Xtories

Una cena con amigos. 2

América no necesita palabras para invitar a Juan a su juego; sus pies hablan por ella mientras Nick observa desde las sombras. Lo que comienza como una curiosidad nerviosa en el sofá se transforma rápidamente en una lección práctica de placer compartido, donde los límites de la hospitalidad se desdibujan con cada roce.

LAPIEDRATARPELLA2.4K vistas8.0· 5 votos

Estos últimos meses tengo la sensación de que tanto mi mujer América una mujer preciosa pelirroja, gordita y sexi, como yo, estamos perdiendo el norte, no sé si es la monotonía del matrimonio o algo en el ambiente pero últimamente se nos va la pinza muy fuerte por ejemplo hace unas semanas atrás.

Unos amigos de Zaragoza nos habían pedido que alojasemos a su hijo de 19 años unos días en casa hasta que el chaval encontrase una habitación que alquilar en el centro de Madrid para poder asistir a un curso de manejo de drones durante seis meses.

El chaval se llama Juan, un chico delgadito muy educado aunque algo parádito, la verdad es que el chico no daba ningún problema en casa, era servicial, ayudaba con las labores de la casa. Nosotros teníamos una habitación de invitados a la que no le dábamos uso así que para el esos días era perfecta para el chaval.

Aquel día eran las 22:00 horas yo estaba en mi salón, mi salón es grande pero solo usamos la mitad donde tenemos un sofá de tres plazas en frente una mesa de madera y a la derecha de la mesa un sofá de dos plazas, antes teníamos uno de una plaza a la izquierda pero para mí mujer y para mí son muchos sofás así que lo dejamos en la terraza y enfrente del sofá grande a unos metros de la mesa una gran televisión de pantalla plana, la niña de mis ojos jajaja, aquel día yo estaba la mar de tranquilo tumbado en mi sofá de dos plazas (el grande lo usa mi mujer) viendo un reality de australianos supervivientes, nada como ver aventureros pasarlo mal tumbado cómodamente en mi sofá solo con unos pantalones cortos de andar por casa.

El chico siguiendo mi ejemplo apareció en el salón con unos pantalones cortitos sin más, me preguntó;

- Que está viendo?

Yo le replique con sorna;

- Estoi viendo a Australianos sufriendo por gusto, siéntate está entretenido y deja de llamarme de usted.

El siguiendo mi consejo se sentó en el extremo derecho del sofá, a mí lado, yo le voy explicando lo que a sucedido en el programa hasta su llegada y nos reímos de las penurias de los participantes.

Estábamos tranquilos viendo a los sufridos australianos cuando aparece mi mujer con sus fachas de andar por casa un pijama de dos piezas de esos peluditos, pantalón gris y camisa gris con lunares blancos y unos calcetines cortos rojos, nada más entrar me pregunta muy seria;

- Ya te as visto capítulos de estos sin mi.

Yo con aire burlón le contesto yo no quería, pero el chaval a insistido y no le voy a decir que no.

Tras está respuesta el chaval me mira con cara de gravedad.

América se acuesta de lado en el sofá encogida con la cabeza en el reposabrazos izquierdo y los pies cerca del chaval, mira la tele muy seria como si estuviera enfadada con el mundo. Seguimos viendo el programa pero sin hacer bromas.

Nos vemos un par de capítulos, y el chaval empieza a mirar a su muslo izquierdo y luego me mira a mí y así varias veces, veo que el chaval tiene cara de preocupado, yo me incorporo un poco a ver si averiguo que le pasa al chico, mi mujer mira la tele muy seria con el pie derecho sobre el izquierdo, el de abajo con la planta apollada en el muslo del chaval y el de arriba no deja de mover los dedos acariciando el mismo muslo, el pobre chaval tenía una cara como si sobre sus piernas tuviera una serpiente venenosa, me hacía gracia y a la par me daba penica.

Yo trato de no mirarlo para que no se ponga más nervioso, pero al rato me llama la atención que juan pega un bote en el sofá, y tiene cara de preocupado, cuando bajo la mirada mi mujer tiene su pie derecho sobre la entrepierna del chaval moviendo sus deditos adelante y atrás de modo nervioso, juan no sabe dónde meterse o qué hacer, América sin dejar de mirar la tele le pregunta;

- Juan no te molesta verdad? Lo del pie?

Y Juan muy educado se queda inmóvil y contesta;

- No señora, no hay problema.

El pie de América a encontrado la polla del chaval justo entre sus muslos, su pie se mueve sobre ella. Yo al verlo no puedo evitar sonreír, la cara del chaval trasluce su preocupación.

Puedo ver como América sonríe y con voz autoritaria me dice;

- Nick, por favor quitame los calcetines.tengo calor.

Yo con una sonrisa burlona le quito con rapidez los calcetines, puedo ver como los dedos de su pie acaricia su pene por encima del pantalón corto, los dedos de su pie revelan perfectamente la forma de su miembro, Juan está tenso, rígido.

América no deja de mirar la tele como si nada pasara, y yo no puedo evitar reírme por dentro con el mal rato que está pasando Juan.

América insiste en darle una vuelta más de tuerca y dice;

- Hace mucho calor aquí y más con este pijama, Juan por favor me ayudas a quitarme los pantalones.

Juan asustado contesta;

- yo?

A lo que ella replica;

- si tú, por favor, no hagas que tenga que levantarme.

Juan rápido se gira y me mira con cara de asustado como si le hubieran pedido que matase a alguien. Yo que me lo estoy pasando pipa le digo;

- Anda juan ayudala a quitarse los pantalones por favor.

El pobre Juan se acerca al culo de mi mujer y agarra la cintura del pantalón y comienza a quitárselo con sumo cuidado, como si estuviera desactivando una bomba, finalmente se los quita del todo dejando a la vista unas bragas color carne que se transparentan y se le ve la raja del culo. Ella ya sin pantalones se quita la parte de arriba del pijama dejando sus magníficas tetas al aire, el hace el amago de levantarse y ella le vuelve a poner el pie encima de la polla, el chaval está sudando tinta china. Está súper nervioso.

América se sienta de lado en el sofá, con la espalda apollada en el reposabrazos del sofá y ambos pies en la entrepierna del chaval mientras le dice;

- Juan no te vallas por favor me gustaría que te quedes, por favor.

Yo replique;

- No te vallas hombre, no pasa nada.

Ella vuelve a replicar;

- Seguro que ella quiere quedarse.

Mientras sus pies se cuelan por la cinturilla del pantalón, y tras una breve búsqueda consiguen sacar la polla del chaval que ya está morcillona, el chaval tiene buena polla, no muy gorda pero larga como un día sin pan, América lo mira sonriendo, las manos de ella juegan con sus grandes tetas y pellizcan sus pezones, mientras sus pies juegan con su polla, recorriéndola arriba y abajo, si polla se pone dura y se endereza mientras los dedos de los pies de América la recorren despacio, juan está rígido, excitado y asustado, derrepente todos los músculos de Juan se tensan y se corre sobre los pies de mi mujer, unos segundos después de correrse su polla vuelve a ablandarse mientras el se muere de vergüenza.

América baja los pies al suelo y se pone de pie y se acerca a el, ella se inclina sobre el y le dice;

- es tu primera vez con una mujer, tranquilo lo que ha pasado es lo normal.

Mientras ella le habla con suavidad sus tetas rozan el pecho de juan, ella le dice;

Seguro que ahora te sale mejor, ella se pone a cuatro patas al lado del chico, coge su polla flácida con su mano y empieza a jugar con ella acariciando la punta con su lengua, su lengua baja por la polla hasta lamer los huevos, el chaval pone su mano con timidez sobre la cabeza de ella mientras ella mete la polla del chico en su boca y comienza a mamar sin parar, yo decido unirme, me pongo detrás de ella, me bajo mis pantalones, cojo mi polla y comienzo a acariciar su clítoris con mi polla y cuando está mojada de sus fluidos la metro entre sus labios y me follo su coño con fuerza, la agarro por la cadera y la empujó contra mi polla una o otra vez mientras la oigo sorber y chupar, el chaval ya a cogido confianza y la tiene fuertemente agarrada por el pelo, si polla vuelve a estar dura.

Yo me bajo de su coño y la aparto del chaval y la tumbo boca arriba, cojo al chaval por los hombros y lo situó entre sus piernas y le digo;

- sujetale las piernas.

El agarra firmemente las piernas por los tobillos, yo cual manporrero agarro su polla y la guío hasta la vagina de mi mujer y le indico.

- Ahora follatela, haz que se corre y correte tú.

Yo me pongo de rodillas en el sofá a la altura de la cabeza de mi mujer y le meto mi polla en la boca mientras mi mano acaricia su clítoris, el chaval no lo hace mal se la folla a buen ridmo, el chaval va bajando el tiempo y para, y dice en voz baja:

- me he corrido.

El chaval recoge su pantalón y se mete en el baño, yo le pregunto a mi mujer:

- Bien?

Y ella me replica:

- me he corrido dos veces. Vámonos a la cama.

Y abrazados nos vamos a la cama a dormir o lo que surja.