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Los petes de Lucia

Con una sonrisa inocente y labios carnosos, Lucía esconde una oscuridad sexual que solo se revela en la oscuridad de los estacionamientos. ¿Qué pasa cuando el miedo a ser descubierta se mezcla con el deseo de ser usada? Prepárate para escuchar la confesión más atrevida de tu vida.

Josefina9.5K vistas9.8· 8 votos

Ya les conté un par de historias de Lucia, una acá https://www.todorelatos.com/relato/242716/, y la otra la pueden leer acá https://www.todorelatos.com/relato/243029/

Probablemente esta sea la última historia de ella ya que actualmente está en una relación sana, que va viento en popa y si bien me comentó que está disfrutando el sexo como nunca ya no son más esas historias increíbles que nadie podría imaginar que ella fue protagonista. Es la típica mujer que los hombres quieren de madre de sus hijos, no la que te imaginas arrodillada chupando dos penes y cubierta de semen. Y sí se lo hubiesen propuesto hubiera terminado arrodillada cubierta del semen de cinco hombres.

Voy a tratar de describirla para que se puedan crear una imagen mental, pero siempre tengan en cuenta que mis palabras se quedan cortas:

Ella mide 1.72 mts, es un poco más alta que el promedio de las mujeres pero no por mucho, tiene una cara redonda, que da aspecto de chica tierna e inocentona, ojos grandes, expresivos, de color marrón clarito tirando a miel. Tiene unas pestañas largas que parecen postizas pero son naturales, y usa cejas gruesas pero bien definidas.

Nariz recta, en la época de esta historia usaba un piercing en la nariz que brillaba al moverse, actualmente no lo usa mas.

Su punto más fuerte de la cara es la boca… tiene labios carnosos, el labio inferior es bastante más grueso que el superior, siempre condimentado con un gloss rosa que los hace parecer húmedos todo el tiempo. Apostaría mi vida a que esos labios están en las fantasías húmedas de la mitad de nuestros compañeros de cursada. Y tal vez de más de un profesor. Cuando sonríe tiene una dentadura perfecta y por si fuera poco se le forman hoyuelos al reírse que enamoran. Tiene un mentón suave y la piel muy clara, casi transparente, sin imperfecciones.

Tiene el pelo castaño oscuro, pero se lo tiño muchas veces de colores exóticos, el que tuvo más éxito fue el rosa.

El cuerpo de ella es una invitación al placer, es un poco gordita pero en el mejor sentido posible, todos los kilos de más se fueron a los mejores partes de su cuerpo para resaltar su feminidad.

Tetas grandes y redondas, que se marcar perfecto en cualquier tipo de ropa, sobre todo en la ropa tipo pastel/kawaii/otaku que ella solía utilizar. Tiene la cintura marcada pero con panzita, chiquita, redonda, muy suave. Se le forman rollitos cuando se sienta, no sé cómo explicarlo, pero a ella le queda sexy.

Tiene caderas anchas, y quizá su punto más flojo sea la cola, bastante pequeña y contrasta con sus muslos grandes. Usa medias hasta el muslo y de vez en cuando con ligas visibles. Usa zapatos de plataforma o botas. Y mil accesorios kawaii.

Es la típica mujer que todos los hombres la quieren para noviar, pero ella no se daba cuenta. Los pocos valientes que se animaban a intentar algo con ella conseguían salir al menos una vez, ya que es una chica muy accesible.

Esta historia que les voy a contar paso hace alrededor de dos años, cuando ella salía todavía con su ex, ese que le hizo hacer tríos de los que hoy se arrepiente.

Lucia había venido a dormir a mi casa, típica noche de chicas, ver pelis, probarnos ropa, hablar del amor, sexo, amistad, estudio, etc…

– Che Lu, ¿cómo van tus cosas con A?

– Bien, bastante bien, el tema es que no tenemos mucho tiempo para vernos en la semana, estoy re quemada con la facu, así que los findes son intensos, él quiere recuperar el tiempo perdido.

– Uh sí, ¿se pone denso?

– No, en ese sentido no. Igual vos ya sabés, está re loco.

– Jajaja, sí, me acuerdo, pero lo importante es que te haga bien a vos.

– Si, jaja, es un loco lindo. Ahhh no sabés la última, bah, las últimas mejor dicho.

– ¿Queee?

– Le empezó a picar el bichito de hacerlo en lugares públicos, bah, mejor dicho, que yo le haga petes en lugares públicos. Dice que le gusta la adrenalina.

– Jodeme que lo hiciste

– Sí, Jose, ¿Vos alguna vez hiciste?

– Nooooo, bueno le hice petes en el colegio. Ahh y una vez también… bueno no importa estamos hablando de vos.

– ¿Cómo paso eso?

– Me acuerdo una tarde estábamos en el rosedal y nos empezamos a besar. La verdad es que estábamos re calientes y me pidió ahí mismo que le haga un pete.

– ¿Y se lo hiciste?

– No me animé porque había mucha gente, pero tenía una campera encima y le hice una paja.

– ahhhh, mirá si alguien te descubría.

– No me copo mucho, pero cuando estaba ahí la emoción y la adrenalina me hizo disfrutarlo.

– Bueno, pero quedó ahí.

– ehhhh, nop.

Lucía bajó la voz y empezó a contar con lujo de detalles:

– A los pocos días fuimos a almorzar al Alto Palermo. Me fui vestida como me gusta a mí, una remera ajustada de algodón color rosa pastel, una pollera tableada de color amarillo, medias hasta los muslos, zapatos de plataforma y chokers negros. Me pasa a buscar por mi casa y cuando me subo a su auto me dice que estaba muy hermosa, yo ya estaba feliz. Manejó hasta el Alto Palermo y se metió hasta el último subsuelo ya que estaba lleno de gente.

Estaciona entre dos autos, apaga el motor y me empieza a besar, muy muy fuerte. Yo estaba re caliente. Entonces dejé de besarlo, miro para abajo y veo que tiene la pija al aire. No sé en que momento se quitó el cintó y se corrió el pantalón y el bóxer. Lo miro, me mira, lo vuelvo a mirar y la verdad es que tenía cero ganas de hacer cualquier cosa. Pero me dice “Chupá turrita” y no me quedó más remedio que obedecer y chupársela. Estaba un poco nerviosa por la gente que pasaba en auto por ahí, nos podrían llegar a ver, pero se la chupé con muchas ganas. Me la metí en la boca y traté de hacerlo lo mejor posible, a pesar de los nervios. Tenía la verga muy pero muy dura, casi que me costaba meterla en la boca, entonces la agarré con la mano y le empecé a lamer la cabeza mientras lo pajeaba. Ay no sabés, en un momento veo una luz, se ve que era de un auto que pasaba, me asusté y me la metí en la boca, así al menos sí me veían no reconocían mi cara.

Estuve más o menos cinco minutos subiendo y bajando así (hace el gesto clásico de chupar una pija con la mano y su boca) hasta que en un momento me agarra fuerte de la cabeza y me la hunde hasta las amígdalas. Yo apenas podía respirar y me lagrimeaban los ojos, y siento que acaba. Que hijo de puta nunca acabo tanto en su vida. Me tuve que tragar toda la leche porque no quería manchar la ropa. Fue rarísimo porque estaba medio incomoda en el auto, estaba preocupada que alguien me reconociera ya que mi pelo rosa es muy identificable, pero no sé, el hecho de que me agarrase la cabeza así, o que me diga “turrita” me hizo re calentar. Terminé re mojada. Después fuimos a almorzar, yo tenía toda la plasticola en la garganta y el estómago, costó pasar la comida, Jajajaja. Terminamos caminando un rato por Palermo por el jardín botánico, por el Ecoparque, fuimos caminando hasta donde está el Jardín Japones. Pasábamos por esos lugares y él me decía “acá Lu me la vas a chupar”, “acá me vas a tomar la leche”, “acá te voy a coger el culito” y yo me reía y le hacía el gesto de “no no” girando la cabeza. Pero en el fondo tenía ganas. Tuvimos que volver a buscar el auto al estacionamiento subterráneo del Alto Palermo, casi cogemos ahí mismo, pero había tanta gente que era muy peligroso, había muchas familias, podía haber terminado mal si lo hacíamos.

– Tenés una buenísima anécdota para contarles a tus nietos.

– jajaja, sos una hija de puta, jajaja.

– ¿Y te gustó eso?

– No te voy a mentir. Mucho no me copa, pero cada vez que hacemos esas cosas que propone él, termino mojadísima. Decí que tenía pollera sino terminaba con un manchón en el pantalón, Jajajaja.

– A mí me copa la idea de hacerlo con mi novio, pero me da miedo que me encuentren. ¿Te imaginas? Llama a mi mamá el comisario “Hola señora, esta su hija Josefina xxxxxxx en la comisaría la encontraron haciéndole un bucal a un muchacho en la vía pública”.

– JAjaja, me mato si me pasa. Igual hay otras cosas que me están gustando mucho.

– ¿Ah sí? ¿Cómo qué? No te pregunto de morbosa, bueno sí, sino para buscar tips para hacer con mi novio.

– Hay algo que se llama shibari, donde mi novio me atá y me deja inmovilizada. Ponele que me atá las piernas con las manos y no me puedo mover y ahí el dispone de mi cuerpo a su mercer. Incluso a veces me venda los ojos. Es muy fuerte empezar a sentir penetraciones cuando no podés ver ni moverte. Pero tenés que confiar demasiado…

– Ah sí, ehh, paso, ajajaja. ¿Y volviste a repetir en lugares públicos?

– Si varias veces, un par de veces en el cine, en el auto ya hasta cogimos, ah pero la mejor fue una vez que habíamos terminado de cenar. Habíamos ido a un lugar que se llama Roldan, queda en Palermo cerca de los bosques. La verdad que la pasamos hermoso y cuando salimos nos pusimos a dar vueltas con el auto. Estacionamos cerca del Planetario en un lugar que encontramos y caminamos por ahí, había algo de gente, era de noche, pero había algo de movimiento. Nos sentamos en el pasto y nos besamos muy apasionadamente. Entonces me dice “quiero que me la chupes”, la verdad que tenía muchas ganas pero le dije que ahí no, que había mucha gente. La clave es el “ahí no”, eso para él significaba que en otro lugar sí. Caminamos un poco hasta una parte donde había muchos árboles y poco movimiento, nos pusimos tras un árbol grande y él se quedó parado. Pensé que nos íbamos a acostar en el pasto, pero él me mira, pone cara seria y me dice “Arrodillate putita”. Eso me calentó muchísimo y me arrodillé ahí mismo y se la empecé a chupar, no me importó nada, igual había poco movimiento. Me arrodillé, envolví su pija con mis labios y se la chupaba mientras con una mano lo pajeaba. Me dice “Con las manos no, usá solo la boca hasta que acabe” y se la empecé a chupar sin usar las manos. Movía la cabeza de atrás para adelante mientras succionaba lo más fuerte que podía. Ponía mis labios en forma de O en el glande y le hacía un remolinao. Me ponía debajo de la pija y le lamía todo el tronco y los huevos, todo para que acabe rápido. Pasaron un par de autos y nos hicieron luces, nos tocaban bocinas. Estaba nerviosa pero no podía parar, estaba muy excitada también. No sé cuánto habré estado ¿15 minutos tal vez? Lo disfruté mucho, hasta que me pregunta “¿dónde querés la leche?”, le dije que en la boca así me la tomaba toda. Se la sigo chupando y él me agarra la cabeza fuerte. Yo ya estaba esperando el lechazo mientras me cogía la boca. Al minuto me dice “tengo un plan mejor para vos”, me saca la pija de la boca y mientras se pajea con la mano derecha me sostiene fuerte mi cabeza con la mano izquierda. Me dice “Cerrá la boca putita” y me empieza a acabar en la cara, me da como 3 lechazos muy espesos. Agarró su celular y me sacó una foto arrodillada con la leche. Es muy muy fuerte, yo arrodillada, vestida de fiesta con mi cara llena de semen. Le pedí un pañuelito de papel para limpiarme y no tenía, me dijo “pensé que tenías vos”. Había dejado los pañuelos en el auto. Tuve que caminar como 4 cuadras con la cara llena de semen, ajjajaj.

– Estás re loca Lu. Pero me encantó la historia eh, jajaja.

– Jajaja, gracias, con vos es con la única que me puedo soltar.

– Te amo amiga.

– Y yo más amiga.

– Me encantan tus putiaventuras. Y te digo si fuese lesbiana saldría con vos.

– Y yo con vos.

Nos dimos un piquito y seguimos hablando de nuestras anécdotas sexuales, sobre todo las de ella. A la noche dormimos juntas en mi cama. Sentí sus tetas apretando mi espalda. Dormí excelente.

Al día siguiente le conté de mi pasión por el pete y todo lo que amaba tomar la leche de mi novio. Se le iluminaban los ojos mientras le daba tips.

Los hombres que reciban petes de Lucia son muy afortunados.