Aquel verano 9
La línea entre familia y deseo se desdibuja en una casa de verano. Lo que empieza como una tentación en la ducha se expande hacia el corral y el bosque, donde cada mujer intenta reclamar su parte de su deseo.
A la mañana siguiente se despertó primero Eva, era un poco tarde y su primo seguía durmiendo, le miró y vio que estaba otra vez empalmado, este chico no tenía arreglo, después del maratón que se había metido el día anterior, seguía con la polla como un palo, aunque ella no se quedaba corta tampoco, a pesar de que se había masturbado tres veces por la noche, sintió como se humedecía su vagina solo con mirar el enorme bulto de su primo.
Decidió irse a dar una ducha para calmarse porque no podía ser que se pusiera así con su primo. Mientras se duchaba estuvo pensando que si su hermana no tenía reparo en dejar que su primo se le corriera en el culo delante de sus amigas, igual tampoco era tan importante lo de ser primos y Esther tenía razón, a lo mejor era ella a la única que le parecía mal, puede que fuera verdad que no pasase nada porque su primo se la metiera un poco. Estaba empezando a acariciar sus zonas íntimas mientras pensaba todo eso cuando oyó que se abría la puerta del baño. Dio un pequeño respingo del susto y apartó las manos de su sexo.
JOSÉ- Ehhhh, perdona, no sabía que estuvieras aquí.
EVA- No te preocupes, pasa, si después de todo lo que hemos vivido ya da igual que me veas.
José entró un poco dubitativo, se había levantado con la polla dura pero ver a su prima desnuda, mientras le caía el agua por todo el cuerpo, se la había terminado de poner como una piedra.
JOSÉ- Es solo un momento, hago pis y me voy.
Le iba a costar un poco mear con la empalmada que tenía, pero necesitaba vacar la vejiga, le dio algo de vergüenza sacársela y que su prima viera la erección que llevaba, pero ya que a ella no le importaba que la viera desnuda, él tampoco se iba a andar con remilgos. Se la sacó e intentó mear, era muy difícil apartar la mirada del cuerpo de su prima mientras terminaba de enjabonarse, y tampoco fue fácil hacerlo mientras se aclaraba, además ella también le estaba mirando la polla descaradamente mientras él meaba así que no se cortó mucho. Terminó justo cuando su prima abría la mampara y salía de la ducha.
EVA- Pásame la toalla porfa.
Sin que le hubiera dado tiempo a guardarse la polla José le pasó la toalla a su prima y se quedó mirando como un imbécil mientras se secaba.
EVA- Joder José, la tienes como un palo, así no puedes bajar a desayunar, anda trae que te ayudo un poco.
José se sorprendió de que su prima se la agarrase con total normalidad y comenzase a pajearle, después de todo lo vivido el día anterior tenía muchas dudas de que con una paja pudiera hacerle eyacular, pero era tan tentador tener el cuerpo de su prima desnudo delante de él, que no tuvo fuerzas para pararla, en vez de eso llevó una mano hasta sus pechos y la otra a su sexo.
EVA- Ummm, pillín, como te gusta tocarme, si eso va a hacer que eyacules antes, tócame lo que quieras.
José notó que su prima estaba muy húmeda y no era por la ducha, pensó que si se lo curraba un poco podría conseguir que su prima se la chupase hasta hacerle correrse así que se aplicó en acariciar su clítoris lo mejor que pudo.
EVA- Ummm José, tienes unas manos maravillosas.
José no apartaba la mirada de los pechos de su prima mientras se los sobaba, y ella no le quitaba ojo a su polla, cada vez tenía más ganas de comérsela pero José cayó antes que ella en la tentación, y llevó la boca hasta uno de sus pezones.
EVA- Ummm, así vas a tardar demasiado, te dejo que me la metas un poco.
José no se creía lo que acababa de oír, pero cuando sintió que su prima llevaba la polla hasta la entrada de su vagina comprendió que no eran imaginaciones suyas. Tal y como estaban, o sea de pie, le agarró por el culo y movió la cadera para introducírsela.
EVA- ¡¡¡Ahhhhh!!! Solo un poco primo, métemela solo un poco, ahhhhhh, lo justo para que te corras, ahhhhh.
José estaba muy feliz de poder follarse finalmente a su prima y pensaba que una vez dentro ya daba igual todo, así que la agarró por el trasero y fue metiéndosela más y más en cada penetración.
EVA- ¡¡¡Ahhhhh!!! Primo, me la estás metiendo mucho ¡¡¡Ahhhh!!! Vas a hacer que me corra ¡¡¡Ahhhhh!!!
Solo de imaginar que su prima se corría mientras se la follaba se excitó más todavía y comenzó a embestirla con fuerza.
EVA- ¡¡¡Ahhhhhh!!! ¡Para! ¡¡¡Ahhhhh!!! Para, que me voy a caer ¡¡Ahhhh!! Dame un segundo ¡¡Ahhhhh!!
José se detuvo y miró a su prima con extrañeza, ella se la sacó y apoyo las manos en el lavabo dándole la espalda, y el culo también.
EVA- Venga, así puedo agarrarme, es que me estaban fallando las piernas. Pero métela solo un poco, no te aproveches de que soy buena.
José no lo dudó, su prima se le estaba entregando, las tetas le colgaban ligeramente y tenía el culo en pompa, ese culo que tantas veces se había quedado embelesado mirando, apuntó la polla a su entrada y volvió a metérsela, al principio solo se la introdujo un poco y estuvo gozando del tacto de esas nalgas, iba a esperarse a que se calentara para follársela bien.
EVA- Ummm, así, muy bien, ummm, solo un poquito, ummm.
José veía en el espejo como se le mecían las tetas con sus penetraciones y le estaba calentando mucho. Se las agarró y le clavó otro poco la polla.
EVA-¡Ahhhh! No más ¡Ahhhh! No me la metas más ¡Ahhhhh! Somos primos ¡Ahhhh! No deberías follarme ¡Ahhhh!
José notaba que su prima estaba muy caliente, incluso le pareció que goteaba flujo de su vagina, y decidió metérsela hasta el fondo.
EVA- ¡¡¡¡¡Ahhhhhhhhhhh!!!!! ¡Que pollón primo! ¡¡¡Ahhhhhh!!! Me la has metido entera ¡¡¡Ahhhhh!!! Joder que gusto ¡¡¡Ahhhhh!!! Siiii ¡¡¡Ahhhhh!!!
Le estaba encantando oír como gemía su prima, decidió darle una buena follada para verla retorcerse. Soltó sus pechos, la asió por la cintura y empezó a embestirla mientras veía como se le bamboleaban las tetas en el espejo.
EVA- ¡¡¡Ahhhhh!!! No deberíamos hacer esto ¡¡¡Ahhhhh!!! Vas a hacer que me corra ¡¡¡Ahhhhh!!! Me está follando mi primo ¡¡¡Ahhhhh!!!
José le agarró las nalgas, se las sobó un poco y se las separó para clavársela todo lo posible.
EVA- ¡¡¡Ahhhhhh!!! Me corro primo ¡¡¡Ahhhhh!!! Empótrame ¡¡¡Ahhhhh, ahhrrrrggg!!!
Siguió dándole con todas sus ganas aunque todavía le dolían los músculos del día anterior, ver como tensaba todo el cuerpo y se agarraba al lavabo con desesperación le ponía muchísimo, siguió dándole fuerte todo el tiempo que duró su orgasmo. Cuando terminó le dejó que recuperase un poco el aliento y volvió a mover la cadera despacito. Justo en ese momento escucharon como su tía Susana llamaba a Bea tocándole la puerta.
Toc, toc, toc
SUSANA- Vamos Bea, hay que despertar.
Eva se separó rápidamente de José y se puso corriendo las bragas y la camiseta.
EVA- Corre, dúchate, me salgo y ya recibo yo a mi madre.
Eva salió del baño y cerró la puerta, José se quedó con la polla como una piedra, se metió en la ducha con la esperanza de que eso le ayudase a bajar su erección. Al rato escuchó como llamaban a su puerta.
Toc, toc, toc.
SUSANA- José, date prisa en bajar a desayunar que van a venir unas amigas de tu madre y la casa tiene que estar bien, no quiero adolescentes resacosos por en medio.
JOSÉ- Vale tía, bajo enseguida.
A José no le quedó otra opción que bajar sin que se le hubiera ido completamente la erección, sentir como le dolían los músculos mientras descendía las escaleras ayudó a que se le bajase otro poco en el último momento pero no llegó a relajarse del todo. Cuando llegó a la cocina, vio que Eva ya estaba terminando de desayunar, Susana no paraba de moverse por la cocina colocándolo todo y Bea se enfrentaba a su café con parsimonia.
SUSANA- Venga date prisa que has bajado el último, además, cuando termines, quiero que me ayudes con una cosa.
José se puso a desayunar sin rechistar, Eva terminó enseguida, recogió sus cosas y se subió al cuarto para terminar de arreglarse. José intentaba desayunar rápido, pero ver a su tía agacharse continuamente dejándole ver parte de sus pechos, y a su prima Bea con una camiseta que le marcaba perfectamente los pezones y todas las tetas, le complicaba poder concentrarse en el desayuno. En cuanto terminó su tía lo cogió para que le ayudase.
SUSANA- Bea, termina rápido y luego ordena las cosas del desayuno, y tú, José, ven conmigo a coger higos a la higuera, que quiero darle unos pocos a las amigas de tu madre cuando vengan.
Fueron al corral y José vio la enorme higuera que tenían, había montones de higos, podían estar toda la mañana ahí.
SUSANA- No te agobies que solo quiero unos pocos. Me subo yo, que peso menos y además los voy a escoger mejor que tú, te los voy tirando para que los metas en esta cesta.
José se asombró de lo ágilmente que trepaba su tía por el árbol, en un momentito estaba subida a una rama lanzándole higos. Lo malo es que, al tener que estar debajo de ella, podía verle perfectamente las bragas, de nuevo llevaba unas tremendamente sexys, eran blancas, muy transparentes, con bordados. Vamos que podía ver el coño de su tía casi perfectamente.
SUSANA- Venga José que parece que todavía estés dormido, deja de mirarme con cara de tonto y estate atento cuando te tiro los higos.
José se sintió completamente descubierto e intentó disimular mejor las miradas a la entrepierna de su tía pero le resultaba casi imposible apartar la vista de esas bragas que mostraban más de lo que escondían. Susana se daba cuenta de que su sobrino estaba encandilado mirándole las bragas y le encantaba, decidió jugar un poquito con su sobrino para subirse la autoestima, se esforzó por darle unas buenas perspectivas de su ropa interior para mantener su atención, le seguía asombrando como le crecía la polla hasta esos niveles con tan poca cosa, no pudo evitar pensar que su sobrino acabaría masturbándose acordándose de sus bragas, la imagen mental que le vino hizo que sintiera crecer la temperatura en su interior.
Cuando Eva terminó de arreglarse se pasó por el corral a ver como iba su primo. En cuanto la vio, José usó la cesta de los higos para tapar su erección, no le parecía ni medio bien que le viese empalmado mirando a su madre.
EVA- Hola ¿Os queda mucho?
SUSANA- Todavía nos queda un ratito.
EVA- Pues me voy a la piscina de casa de Esther, te esperamos ahí José.
JOSÉ- Vale, en cuanto termine voy para allá.
José seguía disfrutando de las vistas cuando apareció su prima Bea por el corral, así que volvió a usar la cesta para taparse.
BEA- Mamá, dice la tía que ya han llegado sus amigas.
SUSANA- Vale, dile que enseguida voy.
BEA- Vale, yo me voy a dar una vuelta.
SUSANA- No vengas tarde a comer.
Aún estuvieron un poco más recogiendo higos hasta que la cesta estuvo completamente llena.
SUSANA- Ayúdame a bajar que yo creo que ya son suficientes.
Por si no había sido bastante estar cerca de una hora viendo las bragas extremadamente sexys de su tía, notó como sus nalgas deslizaban por toda su polla al bajar su tía, ella también lo notó y se hizo la sorprendida, se había calentado bastante con las miradas de su sobrino, le parecía un desperdicio que acabase el solo pajeandose y pensó que por ayudarle un poco no hacia nada malo.
SUSANA- José, no puedes entrar así en casa y que te vean todas las amigas de tu madre, anda suelta la cesta que te ayudo en un momentito.
Susana sacó la polla de su sobrino del pantalón y se puso a masturbarle. Afortunadamente no había ninguna ventana de otras casas desde la que pudieran verles y en la suya ya solo estaba su madre con las amigas en el salón, su padre y su tío se habían ido, como era habitual, a jugar a las cartas al bar.
SUSANA- ¿Se te ha puesto así mirándome las bragas, verdad? Bendita juventud, ponerte así por unas bragas de señora mayor.
A José le seguía dando vergüenza que su tía pensase que era un salidorro porque se le pusiera dura mirándola.
SUSANA- ¿Quieres correrte en ellas? Vamos a ver si así terminamos antes.
Susana se levantó la falda del vestido y se puso a masturbarle rozándole el capullo por sus bragas, al principio lo rozaba un poco al azar, pero según se iba excitando con el tacto de esa polla fue presionándolo directamente contra su clítoris y restregándolo entre sus labios. José, además de poder contemplar todo su vello púbico a través de la tela transparente, podía ver como se le abrían los labios al frotar la polla contra su sexo.
SUSANA- Venga, notó como te palpita mirándome las bragas ¿Quieres llénamelas de leche, a que si? Vamos córrete, llénale las bragas de leche a tu tía.
José tenía que reconocer que su tía era toda una profesional haciendo pajas, los acontecimientos de aquella mañana habían ayudado, pero si su tía no fuese tan habilidosa con las manos, después de todo lo que había vivido el día anterior, sería imposible que estuviera tan cerca del orgasmo solo por una paja.
SUSANA- Te vas a correr, lo noto ¿Prefieres correrte en mi coño? ¿Quieres dejarme todos los pelitos llenos de lefa?
Su tía apartó sus bragas y pasó a restregar la polla de su sobrino directamente contra su sexo, pensó que si no conseguía correrse frotándose la polla de su sobrino tendría que masturbarse después porque notaba su sexo hervir.
SUSANA-¿Te gusta que te la frote contra mi coño, ehhh? ¿Te gusta notar como se me moja con tu polla, a que si? Vamos córrete, llénale el coño a tu tía de semen.
José veía que su tía no solo le estaba masturbando, también estaba usando su polla para frotarse el clítoris, movía mucho la cadera para restregar todo el sexo contra su miembro. Sabía que ella también se estaba excitando y aprovecho para tocarle las tetas por encima del vestido.
SUSANA- Ummm ¿No te olvidas de mis tetas, ehhh pequeño salidorro? Tócamelas, siiii, tócamelas y córrete en mi coño, venga llénamelo de semen.
José veía que su tía empezaba a perder los papeles y comenzó él también a mover la cadera para frotarse más contra su clítoris. Ella ya estaba excitadísima, deseaba sentirla de nuevo horadándola, le seguía dando reparo follarse a su sobrino pero pensó que por metérsela un poquito tampoco cambiaba mucho la cosa, solo tenia que hacer como que lo hacia exclusivamente para que él se corriese de una vez.
SUSANA- Ummm, quieres metérsela a tu tía, ummm, estás muy salido, quieres follarte a una señora de cuarenta años, ummmm, estás deseando follarme, lo noto, ummmm.
José sintió como su tía se metía su polla pero solo le dejó meter un poco, ella le seguía masturbando con la mano e impedía que le entrase más. En cuanto Susana noto como le entraba deseó sentirla hasta lo mas profundo pero estaba segura de que sí su sobrino le metía toda la polla iba gemir demasiado alto y podría oírla todo el vecindario, así que decidió que se iba a permitir metérsela solo un poco, lo justo para no gritar como una posesa.
SUSANA- ¡¡Ahhhh!! Así, ahhhh, solo te dejo que me la metas un poco, ahhhh, te gusta follarte a tu tía, lo siento, ahhhh, vamos córrete, ahhh, dame tu leche, ahhh.
Susana se agarró a su hombro pegando la boca a su oreja. José sintió que ella estaba a punto de correrse e intentó metérsela más.
SUSANA- ¡¡¡Ahhhh!!! No ¡¡¡Ahhhh!!! No puedes meterla más ¡¡Ahhhh!! Soy tu tía ¡¡Ahhhhh!! No deberías follarme ¡¡Ahhhh!! Venga córrete ¡Ahhhh! Llénale el coño de leche a tu tía ¡¡¡Ahhhh!!!
José notó que su tía le masturbaba más intensamente y supo que ella se estaba corriendo por como jadeaba en su oído, llevó una mano hasta su culo, le apretó fuerte un pezón, le agarró fuerte el trasero atrayéndola hacía él y volvió a intentar metérsela más, está vez consiguió avanzar un poco. Estuvo tentado de probar a meterla un dedo por el culo, pero con lo intransigente que se había puesto con que solo se la podía meter un poco, no le pareció el momento de probar cosas nuevas.
SUSANA- ¡¡¡Ahhhhhh!!! ¡Nooooo! ¡¡¡Ahhhhh!!! No me la metas más ¡¡¡Ahhhhh!!! Me corrooooo ¡¡¡Ahhhhh!!! ¡Me estoy corriendo con la polla de mi sobrino clavada! ¡¡¡Ahhhhh!!!
José siguió penetrándola lo poco que ella le dejaba y cuando sintió los últimos espasmos de su vagina comenzó a eyacular. Su tía la sacó de su interior cuando ya le habían entrado un par de descargas y le siguió masturbando mientras expulsaba todo el semen sobre su vello púbico.
SUSANA- Así, muy bien, échale toda la leche a tu tía, vamos lléname el coño.
A José le excitó muchísimo ver como le impregnaba todo el vello púbico con su semen. En cuanto terminó de eyacular, su tía, con una dignidad que le dejó asombrado, se recolocó las bragas atrapando todo su esperma, se limpió el semen de su mano con la boca, se terminó de colocar bien la ropa, cogió la cesta de higos y se metió en casa.
SUSANA- Venga, hasta luego, pásatelo bien con los amigos.
José se guardo la polla y fue detrás de ella, subió a ponerse el bañador y coger la toalla, bajo a saludar a las amigas de su madre y se fue hacia la casa de Esther. Cuando estaba llegando se cruzó con su prima, Mila y Esther que iban en dirección contraria.
JOSÉ-¿Pero no habíamos quedado en tu casa?
EVA- Es que pensábamos que ya no ibas a venir, no queda ni una hora para irnos a comer. Nos íbamos al bar a tomar algo ¿Te vienes?
JOSÉ- Claro, estaría feo ir a la pisci de Esther sin ella y nuestra casa está tomada por las amigas de mi madre, vamos que no tengo elección.
Enseguida comenzó una animada charla mientras se dirigían al bar, José se dio cuenta de que no podía ignorar lo que sentía por Mila, en cuanto la veía reírse se ponía feliz y se quedaba embobado mirándola, lo que había pasado desde ayer le había mantenido distraído y no se había comido mucho la cabeza, pero en cuanto estaba con ella, no podía prestar atención a otra cosa. Estaba hecho un lio, quería a Mila, eso ya lo tenía claro, pero, dadas las circunstancias, le parecía imposible poder serle fiel por mucho que se esforzase, además no creía que tuviera ninguna posibilidad con ella, jamás se lo iba a tomar en serio para una relación. Vamos que no le quedaba otra que comerse sus sentimientos y disfrutar de lo que se le cruzase, pero cuanto más disfrutase de lo que se cruzase menos posibilidades tendría con ella.
Mientras José pensaba estás cosas se encontraron con Bea y sus amigas, estaban todas, no solo las que vio el día anterior en la fiesta. En cuanto vieron a José le saludaron muy efusivamente y le presentaron a las que le faltaban por conocer, José pensó que si antes ya tenía un follón de nombres ahora era imposible aprendérselos todos, iba a tener que pedirle a su prima Bea que le diese un folio con los nombres de cada una y sus características más destacadas para estudiárselo o en cualquier momento iba a quedar fatal, no se quería ni imaginar como le sentaría a la estirada que no se supiera su nombre después de habérsela follado. Todas le saludaron y le dieron dos besos con una sonrisilla en los labios, a Mila y a Esther les pareció muy raro, se habían cruzado con ellas un número indeterminado de veces, entre muchísimas e infinitas, incluso habían coincidido en algún lugar y había alguna que jamás les habían dedicado más que un desganado 'hola'. A Eva, en cambio, no le sorprendió ni un poquito el trato que le estaban dando a su primo.
AMIGA TETONA- Estamos pensando en montar otra fiestecita un día de estos ¿Tú te vendrías?
JOSÉ- Si claro, pero darme un tiempo, todavía tengo secuelas de la de ayer.
AMIGA GORDITA- Y nosotras, a mí todavía me flojean las piernas, jajaja.
Según lo dijo se dio cuenta de la cagada e intentó arreglarlo.
AMIGA GORDITA- Bailamos tanto que tengo agujetas.
Después de charlar un poco con ellas siguieron su camino, pero Esther estaba con la mosca detrás de la oreja, José no destacaba por ser el alma de la fiesta pero le parecía imposible que hubiese pasado nada con ellas, eran muchas y además estaba Bea que era su prima, aún así decidió investigar un poco para saber que había sucedido.
ESTHER- Se han alegrado mucho de verte ¿No? ¿Qué pasó ayer para que ahora te quieran tanto?
José sentía que estaba en un aprieto, por un lado no quería mentir a Esther, en otras circunstancias le habría dicho la verdad sin ningún problema, bueno, habría omitido lo que hizo con su prima, por lo demás no le parecía que se fuese a asustar mucho después de lo que había ocurrido entre ellos, pero no quería cagarla todavía más con Mila y echar a perder las pocas posibilidades que tuviera con ella, en caso de que tuviera alguna, aunque fuese dentro de varios años. Tenía que responder rápido o Esther se iba a mosquear.
JOSÉ- Tampoco mucho, estuve un rato con ellas en la fiestecilla de Bea y nos lo pasamos muy bien, iban bastante borrachas y les caí en gracia. No me extraña que todavía estén perjudicadas, deben tener una resaca buena, yo bebí mucho menos y no creas que me encuentro muy bien, así que imagínate ellas.
José pensó que era un crack impresionante, había conseguido no mentir, no contar nada y encima enjuagar la cagada de la gordita, pues eso, se sentía el tío más hábil de la tierra.
Tanto Mila como Esther se quedaron mosqueadas, José había tardado mucho en responder y en el mejor de los casos era improbable que José les hubiera caído tan bien, conocían a alguna que era una estirada de manual y, aunque solo fuera porque era más pequeño que ella, era muy difícil que ni siquiera le hubiera dirigido la palabra a José. Y no es que le hubieran saludado mucho, es que parecía que se les mojaban las bragas solo con verle, vamos que no se creyeron nada, ambas pensaron que tenían que preguntarle a Eva, ella tenía que haberse enterado de algo seguro.
El poco rato que tardaron en llegar al bar José no podía parar de prestarle atención a Mila, tanto Esther como Eva se dieron cuenta, pero pensaron que estaría mirándole las tetas, había quedado claro más de una vez que le volvían loco. Mila en cambio pensaba que era imposible evitar que cada vez le gustase más José, pero le parecía obvio, y más después de haberse cruzado con Bea y sus amigas, que no podía aspirar a más que a ser una de tantas a las que se follaba, eso sí tenía suerte y conseguía volver a follar con él alguna vez, parecía que la competencia se estaba complicando.
En cuanto llegaron al bar, el padre de José salió a su encuentro y le dijo que le acompañara, que tenían que colocar unos troncos que había cortado para la chimenea, si se daban prisa podrían terminar antes de comer. Las tres chicas se pidieron un refresco y se pusieron a hablar, muy bajito, en una mesa.
ESTHER-¿A ti no te ha mosqueado como han sido de majas las amigas de tu hermana con tu primo?
EVA- Me ha parecido un poco raro pero he supuesto que les caería bien ayer.
ESTHER- ¿Tú no sabes si pasó algo en la fiesta?
EVA- No, ya os he dicho que yo me fui a dormir y él me dijo que se quedaba un rato con ellas, no me enteré ni de cuando se metió en la cama. Pero vamos, estando mi hermana ahí, dudo que pasara nada, en todo caso supongo que se cortarían.
Eva intentaba cubrir a su hermana, si se supiera por el pueblo lo que había pasado no quería ni imaginarse lo que diría la gente, es posible que sus padres no las dejaran volver nunca más.
ESTHER- Ya, como nos hemos cortado nosotras delante tuya, y esas tienen pinta de ser bastante peores que Mila y yo.
MILA- No es normal como le miraban, y cuando ha dicho la gordita que todavía le flojeaban las piernas...
EVA- ¿Pero que pensáis que puede haber pasado? ¿Qué José se las haya follado a todas delante de mi hermana?
ESTHER- Pues con el aguante que tiene tu primo no sería tan raro, incluso podría haberse follado a tu hermana también.
EVA- Joder que bestia eres, como mucho se la habrán puesto dura y les ha impresionado.
MILA- Podría ser. O puede que se la haya enseñado y ahora quieran probarla.
ESTHER- Yo no me fío nada, si les enseñó la polla, me parecería rarísimo que le hubieran dejado escapar sin tirárselo, esas son capaces de follárselo una detrás de otra hasta que no pueda ni moverse. En todo caso lo que está claro es que quieren tema con él, vamos que, o estamos listas, o nos comen la tostada y nos quedamos a dos velas.
EVA- Me parece a mi que esa tostada no es tuya.
ESTHER- No, es tuya, pero como tú no la querías... Pues nos la hemos comido nosotras, jajaja.
MILA- Hemos sido unas pavas, ayer teníamos que haber hecho algo con José, a mí no me faltaban ganas.
ESTHER- Pues si, yo también tenía ganas pero no quise agobiarle, después de lo del río pensé que era mejor dejarle un poco de tiempo, que si no se va a terminar cansado de nosotras.
MILA- Tenemos que hacer algo, tiene pinta de que se van a pegar a él como lapas.
ESTHER- De momento le podemos proponer irnos esta tarde a hacer una pequeña caminata por el bosque, así las mantenemos alejadas y con un poco de suerte igual conseguimos algo por el camino.
MILA- Fenomenal, es una idea estupenda. Y tú, Eva, podrías preguntarle a tu hermana que ha pasado.
EVA- Yo si queréis le pregunto, pero dudo que ocurriera nada estando ella ahí.
ESTHER- Y avisa también a tu primo de que esta tarde nos vamos de excursión.
EVA- Vale, quedamos cuando se termine la etapa en la plaza ¿Vale?
ESTHER- Joder con el ciclismo, yo no te puedo asegurar que no me plante antes en tu casa.
MILA- Lo mismo digo.
EVA- Ok, luego nos vemos.
Cuando Eva llegó a casa, su primo y su tío estaban terminando de colocar la leña. José tenía cara de cansado, seguramente no se había recuperado todavía del esfuerzo de la noche anterior. A Eva casi le dio apuro ir a dejárselo en bandeja a sus amigas en el bosque, pero si no eran ellas iban a ser las amigas de su hermana, así que...
Ayudó a su tía y a su madre con la comida y en un rato estaban todos comiendo. Cuando terminaron y se pusieron a ver la etapa del día, Eva comenzó a hablar a José.
EVA- Hemos pensado ir esta tarde a darnos un paseo al bosque.
JOSÉ- Vale, pero tranquilito, que todavía no me he recuperado del todo de la fiesta de ayer.
EVA- Si, si, un paseíto, no vamos a hacer el camino de Santiago.
JOSÉ- Venga, pues me voy a echar un poco la siesta a ver si termino de recuperarme.
En cuanto José desapareció por la escalera Eva llamó a su hermana.
EVA- ¡Bea! ¿Puedes venir un momento?
BEA- Si, dame un segundo y voy.
Un poquito después fue Bea a hablar con su hermana, Eva no se anduvo por las ramas y fue directa al grano.
EVA- ¿Pasó algo ayer en la fiesta?
BEA- Pues que bebimos, bailamos y nos reímos mucho ¿Qué quieres que pase?
EVA- Es que nos ha parecido raro que tus amigas fueran tan majas con José, vamos que daba la impresión de que querían ligar con él.
BEA- Nos lo pasamos muy bien, ya te lo he dicho, puede ser que a alguna le haya parecido simpático y mono, no es gran cosa, pero no está mal nuestro primo.
EVA- ¿A alguna? Si estaban todas babeando, les ha faltado pedirle que les firmase las bragas.
BEA- Que exagerada eres, mis amigas son muy majas y les ha caído bien José, yo no veo nada raro.
EVA- Bueno, a ver si las paras un poco que las he visto muy desatadas.
BEA- ¿Pero ahora eres su novia o qué? Si alguna quiere algo con José es cosa de ellos dos.
EVA- Ya, pero me parece que tus amigas saben mucho y José es muy pardillo, no quiero que le hagan daño.
BEA- No te preocupes que a mí me parece que nuestro primo sabe tratar muy bien a las mujeres.
EVA- Solo era eso, que lo cuides un poco, que me da miedo que lo destrocen.
BEA- Vaaaale, pero vamos que sabe cuidarse solito, eso tenlo claro.
Después de la charla Bea también se subió a su cuarto, estuvo tentada de picar en la puerta de José a ver si le apetecía que pasaran un rato juntos, pero entre lo que le había dicho su hermana y lo cansado que le había visto, pensó que era mejor dejarlo para otro momento.
Cuando José bajó de echarse la siesta, le sorprendió ver a Esther con su prima viendo el final de la etapa. Eva estaba emocionada viendo como su ciclista favorito se escapaba en el último puerto y Esther la miraba sin entender nada.
JOSÉ- Anda ¿Qué haces aquí?
ESTHER- Pues en vez de esperar en la calle a que salgáis, he decidido meterme en vuestra casa, que se está más fresquito.
Sonó el timbre de la puerta y José fue a abrir, se llevó otra sorpresa al ver a todas las amigas de Bea en la puerta.
JOSÉ- Hola, creo que Bea está en su cuarto ¿Voy a avisarla?
AMIGA TETONA- Vale, hemos venido a limpiar el sótano, para que no lo tengáis que hacer vosotros solos.
Bea apareció por la escalera, ella no tenía pinta de estar sorprendida porque todas sus amigas estuvieran ahí.
BEA- Hola, llegáis un poco pronto, pero bueno ¿Vamos abajo y nos ponemos a ello?
AMIGA GORDITA- Venga, no sé como lo dejaríamos, cuanto antes empecemos mejor.
BEA- José, tú también nos ayudas ¿No? Que estuviste en la fiesta como cualquiera.
Esther las miró con cara de pocos amigos, eran unas zorras muy listas y efectivamente les estaban comiendo la tostada.
ESTHER- José, no tardes mucho que en cuanto venga Mila y el de la bici termine de subir, nos vamos.
Bajaron todas al sótano con José, no estaba muy mal la cosa, aparte de tener que recoger un poco y recolocar los trastos había poco que hacer, solo estaban sucios los cuadraditos acolchados que estaban todos impregnados de fluidos resecos.
José se puso a recoger rápido para terminar pronto y poder irse con sus amigas sin quedar mal. Oyó el timbre de la puerta y supo que Mila acababa de llegar, solo faltaba que terminase la etapa para que tuviera que irse.
Arriba Esther estaba indignada, en cuanto entró Mila se puso a despotricar.
ESTHER- Han venido las amigas de Bea y se han llevado a José al sótano para que las ayude a limpiar, fijo que están sacando culo y poniéndole los escotes en la cara.
MILA- No fastidies, tenemos que hacer algo ¿Bajamos a ayudarlas? Así no nos van a poder decir nada, vamos a quedar de super majas.
ESTHER- Pues si, vamos para abajo. Eva, cuando termines de ver ese tostón, baja tú también, que toda ayuda es poca para sacar a tu primo de ahí.
Efectivamente las amigas de Bea estaban más preocupadas de asegurarse que José les mirase los escotes, los culos y a ser posible las bragas, que de recoger. A José ya se le estaba empezando a poner dura con semejante exhibición de anatomía femenina cuando vio bajar a Mila y a Esther por las escaleras. Llegan a tardar un poco más y a saber que hubiera pasado, hasta la amiga estirada le resultaba tentadora, estaba todo el rato en cuclillas y con el vestido tan corto que llevaba, era imposible no verle las bragas, para colmo eran blancas y transparentes, le estaban dando unas ganas tremendas de meter la cabeza entre sus piernas y quitárselas a mordiscos. Y que decir de la amiga tetona, estaba frotando los cuadraditos acolchados para limpiarlos, entre que tenía una camiseta con mucho escote y que, debido al movimiento y a que no llevaba sujetador, se le bamboleaban las tetas de una forma exagerada, era difícil que hubiera aguantado mucho más sin que se le pusiera como un palo, mirase donde mirase había algo que le turbaba.
ESTHER- Holaaaa, venimos a ayudaros, así termináis antes.
BEA- Muchas gracias, pero no hace falta, somos muchas y en un ratito lo dejamos como nuevo.
MILA- No te preocupes, nos parece más divertido esto que ver a unos tíos montar en bici.
Ambas se pusieron a echar una mano, aunque estuvieran Mila y Esther con ellas, las amigas de Bea no se cortaron ni un pelo, siguieron usando todas sus armas, Mila se sentía incapaz de competir, pero Esther decidió que había que dar batalla, se pegó a José y no perdió ocasión de ponerle el escote en la cara, ella también había venido vestida para provocarle, la camiseta de tirantes que llevaba se ajustaba a sus tetas como un guante y el sujetador le venía pequeño, eso hacía que le rebosaran los pechos por el escote. A pesar de la sobredosis de estímulos, en cuanto apareció Mila, José solo podía mirarla a ella, el vestido que llevaba era de lo más normal, pero solo con ver como le marcaba la sensacional figura que tenia, ya no podía mirar otra cosa, seguía sin acostumbrarse a la nueva forma de vestir de Mila. Eran tantos recogiendo que cuando bajó Eva, ya estaban terminando de colocar los trastos.
EVA- Pero bueno, que eficaces, yo creo que ya nos podemos ir ¿No?
ESTHER- Yo creo que si, total, ya no queda casi nada, en un minutillo lo habréis dejado mejor de lo que estaba antes.
JOSÉ- Bueno, chicas, pues me voy, ha sido un placer, como siempre.
Todas se despidieron muy amablemente, pero les quedó muy claro que iban a tener que trabajárselo para separar a José de sus amigas si querían tener alguna nueva oportunidad con él.
A Esther y a Eva empezó a extrañarles que José y Mila volvieran a quedarse un poco rezagados, no paraban de hablar y reírse, además había algo en la forma en que se miraban que les hacía sospechar que ahí pasaba algo.
ESTHER- Chicos, si cogemos este sendero en un momentito llegaremos a un claro muy chulo. Además me he traído una mantita para que podamos sentarnos tranquilamente.
Todos estuvieron de acuerdo en desviarse y efectivamente acabaron en un claro maravilloso. Parecía un decorado, el suelo era como césped y en medio del claro había un tronco caído con cuatro piedras grandes a su alrededor, se sintieron como si estuvieran profanando el lugar de reunión de los duendes del bosque.
Esther se sentía orgullosa de haberles descubriendo ese rincón, todos estaban entusiasmados con el lugar, lo exploraron un poco y se decidieron a poner la mantita para sentarse, en un momento estaban todos acomodados.
ESTHER- Buffff, este sujetador me está matando, he debido coger uno de mi madre y me aprieta mogollón. Con vuestro permiso me lo voy a quitar.
Tranquilamente se quitó la camiseta de tirantes y se dispuso a quitarse el sujetador. A José le dio un buen respingo la polla, las tetas de Esther rebosaban, hasta enseñar el principio de la aréola, de un sujetador precioso, verde bosque, transparente, con bordados que ocultaban trozos de los pezones. No pudo evitar imaginarse a la madre de Esther con eso puesto, la mujer estaba muy bien para su edad y con esa lencería estaría preciosa, pensó que igual era verdad lo que decía su tía y le daban un morbo especial las maduritas.
Esther continuó quitándose el sujetador y liberando sus pechos. José sintió que su polla empezaba a crecer sin control, no quería empalmarse delante de Mila mirando las tetas de Esther pero era imposible evitarlo.
ESTHER- Buffff, que gusto.
Esther se volvió a poner su camiseta pero fue casi peor, efectivamente le quedaba como un guante y se le marcaba perfectamente cada parte de los pechos, era como estar viéndolos en otro color, pero seguían manteniendo el morbo de lo prohibido, así que la polla de José siguió creciendo.
La conversación dejó de fluir con la misma naturalidad de siempre, todas estaban a la expectativa de que algo pasase, tal y como se había quedado la polla de José de dura estaba claro que ya solo hacía falta una chispita para que estallase otra experiencia sexual. José estaba bastante incómodo, no quería hacer nada delante de Mila y veía que iba a ser muy difícil contenerse. Mila estaba hecha un lio tremendo, después de haber estado desde que salieron del pueblo hablando con José tenía claro que no podía negarse a si misma que se estaba enamorando, sabía que en breves instantes estaría metida en una espiral de sexo, a pesar de que ya se había excitado solo con ver como le crecía la polla a José, pensó que no podía volver a follar con él, si se lo volvía a tirar iba a ir pillándose por él cada vez más e iba a acabar sufriendo mucho. No sabía que hacer y decidió escapar antes de que fuera demasiado tarde.
MILA- Bueno, yo me voy a explorar un poco los alrededores, tienen que ser preciosos.
José vio una oportunidad excelente de escapar y de paso estar un rato con Mila, así que sin pensarlo mucho se apuntó.
JOSÉ- Voy contigo.
Mila no se esperaba eso, tampoco podía decirle que no se viniera, pero estaba quitándole la tostada de la boca a Esther y temía que se enfadase. La miró esperando que se le ocurriera algo.
Esther se quedó planchada, ya daba por hecho que en un ratito estaría teniendo sexo con José y de repente se le escapaba, decidió no darse por vencida y apuntarse también a la exploración, pero vio a Eva mirarla con una cara que le decía claramente que se estuviera quieta. Esther entendió que lo que estaba surgiendo entre esos dos era más que puro sexo y era mejor no meterse en medio.
EVA- Pues nosotras os esperamos aquí que se está genial.
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