Infidelidad acordada
Él creía que solo debía soportar el peso de su infidelidad acordada, pero cuando su pareja le pide que se acueste con su mejor amiga, las reglas del juego cambian para siempre.
Me llamó Fabio, soy un hombre grande, atlético y bastante bien dotado, como todo el mundo tengo mis pequeñas virtudes y mis grandes defectos, siempre he sido un hombre heterosexual de mente abierta, un hombre nada vergonzoso y sin taboos en lo sexual, siempre he pesado que lo que personas adultas decidan hacer en su intimidad voluntariamente hay que respetarlo siempre y cuando no hagan daño ni perjudiquen a nadie, también pienso que no es necesario el amor en tu vida sexual pero el sexo con amor es mucho mejor.
Hace años tenía una relación con la chica de mis sueños, una mujer dibertida, graciosa, sarcástica, apasionada, generosa, trabajadora y que me quería con locura como yo a ella, teníamos una relación de pareja normal, unos días follábamos y otros hacíamos el amor. Yo viajaba mucho lo cual hacía que cuando estábamos juntos ardiera troya, era como vivir siempre en esos calenturientos primeros meses de una relación.
Como la vida no es la que queremos sino la que es, ella empezó a tener unas pesadillas raras con su padre, cada vez las tenía más a menudo, un día íbamos en el coche, ella conducía y paro el coche en seco en medio de la carretera y se puso a llorar desconsolada, buscamos ayuda profesional y tras un tiempo de tratamiento psicológico descubrió que su padre había abusado de ella cuando era niña, esto la destrozó, la cambió y eso afectó a nuestra vida, ella no dejaba que la tocase, el sexo le provocaba rechazo, así estuvimos dos años esperando que con la terapia la cosa mejorase, nuestra vida de pareja terminó siendo igual de buena la diversión, la complicidad, las risas pero sin sexo, ella no podía era superior a sus fuerzas.
Un día yo volvía de un viaje y me pidió que nos sentáramos a hablar que era importante, yo sinceramente pensé que iba a separarse de mi por algún motivo. Ella me dijo que no podía vivir con migo sabiendo que eso me hacía infeliz, que no podía vivir pensando que un día aparecía otra mujer que me diera lo que ella no me daba y que yo pudiera dejarla, que eso la atormentaba.
A ella se le había ocurrido una solución, me dijo: "QUIERO QUE TENGAS SEXO CON OTRAS MUJERES, LO NECESITO PARA SOBRE LLEVAR ESTA SITUACION PERO CON CIERTAS CONDICIONES; QUE NO REPITAS CON NINGUNA, NADA DE SENTIMIENTO, NO ME DES DETALLES DE LO QUE HACES Y NADA DE BESOS, NO NECESITAS BESAR PARA FOLLAR, ESO SERA SOLO MIO"
Yo le dije que esa solución no la veía que podría generar más conflictos, que yo esperaría a que mejorase, si llevaba dos años masturbándome que importaba un poco más a lo que ella contestó que no, que vivir como vivíamos la hacia sentir culpable y le amargaba la existencia, que prefería controlar la situación a esperar a que la situación se le descontrolarse.
Yo con muchas dudas accedí, aquella primera noche después del bombazo no pude dormir pensando en cosas aparentemente nimias como que no me apetecía nada volver a ligar con desconocidas o tener que volver a usar preservativos, cosas nimias como esas que se me hacían cuesta arriba.
A la mañana siguiente ella estába super feliz, andaba por la casa como en una nube, me dijo que después de aclarar las cosas la noche anterior se sentía mucho mejor, se había quitado un peso de encima. Yo le respondo si si tú te quitas el peso y me lo cargas a mí, ella riéndose me contesta cuántos hombres no habrá que recen para que sus mujeres les digan lo que yo te he dicho a ti.
Yo asentí disconforme.
Las primeras semanas transcurrieron como siempre de casa al trabajo y del trabajo a casa, había pasado bastante tiempo del ultimatun de mi chica y yo ya me había olvidado.
Un miércoles estábamos cenando hablando de mi día y de su día y me preguntó:
C: Te acuerdas de Conchi mi compañera de trabajo, casada con Cristóbal un tío alto que monta aires acondicionados.
F: No la verdad.
C: La as visto seguro ha venido a varias celebraciones.
F: Si seguro que la abre visto pero no me acuerdo.
C: Lleva varios días llamándome, está muy jodida porque a descubierto por el móvil que el marido la engaña.
F: Joder que putada lo siento mucho por ella.
C: Ella habló con el le dijo que lo sabia todo y el le pidió perdón le dijo que solo habían sido un par de veces, pero ella tiene miedo de estar reprochándole esto a cada momento y que acabe marchándose con la otra.
F: Pues que no le reproche nada aunque le cueste.
C: Yo le he planteado una solución alternativa, equilibrar la balanza, que ella se tire a otro, así tendrá la sensación de estar en paz y podrá olvidar el tema.
F: No creo que eso funcione.
C: Pues has quedado con ella este viernes a cenar y a echar un polvete.
F: Cariño estás loca, como se te ocurre, en serio estás perdiendo el control.
C: Recuerda nuestro acuerdo y creo que si de algún modo participo lo llevaré mejor, yo le he explicado lo que nos pasa y ella a aceptado.
F: Esto es una locura no sé ni que decir.
Yo indignado me fui a nuestro cuarto y me tiré en la cama incrédulo, dándole vueltas a todo.
Ella al día siguiente estuvo vendiendo me el plan como si fuera una comercial de aspiradoras, yo le repetía una y otra vez que si lo hacía no se podría deshacer, que luego no podríamos borrarlo y ella insistía en qué lo necesitaba.
Llegó el viernes y me arregle y me desplace a la cita en un piso con esta mujer.
Al llegar toque en la puerta y rápido abrió ella, cuando la vi si la recordé, una mujer rubia teñida, de 1'65, delgada, con unos pechos medianos y una grandes caderas, que no le cuadraban con el cuerpo, como si de cintura para arriba fuera una y de cintura para abajo fuese otra. Ella me invitó a pasar cordial y me dió dos besos en las mejillas.
Yo entré en el piso que tenía muebles muy antiguos, muy clásicos ella me explica que es un piso de su madre que tenía para alquilar.
Con amabilidad me guía hasta la mesa, una mesa de comedor grande, está mujer había hecho comida para cincuenta hombres de buen comer, yo en tono de broma le digo,
Fabio: Esperamos a mas gente?
Conchi: No jajaja es que como no sé qué te gusta he hecho un poco de todo.
Fabio: Perdona si estoy un poco cortado todo esto se me hace muy raro.
Conchi: Tú plantéate que con esto me ayudas a mí y a tu chica.
Fabio: síii soy el Ibuprofeno de las relaciones jajajaja
Conchi: jajajaja
Empezamos a cenar y ha hablar un poco, más bien ella hablaba y yo escuchaba, me comentó lo que le había pasado con su marido, hablamos de viajes y de aficiones. Yo intentaba alargar la cena todo lo posible.
Yo no dejaba de sacar temas de conversación pero hacia la 01:00 me dijo deberíamos ir yendo a la alcoba, yo andaba detrás de ella, ella vestía muy cómoda una camiseta violeta, unas mallas que de la tensión se le transparentaba un poco el culo, zapatillas deportivas blancas y calcetines blancos.
Llegamos a la habitación y nos sentamos a los pies de la cama yo estaba tenso como un adolescente su primera vez.
Conchi: Que tenso todo no?
Fabio: Si mucho.
Conchi: Te ayudo a quitarte la ropa así vamos haciéndonos a la idea.
Ella se arrodillo frente a mi y con mucha delicadeza me quito los zapatos, me quito los calcetines, se incorporo un poco y me quito la corbata y empezó a abrir los botones de la camisa, saco la camisa del pantalón y la abrió del todo, en ese momento ella se quitó la camisa, vi sus pechos enfundados en un sujetador blanco en el que se le marcaban unos pezones grandes y oscuros, ella fue a quitarme la camisa por la espalda y al acercarse, pude olerla era un olor muy agradable, ella al acercarse comenzó a besar mi cuello, a besar mi pecho. Yo pasé las manos por su espalda y le desabroche el sujetador, con delicadeza se lo quité del todo, descubriendo unas tetas ni grandes ni pequeñas que colgaban mucho con unas aureolas muy oscuras y unos pezones grandes.
Ella me empujó hacia atrás en la cama y comenzo a desabrochar mi pantalón, lo fue bajando poco a poco mientras besaba mi pubis y mi polla por encima de mi calzoncillo, era muy agradable, una vez me quito los pantalones procedió a quitarme los calzoncillos, al ver mi polla exclamó:
Conchi: Que rica.
Y bajo besando mis muslos, yo me incorpore y le dije:
Fabio: Dame tu pie que te quito el zapato.
Ella puso su pie derecho en el borde de la cama y yo le desabroche la zapatilla y se la quite, luego deslice el calcetín por si pie hasta descubrirlo, luego realice la misma operación con el otro.
Fabio: Acércate.
Ella se acercó y agarrando el borde de su pantalón se lo baje recorriendo sus grandes caderas y sus piernas.
Llevaba un tanga minimo y su bello negro salía por los lados del tanga. Yo bese por encima de su tanga y luego le di la vuelta y bese su enorme culo, mientras besaba su culo baje su tanga despacio, sacando la fina tira del tanga de en medio de sus nalgas, ella abrió sus piernas y se agachó hacia delante abriendo sus nalgas, yo aproveché para pasar mi lengua entre sus nalgas, desde su clítoris a su culo, arriba y abajo, ella noto mi lengua húmeda y blanda acariciando su clítoris, pasando entre sus labios hasta su ojete y así varias veces, su coño tenía unos grandes labios, yo los chupe varias veces.
Luego metí mi cara entre sus nalgas y comencé a lamer frenéticamente su clítoris, podía oír su respiración, le temblaban los gemelos así que le dije que nos tumbasemos en la cama.
Nos acostamos uno al lado del otro y ella besaba mi pecho mientras acariciaba mi polla ya dura, pasados unos minutos salta sobre mi y se coloca sobre mi haciendo un 69, me pone su coño en mi cara y comienza a chupar mi polla, no lo veo pero noto como su lengua recorre mi polla, mis huevos y luego se la mete en la boca.
Yo comienzo a lamer y chupar su clítoris, también chupo sus labios, ella me dice que no aguanta más y avanza su cuerpo y se sienta sobre mi polla y empieza a moverse restregando su coño contra mi polla, su coño empapa mi polla.
Conchi: Como necesitaba esto.
Cuando ya no puede más incorpora un pie para elevarse y se mete mi polla en la vagina y vuelve a bajar, empieza a saltar sobre mi bruscamente follandose mi polla, sus nalgas hacen mucho ruido al chocar contra mis caderas y entre si en cada caída, no deja de saltar, me folla salvajemente.
Estamos así un rato y luego se da la vuelta sobre mi y follamos en la postura del misionero, sus tetas acarician mi pecho mientras ella besa mi cuello, me lo chupa me lo lame, yo moviendo mis caderas meto y saco mi polla de dentro de ella, ella respira fuerte mientras dice;
Conchi: SIGUE POR FABOR, ME VOY A IR.
Fabio: Si si, aguanta un poco más.
Conchi: AAAAHHHH ME VOY.
Yo no me había corrido, ella se la saca y me hace una paja hasta que me corro sobre mi pecho.
Conchi: jajajaja te has puesto perdido. Que tal ha estado?
Fabio: Muy bien.
Conchi: Te quedas a dormir.
Fabio: No lo siento, me voy a casa.
Me limpié, me vesti y me fui a casa.
Llegué a casa, me quité la ropa y me acosté junto a mi chica. Ella medio dormida susurro:
C: Todo bien.
F: Bueno mal no a estado.
C: Vale no quiero saber más.
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