Xtories

Pipe me llena sin forro bajo la luna

Pipe la mira como si fuera su mundo entero, pero Nyx sabe que su corazón pertenece a otro. Bajo la luz de la luna y el sonido de las olas, él le ofrece algo que ella no puede dar: exclusividad. ¿Podrá aceptar su amor sin traicionar a su dueño?

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Luego de que Mateo me cogiera como loco toda la semana, dejándome el culo morado y lleno de él, y Pipe me hiciera el amor con esa ternura que me mata, llegaron los exámenes. Entre libros y escapadas con mis dos hombres estaba destruida. Por eso cuando se armó el viaje de tres días a la playa con los amigos, dije sí sin dudar.

Convencer a mi papá fue todo un tema, pero entre mi mamá, mi hermana y (sorpresa) Mateo hablando con él “como adulto responsable”, terminé con el permiso… y con el culo todavía ardiendo de los azotes de despedida que me dio Mateo: “Para que te acuerdes quién es tu dueño aunque estés lejos, putita”.

Y ahora estoy acá, frente al espejo del Airbnb.

Bikini rojo chiquito que me queda perfecto: la parte de arriba apenas contiene mis tetas (están hinchadas estos días, parecen más grandes, más pesadas, los pezones se me marcan con nada). La parte de abajo se me mete apenas en la raja y me marca el culo redondo, trigueño, con esas estrías y ligeramente morado por los azotes.

Catalina una de mis mejores amigas entra y me ve.

-Nyx, ¿en serio? Vas a matar a alguien con ese cuerpo, a quien le estás coqueteando -se ríe.

-Solo quiero broncearme pareja, lo linda y lo coqueta siempre me acompañan -le miento, y las dos nos reímos porque sabemos que no.

Salimos a la piscina. Pipe está tirado en una tumbona, sin camisa, y cuando me ve se le quedan los ojos clavados en mis tetas. Literalmente se le abre la boca un segundo. Me dice que vaya a su lado, y yo voy y me siento pero en si misma tumbona.

-Ponme bloqueador, porfis -le digo con voz de nena.

Se acomoda atrás mío, me pasa el crema despacito por los hombros, la espalda… y cuando llega al borde del bikini se detiene.

-Dios, Nyx… estas tetas tuyas me tienen loco desde siempre -me susurra bajito, para que nadie escuche.

Me río, pero siento que se me para todo. Me abraza por la cintura, pega su pecho a mi espalda y siento su pija dura contra mi culo.

-Pipe, todos están acá-le digo, pero me recuesto contra él igual, Celeste nos mira raro.

En la noche,entre asado y dejar el fuego encendido tipo fogata se crea el ambiente perfecto entre amigos, yo me siento al lado de él, pongo las piernas encima de las suyas. Pipe no me suelta la mano. Cada dos minutos me mira las tetas por encima del bikini, como si fueran lo más hermoso del mundo. Celeste nos mira con cara de limón, se le nota que le jode. Yo, en vez de esconderme, me pongo más cariñosa: me recuesto en su hombro, le acaricio el pelo, le doy de comer marshmallow con los dedos. Él me besa la frente, me acaricia la cintura, los muslos, todo “de amigos”, pero los dos sabemos que no.

-Últimamente andan como muy cariñosos ustedes, ¿no? -me dice Celeste pero en ese tonito entonces la veo y entiendo, lo que pasa es que está celosa.

-No beba, somos amigos de toda la vida y siempre hemos sido así de cariñosos

Pipe asiente mientras me acaricia la espalda.

-Piensa que nos conocemos desde siempre, nos tenemos demasiada confianza.

Nos quedamos así conversando en grupo, hablando más bajito, hasta que se van a dormir porque mañana quieren madrugar, nos quedamos de los últimos, cuando todos se van a dormir, nos quedamos solos mirando el fuego.

-Ven -me dice, y salimos de esa cabaña para el mar, lleva caminar por la orilla que tiene ese frío marino.

Cuando ya nadie nos ve, me abraza fuerte por la espalda con roce, me besa suave, lento, como si tuviera todo el tiempo del mundo, me muerde el lóbulo de la oreja y me dice:

-Sabes que estoy enamorado de ti desde siempre, ¿no? -me dice contra la boca-. No solo por estas tetas que me matan… por todo de ti.

Me besa el cuello, baja despacito hasta el escote, me baja el top del bikini y se queda mirando mis tetas como si fueran un tesoro.

-Mira lo perfectas que son -susurra, y empieza a besarlas, lamerlas, chupar los pezones con devoción, como si estuviera rezando. Los besa, los muerde suave, los aprieta con las manos, los mira como si nunca hubiera visto nada más lindo.

Yo me derrito.

Nos tiramos en la arena. Me saca el bikini entero, me abre las piernas y me come la concha lento, rico, mirándome a los ojos todo el tiempo. Después sube otra vez a mis tetas, las besa, las aprieta contra su cara, gime contra ellas.

-Quiero dormir con estas tetas en la cara, como siempre -me dice, y me hace reír y me da una ternura al mismo tiempo.

Se pone arriba mío, me mira fijo.

-¿Puedo entrar sin nada?

Asiento, no se lo he comentado pero ya estoy con un método anticonceptivo más definitivo, Me la mete despacio, centímetro a centímetro, sin dejar de mirarme. Empieza a moverse lento, profundo, besándome la boca, el cuello, volviendo una y otra vez a mis tetas como si no pudiera vivir sin ellas. Me las chupa mientras me coge, me dice entre beso y beso:

-Te amo Nyx, te amo tanto.

Yo lo abrazo fuerte, le arañó la espalda, le digo que él también es lo más lindo que tengo. Nos movemos juntos, sin apuro, con las olas de fondo y la luna arriba. Es romántico, es dulce, es perfecto, pese a que siento la arena por todas partes.

Cuando los dos estamos al borde, me abraza fuerte, me mira a los ojos y me dice:

-Quiero que seas mi novia, Nyx. En serio. Aunque tenga que esperar.

Y yo, con lágrimas en los ojos y su pija latiendo dentro mío, le digo la verdad más honesta:

-No puedo todavía, espérame un poco Pipe..

Él me besa, me acaricia la cara, mientras yo pienso que no puedo serle fiel, no mientras Mateo siga viviendo con nosotros, porque él me pide la cola y se la voy a dar, no sería justo.

-Entonces seguimos siendo amigos, lo que me hace el hombre más feliz del mundo, y comerte claro, pero cuando estés lista, acá voy a estar -se ríe, y yo también.

Nos corremos juntos, abrazados, él llenándome despacito, yo temblando contra su pecho. Se queda dentro mío un rato largo, besándome las tetas una y otra vez, como si no quisiera despedirse nunca.

Después nos bañamos desnudos en el mar, sin importar que este mar tiene agua muy fría, nos reímos, nos besamos bajo la luna y volvemos a la casa tomados de la mano.

Celeste nos ve llegar desde la ventana. Yo le sonrío y

le aprieto más fuerte la mano a Pipe.