudaré con ese reto”

– “¡Siiii, todavía no me lo creo!” - añado suspirando al sentir su lengua jugar en mi frenillo.

Continuará...

Sylke & Álvaro