Mi Judit. Acto II Cap. 6
Agustín creía haber superado las inseguranzas de su relación, pero la rutina lo acecha. Al intentar reconectar con el pasado de su novia, cae en una trampa voyeurística donde la línea entre la curiosidad y la humillación se desdibuja, y donde la chica que vio en la cama resulta ser más cercana de lo que imaginaba.
Final del acto I: https://www.todorelatos.com/relato/243428/
Acto II Capítulo 6
Por la tarde del martes teníamos gimnasio como era habitual. Aunque Judit no estaba en casa y no cogía el móvil, así que decidí ir yo solo. Debía tener trabajo extra o había salido a hacer algún recado.
Volví del gimnasio y me encontré una nota en la nevera, que ponía:
“No me creo que me hayas puesto los cuernos. No puedo asimilarlo. No me llames, necesito tiempo para pensar”.
Me quedé unos segundos de pie, completamente inmóvil.
Observando la nota, escrita por Judit. Pensando en qué había pasado, en quién le había podido decir qué cosa. En qué mentiras le habrían contado. Y con qué fin. Demasiadas preguntas en mi cabeza, demasiadas emociones durante los últimos días.
Mi primera reacción fue, contradiciendo la nota, llamarla. Lo probé varias veces pero nada. Me estiré boca arriba en la cama, con la mirada perdida. No tenía fuerzas para hacer nada, ni tan siquiera para llorar.
De repente, escuché la puerta abrirse. Me levanté en seco y vi aparecer a Judit, que se quedó quieta y me miró.
Estuvimos así unos pocos segundos, hasta que rompió a llorar y vino corriendo hacia mí. Me abrazó, mientras seguía llorando. Le susurré:
-Ya está, mi vida, lo superaremos.
Se tranquilizó un poco y nos sentamos en la cama. Entonces seguí diciendo:
-Seguro que tienes muchas preguntas, pero quiero dejarte claro que no he hecho nada. Nunca jamás te he sido infiel. Tienes que creerme.
Judit se secó un poco las lágrimas y me dijo:
-He hablado con Beto…
-Pero cómo…
-Me lo he encontrado esta tarde en el supermercado. Le he visto pero me evitaba. He ido hacia él para saludarle y en fin…-Decía Judit.
-Qué mentiras te ha contado ese desgraciado…- Le dije, a lo que ella respondió:
-Me ha dicho textualmente, “vigila a tu novio, que le gusta mucho ir a casa ajena a robar novias” o algo así vaya. Le he insistido pero no me ha hecho caso y se ha ido.
-Hijo de puta…
-Y claro, he hilado eso con que dejaste de ir a su casa de forma repentina… y me estoy volviendo loca cariño… no quiero creer que…
-No te creas nada, Jud- La corté.
Ella volvió a soltar lágrimas, por lo que la abracé bien fuerte y le seguí diciendo:
-Con Carol nunca, repito NUNCA ha pasado nada. Nunca la he visto fuera de casa de Beto… o sea con gente y tal, ya me entiendes. Nunca hemos estado a solas. Joder, pregunta a quien quieras, pregúntale a ella si hemos hecho algo… somos amigos y ya.
-Y entonces Beto… y lo de no ir…
-Mira, voy a serte completamente sincero. Pero tienes que confiar en mí- Dije, a lo que Judit asintió y me dijo:
-Por eso he vuelto… confío en ti. No me mientas por favor.
-El otro día fui antes de tiempo sin querer, porque me confundí de hora… y les pillé sin prepararse o algo. Pero vamos que me abrió ella medio en pelotas. Pero no fue aposta, debían estar… durmiendo o algo. Como veía que Carol estaba incómoda en el salón tras recibirme, la seguía a la habitación para disculparme. No miré de más ni nada, pero solamente llevaba una camiseta y claro… estaría incómoda o yo qué sé- Empecé a contarle, mientras Judit asentía levemente con la cabeza.
-Y nada, entré a su cuarto para pedirle perdón por si se me había escapado alguna mirada o algo, pero la pillé completamente desnuda. Se cubrió rápidamente, aunque obviamente vi algo. No te voy a engañar. Pero ya está. Es lo máximo que pasó y fue casual. Justo nos pilló Beto así y claro se pensó mil cosas- Terminé contando.
-No suena tan grave así contado… Pero si Beto se enfadó… algo más habría- Decía mi novia, por lo que seguí explicando:
-El problema es que le dije algo tipo “tenemos una amistad especial” o no sé qué “tú y yo”, no me acuerdo. Le dije algo así para reconfortarla por haberla pillado desnuda. En plan que tampoco hiciera ningún drama por haberla visto así, que la veía como una gran amiga. Pero se ve que Beto lo escuchó e interpretó otra cosa muy distinta. Como que estábamos liados o algo, no sé.
-¿Y lo de Rodri?- Soltó de repente mi novia.
-¿Cómo dices?
-Lo de Rodri… lo del gimnasio. Que le querías espiar el móvil. Sé sincero… y dime también… ¿Me has espiado nunca el mío?- Me preguntaba mi novia.
-Jo… joder no. Claro que no… y quién te ha dicho… claro, Arturo- Adiviné.
-Lo que os dijisteis el sábado no fue normal… y no me lo aclaraste. Tras lo del “súper” con Beto, estaba hecha un lío… y me ha venido eso a la mente - Me respondió Judit.
-Pillé a Rodri con una chica en el baño del hospital, el primer día que le vimos ahí. Y me pareció que era Nerea. Fue casual, no voy espiando a nadie. Escuché un ruido y miré… en fin. Y supe que estaban liados.
-¿Y por qué… por qué no dijiste nada? No a ellos, pero a mí al menos- Preguntó Judit, a lo que respondí:
-Lo siento. Primero que no estaba al 100% seguro que fuera Nerea. Y después, no quería involucrarte en ningún lío. Si lo supieras, se lo habrías dicho a ella y ya estaría montada. Y si no decías nada, te hubieras sentido culpable… como yo me lo he sentido por no decir nada tampoco. Por eso pensé que mejor callar.
-Vale… y lo de espiar a Rodri…
-Pues por eso mismo. Quería saber si había algo más…- Empecé a decir, aunque mi novia me cortó:
-Algo más con ella, supongo…
-Judit, mírame. Nunca he desconfiado de ti- Respondí.
-Pero si ya los habías visto liados o lo que sea en el baño… y tampoco pensabas intervenir… para qué espiar nada- Dijo Judit, pillándome completamente.
Me quedé en blanco, por lo que ella siguió:
-No confías en mí. Tras tantos años, tras todo lo que hemos pasado… cualquier comentario de ese tío te lo tomas como si fuera una indirecta hacia mí. Como si fuera detrás de mí.
-Pero Jud… cariño... Más que indirectas son declaraciones de intenciones- Respondí.
-Me da igual, no te digo que confíes en Rodri. Te estoy diciendo que confíes en mí. Llevamos 7 años… haremos 8. Te picas por todo, luego que si la ropa… sabiendo todo lo que he pasado en mi vida… Entiendo hasta cierto punto que me quieras proteger… o hasta que te incomoden algunas cosas. Pero no puedo aceptar que no confíes en mí.
-Pues no ha sido mi intención, nunca. Te amo con locura. Y tengo miedo a perderte, sí. Confío en ti… pero la gente es muy mala. He escuchado historias de todo tipo y… y la vida da muchas vueltas y… y hay malnacidos que están ahí como buitres- Dije, soltando por primera vez una lágrima.
Nos abrazamos fuertemente durante varios segundos, tras los que mi novia me dijo:
-Yo he creído en ti. Me da igual Carol, me da igual lo que diga Beto. Confío en tu versión. Nunca… casi nunca he dudado de ti… lo hice antes y ya me arrepiento. Por favor, confía tú también… no más secretos.
Asentí y nos fundimos en otro cálido abrazo, más largo que el anterior.
…
La semana fue avanzando y nos fuimos habituando a la nueva rutina. Realmente todo era bastante similar, sustituyendo las quedadas en grupo por alguna peli o polvo en casa. Tampoco me quejaba. El sábado lo mismo, esa noche hubo maratón de series y un polvo extra. En cuanto a nuestros amigos, no había ninguna novedad. Solo nos escribíamos con Paco, mientras los demás se habían alejado completamente del grupo.
…
La siguiente semana también pasó de forma normal, con la única novedad de la visita de Paco. Vino a casa a ver cómo estábamos. Y también para decirnos que Fran y Nerea habían roto, o al menos se estaban dando un tiempo. Fran seguía enfadado conmigo por no decirle nada en su momento, según Paco. Y obviamente con Arturo y Rodri. En cuanto a Nerea, posiblemente no nos contestaba los mensajes porque estaría enfadada por todo lo contrario: por mis palabras el día de la confesión. Por una cosa o por otra, definitivamente, el grupo estaba roto.
Ese mismo sábado por la noche, mientras veíamos una película de una misión que parecía imposible, Judit me comentó:
-Amor… nos estamos terminando todo el catálogo ya eh…
-No te creas, seguro que hay joyas escondidas- Respondí.
-No pero en serio… no tenemos ni 30 años… bueno al menos yo, viejete… pero vamos, a lo que iba, que tenemos que tener vida social o algo…
Mientras Judit decía eso, yo seguía pendiente de la película. La miré de reojo y me estaba mirando con cara de pocos amigos, así que le dije:
-No sé… yo estoy bien así. Y pronto Marcos y Núria…
-No podemos seguir así… y lo sabes. Y ellos solo son dos, necesitamos amistades… creo que nos hemos descuidado mucho estos últimos años. Como teníamos ya el grupito hecho…- Decía mi novia.
-Pues por eso, ya me dirás tú qué alternativas tenemos. Quizás Paco anime a su pareja a salir más… con ellos y Marcos…
-Y dale con Marcos. Ojalá se recupere pronto… pero no sabemos si volverá a estar igual de bien… si estará para salir mucho- Me cortó mi novia
-Pues a estas alturas, no sé qué pretendes. En el gimnasio tampoco hemos sido muy sociales así que…
-A ver, yo conozco un grupo. Son de la por aquí también y quizás…- Deslizó Judit. Yo, que ya sabía por dónde iba, le respondí:
-Supongo que estarás de coña. Esa panda de salidos… uy quita quita.
-Oye… respeta jajaja. Fueron mis mejores amigos durante muchos años. Son… peculiares, pero como todo ser humano. Y son buena gente- Trataba de convencerme Judit.
-Vale y qué hacemos. ¿Aparecemos así de la nada? Tienen tu edad, estarán a sus cosas, con sus vidas. No sabemos ni si siguen teniendo un grupo o qué- Respondí.
-Bueno… tengo algo de contacto con Raquel. El grupo sigue. Algunos se han ido, otros han venido… pero siguen quedando. Parece que de vez en cuando preguntan por mí, por cómo nos va…- Decía ella.
-Ya, por ti seguro- Dije, a lo que Judit respondió:
-No empieces Agus… son como hermanos y hermanas. Y en estos años habrán madurado… supongo jaja.
-Bueno… ¿Y cuál es el plan?- Pregunté, mientras le acariciaba el pelo a mi novia.
-Podemos, no sé, quedar algún día y vemos qué tal.
-¿Y luego?- Insistí.
-Luego… pues ya veremos… ¡Yo qué sé amor! El tiempo dirá. Pero necesitamos vida social, si no nos quedaremos aquí muertos del asco- Insistió Judit, acercándose a mí y tocándome en paquete.
-Pero Jud…
-Estás muy tenso, necesitas un poco de relajación, amor- Me susurró en la oreja, con una voz melosa que me volvía loco.
No dije nada, me limité a sacarme la polla, que ya casi estaba erecta.
-Te pone que te susurre al oído eh… tu cosita se alegra de escucharme mmmm. Siiii… ya lo creo…- Me seguía susurrando Judit, con su voz más sensual.
-Como sigas así, me voy a correr antes de que me toques jajaja- Solté, viendo como mi polla estaba ya completamente dura.
-De eso ni hablar. Tengo hambre, necesito tu polla intacta… el postre puede esperar.
-Joder Jud… qué guarra eres- Solté yo, mientras mi novia me empezaba a masturbar.
-Soy muy muy guarra. Y esta guarra se va a meter tu polla entera hasta la garganta- Siguió susurrando ella, a la paz que me hacía la paja.
-Pues date prisa… o el postre se avanzará.
-Jajaja qué tonto eres- Dijo ella, esta vez con su voz normal.
Y sin más dilación, se metió mi pene en su dulce boca. No hasta la garganta como había dicho, no era algo que realmente le gustara. Pero si que se la metió casi todo, empezando una mamada espectacular. Como todas las que me hacía.
-Hmmm hmmmmm hmmm
Mientras escuchaba los sonidos de mi novia mamando, me limitaba a guiar su cabeza con mis manos. Cuanto estaba cerca del orgasmo, intentaba ralentizar el ritmo. Y cuando me recuperaba, volvía a acelerar.
La visión era espectacular. Su cara era preciosa, delicada. De niña buena. Pero cuando se ponía en ese “mood”, era realmente una guarra.
No perdía vista de mi polla, mientras seguía subiendo y bajando sus labios por toda la longitud. Su mirada de concentración era demasiado, me excitaba como nada. Bueno, como nada no. Porque cuando dejaba de mirarme la polla, para mirarme a los ojos, era corrida segura.
Tenía que apartar la mirada rápidamente. O pensar en gatitos bailando flamenco. Cualquier cosa, menos seguir pensando en sexo.
Pero esa vez, no pude más. Pese a apartar la vista, la miré de reojo. Y ahí seguía, chupando y mirándome, con deseo. Al hacer contacto visual, consciente que yo quería evitar mirarla, sonrió levemente. Sin dejar de chuparme la polla.
Eso fue la gota que colmó el vaso. Mi pene empezó a temblar y ella, que me conocía a la perfección, se apartó en el momento justo para evitar el primer chorro. Un chorro que, junto a los siguientes, fueron a parar a la camiseta de Judit.
-La tenía que lavar hoy igual- Dijo ella finalmente, sacándome la lengua.
…
Los días iban transcurriendo. Y Judit tenía razón. A nuestra vida le faltaba algo. La rutina hacía estragos y no teníamos esa vía de escape que nos aportaban nuestros amigos. Seguíamos yendo al gimnasio, seguíamos hablando por mensaje con algún conocido. Pero nos faltaba ese grupo de colegas con quien tomar algo y echarnos unas risas.
Judit siguió hablando con Raquel y finalmente quedaron en que ese sábado quedaríamos con su grupo de amigos. El grupo de amigos que tenía Judit en la universidad. Un grupo de amigos que, por lo poco que los conocía, no me gustaban demasiado. Pero no teníamos más opciones en ese momento. El sábado también era el día en que solían quedar, por lo que estarían todos y podríamos presentarnos.
…
Llegó el sábado y nos estábamos arreglando para ir al local que frecuentaba esa gente. Estaba algo más lejos que nuestro bar de siempre, pero nada fuera de lo normal. Lo extraño es que no me sonaba de nada ese local.
Judit se puso una camiseta de manga corta blanca, bastante sencilla. Junto a unos tejanos oscuros que como siempre, le favorecían un montón con esas caderas. Yo en cambio, seguía buscando en el armario. Llevaba unos vaqueros puestos, pero no sabía qué más ponerme.
-Vaya vaya… después dices de mí… -Me picaba Judit.
-Muy graciosa. Para una vez que me ganas- Respondí.
-Venga ya, elige cualquier camiseta y ya… ¿No estarás buscando algo para impresionar a nuestros amigos no?
-A TUS amigos. Yo apenas les conozco. Y no… o sea sí. No sé. Quiero causar una buena impresión… ¿Es lo que queremos no?- Dije, cuando finalmente encontré un polo de marca que me convencía.
-Sí sí obvio… aunque yendo de pijo no creo que lo hagas jajaja- Reía mi novia.
-Jooooder… a ver… pues esto mismo y a tomar por culo- Dije, eligiendo una camiseta roja de una marca surfera.
-Esoooo es amor. Agustín old school jajaja cuanto hacía que no te ponías eso.
-Es de la poca ropa antigua que aún me entra…- Respondí, a lo que ella añadió:
-Pues venga vámonos, ya estás bien con eso. Lo importante es la actitud, no la ropa.
-Por eso, al menos que pueda salvar algo- Respondí.
Judit se puso a mi lado, me giró la cara hacia ella y me besó.
-Venga amor, no será para tanto- Me dijo.
-Ya sabes lo que odio… lo que me cuesta socializar. Toda mi vida con Marcos al lado, nunca he tenido que intentar caer bien. Él y mi otro amigo, Juan Carlos, se encargaban de romper el hielo con la gente- Confesé.
-Nada… mira en el trabajo, ahí no conocías a nadie y tuviste tu grupito del fútbol… aunque acabase de aquella manera… pero bueno… sé tú mismo y ya- Me decía mi novia, acariciándome el pelo.
-Ya, claro. Típica frase de gurú que no sirve de nada. Si todos fuéramos nosotros mismos, nadie nos aguantaría.
-Bueno Agustín, no habrá para tanto ya verás. Si no, déjame a mí. Seré tu Marcos- Respondió mi novia, a lo que añadí:
-Pero con más tetas.
-Idiota.
…
Llegamos al local y entendí rápidamente porque no me sonaba. Era una especie de bar de carretera, apartado de la ciudad. Tenía un aspecto lamentable, con un par de mesas fuera y algunas sillas. El parking era pequeño, aunque entre los coches destacaba un potente deportivo alemán negro. Una de las mesas estaba vacía, mientras en la otra estaba un grupo de gente que debían ser los amigos de Judit.
El corazón me iba a mil por hora. Pese a mi edad, la timidez siempre me había acompañado a lo largo de mi vida. A base de experiencia y golpes, tuve que apartarla un poco y soltarme. Pero seguía ahí, implacable, queriendo sabotear mis movimientos. Podía esconderla un rato, disimularla. Pero nunca la pude domar. Conocer gente nueva, entablar una conversación con desconocidos, intentar caer bien. Eran cosas que me costaban un mundo. Y en grupo aún peor.
Nos fuimos acercando y una chica del grupo se acercó a nosotros. Se abrazó a Judit y le dijo:
-¡Joder tía! Cuánto tiempo. Me alegro un montón de verte.
Le dio otro abrazo y entonces se dirigió a mí. Judit hizo los honores:
-Este es Agustín. Agus. Mi novio… bueno alguna vez os habéis visto creo… y ella Raquel, una amiga un poco loca… y aún así es la más cuerda de los que conocerás jajaja.
Nos dimos dos besos y Raquel tomó la palabra:
-No mordemos, no te preocupes jajaja. Un placer Agustín, o Agus como prefieras.
Me fijé en Raquel, la cual era bastante atractiva. Debería rondar los 28 años igual que mi novia. Al fin y al cabo iban juntas a clase. Su cara era bonita, con los ojos azules claros y una coleta rubia que le quedaba muy bien. No era la cara más vistosa, de hecho era bastante común. Pero seguía siendo guapa. De estatura también era como Judit, aunque algo más delgada. Me fijé en que tenía buenas caderas también. Se notaba que hacía deporte. Pero a diferencia de Judit, tenía un pecho mucho más disimulado. Si camiseta escotada no dejaba lugar a dudas. Un buen pecho acorde al cuerpo. Me fijé en que tenía algún pequeño tatuaje en el brazo, así como un septum en la nariz y unas gafas de grandes esferas que le quedaban muy bien.
-Eh… Agustin… Agus sí. Mucho gusto Rocío- Dije, saliendo de mis pensamientos.
-Raquel- Dijo mi novia.
-Sí sí eso, Raquel. Perdona es que…
-Jajaja nada, no te preocupes Agus. Venga vamos con los demás- Dijo la amiga de mi novia, conduciéndonos hacia la mesa.
Nos acercamos un poco más y la gente se fue acercando a saludarnos. Veía de reojo como Judit les iba saludando, al mismo tiempo que se echaban unas risas. Tras ella, me tocaba a mí.
-¿Qué pasa tío? Creo que nunca nos habíamos visto. Me llamo Jordi, soy el novio de Raquel. Un placer conocerte.
Jordi, el novio de Raquel. Parecía algo mayor que ella. Debería tener mi edad o incluso más. Era un poquito más alto que yo, de piel blanca igual que su novia. Con el pelo corto, engominado y negro, junto a una barba de dos días. Estaba delgado pero se le veía muy en forma. No era especialmente atractivo, aunque iba muy bien arreglado con su camisa y olía muy fuerte a colonia.
Tras él, apareció una chica que me abrazó y me dio un largo beso en la mejilla.
-Yo soy Jenni, un placer tío. Te haremos sentir como en casa.
Su voz era ligeramente más grave que la mayoría de chicas, me recordaba en parte a la voz de mi novia. Jenni lucía un montón de tatuajes. Muchos no se apreciaban por su camiseta, pero se le veían bastantes inscripciones en sus brazos y piernas. Era bastante delgada y algo más alta que Judit y Raquel. Su cara no estaba mal, aunque tenía un montón de maquillaje y eso resaltaba sus rasgos. Tenía el pelo liso, largo y negro. Con flequillo.
-¿Agustín, verdad? Yo soy Omar- Me dio la mano otro chico, aunque de pronto, escuchamos una voz rasgada a lo lejos:
-¡Cuidado con este que es peligroso!
-¡Te voy a partir ese careto hijo puta! No les hagas caso a ese fumeta. Mi novia está dentro echando una cabezadita, que está agotada del curro. Ya os presentaré luego… u otro día.
Omar, el más alto de todos con diferencia. Mediría 1,90 con facilidad. Su altura era sencilla de adivinar, a diferencia de su edad. Su rostro era extremadamente juvenil, con un pelo negro corto y ligeramente ondulado. Tenía la cara ligeramente cuadrada, con unos rasgos marcados pese a ese aire jovial. Eso me desconcertaba.
Omar me dio entonces una palmada en la espada y se fue a sentarse. Y ahí noté toda su fuerza. Estaba realmente cachas, aunque tenía una constitución delgada. Su ropa holgada también disimulaba su cuerpo, seguramente muy trabajado en el gimnasio.
Me estaba recomponiendo del golpe cuando Raquel me dijo:
-Aún falta gente, pero los que solemos quedar siempre somos estos que has visto. Ese antro es propiedad de los padres de Jordi por cierto. Ahí dentro tenemos algunas mesas más e incluso alguna habitación.
-Por eso ha pillado el pijo este, por la pasta jajaja- Añadió de pronto Omar, desde su silla.
-No hagas caso de la mitad de lo que digan, mucho ladrar y poco morder… en fin sentaros parejita- Dijo finalmente Raquel.
Judit y yo nos sentamos al lado de nuestros nuevos amigos, mientras Jordi nos hacía un resumen:
-Empezaré por el burro, si me lo permitís. Raquel y yo, Jordi, que nos ocupamos siempre que podemos de este precioso local. Junto al personal, claro está. Los encontrarás dentro en la barra. Después tenemos a Jenni y Luis, aunque a este nunca le vemos el pelo. Y a Omar con Gisela, que estará durmiendo en una habitación. Está reventada de trabajar todo el día.
-Qué bien hablas cielo jajaja. Buen resumen. Solo falta el chaval ese que estaba gritando antes y liándose un porro… donde se habrá metido… en fin. Se llama Guille pero le llamamos el duende verde… por sus orejas y en fin… ya te imaginas el resto- Añadió Raquel, provocando las risas del grupo.
-A veces se apunta más peña, pero los reales estamos aquí, colega- Me dijo Omar, dándome otro golpe en la espalda aunque esta vez más flojo.
Jordi comentó entonces:
-Ya nos irás conociendo poco a poco… menos a Luis supongo, que no se deja ver.
Raquel añadió:
-Y como asustéis al chaval, Agus le seguirá los pasos jajaja.
…
Estuvimos charlando un rato, intentando conocernos mejor. Me presenté con más detalle, mientras que Judit comentaba nuestras profesiones, pasatiempos y demás. El resto del grupo también se presentó en profundidad, aunque apenas presté atención. Solo me quedé con que Jordi el mayor a sus 32 años, mientras los demás rondaban los 28 igual que Judit.
Él era el único que no había ido a la misma clase que los demás. Visto lo visto, estudió algo relacionado con el turismo. En todo caso, deslizaron varias veces que sus padres tenían mucha pasta y él apenas vigilaba un poco ese local y poco más.
El otro chico algo distinto era Guille, el duende verde como le llamaban. Había desaparecido de la esquina, donde aparentemente se estaba liando un porro. Sus amigos me dijeron que era el más joven, con apenas 19 años. Era el hijo de unos amigos empresarios de Jordi y otro colega del grupo, que ese día no había venido. Y se dedicaba básicamente a perder el tiempo por ahí y quedar con el grupo de vez en cuando. No entendía muy bien que hacía con ellos, pero en fin.
La charla no estaba yendo tan mal como lo previsto, así que me relajé y bebí un par de cervezas junto a ellos. Parecían bastante majos. Al poco rato, entre la bebida y la tensión acumulada, me estaba meando muy fuerte. Jordi me notó intranquilo y me dijo:
-Ahí dentro están los baños, al fondo a la derecha. Si quieres te acompaño.
-Esooo y agárrasela también jajaja- Dijo Omar en broma.
Todos se partieron, mientras yo me levantaba e iba al baño, sonriendo.
Entré al antro, saludé a la chica de la barra y me fui hacia el baño. Tras vaciar el depósito y lavarme un poco la cara, volví de vuelta a nuestra mesa, aunque escuché un carraspeo justo antes de cruzar la barra.
Me giré y era Guille, el duende. Estaba delante de otra puerta, bastante alejada del baño. Me guiñó un ojo, abrió la puerta, entró y cerró.
Obviamente no debía entrar. Obviamente era alguna especie de trampa o juego. Una invitación demasiado exagerada. Y obviamente entré.
Abrí la puerta con cuidado y cerré tras de mí. Era una sala llena de trastos tipo ventiladores, neveras y demás. Avancé un poco hasta que noté una mano en mi cuello.
-Shhh tranqui. Estate calladito ¿Estamos?- Escuché una voz muy rasgada que me decía aquello.
Asentí con la cabeza como pude y me giré, viendo a Guille a mi lado, que me soltó finalmente.
Me hizo un gesto para que le siguiera y eso hice. Tampoco pensaba que me fuera a hacer nada raro. Y menos con todo el grupo fuera. Quizás era una broma o quería venderme droga. A saber.
Avanzamos un poco y empezamos a escuchar gemidos. Había una especie de tela que Guille apartó. De esa forma, pude ver la escena con bastante claridad.
Veía una cama, de lado. Con un chico de físico espectacular follando a cuatro patas a la afortunada. Ella gemía sin parar, aunque el chico le iba tapando la boca, ahogando sus gemidos.
-OHHHHH OHHH SIII….mfffff oh ohhh ohh…
Desde mi posición, escondido tras la tela, me fijé en el cuerpo de la chica. Parecía bastante alta, delgada pero en forma. Sobre todo tenía unas largas piernas, a las que veía moverse al ritmo de la follada. Sus pechos iban en consonancia con el cuerpo. No eran grandes, pero con ese bamboleo, estaban rebotando fuertemente. No podía observar bien su rostro, solo veía que tenía el pelo largo y castaño.
Después me fijé en el chico, empezando por su miembro. Era inevitable observar como ese pedazo de polla entraba y salía del cuerpo de la mujer. No sabría decir el tamaño, pero se apreciaba algo bien gordo. En cuanto a su físico, era igual de llamativo. O más. Así de lado, observé como su cuerpo era grueso y marcado. Se notaban unos abdominales prominentes. Aunque lo que más me llamó la atención fueron sus brazos, anchos y fuertes.
Agarraba a la chica como quien coge una almohada. Y la meneaba de delante para atrás sin piedad, mientras la penetraba con intensidad. La estaba reventando. Sus manos también eran grandes y fuertes, ocupaban buena parte de las caderas de la chica. Tampoco pude observar bien su rostro, más allá de un pelo bastante largo y negro.
Guille se me acercó más y me susurró entonces:
-Sabía que eras un pajero. Todos los decían jeje. Si te portas bien, te dejaremos mirar. Y quien sabe…
Dejó la frase a medias y de repente, traspasó la tela y se acercó a la cama.
Me quedé atónito, inmóvil, con el corazón a mil por hora y cubriéndome para no ser visto.
-Dónde… oohhh dónde estabas Duende….ohhh ohhh mmmm.
Volví a mirar y la escena era aún peor.
Guille se había bajado su pantalón de chándal y la chica se la estaba chupando. El tipo de pelo largo, mientras, seguía follándola sin parar.
No entendía nada, estaba a punto de irme cuando de repente Guille se sacó su también enorme polla de la boca de la chica. Le dio una sonora bofetada y le dijo:
-Luego vuelvo… o no jejeje. Seguid con la fiesta.
Guille volvía hacia mi posición, por lo que me escondí para que los de la cama no me vieran. Se acercó a mí, puso su mano alrededor de mi cuello y me hizo acompañarlo de vuelta a la entrada.
Una vez en la puerta, se fijó en mi erección y me dijo:
-Venga, hazte una paja en el baño o lo que te salga de los cojones. Rapidito eh. Te espero aquí, termina y vamos a la mesa. Seré tu coartada… ¿No queremos romper nada el primer día no? Pues arreando.
-¿Pero de qué vas?- Me limité a decir, tras salir un poco de mi estado de shock.
-Eh eh tranquilito, que el pajero voyeur no soy yo jejeje. Venga lávate la cara al menos, pajín,
Negué con la cabeza y me fui hacia el baño. No entendía nada. Por qué ese tipo me invitaba a ver eso, de qué conocía a esa chica. Quién era el otro chico.
Me lavé un poco la cara y tras bajar la erección, volví con Guille, que me dijo:
-Tú y yo hemos estado hablando un rato aquí dentro y tal y cual. ¿Ni una palabra de eso vale?
-¿Pero quién mierda te crees para darme órdenes?- Respondí.
-Ehhh tranquilito te he dicho. Pajero.
-Como vuelvas a decirme eso te parto la cara, niñato. Si me has invitado tú a entrar al puto cuarto, yo solo iba al baño. Y qué cojones me importan a mí esos dos… a mí no me líes con tus mierdas.
-Joer con el Agus, qué subidito viene… Como no te calmes no vas a durar nada aquí eh… mucho genio… pero aquí el genio no lo demostramos por la boca eh… en fin vamos, olvídalo. Diles lo que te salga de la polla- Me dijo finalmente, dejándome ahí y volviendo a la mesa.
Realmente, Guille era mi única coartada al rato que había estado ausente. Era una excusa que me convenía bastante más que confesar mi experiencia voyeur. Así que decidí seguirle rápidamente.
-Bueno Agus, que mi humilde local tampoco es un laberinto jajaja. Dijo Jordi, a lo que Guille intervino:
-Naaa tranqui, me lo he encontrado en el baño y hemos estado charlando un rato. Es un tío de puta madre.
Todos se me quedaron mirando, así que tuve que decir:
-Sí sí… bueno nos hemos conocido un poco y tal. El duende verde… te esperaba más feo, cabrón.
Todos rieron, incluido Guille. La verdad es que no era feo, pero tampoco una preciosidad. Efectivamente tenía las orejas algo alargadas, así como la nariz. Sus rasgos aparentaban más edad de los 19 años que tenía. Su pelo era negro, largo y liso. Era bastante bajito y delgado, aunque su espalda era ancha y se notaba que estaba muy fuerte. Llevaba varios tatuajes visibles en brazos, manos y cuello.
Estuvimos charlando unos minutos más, hasta que nos despedimos. Tampoco había ido tan mal la tarde-noche, pese al incidente con Guille.
Cogí de la mano a Judit y nos fuimos hacia el coche, cuando escuché la voz de Omar:
-Ehhh esperad un segundo. Que mi angelito se ha despertado. Así se presenta ya.
Nos giramos y vimos que se nos acercaba una chica. Su rostro me era familiar.
-¡Hola pareja! Soy Gisela, la novia de Omar. Mucho gusto.
Me la quedé mirando un par de segundos, sin decir nada. Y entonces supe quién era.
Era la chica que había visto minutos antes, siendo follada por otro tipo y chupándosela al amigo de su novio.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Jugando con fuego (Libro 2, Capítulos 25 y 26)
Sabe que su pareja lo mira con deseo, pero ignora que esa misma mirada podría pertenecer a otro.
Comparte:Infidelidad ocultaRelacion clandestinaPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Sexting ii (30-31-32)
Magda no solo quiere a Jorge, quiere poseerlo por completo. Cuando la exnovia de él empieza a enviarle fotos desnudas, ella decide que la mejor…
Comparte:Infidelidad ocultaVoyeurismo consentidoPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Mi esposa me humilló con un amante muy joven
Descubrió que su esposa lo engañaba con un alumno, pero en lugar de terminar el matrimonio, su propia lujuria lo llevó a proponer lo imposible: ser…
Comparte:Infidelidad ocultaVoyeurismo consentidoPoder y control
- Hetero: General
El polvazo
Nicholas nunca había sido el elegido; siempre era su amigo Alberto. Pero esa noche, Marisa ignoró al guapo y se acercó a él con una intención clara y…
Comparte:Relacion clandestinaInfidelidad ocultaInocencia perdida
- Hetero: General
A mí chantajearme, ni ahí
El chantaje era su plan, pero ella tenía las últimas palabras. Cuando él creyó tenerla atada por los pelos, ella decidió que él sería quien se…
Comparte:Relacion clandestinaVoyeurismo consentidoPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Pervirtiendo a Livia: Cap. 9 y 10
Jorge creyó ver la traición en una foto de Instagram, pero la realidad era mucho más complicada.
Comparte:Infidelidad ocultaRelacion clandestinaInocencia perdida